martes, 23 de marzo de 2021

Tapas plásticas, piezas para construir ladrillos y ventanas

 Aunque ya es común que los plásticos se reciclen y se reutilicen para crear otros productos, sí resulta novedoso el uso propuesto por Juan Sebastián Beltrán Grand, arquitecto de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, quien decidió crear productos de construcción llamativos.

“Como estudiante siempre me llamó la atención la arquitectura sostenible, por lo cual me uní al Grupo de Investigación en Ambiente, Hábitat y Sostenibilidad, liderado por el profesor Gustavo Adolfo Agredo Cardona, desde donde empezamos a experimentar con materiales reciclables”, comenta el arquitecto.

Agrega que “desde allí colaboramos con diversas investigaciones, y allí surgió la idea de adelantar mi tesis Diseño y elaboración modular de prototipos o piezas arquitectónicas a partir de plástico reciclado: una contribución ambiental’”.

“Llegamos a la conclusión de que en este momento sí se recicla, sí se contribuye, pero no se está innovando, casi siempre es lo mismo. Lo que quería con la investigación era contribuir al medioambiente con otras formas reciclaje, en este caso con objetos arquitectónicos. Me dediqué estudiar elementos que se podrían usar con plástico”, recuerda el arquitecto.

En su tesis planteó que cada colombiano utiliza 2 kg de plástico en el mes, es decir 24 kg en el año, y solo el 7 % de este plástico se recicla, ante la poca preocupación del Gobierno por impulsar el reciclaje y la escasa voluntad del ciudadano para hacerlo.

Innovando con la técnica

El arquitecto Beltrán explica que como antecedentes a su propuesta existen bloques plásticos de construcción que se pegan con cemento, por lo que su idea fue hacer bloques machimbrados, o tipo lego, es decir que se pueden ensamblar por medio de unos recortes. También creó adoquines con diseños distintos y más fáciles de usar al momento de pegar, con un machimbre más corto.

“Sobre los marcos de las ventanas no encontré antecedentes, pues en general estos se construyen con madera o metal; mientras la primera sufre por el gorgojo, y además la temperatura y el ambiente la van acabando, el segundo sufre cambios químicos y también se corroe”, señaló.

Además, “en una investigación previa encontré que el plástico es supremamente durable, resistente y moldeable, y al momento del vaciado se le puede dar la forma que uno desee según el molde”.

Otro recurso importante fue el color, pues a diferencia de la madera y el metal, que van perdiendo sus cualidades, con el plástico no ocurre esto, pues las anilinas y colorantes se adhieren fácilmente a sus partículas, lo que le da mayor durabilidad.

Para saber qué plástico era el más adecuado, el arquitecto Beltrán probó con tres tipos: el PET (parte transparente de los envases), polipropileno de alta densidad (en tapas de gaseosa) y PVC, material resistente usado para tuberías, entre otros.

“El PVC es un material difícil de reciclar y bastante contaminante, además difícil de manejar y expulsa muchos gases tóxicos, por lo que desistí, ya que le estaba dando un manejo artesanal. Sin embargo, evidencié que industrialmente se le puede dar un manejo adecuado”.

“Con los envases PET aproveché una máquina para inyección de plástico que desarrolló un compañero y hallé que aunque también tiene un grado de toxicidad, es más manejable”.

“Aunque los primeros resultados fueron esperanzadores, identificamos un problema, y es que recortar las botellas en pedazos pequeños es un proceso muy desgastante. Luego encontramos un aparato sencillo desarrollado con madera y una tramontina (cuchillo) que permite cortar más fácilmente el plástico e inyectarlo en los moldes. 

El PET se derritió usando solo una estufa y una olla; así se logró crear el bloque, aunque se fracturó”.

“La tercera fue la vencida. En este caso usé las tapas de plástico y obtuve una mezcla más manejable y resistente, con una consistencia como la plastilina. Por ser más espesa, introducirla en moldes fue más complicado, pero al secarse tuvo mejores resultados de durabilidad”.

Frente a las ventanas, el arquitecto dejó la idea plasmada: encontró la posibilidad de construirlas con el material obtenido con las tapas. Hoy sigue con el proyecto y la idea de terminar de ejecutarlo y sacar provecho de la iniciativa.

