martes, 30 de enero de 2024

COMUNIDADES NEGRAS AYUDAN A DEFINIR LA GESTIÓN AMBIENTAL DEL VALLE 2024-2027

 Directivos, técnicos y profesionales de la CVC atendieron las inquietudes, muchas de las cuales tienen que ver con el trabajo que estas comunidades hacen por el ambiente en sus territorios.

Durante tres jornadas los representantes de los Consejos Comunitarios de Comunidades Negras del Pacífico expresaron sus peticiones y aportes a las construcción del Plan de Acción 2024-2027 de la CVC, la hoja de ruta de las intervenciones ambientales que se realizarán en ese cuatrenio.  

“Nos han expresado todo lo que ellos quieren que esté en nuestro Plan de Acción que no es otra cosa que el desarrollo de sus territorios, el apoyo a sus mujeres, sus jóvenes, reconocer su independencia e identidad propia que le da, no solo nuestra Constitución, sino los organismos internacionales y nosotros que seguimos siendo un ejemplo a nivel nacional del relacionamiento entre las comunidades negras y la Corporación”, dijo Marco Antonio Suárez Gutiérrez, director general de la CVC.

 

Directivos, técnicos y profesionales de la Corporación atendieron las inquietudes de los representantes de los Consejos Comunitarios, muchos de los cuales tienen que ver con el trabajo que estas personas hacen por el ambiente en sus territorios.

“Ellos son los primeros que están defendiendo el territorio, pero necesitan el apoyo de la Corporación, no solo desde el punto de vista legal y de recursos, sino también sentir que cuentan con una Corporación que valora el trabajo ambiental que hacen”, añadió.

“Se hicieron varias solicitudes, el Director nos respondió positivamente algunas y otras quedaron para revisar. Nos parece algo muy positivo, porque todo lo que plasmamos en esas solicitudes son el sentir de las comunidades y tenemos claro que el Director y su equipo lo saben y van a hacer todo lo que esté a su alcance para que se puedan materializar”, dijo Fabio García Zamora,  representante legal de Consejo Comunitario de Campo Hermoso.

“Tenemos el tema de los guardabosques. Para nosotros es de gran importancia que en los territorios hayan personas nuestras en ese proceso y que se genere un reconocimiento para ellas, que van a estar pendientes de nuestra flora y fauna”, dijo por su parte José Crescencio Angulo, representante legal de Consejo Comunitario de Río Naya.

La lideresa y representante de las comunidades negras en el Consejo Directivo de la CVC, Rosa Solís, resaltó el proceso: “aquí en el Valle no deciden los funcionarios qué es lo que nosotros queremos. Ellos nos proponen y nosotros también hacemos sugerencias y así revisamos y ajustamos”.

 

“Resaltó el liderazgo que tiene hoy la CVC en cabeza de nuestro director Marco Antonio Suárez y quiero también agradecer al Consejo Directivo en cabeza de la gobernadora Dilian Francisca Toro por todas las acciones incluyentes y vinculantes. Asimismo, a todos los servidores públicos de la Corporación por su disposición para escucharnos y para enseñarnos y así nosotros poder ejercer mejor nuestras funciones”, agregó.  


Ahora la CVC avanza en la construcción del Plan de Acción con las comunidades indígenas, las ONG ambientales, gremios, academia e instituciones de carácter público como la Gobernación del Valle del Cauca y el Dagma. 






lunes, 29 de enero de 2024

Babillas de Córdoba estarían en riesgo de desaparecer, urgen planes de manejo

En la bahía de Cispatá, municipio de San Antero (Córdoba), se realizó la evaluación poblacional más reciente de la babilla, un reptil que estaría amenazado y sin un plan de conservación estructurado. Encontrando que los individuos adultos son escasos y presentan presiones como la pesca y caza indiscriminada, lo cual hace que se debilite su abundancia y tengan un panorama no muy alentador a futuro.

Dicha zona es conocida como la más importante en cuanto a abundancia de manglar en Córdoba (11.513 hectáreas), por lo que está llena de biodiversidad como la zorra manglera, el delfín costero, las tortugas marinas. Sin embargo, hay dos especies de especial importancia, la babilla y el caimán aguja, registrados como animales en estado de vulnerabilidad.

En el caso del caimán aguja, la historia se ha encargado de mostrar el impacto negativo que ha tenido el ser humano sobre su vida y ecología, pues entre 1930 y 1970 se produjo una sobreexplotación (caza), que redujo las poblaciones en el país, y se considera como una especie en “Peligro” en el Libro Rojo de reptiles de Colombia del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Está presente en 18 países, incluidos Venezuela, Panamá y Ecuador.

Pero, el conocimiento del estado de las poblaciones silvestres de la babilla es apenas adecuado en el país, pues, aunque en el mundo se cree que su riesgo es de una preocupación menor, un ávido investigador de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) encontró que, en el caso de la bahía de Cispatá esto podría no ser así, pues existen presiones que podrían afectar el mantenimiento de esta población en el futuro, y se necesitan acciones rápidas para frenar la perdida de individuos de esta especie.

Con el apoyo de la profesora Olga Lucía Montenegro, del Departamento de Biología de la UNAL, y miembros de la comunidad, el biólogo José Santiago Pérez Galvis recorrió por dos temporadas de 10 días cada una está zona de manglar, tras del rastro de las dos especies, buscando evaluar el estado de sus poblaciones y variables como la distribución de las mismas en el complejo de manglar, identificando posibles riesgos y tendencias en la población de babilla, poco estudiada en la actualidad.

