viernes, 22 de mayo de 2026

VISITA DE AGENCIAS TURÍSTICAS DE MÉXICO

 EL CEA PARQUE DE LAS HELICONIAS SE POSICIONA COMO ESCENARIO CLAVE PARA EL TURISMO DE NATURALEZA EN EL VALLE DEL CAUCA

En el marco del Fam Trip “Orale Colombia” (México – Colombia), que recorre el Valle del Cauca, el Centro de Educación Ambiental Parque de las Heliconias, ubicado en el municipio de Caicedonia, es uno de los escenarios principales para mostrar el potencial del turismo de naturaleza y la educación ambiental en la región, ante 29 agencias y operadores turísticos mexicanos.

Esta iniciativa, desarrollada con operadores y agencias mayoristas de México, en articulación con la agencia Sevilla Travel y la Cámara de Comercio de Sevilla, busca promover la creación del paquete turístico “Órale Colombia”, orientado a posicionar el destino en mercados internacionales.

En este contexto, el CEA Parque de las Heliconias se destaca como un espacio estratégico que integra la conservación ambiental con experiencias turísticas sostenibles. Durante la visita, los operadores conocieron la estrategia de educación ambiental que se desarrolla en este parque, la cual promueve la apropiación del territorio, la conservación de la biodiversidad y el turismo con propósito, siendo uno de los atractivos del Circuito Local de Turismo de Naturaleza de Caicedonia.

 Así mismo, el CEA fue escenario de una muestra de negocios verdes, donde empresarios locales presentaron productos como café, chocolate, miel, artesanías y panela, reflejando el compromiso de las comunidades con prácticas sostenibles y el aprovechamiento responsable de los recursos naturales.

Este espacio no solo resalta la riqueza paisajística y biológica del territorio, sino que también evidencia cómo la educación ambiental puede convertirse en un eje articulador para el desarrollo económico local, a través del turismo de naturaleza.

 Con la participación del CEA Parque de las Heliconias en este Fam Trip, el Valle del Cauca continúa consolidándose como un destino que le apuesta a la sostenibilidad, proyectando al mundo experiencias auténticas donde la naturaleza, la cultura y las comunidades son protagonistas.




jueves, 21 de mayo de 2026

GESTIÓN DEL RIESGO Y EVALUACIÓN DE ESCENARIOS EN EL NORTE DEL VALLE

 CVC Y ALCALDÍA DE LA VICTORIA INTENSIFICAN MONITOREO PREVENTIVO EN DIQUES DE PROTECCIÓN DE ORILLA


Tras una jornada de inspección técnica, la CVC evaluó la infraestructura que protege al casco urbano y zona rurales, definiendo acciones prioritarias de mantenimiento para mitigar riesgos ante eventos naturales.

Con el objetivo de salvaguardar la integridad de la comunidad de La Victoria, la CVC y la alcaldía adelantaron una visita de inspección técnica a los diques de protección de orilla. La jornada permitió verificar el estado de estas estructuras, que históricamente han protegido al municipio de las crecientes del río Cauca, y establecer una hoja de ruta para su conservación. La Administración municipal destacó la importancia de este acompañamiento técnico, recordando que la infraestructura actual es el resultado de importantes inversiones realizadas años atrás para garantizar una protección a largo plazo. Sin embargo, requieren de una vigilancia constante por el paso del tiempo y factores externos.

 David Gonzalo García Montoya, enlace de Gestión del Riesgo de Desastres de La Victoria, subrayó la relevancia de la visita y dijo que “las recomendaciones que nos han hecho son llevar a cabo los mantenimientos que requieren, como podas de árboles en la cara húmeda, revisar la altura de los diques y controlar el paso de ganado para evitar erosiones y emergencias a futuro”.

García Montoya añadió que, aunque el municipio es de sexta categoría y maneja recursos limitados, mantiene una preparación activa: “Por parte de Gestión del Riesgo, se ha trabajado bastante; siempre mantenemos muy pendientes de la zona urbana y rural. Esta visita fue precisamente para verificar el estado en sectores como el corregimiento de San Pedro”.

