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martes, 14 de octubre de 2025

Se lanza al mercado en Colombia nueva variedad de arroz resistente a herbicidas.

 Una investigación conjunta entre la Alianza Bioversity & CIAT, Semillas del Huila y la empresa agrícola BASF permitió desarrollar Sicalis SH CL, una nueva variedad de arroz resistente a herbicidas, que facilita un control más eficiente de la maleza conocida como arroz rojo, mejorando la productividad del cultivo.

La Alianza de Bioversity International y el CIAT, en colaboración con Semillas del Huila y BASF Soluciones para la Agricultura, desarrollaron en Colombia la variedad Sicalis SH CL para el Sistema de Producción de arroz Clearfield®, reconocido por su eficacia en el manejo sostenible de malezas.

El resultado es una semilla certificada, confiable y de alta calidad, que conserva las características de las variedades locales preferidas por los agricultores, incorporando además resistencia a herbicidas. El arroz es un alimento básico para millones de personas y un motor económico en Colombia. Sin embargo, la expansión de malezas amenaza la productividad y eleva los costos para los productores. Con esta innovación, los agricultores podrán controlar el arroz rojo de forma más eficaz, reducir pérdidas y proteger la rentabilidad de sus cultivos.

Un esfuerzo conjunto para el campo Desde hace más de 50 años, la Alianza Bioversity & CIAT lidera la investigación en arroz para América Latina y el Caribe. En este proyecto unió capacidades y esfuerzos con Semillas del Huila, empresa colombiana que comercializa variedades de alto rendimiento como Yacúa y Tucano y BASF, compañía global que desarrolló la tecnología Clearfield®, la cual fue incorporada en campo a través del mejoramiento genético convencional.

“El proceso fue diseñado para conservar al máximo las características de las variedades que los agricultores ya conocen, incorporando únicamente la resistencia a herbicidas.

 Como Alianza, nuestra misión es acercar ciencia y tecnología de punta a los productores locales, haciendo que innovaciones como esta se vuelvan más accesibles y útiles al adaptarlas al contexto de cada país”, explicó Paola Andrea Mosquera, líder de mejoramiento del programa de investigación en Arroz de la Alianza.

 Impacto regional Los nuevos materiales fueron validados en distintos ambientes de Colombia, demostrando su buen desempeño agronómico en zonas productoras clave. Para los agricultores, representan una solución práctica frente al desafío de las malezas, sin renunciar a variedades que ya han demostrado productividad y adaptabilidad en sus territorios.


“Llevo cerca de dos años trabajando con semillas certificadas, en coordinación con los agrónomos de Semillas del Huila y los resultados han sido muy buenos. Esta ya es mi segunda cosecha con la nueva variedad y he tenido una excelente producción, entre 140 y 150 bultos por hectárea, y al mismo tiempo me ha permitido ahorrar en fumigaciones y obtener un arroz de mejor calidad”, destacó Hernán Silva, productor de la vereda Vilú, en Yaguará, Huila. Además de Colombia, las nuevas variedades se han validado en Perú, Panamá y República Dominicana con resultados positivos, lo que abre la posibilidad de beneficiar a agricultores de toda la región y contribuir en el futuro a reforzar la seguridad alimentaria en América Latina y el Caribe.

 La nueva variedad, llamada Sicalis SH CL, estará disponible en el mercado con el respaldo de buenas prácticas agrícolas que aseguran su durabilidad, como la rotación de cultivos y el uso responsable de herbicidas, recomendados para el Sistema de producción Clearfield®. “Estamos seguros de que esta nueva variedad, Sicalis SH CL, se convertirá en una herramienta muy eficaz para enfrenar desafíos de productividad, rentabilidad, control de arroz rojo y otras malezas de difícil manejo en la producción de arroz.

 Hemos creado una alianza entre BASF, Semillas del Huila y la Organización Roa Florhuila (ORF), empresa colombiana, molinera y distribuidora de insumos, con el fin de llevar la tecnología de una manera eficiente y oportuna a los agricultores en las diferentes zonas arroceras del país”, comentó Carlos Campos, Líder del Sistema de Cultivo Arroz para la región Latinoamérica Pacífico en BASF Soluciones para la Agricultura.

 El desarrollo tecnológico que se ofrece con Sicalis SH CL, suma las bondades y beneficios de un germoplasma altamente productivo con la resistencia a herbicidas, usando técnicas avanzadas de mejoramiento con el fin de garantizar la estabilidad de la semilla y los beneficios en los diferentes zonas agroecológicas, y requiere que los agricultores manejen el cultivo dentro de los parámetros de las Buenas Prácticas Agrícolas que incluyen la rotación de cultivos y el manejo responsable de los herbicidas para garantizar la sostenibilidad de la tecnología en el tiempo, concluyó Luis Fernando Martínez, Director de BASF Soluciones para la Agricultura Latinoamérica Pacífico. 



martes, 22 de julio de 2025

Colombia prioriza al chontaduro y la sidra como cultivos de oportunidad frente al cambio climático

  Estos cultivos se destacan por su alta capacidad de adaptación a condiciones climáticas extremas, aporte nutricional significativo y potencial de escalabilidad. 

 La selección, liderada por la Alianza de Bioversity International y el CIAT, Agrosavia y el Crop Trust, con la participación de productores, investigadores, sector privado, sociedad civil y tomadores de decisiones, representa un avance estratégico hacia sistemas agroalimentarios más resilientes y sostenibles.


Colombia ya eligió sus dos cultivos de oportunidad. A través de un proceso participativo que reunió a representantes del Gobierno Nacional, productores, investigadores, organizaciones ambientales, de cooperación internacional, gremios del agro y emprendedores del sector privado, Colombia priorizó el chontaduro y la sidra como cultivos de oportunidad.

