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viernes, 15 de mayo de 2026

Agricultura y seguridad alimentaria. Protegiendo los cultivos de banano contra enfermedades con tecnología y cooperación regional

 Un esfuerzo regional está ayudando a proteger los cultivos de banano y plátano frente a una de las enfermedades vegetales más destructivas del mundo.


  • El banano y el plátano son fundamentales para la seguridad alimentaria y los medios de vida de alrededor de 12 millones de personas en América Latina y el Caribe y 400 millones de personas en el mundo.
  • La enfermedad del Fusarium R4T representa una amenaza "invisible" que puede devastar plantaciones enteras y economías rurales.  
  • El proyecto VigiMusa apoyado por el BID ha logrado unificar a siete países de la región en una red de vigilancia digital y científica para fortalecer la prevención y la respuesta a esta plaga.  

Cada vez que disfrutamos de un banano al desayuno o un plátano frito en la cena, rara vez pensamos en la compleja red de protección que permite que esa fruta llegue a nuestra mesa. O en las amenazas que este alimento enfrenta, como las plagas del Fusarium R4T, el llamado "COVID de las plantas", un hongo altamente agresivo que vive en el suelo, marchita la fruta, se propaga rápidamente y no puede controlarse con productos químicos.

La experiencia regional muestra que anticiparse al Fusarium R4T mediante inversión en vigilancia, innovación y cooperación es clave para proteger la seguridad alimentaria y los medios de vida rurales.

Por eso, en el marco del Día Internacional de la Sanidad Vegetal, te contamos el impacto del proyecto VigiMusa, impulsado desde 2021 por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), en la mejora de la detección, prevención y respuesta a esta plaga y que ha permitido crear una red regional de vigilancia digital y científica. 

Fortalecer la vigilancia fitosanitaria en América Latina y el Caribe

En América Latina y el Caribe, las musáceas (el nombre técnico que agrupa al banano y al plátano) son fundamentales para la seguridad alimentaria y los medios de vida de alrededor de 12 millones de personas.  

El banano es el cuarto cultivo alimentario más importante del mundo, después del arroz, el trigo y el maíz, por su valor bruto de producción. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por su singlas en inglés), nuestra región produce el 26% del banano y plátano del mundo, y concentra el 69% de las exportaciones globales de estos cultivos.

El objetivo de VigiMusa es evitar que plagas como el Fusarium R4T —que ya ha sido detectado en países vecinos como Colombia, Perú y Ecuador— crucen fronteras y destruyan el patrimonio agrícola de Centroamérica.  

El proyecto apoya a siete países beneficiarios: Belize, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá y República Dominicana, con tres tecnologías clave para detectar y contener el Fusarium R4T:

  • Tecnología de última generación en la mano del técnico: se desarrolló una plataforma electrónica y una aplicación móvil que permite a los técnicos reportar cualquier planta sospechosa en tiempo real, usando GPS y fotografías para que los expertos puedan analizar el riesgo de inmediato.  
  • Laboratorios con "ojos de águila": gracias al proyecto, se entregaron kits de diagnóstico molecular a los laboratorios oficiales. Esto permite realizar pruebas avanzadas (como la técnica LAMP, que es un método de detección muy preciso) para identificar la enfermedad de manera confiable.  
  • Realidad virtual para la emergencia: se implementó una sala de simulación virtual en la que los equipos técnicos pueden "entrenar" en escenarios de brotes ficticios para saber exactamente cómo actuar sin poner en riesgo una sola planta real.  

Drones, sensores y diagnóstico rápido: innovación para proteger los cultivos de banano

Una de las innovaciones que el proyecto ha llevado al campo funciona de forma parecida a una prueba de embarazo rápida, pero diseñada para los tejidos vegetales. Este dispositivo es conocido como inmunotiras de flujo lateral. Al extraer un poco de tejido del tallo de una planta sospechosa y mezclarlo con una solución especial, los técnicos pueden obtener un resultado preliminar en apenas cinco a 10 minutos directamente en la plantación. Esto agiliza enormemente la toma de decisiones, permitiendo priorizar el aislamiento de un área afectada sin tener que esperar largos periodos.

Pero la vigilancia no se limita a lo que el ojo humano puede ver a nivel del suelo. VigiMusa ha incorporado "ojos en el cielo" mediante la transferencia de tecnologías de teledetección. A través del uso de drones y el análisis de imágenes satelitales, el proyecto permite monitorear "fincas centinelas" desde el aire. Esta tecnología ayuda a detectar anomalías a gran escala, identificando posibles focos de infección mucho antes de que la marchitez sea evidente a simple vista.

