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miércoles, 29 de octubre de 2025

SE FORTALECE LA CONECTIVIDAD ECOLÓGICA CON LA SIEMBRA DE 500 ÁRBOLES EN YUMBO

 EN LA RESERVA FORESTAL PROTECTORA NACIONAL AGUACATAL (LA ELVIRA) Y CERRO DAPA CARISUCIO

Un total de 400 árboles de especies nativas fueron sembrados en la vereda El Diamante, corregimiento de Dapa, con el propósito de regenerar áreas impactadas por la ganadería y fortalecer a la cuenca del río Arroyohondo.

La jornada se desarrolló en el marco del proyecto de Herramientas de Manejo del Paisaje (HMP), orientado a conservar, restaurar y mejorar la conectividad ecológica, la biodiversidad y los servicios ambientales del territorio. Participaron actores como el Batallón de Policía Militar No. 3 General Eusebio Borrero Costa, estudiantes de la Institución Educativa Rosa Zarate y la organización Dapaviva.

Siembra en Santa Inés

 En otra jornada, y con motivo del Día Mundial de la Protección de la Naturaleza (18 de octubre), se sembraron 100 árboles en el corregimiento de Santa Inés, también en el municipio de Yumbo. Esta actividad hizo parte de la Campaña por el Orgullo del río Yumbo, liderada por la CVC y que impulsa acciones de restauración y uso sostenible en dicho municipio, como parte de los Acuerdos Recíprocos por el Agua, firmados con propietarios de predios para la preservación de bosques y de nacimientos acuáticos. 

“Dentro de la campaña, se han firmado 13 acuerdos en la cuenca del río Yumbo, con una intervención total de 292,21 hectáreas: 259,2 hectáreas dedicadas a la conservación de ecosistemas abastecedores de agua y 32,23 hectáreas destinadas al uso sostenible, gracias al compromiso de los propietarios de la cuenca alta”, señaló Mónica Hernández, coordinadora de la campaña.

En esta siembra se utilizaron especies como gualanday, algarrobo y acacia mangium, entre otras, en el predio Escocia 2, donde además se adelanta un programa de turismo científico. Esta zona también se encuentra dentro de la Reserva Forestal Protectora Nacional Aguacatal (La Elvira) y Cerro Dapa Carisucio.

 “Con esta siembra contribuimos a la conectividad biológica de fragmentos de bosque, facilitando la movilidad de la fauna silvestre”, destacó Wilmar Bolívar, biólogo-zoólogo y director científico de Escocia 2.






viernes, 29 de agosto de 2025

Compensación por tala de árboles en Bogotá no garantiza equilibrio ecológico

 Entre 2016 y 2020 se registraron más de 105.000 intervenciones en el arbolado urbano de Bogotá. Aunque cada árbol talado debería compensarse con 8 nuevos, en la práctica las siembras no restituyen los beneficios ambientales perdidos. La verificación en campo mostró que muchos ejemplares reportados nunca existieron en los sitios señalados, y además que las reposiciones suelen hacerse lejos de los barrios más afectados, dejando a las comunidades sin sombra, regulación térmica y aire limpio.

El Manual de silvicultura urbana para Bogotá,presentado por la Secretaría de Ambiente de Bogotá, establece que toda intervención en el arbolado debe garantizar la continuidad de las relaciones ecosistémicas, pero la ciudad mantiene un déficit eviden
te frente a este principio.

La verificación en campo desarrollada por Laurenst Rojas Velandia, magíster en Gobierno Urbano de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), estableció que los árboles retirados en localidades densamente pobladas como Kennedy, Suba y Engativá fueron compensados con nuevas siembras en zonas periféricas como Usme y Sumapaz.

“Tales redistribuciones no garantizan la recuperación de beneficios ambientales en los barrios más afectados, donde la sombra, la regulación térmica y la calidad del aire son necesidades inmediatas”.

“El problema no es que se siembren árboles, sino que se siembran lejos de donde se talaron; así, la comunidad que perdió el beneficio ambiental nunca lo recupera. Un árbol en Usme no compensa la sombra que se perdió en Kennedy ni regula la temperatura en Suba o Engativá”, señala el investigador.

