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lunes, 16 de marzo de 2026

Energía nuclear gana terreno en el mundo mientras Colombia se prepara para incorporarla

 En medio de la volatilidad de los precios del petróleo y del gas, y de las tensiones geopolíticas que afectan el suministro energético global, la energía nuclear vuelve a ocupar un lugar central en el debate internacional sobre la energía. Mientras en Europa líderes políticos advierten que abandonar esta tecnología fue un error estratégico, expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) señalan que Colombia también se debe preparar para incorporar esta fuente de energía si quiere garantizar la seguridad energética del país en el futuro.

La discusión se reactivó esta semana durante la Cumbre Mundial de Energía Nuclear celebrada en París, en donde se insistió en que esta tecnología puede desempeñar un papel fundamental para reducir emisiones y disminuir la dependencia de combustibles fósiles importados.

En Colombia el tema también ha empezado a tomar forma. El Plan Energético Nacional (PEN) 2024-2054 contempla incorporar la generación nuclear entre 2035 y 2038 como parte de una estrategia para diversificar la matriz eléctrica, hoy dominada por las hidroeléctricas.

“El país no se puede quedar al margen de esta discusión. El mundo está viviendo un renacimiento nuclear. Cada vez más países están apostando por esta tecnología porque es una fuente limpia, firme, y que no depende de factores ambientales”, explica el profesor David Galeano, de la Facultad de Minas de la UNAL Sede Medellín.

Cómo funciona la energía nuclear

La generación nuclear se basa en un principio físico relativamente simple: cuando el núcleo de un átomo pesado de uranio —especialmente el isótopo uranio-235— se divide tras recibir un neutrón, libera una gran cantidad de energía en forma de calor.

Ese calor se utiliza para producir vapor de agua que mueve turbinas y genera electricidad, un proceso similar al de muchas plantas térmicas convencionales, pero sin quema de combustibles fósiles.

Aunque la tecnología nuclear existe desde mediados del siglo XX, en los últimos años ha recuperado protagonismo en el debate energético global debido a tres factores: la transición climática, la volatilidad de los combustibles fósiles, y la necesidad de garantizar un suministro eléctrico constante.

“La energía nuclear es lo que se conoce como una ‘energía firme de base’, es decir que continuamente genera electricidad y no depende del sol, el viento o las lluvias”, señala el profesor Galeano.

Una energía con alta densidad energética

Otra característica que explica el interés renovado por esta tecnología es su enorme densidad energética. El combustible nuclear se presenta en pequeñas pastillas conocidas como pellets, que se insertan en barras dentro del reactor, y aunque son diminutas contienen grandes cantidades de energía.

“Un solo pellet de combustible nuclear, del tamaño de una falange, puede producir tanta energía como una tonelada de carbón”, anota el investigador.

Esto significa que requiere mucho menos combustible y espacio para generar grandes volúmenes de electricidad que otras fuentes energéticas.

Además, durante la generación de electricidad las plantas nucleares no emiten gases de efecto invernadero, lo que las convierte en una alternativa compatible con las metas de descarbonización que numerosos países se han propuesto para mediados de siglo.

Los mitos que rodean a la energía nuclear

A pesar de sus ventajas esta tecnología sigue rodeada de mitos y preocupaciones públicas. Uno de los más comunes es su supuesta relación directa con el armamento nuclear. Sin embargo, el tipo de combustible utilizado en las plantas de generación eléctrica es diferente al necesario para fabricar armas.

“Mientras para una planta nuclear se requiere uranio enriquecido apenas entre un 3 y 4 %, para una bomba nuclear se necesita un enriquecimiento cercano al 90 %”, anota el profesor Galeano.

Otro de los temores frecuentes se relaciona con los residuos radiactivos. Sin embargo, el volumen total de estos desechos es relativamente pequeño en comparación con otras industrias energéticas.