El diseño se compone de dos marcos sencillos que se unen en el medio, lo que permite un movimiento lateral por los dos costados, por medio de uniones metálicas con rosca.






miércoles, 17 de marzo de 2021

Más huracanes y otros fenómenos por desequilibrio de los océanos

 El desequilibrio en los océanos debido al aumento en las lluvias y el deshielo polar, entre otros eventos climáticos, tendría como consecuencia temporadas de huracanes más intensas, nevadas e inviernos gélidos y veranos con temperaturas extremas.

La oceanóloga Nancy Villegas, doctora en Ciencias Físicas y Matemáticas y líder en el Grupo de Investigación en Oceanología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), indica que ya se ven esos cambios, como las recientes nevadas de España, de Ámsterdam luego de diez años, o las de Texas, además del huracán que afectó el Archipiélago de San Andrés.

En ese sentido, advierte que la temporada de tormentas podría ser más frecuente e intensa porque en época de verano la temperatura superficial del mar sería más cálida, lo que favorecería la energía que requieren las tormentas tropicales para volverse huracanes, y afectaría zonas alejadas como los sistemas monzónicos de Asia y África y en la circulación atmosférica de Estados Unidos.

“La superficie del océano transforma la energía calorífica que llega por la radiación solar y genera procesos como evaporación, aerosoles, hielo, lluvias, olas, intercambios de gases y salinidad, que va aumentando a medida que se hace más profundo”, indica la profesora Villegas, y agrega que los cambios en ese equilibrio varían las condiciones climáticas, e incluso causa que los seres vivos se desplacen a otras zonas.

En el planeta hay cinco zonas costeras de surgencia muy importantes, es decir cuando las masas del fondo, frías y ricas en nutrientes, empiezan a ascender a la superficie y favorecen a los peces del sector y recirculan las aguas. Estas se encuentran en el Atlántico norte en la corriente de las Canarias; en el Atlántico sur, corriente de Benguela; en el Índico, la occidental de Australia; en el Pacífico norte la de California y en el Pacífico sur, corriente de Perú-Chile.

Contracorriente de agua caliente

La oceanóloga indica que en una situación normal el agua fría viajaría desde Chile hasta el Pacífico colombiano y se movería por el Ecuador hasta las costas de Australia, a donde llegaría caliente. En la oscilación de El Niño se genera una contracorriente de agua caliente desde Australia que viaja por el Ecuador y llega caliente a esa zona típicamente fría. Esta oscilación trae tiempos secos en algunas regiones de América del Sur y es lo que se conoce como el fenómeno de El Niño.

La experta recuerda que el 71 % de la superficie de la Tierra está ocupada por océanos, que proporcionan entre el 50 y 80 % del oxígeno del planeta por el fitoplancton, que captura entre el 30 y el 50 % de CO2 atmosférico.

No se puede olvidar que el agua es 1.000 veces más densa que el aire, es decir que trasporta 1.000 veces más calor que el aire, la corriente del golfo mueve unos 20 millones de metros cúbicos de agua por segundo, que es casi 100 veces el caudal del Amazonas.

“Esta corriente atraviesa el Atlántico norte, lleva aguas cálidas a altas latitudes, cuando llega a los países nórdicos ha emitido tanto calor que ya están frías, se van a la profundidad y se devuelven por el océano hasta Suramérica”, agregó la profesora durante la Cátedra Nacional Colombia Bioazul, “Dos mares un país, territorios por explorar” de la UNAL.

Dicha corriente estaba hasta el siglo XIX y en la década de los 50 empezó a ralentizarse; en 2018 se observó que se ha desacelerado en un 15 %, posiblemente por el aumento en las lluvias y el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia, donde el agua dulce reduce la salinidad y no permite que la corriente vaya al fondo y se regrese.

El debilitamiento de la corriente puede llevar a cambios climáticos, ya no tendría la misma fuerza para llevar aguas cálidas a Europa ni aguas frías y ricas en nutrientes al Caribe. “Algunas predicciones señalan que en 2100 se debilitaría hasta en un 45 % y habría un cambio en las condiciones climáticas de todo el mundo, empezando por Europa, donde habría inviernos gélidos severos y veranos extremos, debido a que el vapor de agua de la corriente no suavizaría ninguna de las estaciones”, concluye la profesora Villegas.