El sistema de compensación en la ciudad funciona a través de permisos de intervención autorizados por la Secretaría Distrital de Ambiente a entidades públicas, constructoras o particulares que requieren talar o trasladar árboles para obras y proyectos. Estas intervenciones se deben compensar con la siembra de nuevos ejemplares. Siendo así, la administración distrital advierte que por cada árbol talado se deben sembrar 8 nuevos.

Según la Organización Mundial de la Salud en el mundo debería existir al menos un árbol por cada tres habitantes, pero las cifras distritales muestran que en Bogotá la relación es de 0,17 árboles por cada habitante. La ciudad afronta un déficit de al menos 1.243.761 árboles para cumplir con la norma ambiental, y aunque la ciudad cuenta con 1.434.455 árboles, su población de más de 8 millones requiere cerca de 2,6 millones para alcanzar el equilibrio ecológico mínimo.

Inconsistencias que ponen en duda la transparencia ambiental

Para llegar a estos hallazgos, el magíster Rojas comparó los listados oficiales entregados por la Secretaría Distrital de Ambiente con recorridos de verificación en distintas localidades. Así confirmó que alrededor del 78 % de los árboles reportados sí estaban en el terreno, un 8 % no se  pudo localizar por falta de datos claros, y el 13 % restante simplemente no existía en los sitios señalados, lo que evidencia inconsistencias en la compensación.

“Más que contar cuántos árboles se plantaron, los recorridos muestran que la información oficial tiene vacíos y no permite dimensionar claramente la efectividad de la compensación. Sin datos confiables, la ciudadanía no logra medir la magnitud de la pérdida ni exigir correctivos a las autoridades”, subraya el magíster.

El problema radica no solo en las cifras sino en la forma como se ejecuta la compensación, lo cual lleva a que el modelo, lejos de equilibrar el ecosistema urbano, se limite a cumplir un requisito administrativo de reposición numérica que no conserva las relaciones ecológicas propias de cada territorio.

También constató las dificultades para acceder a la información oficial sobre tala y compensación. Los registros entregados por las entidades responsables resultaron incompletos, y en varios casos presentaron inconsistencias que impidieron un seguimiento claro de los árboles reportados. La falta de datos precisos no solo obstaculizó el trabajo de verificación, sino que también expone un problema de transparencia en la gestión ambiental del Distrito.

“La política de transparencia debe garantizar que la información sea asequible y entendible para cualquier ciudadano. Sin datos claros, la participación ciudadana se reduce y la rendición de cuentas pierde eficacia”, afirma.

Dos visiones enfrentadas sobre el valor del árbol

La conceptualización del árbol en la política pública resultó ser otro elemento central del estudio. Según el magíster, existen dos visiones predominantes de este recurso ambiental: una “ecocapitalista”, que concibe el árbol como un bien que se valora por los beneficios económicos que produce, y una visión “ecológica”, que lo entiende como parte de un entramado vital con suelos, agua, fauna y clima.

Según la jurisprudencia y los tratados internacionales revisados, la perspectiva adoptada en Colombia se acerca a la segunda; sin embargo en dicho modelo persisten las fracturas. Un ejemplo ilustrativo es la emblemática avenida 68, donde la ejecución de obras demandó la tala de cientos de árboles. Aunque se realizaron compensaciones en otras áreas, el impacto ambiental y social en los barrios afectados fue inmediato.

Casos como este muestran que la política actual no responde a las necesidades del entorno inmediato ni a las exigencias del Manual de silvicultura, que orienta la gestión del arbolado en la ciudad.

Ciudadanía y control social sobre la política ambiental

La investigación también destaca el papel de la ciudadanía en la evaluación de las políticas ambientales, planteando que el estudio no se reduce al voto, sino que implica exigir información, verificar resultados y cuestionar las decisiones de la administración. En ese sentido, la metodología propuesta le permite a cualquier persona ejercer control social sobre la gestión ambiental.


Entre las recomendaciones se encuentran: articular la planeación urbana con los planes de siembra y capacitar a los funcionarios para facilitar el acceso ciudadano a los datos.