“Todos los residuos nucleares producidos en Estados Unidos desde la década de 1940 cabrían en una cancha de fútbol americano”, señala el investigador. Además, gran parte del combustible utilizado se puede reciclar para otros procesos energéticos.

Un debate que también llega a Colombia

En el caso colombiano la discusión sobre la energía nuclear está estrechamente relacionada con la necesidad de diversificar la matriz energética.

El país depende en gran medida de las hidroeléctricas, que se pueden ver afectadas por fenómenos climáticos como El Niño, mientras que nuevas grandes represas enfrentan cada vez más restricciones ambientales y sociales.

Al mismo tiempo, aunque la expansión de energías renovables como la solar y la eólica avanza rápidamente, estas fuentes no siempre garantizan un suministro constante.

“La solar funciona muy bien durante el día pero no opera en la noche, y la expansión de grandes hidroeléctricas hoy enfrenta muchos retos. Por eso necesitamos fuentes que den firmeza energética”, explica el profesor Galeano.

En ese contexto, la energía nuclear aparece como una posible pieza complementaria dentro de la transición energética del país.

“Cuantas más fuentes energéticas tenga un país, más robusta y segura será su canasta energética”, añade el investigador.

Preparar al país para una nueva tecnología

Más allá de construir reactores, uno de los principales retos será formar profesionales capaces de operar y regular esta tecnología.

Por eso desde la academia ya se están planteando programas de formación en energía nuclear y seguridad radiológica que permitan preparar el talento humano que el país necesitaría en los próximos años.

“El debate se debe dar desde ahora, antes de que el país tenga que tomar decisiones estratégicas en materia energética. El mundo está avanzando en esta tecnología y Colombia no se puede quedar atrás en el conocimiento. Es el momento de empezar a formar a los profesionales que necesitarán estas industrias”, concluye el profesor Galeano.








miércoles, 3 de abril de 2024

La energía nuclear está creciendo en el mundo y Colombia aún no está preparada

 Aunque desde hace 60 años en Colombia hay un reactor nuclear para labores de investigación, su funcionamiento es desconocido, y de hecho el rol que puede jugar esta energía en el país también, un campo que ha vuelto a estar en auge en el mundo y que a futuro podría traer un amplio desarrollo de radiofármacos (compuestos para diagnóstico y tratamiento de enfermedades), además de abastecer de electricidad a todas las regiones y disminuir la huella de carbono y su contaminación.

En 2012, mediante el Decreto 0381, el Gobierno nacional le asignó al Ministerio de Minas y Energía la competencia para adoptar la Política Nacional de Energía Nuclear y Materiales Radioactivos; sin embargo hoy no existe tal política, y hasta este año se llevará al Congreso la propuesta para generarla, teniendo en cuenta las necesidades energéticas del país: en donde el carbón va de salida, hay problemas con las reservas de gas, y es complejo seguir dependiendo de la energía hidroeléctrica cuando hay fenómenos ambientales como El Niño.

Por otro lado, desde la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín se está pensando en abrir un posgrado en reactores nucleares, un campo que, como asegura el profesor David Galeano, de la Facultad de Minas, dará de qué hablar en Colombia, y en el cual es de vital importancia tener profesionales que puedan atender la demanda de un campo que está en el olvido, aunque desde 1965 tiene un reactor en el corazón de Bogotá.

¿Pero qué es la energía nuclear? En una emisión del programa de ABC, de Periódico UNAL, el profesor Galeano aseguró que esta se produce cuando se rompe el núcleo del uranio, más específicamente de su isótopo 235, que es una variación de su masa y propiedades físicas, pero con la misma composición química; cuando se produce este quiebre se libera calor que es transferido a una fuente de agua que mueve una turbina y genera electricidad.

Según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), actualmente hay más de 400 reactores de potencia nuclear en más de 30 países, que suministran aproximadamente el 11 % de la electricidad mundial; y además de no producir gases de efecto invernadero, tiene múltiples usos que no solo benefician el medioambiente y la economía del mundo, sino también la vida cotidiana de las personas.

