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miércoles, 17 de junio de 2026

Colibríes, las aves más afectadas por incendios forestales en Honda (Tolima)

 Cuando los incendios forestales consumen el bosque seco tropical, los colibríes pierden gran parte de las flores de las que se alimentan. La escasez de néctar los obliga a desplazarse a otras zonas y reduce su papel como polinizadores de numerosas especies vegetales.

Árboles como la ceiba, el caracolí y el guácimo, junto con arbustos y enredaderas que florecen en distintas épocas del año, proporcionan néctar, frutos y refugio. Cuando ocurre un incendio no solo cambia el paisaje: también desaparecen fuentes esenciales de alimento para colibríes, atrapamoscas, carpinteros y muchas otras especies.

Fue precisamente esta transformación la que motivó la investigación de Paula Sarmiento Garnica, magíster en Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien se interesó en entender cómo el aumento de los incendios forestales —asociado con el cambio climático— está afectando las comunidades de aves.

Mientras algunos ecosistemas del mundo han evolucionado junto al fuego, otros son altamente sensibles y experimentan cambios profundos cuando se incendian. Entre ellos está el bosque seco tropical colombiano, un ecosistema caracterizado por largos periodos de sequía y altas temperaturas y de cuya cobertura original hoy sobrevive menos del 10 % debido a actividades como la ganadería, la agricultura y la expansión humana.


Para saber a qué aves afecta más este problema, la bióloga analizó imágenes satelitales y registros históricos de incendios ocurridos entre 2014 y 2024 en el Tolima, para inspeccionar las áreas más impactadas.

Posteriormente realizó trabajo de campo en cerca de 20 municipios del departamento, y para el estudio seleccionó una zona de bosque seco tropical en Honda que en 2019 sufrió un incendio en más de 1.200 hectáreas.

Allí comparó dos áreas cercanas, una quemada y otra no afectada por el fuego. Durante las temporadas seca y lluviosa realizó censos de aves, instaló grabadoras automáticas para registrar vocalizaciones y sonidos, y evaluó variables relacionadas con la estructura del bosque y la disponibilidad de alimento.


“Lo interesante de este trabajo es que no se limitó a contar aves, sino que al mismo tiempo también medimos variables del hábitat y los recursos alimenticios para relacionarlos con las especies presentes en cada punto y en cada momento”.

“Encontramos que la disponibilidad de recursos alimenticios influía más que el mismo hábitat, es decir qué comida tenían las aves, que cómo estaba estructurado el bosque”, explica la investigadora Sarmiento.

Entre los grupos más perjudicados estuvieron los colibríes, pues su dependencia del néctar los hace particularmente sensibles a la desaparición de flores después de un incendio.

“Es como si llegaras a tu casa y encontraras todo destruido. Ellas pueden volar y alejarse del incendio, pero cuando vuelven ya no encuentran los recursos que tenían antes”, explica la investigadora.

En los remanentes de bosque seco tropical estudiados en Honda se registraron especies como el colibrí de cola rufa (Amazilia tzacatl), el ermitaño canelo (Phaethornis anthophilus), el ermitaño verde (Phaethornis guy), el mango pechinegro (Anthracothorax nigricollis), el colibrí coliverde (Chalybura buffonii) y la coronita colivioleta (Thalurania colombica), aves que dependen en distinta medida del néctar producido por las flores.


A diferencia de otras aves capaces de cambiar temporalmente de dieta o aprovechar recursos alternativos, los colibríes necesitan una fuente constante de energía para sostener su acelerado metabolismo. Por eso cuando las flores desaparecen tras un incendio, muchas especies se deben desplazar hacia otras áreas mientras la vegetación se recupera.

La situación resulta especialmente preocupante porque estas pequeñas aves cumplen una función esencial en los ecosistemas tropicales: transportan polen entre flores y facilitan la reproducción de numerosas especies vegetales.

Por eso cuando los recursos florales disminuyen el impacto no recae solo sobre los colibríes, sino también sobre las plantas que dependen de ellos para reproducirse.

Unos ganan y otros pierden

Mientras los colibríes suelen verse afectados, algunas aves encuentran oportunidades en los paisajes transformados por el fuego. La apertura del dosel facilita la detección de presas y los árboles muertos se convierten en refugio para numerosos insectos.

Tras un incendio, los troncos quemados suelen ser colonizados por escarabajos y sus larvas, que aprovechan la madera afectada para alimentarse y reproducirse. Esta abundancia temporal de insectos beneficia a las aves insectívoras que buscan sus presas entre la corteza de los árboles o las capturan en vuelo.

Entre las especies registradas en las zonas quemadas se encontraron algunos carpinteros, así como el sirirí común (Tyrannus melancholicus) y el bichofué (Pitangus sulphuratus), aves asociadas con espacios más abiertos y con la búsqueda activa de insectos.

Además del trabajo de campo en Honda, la investigadora revisó 79 estudios publicados en distintas regiones del mundo sobre incendios y comunidades de aves. El análisis mostró que los efectos del fuego no son iguales para todas las especies ni para todos los ecosistemas.

Durante el primer año después del incendio suelen predominar los impactos negativos, pero a medida que la vegetación se recupera algunas aves pueden regresar o incluso beneficiarse de las nuevas condiciones ambientales.

