viernes, 19 de junio de 2026

ASEGURAR EL CONSUMO HUMANO ES LA PRIORIDAD

¡A AHORRAR AGUA!: CVC REITERA MEDIDAS Y RESTRICCIONES PARA AFRONTAR FENÓMENO DE EL NIÑO

Ante la confirmación de la presencia del Fenómeno de El Niño por parte del Ideam, la CVC reitera a las autoridades municipales y comunidad, las medidas y restricciones que impone como autoridad ambiental para prevenir y afrontar riesgos de desabastecimiento de agua e incendios forestales.

“Desde el 15 de mayo expedimos la Resolución 06600-5943 de 2026 con las medidas para mitigar estos riesgos y nos hemos venido preparando con toda la experiencia que nos dan 70 años de conocimiento sobre el clima de la región”, dijo la ingeniera Paola Janeth Patiño, directora (e) de la CVC.

 La ingeniera recuerda que el Fenómeno no implica la ausencia total de lluvias sino una fuerte disminución con niveles por debajo de los históricos. 

 “También nos estamos preparando administrando rigurosamente los niveles del embalse de Salvajina que actualmente se encuentra por encima del 84 % buscando garantizar el abastecimiento de la Planta de Puerto Mallarino que surte a más de 70 % de Cali”, añadió.

 Algunas de las medidas y restricciones contenidas en la resolución son:

1.    Los usos del agua para consumo humano colectivo o comunitario, sea urbano o rural, y para necesidades domésticas tendrán prioridad.

2.    Las Direcciones Ambientales Regionales de la CVC podrán destruir o desmontar trinchos, barreras o cualquier otro método ilegal que conlleve a la toma, desvío, represamiento o embalse de las aguas que impidan su distribución.

3.    Con excepción de las concesiones otorgadas para consumo humano y doméstico, los usuarios que cuenten con concesiones de aguas subterráneas y superficiales para un mismo predio, deberán suspender temporalmente el uso de las superficiales.

4.    Se prohíbe la utilización de aguas superficiales para llenado de piscinas y estanques ornamentales, riego de jardines y zonas verdes y lavado de vehículos y fachadas de edificaciones y viviendas.

5.    Cuando sea necesario se suspenderá el otorgamiento de concesiones de aguas superficiales, salvo que se trate de concesiones para consumo humano. 

6.    El aprovechamiento de agua superficial para aquellos acueductos que comparten la misma fuente para su abastecimiento, deberá hacerse por turnos no mayores a 8 horas continuas. 

7.    Estas medidas se aplicarán en toda la jurisdicción, pero en especial en las cuencas con muy alta vulnerabilidad hídrica como son:  Arroyohondo, El Cerrito, Fraile, Las Cañas, Los Micos, Mulaló, Obando, Párraga, Pescador, RUT, Sabaletas, San Pedro, Sonso, Vijes, Yotoco y Yumbo. 

8.    Con miras a la prevención de incendios forestales se reitera la prohibición de realizar quemas abiertas en áreas rurales de cualquier tipo salvo las quemas controladas que cuenten con el respectivo permiso de emisiones atmosféricas.

9.    Los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo deberán mantener estricta vigilancia sobre las áreas protegidas y ecosistemas estratégicos, especialmente aquellos lugares donde históricamente se han presentado incendios forestales y en caso de emergencia activar los planes de contingencia.

10.    En caso de violación a las disposiciones ambientales de la Resolución, la CVC impondrá las medidas preventivas y sanciones previstas en la Ley.


jueves, 18 de junio de 2026

Más de 220 investigaciones sobre peces y conservación se discutieron en la UNAL Sede de La Paz

 La conservación de peces migratorios, los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas acuáticos y el impacto de los microplásticos en ríos y mares fueron algunos de los temas que reunieron a 220 investigadores, estudiantes y expertos de 7 países en el XVIII Congreso Colombiano de Ictiología, realizado en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede de La Paz.

El encuentro reunió 221 trabajos científicos y representantes de 27 universidades del país. Además, integró simultáneamente el XI Encuentro Suramericano de Ictiólogos y el XII Simposio Latinoamericano de Ictiología, consolidándose como uno de los principales espacios de intercambio académico sobre biodiversidad acuática y conservación en América Latina.

Durante la semana de actividades, investigadores, estudiantes y especialistas compartieron resultados de estudios relacionados con peces continentales y marinos, restauración de ecosistemas, sostenibilidad pesquera, monitoreo ambiental y estrategias de conservación frente a la crisis climática.