Se recorrieron 18 cuerpos de agua en lanchas a motor que a alrededor de 7 km/h facilitaban el traslado y la observación de estos caimanes. Entre las variables más importantes estuvo la abundancia relativa, que hace referencia a cuántos individuos de estas especies se pueden observar por cada kilómetro recorrido.

Según el investigador Pérez, esta variable es muy buena para las dos especies, pues hubo 288 observaciones para el caimán aguja, con un promedio de 2,10 individuos por kilómetro en la zona; y 354 observaciones de babilla, con 4,54 individuos por kilómetro, distribuyéndole de manera agregada, es decir, los dos tipos de réptil viven cerca unos a otros.

Pero el problema comienza cuando se habla de qué tantos neonatos, juveniles y adultos hay de cada especie, a lo cual se le denomina estructura poblacional, una medida que se logra con el tallaje, o sea la observación de las proporciones de cada caimán o babilla; y que consiste en analizar la longitud de cada individuo.

En el caimán aguja los neonatos miden menos de 60 cm, los juveniles van desde 61 hasta 180, y los adultos más de 241; por otro lado, las babillas en su estado neonato tienen menos de 50 cm, los juveniles están entre los 51 y 120, y los adultos en más de 181. Dimensiones que permiten al biólogo categorizar los tamaños de los individuos observados de ambas especies.

“Observamos un gran número de crías de babilla en pocos sitios estudiados, pero un bajo número de adultos o individuos reproductivos, lo cual se ha visto cuando hay algún tipo de presión o perturbación en su hábitat; y, aunque es una aproximación, podría pensarse en problemas como la sobrepesca mediante redes o ‘trasmayos’ a la cual son sometidas las ciénagas en donde habitan, y que terminan causando accidentes en donde individuos adultos se ven atrapados”, asegura el biólogo Pérez.

Este no es el caso del caimán aguja, con una distribución poblacional equilibrada para neonatos y adultos; lo cual se debe a que la especie tiene un plan de conservación potenciado desde hace 18 años, y que comenzó un grupo de cazadores que dejaron esta práctica y conformaron la Asociación Comunitaria para la Conservación del Caimán Aguja y su Hábitat Natural (Asocaimán). Se espera que con este tipo de investigaciones se logre lo mismo con la babilla.

Otro de los resultados clave del proyecto fue encontrar que las babillas prefieren el agua dulce de estas zonas, mientras que los caimanes agujan el agua salada, una diferencia marcada que en toda la extensión de la bahía de Cispatá ayudaría a tener un plan de conservación más focalizado, reconociendo los riesgos de cada uno de los puntos de esta bahía.








 

jueves, 25 de enero de 2024

Mascarillas y vacunación para mitigar impacto en la salud de los incendios forestales

 A la circulación de varios tipos de infecciones respiratorias y la presencia de la variante JN. 1 de COVID-19, se suma el impacto significativo en la calidad del aire y la salud de los 21 incendios forestales activos en el país. Las altas concentraciones de material particulado en forma de humo afectan a niños pequeños, mujeres embarazadas, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias y cardíacas, pero si el tiempo de exposición se extiende, también a las personas saludables. La emisión de alertas y la generación de recomendaciones constantes para la población son claves en este momento.

El profesor Néstor Yezid Rojas Roa, director del grupo de investigación en Calidad del Aire de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que, las diferentes emisiones de combustión producen contaminantes, algunos gaseosos y otros en forma de partículas sólidas con ciertos compuestos líquidos también.

Precisamente, el humo del incendio forestal a menudo contiene: vapor de agua, materia particular, minerales, dióxido de carbono, monóxido de carbono, óxido de nitrógeno, compuestos de hidrocarburos que contribuyen a elevar el nivel de ozono y compuestos orgánicos, incluyendo acroleína y formaldehído (potentes irritantes respiratorios).

“Se podría pensar que es más tóxico quemar gasolina que material vegetal, pero están a la par o, incluso, en la quema de biomasa, puede haber sustancias más dañinas porque la combustión es menos completa que como sucede con los combustibles de un motor o caldera”.

Agrega que, “en el caso de estos últimos, la mayor parte de la combustión va hasta convertirse CO2 o dióxido de carbono, y los contaminantes que se producen están en proporciones bajas, mientras que debido a las temperaturas y la mezcla con el aire, la quema de biomasa en un incendio como el que se presenta en este momento en el Cerro del Cable, produce mucho material que no llega a convertirse en  CO2 sino que queda en compuestos  intermedios, por eso se ve tanto humo. Si la combustión fuera igual de incompleta en un vehículo todos generaría emisiones visibles de humo, lo cual es cada vez menos frecuente”.

Así, “los incendios producen enormes cantidades de material no quemado y muchos de los compuestos químicos que están dentro de ese humo son muy tóxicos”.

Cuando los niveles de concentraciones de las partículas son altos, como está sucediendo en este momento en Bogotá, el impacto lo pueden sentir tanto los niños menores de 5 años, adultos mayores, mujeres embarazadas y afectados por asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), como el resto de ciudadanos: pican la nariz y la garganta, se estornuda y se tose más.