El profesor Galeano explica que esta energía tendrá muchos usos, entre ellos el “hidrógeno rosa”, que se refiere a producir hidrógeno a partir de reactores nucleares y que serviría para alimentar la pila de combustible de los carros eléctricos; para los llamados distritos térmicos, zonas en las que no se vende la energía sino el calor que desprende, para procesos industriales; la desalinización del agua del mar, el reemplazo de la quema de carbón, y la ciencia y tecnología nuclear para temas médicos, geológicos e hidrológicos.

Los residuos y la seguridad, aspectos que generan dudas

“Lo que sale de los reactores es agua en forma de vapor; por lo que allí no hay radiación, esta queda contenida en el núcleo. Por otra parte, en estas zonas los residuos se manejan de manera eficiente, pues no es un problema de volumen, por ejemplo si tomáramos todos los desechos que se han producido desde la década del 40 –cuando inició el auge de este tipo de energía–, podríamos llenar una cancha de fútbol americano”, indica.

“Aunque existen diversos mitos en torno a la energía nuclear, contrario a lo que se cree, los residuos nucleares no explotan, pues no es físicamente posible, y el 96 % de estos residuos se reciclan para otros procesos, tanto del mismo reactor como de otras labores, por lo que contamina menos y no ocupa tanto espacio; no obstante, hay un porcentaje de plantas nucleares que aún deben implementar un sistema para que solo salga vapor.

Se estima que la próxima generación de centrales nucleares –también llamados reactores avanzados innovadores–, generará muchos menos desechos que los actuales. Su construcción se prevé para el 2030, teniendo en cuenta los desafíos que se enfrentan en el mundo en el tema ambiental, y lo que se proyecta para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Como indica el experto, el desastre de Chernobyl se dio ya hace muchos años y fue debido a problemas de diseño y operativos, y un pésimo manejo del accidente. Además ocurrió en los años 60, y desde ese momento este campo ha avanzado mucho. La energía nuclear no es sinónimo de armamento nuclear, pues para producir una bomba se necesita una composición de hasta 90 % de uranio, y las plantas trabajan con máximo un 4 %.

“Colombia no se quedará sin uranio, pero sí sin combustibles fósiles, que tienen una presencia marcada en zonas como el Medio Oriente o Venezuela; este metal está ampliamente distribuido en el territorio nacional, en 2012 se habían decretado unas 20 millones de hectáreas como reserva estratégica, pero hace falta más investigación y planeación para estar a la par de países latinoamericanos como Argentina, Brasil y México, que ya tienen plantas operando”, concluye el experto.






miércoles, 27 de septiembre de 2023

Nanotubos aprovechan la luz solar para crear energía “limpia”

 La nanotecnología es la manipulación de la materia a una escala extremadamente pequeña, y en ella habría una alternativa a la necesidad de hallar fuentes de energía limpias, es decir las que no usan combustibles fósiles. Aprovechando la energía solar y los “nanotubos”, cilindros de tamaño imperceptible al ojo humano, se produce hidrógeno, elemento capaz de almacenar la energía para luego liberarla.

Las energías limpias, o renovables, se obtienen de recursos naturales como el viento, la radiación solar o el agua, que se renuevan rápidamente de forma natural, y se denominan así porque producen bajas emisiones de gases de efecto invernadero, que son altamente contaminantes.

El hidrógeno es uno de los elementos más abundantes del universo, y entre muchos de sus usos funciona como combustible y como materia prima para fabricar vidrios, e incluso obtener aceites.

El profesor Joaquín Enrique Tirano Vanegas, del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), le apostó a producir energía mediante electrólisis, un procedimiento mediante el cual se separa el agua en sus componentes básicos –oxígeno e hidrógeno–, y que paradójicamente requiere de energía eléctrica.