El profesor Jimmy Jolman Vargas Duarte, vicerrector de la Sede de La Paz, destacó la importancia de fortalecer la investigación relacionada con los recursos hídricos y los ecosistemas estratégicos de la región Caribe.

“Este año nuestra Sede asume como compromiso fundamental el trabajo con el agua, y qué mejor manera de honrar este recurso que respaldando este evento. Aspiramos a ser un eje central para el desarrollo de estas temáticas, por eso esperamos materializar en el corto plazo los compromisos con la Gobernación del Cesar y el Centro de Desarrollo Tecnológico Pesquero, impulsando el progreso regional desde nuestra planta académica”, afirmó.

Mencionó además que la UNAL denominó el 2026 como “Año de la Paz”, una consigna que invita a que la investigación sea el faro del desarrollo social y la justicia ecológica.

Asimismo recordó que la Sede se ubica en el bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más amenazados del país cuya conservación está estrechamente relacionada con la protección de los recursos hídricos.

Por su parte el profesor Giovan Fernando Gómez, director Académico de la Sede de La Paz, resaltó que “los peces cumplen un papel fundamental en la seguridad alimentaria y en la sostenibilidad de numerosas comunidades, especialmente aquellas que dependen de la pesca como actividad económica y cultural”.

Un reconocimiento a la investigación sobre peces migratorios

Uno de los momentos destacados del encuentro fue el homenaje a la profesora Luz Fernanda Jiménez Segura, bióloga de la UNAL, doctora de la Universidad de Antioquia (UdeA) y actual vicerrectora de Investigación de esa institución.

El galardón fue entregado por los docentes Carlos García Alzate, de la Universidad del Atlántico, y Luz Eneida Ochoa Orrego, de la UNAL Sede de La Paz, en reconocimiento a su trayectoria científica y a sus aportes al conocimiento de los peces migratorios en Colombia.

La doctora Jiménez es referente global en ecología de peces migratorios. Sus investigaciones pioneras han permitido entender el impacto de las represas y el cambio climático en los grandes ríos transandinos como en la cuenca Magdalena-Cauca.

Además de liderar debates sobre el manejo de ecosistemas y el impacto real del repoblamiento de peces en ciénagas, la investigadora impulsó la creación de la Colección de Ictiología de la UdeA (CIUA), un invaluable archivo físico y genético que custodia parte del patrimonio biológico del país y facilita el descubrimiento de nuevas especies.

“Para mí ha sido fundamental acompañar la formación de tantos jóvenes que llegan con expectativas a la Universidad. Considero este reconocimiento como un privilegio y un honor”, expresó la doctora Jiménez.

Cambio climático, pesca y microplásticos

La agenda académica abordó temas relacionados con la conservación de especies, la sostenibilidad pesquera, la biología de larvas marinas y dulceacuícolas, el monitoreo acústico subacuático y los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas acuáticos.

La participación estudiantil también tuvo un espacio destacado. Entre los trabajos presentados estuvo el póster “Microplásticos en peces neotropicales: causas, efectos e implementación de soluciones”, elaborado por el estudiante de Biología Juan Piedrahíta, de la Universidad del Tolima.

“El propósito del trabajo no fue solo caracterizar la presencia de microplásticos en diferentes cuencas, sino también contribuir a la búsqueda de soluciones que permitan reducir su impacto sobre la fauna acuática”, explicó el investigador.

De igual manera, en el encuentro hubo conferencias magistrales de investigadores nacionales e internacionales como Paulo Pompeu, Bruno Melo, Carlos Donascimiento, Úrsula Jaramillo y Luz Fernanda Jiménez Segura.

Más allá de las cifras de participación, el Congreso dejó sobre la mesa una preocupación compartida por la comunidad científica: la necesidad de fortalecer el conocimiento y la conservación de los ecosistemas acuáticos frente a amenazas crecientes como el cambio climático, la contaminación y la transformación de los hábitats naturales.

 









miércoles, 17 de junio de 2026

Colibríes, las aves más afectadas por incendios forestales en Honda (Tolima)

 Cuando los incendios forestales consumen el bosque seco tropical, los colibríes pierden gran parte de las flores de las que se alimentan. La escasez de néctar los obliga a desplazarse a otras zonas y reduce su papel como polinizadores de numerosas especies vegetales.

Árboles como la ceiba, el caracolí y el guácimo, junto con arbustos y enredaderas que florecen en distintas épocas del año, proporcionan néctar, frutos y refugio. Cuando ocurre un incendio no solo cambia el paisaje: también desaparecen fuentes esenciales de alimento para colibríes, atrapamoscas, carpinteros y muchas otras especies.