Al respecto, el profesor Jorge Alberto Cortés Luna, de la Facultad de Medicina de la UNAL y director de Infectología del Hospital Universitario Nacional, afirma que “hay evidencia científica sobre la relación entre la calidad del aire y el riesgo de infecciones respiratorias, especialmente  cuando la exposición es crónica, es decir, cuando hay mayores niveles de contaminación; aunque hay menos estudios con respecto a situaciones como el que atraviesa la ciudad que es aguda, si el fenómeno se mantiene en el tiempo se esperaría que tales afecciones se incrementen en los próximos días”.

“El material particulado genera irritación sobre las vías respiratorias o afecta los mecanismos a través de los cuales de forma normal las personas nos defendemos de las infecciones virales o bacterianas; obviamente la alta exposición de humo puede generar que el tejido sea más fácilmente infectable o que infecciones que hubieran podido ocurrir, pasen más rápido a los pulmones porque los mecanismos de defensa se ven afectados”, agrega.

El humo del incendio forestal contiene partículas finas (PM2.5) y ultrafinas que pueden absorber directamente en su torrente sanguíneo y alcanzar cualquier órgano o área de su cuerpo. Según el ranking del Índice de Calidad del Aire (IQAir) hoy en Bogotá esta es “perjudicial para grupos sensibles”, y no es para menos, en este momento, hay activos cinco incendios forestales: Quebrada La Vieja, cerca al relleno Doña Juana, Cerro del Cable, Humedal Tibanica y Barrio Timiza, en Kennedy). La concentración de PM2,5 en la capital del país es actualmente 7.6 veces superior al valor guía anual de calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Depende de la atmósfera

Para el profesor Rojas, ayer miércoles 24 de enero, el impacto del incendio en la quebrada La Vieja era localizado; la meteorología ayudó a que este no se extendiera más hacia la ciudad y se mantuvieran niveles de contaminación aceptables, pero el incendio de El Cable ha llegado a un área más grande de la ciudad.

“Esto se debió a que en horas de la noche y la madrugada la atmósfera estaba poco mezclada, muy quieta, en el sentido que no se dispersaban los contaminantes y los registros de contaminación indican que prácticamente toda Bogotá está afectada por esta conflagración”, menciona.

Según el experto, las condiciones meteorológicas de hoy todavía no son buenas, de manera que las altas concentraciones que se alcanzaron en la noche persisten en este momento”.

La explicación está en la llamada estabilidad atmosférica, que muestra que, la atmósfera es estable cuando no hay buena mezcla; entonces, cuando se emiten contaminantes en condiciones de estabilidad las concentraciones altas se mantienen, mientras que una atmósfera inestable se mezcla más fácilmente y las concentraciones de contaminantes bajan”.

“Para que la estabilidad atmosférica sea inestable se necesita mucha energía y esta llega con la radiación solar. Los días despejados ofrecen mucho de esta característica, que permite que el suelo se caliente y el aire frío se mezcle con el aire caliente de la parte superior y se diluyan los contaminantes”.

“En este momento ya hay más radiación, el suelo se está calentando, aunque todavía falta romper la inversión para que se mezcle la atmósfera y se reduzca la carga contaminante; si se tiene suerte y hay suficiente radiación solar esto podría suceder esta tarde; aunque también depende del incendio si este continúa, seguirá inyectando contaminación”.

Para el académico Rojas, si el efecto sigue siendo agudo puede ser necesario emitir alertas y generar recomendaciones a la población para que se protejan por ejemplo con mascarillas de alta eficiencia como la N95 o limpiadores de aire.

“Incluso en algunos casos puede ser necesario intentar controlar otras fuentes contaminantes como restringir la circulación de vehículos muy humeantes por ciertas zonas o toda la ciudad; también puede ser necesario suspender actividades industriales que tienen cierto tipo de equipos como calderas a carbón, aunque hay pocas en la ciudad, y ladrilleras”.

El profesor Cortés, agrega que sería importante que, “las personas de riesgo se protejan mucho más y se debe garantizar que las personas tengan sus vacunas al día para disminuir el efecto de algunos virus específicos como el de influenza, neumoco o COVID-19”.


martes, 23 de enero de 2024

Inteligencia artificial predice heladas en cultivos de flores de la sabana de Bogotá

 Haciendo uso del aprendizaje automático o machine learning se entrenaron modelos, que teniendo en cuenta variables como temperatura, humedad, punto de rocío (momento a partir del cual se condensa el vapor de agua que hay en la atmósfera y se genera escarcha, neblina o rocío) y precipitación o lluvia, detectaron con un 91 % de eficacia las heladas que impactan los cultivos de flores de la sabana de Bogotá. El aporte ofrece un margen de acción de hasta por lo menos 10 horas para atender la alerta.

Los cultivos de flores ubicados en el altiplano cundiboyacense -en altitudes superiores a 2.500 metros sobre el nivel del mar (msnm)- son algunos de los más susceptibles a afrontar las heladas, fenómeno meteorológico que ocurre cuando la temperatura ambiente disminuye a valores iguales o inferiores a 0 °C (punto en el que se congela el agua), momento en el que el frío intenso cubre con un manto de hielo o escarcha las plantas.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) indica que, “desde la agrometereología, una helada es la temperatura a la cual los tejidos de la planta comienzan a sufrir daño. En esta definición entran en juego aspectos fisiológicos, como la resistencia o susceptibilidad del cultivo a bajas temperaturas en sus diferentes estados de desarrollo, altura de la planta sobre el nivel del suelo y la temperatura de la hoja”.

