martes, 28 de septiembre de 2021

No todo sobre diversidad: ¿qué impulsa el microbioma raíz invisible?

 Los descubrimientos recientes están demostrando que varias enfermedades, incluido el cáncer y los trastornos autoinmunes, están influenciadas por procesos en el microbioma intestinal humano. Al igual que los humanos, las plantas actúan como huéspedes de una asombrosa cantidad de diversidad microbiana dentro y alrededor de sus cuerpos, conocida como  microbioma . El microbioma asociado a las raíces fue fundamental en la evolución de las plantas y es la base de la salud del suelo y los ecosistemas.

Evaluación del impacto de la agricultura en los hongos del suelo

Un componente clave del microbioma de la raíz son los hongos micorrízicos arbusculares (AMF) (ver blog anterior ) que están presentes en casi todos los tipos de suelos del mundo. En general, se considera que su abundancia es un indicador de la resistencia de las plantas al estrés ambiental y antropogénico. Existe una creciente evidencia de que la intensificación agrícola reduce la abundancia, diversidad y complejidad de la red de HMA, mientras que la agricultura orgánica y de conservación apoya la HMA y una mayor resiliencia ecológica. Sin embargo, el conocimiento actual proviene principalmente de estudios primarios en países templados o de instalaciones artificiales, como invernaderos o experimentos de bioinoculación.

Con ese fin, un equipo conjunto de investigadores de la Alianza de Bioversity International y el CIAT, el Laboratorio de Plantas y Suelos de la Universidad de Amberes y la Unidad de Inteligencia Artificial para Agricultura Inteligente del Centro Leibniz de Investigación del Paisaje Agrícola (ZALF) sintetizó casi una miles de estudios primarios de todo el mundo con el  fin de evaluar el efecto comparativo de diferentes prácticas agrícolas (incluido el uso de fertilizantes, tipos de sistemas de cultivo, labranza, cultivos de cobertura, etc.), los factores climáticos y del suelo sobre la abundancia de HMA que se encuentran en las raíces de cultivos cultivados en condiciones de campo.

Lo que hemos encontrado hasta ahora: factores influyentes

Los resultados preliminares indican que los principales factores que influyen en la abundancia de HMA en todo el mundo son la  aplicación de fertilizantes con fósforo, el predominio de los monocultivos, la temperatura y el pH del suelo.. Esto significa que una pequeña aplicación de fertilizante a base de fósforo, como el DAP (fosfato de diamonio) ampliamente utilizado, puede causar una caída exponencial en la abundancia de HMA, y la tendencia negativa también está asociada con la disminución de la temperatura media anual y el pH del suelo. Por otro lado, parece que un enfoque de cultivo más convencional (mantener un tipo de cultivo en lugar de diversificar la elección) favorece la abundancia de HMA. Además, existe evidencia de que prácticas agroecológicas como la aplicación de fertilizantes orgánicos en lugar de inorgánicos, la inclusión de leguminosas y plantas tolerantes a la sequía en la rotación de cultivos y una baja intensidad de labranza contribuyen a aumentar la abundancia de HMA.


Por lo tanto, la forma en que los agricultores eligen los cultivos puede ser crucial para la simbiosis micorrízica. Si el aumento de la diversidad de cultivos a lo largo del tiempo y el espacio parece aumentar la biodiversidad subterránea, lo contrario podría estimular la abundancia de HMA: en campos menos diversos, los HMA pueden desarrollar rasgos adaptativos cooperativos destinados a una colonización más rápida

Comprender la relación entre la agrobiodiversidad y los hongos micorrízicos

Sí, lo leíste bien: los HMA parecen florecer cuando tienen un solo cultivo para colonizar, es decir, los monocultivos podrían en realidad fomentar estos organismos subterráneos. Pero, ¿por qué: se debe a los efectos heredados en el suelo oa una degeneración del conocido mutualismo micorrízico en una forma de parasitismo? Debemos tener en cuenta que las simbiosis pueden manifestarse como mutualismo, comensalismo o parasitismo dependiendo de las condiciones bióticas y abióticas de las condiciones de cultivo. Parece haber algo de verdad en la cita de Frederick Lenz "la simbiosis es un reflejo mucho más elevado de la vida inteligente", porque hay más micorrizas de lo que se ve a simple vista.