Fue precisamente esta transformación la que motivó la investigación de Paula Sarmiento Garnica, magíster en Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien se interesó en entender cómo el aumento de los incendios forestales —asociado con el cambio climático— está afectando las comunidades de aves.

Mientras algunos ecosistemas del mundo han evolucionado junto al fuego, otros son altamente sensibles y experimentan cambios profundos cuando se incendian. Entre ellos está el bosque seco tropical colombiano, un ecosistema caracterizado por largos periodos de sequía y altas temperaturas y de cuya cobertura original hoy sobrevive menos del 10 % debido a actividades como la ganadería, la agricultura y la expansión humana.


Para saber a qué aves afecta más este problema, la bióloga analizó imágenes satelitales y registros históricos de incendios ocurridos entre 2014 y 2024 en el Tolima, para inspeccionar las áreas más impactadas.

Posteriormente realizó trabajo de campo en cerca de 20 municipios del departamento, y para el estudio seleccionó una zona de bosque seco tropical en Honda que en 2019 sufrió un incendio en más de 1.200 hectáreas.

Allí comparó dos áreas cercanas, una quemada y otra no afectada por el fuego. Durante las temporadas seca y lluviosa realizó censos de aves, instaló grabadoras automáticas para registrar vocalizaciones y sonidos, y evaluó variables relacionadas con la estructura del bosque y la disponibilidad de alimento.


“Lo interesante de este trabajo es que no se limitó a contar aves, sino que al mismo tiempo también medimos variables del hábitat y los recursos alimenticios para relacionarlos con las especies presentes en cada punto y en cada momento”.

“Encontramos que la disponibilidad de recursos alimenticios influía más que el mismo hábitat, es decir qué comida tenían las aves, que cómo estaba estructurado el bosque”, explica la investigadora Sarmiento.

Entre los grupos más perjudicados estuvieron los colibríes, pues su dependencia del néctar los hace particularmente sensibles a la desaparición de flores después de un incendio.

“Es como si llegaras a tu casa y encontraras todo destruido. Ellas pueden volar y alejarse del incendio, pero cuando vuelven ya no encuentran los recursos que tenían antes”, explica la investigadora.

En los remanentes de bosque seco tropical estudiados en Honda se registraron especies como el colibrí de cola rufa (Amazilia tzacatl), el ermitaño canelo (Phaethornis anthophilus), el ermitaño verde (Phaethornis guy), el mango pechinegro (Anthracothorax nigricollis), el colibrí coliverde (Chalybura buffonii) y la coronita colivioleta (Thalurania colombica), aves que dependen en distinta medida del néctar producido por las flores.


A diferencia de otras aves capaces de cambiar temporalmente de dieta o aprovechar recursos alternativos, los colibríes necesitan una fuente constante de energía para sostener su acelerado metabolismo. Por eso cuando las flores desaparecen tras un incendio, muchas especies se deben desplazar hacia otras áreas mientras la vegetación se recupera.

La situación resulta especialmente preocupante porque estas pequeñas aves cumplen una función esencial en los ecosistemas tropicales: transportan polen entre flores y facilitan la reproducción de numerosas especies vegetales.

Por eso cuando los recursos florales disminuyen el impacto no recae solo sobre los colibríes, sino también sobre las plantas que dependen de ellos para reproducirse.

Unos ganan y otros pierden

Mientras los colibríes suelen verse afectados, algunas aves encuentran oportunidades en los paisajes transformados por el fuego. La apertura del dosel facilita la detección de presas y los árboles muertos se convierten en refugio para numerosos insectos.

Tras un incendio, los troncos quemados suelen ser colonizados por escarabajos y sus larvas, que aprovechan la madera afectada para alimentarse y reproducirse. Esta abundancia temporal de insectos beneficia a las aves insectívoras que buscan sus presas entre la corteza de los árboles o las capturan en vuelo.

Entre las especies registradas en las zonas quemadas se encontraron algunos carpinteros, así como el sirirí común (Tyrannus melancholicus) y el bichofué (Pitangus sulphuratus), aves asociadas con espacios más abiertos y con la búsqueda activa de insectos.

Además del trabajo de campo en Honda, la investigadora revisó 79 estudios publicados en distintas regiones del mundo sobre incendios y comunidades de aves. El análisis mostró que los efectos del fuego no son iguales para todas las especies ni para todos los ecosistemas.