Ante esta situación, Evelin Calderón Caro, estudiante de la Maestría en Ingeniería – Analítica de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, identificó que hacía falta entender más el clima y su influencia dentro del ciclo de vida de las flores.

Lo anterior sumado a que las heladas se presentan con más frecuencia entre noviembre y febrero, meses cruciales para la exportación de flores en el país, debido a la demanda del mercado estadounidense por la celebración del Día de San Valentín, el 14 de febrero.

Con el apoyo de Soluciones Wiga y Growers Hub Trading (GHT), red de empresas dedicadas a la producción, exportación y comercialización de flores con cultivos en Colombia, y en Ecuador, además de una red de importadoras, comercializadoras, bouqueteras y distribuidoras en Estados Unidos, se desarrolló un modelo de predicción temprana de heladas basado en la relación entre estos eventos y las variables climáticas, a través de la implementación de algoritmos de aprendizaje de máquinas.

“Para las flores la temperatura se mide por grados/día, que es la acumulación de temperatura que necesitan estas especies para florecer. Identificamos que para las heladas se tenían ciertas reglas: si para el medio día la temperatura aumentaba a cierto valor, o si entre las 8:00 pm y las 9:00 am estaba por debajo de 10 °C, ya se tenía la idea de que iba a ocurrir una helada”, menciona la ingeniera agrónoma.

Método de predicción

Temperatura, humedad relativa, punto de rocío, radiación fotosintéticamente activa y precipitación, constituyeron las variables explicativas de los eventos de heladas. Para la obtención de estas y el entrenamiento de los modelos se utilizó información recopilada de 13 estaciones meteorológicas ubicadas entre el norte y el occidente de la sabana de Bogotá dentro de predios de cultivos de flores pertenecientes a GHT.

En el trabajo de campo se había identificado que en las horas previas a la ocurrencia de una helada se presenta baja humedad, bajo punto de rocío y alta radiación. Así, surgieron cinco modelos de aprendizaje de máquinas.

El desempeño de cuatro de ellos fue satisfactorio y ofrecieron métricas de evaluación superiores al 91 %. Las métricas utilizadas para la evaluación del rendimiento de los cinco métodos fueron precisión, sensibilidad (tasa de verdaderos positivos), especificidad (tasa de verdaderos negativos), exactitud y puntuación.

“La validación cruzada y el análisis estadístico demostraron que el modelo de potenciación del gradiente para la detección de heladas presentó la mayor precisión”, explica la investigadora.

Otro resultado del trabajo es la predicción con una ventana de tiempo más amplia que permite mayor rango de acción ante esta situación. “En la revisión de la literatura de los modelos desarrollados en los últimos años tenían apenas un lapso entre dos y tres horas, seguro porque en otros países los invernaderos tienen un mayor nivel de automatización, mientras que acá necesitábamos más de 10 horas desde que se emite la alerta de helada porque las personas tienen que desplazarse al campo y hacer una activación manual de los sistemas de riego”.

La primera versión del modelo se implementó en 2020, para la temporada de heladas, con un monitoreo en tiempo real a través de las estaciones que miden la temperatura, identificando cuando esta alcanzaba valores iguales o inferiores a 0 °C y si el modelo efectuaba la predicción (probabilidad de ocurrencia de helada superior al 50 %).

Entre 2020 y 2021 se hicieron ajustes y actualizaciones, y la última temporada inició en noviembre de 2022 hasta febrero de 2023, el monitoreo realizado a las 13 estaciones permitió la predicción de todas las heladas que ocurrieron, lo cual evidencia su eficacia.

Aunque aún no se tienen cifras establecidas en términos monetarios, esta implementación contribuye a mitigar el impacto de las heladas, un mejor despliegue de las estrategias y un ahorro en recursos como el agua, el transporte, el tiempo y toda la gestión que se requiere para atender una alerta de helada, sumado al ahorro de los costos de producción al evitar que se reduzca tanto la calidad como la cantidad de las flores.






lunes, 22 de enero de 2024

Plantas acuáticas del Chocó, acumuladoras de mercurio proveniente de la minería

 En los municipios de Condoto y Unión Panamericana, las plantas acuáticas “papiro estriado” o Eleocharis interstincta y Eleocharis mutata, acumulan en sus tejidos altas concentraciones de mercurio generado por la actividad minera en esta región, una característica que les confiere potencial para limpiar y reparar ecosistemas afectados por la presencia de metales pesados cuya exposición tiene efectos severos en los animales y las personas.

Así lo evidenció el biólogo Jorlin Danaust Rivas Jordan, magíster en Bosque y Conservación Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), cuya investigación, adelantada en la subregión de San Juan, se centró en el estudio de las plantas macrófitas, conocidas así porque crecen en áreas con agua dulce o ligeramente salina y sus tallos son cilíndricos y estriados.

Además, las plantas macrófitas desempeñan un papel importante en la limpieza y restauración de ecosistemas (biorremediación o fitorremediación) contaminados por metales pesados como el mercurio, utilizado en la separación y extracción del oro de las rocas o piedras en las que se encuentra, cuyo uso, pese a estar prohibido por la legislación colombiana sigue afectando los acuíferos del país.

“En Chocó urge contar con la evidencia científica sobre la capacidad acumulativa de las macrófitas. Hasta el momento solo se ha registrado un trabajo realizado en 2021, centrado en la especie Eleocharis elegans”, afirma el magíster para quien esta escasez de información fue el estímulo que lo impulsó a centrar su investigación en la capacidad de adsorción de dicho tipo de plantas en esa región.