Los enfoques agroecológicos actuales apuntan a incorporar la biodiversidad y aprovechar todo el potencial de los procesos naturales, lo que permite la reducción de insumos sintéticos para apoyar la salud del suelo y, al mismo tiempo, garantizar alimentos para una población en crecimiento. Nuestros resultados hasta ahora hablan de esto, excepto por el papel de la diversidad de cultivos, que generalmente se considera que fomenta la biodiversidad del suelo. Esto no debe tomarse como obvio en las discusiones agroecológicas: se necesitan más investigaciones para comprender la relación entre la agrobiodiversidad y la abundancia de HMA. La diversificación de cultivos en general podría aumentar la productividad y la eficiencia en el uso de recursos, pero los efectos complejos de tal diversidad en las interacciones simbióticas en el microbioma raíz invisible están lejos de ser claros. Nuestro estudio espera descubrir respuestas que puedan aclarar la compleja relación planta-raíz-microbioma,

Este blog refleja un estudio en curso. Los resultados estarán disponibles en los próximos meses. 

Esta investigación se lleva a cabo gracias al apoyo financiero del Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), encargado por la Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) a través del Fondo de Investigación Agrícola Internacional (FIA), Programa de Investigación CGIAR sobre Agua, Tierra y Ecosistemas (WLE) y el Consejo Indio de Investigación Agrícola (ICAR).

 




lunes, 27 de septiembre de 2021

Frontera Verde, punto de apoyo para recicladores de la Orinoquia

 A través del proyecto Frontera Verde, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia mejora la calidad de vida de los recicladores del municipio de Arauca y sus familias, con la preservación de condiciones sanitarias del entorno, capacitaciones, huertas comunitarias y acceso a bonos de alimentación.

Desde julio pasado, el área misional de Extensión de la UNAL Sede Orinoquia ha venido implementando esta iniciativa y durante la presente semana se inició la construcción de las huertas, en particular, en Brisas del Puente, Monserrate, El Recreo, Alcaraván y Pescadito, sectores a los cuales el equipo de Extensión acude semanalmente con el fin de trabajar con la comunidad, capacitándola en temas como medioambiente y recolección de residuos con miras a la construcción y siembra.

Este proyecto tiene como objetivo fortalecer los medios de vida y saneamiento básico de 487 familias migrantes y nacionales, involucradas en actividades relacionadas con la recuperación de material reciclable y la disposición de residuos sólidos en el municipio de Arauca. La iniciativa es financiada por la Embajada de Francia en Colombia, teniendo como socio cooperante al Programa Mundial de Alimentos (WFP), y siendo implementado por la UNAL Sede Orinoquia.


 Además se fortalecerán las capacidades de los estudiantes del Instituto Educativo General Santander de Arauca, a través de talleres formativos para el manejo de residuos orgánicos en estas huertas. A través de este proyecto la UNAL apuesta por la inclusión de las diferentes comunidades, la construcción de paz y el tejido social.

Cada año en Colombia se generan alrededor de 12 millones de toneladas de residuos, la mayoría de los cuales terminan en rellenos sanitarios, ríos y mares ya que solo el 17 % es reciclado.


Esta situación propicia un amplio margen de reutilización y resalta el importante papel que juegan los recicladores de nuestro país, quienes generalmente viven en condiciones precarias, con empleos informales, ganándose la vida recolectando, clasificando y reciclando residuos que otros consideran basura.







viernes, 24 de septiembre de 2021

Deforestación y emisiones del CO2, los mayores enemigos contra el calentamiento

 Prevenir la deforestación, producir energías renovables y sostenibles, además de avanzar en la gobernanza ambiental, son algunas de las políticas públicas efectivas de mitigación y adaptación para que Colombia cumpla con la meta de reducir en 51 % las emisiones de gases efecto invernadero del país para el 2030.

Así lo recomienda Gustavo Ortega, doctor en Derecho de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y miembro del Grupo de Investigación del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la UNAL, quien explica que la gobernanza ambiental debe involucrar actores de la sociedad civil –como empresa privada y comunidades locales– como parte de la hoja de ruta que llevaría al país a cumplir sus metas frente a la lucha contra el cambio climático para la próxima década.

El experto recordó que el cambio climático es una realidad que debemos afrontar día tras día, por lo que es importante fortalecer la política ambiental tanto en mitigación como en adaptación (integración de instrumentos de planificación ambiental y territorial, inversión en proyectos ambientales, etc.).