En un escenario de temperaturas más altas, sequías más prolongadas y temporadas de incendios cada vez más intensas, entender cómo responden especies tan sensibles como los colibríes será clave para proteger la biodiversidad del bosque seco tropical colombiano.



jueves, 11 de junio de 2026

EL VALLE DEL CAUCA CUENTA CON UN MANUAL DE BUENAS PRÁCTICAS PARA LA OBSERVACIÓN DE AVES

 El lanzamiento de ¡Pajareando a lo bien! fue hecho en el auditorio de la CVC como una herramienta para promover una observación responsable, ética y comprometida con la conservación de la avifauna y sus hábitats.

Con la participación de representantes de entidades públicas, organizaciones ambientales, operadores turísticos, observadores de aves, académicos, estudiantes y ciudadanía en general, se realizó en el auditorio Bernardo Garcés Córdoba de la CVC el lanzamiento del Manual de buenas prácticas para la observación de aves en el Valle del Cauca: ¡Pajareando a lo bien!, una iniciativa construida de manera colectiva para fomentar una cultura de observación responsable y fortalecer la conservación de la biodiversidad del departamento.

 El Valle del Cauca es reconocido nacional e internacionalmente por su extraordinaria riqueza biológica y por albergar cientos de especies de aves que lo convierten en uno de los destinos más importantes para el aviturismo en Colombia. Sin embargo, esta actividad también implica responsabilidades para quienes la practican, razón por la cual surgió la necesidad de crear una herramienta que orientara comportamientos adecuados en campo y promoviera el respeto por la fauna silvestre y sus ecosistemas.

Según explicó Norely Cuello, funcionaria de la CVC y líder de la Red de Clubes de Observadores de Aves del Valle del Cauca, la idea del manual nació a partir de una denuncia recibida por la Corporación hace cerca de año y medio, relacionada con la perturbación de un ave en un sitio de Cali debido a prácticas inadecuadas realizadas para obtener fotografías.

 “Esa situación generó una reflexión sobre cómo este tipo de comportamientos podrían estar ocurriendo en otros lugares del Valle del Cauca sin ser reportados. A partir de ese análisis, y en el marco del Consejo Departamental de Aves, convocamos a diferentes actores para construir una herramienta educativa que ayudara a prevenir estas situaciones y promoviera mejores prácticas durante la observación de aves”, reveló la funcionaria de la CVC.

El documento fue elaborado de manera conjunta por cerca de 15 autores y es el resultado del trabajo articulado de las entidades que integran el Consejo Departamental de Protección y Conservación de las Aves – CONDERPVAV, instancia de gobernanza creada mediante la Ordenanza 517 de 2019 para impulsar acciones de conservación y protección de las aves en el Valle del Cauca.

 En la construcción participaron la CVC, la Gobernación del Valle del Cauca, INCIVA, el DAGMA, Parques Nacionales Naturales de Colombia, la Universidad del Valle, la Asociación Calidris, la Sociedad Vallecaucana de Ornitología – DACNIS, la Asociación de Guías de Turismo del Valle del Cauca (ASOGUÍAS), Reino Alado y la agencia operadora de turismo receptivo Plan de Viaje.

 El lanzamiento incluyó la presentación de la obra de teatro ‘¡Pajareando a lo bien!’, creada por el equipo de la CVC con el apoyo de la Fundación Biodess, una puesta en escena que invitó a los asistentes a reflexionar sobre la importancia de adoptar comportamientos responsables durante la observación de aves y el contacto con la naturaleza.

“En la obra de teatro representamos algunas de las malas prácticas que suelen cometerse durante la observación de aves. Por ejemplo, evitar el uso de parlantes para reproducir vocalizaciones de otras aves, ya que esto puede alterar su comportamiento natural y generar estrés en los individuos; no dejar residuos en los lugares visitados; abstenerse de utilizar punteros láser, que pueden afectar la orientación y estabilidad de las aves; y mantener siempre una distancia prudente para no interferir con sus actividades de alimentación, descanso o reproducción”, explicó Lorena Cruz, bióloga y ornitóloga de la Universidad del Valle.

 Posteriormente, se realizó un conversatorio en el que varios de los participantes en la construcción del manual compartieron los principales contenidos y destacaron su aporte para fortalecer la educación ambiental, la conservación de la biodiversidad y el desarrollo de un turismo de naturaleza sostenible. 

El espacio fue moderado por el biólogo Luis Fernando Castillo Cortés, profesional de la Universidad del Valle con más de 25 años de experiencia en conservación de la biodiversidad, especialmente en aves y sus hábitats.

 Con esta iniciativa, las instituciones participantes buscan consolidar una cultura de observación ética y respetuosa, contribuyendo a la protección de las aves y posicionando al Valle del Cauca como un referente nacional e internacional en la promoción de buenas prácticas para el aviturismo y la conservación de la biodiversidad.

 Las personas interesadas en el manual pueden acceder a ella a través de Ecopedia, la biblioteca ambiental digital del Valle del Cauca de la CVC, disponible en www.ecopedia.cvc.gov.co 
























miércoles, 10 de junio de 2026

Aves urbanas inspiran innovador cuaderno sobre biodiversidad

 La pigua que sobrevuela la cancha de fútbol, el titiribí pechirrojo que se deja ver cerca de Posgrados, o el currucutú que permanece oculto entre los árboles, inspiraron un cuaderno escolar que busca acercar a los niños y jóvenes al reconocimiento de la biodiversidad colombiana desde las aulas. La iniciativa surgió a partir de los proyectos de observación de aves urbanas desarrollados con la comunidad de Palmira (Valle del Cauca).