El magíster Rojas insiste en que el desafío para Bogotá es replantear el modelo de compensación y avanzar hacia una gestión ambiental que cumpla estándares internacionales, fortalezca la transparencia y promueva un verdadero control ciudadano.








martes, 17 de septiembre de 2024

Guadua, árboles y flores permitirían recuperar predios reasentados en el río Fucha


 Comunidades del Alto Fucha en Bogotá lideran una serie de iniciativas para restaurar suelos que han sido reasentados por el riesgo de deslizamiento en la ronda del río. Sus actividades permiten no solo mitigar el riesgo para la zona, sino que además contribuyen a tener un ambiente sano tanto para la población como para la naturaleza.

En la cuenca alta del río Fucha, en la localidad de San Cristóbal, las familias reasentadas por alto riesgo han dejado suelos abandonados, provocando problemas de inseguridad, invasión y mal uso del terreno. Sin embargo, la comunidad ha tomado la iniciativa de restaurar estos suelos de manera autónoma, logrando importantes avances en la protección del medioambiente.

Así lo identificó la investigadora Jhody Katherine Sánchez Beltrán, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien realizó un estudio sobre los procesos de recuperación de estos suelos, adelantados por comunidades las ubicadas en el sur de la ciudad, los cuales implican desde la siembra de diferentes especies de plantas hasta la creación de espacios para la recreación.

Líneas de acción para sanear terrenos en riesgo

Para desarrollar su trabajo, la investigadora identificó predios reubicados en el área de 10 barrios del Alto Fucha; además realizó visitas de campo y participó en las actividades desarrolladas por la comunidad, y recorrió y georreferenció cada uno de los puntos para determinar su cercanía al río o su ubicación dentro de otros ecosistemas estratégicos. También entrevistó a los líderes comunitarios y a los habitantes de la zona, con el objetivo de obtener diversas perspectivas sobre la situación.

La propuesta de la investigadora se centra en tres líneas de acción importantes para estas iniciativas comunitarias: restauración ecológica, huertas urbanas y recuperación del espacio público, todas desarrolladas por la misma comunidad, lo que genera apropiación y responsabilidad ecológica con el territorio.

Restauración ecológica: utilizando materiales biodegradables como la guadua, un material liviano y económico que no requiere de una gran destreza técnica para este tipo de intervención, se crean “terraceos”, estructuras que incorporan la siembra de semillas de árboles nativos como el árbol loco, mano de oso y el nogal, lo que a futuro permitirá tener un suelo más resistente, evitando la inclinación y el deslizamiento de tierra. “Así, cuando se degrade la guadua, los árboles ya tienen firmeza en el suelo y lo amarran para evitar deslizamientos de tierra”, explica la investigadora.

Este proceso permite adaptar la forma natural del terreno para hacerlo más asequible y estéticamente agradable. “Lo que se intenta con estas estrategias es justamente evitar mayor impacto y posibilitar que el ciclo del agua se dé naturalmente, ya que la acumulación de agua en el suelo es lo que genera los deslizamientos”, señala la investigadora.

Huertas urbanas: la creación de huertas agroecológicas tiene un sentido pedagógico con la gente de la zona, ya que no solo producen alimentos como hortalizas y aromáticas, sino que además educan a la comunidad sobre la importancia de la sostenibilidad.

Las flores de la caléndula, la curuba y la fuchsia boliviana –un arbusto de rivera de río nativa de los Andes– contienen gran cantidad de néctar, estas flores sembradas en la huerta atraen a los insectos polinizadores y aves como el colibrí picoespada (Ensifera ensifera) generando un ecosistema sostenible y ecológico.

Espacio público: los Cerros Orientales cuentan con pocos espacios para la recreación al aire libre, como canchas o parques públicos debido a su origen (en su mayoría informal) y su ubicación geográfica. En esta línea se busca que las comunidades adapten las áreas reasentadas como espacios de encuentro, por medio del uso de la guadua se construyen sillas para el descanso, decoración como el nombre del barrio, se adecua el borde de una vía o las gradas de una cancha del fútbol autoconstruida. “Estas intervenciones no requieren grandes inversiones, solo el reconocimiento y apoyo del Estado para su sostenibilidad”, menciona la investigadora.