Así lo evidenció el biólogo Jorlin Danaust Rivas Jordan, magíster en Bosque y Conservación Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), cuya investigación, adelantada en la subregión de San Juan, se centró en el estudio de las plantas macrófitas, conocidas así porque crecen en áreas con agua dulce o ligeramente salina y sus tallos son cilíndricos y estriados.

Además, las plantas macrófitas desempeñan un papel importante en la limpieza y restauración de ecosistemas (biorremediación o fitorremediación) contaminados por metales pesados como el mercurio, utilizado en la separación y extracción del oro de las rocas o piedras en las que se encuentra, cuyo uso, pese a estar prohibido por la legislación colombiana sigue afectando los acuíferos del país.

“En Chocó urge contar con la evidencia científica sobre la capacidad acumulativa de las macrófitas. Hasta el momento solo se ha registrado un trabajo realizado en 2021, centrado en la especie Eleocharis elegans”, afirma el magíster para quien esta escasez de información fue el estímulo que lo impulsó a centrar su investigación en la capacidad de adsorción de dicho tipo de plantas en esa región.

Para el estudio se escogieron cuatro sitios impactados y remanentes de minería, con más de 50 años de sucesión, ubicados en los municipios de Condoto y Unión Panamericana; también se consideraron las edades de las pozas o lagunas para investigar si la sucesión temporal tenía algún impacto en la biodiversidad de las plantas o en los niveles de mercurio en el ecosistema, tanto en el sedimento como en el agua, así como en las propias plantas.

Es de anotar que, con el tiempo, algunas de estas pozas han venido siendo utilizadas por la población del entorno para realizar pesca artesanal o sembrar alimentos de pancoger, incluso para nadar o realizar otras actividades de ocio lúdicas, lo cual representa una seria amenaza para la calidad de vida y la salud de la gente de la zona.

Así, se registró una abundancia relativa de 6.296 individuos, pertenecientes a nueve familias, 14 géneros y 16 especies de plantas macrófitas.

Análisis del mercurio

Las concentraciones totales de mercurio (T-Hg) fueron evaluadas según las pautas establecidas por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos. Para realizar este análisis, las plantas se sometieron a un proceso en el laboratorio, donde se lavaron con agua corriente para eliminar  cualquier exceso de material no deseado y posteriormente, se enjuagaron con agua destilada para asegurar la ausencia de cualquier residuo adicional en la superficie.

Las partes de las plantas fueron separadas en raíces o rizomas (parte subterránea) y tallos y hojas (parte visible). Estas se secaron a temperatura ambiente y, una vez completado este proceso, las plantas se pasaron por un molino de rotor R-TE-651/2 con malla MESH 10 para tamizarlas. Este procedimiento garantizó la obtención de una muestra homogénea en forma de polvo, facilitando así la evaluación de las concentraciones de mercurio de manera precisa.

Con respecto al análisis de sedimento, se siguió un proceso similar al empleado con las plantas, el cual consistió en un secado natural a temperatura ambiente. Después se homogeneizaron utilizando un mortero de porcelana y se tamizaron para obtener partículas con un diámetro de 1 mm. Luego,se pesaron con precisión 0.05 gramos utilizando una balanza analítica. El método aseguró una muestra representativa y facilitó la evaluación precisa de los sedimentos en términos de su composición y concentración.

Para analizar el agua, se siguieron varios pasos. Inicialmente, las muestras de agua se sometieron a un proceso de digestión utilizando una mezcla ácida en presencia de permanganato de potasio. Este proceso se adelantó mediante baño de maría, a una temperatura de 100 °C durante 1 hora. Luego, siguiendo las pautas del método EPA 7470 -procedimiento de absorción atómica con vapor frío aprobado para determinar la concentración de mercurio en extractos acuosos mediante el procedimiento de movilidad- se procedió a reducir el mercurio presente a su forma elemental mediante la adición de dicloruro de estaño.

Finalmente, “las muestras se analizaron con el dispositivo Lumex RA 915M, capaz de detectar mercurio en tiempo real y mide cantidades pequeñas en agua, sedimentos y otros materiales del medioambiente”, menciona.

Para hacer la evaluación, utilizó una técnica llamada vapor frío (CVAAS) con corrección Zeeman, el cual ayudó a descubrir exactamente cuánto mercurio había en las muestras de agua, asegurando así resultados confiables.

Se obtuvo el índice de geoacumulación que mostró una contaminación moderada (2) en todos los sitios de muestreo y no se encontró contaminación por mercurio en el agua.

El estudio evidenció que las especies del género Eleocharis obtuvieron valores muy similares al proceso de bioacumulación y traslocación, lo que conlleva a pensar que el comportamiento de este grupo de planta a la hora de capturar trazas de mercurio es muy parecido; en cuanto a las plantas la especie Heteranthera reniformis obtuvo los valores más alto en mercurio, la bioconcentración y la traslocación obtuvieron valores bajos lo que se permite deducir que estas plantas tienen propiedades fitoestabilizadoras, y evitan que la contaminación mercurial se extienda a otros lugares.







viernes, 19 de enero de 2024

Programa Ondas de San Andrés y Providencia, único con investigadores de entre 3 y 5 años de edad

 Los derechos de los menores, el manglar, los animales de la calle, las abejas, los remedios naturales, los juegos tradicionales, las frutas en el territorio, entre otros, son los temas de interés para estos pequeños investigadores, quienes junto a su docente co-investigador, se sumergen en una aventura durante el desarrollo de su investigación, conociendo las diferentes formas de entender mejor el mundo, mediante la ciencia, tecnología e innovación.