Estas y muchas otras especies habitan los árboles, jardines y zonas verdes de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira y de la Reserva Forestal Bosque de Yotoco. Su presencia revela no solo la riqueza natural de la región sino también la importancia de conservar los ecosistemas y de fortalecer el vínculo de las nuevas generaciones con la biodiversidad.

En la cancha de fútbol del campus se puede observar la pigua (Daptrius chimachima), una llamativa ave rapaz que suele confundirse con un águila y que es una de las especies más visibles en Palmira, mientras que en el área de Posgrados se avista el titiribí pechirrojo (Pyrocephalus rubinus), cuyo plumaje rojo intenso convierte al macho en una de las aves más admiradas en jornadas de observación.

En los laboratorios y áreas arborizadas del campus también aparecen aves visitantes sorprendentes. Una de ellas es la piranga abejera (Piranga rubra), una especie migratoria boreal que viaja miles de kilómetros desde Norteamérica para refugiarse temporalmente en los bosques tropicales cuando el invierno llega al hemisferio norte.

Uno de los registros más especiales corresponde al carpinterito colombiano (Picumnus granadensis), una especie endémica de Colombia estrechamente asociada con el bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más amenazados del país, del cual se conserva menos del 10 % de su cobertura original.

Precisamente el hallazgo de esta especie dentro del campus marcó uno de los momentos más significativos para Nini Johanna Vivas Ascue, fotógrafa de naturaleza y estudiante de la Maestría en Administración de Empresas de la UNAL Sede Palmira, quien durante los últimos 4 años ha recorrido parques, bosques urbanos, reservas naturales y espacios universitarios del Valle del Cauca registrando aves con su cámara.

Su trabajo ha permitido documentar la presencia de aves como el pellar teru-teru (Vanellus chilensis), el carpintero pechipunteado (Colaptes punctigula), el canario coronado (Sicalis flaveola), la amazilia colirrufa (Amazilia tzacatl), el currucutú (Megascops choliba) y la cotorra cabeciazul (Pionus menstruus), entre muchas otras especies que habitan en el campus.

Un cuaderno para la biodiversidad

El producto central de la investigación de Nini Johana en la Maestría en Administración es “Colombia al natural”, el primer cuaderno homenaje a la biodiversidad natural cuyo objetivo principal será propiciar conexiones entre las personas y la naturaleza, una propuesta que combinará educación ambiental, divulgación científica y emprendimiento.

Las fotografías utilizadas son de su autoría y están acompañadas por información educativa sobre las especies representadas, datos sobre su comportamiento e importancia ecológica, recomendaciones para su conservación, el lugar donde fueron tomadas y nombres científicos, comunes y en inglés, como se registran tradicionalmente.

“Cuando tomo una fotografía siempre registro el lugar exacto donde la tomé, y lo incorporo en el cuaderno porque quiero que las personas sepan dónde encontrar esa especie y puedan visitar esos lugares, reconocerlos y conectar no solo con el ave sino con todo el contexto ambiental que la rodea”, explica la investigadora.

La idea de acercar a las personas a la naturaleza también dio origen a Rubinus, un emprendimiento creado por la investigadora que integra ciencia, arte y recreación como herramientas para la educación ambiental.

“La ciencia está representada en los procesos de educación ambiental y ciencia ciudadana; el arte, en la fotografía de naturaleza y en el trabajo desarrollado con artistas de la región para sensibilizar a la comunidad en temas ambientales, y la recreación en el uso de experiencias lúdicas, salidas de campo y actividades participativas para promover el aprendizaje”, señala.

Colección de 5 volúmenes

El primer volumen de la línea de cuadernos “Colombia al natural” estará conformado por 5 números inspirados en especies representativas de la biodiversidad colombiana: el titiribí pechirrojo, el currucutú, el mono aullador, la iguana verde y la pigua.

Además de las páginas convencionales de un cuaderno escolar, cada ejemplar incluirá una hoja para colorear la especie protagonista, stickers educativos y una tarjeta coleccionable con información sobre la etología de las aves, el estado de conservación y las características ecológicas de cada animal.

El diseño gráfico fue desarrollado especialmente para atraer la atención de niños y jóvenes, y la impresión será en papel ecológico, en coherencia con el mensaje de conservación que promueve el proyecto.

Según la investigadora, en julio comenzará el proceso de validación en tres instituciones educativas del departamento, en donde estudiantes y padres de familia evaluarán la propuesta y compartirán sus principales percepciones sobre el producto. La validación también incluirá la participación de observadores de aves de Palmira, quienes aportarán una mirada especializada sobre los contenidos desarrollados.

La meta para Nini Johana es desarrollar futuras colecciones temáticas dedicadas a las aves tanto migratorias como residentes, a las aves rapaces y otros componentes de la biodiversidad del país, con el objetivo de ampliar las oportunidades para que niños y jóvenes conozcan las especies que habitan sus territorios.