En momentos en que se analizan los avances de las acciones de los países para frenar este fenómeno en la Semana del Clima de Nueva York –evento global organizado por The Climate Group y las Naciones Unidas, en colaboración con la COP-26– el investigador aseguró que aunque las estrategias que se adelantan en el país han seguido los lineamientos que se han venido aprobando en la ONU, aún falta por hacer.

Esas estrategias consisten especialmente en planes de mitigación para disminuir la concentración de gases de efecto invernadero de origen humano (antropogénicas) y otros de adaptación, con el fin de reducir vulnerabilidades y riesgos.


Según el académico de la UNAL, Colombia, por sus características geográficas, biofísicas y de capacidad económica, es altamente vulnerable al impacto del cambio climático y se ha evidenciado con hechos como la pérdida de los glaciares, y la biodiversidad, la intensificación de sucesos meteorológicos como huracanes, así como el incremento en el nivel del mar que genera erosión e impactos de litoral y ecosistemas de manglares.

Producción limpia

Sin embargo, el principal factor está asociado con la contaminación por emisiones a la atmósfera. Según sus investigaciones, por no encontrarnos dentro de los países con mayores niveles de industrialización, nuestras emisiones están ocasionadas especialmente por la deforestación y los cambios en el uso del suelo.

En este sentido, la pérdida de bosques, por ejemplo en la Amazonia, es un aspecto crítico, pues afecta la capacidad de los ecosistemas para capturar dióxido de carbono y producir oxígeno. También influyen en gran medida la industrialización y quema de combustibles fósiles como los derivados del petróleo y del carbón, por lo que se deben diseñar estrategias de producción limpia.

Precisamente en el documento “Convergencia por Colombia: Ideas desde la universidad para diálogos constructivos”, realizado por la UNAL en junio pasado, en marco del “Pacto por la vida”, se precisa que Colombia puede alinear su estrategia de carbono neutralidad de largo plazo E-2050 con sus planes de recuperación económica en el periodo posCovid-19, y llevar a cabo alianzas regionales que potencien los esfuerzos conjuntos de preparación técnica de las economías para sus transformaciones.

No obstante, los expertos participantes en la construcción del Pacto reconocen la dificultad de reducir las emisiones bajo marcos insuficientes de políticas públicas y modelos productivos.

A pesar de todos estos esfuerzos, desde el punto de vista de las políticas, aún falta mucho por avanzar, y aunque gran parte de la responsabilidad en las soluciones está en mano de los países más industrializados, Colombia tiene que formar parte del proceso y hacer realidad su estrategia para seguir siendo uno de los líderes en biodiversidad.







miércoles, 22 de septiembre de 2021

Ecosistemas se degradan más por falta de información

 De las 50 colecciones científicas de flora y fauna existentes en el país y que reúnen datos de 27 millones de especies, solo el 30 % de su información está catalogada y sistematizada.

Así mismo, documentos como los Libros Rojos, que miden el nivel de riesgo y peligro de las diferentes especies de flora y fauna, y que se constituyen en base para la conservación, tienen apenas dos actualizaciones; se espera que a diciembre salga una tercera.

A partir de estos dos ejemplos, el profesor Gonzalo Andrade, director del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), considera que “el desafío de revertir la degradación de los ecosistemas a través del diseño de planes de mitigación requiere información precisa y actualizada sobre la biodiversidad del país”.

Durante una charla, organizada por el Instituto de Biotecnología de la UNAL (IBUN), el docente sostuvo que “el trabajo de actualizar los datos sobre la realidad de la biodiversidad en el país es clave para diseñar estrategias que eviten que el país salga de la lista de líderes en variedad de flora y fauna”.

Señaló además que “el impacto real de la degradación de procesos ecológicos en el estado de integridad de los ecosistemas se puede estar subestimando debido a la falta de conocimiento adecuado sobre ellos. Solo teniendo claridad sobre cómo estamos, qué hay y en qué estado, se puede trabajar hacia el futuro”.

El director del ICN, quien también es directivo del Foro Nacional Ambiental (FNA) –un escenario público de reflexión y análisis de las políticas ambientales–, los mayores problemas del desarrollo sostenible de Colombia se derivan de aspectos como la deforestación, la minería y la contaminación de las fuentes hídricas, entre otras, y es urgente diseñar estrategias para que el país no pierda el liderazgo mundial en cuanto a biodiversidad.

Así mismo asegura que aunque la UNAL –de la mano de entidades como el Ministerio del Medio Ambiente y el Instituto Humboldt– viene desarrollando importantes tareas de documentación para el diagnóstico, todavía hay rezago en la información.