El Programa Ondas es realizado en 22 departamentos del país, beneficiando a 14.166 niños y jóvenes, con el objetivo de incrementar el nivel de desarrollo de habilidades y capacidades científicas, tecnológicas y de innovación en la infancia y la adolescencia de Colombia, mediante el desarrollo de proyectos de investigación.

Según el Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación (MinCiencias), entidad que lidera la estrategia, este es el único departamento que reporta la participación de investigadores de educación inicial de 3 a 5 años de prejardín, jardín y transición.

En el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina el Programa Ondas en ejecutado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Caribe, con asocio del MinCiencias y la Gobernación del Departamento de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, a través de la Secretaria de Educación.

Sin embargo, por la poca existencia de experiencias similares en el país, se convirtió en una fortaleza y una oportunidad sustancial para el departamento, abriendo así el camino para la discusión de una ruta clara y focalizada desde la educación inicial para la ciencia, la tecnología y la innovación.

La propuesta llamó la atención de las docentes que aceptaron el desafío, pues vieron en el programa una oportunidad para hacer un cambio en los proyectos, que por tradición trabajan en estos niveles de la educación.

“El apoyo del asesor para entender la ruta de investigación y la estrategia utilizada motivó a los escolares, quienes se sintieron atraídos por la novedad de ser ellos los que proponen la temática e identifican la problemática en su proyecto de investigación”, explica la profesora de la UNAL Sede Caribe, Luz Amparo Sanabria James, coordinadora pedagógica del Programa Ondas en el Archipiélago.

Agrega que “el mayor reto de trabajar con esta población fue que el docente es quien guía, pero no construye, sino que acompaña y permite que el estudiante se apropie de su proyecto. Trabajar con educación inicial ha sido una excelente oportunidad para sembrar la propuesta desde el inicio del proceso escolar”.

Por su parte, Lidiana Howard, docente co-investigadora de la Institución Educativa Técnico Industrial sede Concentración Urbana, menciona que, “durante estos dos años que he participado en el programa Ondas con los niños de preescolar hemos trabajado con el tema de Nacho Derecho y Luna y sobre cómo aprender utilizando el inglés y el creole en el aula de clase”.

Menciona que, “los niños siempre están preguntando y el programa ayuda a estimularlos, que sigan cuestionándole y estén en esa búsqueda de saber más e indagar. Me siento muy contenta y satisfecha con los logros que hemos obtenido, los niños lograron desenvolverse muy bien ante los jurados en los encuentros”.

Esta apuesta de MinCiencias tiene una inversión nacional de 1.950 millones de pesos del Presupuesto General de la Nación, y 7.105 millones del presupuesto del Sistema General de Regalías; además,  busca que niños y jóvenes pregunten, experimenten, comprueben y descubran el mundo a través de la investigación.

Cada grupo de investigación cuenta con apoyo económico para la recolección de información, visitas, salidas de campo, compra de materiales o insumos para investigación, actividades de socialización y acompañamiento durante el desarrollo de la investigación.  Así mismo, cuentan con orientación permanente de asesores de línea y material formativo en investigación.

De igual manera, durante el programa se realizan diferentes encuentros que son escenarios muy importantes para la divulgación de sus proyectos, conocer las otras investigaciones e interactuar con sus pares para intercambiar conocimientos, saberes y prácticas, que enriquezcan y fortalezcan su trabajo.






miércoles, 17 de enero de 2024

¿Qué tanto dióxido de carbono captan los bosques araucanos tras un incendio?

 En las zonas quemadas de Tame y el Cinaruco (Arauca) se capturan cerca de 80 y 120 toneladas de dióxido de carbono o CO2 por hectárea, respectivamente; mientras que en las zonas no quemadas este dato es de aproximadamente 130 y 140. Esto se debe a la capacidad que tienen algunas especies, ya sea por su forma o características físicas de resistir ante estos eventos.

En contraste, los individuos que se encuentran en la categoría de “regeneración”, y por ende son más pequeños, captan entre 1,0 y 1,5 toneladas de dióxido de carbono por hectárea en zonas quemadas, y alrededor de 1,5 y 1,7 en las zonas no quemadas; esto evidencia el grave daño que significa para el ecosistema tener cambios en la estructura de la vegetación a causa de eventos como los incendios producto de actividades como la quema de pastos destinados a la ganadería o la agricultura, o por fogatas no controladas.

En Tame la especie de mayor importancia ecológica ante estos eventos es el moriche (Mauritia flexuosa), una palma que se encuentra distribuida en Colombia, Venezuela, Brasil y Ecuador, y que tiene la capacidad de adaptarse de gran manera a los incendios, entre otras cosas por la estructura de su tronco, pues tiene diversas fibras que lo soportan, además de capas que pueden funcionar como aislantes de calor, protegiendo los tejidos de mayor importancia.

Por su parte, en Cinaruco la especie de mayor importancia ecológica es Protium stevensonii o canfín, un árbol que puede llegar a los 30 metros y cuyo tronco es pardo oscuro y con flores blancas.