“La conservación comienza con algo tan sencillo como aprender a mirar. Las personas no pueden proteger aquello que no conocen. Cuando descubren las aves que viven cerca de ellas entienden que forman parte de un patrimonio natural que merece ser conservado por todos los servicios ecosistémicos que brindan a los humanos”, concluye la magíster.










martes, 18 de noviembre de 2025

ESTUDIANTES SON AVISTADORES DE AVES EN CALIMA EL DARIÉN

 VARIAS ESPECIES FUERON OBSERVADAS

En el marco de la Feria Ambiental, estudiantes del Gimnasio del Calima participaron en una jornada de avistamiento de aves liderada por la CVC, promoviendo la conservación de la biodiversidad local.

Con el objetivo de sensibilizar a la comunidad sobre la riqueza de la avifauna del municipio de Calima El Darién, la CVC realizó una exitosa jornada de capacitación teórica y práctica en el Centro de Educación Ambiental (CEA) Calima.

 La actividad se desarrolló como parte de la reciente Feria Ambiental, convocando a estudiantes de la Institución Educativa Gimnasio del Calima. En la fase teórica, funcionarios de la CVC compartieron con los jóvenes las pautas esenciales y éticas que debe seguir un observador de aves: el uso correcto de binoculares, vestimenta, escucha y el respeto por el hábitat natural. Se hizo especial énfasis en las especies nativas que habitan en la zona.

Posteriormente, la jornada se trasladó a la práctica con un recorrido guiado por los senderos ecológicos del CEA. Con los conocimientos recién adquiridos, los estudiantes pudieron aplicar las técnicas de avistamiento y disfrutaron de la observación de diversas especies, entre las que se destacan los gavilanes, tangaras, loros y otras más.

“Estas actividades prácticas son fundamentales, pues transforman el conocimiento de las aulas en una experiencia vivencial y un compromiso real con nuestro entorno, y es importante que la comunidad reconozca la biodiversidad que la rodea; el CEA Calima es un bosque urbano que muchos desconocen”, afirmó Paula Andrea Soto Quintero, profesional universitaria de la CVC regional Pacífico Este.


La CVC y la Alcaldía de Calima El Darién reiteran su compromiso con la educación ambiental, herramienta clave para la sostenibilidad y la protección del patrimonio natural.












jueves, 6 de noviembre de 2025

VIJES CELEBRARÁ SU III FESTIVAL DE AVES

 CON RUTAS DE AVISTAMIENTO, TALLERES Y ACTIVIDADES CULTURALES

Del 7 al 9 de noviembre, el municipio de Vijes será escenario del tercer Festival de Aves, un encuentro que busca promover la conservación de la biodiversidad local, el turismo de naturaleza y la apropiación del territorio a través del avistamiento y la educación ambiental.

El festival contempla tres rutas de avistamiento en puntos estratégicos del municipio: el humedal Carambola, la Ruta Patrimonial Alaska y la ruta Entre vecinos, ubicada en el corregimiento Villamaría. Allí, los asistentes podrán apreciar algunas de las aproximadamente 200 especies registradas en la zona, entre las que destacan tangaras, euphonias, colibríes y aves asociadas a los humedales como garzas e ibis

 “Los invitamos a este tercer Festival de Aves que este año lleva el slogan ‘Conservando nuestro futuro’. Tendremos talleres de pintura, charlas con expertos y espacios para compartir experiencias. Es una oportunidad para conocer la cultura, gastronomía y diversidad de Vijes”, señaló Luis Alfredo Caicedo, guía turístico y uno de los organizadores del evento.

Por su parte, Francene Molina, funcionaria de la Regional Suroccidente de la CVC, destacó el valor de respaldar iniciativas comunitarias que fortalecen la conservación. “Este tipo de actividades no solo protegen las aves y sus hábitats, sino que también empoderan a las comunidades en la gestión sostenible de su territorio”, afirmó.

Agenda académica y cultural

Las charlas y talleres se desarrollarán en el Centro Técnico y Tecnológico del SENA de Vijes, con la participación de expertos invitados:

•    Milton Reyes (CVC) – Introducción al estudio del canto de las aves
•    Néstor Raúl Vélez – Las aves y el desafío ambiental
•    Andrés Felipe Cruz (biólogo) – Estudio de las aves
•    Joiber Daniel Ruiz Urrea – Presentación fotográfica sobre 15 años de registro de aves en Vijes
•    Ligia Teresa Tovar – Educación ambiental y enfoque sistémico: experiencias de innovación social

 

Las personas interesadas en participar pueden comunicarse a los teléfonos: 317 096 0178
-  315 497 6568.







miércoles, 3 de septiembre de 2025

EL CANTO DE LAS AVES DESPIERTA LA CONCIENCIA DE NIÑOS Y JÓVENES EXPLORADORES EN BUGA

 LA CVC LOS INSPIRA A CUIDAR LA BIODIVERSIDAD

Una actividad de observación fomentó el respeto y el amor por el territorio. Guiados por la CVC, vivieron una experiencia educativa y ambiental transformadora, donde avistaron más de 10 especies de aves.

Con binoculares al cuello y libretas en mano, un grupo de pequeños exploradores se internó en el corazón verde de la vereda Alaska, en Buga. Son los integrantes del club de observadores de aves Las Aves de mi Vereda, pertenecientes a la sede educativa Agropecuaria Alaska, quienes vivieron una experiencia mágica con un recorrido de avistamiento en el sendero hacia la cascada La Milagrosa, uno de los tesoros naturales más emblemáticos de la zona.

