Mostrando entradas con la etiqueta carne. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta carne. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de abril de 2024

Investigadores abordan riesgos zoonóticos en carne de monte, dieta tradicional en los Llanos Orientales

 Animales silvestres como chigüiros, iguanas, patos y hasta serpientes son usados como alimento en la Orinoquia, un comportamiento que forma parte de la cultura de caza y dieta habitual en varias regiones apartadas del país, pero que por tratarse de fauna nativa –de la que no se controla su salud, dieta ni higiene–, representa un riesgo para la seguridad alimentaria, además de las alteraciones en el ecosistema. Por eso es esencial generar información que fortalezca las estrategias de vigilancia epidemiológica de la región, y para ello un grupo de biólogos indaga sobre los virus y parásitos de estas especies que puedan enfermar a los humanos.

Investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y la Universidad Internacional del Trópico Americano (Unitrópico) en Yopal (Casanare) desarrollan un proyecto para identificar los agentes zoonóticos (microorganismos que puedan transmitirse de los animales al ser humano y enfermarlos) presentes en la “carne de monte”, como se le conoce popularmente a estos alimentos.

El trabajo, liderado por los docentes Lady Correa e Óscar Rodríguez, de Unitrópico, tiene como objetivo principal identificar virus y parásitos en muestras de los animales silvestres que consume la comunidad, recogidas en áreas rurales de Yopal y Paz de Ariporo. Entre los animales cazados, y de los que se han tomado muestras, se encuentran mamíferos como chigüiros, armadillos y zarigüeyas o “chuchas”; reptiles como iguanas, tortugas, boa güio y babillas; y aves silvestres como garzas y patos “pelones”.

La profesora Nubia Matta, líder del grupo de Investigación Caracterización Genética e Inmunología de la UNAL, señala que “buscamos identificar parásitos y virus tan peligrosos para el ser humano como la influenza, bacterias como Leptospira y parásitos sanguíneos como Plasmodium, que comúnmente son portadas por aves y mamíferos silvestres; queremos identificar cuáles pueden estar provocando enfermedades por zoonosis en la región, y de qué tipo”.

“Luego de tomar las muestras de sangre, cloacales e hisopados orofaríngeos (secreciones nasales), las analizamos en laboratorio; aunque varios de estos estudios toman más tiempo que otros, en los hallazgos preliminares, en la sangre de zarigüeyas y chigüiros encontramos parásitos como tripanosomas, y en iguanas hallamos parásitos asociados con la malaria”, destaca la experta. Estos resultados subrayan la necesidad de continuar monitoreando y comprendiendo los riesgos de salud asociados con las prácticas alimentarias en los Llanos Orientales.

El proyecto no solo busca identificar los riesgos asociados con la manipulación de fauna silvestre, sino que también involucra a la comunidad y estudiantes universitarios en la toma de muestras y análisis, contribuyendo así al desarrollo científico local y fortaleciendo las capacidades de investigación en la región.

La profesora Matta menciona que “además se busca crear conciencia entre las comunidades locales sobre los riesgos para la salud asociados con la caza, la manipulación y el consumo de carne silvestre, por lo que los primeros hallazgos arrojan luces para futuras investigaciones e implementación de medidas preventivas en la región; también esperamos que los resultados finales del estudio sirvan como una herramienta educativa para promover prácticas alimentarias más seguras y sostenibles en la región”.

Además, la colaboración entre instituciones académicas y entidades gubernamentales es fundamental para garantizar la salud pública y el bienestar de las comunidades rurales en toda la región de la Orinoquia.

Enfoque crucial para la salud pública

En la lucha de las enfermedades zoonóticas, la vigilancia y el control de epidemias emerge como un pilar fundamental para la salud pública. Es común el estudio de enfermedades tropicales transmitidas por picaduras de insectos, como dengue, malaria, chagas, entre otras, y una de las grandes alertas es su rápida y elevada transmisión; en este sentido, la vigilancia de microorganismos ha estado enfocada en agentes de común aparición, por eso es necesario analizar otros agentes que puedan provocar zoonosis en los humanos.

La extensa zona rural del Casanare, su gran biodiversidad, las costumbres y hábitos de sus pobladores –como la caza y el tráfico de animales– condicionan la presencia de organismos potencialmente infecciosos para el ser humano, de los cuales hasta el momento existe poca información e investigación.

De hecho, según un estudio previo de la Universidad de La Salle, realizado en Paz de Ariporo, las garrapatas presentes en chigüiros pueden transmitir enfermedades rickettsiales a los humanos, como neumonitis intersticial, miopericarditis (trastornos del corazón y vasos sanguíneos), lesiones cutáneas, meningitis linfocitaria, así como afectaciones hepáticas, renales y gastrointestinales, lo que sustenta la importancia de estudiar los riesgos asociados al cazar y manipular la “carne de monte”.