 Estas especies se priorizaron por su capacidad para diversificar los sistemas alimentarios, hacer frente al cambio climático, fortalecer la seguridad alimentaria del país y escalar su impacto a nivel nacional.
 La selección se llevó a cabo entre el 15 y el 16 de julio en Bogotá, durante el Taller Nacional sobre Cultivos de Oportunidad, liderado por la Alianza de Bioversity International y el CIAT, con el apoyo de Agrosavia y el respaldo del Crop Trust, organismo internacional dedicado a salvaguardar la diversidad de cultivos. 

El chontaduro y la sidra fueron seleccionados entre 48 especies tradicionales. ¿Qué son los cultivos de oportunidad? “Estos cultivos tienen un potencial aún no del todo aprovechado para mejorar la nutrición, diversificar las dietas y fortalecer los medios de vida rurales”, dice Edwin Garzon-Horta, del Crop Trust. 
Los cultivos de oportunidad son especies resilientes que crecen en suelos pobres, soportan temperaturas extremas y resisten largos periodos de sequía. 

Requieren menos insumos, ofrecen un alto valor nutricional y representan alternativas más sostenibles frente a los modelos agrícolas intensivos.

 Además, están profundamente ligados a las tradiciones locales, las cocinas regionales y los saberes ancestrales.
 El chontaduro: alimento, tradición y oportunidad El chontaduro es una especie nativa que se cultiva en Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Chocó, el occidente de Risaralda, Urabá, Putumayo, Caquetá, sur del Meta, Amazonas, Guaviare y Vaupés.

 Su fruto se consume cocido o en bebidas tradicionales como la chicha y el masato. Además de su valor cultural, ofrece múltiples usos: palmito, aceite, alimento animal y madera para construcción o artesanía. Aunque su consumo fuera de la región Pacífica es limitado, el palmito de chontaduro tiene un alto potencial para nuevos mercados. 

Para Colombia, el banco de germoplasma principal se encuentra en el Centro de Investigación El Mira, de Agrosavia, en Tumaco, donde se mantienen 241 accesiones de chontaduro que representan gran parte de la variabilidad genética de la especie. 


La sidra, un alimento tradicional con valor medicinal La sidra se cultiva en zonas de clima templado a cálido de Nariño, Cauca, Antioquia, Cundinamarca y otras regiones como la Sierra Nevada, Putumayo y el Eje Cafetero.

 Se consume cocida en sopas, guisos o ensaladas. Además de su uso alimentario, las raíces y hojas se emplean en medicina tradicional. 
Su comercialización es principalmente local y rural, aunque existe un mercado internacional. En Colombia, hasta el momento, no existen colecciones registradas.

 A nivel regional, existe un banco de germoplasma activo en Costa Rica, con amplia diversidad genética.
 Aunque el chontaduro prescultivos abre nuevas posibilidades para impulsar la investigación científica, incluyendo la conservación de accesiones, y avanzar hacia sistemas alimentarios más resilientes.

 “El evento de priorización fue una oportunidad clave para alinear la investigación científica y la estrategia, asegurando que enfoquemos nuestros esfuerzos donde tendrán mayor impacto para los agricultores y los sistemas agroalimentarios”, explicó Lizeth Llanos, científica de datos senior de la Alianza Bioversity - CIAT. Además, el ejercicio de priorización permitió identificar desafíos comunes como la débil articulación con los mercados, el limitado apoyo institucional y la necesidad urgente de mayor inversión en investigación. 

El camino a seguir exige integrar estos cultivos en las políticas públicas, los programas de investigación y las estrategias comerciales.

 “Agrosavia tiene la oportunidad de generar un esfuerzo conjunto para que, como país, rescatemos la diversidad que hay en el territorio, logremos integrar conocimientos, y aportemos —junto con el saber de nuestras comunidades y el conocimiento técnico y científico— a la conservación de estos recursos genéticos y, quizás, a su restitución en poblaciones que los han perdido”, agregó Carolina González, jefe del Departamento de Agrobiodiversidad de Agrosavia.

 El evento se realizó en el marco de la iniciativa internacional Fondo de Financiamiento para el Poder de la Diversidad (Power of Diversity Funding Facility), liderada por el Crop Trust y que cuenta con el respaldo financiero del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ), a través del Banco de Desarrollo KfW, y del Departamento de Asuntos Exteriores de Irlanda. El proceso de priorización continuará en países como Kenia, India, Nigeria, Tanzania, Uganda y Zambia, en una apuesta global por rescatar, conservar y promover los cultivos que pueden nutrir un futuro más resiliente y equitativo.


lunes, 17 de marzo de 2025

Poderosa alianza entre microorganismos eliminaría desechos del cultivo de arroz

 En Colombia, por cada tonelada producida de arroz se genera una tonelada de residuos, es decir hojas, tallos y raíces que quedan en el suelo y que los cultivadores queman para poder volver a sembrar; sin embargo, este proceso contamina el aire con gases tóxicos como monóxido y dióxido de carbono. En pruebas de laboratorio, investigadores encontraron una forma de reemplazar este proceso utilizando hongos microscópicos, que les “dan una manito” a bacterias de tipo bacilo para que reduzcan dichos restos hasta en un 40 %.

El arroz es uno de los alimentos por excelencia en el país, es raro no verlo en cualquier preparación de restaurantes y hogares colombianos. La Federación Nacional de Arroceros señala que en 2024 había en el país 631.071 hectáreas cultivadas de este grano, con la región llanera como principal productor, en especial Casanare, un lugar en donde este cultivo ha aumentado año tras año y es la base económica para alrededor de 400.000 familias.