Durante el primer año después del incendio suelen predominar los impactos negativos, pero a medida que la vegetación se recupera algunas aves pueden regresar o incluso beneficiarse de las nuevas condiciones ambientales.

En un escenario de temperaturas más altas, sequías más prolongadas y temporadas de incendios cada vez más intensas, entender cómo responden especies tan sensibles como los colibríes será clave para proteger la biodiversidad del bosque seco tropical colombiano.



jueves, 11 de junio de 2026

EL VALLE DEL CAUCA CUENTA CON UN MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS PARA LA OBSERVACIÓN DE AVES

 El lanzamiento de ¡Pajareando a lo bien! fue hecho en el auditorio de la CVC como una herramienta para promover una observación responsable, ética y comprometida con la conservación de la avifauna y sus hábitats.

Con la participación de representantes de entidades públicas, organizaciones ambientales, operadores turísticos, observadores de aves, académicos, estudiantes y ciudadanía en general, se realizó en el auditorio Bernardo Garcés Córdoba de la CVC el lanzamiento del Manual de buenas prácticas para la observación de aves en el Valle del Cauca: ¡Pajareando a lo bien!, una iniciativa construida de manera colectiva para fomentar una cultura de observación responsable y fortalecer la conservación de la biodiversidad del departamento.

 El Valle del Cauca es reconocido nacional e internacionalmente por su extraordinaria riqueza biológica y por albergar cientos de especies de aves que lo convierten en uno de los destinos más importantes para el aviturismo en Colombia. Sin embargo, esta actividad también implica responsabilidades para quienes la practican, razón por la cual surgió la necesidad de crear una herramienta que orientara comportamientos adecuados en campo y promoviera el respeto por la fauna silvestre y sus ecosistemas.

Según explicó Norely Cuello, funcionaria de la CVC y líder de la Red de Clubes de Observadores de Aves del Valle del Cauca, la idea del manual nació a partir de una denuncia recibida por la Corporación hace cerca de año y medio, relacionada con la perturbación de un ave en un sitio de Cali debido a prácticas inadecuadas realizadas para obtener fotografías.

 “Esa situación generó una reflexión sobre cómo este tipo de comportamientos podrían estar ocurriendo en otros lugares del Valle del Cauca sin ser reportados. A partir de ese análisis, y en el marco del Consejo Departamental de Aves, convocamos a diferentes actores para construir una herramienta educativa que ayudara a prevenir estas situaciones y promoviera mejores prácticas durante la observación de aves”, reveló la funcionaria de la CVC.

El documento fue elaborado de manera conjunta por cerca de 15 autores y es el resultado del trabajo articulado de las entidades que integran el Consejo Departamental de Protección y Conservación de las Aves – CONDERPVAV, instancia de gobernanza creada mediante la Ordenanza 517 de 2019 para impulsar acciones de conservación y protección de las aves en el Valle del Cauca.

 En la construcción participaron la CVC, la Gobernación del Valle del Cauca, INCIVA, el DAGMA, Parques Nacionales Naturales de Colombia, la Universidad del Valle, la Asociación Calidris, la Sociedad Vallecaucana de Ornitología – DACNIS, la Asociación de Guías de Turismo del Valle del Cauca (ASOGUÍAS), Reino Alado y la agencia operadora de turismo receptivo Plan de Viaje.

 El lanzamiento incluyó la presentación de la obra de teatro ‘¡Pajareando a lo bien!’, creada por el equipo de la CVC con el apoyo de la Fundación Biodess, una puesta en escena que invitó a los asistentes a reflexionar sobre la importancia de adoptar comportamientos responsables durante la observación de aves y el contacto con la naturaleza.

“En la obra de teatro representamos algunas de las malas prácticas que suelen cometerse durante la observación de aves. Por ejemplo, evitar el uso de parlantes para reproducir vocalizaciones de otras aves, ya que esto puede alterar su comportamiento natural y generar estrés en los individuos; no dejar residuos en los lugares visitados; abstenerse de utilizar punteros láser, que pueden afectar la orientación y estabilidad de las aves; y mantener siempre una distancia prudente para no interferir con sus actividades de alimentación, descanso o reproducción”, explicó Lorena Cruz, bióloga y ornitóloga de la Universidad del Valle.

 Posteriormente, se realizó un conversatorio en el que varios de los participantes en la construcción del manual compartieron los principales contenidos y destacaron su aporte para fortalecer la educación ambiental, la conservación de la biodiversidad y el desarrollo de un turismo de naturaleza sostenible. 