Un modelo de adaptación frente al cambio climático

La investigación sugiere que, con mayor respaldo institucional y económico, las iniciativas comunitarias podrían garantizar la sostenibilidad de los suelos reasentados en los Cerros Orientales de Bogotá, contribuyendo al bienestar social y ambiental de la ciudad. “Lo que se propone con la tesis es hacer alianzas público-comunitarias, es decir que reconozcan la existencia de estas iniciativas y se repliquen a lo largo de las zonas que han sido reasentadas por riesgo en Bogotá, particularmente en los cerros donde se hizo esta investigación”, dice la magíster Sánchez.

Las estrategias identificadas en el Alto Fucha no solo promueven la conservación del ecosistema, sino que también sirven como un mecanismo de adaptación frente al cambio climático. “Los habitantes no quieren irse de su territorio y manifiestan que el riesgo existe en cualquier parte de la ciudad, lo que queda es adaptarnos como ciudad”, afirma.

Las soluciones propuestas permiten que las comunidades sigan habitando estas zonas de riesgo mientras se implementan medidas que reduzcan su vulnerabilidad. La investigadora enfatiza en que estas estrategias de recuperación autónoma deben seguir siendo replicadas en otros Cerros Orientales. “La gestión del riesgo es un fenómeno social que cambia con el tiempo y es importante reconocer las iniciativas de las comunidades para disminuirlo”.

La meta de reasentamiento

Según el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Idiger), en Bogotá existen más de 8.245 predios en alto riesgo no mitigable; en estas zonas de alta amenaza habitan alrededor de 245.000 personas. En la localidad de San Cristóbal 3.135 familias se encuentran en riesgo inminente, y muchas de ellas han sido reasentadas bajo proyectos distritales.

El Proyecto de Inversión 7698, que trata sobre el traslado de hogares localizados en zonas de “Alto riesgo no mitigable” –o los ordenados mediante sentencias judiciales o actos administrativos en Bogotá– tiene como objetivo reubicar 2.150 hogares en 2024. Sin embargo, hasta la fecha solo se  ha ejecutado el 20 %, lo que corresponde a 107 hogares, lo que afecta la proyección general planificada para el 2030.

En cuanto a la administración distrital, para reducir las condiciones de riesgo actuales, se han desarrollado acciones con el Plan Distrital de Gestión del Riesgo de Desastres y del Cambio Climático para Bogotá D. C. 2018-2030 (PDGRDCC), llevando a cabo diversas intervenciones en el territorio, tales como la realización de obras, la identificación de áreas que deben ser incorporadas como suelos de protección, especialmente en zonas con amenaza alta no urbanizable o con alto riesgo no mitigable, y el reasentamiento de familias.

Sin embargo, estás medidas han sido insuficientes y requieren de mejoras que atiendan la función social y ecológica de la propiedad, por lo que esta investigación propone algunas posibles estrategias.





miércoles, 22 de marzo de 2023

Fortalecimiento de alianzas para defender la conservación de bosques y árboles en los trópicos

Para el día internacional de los bosques, celebramos nuestro trabajo con socios en Asia y el Pacífico, incluido el enfoque holístico al vincularnos con varios actores y partes interesadas para construir una red sólida de campeones en la conservación y restauración de valiosos recursos genéticos forestales.


Las selvas tropicales son el hogar de una rica flora y fauna esencial para la función de los servicios de los ecosistemas y la regulación del clima. Las tendencias recientes sobre la deforestación en los trópicos indican que casi un tercio de la deforestación mundial ocurre en el sudeste asiático debido a factores tanto antropogénicos como naturales; esto da como resultado cambios devastadores en la biodiversidad y las emisiones de carbono entre la mayoría de las naciones en desarrollo. 

Al proteger los bosques de las amenazas antropogénicas, es vital que varios actores en la silvicultura y otros sectores del uso de la tierra trabajen juntos en una asociación estratégica que permita compartir conocimientos, responsabilidades compartidas y acción colectiva para prevenir una mayor pérdida de diversidad genética en los trópicos. En la Alianza de Bioversity International y el CIAT, hemos estado trabajando para tomar medidas para conservar los recursos genéticos forestales a través de la restauración y la conservación mientras trabajamos en estrecha colaboración con socios en Asia. 