 La inspección no solo busca identificar el estado físico de los jarillones, sino también detectar intervenciones humanas que puedan comprometer su estabilidad. El ingeniero civil Vittorio Alberto Suárez, profesional especializado de la CVC, explicó que “los diques requieren de labores de mantenimiento, especialmente porque encontramos intervención por parte de propietarios con manejo de ganado, tránsito de vehículos pesados y disposición de materiales de construcción”. En algunas zonas, se observa que el río ya socavó la orilla, afectando la cara húmeda del dique. Con estos seguimientos, verificamos estas situaciones para intervenir, previendo eventos de lluvia”.

 Este plan de prevención, liderado por la CVC, se extiende a otros municipios de la jurisdicción. Según Suárez, ya se han realizado recorridos similares en Zarzal, donde se observó un buen manejo en zonas de ingenios azucareros, pero persisten retos por erosión y siembras inadecuadas en los diques. 

 Próximamente, estas inspecciones técnicas se realizarán en Roldanillo, consolidando una estrategia regional de prevención antes de la ocurrencia de eventos catastróficos.

martes, 19 de mayo de 2026

EMCARTAGO, Colombia EJEMPLO DE COMPROMISO AMBIENTAL Y ACCIÓN FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO

 Se convirtió en la tercera empresa de servicios públicos del país en alcanzar la certificación de Carbono Neutro, otorgada por Icontec, gracias a la implementación de acciones sostenibles y al trabajo articulado con la autoridad ambiental.

En el marco de su compromiso con la lucha contra el cambio climático y la promoción de un desarrollo sostenible en el territorio, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, continúa consolidando alianzas estratégicas con el sector empresarial para impulsar procesos de reducción de emisiones contaminantes y fortalecimiento de la gestión ambiental.

 Como resultado de este acompañamiento técnico y ambiental, Empresas Municipales de Cartago, Emcartago, recibió la certificación de Carbono Neutro otorgada por Icontec, convirtiéndose en la tercera empresa de servicios públicos del país en obtener este importante reconocimiento.

Juan Manuel Betancourt, jefe de la Unidad de Gestión Ambiental y del Recurso Hídrico de Emcartago, explicó que es el resultado de años de trabajo enfocados en la sostenibilidad ambiental y la eficiencia energética.

“Este logro es el reflejo de un proceso integral que ha incluido la optimización de procesos operativos, la implementación de tecnologías eficientes, el fortalecimiento de prácticas sostenibles y la conservación de ecosistemas estratégicos, en este caso, nuestro bosque seco tropical Hernán Victoria Mena”, afirmó.

Uno de los aspectos más relevantes de este proceso es el aporte ecosistémico que realiza la empresa, a través de la conservación ambiental. Según Emcartago, actualmente cuenta con un potencial de captura de carbono superior a las 5.000 toneladas, mientras que su huella de carbono alcanza, aproximadamente, 1.750 toneladas.

“Esto significa que el bosque no solo compensa nuestras emisiones, sino que además genera un excedente de captura de carbono para beneficio de toda la ciudad de Cartago y de la región”, agregó Betancourt.

De acuerdo con el IDEAM, territorios como Cartago presentan una alta vulnerabilidad frente a los efectos del cambio climático, razón por la cual este tipo de iniciativas cobran especial relevancia para el Valle del Cauca y el país.

 “La invitación es para todas las empresas del norte del Valle, para que se acerquen a la regional Norte y reciban asesoría. Queremos que más organizaciones hagan parte de este proceso tan importante”, puntualizó Carolina Andrea Córdoba, directora de la regional Norte de la CVC.

Con este resultado, la Corporación reafirma su papel como autoridad ambiental comprometida con el acompañamiento a las empresas del territorio en la medición, reducción y compensación de su huella de carbono, promoviendo acciones concretas frente al cambio climático y fortaleciendo la sostenibilidad ambiental en el departamento.








viernes, 15 de mayo de 2026

Agricultura y seguridad alimentaria. Protegiendo los cultivos de banano contra enfermedades con tecnología y cooperación regional

 Un esfuerzo regional está ayudando a proteger los cultivos de banano y plátano frente a una de las enfermedades vegetales más destructivas del mundo.