En este caso, para hacer más eficiente el proceso de separación se usaron nanotubos, que por estar compuestos de dióxido de titanio y óxido de níquel, aprovechan la luz solar para generar electricidad.

“El truco está en que los nanotubos toman la energía solar, especialmente la luz visible, y cuando esta los golpea se generan los electrones, pequeñas partículas que tienen cargas eléctricas”.

“Los electrones generados se utilizan para mejorar el proceso de electrólisis. Cuando se aplica electricidad a través del agua, ellos ayudan a dividir el agua en oxígeno e hidrógeno de manera más eficiente, y por ser una forma de energía limpia no produce contaminantes ni gases dañinos para el medioambiente”, explica el académico.

Para obtener los nanotubos se empleó el proceso de “electrodepositación”, que consiste en poner nanopartículas de dióxido de níquel en las superficies de los nanotubos de dióxido de titanio mediante la aplicación de corriente eléctrica.

Los nanotubos tienen alta sensibilidad a la luz, lo que permite obtener fotovoltajes que disminuyen en un 29,89 % el consumo eléctrico durante el proceso de electrólisis. “Ese mayor aprovechamiento del espectro visible fue posible gracias a que logramos reducir el bandgap (brecha energética) del material de 3,14 a 2,76 electronvoltios (eV), lo cual significa que ahora los nanotubos son más sensibles y eficientes en longitudes de onda entre 450 y 500 nanómetros (nm)”, agrega el docente.

Manipular partículas que ni siquiera podemos ver es sumamente complejo. Para hacer posible este proceso se manejan condiciones específicas como la concentración de componentes en el electrolito, la duración de la aplicación de voltaje y la separación de los electrodos.

Para probar la eficiencia de los nanotubos en la transformación de energía solar se empleó una lámpara halógena de 150 vatios (W), que simuló la radiación solar. “La luz irradiada por la lámpara correspondía exclusivamente al espectro visible, es decir entre 400 y 700 nm”, explica el experto.

Es importante destacar que aunque la idea de usar nanotubos para producir hidrógeno no es nueva, la forma en que estos aprovechan la luz solar visible sí es un avance significativo. El profesor Tirano precisa que “esto nos acerca un paso más a depender menos de los combustibles fósiles, y por ende disminuir la carga contaminante que se arroja al medioambiente”.






jueves, 26 de enero de 2023

Es posible gastar menos energía en la producción de baldosas

 Hasta un 70 % de consumo energético puede ahorrarse mediante el aislamiento correcto de los hornos de quemado. El impacto para el sector de las baldosas sería positivo tanto a nivel económico como ambiental.

Industrias como las dedicadas a la elaboración de cerámica, vidrio, hierro y cemento suelen ser intensivas en el consumo de energía, tanto térmica como eléctrica, lo que implica un alto grado de emisiones de CO2 o dióxido de carbono al ambiente.

Harol Andrés Córdoba Enríquez, magíster en Ingeniería - Sistemas Energéticos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, menciona que, en la industria cerámica, concretamente en el subsector de baldosas, el consumo de energía representa el 30 % de los costos de producción.

“Teniendo en cuenta la necesidad de moderar las emisiones de CO2 en razón del cambio climático, es crucial conocer e implementar las tecnologías y prácticas que llevarían a un ahorro energético eficiente”, afirma.

El proceso de elaboración de baldosas inicia con la preparación de la materia prima, en este caso el barro, que se lleva a punto para que sea trabajable en las etapas siguientes. Posterior a esto, se da comienzo a la “formación”, en la que el barro se cuece y se le da la forma deseada. Luego viene el esmaltado y la decoración y, finalmente, la etapa de quemado, en la que más energía se consume.

Los energéticos usados en la producción de baldosas cerámicas son la energía térmica, proveniente del gas natural. La matriz de consumo energético de este subsector es 80 % térmica y 20 % eléctrica.

