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miércoles, 30 de septiembre de 2026

Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible destaca al CIAT como socio para impulsar acciones ambientales en Colombia.

 El ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona Hincapié, visitó hoy la sede del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIA), parte de la Alianza de Bioversity y CIAT, en Palmira, Valle del Cauca, para explorar oportunidades de colaboración en torno a las prioridades ambientales del país.

 En la visita participaron también Marco Antonio Suárez Gutiérrez, director general de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), y Paola Patiño, directora técnica de la entidad, junto con investigadores y directivos de la Alianza.

Investigadores compartieron experiencias y avances relacionados con el monitoreo, reporte y verificación (MRV) de cadenas productivas libres de deforestación, la restauración de ecosistemas y paisajes productivos, los mercados de carbono, la ganadería sostenible, los incentivos ambientales, el uso de la energía fotovoltaica en la agricultura y la bioeconomía.

La conversación permitió identificar oportunidades para vincular estas capacidades de investigación con las prioridades del Ministerio articulándolas con el trabajo que viene desarrollando la CVC, particularmente en temas de biodiversidad, adaptación climática y sostenibilidad de los sistemas productivos en los territorios.

“En el paisaje de los páramos alrededor de Bogotá, que ya tiene un financiamiento del Fondo Verde para el Clima bastante robusto, indudablemente la contribución del CIAT va a ser fundamental, especialmente para un tema que en Colombia hace falta, que es completar todas las líneas de investigación con respecto a la captura de carbono en los páramos”, dijo el ministro Fabio Arjona.

El Ministro destacó también el papel que puede tener el CIAT en la implementación de la agenda ambiental del Gobierno: “La Agenda ABC: agua, biodiversidad y comunidades de la Patria Milagro va a ser una realidad y el CIAT va a ser un enorme socio para la implementación de acciones en el territorio nacional y para complementar toda la experiencia que tienen a nivel global y aplicarla en nuestro país”.

 La visita permitió fortalecer el diálogo sobre el aporte de la ciencia a la conservación de la biodiversidad y la acción climática, así como sobre el desarrollo de sistemas productivos más sostenibles. Para el CIAT, este encuentro representa una oportunidad para seguir poniendo su experiencia científica y global al servicio de iniciativas que contribuyan a estos objetivos en Colombia.

“Identificamos puntos concretos de acción en torno a las compensaciones ambientales, el agua, la biodiversidad y las comunidades, que hacen parte de la agenda ABC del Ministerio de Ambiente. Son temas en los que podemos seguir articulando nuestras capacidades de investigación con las prioridades del país”, señaló Marcela Quintero, directora de Investigación de la Alianza Bioversity & CIAT.

Finalmente, Maya Rajasekharan, directora Gerente para las Américas de la Alianza de Bioversity y el CIAT y Directora General del CIAT, aseguró que “ha sido una gran oportunidad para conversar y articular nuestro trabajo de investigación con las prioridades del país. Desde la Alianza ponemos a disposición de Colombia nuestra capacidad, nuestras soluciones, nuestra ciencia y nuestra innovación al servicio del país”.


miércoles, 13 de mayo de 2026

COMUNIDAD E INSTITUCIONES AMBIENTALES SE REUNIERON PARA HABLAR DE COEXISTENCIA CON LA FAUNA SILVESTRE

 Con el objetivo de promover la coexistencia armónica entre las comunidades y la fauna silvestre, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, lideró un encuentro en el Centro de Educación Ambiental El Topacio, en el que participaron funcionarios del DAGMA, Parques Nacionales Naturales de Colombia y habitantes de la zona rural de Cali.

La jornada tuvo como eje central la sensibilización sobre el puma, especie protagonista tras el reciente avistamiento de dos individuos, registrado por un intérprete ambiental de la CVC, hecho ampliamente difundido en redes sociales y que generó inquietudes en la comunidad.

 Durante el espacio, biólogos de la CVC brindaron información sobre las características del puma, su comportamiento, hábitat y alimentación, con el propósito de fortalecer el conocimiento ciudadano y fomentar su conservación. “La idea es informar a la comunidad sobre la presencia de estos animales, explicar sus características básicas y promover una coexistencia responsable. Una comunidad informada contribuye a la conservación porque lo que se entiende, se protege”, señaló Marilyn Velásquez, bióloga de la Regional Suroccidente de la autoridad ambiental vallecaucana. 