  • El banano y el plátano son fundamentales para la seguridad alimentaria y los medios de vida de alrededor de 12 millones de personas en América Latina y el Caribe y 400 millones de personas en el mundo.
  • La enfermedad del Fusarium R4T representa una amenaza "invisible" que puede devastar plantaciones enteras y economías rurales.  
  • El proyecto VigiMusa apoyado por el BID ha logrado unificar a siete países de la región en una red de vigilancia digital y científica para fortalecer la prevención y la respuesta a esta plaga.  

Cada vez que disfrutamos de un banano al desayuno o un plátano frito en la cena, rara vez pensamos en la compleja red de protección que permite que esa fruta llegue a nuestra mesa. O en las amenazas que este alimento enfrenta, como las plagas del Fusarium R4T, el llamado "COVID de las plantas", un hongo altamente agresivo que vive en el suelo, marchita la fruta, se propaga rápidamente y no puede controlarse con productos químicos.

La experiencia regional muestra que anticiparse al Fusarium R4T mediante inversión en vigilancia, innovación y cooperación es clave para proteger la seguridad alimentaria y los medios de vida rurales.

Por eso, en el marco del Día Internacional de la Sanidad Vegetal, te contamos el impacto del proyecto VigiMusa, impulsado desde 2021 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), en la mejora de la detección, prevención y respuesta a esta plaga y que ha permitido crear una red regional de vigilancia digital y científica. 

Fortalecer la vigilancia fitosanitaria en América Latina y el Caribe

En América Latina y el Caribe, las musáceas (el nombre técnico que agrupa al banano y al plátano) son fundamentales para la seguridad alimentaria y los medios de vida de alrededor de 12 millones de personas.  

El banano es el cuarto cultivo alimentario más importante del mundo, después del arroz, el trigo y el maíz, por su valor bruto de producción. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por su singlas en inglés), nuestra región produce el 26% del banano y plátano del mundo, y concentra el 69% de las exportaciones globales de estos cultivos.

El objetivo de VigiMusa es evitar que plagas como el Fusarium R4T —que ya ha sido detectado en países vecinos como Colombia, Perú y Ecuador— crucen fronteras y destruyan el patrimonio agrícola de Centroamérica.  

El proyecto apoya a siete países beneficiarios: Belize, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá y República Dominicana, con tres tecnologías clave para detectar y contener el Fusarium R4T:

  • Tecnología de última generación en la mano del técnico: se desarrolló una plataforma electrónica y una aplicación móvil que permite a los técnicos reportar cualquier planta sospechosa en tiempo real, usando GPS y fotografías para que los expertos puedan analizar el riesgo de inmediato.  
  • Laboratorios con "ojos de águila": gracias al proyecto, se entregaron kits de diagnóstico molecular a los laboratorios oficiales. Esto permite realizar pruebas avanzadas (como la técnica LAMP, que es un método de detección muy preciso) para identificar la enfermedad de manera confiable.  
  • Realidad virtual para la emergencia: se implementó una sala de simulación virtual en la que los equipos técnicos pueden "entrenar" en escenarios de brotes ficticios para saber exactamente cómo actuar sin poner en riesgo una sola planta real.  

Drones, sensores y diagnóstico rápido: innovación para proteger los cultivos de banano

Una de las innovaciones que el proyecto ha llevado al campo funciona de forma parecida a una prueba de embarazo rápida, pero diseñada para los tejidos vegetales. Este dispositivo es conocido como inmunotiras de flujo lateral. Al extraer un poco de tejido del tallo de una planta sospechosa y mezclarlo con una solución especial, los técnicos pueden obtener un resultado preliminar en apenas cinco a 10 minutos directamente en la plantación. Esto agiliza enormemente la toma de decisiones, permitiendo priorizar el aislamiento de un área afectada sin tener que esperar largos periodos.