Para dar sentido a toda esta información, el proyecto ha desarrollado una obra de "inteligencia fitosanitaria" al crear mapas de riesgo epidemiológico. Utilizando modelos matemáticos y sistemas geográficos, los expertos cruzan datos de clima, topografía y rutas comerciales para predecir por dónde podría entrar y propagarse el hongo. Con esta información, los países han dividido sus territorios en "cuadrantes sanitarios", lo que les permite concentrar estratégicamente sus esfuerzos de inspección en las zonas más vulnerables.  

Más allá de los satélites y las aplicaciones, el corazón de esta estrategia sigue siendo el factor humano. Para asegurar que los equipos técnicos estuvieran verdaderamente preparados, VigiMusa organizó "escuelas de campo" en territorios donde la enfermedad ya está presente, como en Colombia. Allí, los especialistas centroamericanos y caribeños pudieron observar la marchitez de primera mano, aprendiendo en un entorno real las estrictas medidas de bioseguridad necesarias para desinfectar calzado, herramientas y vehículos, evitando convertirse ellos mismos en transmisores de la plaga.  

Todo este conocimiento adquirido se pone a prueba constantemente mediante simulacros de emergencia, tal como se hace en las ciudades para prepararse ante un sismo. Durante estos ejercicios, las autoridades despliegan los "kits de accionabilidad" —herramientas, trajes y equipos de bioseguridad entregados por el proyecto— para establecer cercos sanitarios y practicar la erradicación segura de plantas enfermas en escenarios controlados. 

Capacitación, simulacros y vigilancia regional

El proyecto permitió fortalecer las capacidades de vigilancia y diagnóstico de las organizaciones nacionales y regionales de protección fitosanitaria, así como también capacitó a productores en el impacto del hongo y prácticas de bioseguridad. Las siguientes cifras muestran el alcance del proyecto:

  • Cerca de 8.000 personas han participado en más de 40 eventos de formación, comunicación del riesgo y divulgación tecnológica.  
  • Nueve simulacros de emergencia realizados (superando la meta inicial de siete) en toda la región para asegurar que los protocolos funcionen bajo presión.
  • Más de 1.200 estudiantes de 19 países se inscribieron en el curso virtual avanzado sobre prevención y manejo de brotes epidémicos.  

Invertir antes de la emergencia: claves para fortalecer la sanidad vegetal

La sanidad vegetal puede parecer un tema exclusivo de agricultores o científicos, pero es un pilar de la estabilidad social y económica de la región. Si el banano y el plátano se ven afectados por enfermedades, se podrían generar presiones sobre los precios en el mercado local, afectar los empleos vinculados a estas cadenas, debilitar la capacidad exportadora y aumentar los riesgos para la seguridad alimentaria de los sectores más vulnerables de la población. La magnitud de estos efectos puede variar según el país, la escala del brote, el peso del cultivo en la economía local y la capacidad institucional para prevenir, contener y responder a la emergencia fitosanitaria.

Proyectos como VigiMusa muestran que la protección de cultivos estratégicos como el banano y el plátano requiere inversiones anticipadas para prevenir emergencias fitosanitarias. Fortalecer las capacidades técnicas, modernizar los sistemas de vigilancia, preparar a las instituciones mediante protocolos, simulacros y herramientas de diagnóstico, y promover la cooperación regional son elementos clave para anticipar, detectar y responder de manera oportuna a riesgos fitosanitarios.


jueves, 26 de diciembre de 2024

Desaparición del bosque seco en Candelaria se evitaría con cooperación

 La expansión de la caña de azúcar y el crecimiento urbano han puesto en crisis el ecosistema del municipio de Candelaria (Valle del Cauca), con una amplia reducción de las áreas de bosque seco tropical, que junto con la monopolización del uso del agua suma un nuevo conflicto socioambiental para la región. Un estudio de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) propone una estrategia que fomenta la colaboración entre comunidades, autoridades y empresas para buscar soluciones a estos problemas.

Por su rica biodiversidad y su resiliencia en condiciones climáticas extremas, el bosque seco tropical es un ecosistema vital. Sin embargo en Colombia su cobertura ha disminuido hasta un 90 %, y en el Valle del Cauca se conserva apenas un 1,7 % de su área original, por lo que ahora es una de las regiones con menor representación en el país, con apenas un 9,46 % del territorio.

Dentro del valle geográfico del Cauca, Candelaria se establece ahora como un área crítica, por tener el mayor potencial de restauración de la región, y también por ser epicentro de una alarmante degradación ecológica.