“Hablamos de hornos muy grandes, que pueden extenderse, desde la entrada hasta el final, tanto como una cancha de fútbol. Ahí llega el barro crudo, se quema y sale como un producto listo para venderse. Además, está el agravante de que estos sistemas nunca se apagan, permanecen activos las 24 horas del día durante los siete días de la semana”, anota.

Bajo este contexto, el investigador Córdoba emprendió una revisión exhaustiva de literatura, con más dos décadas de antigüedad, enfocada en el ahorro energético con el fin de mejorar el ámbito económico de las empresas.

Señala que, “a las grandes industrias, a las personas como nosotros, nos llega la factura de energía y listo, pero detrás están los equipos y actividades que pueden significar un ahorro o no”.

En búsqueda de la alternativa idónea

En total se recolectaron 103 artículos, de los cuales se seleccionaron 52, teniendo en cuenta criterios como: que presentaran información del sector cerámico, consumos energéticos del proceso de producción de baldosas, tecnologías o medidas de ahorro energético aplicadas al sector cerámico, como también en las industrias intensivas en el consumo energético como por ejemplo cemento, vidrio, hierro - acero y que especialmente contaran con detalles técnicos y valores numéricos o porcentuales de ahorro de energía.

Entre las soluciones rastreadas, la que demostró un mayor beneficio es la relacionada con el aislamiento del horno. “Es importante garantizar que el calor interno se mantenga allí. Esto puede lograrse mediante la utilización de materiales adecuados, como los ladrillos o refractarios de alúmina, sílice o magnesio, que lo aíslen del exterior, evitando incluso que escape aire por la chimenea. Así, en lugar de desecharse al ambiente, puede reemplazar parcial o totalmente la demanda energética de este proceso”.

La recuperación de calor residual permitiría la reducción del 70 % del consumo de gas en el proceso de secado. De otro lado, está la posibilidad de implementar una producción programada, que moderaría el hecho de que el horno trabaje de corrido.

“No siempre hay baldosas quemándose, si falla una parte del proceso, por ejemplo, y hay un retraso, lo ideal sería que el horno no opere, que no queme gas sin necesidad”.

Estas dos estrategias, denominadas “de gestión”, implican, más que una inversión monetaria significativa, la toma de la decisión. “Por otro lado tenemos el cambio de tecnologías, una posibilidad para la que sí se necesita dinero”, añade el magíster.

En este último punto se encuentra entonces la compra de quemadores de alta gama para hacer más eficiente el proceso de combustión, o el ingreso de hidrógeno a los hornos para obtener mayor eficiencia.

Finalmente, un cambio en el método de producción de baldosas de gran tamaño (de alrededor de 1 metro por 1 metro), también representaría beneficio.

“Hay un tipo de proceso que denominamos ‘vía húmeda’, que es el que se utiliza para producir babosas grandes. Las más pequeñas se hacen por la ‘vía seca’. Ahora bien, la húmeda es más intensiva en el consumo de energía porque uno de sus procesos necesita mayor cantidad de agua y, por ende, luego mayor calor para secar. La idea es que se alcance un híbrido entre los dos procesos, lo que implica también cambios en la tecnología”.

Este tipo de cambios y una investigación de revisión de literatura, como la realizada por el magíster, podrían extrapolarse a las demás industrias con el fin de mejorar sus procesos, impactar de manera positiva a la sostenibilidad ambiental.







lunes, 3 de octubre de 2022

Energías solar y eólica, esenciales en el cambio de modelo energético de Colombia

 En esta idea coincidieron hoy los expertos nacionales e internacionales invitados al Summit Académico “Megatendencias de la Industria 4.0: hacia una transición inteligente”, organizado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) en el marco de la Feria Internacional Industrial de Bogotá (FIB).

El tema energético y el medioambiente, además de la transición energética y el desarrollo sostenible en Colombia, fueron algunos de los aspectos en torno a los cuales disertaron los profesores Javier Solano y Fabio Sierra, de la Faculta de Ingeniería de la UNAL, y Alain Clappier, de la Universidad de Estrasburgo (Francia), en compañía de José Salamanca, consultor técnico comercial de la compañía Robert Bosch, y Erik Høeg, embajador de Dinamarca en Colombia.