Esta investigación fue una de las ganadoras de la convocatoria del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias) que busca promover la investigación, el conocimiento y desarrollo de capacidades regionales. Además es financiado con recursos del Sistema General de Regalías en colaboración con el departamento de Casanare.






jueves, 25 de octubre de 2018

Con semillas de zapallo mejoran calidad de grasa de cerdo

Un porcino al que se le suministró una dieta en la que el 50% correspondía a semillas de esta hortaliza produjo grasa compuesta en un 59,6 % por ácidos grasos poliinsaturados, los cuales contribuyen a prevenir el taponamiento de arterias y altos niveles de colesterol y triglicéridos.

En cuanto a la alimentación de cerdos, se postula a las semillas de zapallo como un posible sustituto del maíz, que representa el 50% del gasto total de la ración.

Las semillas de zapallo (Cucurbita moschata) se destacan por tener un alto contenido de ácidos grasos insaturados, además de vitamina E y carotenoides que permiten, a través de una dieta regular, favorecer la transformación de grasa de cerdos en grasa benéfica.
 Así lo asegura Ximena Hernández Arboleda, zootecnista de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira.
Y explica que “de cada 100 g del magro dorsal, o lomo del cerdo, solo 9,95 g son grasa. Teniendo en cuenta que el consumo recomendado de grasa por porción para mujeres es de 12 %  y para hombres de 9 %, con esta investigación nos propusimos encontrar maneras de mitigar afectaciones negativas sin desmejorar el sabor de la carne”.
Para ello se trabajó en identificar si los procesos digestivos y fisiológicos del cerdo permitían el aumento, con la dieta, de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, los cuales contienen compuestos que el cuerpo humano no es capaz de generar por sí mismo y debe consumir para evitar deficiencias nutricionales.
Los cerdos del estudio estaban en etapa de precebo y su peso era de alrededor de 22 k. Durante 10 semanas, una de adaptación y nueve de prueba, se aplicaron gradualmente 3 tipos diferentes de dieta: una de 25 % semillas de zapallo y 75 % de concentrado comercial, otra 50-50 y la tercera compuesta 100 % por concentrado comercial, como esquema de alimentación de referencia.



“La dosis se implementó paulatinamente para que el proceso funcionara de la mejor manera. Cuando los cerdos alcanzaron su etapa de sacrificio, notamos que no hubo mayores diferencias en el peso de cada uno, rondando los 68 k”, asegura la zootecnista.
 Según la investigadora, el resultado permite postular las semillas de zapallo como un posible sustituto  del maíz, insumo que, por ser importado en su mayoría, representa gastos del orden del 50 % del total de la ración para cerdos.

La grasa del cerdo alimentado con una dieta compuesta en un 50 % por semillas de la hortaliza reportó un 59,6 % de ácidos grasos poliinsaturados (indicador conocido como asimilación); con la dieta del 25 % en semillas y el 75 % en concentrado se logró llevar ese indicador al 48,5 %, mientras que la alimentación compuesta completamente por concentrado comercial llegó en ese ítem al 30,8 %.
Así entonces, la mejor dieta logró aumentar los ácidos grasos poliinsaturados en un 28,8 % frente al esquema de alimentación de referencia.
La alternativa del zapallo made in U.N.



Las variedades nativas de zapallo tienen una producción promedio cercana a los 800 k de semilla por hectárea al año, en dos cosechas de esta hortaliza. Para el estudio se trabajó con el cultivar Unapal-Abanico 75, creado desde el Programa de Mejoramiento Genético de Hortalizas de la U.N. Sede Palmira por el profesor Sanín Ortiz Grisales, quien lideró la investigación.

“El estudio puede servir como un primer paso hacia una mejora mucho más sustancial de la calidad de la grasa de cerdo en el país, pensando en porcentajes cercanos al 100 % de ácidos grasos poliinsaturados a futuro”, proyecta la zootecnista.




Según un informe de la Institución, alrededor de 3 de cada 5 hectáreas sembradas con zapallo en el Valle del Cauca corresponden a cultivares creados en la U.N. Sede Palmira. Las variedades tradicionales en el departamento producen entre 16 y 30 toneladas por hectárea al año de fruto fresco, cuando son cultivadas con pocos insumos y nula asistencia técnica; entretanto el cultivar Unapal-Abanico 75 genera entre 50 y 70 toneladas en condiciones de alto empleo de insumos.
En un informe del Fondo Nacional de la Porcicultura de Colombia se reporta que en 2017 el consumo de carne de cerdo en el país alcanzó los 9,2 k anuales por habitante. A su vez, 7 de cada 10 familias incluyen la carne de cerdo en su dieta de proteína animal.

Fuente: http://agenciadenoticias.unal.edu.co/