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martes, 16 de abril de 2024

Nueva alerta por baja calidad del aire en Bogotá: ¿cuáles son las partículas que más contaminan?

 Generalmente son el ozono, los óxidos de nitrógeno y el monóxido de carbono, que se encuentran suspendidos en el aire. A la época seca –propia de los primeros meses del año–, agravada por el fenómeno de El Niño, hay que sumarle el impacto de los incendios forestales y la llegada de polvo proveniente del desierto del Sahara. Expertos en calidad del aire explican, entre otros aspectos, de dónde provienen los contaminantes y el impacto en la salud de las personas.

El profesor Néstor Rojas Roa, director del grupo de investigación Calidad del Aire de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que los contaminantes pueden ser gaseosos –como el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno, el ozono o los óxidos de azufre– o estar en fase sólida y líquida, “que son las que llamamos partículas, y por la característica de su tamaño pueden permanecer suspendidas en la atmósfera durante mucho tiempo”.

PM significa material particulado o contaminación por partículas; algunas como el polvo, la suciedad, el hollín o el humo son lo suficientemente grandes y oscuras como para verlas a simple vista (PM10), y otras son tan pequeñas que solo se pueden detectar a través de un microscopio electrónico (PM2.5).

“Estas provienen de diferentes fuentes, algunas relacionadas con el desgaste de materiales (frenos, llantas), por ejemplo, y otras vienen de procesos de combustión, y por ser tan sumamente finas se pueden aglomerar entre sí generando partículas más grandes, que por su tamaño menor a las 10 micras se pueden inhalar”, indica el académico.

Especialmente las partículas finas PM2.5 pueden penetrar profundamente en los pulmones y llegar a diferentes tejidos y órganos del cuerpo como el cerebro, los riñones o el corazón, causando problemas respiratorios y exacerbando condiciones preexistentes como asma, hipertensión, o enfermedades cardiacas, entre otras.

“Una característica primordial es su tamaño; algunas, por ser tan finas, tienen una masa muy pequeña, por lo que quedan fácilmente suspendidas en el aire y no se depositan o sedimentan; por ejemplo una partícula de polvo de una playa sedimenta rápido porque es un poco más pesada”, señala el experto.

¿Por qué las alertas?

El profesor Rojas recuerda que esta suele ser una época en la que se generan alertas como la lanzada por la Secretaría de Ambiente de Bogotá: “los primeros meses del año se caracterizan por tener tiempo más seco, menos precipitaciones o lluvias y más radiación solar por cielos despejados, y esto hace que la atmósfera tenga mayor contaminación por varias razones, entre ellas que al haber menos lluvias el efecto de lavado de la atmósfera se reduce”.

“Así mismo, al haber tiempo seco hay más polvo que se puede resuspender de las vías o de diferentes superficies sobre el suelo, y esto hace que en el primer trimestre de cada año aumente la cantidad de partículas en el aire”.

“Además es una época en la que se presentan con mayor facilidad las quemas de sabanas o de pastizales, o incendios en diferentes lugares del país. Así mismo, la atmósfera suele estar más estancada sobre la ciudad debido a algunos cambios en los regímenes de vientos”, explica el experto.

Precisamente, después del impacto de las conflagraciones en varias regiones del país a comienzos del año, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible emitió una nueva alerta por la activación de estas, y estima, con datos del Ideam, que el domingo 14 de abril había 746 municipios con algún tipo de alerta por incendios: 293 están en alerta roja, 261 en naranja y 192 en amarilla.

Con respecto a Bogotá, es importante mencionar que “esta es la cuarta alerta declarada por el Distrito este año por condiciones adversas de calidad del aire, y está influenciada en un 75 % por factores exógenos (incendios en las regiones y arenas del Sahara) y un 25 % por las emisiones que se generan en la ciudad (industria, transporte, material resuspendido, entre otros)”, como se lee en el comunicado.