El profesor Chappier reflexionó acerca del cambio que se podría hacer en Colombia: “es necesario cuantificar el potencial energético del país, ya que existe una oferta importante de energías solar y eólica, que aunque al inicio pueden tener un costo elevado, llegarían a ser una fuente importante y sólida a futuro”.

Con respecto a las potencialidades del país en energías renovables, el profesor Sierra manifestó que, “si se mira la costa norte, lo más probable es que debamos enfocarnos mucho hacia la energía eólica y solar, mientras que en la zona pacífica, muy posiblemente debemos pensar en las pequeñas centrales hidroeléctricas, en vez de grandes, para disminuir la afectación ambiental; y por otro lado, si vamos a la Orinoquia, podemos aprovechar los caudales de los ríos para implementar turbinas hidrocinéticas”.

Agregó que el reemplazo del gas natural también se puede evaluar y hacer por medio de energías renovables, con tres métodos: con gas de síntesis, que se da por una transformación termoquímica de la materia orgánica dejada por las plantas (biomasa); con biogás, que se puede producir con los residuos de la industria agropecuaria en los rellenos sanitarios, por ejemplo; y con hidrógeno, que se consigue mediante electrólisis, que separa la molécula del agua (H2O) para aprovechar los gases necesarios.

Por su parte, el experto de la industria automotriz, José Salamanca, al referirse al uso de carros eléctricos, expresa que “mientras en el país se venden un 90 % de vehículos con motores de combustión interna con gasolina o diésel, solo hay alrededor de un 4 % de vehículos eléctricos, lo cual obedece a la dificultad y demora para cargar las baterías, lo que hace inviable viajar largos trayectos, por ejemplo de Bogotá a Santa Marta.

Añade que los carros híbridos, o sea con motor de combustión y al mismo tiempo eléctricos, son una alternativa que ha estado tomando fuerza, ya que hacen mucho más sencillo el proceso de carga y permiten disminuir las emisiones de gases contaminantes.

Aportando a la discusión, el embajador Høeg ofreció su punto de vista desde el ámbito gubernamental, dando luces sobre la posibilidad de que se den alianzas entre lo público y lo privado para trabajar conjuntamente en reemplazar las energías contaminantes que utilizan petróleo, para beneficiar al medioambiente y a toda la sociedad.

Academia e industria

La charla de apertura de la primera jornada del Summit Académico se centró en el tema energético y el medioambiente, y estuvo a cargo del profesor Solano, socio de negocios (business partner) digital sénior de Ecopetrol.

El experto ofreció cifras fundamentales acerca de lo que está pasando en el mundo con el cambio climático, ya que las ciudades, que abarcan alrededor del 2 % de la superficie de la tierra, consumen cerca del 78 % de la energía mundial y producen más del 60 % de los gases de efecto invernadero (GEI).

Algunos de los efectos del cambio climático más relevantes son: el hielo que se derrite cada vez más rápido, un aumento de 3,2 mm del nivel del mar cada año, los incendios, la escasez de agua y la pérdida de cosechas, entre otros.

“El cambio climático es real y el estilo de vida actual es insostenible: el 1 % de la población más rica está produciendo más GEI que el 50 % más pobre; además, los combustibles y la industria alimentaria es responsable del 50 % de emisiones de GEI, y de más del 90 % de la pérdida de biodiversidad”, aseguró.

Este evento también tendrá actividades este viernes 30 de septiembre, último día de la Feria, con conversatorios alrededor de temas como la fabricación inteligente y sostenible, y territorios inteligentes en los ámbitos rurales y urbanos. Los estudiantes de la UNAL pueden entrar gratis presentando su carné.







jueves, 8 de septiembre de 2022

Demanda eléctrica de Bogotá se podría cubrir con energía geotérmica

 Un estudio adelantado en tres megaciudades: Los Ángeles, Yakarta y Bogotá, evidenció que entre Zipaquirá (Cundinamarca) y Paipa (Boyacá) existe una zona con alto potencial para extraer energía de la tierra, lo que permitiría cubrir potencialmente la demanda total de energía residencial de la capital del país.

