Un análisis internacional en el que participó el profesor Juan David González Trujillo, del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), reveló que el calentamiento sostenido del océano —de hasta 1,5 °C en las últimas tres décadas— ha reducido hasta en un 20 % la abundancia de peces en algunas poblaciones. Entre los grupos más afectados están las sardinas, los espadines y otros peces pequeños, fundamentales para la pesca y el equilibrio de las cadenas alimentarias marinas.
El estudio analizó más de 33.000 poblaciones de 1.566
especies de peces en el mar Mediterráneo, el Atlántico norte y el mar Báltico,
uno de los análisis más amplios realizados hasta ahora para entender cómo el
aumento de la temperatura del océano está transformando la vida marina.
El profesor González explica que “cuando los peces se
concentran en zonas más frías, las capturas pueden aumentar momentáneamente, lo
que puede dar la impresión de que las poblaciones están saludables”. Sin
embargo, en realidad puede tratarse de una redistribución causada por el estrés
térmico, donde algunas regiones se vacían de peces mientras otras se llenan
temporalmente.
Agrega que, para reconstruir cómo han cambiado las
poblaciones durante casi 30 años reunimos 702.037 estimaciones de biomasa —una
medida que calcula la cantidad total de peces en una población— obtenidas a
partir de campañas científicas de monitoreo marino realizadas entre 1993 y
2021.
Estos registros forman parte de la base de datos científica
abierta FISHGLOB (https://fishglob.sites.ucsc.edu),
cuya recopilación y curaduría fue adelantada por un consorcio mundial de
investigadores y analistas de datos. En estas campañas, los barcos recorren
zonas específicas del mar y capturan peces con redes durante trayectos
controlados. Luego se cuentan, pesan e identifican las especies para estimar
cuántos peces hay en cada lugar.
Al comparar esos datos con registros de temperatura del
océano, que en algunas épocas del año puede llegar a incrementos de más de 5
°C, encontraron que cuando el agua se calienta durante varios años seguidos,
muchas poblaciones de peces empiezan a disminuir.
Los resultados del estudio, publicado en la revista Nature
Ecology and Evolution, se basan en uno de los análisis más amplios
realizados hasta ahora sobre los peces marinos y la temperatura del océano. La
investigación fue desarrollada por el profesor González Trujillo junto con el
investigador Shahar Chaikin, del Museo Nacional de Ciencias Naturales de
España, y el profesor Miguel Araújo, de la Universidad de Évora (Portugal).
El papel esencial de las sardinas
Aunque suelen pasar desapercibidos frente a especies
comerciales más grandes, los peces pequeños —muchos de apenas 15 a 25 cm de
largo—, como las sardinas tropicales Sardinella aurita o Harengula
jaguana, cumplen un papel fundamental en las redes ecológicas y económicas
del Caribe. Estas especies se desplazan en grandes cardúmenes que pueden reunir
miles o incluso millones de individuos en las aguas costeras.
Por ejemplo, las sardinas se alimentan de plancton,
minúsculos organismos que flotan en el agua de mares, ríos o quebradas, y
transforman esa energía microscópica en alimento para depredadores mayores como
atunes, meros, aves y mamíferos marinos. Por eso, cuando sus poblaciones
disminuyen, el impacto se propaga por toda la red alimentaria del océano.
El patrón fue especialmente evidente en rayas y peces
pequeños como sardinas, anchovetas y espadines, especies que dependen de aguas
ricas en nutrientes y relativamente frías. Cuando la temperatura aumenta, el
plancton del que se alimentan también cambia, lo que puede reducir su
disponibilidad de alimento o alterar sus ciclos reproductivos.
En algunos casos las poblaciones simplemente se desplazan
hacia aguas más frías, pero en otros, especialmente cuando el calentamiento
ocurre cerca de los límites térmicos que una especie puede tolerar, las
poblaciones pueden colapsar localmente y desaparecer de ciertas zonas del mar.
En el estudio también se analizaron las olas de calor
marinas, episodios extremos en los que la temperatura del océano se dispara
durante días o semanas. Durante estos eventos, el impacto puede ser aún más
brusco. Algunas poblaciones de peces que viven en los márgenes más cálidos de
su distribución pueden perder hasta el 40 % de su biomasa en poco tiempo,
mientras que en regiones más frías se pueden registrar aumentos temporales
cuando los peces migran hacia allí buscando refugio térmico.
Movimientos engañosos
Aunque el análisis se concentró en el hemisferio norte, sus
resultados tienen implicaciones directas para países tropicales. En el Caribe
colombiano habitan especies de sardinas y anchovetas que cumplen el mismo papel
ecológico que las estudiadas en Europa y Norteamérica: conectan el plancton con
los grandes depredadores y sostienen pesquerías costeras.
“En los trópicos todavía estamos en aras de ver si la
información que tienen los pescadores o las grandes pesqueras se vuelve
pública, porque en el trópico todavía no tenemos datos sobre lo que está
pasando con las poblaciones de peces”, indica el experto.
Según datos de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca
(AUNAP), las pesquerías de pequeños peces como las sardinas y anchovetas forman
parte importante de la captura marina en varias zonas del país y son
fundamentales para la economía de pescadores artesanales del Caribe. Estos
peces se consumen frescos, se utilizan como carnada o se procesan para harina
de pescado, un insumo fundamental en la acuicultura.
Datos del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y la
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
muestran que en Colombia más de 1 millón de personas están vinculadas al sector
pesquero, de las cuales 300.000 están relacionadas directamente con la pesca
artesanal, por lo que, si el calentamiento reduce la abundancia, los primeros
afectados son ellos.







