El espacio fue moderado por el biólogo Luis Fernando Castillo Cortés, profesional de la Universidad del Valle con más de 25 años de experiencia en conservación de la biodiversidad, especialmente en aves y sus hábitats.

 Con esta iniciativa, las instituciones participantes buscan consolidar una cultura de observación ética y respetuosa, contribuyendo a la protección de las aves y posicionando al Valle del Cauca como un referente nacional e internacional en la promoción de buenas prácticas para el aviturismo y la conservación de la biodiversidad.

 Las personas interesadas en el manual pueden acceder a ella a través de Ecopedia, la biblioteca ambiental digital del Valle del Cauca de la CVC, disponible en www.ecopedia.cvc.gov.co 
























miércoles, 10 de junio de 2026

Aves urbanas inspiran innovador cuaderno sobre biodiversidad

 La pigua que sobrevuela la cancha de fútbol, el titiribí pechirrojo que se deja ver cerca de Posgrados, o el currucutú que permanece oculto entre los árboles, inspiraron un cuaderno escolar que busca acercar a los niños y jóvenes al reconocimiento de la biodiversidad colombiana desde las aulas. La iniciativa surgió a partir de los proyectos de observación de aves urbanas desarrollados con la comunidad de Palmira (Valle del Cauca).

Estas y muchas otras especies habitan los árboles, jardines y zonas verdes de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira y de la Reserva Forestal Bosque de Yotoco. Su presencia revela no solo la riqueza natural de la región sino también la importancia de conservar los ecosistemas y de fortalecer el vínculo de las nuevas generaciones con la biodiversidad.

En la cancha de fútbol del campus se puede observar la pigua (Daptrius chimachima), una llamativa ave rapaz que suele confundirse con un águila y que es una de las especies más visibles en Palmira, mientras que en el área de Posgrados se avista el titiribí pechirrojo (Pyrocephalus rubinus), cuyo plumaje rojo intenso convierte al macho en una de las aves más admiradas en jornadas de observación.

En los laboratorios y áreas arborizadas del campus también aparecen aves visitantes sorprendentes. Una de ellas es la piranga abejera (Piranga rubra), una especie migratoria boreal que viaja miles de kilómetros desde Norteamérica para refugiarse temporalmente en los bosques tropicales cuando el invierno llega al hemisferio norte.

Uno de los registros más especiales corresponde al carpinterito colombiano (Picumnus granadensis), una especie endémica de Colombia estrechamente asociada con el bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más amenazados del país, del cual se conserva menos del 10 % de su cobertura original.

Precisamente el hallazgo de esta especie dentro del campus marcó uno de los momentos más significativos para Nini Johanna Vivas Ascue, fotógrafa de naturaleza y estudiante de la Maestría en Administración de Empresas de la UNAL Sede Palmira, quien durante los últimos 4 años ha recorrido parques, bosques urbanos, reservas naturales y espacios universitarios del Valle del Cauca registrando aves con su cámara.

Su trabajo ha permitido documentar la presencia de aves como el pellar teru-teru (Vanellus chilensis), el carpintero pechipunteado (Colaptes punctigula), el canario coronado (Sicalis flaveola), la amazilia colirrufa (Amazilia tzacatl), el currucutú (Megascops choliba) y la cotorra cabeciazul (Pionus menstruus), entre muchas otras especies que habitan en el campus.

Un cuaderno para la biodiversidad

El producto central de la investigación de Nini Johana en la Maestría en Administración es “Colombia al natural”, el primer cuaderno homenaje a la biodiversidad natural cuyo objetivo principal será propiciar conexiones entre las personas y la naturaleza, una propuesta que combinará educación ambiental, divulgación científica y emprendimiento.

Las fotografías utilizadas son de su autoría y están acompañadas por información educativa sobre las especies representadas, datos sobre su comportamiento e importancia ecológica, recomendaciones para su conservación, el lugar donde fueron tomadas y nombres científicos, comunes y en inglés, como se registran tradicionalmente.

“Cuando tomo una fotografía siempre registro el lugar exacto donde la tomé, y lo incorporo en el cuaderno porque quiero que las personas sepan dónde encontrar esa especie y puedan visitar esos lugares, reconocerlos y conectar no solo con el ave sino con todo el contexto ambiental que la rodea”, explica la investigadora.

La idea de acercar a las personas a la naturaleza también dio origen a Rubinus, un emprendimiento creado por la investigadora que integra ciencia, arte y recreación como herramientas para la educación ambiental.