Pero la vigilancia no se limita a lo que el ojo humano puede ver a nivel del suelo. VigiMusa ha incorporado "ojos en el cielo" mediante la transferencia de tecnologías de teledetección. A través del uso de drones y el análisis de imágenes satelitales, el proyecto permite monitorear "fincas centinelas" desde el aire. Esta tecnología ayuda a detectar anomalías a gran escala, identificando posibles focos de infección mucho antes de que la marchitez sea evidente a simple vista.

Para dar sentido a toda esta información, el proyecto ha desarrollado una obra de "inteligencia fitosanitaria" al crear mapas de riesgo epidemiológico. Utilizando modelos matemáticos y sistemas geográficos, los expertos cruzan datos de clima, topografía y rutas comerciales para predecir por dónde podría entrar y propagarse el hongo. Con esta información, los países han dividido sus territorios en "cuadrantes sanitarios", lo que les permite concentrar estratégicamente sus esfuerzos de inspección en las zonas más vulnerables.  

Más allá de los satélites y las aplicaciones, el corazón de esta estrategia sigue siendo el factor humano. Para asegurar que los equipos técnicos estuvieran verdaderamente preparados, VigiMusa organizó "escuelas de campo" en territorios donde la enfermedad ya está presente, como en Colombia. Allí, los especialistas centroamericanos y caribeños pudieron observar la marchitez de primera mano, aprendiendo en un entorno real las estrictas medidas de bioseguridad necesarias para desinfectar calzado, herramientas y vehículos, evitando convertirse ellos mismos en transmisores de la plaga.  

Todo este conocimiento adquirido se pone a prueba constantemente mediante simulacros de emergencia, tal como se hace en las ciudades para prepararse ante un sismo. Durante estos ejercicios, las autoridades despliegan los "kits de accionabilidad" —herramientas, trajes y equipos de bioseguridad entregados por el proyecto— para establecer cercos sanitarios y practicar la erradicación segura de plantas enfermas en escenarios controlados. 

Capacitación, simulacros y vigilancia regional

El proyecto permitió fortalecer las capacidades de vigilancia y diagnóstico de las organizaciones nacionales y regionales de protección fitosanitaria, así como también capacitó a productores en el impacto del hongo y prácticas de bioseguridad. Las siguientes cifras muestran el alcance del proyecto:

  • Cerca de 8.000 personas han participado en más de 40 eventos de formación, comunicación del riesgo y divulgación tecnológica.  
  • Nueve simulacros de emergencia realizados (superando la meta inicial de siete) en toda la región para asegurar que los protocolos funcionen bajo presión.
  • Más de 1.200 estudiantes de 19 países se inscribieron en el curso virtual avanzado sobre prevención y manejo de brotes epidémicos.  

Invertir antes de la emergencia: claves para fortalecer la sanidad vegetal

La sanidad vegetal puede parecer un tema exclusivo de agricultores o científicos, pero es un pilar de la estabilidad social y económica de la región. Si el banano y el plátano se ven afectados por enfermedades, se podrían generar presiones sobre los precios en el mercado local, afectar los empleos vinculados a estas cadenas, debilitar la capacidad exportadora y aumentar los riesgos para la seguridad alimentaria de los sectores más vulnerables de la población. La magnitud de estos efectos puede variar según el país, la escala del brote, el peso del cultivo en la economía local y la capacidad institucional para prevenir, contener y responder a la emergencia fitosanitaria.

Proyectos como VigiMusa muestran que la protección de cultivos estratégicos como el banano y el plátano requiere inversiones anticipadas para prevenir emergencias fitosanitarias. Fortalecer las capacidades técnicas, modernizar los sistemas de vigilancia, preparar a las instituciones mediante protocolos, simulacros y herramientas de diagnóstico, y promover la cooperación regional son elementos clave para anticipar, detectar y responder de manera oportuna a riesgos fitosanitarios.


miércoles, 13 de mayo de 2026

COMUNIDAD E INSTITUCIONES AMBIENTALES SE REUNIERON PARA HABLAR DE COEXISTENCIA CON LA FAUNA SILVESTRE

 Con el objetivo de promover la coexistencia armónica entre las comunidades y la fauna silvestre, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, lideró un encuentro en el Centro de Educación Ambiental El Topacio, en el que participaron funcionarios del DAGMA, Parques Nacionales Naturales de Colombia y habitantes de la zona rural de Cali.