Asimismo, se destacó el papel del puma dentro de los ecosistemas y se desmitificaron creencias erróneas, aclarando que esta especie no considera al ser humano como presa y, por el contrario, tiende a evitar el contacto. También se compartieron recomendaciones prácticas para proteger animales domésticos y prevenir encuentros no deseados.

“Este espacio fue muy importante y nos permitió entender la responsabilidad que tenemos en la preservación de la flora y la fauna. Nos tranquiliza conocer las recomendaciones, especialmente, en el cuidado de nuestras mascotas y animales de corral, y entender que no debemos atacar a estas especies porque cumplen un rol natural como depredadores”, expresó Carlos Julio Ramírez, habitante de Pance. 

Como reflexión, el encuentro dejó entre los asistentes el criterio de que la coexistencia con el puma es posible, si se actúa con conocimiento, respeto y responsabilidad. Además, es muy importante fortalecer la educación ambiental, acoger las recomendaciones técnicas y trabajar de manera articulada entre instituciones y comunidad para garantizar la protección tanto de las personas como de esta emblemática especie.



 


martes, 17 de diciembre de 2024

Educación, generación de conciencia y apoyo del Estado combatirían delitos ambientales

 En medio de la creciente preocupación por las crisis ecológicas y las profundas desigualdades que perpetúan el daño ambiental, la criminología verde –una rama del crimen enfocada en el estudio de los delitos y daños ambientales como el tráfico de fauna y flora, la deforestación y la contaminación del aire y el agua entre otros– se propone repensar las dinámicas de castigo que favorecen a las grandes corporaciones en detrimento de las comunidades vulnerables y los ecosistemas.

Durante el conversatorio “Construcción del campo de la criminología verde del sur”, realizado en la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), el criminólogo David Rodríguez Goyes, investigador de la Universidad de Oslo, planteó estrategias concretas para transformar las políticas actuales, fortalecer la justicia ambiental y enfrentar las raíces estructurales de los crímenes ecológicos.

El experto, integrante del grupo Política y Derecho Ambiental de la UNAL, resaltó que “en el ámbito ambiental, la criminología verde examina por qué actividades como la minería artesanal frecuentemente son criminalizadas mientras que prácticas de mayor impacto, como la minería a gran escala, son legales, y además promovidas por los Estados”.

“Este contraste revela que las estructuras de poder globales –enmarcadas por lo económico– favorecen a ciertos actores económicos mientras desplazan los costos ambientales y sociales hacia comunidades vulnerables. […] Los procesos de criminalización también están muy vinculados a la victimización ambiental”.

La criminología verde analiza no solo qué comunidades, ecosistemas o especies son más propensos a ser afectados por el daño ambiental, sino también quiénes son reconocidos como víctimas. Este reconocimiento no siempre ocurre, como se observa en el caso de las víctimas de conflictos sociales o ambientales en Colombia, donde a menudo las complejidades legales y políticas excluyen a quienes sufren las peores consecuencias.

El profesor Rodríguez hizo propuestas concretas para fortalecer la justicia ambiental, entre ellas desafiar las estructuras de poder económico y político: “las grandes industrias suelen evadir los costos de sus actividades, los cuales recaen sobre comunidades vulnerables, por eso es necesario reformar las políticas internacionales para que los responsables asuman los costos ambientales, además de fortalecer las regulaciones contra industrias extractivas”.

Según el criminólogo, “al ampliar el concepto de justicia ambiental es fundamental incluir los ecosistemas como víctimas de los crímenes ambientales, ya que las personas no son las únicas que sufren; la naturaleza misma merece protección jurídica. Los marcos legales deben reconocer los daños ecológicos como crímenes graves”.

Otra propuesta es promover la educación y la concienciación ambiental: “la educación es clave para combatir los crímenes ambientales. Capacitando a las comunidades locales en la vigilancia ambiental, y fomentando la denuncia de prácticas ilegales, fortalecemos la acción colectiva y reducimos la impunidad”, aseguró el experto.

Con respecto a la reorientación de las políticas de criminalización, el profesor Rodríguez criticó las políticas que penalizan a pequeños actores –como mineros artesanales o cazadores furtivos– mientras las grandes corporaciones que

En relación con el fortalecimiento de la criminología verde desde el Sur Global, el investigador abogó por visibilizar las luchas de las comunidades indígenas y campesinas, señalando que “estas han sido marginadas, pero sus saberes ancestrales son fundamentales para construir políticas ambientales justas”.