Bogotá forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, cuyo recorrido de 40.000 km se extiende entre América y Asia y alberga una gran cantidad de volcanes, valiosas fuentes de energía geotérmica y una de las energías renovables menos conocidas, lo cual representa una oportunidad para descarbonizar la matriz energética de las megaciudades, es decir aquellas habitadas por más de 10 millones de personas.

En la descarbonización se enfoca la investigación en la que participó el profesor Carlos Vargas, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), y para cuyas estimaciones se utilizaron datos que la Agencia Nacional de Hidrocarburos y el Servicio Geológico Colombiano han recopilado desde hace muchos años para tener una medición de la información magnética, térmica y geoquímica del territorio colombiano.

Estos datos permitieron realizar un mapeo de las zonas estimando la “profundidad de Curie”, medida inferida a partir de las anomalías magnéticas presentes en el subsuelo, lo que significa que cuanta mayor temperatura haya al bajar en la tierra, más disminuye la fuerza magnética de los minerales presentes allí, y cuando esto ocurre se puede decir que en estas zonas existe una mayor posibilidad de extraer energía de la tierra.

“Se encontró que la región cercana al norte de Bogotá, entre Zipaquirá y Paipa, es una importante zona que contiene este recurso de calor, lo cual se evidencia en la presencia de aguas y piscinas termales, además de otros parámetros geoquímicos evaluados allí por la industria petrolera”, asegura el experto.

En Bogotá se consumen hoy 14.509.200 gigavatios por hora (GWh) y la oferta puede crecer cada vez más. La investigación determinó que esta podría llegar a los 16.603.100 GWh, solo con la explotación y extracción de energía geotérmica, es decir 1,14 veces más.

Junto con los profesores Luca Caracciolo, de la GeoZentrum Nordbayern (Geocentro del norte de Baviera) de la Universidad Friedrich-Alexander (Erlangen-Nürnberg, Alemania), y Philip J. Ball, de la Facultad de Geografía, Geología y Medio Ambiente de la Universidad de Keele (Reino Unido), estimaron que en Los Ángeles se usan 73.502.200 GWh al año, y con una mayor explotación del recurso geotérmico se calcula que podría suplir 4,25 veces más de energía a la ciudad; por su parte Yakarta consume 10.927.163 GWh, y podría aumentar su capacidad energética en 1,84 veces más.

Alternativa sostenible

Según el geólogo, “esta cantidad de energía puede garantizar recursos suficientes para plantas geotérmicas a largo plazo que aprovechen su ubicación para suministrar electricidad y agua caliente para procesos industriales y recreativos”.

“La energía geotérmica tiene una mayor estabilidad –tener recursos suficientes– que otras energías como la hidroeléctrica o hidráulica –debido a que en épocas de sequía hay problemas de almacenamiento y reserva de este recurso–, la energía solar –ya que su recarga depende del momento del día en que los rayos del sol la proveen– y la eólica, cuyo funcionamiento se somete a corrientes específicas de algunas épocas del año”, destaca el docente.

Aunque al inicio los costos son más elevados –maquinaria, estudios, expertos, transporte, precaución para tratar el subsuelo–, a largo plazo estos se reducen, lo cual se evidencia en Los Ángeles y Yakarta: mientras en LA la energía geotérmica cuesta 0,004 centavos de dólar ($18) y la fósil 0,138 ($606), en Yakarta la relación es de 0,006 ($26) geotérmica y 0,112 ($492) fósil.