En su opinión, para determinar qué tan negativo puede ser el impacto de acciones como el fracking en la producción petrolera del país es necesario adelantar programas de investigación integral que permitan emitir un concepto real para tomar decisiones adecuadas.

Por eso confía en que herramientas como el Mapa de Vegetación de Colombia –resultado de un trabajo de articulación de los Institutos de Investigación del Sistema Nacional Ambiental (SINA) y el Instituto de Ciencias Naturales de la UNAL– permitirá consolidar información técnica y científica y orientar las acciones de los programas de revegetalización, restauración e incluso reforestación.

El llamado que hace el director del ICN es seguir trabajando por la recopilación de información y de esta forma iniciar las acciones que permitirán que en 10 años cambie la situación de los ecosistemas del país que están afectados.

Según la Evaluación Nacional de Biodiversidad, que reúne información de los últimos 3 años, el 40 % de la superficie continental presenta algún grado de degradación de suelos por erosión, con un total de 34 focos en todo el país: 16 en el área hidrográfica Magdalena-Cauca, 8 en la del Caribe, 4 en la de Amazonas, 3 en la del Orinoco y 2 en la del Pacífico, y uno incipiente pero importante en la isla de Providencia.

En la actualidad, el 15 % de los ecosistemas del páramo del territorio nacional se encuentran degradados debido a actividades de ganadería y agricultura, especialmente papa, minería de oro y carbón, y, en menor medida, por la construcción de obras y la cacería.







miércoles, 15 de septiembre de 2021

Fauna silvestre sigue amenazada por mitos y creencias

 Creencias como que el canto de los canarios ayuda con los negocios, que la sangre de los chulos sirve para curar el asma, o que tomar caldo de pichón de loro ayuda a los niños a hablar, forman parte de los usos indebidos que incentivan el tráfico de fauna silvestre.

Así lo destacó la veterinaria Carmen Rocío González Cantor, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), subdirectora de Silvicultura Flora y Fauna Silvestre de la Secretaría Distrital de Ambiente, en el programa Análisis UNAL, de Radio UNAL (98.5 FM). Según la funcionaria, “la fauna silvestre es objeto de comercialización o de tenencia ilícita para tener especímenes como animales de compañía –como los loros y canarios costeños–, o para venderlos”.

Agrega que “en todo el mundo se utilizan muchos de los animales para el consumo humano –como las tortugas matamata (Chelus fimbriata)– y en otros casos para preparar medicamentos con el veneno que producen algunas ranas”.

Animales de fauna silvestre como tortugas, águilas, osos, guacamayas y loros están dentro del territorio nacional y viven sin la intervención del hombre. Sin embargo, el tráfico ilegal de especies está entre los ocho negocios ilícitos más lucrativos del mundo y produce al menos 10.000 millones de dólares al año.

Las especies exóticas que se trafican se utilizan como mascotas de moda, para suplir costumbres alimenticias (carne de cacería), por creencias o para lucrarse.

En términos generales, cada año se trafican en el mundo alrededor de 30.000 mamíferos, de 2 a 5 millones de aves, de 2 a 3 millones de reptiles y 6.000 millones de peces y anfibios.

Ante esta problemática mundial, nació la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), cuyo objetivo principal es regular la exportación, reexportación e importación de especies, así como la introducción de especímenes de animales y plantas procedentes del mar, listadas en alguno de sus tres apéndices.

Así mismo el Gobierno nacional ha tomado medidas más drásticas para combatir este flagelo, el cual está tipificado en el Código Penal que establece “que humanizar a los animales silvestres es un delito porque se considera como maltrato animal”.

El 13 de abril de 2020, la Procuraduría emitió la Directiva 014, la cual ordena que las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) deben recoger todos los animales de fauna silvestre que dejaron en tenencia, excepto en zoológicos y universidades.

Para que un animal de fauna silvestre se reincorpore a su hábitat natural pueden pasar semanas, meses y años, pues es un proceso lento que depende de la evolución en la adaptación que muestre el animal; en algunos casos los animales no logran adaptarse y nunca pueden regresar a su hábitat natural.

Los profesionales en la salud animal –como biólogos, zootecnistas y veterinarios– realizan una evaluación exhaustiva del animal que se encontraba en tenencia, con el fin de conocer su estado de salud física, nutricional y psíquica.