Equidad y sostenibilidad, una prioridad

La criminología verde busca no solo sancionar los crímenes ecológicos, sino además transformar las dinámicas de poder que los originan. El modelo actual beneficia a unos pocos y perjudica a muchos, incluyendo a la naturaleza.

“Necesitamos un enfoque que priorice la equidad y la sostenibilidad, ya que las personas que cometen delitos como tráfico de fauna y flora silvestres, por ejemplo, generalmente están en extrema pobreza y el Estado no hace presencia; si se cambiaran estas prácticas y se apoyara a las personas económicamente y con educación, no tendrían que hacerlo”, concluyó el experto invitado a la UNAL.

Con estas propuestas, la criminología verde se posiciona como una herramienta clave para enfrentar los desafíos ambientales y construir un modelo de justicia que proteja tanto a las personas como al planeta.






miércoles, 4 de diciembre de 2024

Reconocimiento de derechos y reservas fluviales salvaría el Magdalena de amenazas ambientales

 La salud de los ríos de Suramérica, incluyendo el Magdalena, está en peligro debido a la contaminación, la deforestación y la construcción de hidroeléctricas, lo que pone en riesgo la biodiversidad y la importancia ecológica de sistemas fluviales como los humedales de La Mojana y las áreas costeras del mar Caribe donde desemboca. Experto de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) hace un llamado urgente a restaurar y conservar este importante afluente del país, que pasa por 22 departamentos y 728 municipios.

Según el profesor Jhon Charles Donato Rondón, del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), coautor del libro De los ríos suramericanos al río Magdalena publicado por la Editorial UNAL, “es importante reconocer el río y sus tributarios como una entidad natural sujeta a derechos de protección, conservación, mantenimiento y restauración a cargo del Estado y de las comunidades de la sociedad civil, como ya se hizo para el río Atrato”.

También considera que es urgente declarar como reserva fluvial la cuenca alta del río Magdalena y sus tributarios, en particular las lagunas de páramos como las glaciales, en donde nacen los sistemas fluviales. Hay que recordar que este nace a 3.685 msnm, en el Páramo de las Papas, ubicado en el macizo colombiano, una importante zona de montañas entre los departamentos de Huila y Cauca.

“Además es importante promocionar políticas para proteger las especies de peces migratorios (bocachico, bagre o nicuro) que son la base de la cadena alimenticia y que ofrecen uno de los servicios ecosistémicos más importantes del río como es su aporte de proteína de alta calidad para la población colombiana”.´

Así mismo, es fundamental proteger el delta fluvial de La Mojana y la depresión Momposina como reservas hídricas que sirven como hábitat para el desarrollo de poblaciones de peces (juveniles) y funcionan como zonas de regulación hidrológica natural del río en su cuenca baja (Magdalena, Atlántico, Bolívar y Sucre).

Y tal como afirma el experto, “de ninguna manera puede faltar la promoción de medidas para obligar a las empresas que utilizan los recursos hídricos y modifican los cursos de los ríos (hidroeléctricas), a cumplir con las normas de protección, tanto de los ciclos de vida de las especies migratorias de peces como de los ciclos hidrológicos del río que han afectado la disponibilidad de agua y los recursos pesqueros artesanales del país”.

Situación sobrediagnosticada, se necesitan acciones

Todas estas recomendaciones que el profesor Donato ofrece en el tercer capítulo del libro De los ríos suramericanos al río Magdalena surgen a partir tanto de su experiencia como investigador como de una exhaustiva revisión de documentos académicos y científicos que dan cuenta, entre  otros aspectos, de que el 80 % de la contaminación del Magdalena proviene de las actividades domésticas –es decir de aguas negras que se vierten a este afluente–, de la minería ilegal con el usos de químicos como el mercurio, de la deforestación y la urbanización.

Así mismo, la construcción de las represas El Quimbo y Betania, en el Huila, ha ocasionado que el78 % de la cuenca alta presente erosión crítica, es decir desgaste y desprendimiento de material del lecho y las laderas del río por la acción de las corrientes de agua; además en los últimos 40 años se ha presentado una reducción del volumen pesquero del 62,5 %.

De igual manera, estudios del Instituto Humboldt identificaron que el área de los humedales en el río Magdalena se ha reducido en un 24 % y que este cuenta con 233 especies de peces, de los cuales 158 (76 %) son autóctonos de estos ecosistemas, entre ellos pataló, bagre, bocachico, nicuro, piraña, sábalo y pez carpa. Actualmente solo hay una décima parte de los peces que se reportaban hace 30 años.

