martes, 11 de julio de 2023

Descubren cambios cerebrales causados por la nicotina, clave en la comprensión de la adicción al tabaco

 Mientras usted disfruta tranquilamente de un cigarrillo, la nicotina, un compuesto natural de las hojas del tabaco, genera en su organismo una dependencia desencadenada por los cambios que experimenta su cerebro al fumar. Un experimento realizado en roedores demostró que esta sustancia aumenta la producción de las proteínas FosB y DFosB –relacionadas con el placer y la satisfacción– en ciertas áreas del cerebro, lo cual explica la existencia de la adicción.

El estrés, la ansiedad y la presión social han llevado a un preocupante aumento del consumo de cigarrillos tanto en Colombia como en el resto del mundo. Según la Encuesta Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas 2019, realizada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) y el Ministerio de Justicia (Minjusticia), en el país más de 16 millones de personas han consumido estos productos al menos una vez en su vida. Lamentablemente, cada año se registran en el país más de 34.800 muertes relacionadas con el consumo de tabaco.

En la lucha contra el consumo desmedido de tabaco, que es una de las principales causas de muerte en el mundo, la psicóloga Estrella Lirdeya Campos León, magíster en Psicología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, se interesó en entender los cambios neuronales que ocurren durante el consumo de nicotina. Para ello, gracias a la similitud entre el cerebro de los roedores y de los seres humanos, en el estudio se evaluó los efectos de la nicotina en 94 roedores luego de recibir un tratamiento crónico con esta sustancia.

En el experimento se empleó un paradigma ampliamente conocido en el campo de la farmacología de adicciones, en el cual se les presentó a los animales una palanca asociada con la entrega de comida para evaluar su comportamiento bajo la influencia de la nicotina. Los resultados revelaron que los roedores se volvieron más vulnerables a los efectos reforzantes de la comida, lo que llevó a cambios en su comportamiento, con una mayor búsqueda de estímulos relacionados con la comida.

Según la magíster, en su estudio se observó que las ratas mostraron una mayor vulnerabilidad a la adicción: “ellas llegaron a lamer y morder la palanca como si fuera alimento, ya que la nicotina intensifica el placer que la comida ya les proporcionaba. Esta sustancia modifica el cerebro de manera que otros estímulos en el entorno generen aún más placer. Este fenómeno también ocurre en los seres humanos, especialmente en aquellos que han utilizado la nicotina como una puerta de entrada hacia otras sustancias adictivas”.

Las claves contextuales como el lugar de consumo, las personas e inclusive los instrumentos, según la psicóloga también son importantes, y reitera que por eso es que algunos programas de intervención en humanos no funcionan, pues se hacen en lugares diferentes al de consumo.

Nicotina al acecho

Durante 12 días se adelantaron sesiones diarias de automoldeamiento para observar el comportamiento en los animales. Los roedores se pusieron en una caja operante que contenía una rejilla de acero sobre una bandeja, un dispensador automático de comida, un generador  de estímulos sonoros, dos palancas retráctiles de presión, un comedero y un generador de luz ambiente, condiciones que permitieron entrenar a las ratas en un entorno controlado.

Después se tomaron muestras para analizar los cambios que ocurrieron en el cerebro. Mediante un software programado en las cajas, se introducía la palanca en la caja y se liberaba la comida, registrando la frecuencia de presión de la palanca y el número de entradas de los roedores al comedero durante el tiempo en que la palanca estuvo disponible. Luego se tomaron muestras para examinar las modificaciones en la actividad de las estructuras cerebrales relacionadas con el placer.

Estos hallazgos representan un avance significativo para entender cómo afecta la nicotina al cerebro. Según la magíster, “el modelo animal utilizado en el estudio proporciona información valiosa sobre los mecanismos de adicción y permite explorar intervenciones más efectivas basadas en la ciencia. Aunque los estudios directos en humanos pueden presentar limitaciones éticas y prácticas, estos resultados nos brindan una herramienta para comprender mejor los procesos que ocurren en el cerebro y desarrollar intervenciones más efectivas para ayudar a las personas a dejar de fumar o prevenir el inicio del consumo de tabaco”.