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viernes, 30 de septiembre de 2016

"2016 ENCUENTRO CON LA NATURALEZA "

EL PRINCIPIO DEL FIN!



Hablando del cambio climático, queremos compartir con ustedes amables visitantes, este importante libro de Autor  Colombiano donde narra la la biodiversidad   a causa de los cambios climáticos.
El autor nació en Palmira -Colombia.  Por aquellos días, el fértil valle geográfico del rió Cauca  despertaba de su letardo feudal y se convertia en vivero productivo con gran biodiversisdad alimentaria, cubierto de cañamelares, trapiches, cultivos de leguminosas , arboles frutales nativos y verdes potreros, entre guaduales y matas de monte.
Rivera Luna es Agrònomo egresado de la Universidad Nacional , Facultad ciencias agropecuarias y su tesis fue meritoria y se titulo : FERTILIZACIÓN EN TOMATE EN TRES SERIES DE SUELOS"
Advirtió desde aquella época sobre las perturbaciones ambientales causadas por la forestación y la " Revolución Verde " y la necesidad de salvaguardar la producción agropecuaria Nacional, especialmente el patrimonio genético de los colombianos.
Entre los obreros del cañal, Rivera Luna resumió las condiciones de vida y trabajo de los corteros y alcanzadores de caña de azúcar, 
En su epopeya por el agua y la tierra, los personajes de Rivera comprueban que muchos proyectos científicos son simples torpezas, que la mitad de los habitantes de la tierra viven esclavos de los organismos financieros, no tienen un lugar en el banquete de la vida y arrastran una existencia miserable. 
Comprueban además, que los insensatos paradigmas económicos  en boga, alteran las leyes de la herencia, debilitan los mecanismos   protectores de la vida, atentan contra el equilibrio de los ecosistemas y las especies de flora y fauna que regulan con sus energías e interacciones el ciclo del agua y del clima mundial.Que la extinción de especies y emisiones de GEI, desataran definitivamente los impactos del calentamiento global.  
El autor quien soñó un mundo sin amos ni señores, pretende entregarle a los lectores del "PRINCIPIO DEL FIN" un resumen de su aprendizaje entre los humildes, una visión realista del porvenir, y un aporte a la lucha de las gentes honestas y trabajadoras del orbe, por conservar la vida amable sobre la tierra, el agua de la vida y los recursos naturales indispensables para las nuevas generaciones.
Quedan ya para finalizar con este corto audio en la voz de el escritor Rivera Luna,




      Gracias por tu tiempo al visitar nuestra pagina. 

miércoles, 16 de diciembre de 2015

"2015 ENCUENTRO CON LA NATURALEZA"



Nathan Russell termina un nuevo ciclo en el CIAT como Jefe de Comunicaciones Corporativas, donde trabajó por más de 17 años.

Siempre quiso escribir como Octavio Paz. Si hubiese llegado a México cuando tenía cinco años y no a los 29, cree que lo hubiese logrado. La claridad y la exactitud de cada frase del poeta y ensayista mexicano es su mayor admiración. Pero, si hubiese llegado a México cuando tenía cinco años y no a los 29, el mundo de la ciencia se hubiese privado de la claridad y la exactitud de cada frase de Nathan Russell.
Por más de 30 años Nathan se ha dedicado a escribir sobre ciencia. Pese a su vasta experiencia nunca deja de sorprenderse. Allí está la clave. Pasa horas enteras escuchando a los científicos, indagando sobre lo desconocido. Lo hace con tanta naturalidad que un texto suyo puede estar listo en cuestión de horas.
Pese a que su vocación primaria es la literatura, recién graduado comprendió que no quería ser docente y que tampoco tenía madera para involucrarse en el mundo de las editoriales. Lo que realmente le apasionaba era trabajar con el idioma y con la ciencia. Por eso aceptó su primer trabajo como editor científico en la Universidad de Illinois