“El río Magdalena es un ejemplo claro de cómo la actividad humana puede afectar negativamente la salud de un ecosistema fluvial, por eso es importante tomar medidas no solo para preservar la biodiversidad sino también para garantizar el bienestar de las comunidades que dependen de ellos”, afirma el académico.

Ríos a fondo

El libro De los ríos suramericanos al río Magdalena describe 89 ríos agrupados en 23 capítulos y ofrece una visión detallada de la geología, hidrología, biodiversidad y la historia humana de cada una de estas cuencas fluviales.

Suramérica es hogar de algunos de los ríos más largos y biodiversos del planeta como el Amazonas, que atraviesa 7 países incluyendo Brasil, Colombia y Perú; el Paraná, que fluye a través de Brasil, Paraguay y Argentina, y el Orinoco, que pasa por Colombia y Venezuela.

Pese a su importancia, estos ecosistemas enfrentan numerosas amenazas, desde la contaminación y la deforestación hasta la construcción de represas y la sobrepesca. Muchos ríos del continente han sido contaminados por minería y descargas de aguas residuales de grandes ciudades y pueblos con inadecuadas plantas de tratamiento. Así mismo, muchos de ellos han sido severamente represados y no fluyen libremente, afectando la migración de peces.







martes, 23 de julio de 2024

Turistas con huellas ambientales positivas: así funciona el turismo regenerativo

 Implementar prácticas agroecológicas en entornos turísticos puede aumentar la biodiversidad local hasta en un 30 %, además de mejorar la conservación de los ecosistemas. Así lo evidencia un proyecto de turismo regenerativo en el embalse conocido como Lago Calima (Valle del Cauca), en donde los visitantes participan de la restauración del suelo, plantan árboles nativos y apoyan la economía de la región.

Una tesis de la Maestría en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira busca demostrar los aportes de la agroecología en la transformación de la industria turística para conservar la biodiversidad, fortalecer las economías locales y promover el desarrollo sostenible en esta región del país, mediante el estudio de caso de una finca agroecológica en donde funciona el Hotel La Huerta, ubicada en el municipio vallecaucano de Calima El Darién.

Desde hace más de 7 años en esta finca –que antes era cafetera– dejaron de utilizar agroquímicos para empezar a recuperar el suelo mediante técnicas de manejo sostenible como la siembra de árboles nativos, la aplicación de compost orgánico y el uso de insecticidas naturales que han permitido el control biológico de plagas. En estas actividades también participan los turistas para aprender y contribuir directamente con su regeneración.

Desde su implementación en 2017 este emprendimiento ha visto numerosos beneficios tanto para el medioambiente como para la comunidad local. Por ejemplo, la plantación de corredores de árboles ha contribuido a reducir la temperatura local en hasta 10 °C promedio creando un microclima más fresco y agradable. Además la biodiversidad ha aumentado notablemente, con el registro de 172 especies de aves, frente a las 100 iniciales.

La profundización del suelo ha sido clave para producir alimentos y mejorar la retención de humedad, ya que reduce significativamente la necesidad de riego. En este proceso se enriquecen las capas profundas del suelo con nutrientes y materia orgánica como el estiércol de los cerdos, mejorando su estructura y capacidad para almacenar agua. También se han hecho terrazas en las pendientes y trasplantado microbiota del bosque a las zonas de cultivo.

Respecto a la huella de carbono emitida como resultado de las actividades turísticas en la finca, gracias a las prácticas agroecológicas el suelo captura un poco más de 50 toneladas de carbono por hectárea al año, las cuales compensarían las emitidas, y así contribuyen con la mitigación del cambio climático en esta zona del país. Cabe anotar que el turismo regenerativo contabiliza el carbono emitido por los visitantes y trata de compensarlo a través de actividades que beneficien el suelo y reduzcan la generación de gases de efecto invernadero como el carbono.


A partir de estos resultados, el ingeniero agrónomo Iván Darío Castrillón Libreros, de la UNAL Sede Palmira, autor de la tesis para la Maestría en Ciencias Agrarias en la línea de investigación en Agroecología, inició su proyecto de investigación para demostrar los aportes de esta disciplina al turismo regenerativo, el cual implementa en la finca cafetera que era de su padre, inspirado por 

modelos de agroturismo nacionales e internacionales mediante los cuales los agricultores diversifican sus ingresos con turismo.