Pese a su importancia, los residuos que genera su producción también llaman la atención, pues además de su quema, en los suelos se está presentando una falta de nutrientes que hacen que sea más difícil degradarlos. Se estima que en Colombia los residuos asociados con el cultivo de arroz alcanzan las 400.000 toneladas al año.

El investigador Nicolás Alberto Novoa Montenegro, magíster en Microbiología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), integrante del grupo de Microbiología Agrícola del Instituto de Biotecnología (IBUN), asegura que estudios recientes muestran que en Colombia el 70 % de los suelos tienen algún tipo de degradación por falta de nutrientes, debido en parte al cultivo intensivo.

“Por ejemplo en Tolima los arroceros tienen cosechas cada 120 días, lo que termina alterando el ciclo natural e impide que haya materia orgánica suficiente para que los insectos y microorganismos se alimenten y produzcan nutrientes como el nitrógeno, que hace más fértiles los suelos”.

Dicho aspecto llevó al magíster a estudiar tres hongos del género Trichoderma –conocidos por controlar plagas en los cultivos– y dos bacterias del género Bacillus, colectadas en el IBUN. En la literatura estos dos microorganismos imperceptibles al ojo humano se han reportado como “degradadores de residuos”, pero no se había estudiado su trabajo juntos, es decir cuando se combinan para eliminar desechos de cultivos.

Todos los caminos conducen al arroz

Como si se tratara de amigos que se conocen de toda la vida, cuando estos hongos crecen y esparcen su “brazos” por los recipientes en donde crecen en laboratorio, las bacterias de la especie B. altitudinis,llamada así porque se describió por primera vez en la zona andina de  Colombia, pueden moverse por estas “carreteras” fúngicas y crecen de manera simbiótica con los hongos.

Esto es importante porque trabajando juntos son capaces de degradar los residuos de arroz hasta en un 40 %, como lo descubrió el investigador Novoa en los laboratorios de la UNAL, en donde probó distintas formas de interacción de los microorganismos en una caja de Petri, y luego los dejó 20 días interactuando con algunos gramos de tamo de arroz colectados en regiones como Casanare, Tolima o Valle del Cauca. Tras este lapso su efectividad fue evidente.

Una de las cepas evaluadas resultó ser agresiva con el hongo, por lo que se descartó, ya que en esta pelea se olvidaba de eliminar los desechos; sin embargo, aún faltan más investigaciones para determinar si puede trabajar con otro tipo de hongo, o sola, en otro contexto agrícola.

No conforme con estos resultados, el magíster decidió llevar esto a campo, es decir a un contexto real de cultivo; contactó al Centro Internacional de Agricultura Tropical, con sede entre Palmira y Cali, y allí se dispusieron 2 lotes de residuos de arroz en parcelas de 15 m X 1 m. En estos experimentos se traspasó la combinación de los hongos con la bacteria que resultó mejor “compañera” de su acción, y se dejaron 30 días para ver su desempeño.


“Lo interesante de este proceso es que en uno de los tratamientos evaluamos qué pasaría si a la combinación entre los hongos y la bacteria le añadíamos una cantidad considerable de nitrógeno, ya que, al haber un déficit de este nutriente en los suelos, su adición ayudaría a los microorganismos a trabajar. Se encontró que las parcelas con este tratamiento tenían mayor actividad asociada con la degradación de compuestos de carbono, y por ende con una mayor capacidad para realizar este proceso”, indica el investigador Novoa.

Añade que el trabajo no hubiera sido posible sin la colaboración de la Universidad de Friburgo (Alemania) y del Instituto Suizo de Bioinformática, en cuyos laboratorios se hicieron pruebas genéticas y moleculares para determinar cómo se comportaban las combinaciones a nivel genético, y saber qué microorganismos hay en el tamo de arroz y los suelos de este cultivo.

“El experimento se realizó teniendo en cuenta las bacterias que forman parte del tamo de arroz, pues, así como los humanos, estas plantas tienen microorganismos que las ayudan a crecer y estar sanas. Determinamos que con la combinación de los hongos y los bacilos, la microbiota de los desechos presente en los suelos de estos cultivos no tiene problemas para sobrevivir”, expresa el magíster, cuyo trabajo fue dirigido por los profesores Daniel Uribe Vélez, del IBUN, y Vanessa Otero Jiménez, de la Universidad de Idaho (Estados Unidos).

Aunque la investigación se centró en los residuos de arroz, se podría ajustar para otros cultivos como la soya o el maíz, que también presentan problemas sobre la reutilización de sus desechos. Además, la materia orgánica producida por estos microorganismos ayudaría a tener más carbono y nitrógeno en los suelos, haciendo que insectos y otras bacterias que ya están allí mejoren la movilización de estos nutrientes de forma eficiente.

Los residuos de arroz no se están utilizando hoy industrialmente, por lo que darles valor agregado y reducir la quema ayudaría a tener cultivos más sostenibles, con suelos más fértiles y menos contaminación en el aire circundante.


















miércoles, 14 de junio de 2023

Press and News El Índice de Agrobiodiversidad de la Alianza gana el Premio Food Planet 2023

 

Una herramienta desarrollada por nuestros científicos ha sido galardonada con el premio de 2 millones de dólares que otorga la Fundación Curt Bergfors.

"El Agrobiodiversity Index (Índice de Agrobiodiversidad) ha hecho algo que nunca antes se había intentado", dice el anuncio de nuestros investigadores al haber ganado el Premio Food Planet, uno de los galardones medioambientales más importantes del mundo. La noticia ha sido dada a conocer hoy, 9 de junio, en Estocolmo (Suecia) por la Fundación Curt Bergfors, tras un proceso de selección y preselección de más de 1.000 nominaciones, que ha durado un año. El Índice de Agrobiodiversidad (ABDI) es una herramienta desarrollada por científicos que trabajan para la Alianza de Bioversity International y el CIAT.