El impacto de los incendios forestales

El profesor Luis Carlos Belalcázar, de la Facultad de Ingeniería de la UNAL, señala que los incendios forestales tienen un impacto significativo en la calidad del aire y la salud de las personas, especialmente en entornos urbanos como Bogotá.

“Estos liberan grandes cantidades de contaminantes atmosféricos, incluyendo partículas finas (PM2.5), óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y compuestos orgánicos volátiles, que afectan negativamente la calidad del aire”, afirma.

Por su parte el profesor Rojas anota que “aunque se pensaría que es más tóxico quemar gasolina que material vegetal, realmente están a la par, e incluso en la quema de biomasa puede haber sustancias más dañinas porque la combustión es menos completa que en los combustibles de un motor o una caldera”.

“Por esta época del año las quemas que suceden en la Orinoquia son arrastradas por los vientos alisios (aquellos que soplan entre los trópicos) hasta la cordillera Oriental y de ahí hacia el interior del país produciendo un aumento muy significativo de la contaminación en Bogotá”.

Al respecto, investigaciones de la UNAL, la Universidad de los Andes y la Universidad Estatal de Colorado (Estados Unidos) han evidenciado que entre febrero y abril los incendios forestales aportan en Bogotá hasta un 15 % de los contaminantes totales.

Entre las recomendaciones está implementar medidas de gestión de incendios forestales para prevenir y controlar los brotes; particularmente se debe reforzar la vigilancia y la respuesta rápida a los incendios.

También es muy importante reducir las emisiones de otras fuentes, en particular las emisiones de camiones, motos y carros particulares, de modo que durante la época de incendios el impacto de esas otras fuentes sea menor.






miércoles, 29 de noviembre de 2023

Sensores de bajo costo, aliados para medir la calidad del aire en jardines infantiles

 Los puestos de comida al aire libre, el tráfico vehicular y la resuspensión de polvo en las vías son factores que alteran las concentraciones de contaminantes en el aire en zonas cercanas a jardines infantiles. Con sensores de bajo costo se evaluaron 6 jardines en sendas localidades de Bogotá; la de Suba presentó picos asociados con dichas fuentes de contaminación.

Durante un año, los sensores registraron datos tanto de la concentración de material particulado PM1, PM2.5, PM10 –factores que pueden causar problemas respiratorios y cardiovasculares– como de temperatura, humedad relativa y dióxido de carbono (CO2). Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación del aire es una de las principales causas de muerte prematura en el mundo, por eso es importante realizar este tipo de monitoreos.

Aunque en diferentes ciudades del país se han implementado redes de monitoreo de la calidad del aire que proporcionan información para evaluar las condiciones del aire en general y analizar cómo se afecta por diversas fuentes de emisión como el tráfico vehicular, las industrias, las chimeneas, los incendios forestales y otros fenómenos presentes en el entorno, estas redes no permiten evaluar la calidad del aire en microambientes específicos como los jardines infantiles. Esto es importante, ya que los niños son más susceptibles a los efectos de la contaminación del aire.

De ahí que Fredy Escobar Díaz, magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), implementó sensores de bajo costo –donados por la Fundación Horizonte Ciudadano a través de la Institución– para monitorear el exterior de 6 jardines infantiles públicos de las localidades de Ciudad Bolívar, Usme, Tunjuelito, Fontibón, Kennedy y Suba, utilizando un enfoque estratégico basado en zonificación de la ciudad para seleccionar las zonas y los jardines en donde es más necesario hacer mediciones complementarias de calidad del aire.

“En el estudio, después de recopilar la información analizamos las mediciones tanto fuera como dentro de los jardines para ver si la contaminación del ambiente externo ingresaba al jardín, o si la cocina es un factor que influye. También medimos el CO2 como un indicador de esa ventilación”.