Con cada paso, estos pequeños guardianes de las aves se sumergieron en el mágico mundo del avistamiento, donde aprendieron a identificar especies, registrar comportamientos y, sobre todo, a observar con respeto y admiración. 

 “Vi un ave con pico largo y plumas amarillas, nunca la había visto tan cerca. Fue como encontrar un tesoro entre los árboles”, contó, emocionado, Samuel, de 11 años. A su lado, Valeria, de 10, apuntaba en su cuaderno: “Cada canto me hacía sentir como si el bosque nos hablara…aprendí que las aves también tienen su lenguaje”.

Durante la jornada, Jenny Marcela Sepúlveda, funcionaria de la CVC, acompañó al grupo y destacó el valor de estas actividades como herramientas clave de educación ambiental. “Avistamos alrededor de 12 especies de aves. Lo que estamos haciendo aquí va más allá del avistamiento, estamos sembrando amor por el territorio, respeto por la biodiversidad y una conciencia ambiental que los niños y niñas llevarán consigo toda la vida”, afirmó con orgullo.

La jornada fue mucho más que un paseo, fue una lección viva de educación ambiental que guio a estos pequeños guardianes por un sendero de aprendizaje, conexión y respeto por la naturaleza. Esta iniciativa, impulsada desde el corazón mismo del territorio, cultiva amor por el entorno, fortalece el sentido de pertenencia y despierta una conciencia ambiental que, sin duda, volará alto. 

 Es importante recordar que la CVC entregó binoculares y guías al grupo ecológico, como un impulso y parte del fortalecimiento al Proyecto Ambiental Escolar (PRAE). Esta dotación busca potenciar el trabajo de estudiantes de primaria y bachillerato en el reconocimiento y protección de la biodiversidad local.

Este tipo de experiencias indican que la educación ambiental no necesita un aula tradicional para ser transformadora. En cada caminata, en cada ave descubierta y en cada sonrisa curiosa, nace una nueva generación más consciente, más conectada con su territorio y comprometida con la protección de la vida que habita en él.












viernes, 15 de agosto de 2025

Caza y deforestación amenazan dos especies de aves, pero un santuario ancestral del Putumayo es su refugio

En los cielos verdes del piedemonte andino-amazónico aún sobrevuelan dos joyas aladas: el tucán pechiblanco o de pico rojo (Ramphastos tucanus) y la guacamaya verde (Ara militaris). Ambas especies están perdiendo su lugar en el mundo a causa de problemas como la deforestación, y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) las clasificó como “vulnerables”. Estas aves dependen de un territorio tan frágil como vital: el Santuario de Flora Plantas Medicinales Orito Ingi-Ande, en el sur del Putumayo, y forman parte de la cosmogonía del pueblo indígena Cofán y de su lengua única.

Este rincón biodiverso del Putumayo conecta las montañas andinas con la selva amazónica convirtiéndose en un corredor ecológico esencial y un santuario cultural para el pueblo indígena Cofán. Aquí la ciencia y la tradición se encontraron gracias a un trabajo conjunto entre biólogos e indígenas cofanes, quienes durante siglos han aprendido a leer el bosque a través del canto y el vuelo de las aves.

Fue en ese proceso que el biólogo Juan Burbano Buchelly, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), pasó meses recorriendo senderos junto al taita Cirilo Mendua, autoridad espiritual cofán, para registrar la riqueza de aves de la región y los saberes que las acompañan. El resultado es un inventario de 194 especies –con 78 nombres en lengua cofán– que revela cómo cada ave cumple no solo una función ecológica sino también un papel en la comunidad, ya sea como mensajeras de los espíritus, guardianas de los ciclos de lluvia, proveedoras de alimento o medicina, e incluso protagonistas de relatos orales que enseñan a cuidar el territorio.

La investigación se basó en una metodología que combinó monitoreo ecológico y entrevistas etnográficas. Durante tres expediciones principales, los investigadores identificaron aves en zonas de bosque húmedo tropical en regeneración, terrenos que alguna vez fueron potreros o cultivos de coca, y que hoy, gracias a los esfuerzos de conservación, vuelven a ser refugios de vida. Además, las entrevistas semiestructuradas con miembros de los pueblos Cofán, Siona y Awa permitieron documentar no solo los nombres y usos de las aves, sino también los cambios percibidos por las comunidades en la presencia de ciertas especies.

La guacamaya verde (Ara militaris) y el tucán pechiblanco (Ramphastos tucanus) son dos de las especies que generan más preocupación. Ambas requieren grandes extensiones de bosque continuo para sobrevivir y reproducirse, pero la deforestación, la cacería y el comercio ilegal las han reducido a poblaciones fragmentadas.

“En el caso de las guacamayas, ocurre que algunas personas les arrebatan sus crías, por su belleza, para comerciarlas ilegalmente, lo cual pone en apuros a la población de esta ave. Aunque en el Santuario se hacen monitoreos constantes para revisar que no se estén cazando estas aves, aún  hay vacíos en el conocimiento sobre cuántos individuos hay en la Amazonia, por lo que hace falta más investigación al respecto”, indica el biólogo Burbano.

Aunque en 2022 la deforestación en Guaviare, Meta, Caquetá y Putumayo se redujo en cerca del 25 % –departamentos que tradicionalmente representan el 65 % de la deforestación total del país, según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible–, la tala histórica de los árboles de la región ha dejado vulnerables a especies de aves que dependen de su sombra.