El monitoreo y la conservación de la diversidad genética de los bosques y árboles, especialmente de las especies silvestres, como se describe en el Marco de Biodiversidad Global Kunming-Montreal de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica, no solo promueve un ecosistema saludable, sino que también hace que el medio ambiente sea más resistente a los cambios climáticos y ambientales. La integración de las comunidades locales en las actividades de monitoreo y conservación es clave para proporcionar las semillas de árboles y las plántulas que tanto se necesitan para la restauración. 

Ahora, aguarda un desafío: ¿cómo conservar algo que sigue siendo poco conocido? De la asombrosa diversidad de decenas de miles de especies de árboles tropicales y subtropicales, solo se ha analizado la diversidad genética de una fracción, mientras que la pérdida extensiva de bosques, la degradación y el cambio ambiental continúan empujando a las especies hacia la extinción, lo que significa una pérdida permanente de diversidad genética. que subyacen a los procesos ecológicos. 


20 años de una alianza regional por los bosques

El Programa de Recursos Genéticos Forestales de Asia Pacífico (APFORGEN), un programa y red regional que tiene como objetivo promover la gestión de los recursos genéticos forestales entre los 15 países miembros de Asia, celebró 20 años de alianzas del 14 al 17 de marzo de 2023. En esencia, APFORGEN emplea un enfoque holístico para la conservación y restauración de los recursos genéticos forestales en la región de Asia y el Pacífico que incluye investigación colaborativa, creación de capacidad técnica e institucional y consideraciones sobre los medios de subsistencia para las comunidades locales que dependen de los bosques. En esta asociación, la Alianza juega un papel activo apoyando a los miembros de la red en el diseño e  implementación de investigaciones que contribuyeron al logro de los objetivos del programa y de la red. 

De hecho, la Alianza ha rastreado los hitos significativos de APFORGEN como la capacitación y los talleres regionales sobre recursos genéticos forestales, incluido el establecimiento de un centro de capacitación regional; el reconocimiento de la estrategia 2018-2022 de la Comisión Forestal de Asia-Pacífico de APFORGEN que permitió a la red ampliar la cooperación regional; y finalmente, coordinar iniciativas regionales como APFORGIS, que analizó los impactos del cambio climático y otras amenazas para 63 especies de árboles asiáticos de importancia socioeconómica.

La científica de la alianza, Riina Jalonen, reflexiona sobre el trabajo con la red: "La colaboración regional y la creación de redes, como a través de APFORGEN, son cruciales para acelerar la identificación y conservación de estos recursos genéticos invaluables". Ella destaca que a través de esta red y asociación regional, podemos encontrar vías para abordar los problemas relacionados con la pérdida y degradación continua de los bosques, incluida la búsqueda de fuentes de semillas adaptadas y genéticamente diversas para implementar los objetivos nacionales de restauración de bosques y paisajes. 

Parte del taller de este mes fue definir los próximos pasos para la estrategia de la red en paralelo al Marco Global de Biodiversidad y la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de Ecosistemas hasta 2030. Según Jalonen, esto le da a la red la oportunidad de apoyar la implementación de estos objetivos de conservación más amplios en países miembros y monitorear mejor las actualizaciones y reconocer hitos relacionados con los objetivos de la estrategia, que involucran: 

  1. Movilizar apoyo político y financiero para integrar consideraciones de diversidad genética en la implementación de objetivos globales, regionales y nacionales sobre biodiversidad en la región de Asia-Pacífico; 
  2. Poner a disposición información sobre los recursos genéticos forestales en la región de Asia y el Pacífico; 
  3. Desarrollar estrategias de conservación y uso sostenible para especies de árboles amenazadas y de importancia regional; y 
  4. Fortalecer el suministro de material reproductivo forestal para facilitar la restauración de bosques y paisajes, apoyar los medios de vida locales y la adaptación y mitigación del cambio climático. 

Además de la Década de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas y el Marco Global de Biodiversidad, esta nueva estrategia se alinea con el Plan de Acción Global para la Conservación, el Uso Sostenible y el Desarrollo de los Recursos Genéticos Forestales de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, que se propone identificar acciones prioritarias a varios niveles en relación con el estado de estos valiosos recursos. 

 

viernes, 2 de diciembre de 2022

Fuertes pero vulnerables a la luz, así son algunos árboles de la Amazonia

 Mediante imágenes de drones y censos terrestres se evidenció que, contrario a lo que se pensaría, una mayor cantidad de luz sobre las copas de los árboles más altos de un bosque, conocidos como dosel, podría aumentar su riesgo de morir.