Cítricos y coco ayudarían a limpiar derrames de petróleo

 Un producto elaborado a base de estas plantas reduciría hasta en un 90 % la contaminación ocasionada por derrames de hidrocarburos en fuente hídricas, en aproximadamente dos semanas.

Esta sustancia, creada por el ingeniero de petróleos Duvanis Herazo Navajas, magíster en Ciencias - Biotecnología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se constituiría en una alternativa al uso de productos químicos importados con los que se suele eliminar la contaminación de aguas por derrames de hidrocarburos.

El primer escenario que llevó al ingeniero Herazo a poner a prueba su desarrollo biotecnológico fue el derrame de varios litros de diésel en una laguna de Puerto Asís (Putumayo) ocurrido en julio de 2020, en medio de la pandemia. Los hidrocarburos crearon una capa espesa sobre el agua y el panorama era muy desalentador.

El producto, creado a base de extractos vegetales, descompone los hidrocarburos para que sean degradados o consumidos por bacterias presentes en la naturaleza.

“Se trata de una mezcla de surfactantes y solventes que cuando entra en contacto con el petróleo ayuda a que este se descomponga en estructuras más sencillas, y ahí las bacterias nativas presentes en el medioambiente lo degradan”, explica el investigador.

Agrega que “los surfactantes, también llamados tensioactivos, son extraídos de plantas como la quinoa y el coco. Son llamamos metabolitos secundarios porque no son vitales para las plantas. Un ejemplo son los limonenos, sustancias producidas por plantas cítricas para repeler insectos y que reconocemos con facilidad por el olor cítrico”.

Como el surfactante –mezclado con agua y aplicado sobre el petróleo para transformarlo– es de origen natural, el producto también se degrada.

El tiempo de descomposición del petróleo depende de las cantidades. En la laguna de Bloque Pantanillo, del municipio de Puerto Asís, se logró una degradación casi completa en dos semanas.

La segunda, también en Puerto Asís, fue un derrame de petróleo crudo ocurrido en un cananguchal (bosque típico de la Amazonia) en diciembre de 2019. Allí se logró restaurar el suelo en cuestión de semanas. La tercera prueba fue en la quebrada La Guinea, en La Dorada (Putumayo) en noviembre de 2020.

La prueba más reciente fue en un parque industrial cercano a Bogotá, donde se presentó un derrame de hidrocarburos en una alcantarilla. “Ahí fue interesante, porque allá el agua es fría y en esas condiciones el hidrocarburo se emulsiona más, lo que lo hace más difícil de degradar o descomponer. Aun así, con la biotecnología hubo un buen resultado”, aclaró el magíster.

Hay que anotar que usualmente cuando hay un derrame de petróleo se usan dos métodos para controlarlo: uno es la recolección mecánica del petróleo, y el otro es el uso de surfactantes químicos, la mayoría de los cuales son importados y fabricados con solventes a base de hidrocarburos, lo que significa que son más difíciles en degradar.

El investigador señaló además que “en el caso del producto natural la degradación puede ser más lenta porque son procesos naturales, pero todo es biodegradable. Por eso tenemos que cambiar la mentalidad: hay métodos más rápidos pero que a largo plazo generan otros impactos en el ecosistema”.

Después de la investigación que le permitió obtener el título de Magíster en Ciencias - Biotecnología en la UNAL Sede Medellín, el ingeniero Herazo planea continuar con la documentación de su desarrollo para buscar una patente.

“Yo empecé a investigar este tema en 2014, porque quería buscar formas de contribuir al medioambiente desde mi profesión, la ingeniería de petróleos. Creo que en este campo necesitamos más conciencia ambiental”, comentó.

El profesor Antonio Romero Hernández, de la Facultad de Minas de la UNAL Sede Medellín, manifestó que “los hallazgos del ingeniero Herazo son importantes porque reducen el impacto de los derrames de hidrocarburos, que pueden ocurrir en cualquier momento, y en Colombia hemos tenido una historia de más derrames por cuenta de ataques terroristas a oleoductos como Caño Limón - Coveñas”, dijo.

Según reportes de Ecopetrol, la infraestructura de transporte de hidrocarburos del país sufrió más de 2.745 ataques en 38 años, lo que ocasionó el derrame de más de 3,7 millones de barriles de petróleo, eso sin contar los incidentes en el transporte, averías de tubos, e incluso los derrames en las estaciones de gasolina.