Biodiversidad ilustrada para salvar la lengua

De este trabajo nació la guía Sethapaemba Ingi-Ande (Canto de nuestro territorio), un compendio ilustrado que reúne el nombre científico y el nombre en lengua originaria, la descripción física, los usos y el significado cultural de cada especie registrada. La guía es una herramienta viva que busca convertirse en insumo para las escuelas indígenas, apoyando así la educación ambiental y dejando un registro para las generaciones futuras.

Durante muchos años las plumas de estas aves se han usado en ceremonias especiales de la comunidad, así como en la elaboración de coronas o de yagé –muy usado en la parte amazónica–, o en remedios y medicinas ancestrales.

El valor de este estudio trasciende lo biológico, pues se enmarca en la “conservación biocultural”, una disciplina que entiende que proteger la biodiversidad también implica proteger las culturas que conviven con ella. La pérdida de una especie no solo empobrece el ecosistema, sino que además apaga historias, cantos y saberes transmitidos de generación en generación, pues, como asegura el biólogo, “hay pocos hablantes de la lengua cofán, la mayoría de ellos ancianos sabedores de la comunidad”.

El investigador de la UNAL también enfatiza en la importancia para el ecosistema amazónico de estas dos aves vulnerables, pues son dispersadoras de las semillas de grandes árboles como guamo, cedro, copal y achapo, entre otros, que son el hogar y la sombra de miles de especies de animales en los bosques y selvas de esta región.

La urgencia es clara: si el bosque se fragmenta y las aves más vulnerables desaparecen, el impacto será doble: ecológico y cultural. Por eso, el biólogo Burbano recomienda continuar con el monitoreo participativo, involucrar a más jóvenes en la recolección de datos y fortalecer la articulación entre comunidades y científicos para enfrentar las amenazas.

En un país con más de 1.900 especies de aves, la historia del Santuario Orito Ingi-Ande es una muestra de que la conservación no se trata solo de contar aves, sino de escucharlas, de entender su papel en la trama de la vida, y de actuar antes de que su silencio sea definitivo.

Además de las especies vulnerables, el trabajo permitió registrar varias aves que no se habían documentado antes en el Santuario, ampliando así el inventario oficial. Entre ellas se encuentran pequeños tiránidos y atrapamoscas de hábitos discretos, que pasan desapercibidos entre la maraña del bosque, así como ciertos colibríes del género A´tse (nombre genérico en lengua cofán para todos los picaflores) que revelan la riqueza de microhábitats en las zonas de regeneración. La inclusión de estas especies demuestra que, incluso en áreas estudiadas, la avifauna amazónica le sigue ofreciendo sorpresas a la ciencia.

El inventario también resaltó la presencia de aves con un fuerte vínculo cultural pero escasa visibilidad en estudios previos, como el paujil colorado (Nothocrax urumutum) y el paujil negro (Mitu salvini), ambas de valor alimenticio y protagonistas de relatos orales. Estos relatos, transmitidos por los mayores cofán, no solo narran el origen de sus cantos, sino que también enseñan lecciones de respeto y equilibrio con la naturaleza. Documentar estas historias junto con los datos ecológicos permite entender que la pérdida de una especie implicaría la desaparición de un fragmento de memoria colectiva.

Otro hallazgo significativo fue la identificación de especies que, más allá de su rareza, cumplen un papel como “indicadoras bioculturales”, como por ejemplo el milano silbador (Ibycter americanus), conocido como kakakau, cuyo canto es interpretado por los cofán como señal de la presencia cercana de tigres. Conocimientos como este no se encuentran en guías de campo ni en bases de datos científicas, pero sí orientan la forma en que las comunidades habitan y se mueven en el territorio.

Los datos recogidos se complementaron con grabaciones de vocalizaciones, fotografías y observaciones de comportamiento, lo que a futuro permitirá comparar cambios en la presencia y abundancia de las especies. Este monitoreo no solo será útil para la ciencia, sino que además servirá de insumo para programas educativos en las escuelas indígenas, reforzando así el vínculo entre los jóvenes y las aves que forman parte de su herencia cultural.







jueves, 19 de junio de 2025

AMANTES DE LAS AVES PODRÁN CONTEMPLAR MÁS DE CIEN ESPECIES EN SAN EMIGDIO, VEREDA DE PALMIRA VALLE DEL CAUCA COLOMBIA

 

La Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) se complace en anunciar la actualización de la guía de aves del Centro de Educación Ambiental San Emigdio, un espacio dedicado a la conservación y educación ambiental. La nueva edición incluirá más de cien especies de la avifauna local, convirtiéndose en una herramienta valiosa para los interesados en conocer y preservar la biodiversidad regional.

La guía, elaborada en colaboración con la Fundación Biodess, destaca la importancia de las aves en los ecosistemas y su papel como polinizadoras, dispersoras de semillas e indicadores biológicos del estado de los ecosistemas. Adicionalmente, el Centro de Educación Ambiental San Emigdio, con su topografía montañosa y ecosistema de arbustales y matorrales, es un lugar ideal para su avistamiento.