Como todo ser vivo, los árboles nacen, crecen, se reproducen y mueren. En los bosques el ciclo suele ser equilibrado: aquellos que fallecen son reemplazados por los más jóvenes. Sin embargo, en las últimas décadas este equilibrio se ha visto afectado a raíz de un aumento significativo en las tasas de mortalidad.

La esperanza de vida de los árboles se ha reducido de manera significativa, en especial de aquellos de los bosques tropicales. Las razones podrían estar relacionadas con el cambio climático, tasas más rápidas de crecimiento y mayor ocurrencia e intensidad de eventos de precipitación, vientos y sequías.

Teniendo este contexto como base, las investigadoras Luisa Fernanda Gómez Correa, magíster en Bosques y Conservación Ambiental, y María Camila Jaramillo, ingeniera forestal, ambas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, analizaron 984 árboles de la Parcela Permanente Amacayacu, en la Amazonia colombiana.

Explican que “como insumos teníamos datos de la Parcela desde 2007 y algunos vuelos de dron que se hicieron entre 2013 y 2019 para explorar las variables específicas que estarían contribuyendo a la mortalidad de los árboles de ese bosque”.

Para ello tomaron la información de los árboles de dosel (los más altos del bosque que forman un “techo” con sus copas), dispuestos en 18 hectáreas de la Parcela; calcularon las tasas de crecimiento, apuntaron la densidad de su madera según la especie, y con las imágenes de dron establecieron la proporción de área de la copa que estaba expuesta a la luz directa.

Después cruzar estos datos y hacer algunas visitas en campo, las investigadoras señalan que, “aunque se creería que los árboles que reciben más luz deberían morir menos, porque la luz es un recurso que utilizan para vivir, hallamos que la influencia positiva o negativa de esta dependía de otro factor: la baja o alta densidad en su madera, es decir qué tan densa o porosa es, características específicas relacionadas con cada especie”.

“Las especies con alta densidad de la madera tienen más defensas, están más preparadas frente a situaciones adversas y son más resistentes a patógenos, mientras que aquellas con baja intensidad de madera son más vulnerables”.

De los 984 árboles estudiados, 101 (10,3 %) murieron después de un promedio de 6 años, lo que da como resultado una tasa de mortalidad anual de 1,82 %, que además presentó un leve incremento entre los árboles con mayor densidad de la madera y con mayor parte de su copa expuesta a la luz del sol.

“Lo que nos dice este hallazgo es que hay una mayor probabilidad de que las especies que conforman típicamente el dosel en bosques de la Amazonia, que no están sujetos a inundación  y que no han sido intervenidos, sean un poco más propensos a morir cuando están más expuestas a la luz”, indica la magíster Gómez.

Agrega que “es importante desarrollar más investigaciones para extrapolar estos resultados a otros tiempos y espacios, es decir, para que dejen de estar sujetos a las características específicas de la parcela estudiada, y además para evaluar si otros factores son los que están influenciando estos resultados”.

Con estos resultados también se muestra la importancia de incluir las estrategias de historia de vida de las especies (la densidad de la madera, por ejemplo) en el modelamiento de la mortalidad de los árboles tropicales, es decir en la predicción de la demografía forestal que luego se usa para crear políticas públicas de conservación y regulación de bosques.

“En la actualidad, las predicciones de los cambios en la demografía suelen hacerse con variables como la temperatura y el déficit de presión de vapor. Nosotros nos dimos cuenta de que es importante incluir también la densidad de la madera, las estrategias de las especies”, concluye la investigadora Gómez.





miércoles, 28 de agosto de 2019

LA TIERRA

Sin la actividad prolífica, constante y exuberante de la vida no existiría el Planeta  tal como hoy lo conocemos lo disfrutamos y lo consumimos.


Dependemos completamente de el, de la actividad y existencia de otros seres vivos que nos producen bienes y servicios para nuestro sostenimiento.


Las relaciones y funciones de los seres vivos en los ecosistemas hacen que la tierra sea nuestro hogar habitable purificando el aire y el agua , descomponiendo y dando lugar al ciclo de nutrientes y proporcionandonos todo un gran abanico de ofertas ambientales .