“Cuando se mide la concentración de CO2 en partes por millón (ppm) en espacios interiores, una concentración por debajo de 700 ppm indica una buena ventilación, es decir que el aire circula adecuadamente”, explica el investigador.

Focos de contaminación

Los sensores de bajo costo realizan un seguimiento en tiempo real de las partículas que pasan a través de un conducto equipado con un láser que las cuenta. La cantidad calculada por este sistema se convierte luego en una medida de concentración expresada en microgramos por metro cúbico, es decir que cada minuto se generan datos y se transmiten a través de wifi a la plataforma del fabricante, de donde se pueden descargar a diferentes resoluciones temporales.

En este caso, después de analizar cada uno de los parámetros, el magíster determinó que el interior de los jardines infantiles tenían una buena ventilación, pues las concentraciones de CO2 estaban por debajo de 500 ppm. Sin embargo, en el jardín de Suba encontraron picos de martes a sábado después de las 5 de la tarde que indican el aumento de contaminantes en el ambiente.

Con este hallazgo, se entrevistó a los profesionales del jardín y se recorrieron las calles de la zona para encontrar la razón del notable impacto que tenía la calidad del aire en ese periodo de tiempo.

Tras indagar, se encontró que los picos coincidían con la presencia de fuentes de contaminación cercanas como la quema de carbón en puestos de comida al aire libre y el tráfico vehicular, “factores que influyen en la calidad del aire en el interior de los jardines, ya que estos contaminantes pueden ingresar a través de los sistemas de ventilación”, explica el ingeniero.

El proyecto no solo proporcionó datos relevantes sobre la calidad del aire que se socializaron con entidades distritales, sino que además generó recomendaciones y acciones como la adquisición de filtros HEPA, que tienen la capacidad de retener partículas muy pequeñas y así reducir la exposición de los niños a momentos críticos de contaminación. También se realizaron sesiones de capacitación con el personal de los jardines infantiles, en las que se presentaron las tendencias de las concentraciones de contaminantes en cada institución y se propusieron medidas como no hacer actividades en zonas verdes cuando se presenten los picos.

El experto enfatiza en que “aunque la ciudad está cubierta con una red de monitoreo robusta, es necesario empezar a medir esos microambientes para identificar fuentes de contaminación cercanas a los lugares en donde se desarrollan actividades diarias, que impactan la salud. Con los sensores de bajo costo se pueden medir y tienen una buena eficacia”.






martes, 18 de julio de 2023

Método más eficiente para producir carbón activado que descontamina aire y agua

 A partir de los millones de toneladas de residuos que genera la agroindustria (recortes de pasto, bagazos, cuescos, etc.) es posible obtener un tipo de carbón activado útil para descontaminar el aire y el agua, pues este puede retener en su superficie compuestos, como por ejemplo el dióxido de carbono y el sulfuro de hidrógeno, dos productos generados por los automotores y los procesos industriales. La torrefacción, un pretratamiento térmico que consiste en someter la biomasa a temperaturas entre 200 y 300 °C, aumenta significativamente el rendimiento del biocarbón y mejora su capacidad de adsorción.

En Colombia se destinan alrededor de 3 millones de hectáreas para cultivos permanentes y estacionarios como café, caña de azúcar, maíz, arroz y palma africana, los cuales generan cerca de 72 millones de toneladas de residuos orgánicos anuales. “A estos residuos, que incluyen recortes de pastos, bagazos, cuescos, etc., también los llamamos biomasa; esta se puede transformar –mediante procesos termoquímicos y biológicos– en productos con alto valor agregado con los que se pueden mitigar problemas medioambientales y producir energías más respetuosas con la naturaleza, de manera que disminuye el uso de combustibles fósiles”, explica el ingeniero mecánico Marlon Fabián Córdoba Ramírez, doctor en Ingeniería - Sistemas Energéticos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

Entre los muchos productos que se pueden obtener a partir del tratamiento de la biomasa se destacan los son sólidos. “Al someter la biomasa a altas temperaturas –alrededor de 350 °C– en ausencia de oxígeno, se obtiene, entre otras cosas, un sólido carbonoso (muy similar al carbón, con una composición promedio del 85 % de carbono) cuyas características especiales le permiten capturar y retener, por ejemplo, metales que contaminan las aguas –como el sulfuro de hidrógeno– o tóxicos gaseosos como el dióxido de carbono (CO2) en el aire”.

