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miércoles, 6 de diciembre de 2023

Científica de la UNAL premiada por estrategia para monitorear restauración de bosques

 
Gracias a la propuesta de combinar métodos tradicionales de restauración con nuevas tecnologías como la teledetección, la doctora en Ecología Swanni Tatiana Alvarado, profesora de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), recibió el Premio L’Oréal-Unesco “Por las Mujeres en la Ciencia” 2023.

Un esfuerzo sin precedentes se ha realizado durante varios años en el Grupo Restauración Ecológica (GREUNAL) creado en 2002, y que desde ese momento, con el liderazgo del profesor Orlando Vargas Ríos, sentó las bases de lo que sería la restauración ecológica en Colombia. En sus inicios se tuvo a la Reserva Forestal Municipal de Cogua como un bosque altoandino al que había que prestarle atención, y se realizaron estrategias para su protección.

Luego se llegó al embalse de Chisacá, en la localidad Usme, en donde especies invasoras y exóticas como el retamo espinoso (Ulex europaeus) comenzaron a crecer de manera desmedida, por lo que se crearon doseles para impedir que la especie obtuviera la luz solar y los recursos necesarios para seguir creciendo. Tales coberturas vegetales se hicieron con plantas como los lupinos, cuya altura va desde 0,5 hasta 2 m, o el arboloco, puede llegar a los 10 m.

Desde 2018 GREUNAL se ha enfocado en el bosque del Macizo de Iguaque, en Villa de Leyva (Boyacá), una zona que se ve invadida por especies como las gramíneas (Melinis minutiflora), debido a su capacidad de adaptación a diferentes condiciones, por ejemplo después de incendios, así como a su introducción y propagación para actividades como la alimentación de ganado.

Aquí es donde aparece la experiencia e invaluable trayectoria de la profesora Alvarado, pues en 2023 comienza a liderar el grupo de investigación y a continuar el legado del profesor Vargas, quien también fuera su docente cuando estudiaba en la UNAL. La experta trajo preguntas como: ¿por qué no se hacen monitoreos rigurosos a estas estrategias de conservación y restauración a largo plazo? Y ¿será la tecnología la respuesta para llenar estos vacíos de información?

Dentro de su propuesta se encuentra la necesidad de evaluar y monitorear la eficacia de los antiguos proyectos de restauración del grupo en Cogua, Chisacá y Villa de Leiva, utilizando la teledetección (uso de sensores e imágenes satelitales para determinar el éxito de la intervención a largo plazo), puesto que estas estrategias de generación de doseles, parches de pioneras (introducir especies nativas para que compitan con otras que están generando afectaciones), aumento de línea de avance de fragmentos de bosque, así como la dispersión de semillas y control de especies invasoras, fueron realizadas hace entre 5 y 10 años, y aún no se sabe nada sobre su éxito.

“Hoy tenemos la gran ventaja de acceder a un volumen grande de información y de acceso gratuito sobre imágenes en tiempo real de estas zonas, e incluso de lo que ocurría en los bosques hace más de 30 años, por lo que es indispensable que estas herramientas tecnológicas se   implementen, en especial en los lugares en los que aún no ha habido un estudio riguroso de cuáles han sido los cambios generados en problemas como los de las especies invasoras.

Añade que “la teledetección permite obtener una mayor y mejor ‘fotografía’ del lugar, lo cual transforma el entendimiento y la descripción de la restauración de unas cuantas parcelas y hectáreas que se pueden recorrer y describir en el trabajo de campo, pues se hace un zoom más amplio de las zonas en donde se ha aplicado alguna estrategia de restauración”.

Gracias a su trabajo fue galardonada con el premio L’Oréal-Unesco “Por las Mujeres en la Ciencia” 2023, el cual desde 1998 reconoce a las mujeres que desde la ciencia aportan soluciones y estrategias importantes y necesarias para la sociedad.

En esta edición el galardón fue entregado a 10 científicas colombianas por la empresa francesa L´Oreal, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex), y el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias).

Para la investigadora es una gran oportunidad en la búsqueda por superar trabas y demoras como la falta de financiación para este tipo de proyectos, que muchas veces, debido a que tan solo duran alrededor de 1 año, se torna difícil determinar qué ha ocurrido en la zona en un tiempo prolongado. Esto aporta al diagnóstico, y por ende a una mejor restauración, pues se puede identificar de manera rápida y precisa si una u otra estrategia está resultando más beneficiosa para los ecosistemas.








 

jueves, 18 de mayo de 2023

Cuencas atmosféricas, esenciales en el monitoreo de la calidad del aire

 Al igual que en la hidrología, las cuencas atmosféricas son espacios geográficos delimitados parcial o totalmente por elevaciones montañosas u otros atributos naturales, ocupados por un volumen de aire con características similares que propician la concentración y reacción de gases y partículas contaminantes del aire; por eso su uso resulta preponderante en la gestión de la calidad del aire. En la aplicación de este novedoso concepto avanza el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, la segunda aglomeración urbana de Colombia, que lo viene utilizando en su normativa ambiental.