"Tiene la visión de utilizar la ciencia y la evidencia empírica para cuantificar y medir la sostenibilidad del sistema alimentario, y traducir esto en un índice cuantitativo para los agricultores, las empresas y la política, con el fin de acelerar la adopción de sistemas alimentarios sostenibles y saludables", detalla la noticia en la web del Premio Food Planet. De hecho, el Índice de Agrobiodiversidad brinda los medios para medir la brecha entre la biodiversidad agrícola que tenemos en nuestro sistema alimentario, y las miles de especies y variedades de plantas y alimentos que podríamos tener, para ayudar a mantener dietas saludables y sistemas de producción resilientes ahora y en el futuro.

"Ganar el Premio Food Planet 2023 significa que podemos llevar nuestro trabajo al siguiente nivel. El cambio es un proceso, y esto nos permitirá catalizar el proceso para que se traduzca en políticas y prácticas", ha comentado Sarah Jones, que codirige la iniciativa.

El equipo


Arwen Bailey y Sarah Jones recibiendo el Premio Food Planet en nombre de la Alianza (Crédito: Premio Food Planet).


Roseline Remans

Honorary Research Fellow


Sarah K. Jones

Scientist

Marie-Angelique Laporte
Prishnee Bissessur
Jai Rana
Marleni Ramirez

Natalia Estrada Carmona

Scientist – Landscape ecologist

Francesca Grazioli

Associate Scientist

Marie-Angelique Laporte
Prishnee Bissessur
Jai Rana
Marleni Ramirez

La ciencia del Índice de Agrobiodiversidad

A pesar de su importancia, poco se sabe sobre el estado actual de la agrobiodiversidad (la riqueza de plantas, animales y microorganismos utilizados para la alimentación y la agricultura) en todo el mundo. Como consecuencia, a menudo quedan por fuera de las directrices sobre las dietas, las políticas agrícolas y medioambientales, las estrategias empresariales y otras áreas que influyen en nuestros sistemas alimentarios.

El Índice de Agrobiodiversidad se propone corregir esta situación recopilando datos sobre biodiversidad en los ámbitos, a menudo desconectados, de la nutrición, la agricultura y los recursos genéticos. Además de medir el estado de la agrobiodiversidad, el Índice identifica acciones, riesgos y oportunidades para aumentar su uso y conservación.

Esta innovación, desarrollada por un equipo de investigación de la Alianza que incluye a Rosaline Remans, Sarah Jones, Natalia Carmona, y Francesca Grazioli, ha sido adoptada como un indicador de agricultura sostenible en el Marco Global de Biodiversidad de las Naciones Unidas.

Su más reciente reconocimiento llega con el Premio Food Planet de la Fundación Curt Bergfors, tras un proceso de selección que comenzó el año pasado y terminó con una lista de diez posibles candidatos. Estos fueron sometidos a un riguroso proceso de evaluación académica y práctica, visitas in situ de un periodista investigativo y un fotógrafo encargados por la Fundación, y un informe completo de cumplimiento y debida diligencia. A continuación, se eligieron ocho finalistas, que fueron presentados al jurado y tuvieron la oportunidad de dirigirse a ellos en persona, explicándoles por qué debían ganar el premio de este año y respondiendo a sus preguntas.

Nuestras colegas Sarah Jones y Arwen Bailey, en representación de la Alianza, estuvieron presentes en la ceremonia de entrega de premios en Estocolmo para presentar el Índice, y aceptar el Premio Food Planet.



 

miércoles, 22 de marzo de 2023

Fortalecimiento de alianzas para defender la conservación de bosques y árboles en los trópicos

Para el día internacional de los bosques, celebramos nuestro trabajo con socios en Asia y el Pacífico, incluido el enfoque holístico al vincularnos con varios actores y partes interesadas para construir una red sólida de campeones en la conservación y restauración de valiosos recursos genéticos forestales.


Las selvas tropicales son el hogar de una rica flora y fauna esencial para la función de los servicios de los ecosistemas y la regulación del clima. Las tendencias recientes sobre la deforestación en los trópicos indican que casi un tercio de la deforestación mundial ocurre en el sudeste asiático debido a factores tanto antropogénicos como naturales; esto da como resultado cambios devastadores en la biodiversidad y las emisiones de carbono entre la mayoría de las naciones en desarrollo. 

Al proteger los bosques de las amenazas antropogénicas, es vital que varios actores en la silvicultura y otros sectores del uso de la tierra trabajen juntos en una asociación estratégica que permita compartir conocimientos, responsabilidades compartidas y acción colectiva para prevenir una mayor pérdida de diversidad genética en los trópicos. En la Alianza de Bioversity International y el CIAT, hemos estado trabajando para tomar medidas para conservar los recursos genéticos forestales a través de la restauración y la conservación mientras trabajamos en estrecha colaboración con socios en Asia. 

El monitoreo y la conservación de la diversidad genética de los bosques y árboles, especialmente de las especies silvestres, como se describe en el Marco de Biodiversidad Global Kunming-Montreal de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, no solo promueve un ecosistema saludable, sino que también hace que el medio ambiente sea más resistente a los cambios climáticos y ambientales. La integración de las comunidades locales en las actividades de monitoreo y conservación es clave para proporcionar las semillas de árboles y las plántulas que tanto se necesitan para la restauración. 