El surfactante de origen vegetal se puede emplear tanto en suelo firme como cuerpos de agua como quebradas y ríos, e incluso en el mar, a más de 10 m de profundidad.








viernes, 12 de marzo de 2021

Programa detectaría con mayor precisión zonas deforestadas del país

 Este programa computacional, que recibe e interpreta las fotos de Google Maps, muestra un plano detallado de la zona en estudio que permitiría predecir el clima, detectar cambios en cultivos agrícolas y monitorear el avance de la deforestación, entre otras variables.

La herramienta tecnológica fue diseñada por la ingeniera electrónica Mónica Yolanda Moreno Revelo, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, quien asegura que el procesamiento de imágenes satelitales a partir de técnicas computacionales es una herramienta útil para monitorear de manera más detallada distintas zonas del país.

La aplicación, que inicialmente se hizo para computadores por medio de los lenguajes Python y Mathlab, se probó en El Rosario (Nariño) y Campo Verde (Brasil). Esta procesa el mapa de la zona analizada y con colores muestra los tipos de coberturas y los cambios, por ejemplo si hubo deforestación o si antes existieron árboles en esa zona.

La técnica propuesta permite analizar una imagen por pixeles (unidades de color) y ver la presencia de una cobertura en un cultivo. “Se trata de clasificar estas imágenes, ya que una inspección visual sería muy ardua y costosa porque necesita trabajos de campo; además el análisis humano no es tan preciso como la técnica computacional”, subraya.

Así mismo se pueden identificar los tipos de cultivos y tener la información de la producción que habrá haciendo un análisis para proyectar cómo van a variar los cultivos en el futuro, sabiendo si el terreno es el adecuado o si se cultiva lo mismo en grandes cantidades, con el fin de ayudar a disminuir el impacto ambiental.

“Analicé una zona sin tantas nubes y la idea es proporcionar herramientas que le sirvan al Ideam o a organizaciones del medioambiente”, asegura la ingeniera, quien busca aportar al desarrollo de su región.

Aplicación de las pruebas

Las pruebas se adelantaron sobre dos bases de datos. La primera, sobre 11 cultivos diferentes (soya, maíz, algodón, sorgo, fríjol, cultivos no comerciales, pasto, eucalipto, suelo, césped y cerrado) de regiones de Brasil, y la segunda en coberturas boscosas nariñenses que representaron un reto por estar cubiertas en su mayoría por nubes.

En Campo Verde se adquirieron las imágenes del satélite Sentinel, se tomaron 16 imágenes entre 2015 y 2016, y con la ayuda de un intérprete experto se etiquetó la base de datos en 11 clases diferentes para 513 zonas y un total de 679.355 pixeles.

Para El Rosario se recurrió al Landsat 8 y se trabajó con datos adquiridos entre 2013 y 2019; se identificaron seis grupos: vegetación herbácea, bosques, cultivos, zonas urbanizadas, pastos y zonas sin vegetación, pero se analizaron solo bosque y suelo.

A estas bases les siguió un preprocesamiento, filtrado, agrupación de imágenes, reconversión, recorte y conversión de niveles digitales. Una vez aplicados los colores, se conocieron los mapas que expusieron el proceso de transformación de cada territorio, como la aparición de la deforestación o territorios regenerados.

Como apunte final, la investigadora planteó que aunque en el municipio de El Rosario se notaron zonas deforestadas, la información es limitada y se requiere de más etiquetas para corroborar los resultados obtenidos. Su propuesta es realizar un nuevo trabajo aplicando estas técnicas para conocer el índice de deforestación en todo el departamento de Nariño.


miércoles, 10 de marzo de 2021

Lodos de perforación petrolera afectarían a organismos marinos

 Daños en los tejidos y cambios genéticos que inducirían –entre otras cosas– a una muerte celular son algunas de las consecuencias evidenciadas en Hydractinia symbiolongicarpus, un organismo que habita en los lechos marinos (el fondo del mar), al ser expuesto a estos lodos.

Así lo advierte una investigación del biólogo Javier Nicolás Contreras Aristizábal, doctor en Ciencias – Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien evidenció una afectación en los tejidos de este organismo a nivel morfológico (de su estructura).