“La ciencia está representada en los procesos de educación ambiental y ciencia ciudadana; el arte, en la fotografía de naturaleza y en el trabajo desarrollado con artistas de la región para sensibilizar a la comunidad en temas ambientales, y la recreación en el uso de experiencias lúdicas, salidas de campo y actividades participativas para promover el aprendizaje”, señala.

Colección de 5 volúmenes

El primer volumen de la línea de cuadernos “Colombia al natural” estará conformado por 5 números inspirados en especies representativas de la biodiversidad colombiana: el titiribí pechirrojo, el currucutú, el mono aullador, la iguana verde y la pigua.

Además de las páginas convencionales de un cuaderno escolar, cada ejemplar incluirá una hoja para colorear la especie protagonista, stickers educativos y una tarjeta coleccionable con información sobre la etología de las aves, el estado de conservación y las características ecológicas de cada animal.

El diseño gráfico fue desarrollado especialmente para atraer la atención de niños y jóvenes, y la impresión será en papel ecológico, en coherencia con el mensaje de conservación que promueve el proyecto.

Según la investigadora, en julio comenzará el proceso de validación en tres instituciones educativas del departamento, en donde estudiantes y padres de familia evaluarán la propuesta y compartirán sus principales percepciones sobre el producto. La validación también incluirá la participación de observadores de aves de Palmira, quienes aportarán una mirada especializada sobre los contenidos desarrollados.

La meta para Nini Johana es desarrollar futuras colecciones temáticas dedicadas a las aves tanto migratorias como residentes, a las aves rapaces y otros componentes de la biodiversidad del país, con el objetivo de ampliar las oportunidades para que niños y jóvenes conozcan las especies que habitan sus territorios.

“La conservación comienza con algo tan sencillo como aprender a mirar. Las personas no pueden proteger aquello que no conocen. Cuando descubren las aves que viven cerca de ellas entienden que forman parte de un patrimonio natural que merece ser conservado por todos los servicios ecosistémicos que brindan a los humanos”, concluye la magíster.










viernes, 5 de junio de 2026

Caimán llanero tendría nueva ruta para su conservación en Colombia

 Después de más de un año de revisión documental, reuniones con autoridades ambientales y análisis sobre el futuro del Programa Nacional de Conservación del Caimán Llanero, la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) presentó ante el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MinAmbiente) una propuesta integral para atender la situación de los ejemplares que permanecen bajo el cuidado de la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, en Villavicencio.

La iniciativa “Gestión de emergencia del caimán del Orinoco (Crocodylus intermedius)” propone trasladar de manera definitiva los 127 ejemplares de caimán llanero que actualmente se reportan en la Estación hacia la Reserva Natural Wisirare, ubicada en el municipio de Orocué (Casanare), mediante un esquema de cooperación entre el Minambiente, Cormacarena, Corporinoquia, la Fundación Palmarito y la UNAL.

Para la profesora Lucy Gabriela Delgado Murcia, decana de la Facultad de Ciencias de la UNAL, “la propuesta busca ofrecer una salida estructural a una situación que se viene acumulando durante décadas y que ya no se puede resolver únicamente desde la reproducción en cautiverio”.

“La Universidad no puede seguir siendo el destino final de los animales. Nuestro papel histórico ha sido aportar conocimiento científico, apoyar la conservación y contribuir a la recuperación de la especie, pero el fin no es coleccionar ejemplares sino reintroducirlos en su hábitat natural para que permanezcan aportando a su ecosistema”, agrega.

Uno de los aspectos que más preocupa a la Facultad tiene que ver con la información que circula sobre las condiciones de los animales alojados en la Estación.

La profesora Delgado rechaza las afirmaciones según las cuales los ejemplares permanecen sin alimentación o en condiciones de abandono:

“los animales que la Nación tiene a nuestro cuidado comen perfecto y en la periodicidad ideal, que corresponde a una vez por semana”, afirma.

Precisamente una visita reciente de Cormacarena —autoridad encargada de la inspección, la vigilancia y el control de fauna silvestre en el Meta— reportó el buen estado de salud de los ejemplares de caimán llanero.

Asimismo, enfatiza que, “los animales no hacen canibalismo, no es propio de su comportamiento”.

Un plan de manejo que sigue sin aparecer

Uno de los elementos que motivan la propuesta tiene que ver con el seguimiento del Programa Nacional de Conservación del Caimán Llanero.

Según la Facultad de Ciencias, el 31 de diciembre de 2025 Minambiente le solicitó formalmente a Cormacarena adoptar un plan de manejo para los ejemplares vivos de la especie, incluyendo medidas relacionadas con su mantenimiento, traslado, disposición y reintroducción en ambientes naturales. Sin embargo, 5 meses después la Universidad asegura que no conoce ningún documento que permita avanzar en la solución de fondo del problema.