Ahora, aguarda un desafío: ¿cómo conservar algo que sigue siendo poco conocido? De la asombrosa diversidad de decenas de miles de especies de árboles tropicales y subtropicales, solo se ha analizado la diversidad genética de una fracción, mientras que la pérdida extensiva de bosques, la degradación y el cambio ambiental continúan empujando a las especies hacia la extinción, lo que significa una pérdida permanente de diversidad genética. que subyacen a los procesos ecológicos. 


20 años de una alianza regional por los bosques

El Programa de Recursos Genéticos Forestales de Asia Pacífico (APFORGEN), un programa y red regional que tiene como objetivo promover la gestión de los recursos genéticos forestales entre los 15 países miembros de Asia, celebró 20 años de alianzas del 14 al 17 de marzo de 2023. En esencia, APFORGEN emplea un enfoque holístico para la conservación y restauración de los recursos genéticos forestales en la región de Asia y el Pacífico que incluye investigación colaborativa, creación de capacidad técnica e institucional y consideraciones sobre los medios de subsistencia para las comunidades locales que dependen de los bosques. En esta asociación, la Alianza juega un papel activo apoyando a los miembros de la red en el diseño e  implementación de investigaciones que contribuyeron al logro de los objetivos del programa y de la red. 

De hecho, la Alianza ha rastreado los hitos significativos de APFORGEN como la capacitación y los talleres regionales sobre recursos genéticos forestales, incluido el establecimiento de un centro de capacitación regional; el reconocimiento de la estrategia 2018-2022 de la Comisión Forestal de Asia-Pacífico de APFORGEN que permitió a la red ampliar la cooperación regional; y finalmente, coordinar iniciativas regionales como APFORGIS, que analizó los impactos del cambio climático y otras amenazas para 63 especies de árboles asiáticos de importancia socioeconómica.

La científica de la alianza, Riina Jalonen, reflexiona sobre el trabajo con la red: "La colaboración regional y la creación de redes, como a través de APFORGEN, son cruciales para acelerar la identificación y conservación de estos recursos genéticos invaluables". Ella destaca que a través de esta red y asociación regional, podemos encontrar vías para abordar los problemas relacionados con la pérdida y degradación continua de los bosques, incluida la búsqueda de fuentes de semillas adaptadas y genéticamente diversas para implementar los objetivos nacionales de restauración de bosques y paisajes. 

Parte del taller de este mes fue definir los próximos pasos para la estrategia de la red en paralelo al Marco Global de Biodiversidad y la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de Ecosistemas hasta 2030. Según Jalonen, esto le da a la red la oportunidad de apoyar la implementación de estos objetivos de conservación más amplios en países miembros y monitorear mejor las actualizaciones y reconocer hitos relacionados con los objetivos de la estrategia, que involucran: 

  1. Movilizar apoyo político y financiero para integrar consideraciones de diversidad genética en la implementación de objetivos globales, regionales y nacionales sobre biodiversidad en la región de Asia-Pacífico; 
  2. Poner a disposición información sobre los recursos genéticos forestales en la región de Asia y el Pacífico; 
  3. Desarrollar estrategias de conservación y uso sostenible para especies de árboles amenazadas y de importancia regional; y 
  4. Fortalecer el suministro de material reproductivo forestal para facilitar la restauración de bosques y paisajes, apoyar los medios de vida locales y la adaptación y mitigación del cambio climático. 

Además de la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas y el Marco Global de Biodiversidad, esta nueva estrategia se alinea con el Plan de Acción Global para la Conservación, el Uso Sostenible y el Desarrollo de los Recursos Genéticos Forestales de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, que se propone identificar acciones prioritarias a varios niveles en relación con el estado de estos valiosos recursos. 

 

lunes, 6 de febrero de 2023

Alianza estudiará microplásticos en ecosistemas marinos de San Andrés

 El plástico es uno de los materiales que más generan preocupación por contaminación en los ecosistemas marinos; al microfragmentarse, representa un peligro aún mayor, por ello la necesidad de identificar su presencia en las playas, activos de valor económico, social y cultural. En este contexto nace la alianza entre la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Caribe y la Universidad del Atlántico que estudiará dichas partículas presentes en las costas de Atlántico, Magdalena y San Andrés.

En el marco de dicha iniciativa, la ingeniera ambiental Michelle Orellano Chica, estudiante de la Maestría en Ciencias-Biología – Línea Biología Marina de la UNAL Sede Caribe, analiza la conformación de las comunidades de esponjas, planarias, moluscos y crustáceos, entre otros macroinvertebrados presentes en el sedimento de las playas del Magdalena y San Andrés, a fin de establecer cómo se encuentra realmente la calidad ambiental del ecosistema marino de estos departamentos.

“El interés particular de este proyecto surge de las muchas iniciativas que hacen referencia a la gran cantidad de plásticos que hay en las playas, de cómo este se fragmenta y se va convirtiendo en un problema latente”, explica la ingeniera.

Aunque la problemática es ampliamente conocida, agrega que “todavía no sabemos qué cantidad de plásticos hay en las playas ni cuáles son sus características químicas: cada plástico que usamos es desechado, y se descompone y fragmenta de maneras diferentes. Por eso estamos analizando si pueden generar perturbación en el ambiente”.

Resultados esperados

Según la ingeniera Orellano, “el objetivo general de las universidades es establecer indicadores de la calidad ambiental, y en ese sentido tener argumentos sólidos para generar conciencia en la comunidad y en las autoridades competentes; queremos crear gobernanza sobre este ecosistema tan importante para nosotros; en conjunto se puede deteriorar la calidad ambiental, nuestra condición humana y las condiciones de animales interactuando con el ecosistema”.

“En efecto, se sabe que algunos animales están ingiriendo estos desechos, lo cual podría generar una ‘biomagnificación’, es decir que un animal pequeño contaminado con microplásticos puede ser ingerido por uno más grande y así sucesivamente hasta llegar al ser humano, ya que muchos de estos animales son la base de la cadena alimenticia en las redes tróficas grandes, de ahí que analizar esta situación sea tan importante”.