La finca produce más del 50 % de los ingredientes consumidos en el restaurante del Hotel, un arcoíris en el plato gracias a la variedad de alimentos que incluyen pollo, cerdo, cordero, pescado, leche, queso, yogur, huevos y legumbres, además de 60 tipos de vegetales. Allí, 1 de cada 3 pesos que entran en el Hotel quedan en la comunidad rural a través de la nómina de los colaboradores, quienes habitan en el entorno.

En el estudio, el ingeniero Castrillón analiza la captura de carbono en el suelo, y luego la comparará con otras fincas de la región que continúan usando agroquímicos para determinar la salud del suelo, la biodiversidad de especies arbóreas y de aves, la reforestación y los corredores biológicos. Mediante metodologías cualitativas y cuantitativas, que contemplan entrevistas en profundidad y encuestas para medir el impacto en la vida de los visitantes, el magíster evalúa el impacto en la comunidad local y la experiencia transformadora en la vida de los turistas.

“Nuestra misión es enseñarle a la mayor cantidad de personas posible a producir alimentos sin agroquímicos. Antes trabajé en la industria de agroquímicos, pero un cultivo de banano orgánico en Ecuador me mostró otro camino”, comenta el investigador Castrillón.

Hacia políticas públicas

El tesista espera que su investigación inspire políticas públicas que promuevan la agroecología y el turismo regenerativo en todo el país: “queremos demostrar que sí es posible producir alimentos de manera sostenible y mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales. Nuestra experiencia es replicable y contribuye a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos el 2, Hambre cero”, agregó.

A diferencia del turismo convencional, el regenerativo busca que los turistas vivan una experiencia transformadora, haciéndolos conscientes de lo que comen y del impacto que generan; evita el uso de plásticos de un solo uso y promueve la participación de los visitantes en proyectos de conservación y monitoreo de aves, así como en iniciativas de reforestación.







lunes, 13 de marzo de 2023

Manizales, ejemplo de resiliencia ante desastres ambientales

 Más de las 1.000 obras de infraestructura convierten a esta ciudad del centro-occidente de Colombia –con 485.442 habitantes– en ejemplo de resiliencia, no solo ante la amenaza sísmica y volcánica, sino también ante las fuertes lluvias, inundaciones y deslizamientos de tierra durante las intensas épocas de invierno.

Estabilidad y control de la erosión de las laderas, ampliación de los sistemas de alcantarillado para que puedan recolectar de manera óptima las aguas lluvia, mantenimiento y reforzamiento sismorresistente de múltiples edificaciones importantes como el Hospital de Caldas y la Catedral Basílica Metropolitana Nuestra Señora del Rosario de Manizales, forman parte de las obras adelantadas en la ciudad, que muestran su capacidad de afrontar un desastre y recuperarse del evento adverso (resiliencia).

Hoy la capital de Caldas es un ejemplo mundial de gestión del riesgo; por ejemplo, cuenta con estrategias y protocolos de reacción ante eventos adversos, y además en la oficina del Servicio Geológico de Colombia, un conjunto de pantallas transmite en tiempo real la actividad sísmica, las imágenes satelitales y las imágenes de la cámara web del volcán Nevado del Ruiz, gracias a cerca de 150 sensores.

El profesor Omar Darío Cardona, de Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, afirma que “aunque no se puede predecir qué día van a ocurrir fenómenos como los sismos, sí se puede determinar con anticipación cómo afectaría a la población y estimar los daños que se presentarían en la infraestructura, por ejemplo”.

Agrega que “en ocasiones los gobiernos ignoran estas estimaciones y no se hace prevención cuando se sabe que en un país como Colombia existen sectores de la población que son más vulnerables”.

“La resiliencia frente a los desastres no solo tiene que ver con la forma como la Policía, las Fuerzas Militares, los bomberos o la Defensa Civil atienden una emergencia, sino cómo se ordena, se hace la planeación del territorio y se aplican normas de seguridad en la construcción”.

Algo fundamental para un municipio es tener un desarrollo territorial adecuado, lo que significa no habitar zonas de alto riesgo, en pendientes inestables, en las orillas de los ríos o en zonas costeras. Colombia posee asentamientos humanos en zonas consideradas como de alto riesgo, en donde quienes más padecen pérdidas son las personas de los estratos más bajos.

El académico Cardona considera que “es mejor un gasto anticipado en el territorio y mejorar la resistencia sísmica de las edificaciones del país para prepararse ante un fenómeno, que tener que lamentar las víctimas y enormes pérdidas y costos en un futuro”.