En 2011, con el fin de conocer las zonas más afectadas por la baja calidad del aire y delimitarlas en polígonos para tomar mejores decisiones, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) fue definida como un área fuente de contaminación o cuenca atmosférica, porque allí se emite material particulado PM10 y PM2.5, es decir, de partículas de polvo, ceniza, hollín y otros contaminantes que quedan suspendidos en la atmósfera.

“El AMVA es la única en Colombia que ha aplicado el concepto, y aunque ha sido un hecho valioso aún hay algunos problemas relacionados con su definición, interpretación y aplicación técnica”, señala Lucas Andrés Quintero Velásquez, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

Agrega que “sabemos que los factores que deterioran la calidad del aire –afectando la salud humana, la fauna y la flora– están directamente relacionados con la organización del territorio. Por eso es indispensable adoptar figuras que sirvan como determinantes en los planes y esquemas de ordenamiento”.

Sin embargo, el país no tiene una norma que mencioné y desarrolle el concepto de “cuenca atmosférica” o “pluma urbana”, y hacerlo sería crucial para tomar medidas conjuntas (entre distintas entidades y la comunidad) que impidan que los contaminantes que se generan en una región perjudique a otra.

Según el magíster, “se sabe, por ejemplo, que las emisiones del Valle de Aburrá llegan a la región biogeográfica del Chocó, y que las generadas en el Valle de Sogamoso pueden afectar el Valle de Aburrá, especialmente a Medellín. La figura de cuenca atmosférica ayudaría a abordar y mejorar el problema”.

Esta afectación entre regiones se da por la velocidad y la dirección de los vientos, por lo cual no es suficiente determinar una cuenca atmosférica a partir de la cuenca geográfica (montañas, pequeños relieves, etc.), sino que además se debe apelar al transporte de contaminantes.

A partir de entrevistas a decisores, funcionarios del AMVA, revisión de literatura, análisis de leyes colombianas y estudio de la situación normativa y ambiental en México –en donde sí se ha legislado en torno a cuencas atmosféricas incluyendo dirección y transporte de contaminantes–, el magíster determinó que “dicho concepto sí puede ser un determinante ambiental en Colombia, de manera que su implementación derive en limitaciones en los usos del suelo, en la circulación de vehículos, la presencia de fuentes fijas (como industrias) y la altura de los edificios”.

“Como la implementación de esta figura implica restringir algunos derechos, como el de circulación y propiedad privada, si en la normativa se considera la cuenca atmosférica, se deberá regular mediante una ley estatutaria, que implica un debate y un consenso más arduo en el legislativo”, señala el experto.

En definitiva, aunque en el Valle de Aburrá se haya avanzado en el uso del término, su definición aún no ha sido detallada ni establecida legalmente.

“El concepto de ‘pluma urbana’ nos lleva a tomar datos de emisiones y transporte de contaminantes durante todas las épocas del año, lo que permitiría tener un seguimiento constante de un asunto que es dinámico y cambiante. Implementar esta figura legalmente en el país llevaría a una mejor gestión y planificación territorial relacionada con la calidad del aire”, concluye el magíster.







lunes, 20 de junio de 2016

"2016 ENCUENTRO CON LA NATURALEZA"

El suelo nos brinda el 98 por ciento de los alimentos que consumimos



El IDEAM se une a la celebración del Día Nacional de los Suelos y el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación


 ‘‘Los suelos son la base de los ecosistemas, luchemos por su sostenibilidad’’, es el llamado que hace el IDEAM, en la celebración del Día Nacional de los Suelos y el Día Mundial de Lucha Contra la Desertificación, para ello, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales,  pone a disposición del país información de base para la gestión sostenible de los suelos, relacionada con el monitoreo y seguimiento del estado del recurso, en temas como la erosión, salinización y desertificación en Colombia, proceso enmarcado en la implementación de la Política para la Gestión Sostenible de los Suelos – PGSS, que lidera el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible – MADS.

Cabe señalar que según el IDEAM, el 98 por ciento de los alimentos que consumimos se producen en el suelo, además de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO, “Los suelos son fundamentales para el desarrollo humano. Nos sostienen, son la base de nuestra producción alimentaria, de ellos extraemos minerales y gracias a ellos podemos producir flores, fibras, combustibles y productos medicinales”.


La Convención Marco de Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertificación y la Sequía – UNCCD, de la cual Colombia hace parte propone, como principio para el 2016 – 2017: "Proteger el Planeta. Recuperar la tierra. Participación de la gente’’, principio que está en sintonía con la política de prevención del IDEAM.