Sin embargo, la falta de equipos más especializados impide establecer la cantidad exacta de microplásticos en los animales que los ingieren, “aunque podemos hacer aproximaciones para establecer que forman parte de su entorno y cómo están afectando la interacción entre ellos”, explica la ingeniera y especifica que entre las especies analizadas están algunas de interés comercial como el jurel, el bonito, el pez león –bioinvasor omnívoro– y la langosta espinosa.

Otro objetivo del macroproyecto es generar un método estándar para el análisis de microplásticos, pues aunque en la literatura hay muchas metodologías, pocas son comparables entre sí.

“La idea es diseñar esa metodología estándar y hacer que de alguna manera toda la producción que salga de aquí pueda ser comparable”, expresa la estudiante de maestría.

San Andrés, territorio especial

Por su condición de insularidad, el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina tiene particularidades especiales que lo hacen más vulnerable a la afectación por residuos plásticos.

“En departamentos como Magdalena o Atlántico los residuos se pueden evacuar y tratar más fácilmente, mientras que acá en las islas quedan más tiempo, y por las dinámicas de las mareas llegan cada vez más. Solo el 30 % de los residuos aprovechables son plásticos, una cifra bastante elevada considerando los plásticos de un solo uso, que son los que generan más contaminación”, explica.

Señala además que “las dinámicas de las playas son distintas: las mareas, el tipo de arena y la incidencia del sol también interfieren en los procesos de fragmentación del plástico; por eso también analizamos las variables físicas que pueden generar esos deterioros y hacer que el impacto sea mayor”.

“Por ejemplo, entre los ecosistemas marinos de San Andrés y el Magdalena las diferencias son abismales y complejas por su formación, por la textura de la arena de la playa y las mareas, es decir todo su flujo hidrodinámico”.

En ese sentido, los resultados esperados indicarían si en efecto estas condiciones están incidiendo; “es poder tener la capacidad de mostrar que en dos entornos distintos se están dando problemáticas similares”, agrega.

Sensibilización: ¡no al plástico!

Ante la falta de datos más concretos, con los resultados del estudio se espera hacer un proceso de sensibilización con la comunidad, explicarles la importancia de recoger los plásticos y dejarlos fuera de ecosistemas tan sensibles como las playas, además de diseñar un manejo integral.

“Necesitamos llegar a toda la población posible, a través de talleres y presentaciones, poder evidenciar esta problemática que finalmente puede generar un problema de salud pública”, concluye la ingeniera ambiental.






jueves, 4 de agosto de 2022

Melisa chatbot - el 'oráculo' para los agricultores colombianos

La Alianza de Bioversity International y el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) acaba de lanzar Melisa chatbot, un sistema de inteligencia artificial que brinda pronósticos agroclimáticos. Disponible en Whatsapp, Facebook y Telegram, el chatbot de Melisa se puede encontrar y agregar como amigo en estas redes sociales. A través del chat, los miembros pueden preguntarle cómo será el clima en los próximos meses, cuánto lloverá y el rendimiento de los cultivos de arroz y maíz, según el día en que se siembre el cultivo y la variedad de semilla utilizada.

En la mitología griega, Deméter era la diosa de la agricultura. En la antigüedad se creía que ella era la creadora de las estaciones; primavera, verano, otoño e invierno. Según el mito, tenía un séquito de sacerdotisas que se llamaban 'Melisas', por lo que para llegar a Deméter, la gente tenía que hablar con una de sus 'Melisas'.

Siguiendo con la mitología griega, la Alianza de Bioversity International y el CIAT acaban de lanzar un sistema de inteligencia artificial que brinda pronósticos agroclimáticos (Demeter) y una herramienta para consultar el sistema, 'Melisa chatbot', disponible en Whatsapp, Facebook y Telegram.

“Todo comenzó en 2014, cuando el CIAT inició un proyecto con el Ministerio de Agricultura y Ambiente para desarrollar un sitio web para utilizar los boletines agroclimáticos que se generaban desde los comités técnicos agroclimáticos de las regiones. Tres años después, lanzamos la plataforma de pronóstico agroclimático Aclimate Colombia, que permite a los agricultores consultar los pronósticos de lluvia en estos tiempos de cambio climático Ahora, en 2022, lanzamos Démeter, que es un sistema de inteligencia artificial que ofrece pronósticos del tiempo a largo plazo, y predice rendimientos potenciales de cultivos para arroz y maíz, dependiendo de las condiciones climáticas. El servicio ahora está disponible para los agricultores a través de nuestro chatbot Melisa ", explica Steven Sotelo, investigador de ciencia de datos para la acción contra el cambio climático en Alliance of Bioversity International y CIAT (Alliance).

La plataforma obtiene pronósticos meteorológicos del servicio Aclimate Colombia, al que se accede a través del chatbot de Melisa. Funciona como un contacto en Whatsapp, Facebook y Telegram. Por ejemplo, en el chat los usuarios pueden preguntarle a Melisa Chatbot, cuál es el pronóstico del tiempo para Palmira, Colombia. Ella responderá que para el trimestre junio, julio y agosto de 2022, existe un 74,8% de probabilidad de que llueva por encima del promedio histórico.  

También puedes preguntarle cuál sería el rendimiento de la cosecha de arroz, si un agricultor lo siembra en Cereté, Córdoba. El chatbot de Melisa le responderá que en suelo arcilloso y según la previsión de lluvias, el agricultor podrá obtener una media de seis toneladas por hectárea.

