miércoles, 28 de julio de 2021

Mosquitos y zancudos, predictores de la calidad del agua de ríos bogotanos

 A medida que Villapinzón (Cundinamarca) tiene mayor interacción con las zonas urbanas, aumenta la contaminación de las aguas del río Bogotá, y lo mismo ocurre con el área urbana de la capital y el río Fucha. Así lo evidenció un estudio sobre las poblaciones de moscas, mosquitos y zancudos identificadas en estos sectores.

La profesora Ligia Inés Moncada Álvarez, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, explica que los dípteros son un grupo muy grande e importante de insectos que tienen un rango de supervivencia tan amplio que con el estudio de su abundancia, riqueza y diversidad es posible estimar la calidad del agua de ríos, quebradas o ciénagas, lo cual se conoce como bioindicación.

La investigación adelantada por el biólogo John Freddy Rodríguez Rodríguez en el marco de la convocatoria de Colciencias “Jóvenes investigadores”, colectó 13.690 dípteros pertenecientes a 10 familias y 40 géneros.

Este trabajo analizó la riqueza y la diversidad de los dípteros, identificados por género, en las cuencas altas de los ríos Bogotá y Fucha, tanto en el periodo de lluvias como en la época seca.

Al respecto, el profesor Gabriel Antonio Pinilla Agudelo, del Departamento de Biología de la UNAL, menciona que en cada uno de estos ríos se seleccionaron tres tramos (alto, medio y bajo) ubicados en sus cursos altos, con diferentes condiciones de cobertura vegetal y de afectación por actividades humanas y separados por distancias que variaron entre 1 y 2,6 km.

Captura y muestreo

El biólogo Rodríguez relata que para muestrear la mayor cantidad de hábitats y obtener la mayor riqueza de taxones (grupo de organismos de determinada clasificación taxonómica) se utilizaron tres métodos: la colecta con red Surber, la cual se ubicó a contracorriente a 30 m de profundidad; la red de mano, que se utilizó en rocas grandes del borde del río; y el lavado de rocas, recolectando 5 rocas medianas en cada tramo, que se pusieron sobre bandejas esmaltadas y se realizó un lavado con etanol al 70 %.

Las muestras se conservaron en frascos esterilizados y se trasladaron al Laboratorio de Entomología Médica (Lemun) de la Facultad de Medicina de la Universidad.

Además de obtener la muestra de los organismos se midieron variables hidrológicas (caudal, pendiente y velocidad de la corriente), físicas y químicas (pH o acidez, presencia de nitratos, nitritos y fosfatos).


Para las pruebas bacteriológicas se colectó agua en frascos para analizar las poblaciones de coliformes fecales, un tipo de bacterias presentes en las heces de los humanos y los animales que sirven como indicador de contaminación del agua y de los alimentos; y con respecto a otras variables de calidad del agua se tuvieron en cuenta la demanda biológica de oxígeno y la demanda química de oxígeno.

Gran diversidad

En total se colectaron 13.690 larvas de dípteros pertenecientes a 10 familias y 40 géneros. En aguas altas se registraron 39 géneros, 28 de los cuales se encontraron en el río Fucha y 28 en el río Bogotá. De estos, 17 géneros fueron comunes (43,5 %) a los dos ecosistemas. En aguas bajas se hallaron 28 géneros, 23 de ellos en el río Fucha y 22 en el río Bogotá.

Las familias más abundantes fueron Chironomidae (mosquitos no picadores), con 11.176 individuos (81,6 %), seguida de Simuliidae o moscas negras con 2.261 (16,5 %) y Blephariceridae o mosquitos de alas de red con 86 (0,6 %).

El biólogo Rodríguez señala que un género indicador de agua contaminada tiende a ser más abundante en ese tipo de aguas, de la misma manera que otro género indicador de buena calidad es más abundante en los puntos altos. En la investigación, el último punto más contaminado se ubicó en cada uno de los dos ríos justamente al borde del perímetro urbano.

“En esos puntos las poblaciones de Chironomidae –asociadas con aguas contaminadas– fueron más abundantes, mientras que en las partes altas son más nutridas las poblaciones de Blephariceridae, asociadas con buena calidad de agua”, agrega.

Los investigadores destacan la importancia de realizar monitoreo constante y periódico de las comunidades biológicas de organismos acuáticos, como los dípteros, con el fin de aportar a la toma de decisiones que busquen mantener y mejorar la calidad del agua, pues de estas fuentes se abastecen varios acueductos municipales y veredales.