La jornada tuvo como eje central la sensibilización sobre el puma, especie protagonista tras el reciente avistamiento de dos individuos, registrado por un intérprete ambiental de la CVC, hecho ampliamente difundido en redes sociales y que generó inquietudes en la comunidad.

 Durante el espacio, biólogos de la CVC brindaron información sobre las características del puma, su comportamiento, hábitat y alimentación, con el propósito de fortalecer el conocimiento ciudadano y fomentar su conservación. “La idea es informar a la comunidad sobre la presencia de estos animales, explicar sus características básicas y promover una coexistencia responsable. Una comunidad informada contribuye a la conservación porque lo que se entiende, se protege”, señaló Marilyn Velásquez, bióloga de la Regional Suroccidente de la autoridad ambiental vallecaucana. 

Asimismo, se destacó el papel del puma dentro de los ecosistemas y se desmitificaron creencias erróneas, aclarando que esta especie no considera al ser humano como presa y, por el contrario, tiende a evitar el contacto. También se compartieron recomendaciones prácticas para proteger animales domésticos y prevenir encuentros no deseados.

“Este espacio fue muy importante y nos permitió entender la responsabilidad que tenemos en la preservación de la flora y la fauna. Nos tranquiliza conocer las recomendaciones, especialmente, en el cuidado de nuestras mascotas y animales de corral, y entender que no debemos atacar a estas especies porque cumplen un rol natural como depredadores”, expresó Carlos Julio Ramírez, habitante de Pance. 

Como reflexión, el encuentro dejó entre los asistentes el criterio de que la coexistencia con el puma es posible, si se actúa con conocimiento, respeto y responsabilidad. Además, es muy importante fortalecer la educación ambiental, acoger las recomendaciones técnicas y trabajar de manera articulada entre instituciones y comunidad para garantizar la protección tanto de las personas como de esta emblemática especie.



 


miércoles, 6 de mayo de 2026

Reparar hornos industriales sin demolerlos reduciría hasta 140 toneladas de residuos

 Una alternativa desarrollada en laboratorio permitiría reparar solo las zonas desgastadas de los hornos industriales usados para producir acero, cemento y vidrio, evitando desmontar por completo sus recubrimientos internos. La técnica reduciría costos de mantenimiento, tiempos de parada y hasta 140 toneladas de residuos refractarios por intervención, un proceso que hoy puede costar cerca de 1.200 millones de pesos.

La propuesta parte de una pregunta concreta: ¿es posible extender la vida útil de estos hornos sin tener que demoler todo el material que los protege?

Así lo desarrolló Jessica Natalia Tocarruncho Aguirre, magíster en Ingeniería de Materiales y Procesos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien trabajó en una técnica para lograr que el material nuevo de reparación se adhiera de forma segura al recubrimiento que ya está en servicio.

Los hornos utilizados en la producción de acero y cemento son esenciales para la industria, ya que en su interior se transforman materias primas como roca caliza, minerales metálicos y arena mediante calor extremo en materiales fundamentales para la construcción y la manufactura. Debido a estas condiciones, los hornos operan continuamente a temperaturas que se pueden acercar a los 2.000 °C.

Para soportar ese entorno, su interior está protegido por materiales refractarios, una especie de armadura cerámica elaborada principalmente con óxidos de aluminio y silicio, diseñada para resistir calor extremo, desgaste y ataques químicos.

Con el tiempo, las altas temperaturas, los cambios bruscos, la abrasión y los ambientes corrosivos terminan generando grietas, pérdida de espesor y fallas que afectan su capacidad de protección.

Cuando eso ocurre, la práctica tradicional en la industria consiste en detener la operación, demoler el recubrimiento y reconstruirlo desde cero.

Ese procedimiento implica no solo altos costos económicos, sino que además genera una gran cantidad de residuos. Dependiendo del equipo, una sola intervención puede requerir la demolición de entre 40 y 140 toneladas de material refractario que casi siempre termina en escombreras, después de semanas de parada industrial.