Melisa chatbot es capaz de interpretar las necesidades de información de los usuarios y buscar la información en el sistema Aclimate, y brindar a los usuarios respuestas precisas. La plataforma de pronóstico agroclimático Aclimate genera pronósticos sobre cuánto lloverá, cuántas toneladas de arroz y maíz producirá un agricultor según la fecha en que siembre y la variedad de semilla que utilice. Actualmente, los departamentos colombianos que cubre el servicio son Casanare, Córdoba, Tolima, Valle del Cauca, Huila, Meta, Sucre, Santander y César.   

“En resumen, el chatbot de Melisa es una herramienta que busca ayudar a los agricultores a tomar la mejor decisión a la hora de sembrar, por eso se creó. El chatbot de Melisa tiene como objetivo interpretar la forma sencilla y clara en que las personas hablan del clima. , y el lenguaje técnico que utilizan los agricultores, para ofrecer pronósticos agroclimáticos que apoyen la toma de decisiones en el momento de la siembra”, agrega Sotelo.

A futuro, el plan es que Melisa Chatbot opere en áreas donde hay poca cobertura de internet, donde se puede usar en otros canales como SMS (mensajes de texto).

"Si los agricultores y las comunidades rurales pueden acceder y comprender los pronósticos meteorológicos y climáticos y cómo estos influyen en la producción de cultivos y los mercados, pueden tomar mejores decisiones. Los chatbots como Melisa pueden proporcionar información importante que puede ayudar a los agricultores a adaptarse a las tendencias del mercado y las nuevas tecnologías. Son herramientas que ofrecen la flexibilidad de responder a las preguntas específicas de los agricultores y brindan información relevante para permitirles tomar decisiones clave sobre la producción de cultivos”, dice Sotelo. 


 https://www.youtube.com/watch?v=pgV6N7MyCFs&t=11s



viernes, 9 de abril de 2021

La Alianza de Bioversity International y el CIAT se une a red colombiana para monitorear la evolución del virus que causa la enfermedad COVID-19

 La tecnología esencial utilizada para monitorear la evolución de virus en plantas es la misma que ayuda a monitorear el virus humano. El laboratorio de virología y protección de cultivos de la Alianza en Palmira, Valle, es pionero en el uso de tecnologías de secuenciación portátiles para la “vigilancia genómica”. Palmira, abril 6 de 2021.


En 2016, los cultivos de yuca en el sudeste asiático comenzaron a decaer debido a un agente desconocido. Los agricultores que esperaban cosechar las habituales raíces grandes de esta planta, consiguieron extraer tan solo trozos de este cultivo básico. Los investigadores determinaron que un virus causante de la enfermedad del mosaico de la yuca (CMD) en el sur de la India, había emergido en el sudeste de Asia, había enfermado a las plantas y se había propagado en los campos locales y a través de las fronteras nacionales.

 Esto ocasionó millones de dólares en pérdidas en tanto que autoridades y expertos se reunieron para mitigar la propagación y hallar una cura. Si bien la escala de pérdidas humanas y las repercusiones económicas de la pandemia por COVID-19 son mucho mayores que los daños causados por CMD, los virus de las plantas pueden ser devastadores para los agricultores de bajos recursos debido a lo duradero de su impacto negativo en sus medios de vida y economías. Sin embargo, la virología subyacente es la misma. Cuando emerge un virus, los científicos se apresuran a monitorear su propagación y genética, de forma que las nuevas variantes puedan ser identificadas con prontitud y sea posible implementar respuestas rápidas.

 Para que esto suceda con eficiencia, se deben implementar nuevas tecnologías, hacerlas ampliamente disponibles, y lo más importante, se requiere la disponibilidad de personal calificado.

Cuando CMD apareció en el sudeste asiático, la Alianza de Bioversity International y el CIAT invirtió en la tecnología y conocimiento necesarios para monitorear la enfermedad y la genética del virus causante, procedimiento que los científicos denominan “vigilancia genómica”. El laboratorio de virología de la Alianza en Colombia es pionero en el uso de tecnologías de secuenciación portátiles (Oxford Nanopore Technologies), para este propósito. 

Esas mismas capacidades están ahora contribuyendo a monitorear la variación genética del SARS-CoV-2, virus que causa el COVID-19, en colaboración con autoridades nacionales de salud y otros 17 laboratorios en Colombia. “Cuando se realiza el diagnóstico de un virus, ya sea en humanos, plantas o animales, los retos y la tecnología necesarios son los mismos,” comentó Wilmer Cuéllar, quien lidera el Grupo de Virología y Protección de Cultivos en la sede regional de las Américas de la Alianza, ubicada en Palmira, Colombia. 

“La información contenida en la secuencia genética de los virus es un recurso invaluable para mejorar el  diagnóstico de enfermedades, la evaluación de nuevos tratamientos y la implementación oportuna de las labores de control a medida que aparecen nuevas variantes genéticas del virus”. Dentro del acuerdo de colaboración, el Instituto Nacional de Salud de Colombia (INS) envía muestras de virus SARS-CoV-2 al laboratorio de la Alianza para su secuenciación.

 Los resultados son transmitidos después al INS por los laboratorios pertenecientes a la red. El INS es el único  responsable de publicar la detección de nuevas variantes genéticas del virus u otra información relevante detectada por el laboratorio de Palmira y los otros laboratorios nacionales de la red. Esta labor es financiada por el INS. 

No es la primera vez que la Alianza colabora con la estrategia de Colombia para responder a la pandemia. En agosto pasado, Cuéllar y sus colegas secuenciaron el primer caso aislado de SARS-CoV-2 de Cali utilizando esta tecnología.