La situación adquiere especial relevancia porque actualmente la Estación Roberto Franco alberga ejemplares que superan ampliamente la edad recomendada para procesos de reintroducción.

Mientras los protocolos de conservación plantean que los animales deberían ser liberados durante sus primeros años de vida, numerosos individuos permanecen en cautiverio desde hace más de una década.

Para la decana Delgado, la conservación de la especie no se puede reducir a la reproducción permanente de ejemplares, sino que debe incluir estrategias efectivas de repoblamiento y seguimiento en los ecosistemas naturales donde históricamente habita el caimán llanero.

Una nueva función para la Estación Roberto Franco

La propuesta presentada al Ministerio contempla un cambio profundo en el papel que ha desempeñado la Estación Roberto Franco durante las últimas décadas.

Una vez se complete el traslado de los ejemplares, la Universidad plantea que la Estación deje de operar como centro permanente de reproducción y se convierta en un nodo de incubación temporal, caracterización biológica, seguimiento técnico y apoyo científico para la conservación de la especie, conforme a su misión y alcances institucionales.

El documento establece que los huevos producidos por ejemplares alojados en otros predios podrían ser incubados temporalmente en la Estación, y que los neonatos permanecerían allí entre 6 y 12 meses antes de ser trasladados para su posterior liberación en ambientes naturales, siempre y cuando la autoridad ambiental territorial defina con claridad los destinos de los ejemplares que vayan surgiendo. Sin plan de reintroducción la Universidad solo brindaría su apoyo con asesoría científica sin asumir ningún papel operativo.

La propuesta también incluye crear una mesa técnico-científica permanente integrada por especialistas en medicina veterinaria, conservación y manejo de fauna silvestre, con participación de entidades de la región y expertos vinculados históricamente al programa.

Regularizar la situación de los animales fuera de la Estación

Otro componente del plan busca regularizar la situación de los ejemplares que actualmente permanecen en otros predios.

En el caso de la Universidad de los Llanos, la propuesta plantea formalizar la permanencia de 12 animales mediante un convenio específico entre Unillanos, Cormacarena y Minambiente.

Para Merecure Parque Agroecológico, la Universidad propone una evaluación técnica de una población estimada entre 152 y 185 ejemplares, con el fin de definir cuáles podrían ser liberados y cuáles deberían permanecer bajo esquemas de manejo controlado.

La Facultad de Ciencias sostiene que varios de los instrumentos jurídicos que respaldaban la permanencia de animales en estos lugares ya expiraron y que es necesario definir nuevas responsabilidades institucionales para garantizar el bienestar de los ejemplares y la trazabilidad de la especie. Resalta que tanto Unillanos como Merecure cuentan con la tenencia material de los ejemplares alojados en sus predios.

La experiencia técnica sigue siendo reconocida

La nueva propuesta surge en medio de cuestionamientos públicos sobre el manejo de los animales en la Estación Roberto Franco. Sin embargo, la Universidad sostiene que sigue siendo una de las instituciones con mayor experiencia científica en el manejo de la especie.

De hecho, mientras avanza la revisión y reconstrucción de documentos y convenios relacionados con el programa, la propia autoridad ambiental, es decir Cormacarena, ha solicitado apoyo técnico de la UNAL para actividades asociadas con el manejo y cuidado de ejemplares de caimán llanero, situación que para la Facultad de Ciencias demuestra el reconocimiento de las capacidades técnicas acumuladas por la Estación durante más de cinco décadas de trabajo.

Por eso, la Facultad estructuró un curso de extensión para capacitar al personal de Unillanos, Merecure y Cormacarena, de manera que cuenten con los conocimientos y destrezas adecuadas para asumir en la debida forma el cuidado de los animales a su cargo.

La Facultad también señala que los registros técnicos recopilados durante los últimos meses evidencian la continuidad de los procesos de alimentación y manejo sanitario de los animales alojados en la Estación, en contraste con algunas versiones difundidas recientemente en distintos escenarios públicos.

Una discusión que va más allá de la emergencia

La propuesta presentada al Ministerio no se limita al traslado de animales, también solicita una actualización integral del Programa Nacional de Conservación del Caimán Llanero y una redefinición del papel de la Universidad dentro de esa estrategia.