Nathan, quien nació en Alabama, Estados Unidos, recorrió innumerables lugares en África, Asia y América Latina buscando historias de impacto. La fotografía, una de sus grandes pasiones.
Luego de tres años saltó el Atlántico. Nigeria fue su destino, en contravía de lo que pensaba su madre. ¿Cómo ir a un país tan lejano y desconocido? Empezó a recorrer el país africano, buscando historias, a conocer sobre cultivos y sistemas de producción. Allí empezó a descubrir el mundo de la agricultura tropical.
Regresó a América tres años después, pero esta vez al país donde siempre quiso estar, motivado, seguro, por el espíritu aventurero de su padre que le enseñó la importancia de trazarse otros horizontes. México estaba en su mente desde cuando decidió tomar clases de español en Texas, Estados Unidos.
Nathan trabajó seis años en el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), y allí también dejó su sello. En 1993 llegó a la entonces convulsionada Colombia. Otro dolor de cabeza para su madre. ¿Cómo ir a un país donde ponen bombas, secuestran y ahora, con dos hijos a bordo?
´Colombia, una Nación a pesar de sí misma´ fue su armadura. Con este libro del escritor David Bushnell, Nathan comprendió que Colombia le daría más alegrías que penas.
CIAT, primera temporada
Sus 1,82 metros de estatura, ojos verdes y un español a medio entender, no llamó tanto la atención en el CIAT, pues el Centro estaba acostumbrado a tener extranjeros de más de 30 nacionalidades en su nómina. Lo que sí causó curiosidad fue su larga y blanca cabellera que sujetaba con una cola de caballo. Ningún otro tenía su look.
Ocupó la jefatura de comunicaciones luego del secuestro de Thomas Hargrove. Fueron trece años de múltiples viajes. América Latina, África y Asia quedaron registradas en informes anuales, revistas, guías y muchos documentos más. Nathan supo convertir los largos y muchas veces tediosos informes técnicos en fascinantes historias científicas. “El para qué le sirve la ciencia a la gente”, una de sus filosofías de vida, también fueron captadas en cientos de fotografías con su vieja cámara Nikon F3.


Es un respetuoso de las tradiciones y culturas. Y así lo demostraba en la Semana de la Diversidad Cultural que se celebraba en el CIAT donde participaba activamente.
Uno de los proyectos que sin duda marcó un hito en las comunicaciones del CIAT fueron los famosos telecentros comunitarios. Lograron, bajo su coordinación, promover el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación entre las comunidades marginales del Departamento del Cauca. Un trabajo bien hecho, que 15 años después sigue generando impacto.
En 2006 le dijo adiós al CIAT, pero no de corazón, pues desde el Secretariado del Consorcio CGIAR en Washington seguía atento de lo que había construido.
CIAT, segunda temporada
Entre sus planes próximos no estaba volver al CIAT, incluso, cuando salió la vacante, trató de convencer a un par de amigas para que vinieran a Colombia a ocupar su antiguo cargo.
Una sala repleta de científicos escuchando las razones por las cuales Nathan quería regresar le dio la confianza de que sería bienvenido. Volvió en 2011.
El revuelo en las redes sociales, una nueva imagen corporativa, el fortalecimiento de las comunicaciones en las regiones y el empoderamiento de su equipo de trabajo como una “poderosa y afinada orquesta”, fue la fórmula ganadora que Nathan puso en marcha para volver a acercar la ciencia y el CIAT a la gente.



 “He sido muy generoso con mi conocimiento. No es mío, es algo que se comparte”, así Nathan Russell supo consolidar a su equipo de trabajo como una “afinada orquesta”.
Hace un par de años empezó a planear el retorno a su ´México, lindo y querido´. Ya había construido en Texcoco la casa de sus sueños, inspirado en las viejas casonas mexicanas. Pinos, buganvilias, flores que atraen colibríes y expelen olores decoran los amplios jardines de su casa. ¡Todo un taco de ojo!
Y llegó la hora del regreso. Nathan deja Colombia por segunda vez. Si su madre estuviera viva seguro le diría: “¿México, con tantos asesinatos, secuestros, robos. Y ahora con cuatro hijos?”.


Un esposo excepcional y un amoroso y comprometido padre, así definen a Nathan su esposa Cristina y sus hijos Jonathan, (izquierda), Dana Victoria, Alan y Meredith (no figura en la foto).
No necesita un manual para aprender a sobrevivir allí. Sabe tanto de México, sus costumbres, tradiciones, historia, comida, su gente –algunos dicen que lo único que le faltó fue haber nacido en sus tierras-. Eso será su armadura.
A “Don güero” (por los de sus ojos verdes y piel blanca) lo esperan en casa. Y en el CIAT sus colegas le dicen al escritor científico ¡gracias! por su inspiración enérgica, su honestidad, dedicación, estilo, confianza, profesionalismo. En el CIAT le decimos ¡hasta pronto! a “nuestro director de orquesta”.


En su último viaje fue a África en el 2014 se encontró con Sarah Obama, abuela del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Una amena y fructífera charla que le sirvió para documentar el impacto de la brachiaria en la producción ganadera.

PRO-AMBI , Dice un gusto el haberle conocido le  deseamos muchas Bendiciones !!