 Según David Acosta Leal, coordinador de educación ambiental del centro, la actualización de la guía es un paso importante para promover la conservación y protección de las aves y sus hábitats:

 “Estamos en el proceso de identificación de las especies, todas las fotos que tomamos aquí son nuestras, las sacamos del mismo territorio y la información la obtuvimos con nuestro grupo de intérpretes ambientales. Esto demuestra lo rico y biodiverso que es esta zona”.

Para el levantamiento de la información, se están realizando recorridos a primeras horas de la mañana y la tarde, previa identificación de los sitios donde se tiene certeza de los avistamientos, y con el apoyo de un biólogo.  De igual manera, se están utilizando guías virtuales como apoyo para la información y las guías ambientales con los que cuenta el centro. “El contacto con las aves es constante , cada vez que se hacen recorridos con los visitantes que llegan al centro”, puntualizó Astrid Lorena Trujillo, profesional universitario de la CVC.

 La CVC espera que la guía sea una herramienta útil para los visitantes y los interesados en la conservación y la educación ambiental. Este producto, estará listo en septiembre de este año.

Si desea conocer más sobre este lugar o sobre otros centros de educación ambiental de la CVC, lugares para crear conciencia ambiental, puede ingresar a https://www.cvc.gov.co/centros-de-educacion-ambiental




miércoles, 4 de junio de 2025

Proteger las aves playeras es proteger la vida en Tumaco

 La pérdida de hábitat por urbanización costera, la contaminación por residuos sólidos y las alteraciones de los flujos de agua dulce son algunas de las principales amenazas que enfrentan las aves playeras en Tumaco, en el Pacífico colombiano. Así lo explicó el experto ambiental Vinicio Góngora Fuenmayor durante la charla “Aves playeras y estrategias para su conservación en Tumaco”, organizada por el Sistema de Gestión Ambiental (SGA) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) como parte del Evento Ambiental 2025.

Durante el encuentro, transmitido por YouTube y liderado por la UNAL Sede Tumaco, el investigador destacó que este grupo de aves incluye especies migratorias como el playero semipalmeado (Calidris pusilla), que cumple funciones esenciales en los ecosistemas costeros como el control de insectos y la dispersión de semillas. “Son bioindicadores del estado ecológico del litoral. Su declive es una señal de alerta sobre la salud del ecosistema”.

“Además su papel ecológico se extiende al equilibrio de humedales y zonas intermareales: controlan poblaciones de gusanos arenícolas e insectos, lo que evita desequilibrios que podrían afectar incluso la salud humana”, señaló el experto.

También presentó un análisis detallado de las presiones que están reduciendo la presencia de estas aves en playas, estuarios y manglares. Entre ellas mencionó la ocupación desordenada del borde costero, el vertimiento de aguas residuales sin tratamiento y el uso no planificado de playas para actividades turísticas o comerciales.

A esto se suman amenazas como la cacería furtiva, el uso de herbicidas en camaroneras y el abandono de piscinas acuícolas, que deterioran el hábitat de especies fundamentales. Entre otros factores que también afectan la permanencia de estas aves está la presencia de perros ferales —caninos que viven en estado salvaje, organizados en jaurías y que suelen perseguir o atacar a las aves—, la contaminación con residuos sólidos, el ruido y tránsito de motos en la playa, y la depredación por halcones o serpientes.

Estrategias que nacen en el territorio

Frente a este panorama, el experto propuso fortalecer el trabajo comunitario como vía para la conservación. “Las estrategias de protección deben surgir con y para la comunidad. Necesitamos construir capacidades locales que permitan la apropiación del conocimiento sobre las aves y su entorno”, indicó Góngora, uno de los creadores de la Fundación para la Conservación de la Biodiversidad (Guandal) - Tumaco Birding. En ese sentido, resaltó experiencias exitosas de monitoreo participativo y educación ambiental con niños, jóvenes y líderes locales en Tumaco.


Desde la Fundación, creada en 2018, se han desarrollado iniciativas como festivales comunitarios de aves y ballenas, distribución gratuita de calendarios ilustrativos con nombres locales y científicos, exposiciones fotográficas y talleres escolares. También se han llevado a cabo más de 38.000 registros de aves en cinco años, identificando 28 especies, muchas de ellas migratorias. Estos datos se han integrado a bases de datos científicas nacionales e internacionales.

Igualmente hizo énfasis en el valor cultural que algunas de estas aves tienen para las comunidades locales. Por ejemplo, la cachimbuja (Numenius phaeopus) es utilizada por las piangüeras como señal auditiva de que la marea sube, permitiéndoles saber cuándo deben regresar del manglar. Otras, como el meniaculito, son reconocidas por sus movimientos característicos y se integran al saber popular.

Respecto al cambio climático, alertó que “algunas especies están adelantando su llegada migratoria a Tumaco, lo que estaría asociado con alteraciones en sus ciclos reproductivos en el hemisferio norte. Aunque aún no hay estudios concluyentes, esta es una línea de investigación urgente”.

También compartió hallazgos sobre especies migratorias que, de forma inusual, han comenzado a reproducirse en playas de Tumaco, como el chorlito (Anarhynchus wilsonia), a pesar de las perturbaciones humanas. Esta ave ha desarrollado una estrategia reproductiva escalonada que le permite anidar dos veces por temporada, lo que aumenta sus posibilidades de éxito.