Desde mediados del siglo pasado la expansión de los cultivos de caña de azúcar –que requiere grandes cantidades de agua para desarrollarse– desplazó el bosque seco tropical por el uso excesivo del suelo, y con ello también se dio escasez de los recursos hídricos. Esta situación provocó un conflicto en la comunidad, ya que el agua se destinó principalmente a la agricultura. En el municipio de estudio se ubicaron al menos 5 ingenios azucareros.

Aunque en 2020 se implementó una solución parcial con la ampliación del acueducto municipal, hoy la preocupación se centra en asegurar recursos hídricos suficientes, no solo para el abastecimiento humano sino también para la restauración del bosque seco tropical y la conservación de los humedales, que son esenciales para la recuperación ecológica de la región.

Más recientemente el crecimiento urbano ha transformado grandes áreas del municipio, destinando espacios previamente agrícolas o naturales para desarrollos inmobiliarios, lo que dificulta la conservación del bosque seco tropical.

Con cerca de 100.000 habitantes, en 2022 se vendieron en Candelaria más viviendas que en Palmira o Yumbo, del área de conurbación de Cali. Esto ha conllevado la construcción de infraestructura complementaria y mayor demanda de recursos hídricos.

Estos tres momentos que han transformado el paisaje en Candelaria fueron recogidos por el investigador Franklin Johan Posos Ramos para su tesis de la Maestría en Medio Ambiente y Desarrollo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNAL, a través de un minucioso análisis de datos históricos sobre las transformaciones ambientales del municipio.

El investigador construyó un panorama detallado sobre cómo los cambios en el uso del suelo han afectado la región, y planteó una estrategia basada en la gobernanza, que se refiere a la toma de decisiones conjuntas entre actores involucrados, adaptativa, y que podría abordar los retos tanto ecológicos como sociales en este territorio.

Todos ponen

“En general los modelos de gobernanza se basan en la comprensión y la interacción entre las entidades públicas y privadas y la comunidad. Esta integración es lo que caracteriza la mayoría de los procesos de gobernanza. Sin embargo, el proceso de gobernanza adaptativa se distingue por ser una forma de gobernanza ambiental, con características fundamentales, entre ellas: reconoce la complejidad de los recursos y considera la incertidumbre como un factor indispensable dentro del proceso”, explica el investigador.

Señala además que este enfoque ha sido ampliamente utilizado en el mundo, especialmente cuando las situaciones sociales ponen en riesgo la estructura de gobernanza establecida. Lo interesante de estos procesos es que, frente a emergencias que alteran el sistema de gobernanza, estas se estudian, analizan y comprenden para incorporarlas en las estrategias futuras.

“Para aplicarla en Candelaria identificamos cuatro elementos clave: el establecimiento de diálogos intersectoriales, la creación de instituciones multinivel, la comprensión de los ciclos ecosistémicos y la participación comunitaria”, señala el magíster Posos.

Para profundizar en cada uno de ellos, realizó entrevistas con representantes de la Alcaldía Municipal, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CBC) y organizaciones comunitarias, así como grupos focales con líderes ambientales, juntas de acción comunal y consejos comunitarios afrodescendientes.

Fue así como identificó una red comunitaria de actores, conformada por organizaciones juveniles, ONG y consejos comunitarios afrodescendientes, agrupaciones que utilizan la educación ambiental como estrategia principal para promover la conservación.

“Los grupos están conformados especialmente por jóvenes y colectivos juveniles. Su manera de abordar este problema difiere considerablemente de los conflictos tradicionales por el agua: en vez de recurrir a bloqueos con la fuerza pública, ellos suelen usar la educación ambiental como una estrategia de transformación, lo cual resulta esencial para implementar esta propuesta”, señala el magíster.

Sugiere además que el primer paso para implementar este modelo es que las instituciones estatales reconozcan el bosque seco tropical como un elemento vital para la sostenibilidad del municipio, lo cual implica no solo medidas técnicas como la reforestación, sino también el fortalecimiento de la identidad cultural y la educación ambiental.



 




martes, 12 de marzo de 2013

2013 DÍA INTERNACIONAL DEL AGUA.


22 DE MARZO DÍA INTERNACIONAL DEL AGUA .

"COOPERACIÓN EN LA ESFERA DEL AGUA" 

Recuperar el Medio Ambiente es parte de el ser Humano, preservar los recurso naturales es una misión que deja inexcusable a todas y todos los que aman su propia vida ya que son parte de la creación Divina .
Despertar conciencia en las gentes es cuestión de alcanzar metas.

Te invitamos a ver un vídeo y esperamos que sea para ustedes amables lectores de interés, gracias por su tiempo.