Un laboratorio de acero

Allí, con pequeñas piezas de concreto refractario de alta alúmina —similares a las que recubren estos hornos— de alrededor de 9 pulgadas de largo y 2 de ancho, como rectángulos perfectos, se diseñó un experimento controlado. Algunas muestras se dejaron tal como estaban, mientras que otras se modificaron para crear pequeños relieves en su superficie, creando una textura rugosa.

Esos relieves, muy perceptibles a simple vista, ofrecen puntos de agarre para el material nuevo. Luego, sobre esa superficie preparada se aplicó silica coloidal, un material líquido que contiene partículas microscópicas de dióxido de silicio. Al distribuirse y secarse, estas forman una red que actúa como un puente invisible entre el material viejo y el nuevo, el “pegamento” perfecto.

“En conjunto, ambos mecanismos —el anclaje físico y la unión química— buscan evitar que la interfaz, esa delgada línea entre lo antiguo y lo reciente, se convierta en el punto débil”, explica la experta Tocarruncho, quien lleva más de ocho años trabajando en el sector de la cerámica y los materiales refractarios.

Por otro lado, en laboratorio, para comprobar si lo lograban, las muestras se sometieron a una prueba de módulo de ruptura en la que se aplica fuerza hasta provocar la ruptura. No solo importaba cuánto resistían, sino dónde se rompían.

Las muestras con superficies lisas fallaron en la unión, incluso cuando se utilizó el “pegamento” microscópico, y no alcanzaron los 12 megapascales mínimos exigidos por la norma que rige estos materiales. En cambio, aquellas que combinaban los relieves con la silica coloidal superaron ese umbral sin ningún problema.

Eso significa que la unión dejó de ser el punto débil, y el material nuevo y el viejo comenzaron a comportarse como una sola pieza.

Además de las pruebas mecánicas, el equipo también realizó análisis detallados de las superficies, incluyendo observaciones con microscopía electrónica de barrido que permitieron ver cómo interactúan los materiales a escalas muy pequeñas.

También se evaluaron distintas concentraciones de silica coloidal, y se encontró que algunas ofrecen mejores resultados que otras, lo que abre la puerta a optimizar aún más la técnica según cada aplicación.

Para su estudio la ingeniera Tocarruncho contó con la dirección y el apoyo de la profesora Mónica Johanna Monsalve, de la Facultad de Ingeniería, y del investigador Carlos Mario Mesa Toro, de la empresa Erecos, dedicada al sector de los materiales refractarios.

Aunque los resultados aún corresponden a condiciones de laboratorio, representan un avance importante hacia métodos de reparación más sostenibles y menos costosos para industrias que dependen de hornos de operación continua.

Además de reducir costos, reparar en lugar de demoler también permitiría disminuir residuos, aprovechar mejor los materiales existentes y reducir el impacto ambiental de procesos que hasta ahora se asumían como inevitables.






martes, 5 de mayo de 2026

Gorgona, laboratorio colombiano que ayuda a descifrar a Marte


 Rocas volcánicas formadas a altísimas temperaturas, ricas en hierro y magnesio —como basaltos y komatiitas—, que en la Tierra solo se conservan en pocos lugares, resultaron tener una composición geoquímica muy similar a las de Syrtis Major, una de las regiones más estudiadas de Marte. Ese es el hallazgo que sitúa a la Isla Gorgona, en el Pacífico colombiano, como un laboratorio natural para entender cómo se formaron las lavas del planeta rojo y cómo evolucionó su interior.

A unos 30 km de la costa del Pacífico colombiano, la Isla Gorgona esconde algo más que biodiversidad. A diferencia de otras regiones donde dichas rocas tienen miles de millones de años, allí se formaron hace cerca de 90 millones de años, siendo las komatitas más jóvenes de la Tierra, lo que permite estudiar procesos volcánicos comparables con los que habrían ocurrido en Marte.

Para el estudio, liderado por investigadores del Grupo de Ciencias Planetarias y Astrobiología (GCPA) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), el equipo integró datos de sensores orbitales, análisis de meteoritos marcianos y estudios geológicos previos, y los sometió a nuevas metodologías estadísticas que permiten comparar con precisión la composición de distintos cuerpos planetarios.