Justamente la falta de prevención fue notable en las cifras de 2022, cuando se registraron más de 4.000 eventos de emergencia ambiental, y en 2023 ya se han presentado más de 30 sucesos, sumados a la ocurrencia de temblores como el sucedido en la madrugada del pasado viernes 10 de marzo.

El profesor Cardona ofreció estos aportes durante la charla “Riesgo y resiliencia. Desafíos para el mundo”, realizada en el marco de los 75 años de la UNAL Sede Manizales.







jueves, 15 de septiembre de 2022

Educación Doctorado en Estudios Ambientales, alternativa a desafíos del cambio climático

 Ante la mayor amenaza medioambiental que enfrenta la humanidad, un entorno académico sólido y de alto nivel científico debe responder a las problemáticas nacionales y globales. Por eso, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira puso en marcha el Doctorado en Estudios Ambientales, el primero en el Valle del Cauca.

Los impactos del cambio climático ya son visibles en el aumento de la temperatura media del planeta. Según datos de la Organización Meteorológica Mundial, “los siete años transcurridos desde 2015 son los más cálidos de los que se tienen registros”.

Además, en mayo de 2021 la concentración media mensual de CO2 alcanzó un máximo histórico acumulado que no se registraba desde hace 3 millones de años, como lo evidenció una medición realizada por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.

No obstante, “la problemática ambiental va más allá de los recursos naturales y la temperatura: comprende el territorio y las necesidades de sus comunidades”, afirma la profesora Janneth Torres Agredo, coordinadora del Doctorado, ofrecido por la Facultad de Ingeniería y Administración de la Sede.

El programa estableció tres líneas de investigación: uso sostenible de los recursos naturales; planeación y desarrollo territorial; y sociedad, economía y medioambiente.

La primera cohorte inició el semestre pasado con tres estudiantes de la región interesados en analizar diversos problemas ambientales en el Valle del Cauca y formular soluciones sustentables.

Yotoco, entre lo rural y el desarrollo

El estudiante José Alejandro Raigoza Zapata escogió la línea de planeación y desarrollo territorial, por lo que uno de sus planteamientos es “estudiar los efectos ambientales causados por proyectos de intervención como infraestructuras viales y zonas francas en las comunidades del municipio de Yotoco, en el Valle del Cauca”.

Por su ubicación en el corredor vial que conduce al puerto de Buenaventura, este territorio tiene importantes áreas de conservación y protección de recursos naturales que coexisten con grandes proyectos de intervención del sector industrial y logístico del departamento y el país.

Yotoco cuenta con una población cercana a los 16.000 habitantes, de los cuales el 48 % pertenece a la población rural. Sus comunidades se destacan por la capacidad de asociatividad.

“Pese a su potencial ambiental, el municipio ha vivido cambios constantes en el uso del suelo, bajos niveles de inversión en procesos de conservación ecológica, conflictos derivados de la minería ilegal y tenencia de la tierra, así como dificultades de acceso al recurso hídrico y una limitada acción por parte de los gobiernos para liderar procesos de conservación de áreas estratégicas”, asegura el estudiante Raigoza.

Así mismo, buscará aportar –desde la gestión social y el desarrollo con enfoque territorial– soluciones que permitan enfrentar las dificultades ambientales de las comunidades de Yotoco.

Tuluá, víctima del crecimiento desorganizado del territorio

La sostenibilidad y el ordenamiento territorial se han convertido en una necesidad de las comunidades de Tuluá y otros municipios del Valle del Cauca como Buga y Bugalagrande.

Pensando en ello, y el gusto por la investigación, han llevado a la ingeniera ambiental Johangeline Pérez González a profundizar en su área de interés: la planeación estratégica y el desarrollo territorial, con el objetivo de aportar un instrumento que responda al modelo de sostenibilidad de ordenamiento territorial en zonas rurales y mejore la condición de las comunidades.

“La problemática en Tuluá se evidencia en la productividad de las comunidades y en el desgaste de los recursos naturales, porque no hay reglamentación definida”, indicó la estudiante del Doctorado.

Por su parte, la docente de la UNAL Sede Palmira Adriana Martínez Arias, también estudiante del Doctorado, espera aportar al país desde su conocimiento en sistemas de información geográfica.

Para el profesor Juan Gabriel León, decano de la Facultad de Ingeniería y Administración, “la tendencia debe apuntar a la conservación y sostenibilidad ambiental. Cualquier actividad económica, social y política debe ser respetuosa con el ambiente, de ahí surgen todas las posibilidades en torno a los estudios ambientales”.