La Facultad de Ciencias considera que la UNAL debe concentrar sus esfuerzos en investigación, asesoría científica y apoyo técnico, mientras las autoridades ambientales fortalecen los mecanismos de reintroducción, seguimiento y recuperación de poblaciones silvestres.

Para la profesora Delgado, el objetivo final es que la discusión deje de centrarse únicamente en la emergencia actual y avance hacia una solución de largo plazo que garantice tanto el bienestar de los animales como la recuperación efectiva de los hábitats naturales de una especie que continúa en riesgo crítico de extinción.





miércoles, 3 de junio de 2026

HUMEDAL BOSQUELAGO RECUPERA SU BIODIVERSIDAD, TRAS PROCESO DE RESTAURACIÓN AMBIENTAL

 Se le retiraron 34.000 toneladas de vegetación invasiva, en un trabajo de Jaramillo Mora que duró 11 meses. Tras la intervención, que contó con el acompañamiento de la CVC, el ecosistema registró un incremento del 38% en biodiversidad.

Luego de permanecer durante años cubierto por vegetación invasora y con una baja diversidad de fauna silvestre, el humedal Bosquelago, también conocido como humedal Arizona, en Jamundí, avanza en un proceso de recuperación ambiental que comienza a devolverle su importancia ecosistémica.

Este cuerpo de agua de 5,4 hectáreas, ubicado dentro del plan parcial Arizona, fue objeto de intervención por parte de la constructora Jaramillo Mora, aspecto que contó con el acompañamiento técnico y supervisión de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, como parte de las acciones ambientales contempladas para el desarrollo de un proyecto urbanístico.

 “En 2022, el humedal se encontraba completamente cubierto por papiros, buchón y pastos que obstruían la totalidad del espejo de agua, lo que limitaba la provisión de los servicios ecosistémicos característicos de este tipo de ambientes. A partir de ese año, se inició un proceso de limpieza manual que se extendió durante once meses y permitió retirar cerca de 34.000 toneladas de material vegetal”, señaló Gladys Castro, jefe de Gestión Ambiental de Jaramillo Mora.

 Además de la limpieza, se instalaron cinco aireadores para mejorar los niveles de oxigenación del agua y actualmente se realizan mantenimientos periódicos para evitarla proliferación de plantas acuáticas invasoras.

 “Este trabajo permitió avanzar en la recuperación físico-química y bacteriológica del humedal, así como en la consolidación de servicios ecosistémicos fundamentales como la regulación hídrica, la conservación de la biodiversidad y el fortalecimiento de espacios de educación ambiental”, destacó Gabriel Rodríguez, biólogo de la Dirección Ambiental Regional Suroccidente de la CVC.

Tras las labores de recuperación, el ecosistema comenzó a evidenciar resultados positivos. Los monitoreos realizados registraron un incremento del 38% en la biodiversidad, con la identificación de 102 especies de aves, entre ellas, algunas migratorias.

 A la fecha, Jaramillo Mora adelanta nuevas acciones autorizadas por la CVC para mejorar la calidad de las aguas que ingresan al humedal, desde una derivación del río Claro. 

Es de resaltar que la recuperación del humedal también hace parte de una apuesta de espacio público y conservación ambiental para Jamundí, ya que tanto el humedal como la zona del bosque de guadua integrarán un parque municipal cercano a los 200.000 metros cuadrados, que será entregado al municipio.

“Desde Jaramillo Mora, invitamos a la comunidad para que se apropie de este lugar, que reconozca la riqueza ambiental que tiene y nos ayude a conservarlo”, agregó Castro.

El llamado se hace debido a que humedal ha comenzado a consolidarse como un escenario de educación y apropiación ambiental, ya que durante el Festival de Aves de Jamundí 2025 y algunas actividades desarrolladas en el marco de la COP16, así como en la Semana de la Biodiversidad, estudiantes, visitantes y observadores de aves recorrieron el lugar para conocer su proceso de recuperación y la biodiversidad que alberga.

Desde la CVC, el acompañamiento continúa mediante reuniones técnicas y seguimiento permanente a las acciones implementadas por el desarrollador del proyecto, con el objetivo de optimizar continuamente las estrategias de manejo sostenible del humedal.

Especies de aves reportadas: 

 Nannopterum brasilianum (cormorán), Egretta caerulea (garcita azul), Phimosus infuscatus (ibis), Tachybaptus dominicus (zambullidor menor), Dendrocygna autumnalis (iguaza), Ardea cocoi (garzón azul) y especies migratorias como la Actitis macularius (playera) y la Tringa solitaria, evidenciando el fortalecimiento de las comunidades de aves vinculadas al humedal.