Prevención desde la Orinoquia

La ingeniera agrónoma Ana María Romero Hernández, profesora de la UNAL y coordinadora del proceso de extensión de la Sede Orinoquia, explica que “cuando se extrae un animal de fauna silvestre de su hábitat común, se da un desequilibrio ecológico sistémico. Los animales sufren problemas en su psiquis y empiezan a tener procesos de humanización, creando dependencia de las personas para sus procesos vitales como la subsistencia y la alimentación”.

La UNAL Sede Orinoquia y la Policía Ambiental de la zona realizaron una campaña de sensibilización para que las personas conozcan esta situación.

La propuesta “Dale vía a la vida” busca concientizar a los conductores que pasan por el trayecto desde la Arauca hasta el km 9 del Campus de la UNAL Sede Orinoquia, para que protejan la vida de los animales silvestres que aparezcan en el camino.

Esta campaña está vigente y debe mantenerse permanente. Por otro lado, se están buscando otros aliados como las CAR y se espera promover estrategias también en Casanare.

En 2020 se incautaron 19.580 especímenes de fauna y 202.255 de flora gracias a acciones articuladas de las autoridades ambientales del país.

 






viernes, 10 de septiembre de 2021

UNAL Sede Caribe ayuda a reforestar islas de Providencia y Santa Catalina

 En asocio con el Instituto Alexander von Humboldt, Parques Nacionales Naturales y la corporación Coralina, entre otras entidades, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Caribe aspira a sembrar alrededor de 40.000 árboles en la isla de Providencia en 2022.

Las semillas para esta siembra se empezaron a preparar en el Jardín Botánico de la UNAL Sede Caribe, desde donde se espera enviar este mes al menos 1.500 plantas por vía marítima a Providencia.

Con los árboles que se plantarán se busca prestar otros servicios ecosistémicos diferentes a la seguridad alimentaria, por lo que serán alrededor de unas 30 especies de bosque seco tropical y diferentes árboles como Simarouba amara (olivo salvaje), Pimenta dioica (pimienta) y Bursera simaruba (indio desnudo), especies importantes para la conservación de los ecosistemas.

“Se trata de especies que ayudan a sostener una cantidad importante de insectos, aves y reptiles, que tienen que ver con toda la trama ecológica del bosque seco tropical, con el fin de mantener la biodiversidad”, asegura el biólogo Jairo Humberto Medina Calderón, director del Jardín Botánico de la UNAL Sede Caribe.

Recuerda además que “en diciembre del año pasado, después del desastre natural ocurrido por el paso de los huracanes Iota y Eta por las islas, el Instituto Humboldt nos invitó a participar en la reforestación, y a principios de este año empezamos a recolectar las semillas para irnos preparando y cumplir con este propósito”.

Esta tarea se cumple en el marco de la estrategia del Gobierno nacional “Sembrar nos une”, que contempla la plantación de 80 millones de árboles con el fin de ayudar en la conservación de la biodiversidad de fauna y flora del bosque seco tropical de las Islas.

Actualmente la región del Caribe se ve afectada por factores como el cambio climático, el aumento tanto en la intensidad de los huracanes como de las inundaciones y del nivel del mar, el deterioro de la barrera coralina y la erosión costera, los cuales hacen que se convierta en una región vulnerable para su infraestructura, fauna, flora, ecosistemas costeros, sistemas subacuáticos y para la comunidad.

Para poder realizar estas siembras en la isla de Providencia es necesario trasladar los árboles en barco, lo cual es un proceso complicado y costoso, ya que solo hay dos barcos comerciales que están llevando mercancías a la isla de Providencia y hay una gran demanda de espacio por materiales, y comida, entre otros.

La siembra de los árboles se realizará en predios de algunos de los propietarios de terrenos en la isla, así como en predios de uso público según con los compromisos que se logren con Parques Nacionales, la Alcaldía y Coralina, entre otras entidades.

Además se dictarán talleres educativos ambientales a la comunidad, por medio de los cuales se profundizará en la importancia que representa para la isla y su comunidad la reforestación y la preservación de las especies arbóreas que se van a plantar en el marco del convenio.

“Nuestro papel es importante en la medida en que proveamos especies de bosque seco, no tanto especies comerciales, sino aquellas con las cuales es un poco más difícil la reproducción, el crecimiento y el mantenimiento”, señala el biólogo Medina.