“Nos preguntamos si en Colombia había lugares comparables con escenarios como Hawái o Islandia. Al revisar la información, encontramos que las rocas de Gorgona, especialmente las komatitas, podían ser un buen análogo para Marte”, afirma David Tovar, candidato a doctor en Ciencias - Geociencias de la UNAL y de Investigación Espacial y Astrobiología de la Universidad de Alcalá de Henares (España).

El resultado no solo confirma esa afinidad geoquímica, sino que además abre la puerta a usar este territorio como referencia directa para estudiar Marte desde la Tierra.

“Las aplicaciones son muchísimas, sobre todo porque ya tenemos otro lugar aquí en la Tierra, pero particularmente en nuestro país, que permitirá desarrollar proyectos de investigación enfocados en geología planetaria y astrobiología, y que podremos empezar a liderar desde Colombia”, señala el investigador.

Un parecido que no es coincidencia

Esta comparación no se basa en similitudes superficiales sino en la “firma química” de las rocas, que permite rastrear procesos del interior de los planetas; esto se refiere a la proporción de óxidos como hierro, magnesio, aluminio o titanio que las componen, y revela las condiciones de temperatura, presión y origen del magma que las formó.

“Aplicamos metaanálisis de datos previamente publicados, es decir, una revisión sistemática y comparativa de estudios existentes, junto con “figuras de mérito composicionales”, una metodología que permiten medir qué tan parecido es un material con otro. Con eso encontramos que las rocas de Gorgona, particularmente las komatitas y los basaltos, sí son muy similares a las de Syrtis Major en Marte”, detalla el investigador.

Para llegar a esa comparación, el análisis integró dos fuentes fundamentales de información sobre Marte; por un lado, datos de sensores remotos instalados en satélites que orbitan el planeta —como espectrómetros que analizan la radiación reflejada por la superficie y permiten inferir su composición mineralógica—; y por otro, meteoritos marcianos recuperados en la Tierra, fragmentos de la corteza de Marte que han viajado millones de kilómetros y que se pueden analizar en laboratorio con alta precisión para determinar su composición geoquímica.

Con esa base, el equipo analizó la composición de las rocas en términos de sus óxidos principales y aplicó herramientas estadísticas que permiten establecer distancias y cercanías entre materiales, es decir, cuantificar qué tan similares son desde el punto de vista químico.

El resultado: no todas las rocas coinciden, pero sí aquellas más relevantes para entender procesos volcánicos, como los basaltos y las komatitas, que muestran una afinidad clara con las formaciones de Syrtis Major.

Más allá del hallazgo, el estudio tiene aplicaciones concretas en la exploración planetaria. “Los análogos geoquímicos permiten calibrar instrumentos. Si llevamos instrumentos a Marte primero debemos probarlos con materiales conocidos aquí en la Tierra, y esos materiales son precisamente las komatitas y los basaltos de Gorgona”, explica el experto.

El investigador subraya que este tipo de avances también abren la puerta a una mayor participación del país en proyectos internacionales. “Podremos contribuir con misiones espaciales que lleven instrumentos a Marte y que tengan como referencia el material rocoso de Gorgona. Eso es algo extraordinario”, afirma.

El estudio posiciona a Colombia en un campo estratégico de la ciencia contemporánea. La Isla Gorgona se suma así a un grupo muy reducido de territorios en el mundo que sirven como análogos naturales de Marte.

“Con esta primera aproximación podemos hacer una contribución enorme para entender la evolución geológica de Marte, a partir de un análogo terrestre que está en Colombia”, concluye el geólogo Tovar.

Los resultados del estudio se publicaron en la revista científica Iracus; en él participaron, entre otros investigadores, la bióloga María Angélica Leal, candidata a doctora en Ciencias - Biología de la UNAL y en Investigación Espacial y Astrobiología de la Universidad Alcalá de Henares (España), las profesoras Nadejda Tchegliakova, del Departamento de Geociencias, y Argenis Bonilla y Jimena Sánchez, del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la UNAL.