El académico explica que “la energía geotérmica tiene diversos usos industriales, entre ellos producir la energía eléctrica que abastece a las ciudades; mejorar procesos de cultivo de plantas en invernaderos, lo mismo que la calefacción para los hogares durante el invierno, sobre todo en algunas regiones del planeta (altas latitudes y altitudes)”.

Para el investigador, la implementación de estas estrategias energéticas permite ampliar la gama de posibilidades, ya que los procesos y cambios de radiación o generación de calor al interior de la Tierra cambian en millones de años, y no en temporadas de días, meses o años.

Es importante recalcar que la extracción de la geotermia también puede tener desventajas, la más importante de las cuales es la posible contaminación de aguas cercanas por sustancias como arsénico o amoniaco –sumamente tóxicas para los seres vivos–, componentes que se encuentran en el suelo y que se pueden liberar al hacer la extracción, si los procedimientos no se realizan de manera adecuada.







miércoles, 21 de diciembre de 2011

LA ENERGÍA EN NAVIDAD


AHORRA ENERGÍA EN LA NAVIDAD
.
No es necesario dejar las luces del  árbol de navidad conectadas y funcionando  durante toda la noche.
En la medida posible comprar luces navideñas de bajo consumo,gastas hasta un 80%menos de energía
y se obtiene el mismo efecto.
Cuando  haya que dejar la casa, se deben desconectar todos los electrodomésticos y las luces 
decorativas para ahorrar energía y prevenir un posible  cortocircuito.

¡QUE EN TU HOGAR FIGURE LA NUEVA ENERGÍA!


"CAMINANDO Y EDUCANDO SEGUIMOS UNIDOS POR NUESTRO PLANETA"


PRO-AMBI AGRADECE A EPSA POR SU PREOCUPACIÓN POR EL MEDIO AMBIENTE.

lunes, 21 de junio de 2010

Un fruto que sabe a todo. Frutas exóticas en el Centro de Investigación Palmira

Palmira, Junio 2010




El Centro de Investigación Palmira, CORPOICA, está ubicado en la vía contiguo al penal de Palmira. Este Centro esta especializado en frutales y cítricos, donde se avanza satisfactoriamente en investigaciones y proyectos para mejorar la calidad como la parte fitosanitaria del fruto.

En la Granja Palmira se dan diferentes frutas exóticas algunas conocidas otras no tanto, muchos de estos frutos posee virtudes que en ocasiones son curativas.

Para el Centro de Investigación es muy importante que toda la comunidad palmireña conozca la gran diversidad que tiene este Centro de Investigación, por eso poco a poco les iremos mostrando los frutos exóticos que tiene el Centro y así mismo sus usos preventivos.

  • Cabeza de negro: El fruto es muy característico ya que es un fruto agregado, globoso y grande que puede medir hasta 20cm de diámetro. La superficie es de color verde cuando está inmaduro y café claro (pubescente) cuando madura y está cubierta por protuberancias que miden aproximadamente 2cm de largo. El interior del fruto es color amarillo-anaranjado cuando está maduro y es comestible. Sus principales usos son: La pulpa que se consume cruda es dura, amarilla y aromática.


  • Jaca: La jaca tiene diferentes usos. Los frutos se usan en estado inmaduro como vegetales en sopas, asados y fritos. La pulpa de los frutos maduros se consume principalmente fresca, pero también puede ser deshidratada, conservada en siropes o usada en ensaladas. Las semillas hervidas y tostadas tienen un sabor parecido al de las castañas. La jaca tiene pocas calorías y es una buena fuente de potasio y vitamina A. La cáscara del fruto es extremadamente rugosa y gruesa.

Información suministrada por el biólogo Germán Andrés Aguilera Centro de Investigación Palmira, CORPOICA.

Mayor información

Lina María Jaramillo Parra

Oficina de Transferencia de Tecnología

Tel: (2) 2756181 Ext. 241

320 688 41 86 - 316 709 69 73

limajapa@hotmail.com. Palmira, Valle del Cauca.