El Doctorado en Estudios Ambientales está dirigido a profesionales de cualquier disciplina y de las ramas de la ingeniería agrícola, agropecuaria, agroindustrial, biológica, de procesos, forestal, mecánica y de alimentos, entre otras.

En la actualidad el programa tiene abiertas las inscripciones y el plazo para pagar los derechos de inscripción es el 11 de noviembre. Mayor información en: posgradosfia_pal@unal.edu.co






martes, 15 de febrero de 2022

Impactos ambientales acumulativos no se tienen en cuenta en Colombia

 A la hora de realizar sus proyectos, los proponentes de obras de infraestructura –como hidroeléctricas, producción de hidrocarburos, vías y puentes, entre otras– no consideran los impactos ambientales acumulativos, en parte por el desconocimiento que rodea la aparición de estos indicadores, y en parte por la ambigüedad normativa.

Así lo determinó estudiante Lesly Villamil Rivera en su trabajo de grado para la Maestría Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien analizó 25 casos de proyectos presentados a las autoridades ambientales entre 2015 y 2019, 10 del sector de hicrocarburos, 9 de infraestructura, puertos, plantas de tratamientos y túneles, y otros 6 del sector de energía.

El 56 % de esta muestra no tenía un método específico para identificar los impactos ambientales acumulativos, a pesar de que estos se incluyen en los lineamientos para la Evaluación de Impactos Ambientales (EIA).

Los impactos acumulativos son todos aquellos efectos ambientales que se generan alrededor de una obra, más allá del espacio puntual en donde esta se ejecuta, y a corto, mediano y largo plazo, por lo que identificarlos oportunamente ayudaría a mitigar posibles daños a la naturaleza.

Aunque esta evaluación se contempla en países como Estados Unidos y Canadá, en Colombia es un campo de acción nuevo, por lo que a los proponentes o contratistas de obras se les dificulta identificar tales impactos.

“Para muchas de las actividades en una obra, por ejemplo de un pozo petrolero, se tienen que retirar capas vegetales, lo que implica el desplazamiento de fauna silvestre; esta acción empieza a interactuar con otra y generan sin

ergias que no existían antes en los ecosistemas intervenidos, pero no se les presta mucha atención”, detalla la estudiante Villamil.

Agrega que “debido a la ambigüedad en las normas, los proponentes hacen su propia interpretación de estas y terminan ajustándolas a sus intereses”.

Después de recopilar información bibliográfica y revisar los requisitos normativos existentes en Colombia para el otorgamiento de una licencia ambiental, la investigadora encontró que “los impactos acumulativos ambientales sí son mencionados, pero no se describen ni se dan recomendaciones. Cuando la norma es tan confusa se puede prestar a muchas interpretaciones”, subraya.

Así mismo, para ayudar a identificar estos indicadores, aplicó una metodología de análisis de redes complejas, además de plantear lineamientos dirigidos a los proponentes y equipos consultores, con los cuales se busca robustecer este análisis. También formula una serie de recomendaciones dirigidas a las autoridades ambientales, para fortalecer su análisis y gestión desde la institucionalidad.

Impactos de alto riesgo

En la revisión de los 25 estudios de impacto ambiental, la estudiante indagó por el desempeño de la evaluación de los impactos acumulativos y evidenció que la identificación de estos es el aspecto que mayores dificultades experimenta.

Al aplicar la metodología propuesta en el estudio de impacto ambiental de un parque eólico en La Guajira, se identificaron 7 impactos con un alto nivel de riesgo, entre ellos la pérdida de cobertura vegetal, la activación de procesos erosivos, las molestias en las comunidades indígenas aledañas, el riesgo para las aves y otras afectaciones a fauna silvestre.

“Después de identificar estos impactos, los pusimos a interactuar y nos generaron unas redes en las cuales reconocimos, por ejemplo, que el impacto de las molestas ocasionadas a la comunidad era una de los más delicados, por la modificación del paisaje que iba a generar el proyecto”, menciona la investigadora.

Otro impacto de acta relevancia está asociado con los efectos erosivos propiciados por las excavaciones, debido a los cambios que esta situación generaría en la capacidad del suelo para conservar agua potable, un recurso que escasea en esta región.

Esfuerzo institucional

Frente a este panorama, y con base en los resultados de su estudio, la estudiante de la UNAL propone usar la matriz propuesta es su estudio y generar escuela de formación para identificar estos impactos.

En ese sentido, agrega que “se requiere un gran esfuerzo de las autoridades ambientales para proveer información a los contratistas de obras de infraestructura, porque si no existe información actualizada es difícil que ellos identifiquen la acumulación de estos impactos”.