“Estas especies son muy importantes en la zona, pues debido a su tamaño tiene una mayor capacidad de almacenar el carbono, de manera similar a si se tienen tubos en los que se guardan pequeñas esferas”, indica Juan Felipe Bautista Verdugo, biólogo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien estudió cómo se ven afectadas las especies vegetales a causa de los fenómenos asociados al fuego, y cuál es el impacto en la captura de CO2, servicio ecosistémico clave que prestan los bosques para mitigar la contaminación por este gas dañino y tóxico para las personas.

Su aporte del biólogo a las múltiples estrategias de cuidado que se han planteado para contrarrestar su efecto, es una gran base de datos de las especies vegetales con una mayor distribución y frecuencia en áreas quemadas y no quemadas, así como la capacidad que tienen para capturar dióxido de carbono (CO2) presente en el aire.

Es la primera vez que un muestreo de este calibre se realiza, en ocasiones pasadas se habían realizados mediciones en el terreno, pero nunca se había entrado a mirar con tal precisión si la composición y el almacenamiento de carbono cambiaba entre zonas quemadas y no quemadas; por lo que es un acercamiento indispensable para tener una conciencia mayor del problema, y generar mejores estrategias de prevención contra los incendios forestales.

Las especies de mayor importancia ecológica en las zonas quemadas corresponden a individuos de una altura mayor a 12 m, mientras que en la zona no quemada predominan individuos de menos de 12 m. Es decir, la vegetación de mayor altura se podría ver disminuida como consecuencia del fuego.

“Se muestreó el 95 % de la vegetación de Tame que se estaría enfrentando a estos fenómenos; mientras que en el Cinaruco el porcentaje es de cerca del 98 %, lo cual evidencia el arduo trabajo que se ha realizado”, expresa el biólogo, quien trabajó de manera conjunta con la profesora Dolors Armenteras, del Departamento de Biología.

Los cientos de datos, recopilados en años de trabajo del grupo de investigación en Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas (Ecolmod), se analizaron en el programa estadístico RStudio, que permite examinar la cantidad de especies y familias distintas en cada zona y la cantidad de carbono que en total pueden captar.

En la categoría de fustales, en las que se engloban especies menos a los 10 cm, en Tame se registraron 13 familias que no están presentes en Cinaruco, entre ellas Araceaea, Asteraceae, Calophyllaceae, Connaraceae, Lacistemataceae, Meliaceae.

Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, hay por lo menos 747 municipios en alerta por incendios forestales - solo entre el 5 y el 10 de enero de 2024 ha aumentado en un 390 %-, y, de manera alarmante, se ha evidenciado un incremento del 44 % en el registro de puntos de calor en el país, con más de 6.000 eventos en lo que va del año, y la mayoría del problema se presenta en la Orinoquia.

Este primer acercamiento es una pieza determinante para que en un futuro se conozcan los puntos de la vegetación en donde hay que prestar una mayor atención durante los incendios forestales, teniendo en cuenta que hay especies que se ven más afectadas y cuya regeneración no es tan sencilla.







martes, 16 de enero de 2024

Aliñadoras tumaqueñas reivindican su rol en la pesca transformando las vísceras del pescado

 En la Plaza de Mariscos ubicada en el centro de Tumaco, a pocas calles del Parque de Nariño, un grupo de mujeres aliñadoras retira escamas, agallas, buche y huevos, dejando solo la apetitosa carne y piel del pescado; aunque su oficio no está bien remunerado, ellas lideran una iniciativa que busca aprovechar tales residuos para generar productos sostenibles y nutritivos como gelatinas, abonos orgánicos o harina.

Esta iniciativa nace del trabajo de maestría en Gestión y Desarrollo Rural de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, realizado por la zootecnista María Daniela Portela, quien ha desempeñado un papel crucial, ayudando a las aliñadoras a aprovechar al máximo los coproductos no destinados al consumo humano, que tienen la misma importancia gastronómica y nutricional que el pescado en sí.

En este oficio realizado tradicionalmente por mujeres ellas han encontrado una oportunidad para generar ingresos adicionales. Dicho esfuerzo no solo contribuye al desarrollo económico de la comunidad, sino que también aborda desafíos de género y económicos, ya que históricamente los hombres que venden el pescado se llevan la mayor parte de las ganancias.

Tomando consciencia de la desigualdad, crearon la Asociación Familia de Aliñadoras Pioneras del Rendering (Asofalipre), compuesta por seis mujeres y dos hombres de la comunidad LGTBIQ+, liderada por la matrona María del Pilar Quiñones.

Gelatina, abono orgánico, cría de larva de mosca soldado negra, harina para alimentar camarones y platos típicos como el sudado de buche y de huevos de pescado, forman parte de la oferta elaborada a partir de los coproducto de pescado.

La gelatina es una gran fuente de colágeno para consumo humano, está enriquecida con maracuyá lo cual la hace deliciosa al paladar; las aliñadoras indican que “más que una golosina es una medicina”.

El sudado de buche y el de huevos de pescado son ofrecidos como un plato típico que forma parte importante en la soberanía y seguridad alimentaria del Pacificó colombiano.

De otra parte, las larvas de mosca soldado negra, que son utilizadas como alimento para gallinas, se alimentan con las vísceras de pescado.