 En el pasado mes de febrero, la Alianza acordó prestar ultracongeladores a las autoridades de salud pública para asistir en la distribución de vacunas contra el coronavirus, las cuales requieren temperaturas extremadamente frías para su transporte y almacenamiento. 

Entrenamiento de nuevos expertos en secuenciación de virus Parte del rol de la Alianza es asistir en el entrenamiento de expertos en técnicas de secuenciación para el estudio de virus.

 Hasta la fecha, el equipo de Cuéllar ha colaborado en talleres de tecnologías de secuenciación portátiles con investigadores de la Universidad del Valle, la sede Palmira de la Universidad Nacional y la Universidad ICESI, universidades que sirven principalmente al suroccidente de Colombia. “La colaboración ha sido una oportunidad para que la Alianza ayude a fortalecer las capacidades en virología para el diagnóstico molecular y la respuesta rápida en el país,” añadió Cuéllar. “Este desarrollo de capacidades tendrá impactos positivos hasta mucho después de que la pandemia desaparezca”.

 

jueves, 21 de mayo de 2020

Durante la actual emergencia sanitaria producida por COVID - 19 en Colombia

Durante la actual emergencia sanitaria producida por el COVID- 19, HarvestPlus, con el apoyo de la Alianza de Bioversity International y el CIAT y diferentes organizaciones departamentales y municipales del país, han donado a agricultores más de 6 toneladas de semillas de fríjol, maíz y arroz biofortificado aportando a la seguridad alimentaria y nutricional de Colombia.



Se estima que entre tres y cuatro meses unas 70 toneladas de arroz, 76 toneladas de fríjol y unas 360 toneladas de maíz biofortificado estén alimentando a miles de familias en el país.


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En el Valle del Cauca, productores de Yumbo, El Darién, Pradera, Bolívar y Zarzal también han sido beneficiados con 250 kilos de semillas entre maíz, fríjol y arroz biofortificado.



Los cultivos biofortificados son obtenidos de manera natural a través de cruces en campo y contienen mayores niveles de micronutrientes como la vitamina A, hierro y zinc.  


jueves, 3 de diciembre de 2015

" 2015 ENCUENTRO CON LA NATURALEZA"


Un científico emérito, 6 investigadores ubicados actualmente en la sede del CIAT en Colombia, y decenas de científicos que por más de 25 años han pasado por el Centro, son algunas de las cifras que a grandes rasgos reflejan los frutos de la alianza colaborativa entre el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agrícola para el Desarrollo (CIRAD) y el CIAT.

Una alianza que se renueva permanentemente gracias a hechos como la reciente visita hecha por Michel Eddi, Presidente Director General de este centro francés, quien por primera vez pisaba suelo colombiano y entraba en contacto real con el impacto y los resultados alcanzados en el Cauca, uno de los departamentos agrícolas del país.


A continuación sus respuestas a una breve entrevista en la que deja entrever que en esta alianza colaborativa hay muchas oportunidades para seguir trabajando en equipo:
¿Qué destaca de la actual alianza colaborativa CIRAD-CIAT?
Son más de 25 años de colaboración y es mucho lo que se ha alcanzado conjuntamente. La experiencia de yuca en el Valle del Cauca es un ejemplo donde el trabajo se ha hecho gracias a un triángulo colaborativo: CIAT-CIRAD-Universidad del Valle. El reconocimiento al aporte de nuestra gente es otro aspecto importante: Marc Chatel, un colega de larga trayectoria en el CIRAD fue nombrado como científico emérito del CIAT. Un hecho que demuestra la importancia y el significado de esta alianza que hemos construido en el respeto y la complementariedad.
Sabemos que estuvo en departamento del Cauca ¿qué destaca de esta visita?
Me impresionó conocer la experiencia de una alianza público-privada que por más de 20 años ha logrado un progreso increíble en el procesamiento de almidón de yuca. Al igual que apreciar los métodos avanzados (DNA finger printing) empleados para estudiar los impactos de variedades mejoradas de yuca del CIAT que con el tiempo han sido adoptadas en el Cauca. Lo más seguro es que estas experiencias sean replicadas, no solo en otras regiones colombianas, sino también en otros países de América Latina, África y Asia.
¿Qué temas esperan trabajar colaborativamente el CIRAD y el CIAT en los próximos dos o tres años?
Genética de arroz y calidad y poscosecha de yuca son temas que han sido prioridad durante los últimos 20 años y lo seguirán siendo. Pero la agenda actual está abriendo espacio para otros como cambio climático, sistemas alimentarios sostenibles y servicios ecosistémicos. De hecho, en 2016 un colega del CIRAD estará ubicado en la sede del CIAT en Hanói investigando en microbiología de suelos.
En el largo plazo, ¿qué otros temas o actividades colaborativas ve que podrían entran a enriquecer aún más el intercambio entre los centros?
Desde el punto de vista científico, considero que nuevos temas de investigación estarán relacionados con los retos globales en alimentación, salud y medioambiente. Entre ellos está el cambio climático. Justo ahora en la COP21 se lanzará un nuevo proyecto llamado 4/1000, orientado a incrementar la captura de carbono (por suelos). El CIAT lidera el Programa Global de Investigación en Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS), y tiene un programa muy fuerte, especialmente en África, trabajando en suelos. Es decir, se abre todo un abanico de oportunidades para seguir encontrándonos.
Un mensaje para las nuevas generaciones de investigadores
Invitarlos a que se asomen a las lecciones aprendidas y a los frutos que ha dado la fórmula de diálogo, constante intercambio y respeto que ha caracterizado la relación CIRAD-Centros de CGIAR, a través de una delimitada agenda de temas prioritarios, trabajados de manera complementaria (temas, socios, recursos) e implementados siguiendo una estrategia de largo aliento.