Así mismo planteó la necesidad de integrar estos esfuerzos con políticas públicas y ordenamiento territorial, subrayando que “las soluciones deben ser interinstitucionales, pero con el corazón puesto en la comunidad”.

La charla se inscribe en una serie de encuentros virtuales que buscan sensibilizar sobre los retos ambientales más urgentes en los territorios colombianos, en el marco del Evento Ambiental 2025 de la UNAL.






miércoles, 12 de marzo de 2025

Aves de los Andes colombianos tendrían riesgo de amenaza mayor al registrado

 El análisis de las principales bases de datos digitales sobre biodiversidad en el mundo mostró que casi toda la información disponible para 11 especies de aves del género Grallaria –dentro de las que se encuentra el tororoí, que habita la Serranía del Perijá y la Sierra Nevada de Santa Marta– presentan errores en los registros sobre los lugares donde habitan y la identidad de las especies. Así, en tres de ellas, descritas en 2020, hay un riesgo de amenaza mayor al que se tenía registrado, pues su distribución geográfica y los lugares en donde se pueden encontrar son menores.

Colombia es el segundo país más biodiverso del mundo y ocupa el primer lugar en número de especies de aves, con 1.966 (20 % del global), superando a países como Perú, Brasil, Ecuador e India. Aquí por lo menos 82 de estas especies son nativas.

Un ejemplo de esta diversidad está en la Sierra Nevada de Santa Marta, hábitat principal de las aves del género Grallaria –palabra del latín que significa “que camina sobre zancos”–, conocidas por las curiosas y largas patas que las sostienen; de hecho no vuelan sino que saltan y se mueven rápidamente por hábitats boscosos. 

El plumaje de dichas aves es de color pardo, café y un poco anaranjado, una de las características que las hacen difíciles de identificar, y su canto es como un silbido intenso que sigue a una vibración, y es uno de los rasgos principales que durante años le ha permitido a los científicos identificar su presencia, pues son reacios a dejarse observar.

La investigadora Dennys Johana Plazas Cardona, magíster en Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) e investigadora de la Asociación Selva, observó con detalle si los registros geográficos disponibles para varias especies de Grallaria tenían sesgos geográficos que potencialmente influyeran en la sobreestimación o subestimación (tener más o menos datos) de los rangos de distribución, afectando así la evaluación de su riesgo de extinción. 

Luego de trabajar con más de 10.000 registros de las bases de datos de acceso público y que se alimentan de los registros de cualquier biólogo, científico o interesado en “pajarear”, y de usar programas de análisis como RStudio, MaxEnt y ArcGIS, la investigadora encontró que esto sí ocurre. Al “limpiar” la información, es decir eliminar duplicados exactos y cotejar coordenadas de la presencia de las aves, evidenció que los datos disminuían significativamente; por ejemplo algunas especies tenían 4.000 registros sin el filtrado, pero después del análisis se notó que realmente había 800 o menos. Además algunas especies se incluían dentro de una sola especie, lo cual dificulta su identificación.

“Cuanta mayor rigurosidad en el filtrado de los datos menor probabilidad habrá de obtener modelos que estimen mal la distribución geográfica, y por lo tanto los modelos de nicho ecológico utilizados en la investigación son mucho más confiables y permiten tener información de mejor calidad y confiable”, indica la magíster Plazas.

Entre las causas principales de amenaza estarían actividades como la deforestación y la pérdida de los bosques andinos y altoandinos, que se hace para plantar monocultivos de café; también la construcción de carreteras que dañan el tránsito ecológico; la extracción de carbón y oro, una industria marcada en estas zonas que termina contaminando ríos, y aunque falta más investigación, existe la posibilidad de que esto dañe la cadena alimenticia; y el cambio climático, con temperaturas altas y lluvias precipitadas que les dificultan a las aves encontrar alimento. 

Crece el riesgo de amenaza

En 1964 la Unión Internacional para la Conservación y la Naturaleza (UICN) creó la Lista de roja de especies amenazadas, que incluye criterios específicos para hablar del peligro que tienen frente a la extinción. Uno de ellos es la distribución geográfica y el lugar de ocurrencia, es decir el terreno en el que habitan: dependiendo de los kilómetros a la redonda en los que se pueden encontrar varios individuos, se puede hablar de un mayor o menor riesgo.

Dentro del estudio, la investigadora analizó cinco nuevas especies para Colombia, descritas en 2020 por profesores como Andrés Cuervo, del Instituto de Ciencias Naturales de la UNAL. Tres de ellas, que forman parte del complejo G. rufula, presentaron un riesgo de amenaza mayor al registrado, debido a que su distribución geográfica y lugar de ocurrencia en lugares como la Serranía del Perijá y la Sierra Nevada de Santa Marta es más baja, y concuerda con el criterio de la UICN para hablar de especies en grado de amenaza. Una de las especies que presentaría el mayor riesgo es el tororoí del Perijá (G. saltuensis), cuya distribución geográfica es de unos 169 km2, lo que significa que más allá de esa distancia es difícil encontrarlo. 

Esta investigación es un llamado urgente para mejorar la calidad de los datos en plataformas científicas y fortalecer las estrategias de conservación de especies en peligro en Colombia, teniendo a la Serranía del Perijá y la Sierra Nevada de Santa Marta como lugares con una amplia diversidad que merecen tener un plan de manejo que reduzca los sesgos geográficos y ayude a proteger sus aves endémicas.