Agrega que “así aseguramos no traer materiales importados que pueden tener enfermedades, nuevos parásitos o un pool genético diferente, porque son semillas y plantas de la Isla, las cuales se han dado aquí en el Jardín Botánico, o se han rescatado para su siembra”.







martes, 7 de septiembre de 2021

Islas del Caribe se deben unir para enfrentar el cambio climático y la pandemia

 Los países caribeños se deben unir en un propósito común y construir unidades sólidas que les permitan enfrentar las consecuencias del cambio climático y la pandemia en cuanto a seguridad alimentaria y turismo, factores clave para la supervivencia de buena parte de las islas.

Así lo advierte el historiador Alfonso Múnera, profesor de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), exembajador de Colombia tanto en Jamaica como en Trinidad y Tobago, y exsecretario General de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), invitado a inaugurar la Maestría en Estudios del Caribe de la UNAL.

En su conferencia “Trayectorias históricas y desafíos del Caribe”, el académico recordó que este se ve afectado por el cambio climático, la intensidad de los huracanes, las inundaciones, el aumento del volumen del mar, el deterioro de la barrera coralina y la erosión costera, que lo hacen vulnerable frente a las afectaciones de su infraestructura, fauna, flora, ecosistemas costeros, sistemas subacuáticos y comunidad.

En torno a estos problemas, el docente considera que “el Caribe debe hablarle al mundo desde una posición unificada y no desde la tradición caribeña de la fragmentación, en la que cada isla opera por su lado pese a que existen organismos internacionales como la Comunidad del Caribe (Caricom) y la AEC.

La cooperación entre los países caribeños también es fundamental para afrontar desafíos como el turismo, la seguridad alimentaria, el cambio climático y el entorno marino, pues solo de manera conjunta y organizada se pueden resolver en conjunto los problemas que aquejan a la región.

Trayectorias históricas

En opinión del docente de la UNAL, el Caribe es una de las zonas más complejas y a la vez más fascinantes de estudiar, por lo que no es casual que existan varios institutos e instituciones en el mundo interesados en analizar sus múltiples complejidades.

La región es compleja por las trayectorias históricas que atravesaron esta geografía, que le permiten compartir una experiencia común del pasado, definida por el colonialismo practicado por las potencias europeas y su interacción conflictiva, por la explotación de los recursos y de la población nativa, por la introducción de grupos humanos esclavizados desde diferentes partes de África y otros procesos compartidos.

En la economía caribeña el turismo es una de las actividades compartidas que articulan las islas por ser uno de los sectores económicos más dinámicos del mundo por la generación empleo, el aporte de divisas y su contribución al desarrollo regional.

En ese sentido, el profesor Múnera destaca que en Colombia, el Caribe se ha consolidado como la región turística por excelencia dado el atractivo de sus recursos naturales y sus trayectorias históricas que han dejado un legado cultural y material atractivo para visitantes.

El efecto de la pandemia

En la región del Caribe hay 12 islas que viven del turismo y la mayoría de sus ingresos provienen de este sector, que se vio afectado por la llegada de la pandemia del COVID-19, trayendo una reducción significativa de los ingresos estatales y de los grupos sociales que derivan su sustento de esta actividad.

“Este panorama ha generado afectaciones económicas, sociales y políticas en las islas de Cuba, Jamaica, República Dominicana y Barbados, entre otras, con excepción de Trinidad y Tobago que tiene los recursos gasíferos y petroleros”, afirma el profesor Múnera.

Se estima que el progreso de la región perdió una década de avance y la disminución del crecimiento PIB para el Caribe puede ser de 8 puntos porcentuales según el informe de la CEPAL de 2020.

Durante 2019, el 7,4 % de la población de América Latina y el Caribe vivió con hambre, lo que equivale a 47,7 millones de personas. La situación se ha ido deteriorando durante los últimos 5 años, con un aumento de 13,2 millones de personas con subalimentación.

El profesor Múnera afirma que “un buen número de islas reciben entre el 70 y 80 % de sus productos alimenticios del exterior, es decir los alimentos básicos, lo cual es grave, pero es parte de la historia, en la que se concentra toda la economía en un producto y se intercambia de tal manera que el resto de los productos son importados”.

Por eso considera importante tener en cuenta los procesos históricos que, como el sistema de plantación, podrían explicar algunas circunstancias actuales de la región.

“El impacto de la pobreza sobre la seguridad alimentaria de los hogares dependerá de las medidas que los Gobiernos sean capaces de seguir tomando para afrontar esta crisis”, advierte el docente.