También recomienda que para identificar dichos impactos se tenga en cuenta la participación de las comunidades, más allá de los talleres de socialización que se realizan para informarles sobre determinado proyecto.

Por último, sostiene que no identificar a tiempo los impactos acumulativos llevaría a afectaciones sobre el turismo, la seguridad alimentaria y el acceso al agua potable, entre otros aspectos.





jueves, 23 de febrero de 2017

" 2017 ENCUENTRO CON LA NATURALEZA "

a
SERVICIOS AMBIENTALES PARA EL BIENESTAR HUMANO 




Esta surgiendo un nuevo paradigma para el desarrollo agrícola, en el cual los ecosistemas saludables son vistos como un prerrequisito  para sistemas alimentarios màs resilientes y un mayor bienestar  humano.


Según cálculos resientes los servicios ambientales representan entre el 47-89% del denominado PIB de la población pobre, es decir, los recursos totales para medios de vida disponibles para los hogares pobres que viven en zonas rurales y bosques.  
Las interacciones entre los servicios ambientales y el bienestar humano en localidades especificas por lo general no se entienden bien o no se tienen en cuenta. 


Nuevas investigaciones del CIAT - Colombia, exploraràn cómo los esfuerzos para aumentar los servicios ambientales en los países agrícolas, incluida la producción de alimentos , pueden mejorar el bienestar y la capacidad adaptativa de las comunidades  rurales.

Se busca reducir la pobreza recalcando las oportunidades para la población rural pobre que se pueden abrir  por un mejor manejo de los servicios ambientales. Para materializar estas  oportunidades  , se requiere  un enfoque màs integrado, que incorpore totalmente las dimensiones humanas de los servicios ambientales.
    
Gracias por tu visita a esta pagina

viernes, 13 de marzo de 2015

"2015 ENCUENTRO CON LA NATURALEZA"


CONSTRUYENDO UN FUTURO 

MEJORAR LOS SERVICIOS AMBIENTALES!

Los esfuerzos globales del CIAT para revertir  la degradación de la tierra están vinculados a una importante labor encaminada a la protección de servicios ambientales vitales, que incluyen la provisión de agua y suministros alimenticios, el mantenimiento de la fertilidad del suelo, la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático.

La actual labor del centro en este tema implica el desarrollo de herramientas y metodologías para cuantificar, mapear evaluar los servicios ambientales en paisajes y cuencas hidrográficas. Además,evaluar los sistemas ambientales para una variedad de grupo de interés para aportar información a la negociación de mecanismos de distribución de beneficios y determinar el nivel de inversión e incentivos requeridos para proteger los servicios ambientales. Igualmente, analiza los impactos  ambientales de introducir nuevas alternativas de uso de la tierra en áreas agrícolas. 



Gracias por tu amable visita.

martes, 9 de octubre de 2012

DÏA INTERNACIONAL PARA LA REDUCCIÓN DE DESASTRES NATURALES

KATRINA JGP

INCENDIOS FORESTALES

 INUNDACIONES


El termino de desastres naturales hace referencia a las enormes perdidas materiales ocasionadas por fenómenos o eventos naturales los terremotos, inundaciones, deslizamientos de tierra, contaminación ambiental, de forestación entre otros.

Los fenómenos naturales, como la lluvia los terremotos, huracanes, y el viento se convierten
 en desastres cuando se supera la normalidad .

Algunos desastres son causados por la actividad humana que de forma desmedida tratan la naturaleza. 
Algunos de estos: la contaminación del medio ambiente, la explotación no racional de los bosques,
 el suelo no renovable., como los minerales, las construcciones de vivienda en alto grado de riesgo   y por asentamientos humanos sin control y sin medidas de seguridad. 

Son muchos los factores que hacen o provocan los desastres naturales .

¡Y TU QUE PIENSAS DE TODO ESTO ?

¡TE SIENTES PARTE DE LOS PROBLEMAS Y DESASTRES AMBIENTALES EN LA NATURALEZA MALTRATADA EN  UNA GRAN PARTE  POR EL HOMBRE? 

"HACEMOS UN LLAMADO PARA PROTEGER MAS NUESTRO PLANETA"

¡NO SEAMOS INDIFERENTES CON TODO LO QUE PASA EN NUESTRO ENTORNO!!!

"SIEMPRE HAY UN NUEVO DÍA Y ALGO NUEVO POR HACER"