A nivel genético se determinó que en más de 1.800 genes hubo un cambio en su nivel de expresión en comparaciones de un estado de control, o normal, al estado expuesto. De esos genes se caracterizaron algunos relacionados con procesos de detoxificación celular (eliminación de sustancias no propias del organismo).

Por otro lado, se obseervó la presencia de una serie de proteínas que están involucradas en procesos de muerte celular programada, la cual puede estar muy relacionada con esa disminución o daño del tejido en el tiempo: la expresión máxima de estos genes se veía a partir de las 48 horas de exposición.

Hydractinia, que vive sobre la concha de los cangrejos ermitaños Pagurus longicarpus, tiene un plan corporal simple, con tres tejidos blandos: pólipos, mata estolonal y una red de canales que intercomunican los pólipos, llamado cavidad gastrovascular, similar a los corales. Además es un organismo filtrador de los remanentes (residuos) del plancton en cercanías a los arrecifes de coral.

Perforaciones exploratorias en auge

Con su investigación, el biólogo Contreras buscó determinar qué causaba en estos organismos la utilización de lodos, una mezcla compleja usada durante la perforación en fases de exploración de hidrocarburos.

La creciente demanda de combustibles fósiles ha generado un auge en la búsqueda de hidrocarburos, por lo que este tipo de exploraciones se han llevando a altamar (mar abierto), incluyendo algunas zonas del Caribe colombiano.

La perforación de un pozo puede dejar hasta 100.000 toneladas de desperdicios en el océano, compuestos por recortes de roca y residuos de lodos de perforación.

Los lodos de perforación petrolera son mezclas viscosas que tienen componentes naturales y químicos (sales, metales pesados, arcillas, fosfatos, lignina, surfactantes y solventes). Su función principal es estabilizar el pozo perforado y lubricar la broca de perforación.

Daños morfológicos y genéticos

Los resultados de este trabajo doctoral, dirigido por el profesor Luis Fernando Cadavid Gutiérrez, de la UNAL Sede Bogotá, demuestran que el uso de los lodos de perforación, cuando llegan a niveles muy altos de concentración, pueden causar daños celulares y tisulares potencialmente irreversibles en los organismos de los 
 lechos marinos.

 Los lodos de perforación pueden presentar concentraciones muy bajas cuando están disueltos en el agua. Sin embargo, en la arena del fondo marino se encuentran concentraciones mucho más altas, ya que por su densidad tienden a sedimentarse fácilmente y a permanecer en el fondo por mucho tiempo.

Lo anterior también reduce la cantidad de oxígeno disuelto, esencial para la respiración de los organismos marinos, lo que genera estrés respiratorio (efecto oxidativo).

Para este estudio lo primero que se hizo fue una exploración de dosis letal: saber hasta qué punto se podía llevar la concentración del lodo para exponer al animal sin que llegue a morir por una elevada dosis en poco tiempo.

Luego se hizo la caracterización morfológica utilizando mezclas de lodo completo: Hydractinia fue puesta en tanques de agua y allí se dejó en contacto directo con el lodo, haciendo mediciones cada diez minutos durante dos horas. Después se hizo otro experimento por un periodo de tiempo más corto, verificando cómo cambiaba el estado de salud durante tres días para ver si aguantaba un choque de esta magnitud. Allí se observaron los daños en los tejidos.

Con estos resultados se hicieron los mismos experimentos, llevados hasta 48 horas después de la exposición, y en cada periodo de tiempo se extrajo el material biológico. Este consiste en extraer una muestra de tejido, suspenderla en un reactivo llamado TRIzol, y de ese reactivo se extrae el RNA (ácido ribonucleico), con el que se puede medir la expresión genética total.

El RNA obtenido se envió a un proceso de secuenciamiento masivo, que busca conocer la codificación de las bases nitrogenadas que hay en cada uno de los genes de ese RNA, y a su vez permite medir el nivel de expresión de cada gen de esa muestra.

Después se hizo un procesamiento de la información con servidores de alto rendimiento, aportados por la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, y se determinó la cantidad de expresión de cada uno de los genes de esa extracción de RNA.