Ese es el beneficio vital que nos permite existir y continuar existiendo. 


El beneficio más evidente es que aprovechamos las plantas y los animales como alimento y materia prima .


Pero con todos estos beneficios que nos brinda la Tierra, no es suficiente sino que hay que matarla y acabar con ella sin pensar en los que siguen que sera una generación con grandes desgracias ambientales insuperables ,vidas marchitas por las manos destructivas del HOMBRE...

" solo cuando el último árbol esté
 muerto, el último río envenenado, y el 
último pez atrapado, te darás cuenta
 que no puedes comer dinero" 

Cuidemos los recursos que nos fueron prestados mientras caminamos por esta tierra! 

martes, 15 de junio de 2010

Transformación del paisaje y fragmentación del hábitat



La transformación de ecosistemas naturales producto de las actividades humanas es una de las principales causas directas que afectan la diversidad biológica. Actividades como la deforestación con fines madereros o para abrir tierras agrícolas y la construcción de obras civiles, transforman los hábitat naturales que se caracterizan por ser complejos y diversos, en el hábitat biologicamnete degradados e inhóspitos para la mayoría de la vida silvestre.
La reducción de la cobertura boscosa que se traduce también de la reducción en la Biodiversidad en conjunto.


DISFRUTEMOS DEL GRAN NOMBRE QUE LE HA DADO LA ONU AL DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE: " DIVERSIDAD BIOLÓGICA Y RESCATEMOS SU PERDIDA"


Janeth Cepeda
Departamento de Prensa
Investigación Ambiental


viernes, 4 de junio de 2010

Dia Internacional del Medio Ambiente

Que es el día Mundial del Medio Ambiente?...

Tiene que ver contigo, conmigo, y con todo nuestro en torno!!!

Conectate a la "Cadena de la Vida"..Es una excelente oportunidad para traducir esa conexión en acción...


Frutas exóticas en el Centro de Investigación Palmira


Palmira, 2010

El Centro de Investigación Palmira, CORPOICA, esta ubicado en la vía contiguo al penal de Palmira. Este Centro esta especializado en frutales y cítricos, donde se avanza satisfactoriamente en investigaciones y proyectos para mejorar la calidad como la parte fitosanitaria del fruto.

En la Granja Palmira se dan diferentes frutas exóticas algunas conocidas otras no tanto, muchos de estos frutos posee virtudes que en ocasiones son curativas.

Para el Centro de Investigación es muy importante que toda la comuidad palmireña conozca la gran diversidad que tiene este Centro de Investigación, por eso poco a poco les iremos mostrando los frutos exóticos que tiene el Centro y así mismo sus usos preventivos.


• Hondapara: En la India tiene diversos usos, sus hojas son usadas como vasos y platos, su madera es considerada muy buena para leña y los frutos se comen cocinados y en oriente se usan para preparar salsas. En Panamá el fruto maduro se come crudo o cocinado y sirve para la preparación de dulces, en Brasil, sus frutos son considerados tóxicos.

Icaco: Sus raíces, sus hojas y frutos son empleados como astringentes. El fruto crudo es muy astringente, se usa para preparar dulce de almíbar, el cual es delicioso sobre todo si se tiene la precaución de hervirlo después de quebrar o perforar la cubierta de la almendra, para que el preparado reciba el sabor de ésta.

· Jaca: Los frutos se usan en estado inmaduro como vegetales en sopas, asados y fritos. La pulpa de los frutos maduros se consume principalmente fresca, pero también puede ser deshidratada, conservada en siropes o usada en ensaladas. Tiene pocas calorías y es una buena fuente de potasio y vitamina A.


Información suministrada por el Biólogo Germán Andrés Aguilera. Centro de Investigación Palmira.


Mayor información:

Lina María Jaramillo Parra.

Oficina de Transferencia de Tecnología.

Tel: (2) 2756181 Ext. 241.

limajapa@hotmail.com

lunes, 10 de mayo de 2010

La naturaleza te lo Recuerda!!


Si quieres que tus hijos conozcan estos árboles?, Protegelos!!

Recuerda que:

"Lo que destruyes en segundos la naturaleza de demora siglos en recuperarlo"