¿Para dónde va este proyecto?, el siguiente producto que tienen planificado consiste en la elaboración de aceites a partir de las vísceras, sin embargo, para realizar los procesos químicos requieren de maquinaria especializada, afortunadamente su propuesta ha sido favorecida Por la “Estrategia CULTURA DE PAZ”, mediante una convocatoria realizada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia (MinCulturas) en el marco del pacto cultural por la vida y por la paz del Pacifico nariñense, y con este recurso podrán fortalecer la actividad.


El principal propósito de este trabajo de tesis se fundamentó en la filosofía del “vivir sabroso” UBUNTU – Soy porque somos, partiendo de espacios de diálogo donde han expresado la importancia de los valores, la espiritualidad y lo que ellas conciben como vivir bien, 

ahora las aliñadoras han superado el desafío de pasar de lo individual a lo colectivo, reconociendo que juntas lograrán alcanzar sus objetivos y contribuir al desarrollo sostenible de la comunidad.










lunes, 15 de enero de 2024

Avispa tiene el secreto para ponerle “tatequieto” a plaga del cultivo de palma

 Tiene cuerpo delgado y alas prominentes, su cuerpo suele ser negro y marrón, con algunas marcas amarillas. La avispa Polistes infuscatus vive en colonias, tiene una jerarquía social marcada y, a diferencia de las abejas, sus hogares son más pequeños y temporales. Algunas especies de mariposas que se alimentan de las hojas de las palmas de aceite, son un serio problema para su producción, forman parte de su menú, lo que las convierte en aliadas idóneas para el control biológico de plagas.

En años recientes se ha empezado a reconocer la importancia del uso de las avispas para combatir las plagas de los cultivos de palma de aceite, que, según la Federación Nacional de Cultivadores de Aceite (Fedepalma) ocupan alrededor de 580.000 hectáreas distribuidas entre 155 municipios de 20 departamentos. Dichos insectos, que hasta hace unos años eran vistos como una amenaza, son los principales depredadores de las mariposas de la especie Opsiphanes casina, cuyo letal accionar amenaza el sustento de miles de familias palmiculturas en el país.

Según Fedepalma, el cultivo de palma de aceite provee al menos 191.000 empleos directos e indirectos; cifras que evidencian la gran importancia de este rubro para la economía, en el que hay que poner la lupa frente al control de plagas y enfermedades.

En la actualidad, los problemas asociados a las mariposas que fungen como plaga en estos cultivos se tratan con pesticidas especiales; o el uso de feromonas, sustancias que al ser introducidas en estos lugares confunden e interrumpir el ciclo de apareamiento de las misma.

Sin embargo, la acción que va adquiriendo un papel cada vez más protagónico es el control biológico, un método natural en el que se introducen organismos beneficiosos que actúan como depredadores de las plagas, y en el que ha estado trabajando Dana Sofía Forero Leiva, bióloga de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien con la colaboración del profesor Carlos Eduardo Sarmiento Monroy, encontró que la avispa P. infuscatus prefiere hacer sus nidos cerca a las poblaciones de O. casina para alimentarse de ella.

Es la primera vez que se realiza un estudio tan detallado del comportamiento y hábitos de esta polilla en Cesar, una región en la que O. casina ha tenido un impacto negativo, y en la que los productores han pedido ayuda científica para tratar el problema.

El trabajo se realizó en la hacienda La Gloria, que forma parte de un grupo agroindustrial que se dedica al cultivo de palma, con más de 5.000 hectáreas sembradas. Allí, cuando los trabajadores cosechan y cortan la base de la hoja, las avispas aprovechan para sentar sus nidos y dividen las labores, unas van en busca del alimento y otras se quedan en estas particulares casas.

Se hallaron 214 nidos de la especie en la zona, un número que supera con creces a otro tipo de especies de este insecto. La investigadora realizó dos visitas, y pasó días enteros observando el cultivo y el comportamiento de P. infuscatus; luego recolectó muestras del alimento y lo analizó  para determinar si era la oruga; posteriormente, en el laboratorio comparó características como alas y cuerpo para confirmar que era este tipo de avispa.

“Dividimos la plantación en distintas zonas para establecer si preferían vivir y asentar sus nidos en el bosque seco tropical de la hacienda, o en el cultivo. Casi todas se quedaban cerca de las palmas y se llevaban a las orugas de la mariposa plaga a sus casas”, indica la bióloga Forero, quien tuvo la colaboración de integrantes del Laboratorio de Sistemática y Biología Comparada de Insectos.

Añade que, para comprobar la teoría, construyeron nidos artificiales y los ubicaron en estas zonas del cultivo, para que, al cabo de un tiempo, las avispas llegarán y se hospedaran; lo que ocurrió fue que estas dejaron que se murieran los nidos y construyeron otros allí mismo, por lo que son lugares predilectos para ellas, porque se pueden alimentar de O. casina.

Dentro de las variables analizadas, en las que se tenían fotos, coordenadas y todo tipo de apoyo visual, están la cantidad de adultos, si los nidos estaban activos, la cantidad de larvas y huevos encontrados, la altura del nido con respecto al piso, y la distancia a la que volaban en los cultivos.

Uno de los fenómenos más relevantes que se observó en la investigación, fue el de la filopatría, que se refiere a que esta especie de avispas construye sus nidos cerca a los de sus familiares, es decir todas viven cerca del original y en pequeños grupos de 5 avispas, en una conformación de por lo menos 7 nidos, lo cual les ayuda en términos de alimentación y supervivencia.