Dicho proceso permite llevar los resultados al nivel molecular, algo que antes no se había hecho en el mundo, tanto para los lodos como para el organismo.



martes, 2 de marzo de 2021

Impresión en 3D optimizaría producción de obras en cerámica

 La opción de reutilizar materiales y elaborar en horas una obra de arte que se demoraría semanas o meses, son algunos de los beneficios que trae esta propuesta de modelado en 3D.

Así lo explicó David Sebastián Matamoros Buitrago, ingeniero mecatrónico de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, y agregó que como base se utilizó la arcilla rionegro, muy fina, con un tamaño de granito de menos de 50 micras, que se extrae de las riberas de un río en Medellín (Antioquia).

Uno de los objetivos del proyecto era encontrar un material que se produjera en Colombia y que además se pudiera reciclar, es decir que una vez desecha la figura, se volviera a triturar, a tamizar y así reutilizar varias veces.

Lo anterior porque una de las problemáticas que se buscaba atacar era el desperdicio de materiales, que hace que “se pierda ese concepto ecológico, tan importante ahora”, subraya el ingeniero.

La forma convencional de estos procesos no permite recuperar los restantes de las obras de arte. Por ejemplo cuando se toma un bloque de granito para darle forma con cincel, el material que va sobrando no se puede reutilizar para hacer otra escultura. Y cuando hay algún error en el proceso se debe descartar todo el bloque, por lo que la recuperación del material era prioritaria en esta propuesta de impresión.

Para la formulación y el análisis del material seleccionado, el ingeniero Matamoros se apoyó en los laboratorios de Ingeniería Química y en el Taller de Cerámica de la Facultad de Artes de la UNAL Sede Bogotá.

Aunque en un principio se enfocó en cómo replicar obras artísticas –como el David o la Venus de Milo–, después de analizar los diferentes procesos en los que se ven involucrados los materiales cerámicos se fue enfocando también en la producción de compuestos de partículas diminutas para hacer, por ejemplo, catalizadores de automóviles o para utilizar en la industria petroquímica.

Etapas del proyecto

En desarrollo del proyecto, lo primero fue determinar las condiciones del material: humedad y análisis químicos, físicos y mecánicos. “Esa fue la parte más apremiante porque sin el material no se podía saber cómo se debía comportar la máquina”, señala el ingeniero Matamoros. Entonces, a la arcilla base se le añadieron diferentes sustratos que se consiguen fácilmente en diferentes regiones del país.

También era importante que este material cumpliera con unos estándares de manejabilidad en el proceso: que se secara rápido, que mantuviera la forma de manera constante en el tiempo,y que no se quebrara si tuviera que hacerse un proceso posterior, como cocción para porcelanizado.

Lo segundo fue determinar las condiciones óptimas de la máquina, que tenía dos secciones: la física (transmisión de potencia, selección de motores y demás) y la de electrónica y programación (cómo se iba a controlar la parte física).

Para estos análisis ya se había seleccionado la máquina que surgió en 2006 de una tesis de maestría en el Grupo de trabajo en nuevas tecnologías de diseño y manufactura-automatización (DIMA–UN), grupo que también apoyó este trabajo.

En la adaptación de la máquina se diseñó el extrusor o la herramienta que haría la deposición del material sobre la superficie, además de adaptar los componentes mecánicos para protegerla de la abrasión que se pueda presentar por la presencia de materiales cerámicos en el entorno.

Una última parte consistió en la programación del control de potencia y movimiento de la máquina, proceso enfocado en la protección de esta y del usuario.

Proceso de modelado

Todo empieza con la elección del diseño que se quiere reproducir, el cual se realiza en algún programa 3D. Después se ajustan los parámetros de tamaño, y al de tener ese modelo, el computador se encarga de convertirlo en unas instrucciones específicas para la máquina.

Luego se carga el material mezclado teniendo en cuenta cuánto consumirá cada pieza, siempre pensando en el ahorro de material. Con esas dos tareas, el computador empieza a mandarle instrucciones a la máquina sobre movimientos, pausas y velocidades a las que sale el material, a la que se mueve la herramienta que lo deposita y en cuántas capas se generará todo ese proceso.

El ingeniero Matamoros también señala que este es un primer paso para realizar construcciones a gran escala en materiales cerámicos, como es el caso de un proyecto italiano de construcción de casas con esta tecnología, en el cual se tiene una máquina gigante que puede construir una casa sin necesidad de ladrillos en un espacio de 70 o 100 m2.