Considerando estos atributos, y con el objetivo de definir una ruta óptima para obtener ese biocarbón y un carbón activado derivado de este, el investigador desarrolló su tesis de doctorado. En ella evaluó fundamentalmente el tratamiento del cuesco de palma mediante el proceso de torrefacción a distintas temperaturas con el fin de encontrar cuál era la más eficiente para tener un resultado de calidad.

“La intención principal fue hallar un camino que implicara utilizar menos compuestos para los pretratamientos químicos o físicos que pueden generar contaminantes o costos adicionales. Otro propósito fue obtener un biocarbón mucho más poroso y con mayores rendimientos, capaz de atrapar con mayor eficiencia los contaminantes a los que se expone, y que a su vez permita obtener más carbón activado en un proceso posterior”, señala.

Así, el investigador Córdoba realizó, por un lado, la ruta típica para obtener el carbón activado, que consiste en someter la biomasa a un proceso de pirólisis lenta, es decir, calentar la biomasa entre 350 y 700 °C para después someterla a un proceso de activación, del que resulta el carbón activado.

“Por otro lado, aplicamos una ruta alternativa, que incluye el proceso ‘previo’ –llamado torrefacción o pirólisis intermedia–, con el que, primero, se somete la biomasa a temperaturas  entre 200 y 300 °C, para después someterla a un proceso de pirólisis lenta a 700 °C, y finalmente el proceso de activación”.

“Con la ruta alternativa se obtuvieron mejores resultados en cuanto a rendimiento y porosidad: de obtener biochar de 80 a 110 m2/gramo de área superficial, pasamos a uno de 700 m2/gramo. Además, en el carbón activado logramos tener áreas de 2.300 m2/gramo, un hecho que por lo general se logra mediante activación química, pero nosotros lo hicimos simplemente incorporando temperaturas y tiempos más largos de acción (torrefacción más pirólisis lenta)”, explica el ingeniero.

Con respecto a la capacidad de capturar sustancias contaminantes, también se alcanzaron resultados favorables, pues se comprobó que por cada gramo de carbón activado obtenido se podían capturar en promedio 95 miligramos de CO2. Esto, además de ser útil para limpiar espacios contaminados, puede ser benéfico para otros usos que se le están dando el carbón activado, como por ejemplo en la remediación de los suelos.

“Tener una buena cantidad de carbono en el sólido puede ayudar a retener más nutrientes y hacerlo más productivo. Ese es un trabajo futuro que se puede desarrollar a partir de esta tesis. Así mismo, puede tener implicaciones positivas en la adsorción de sulfuro de hidrógeno, que es un gas contaminante y muy ácido, producto de procesos industriales”.





jueves, 18 de mayo de 2023

Cuencas atmosféricas, esenciales en el monitoreo de la calidad del aire

 Al igual que en la hidrología, las cuencas atmosféricas son espacios geográficos delimitados parcial o totalmente por elevaciones montañosas u otros atributos naturales, ocupados por un volumen de aire con características similares que propician la concentración y reacción de gases y partículas contaminantes del aire; por eso su uso resulta preponderante en la gestión de la calidad del aire. En la aplicación de este novedoso concepto avanza el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, la segunda aglomeración urbana de Colombia, que lo viene utilizando en su normativa ambiental.

En 2011, con el fin de conocer las zonas más afectadas por la baja calidad del aire y delimitarlas en polígonos para tomar mejores decisiones, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA) fue definida como un área fuente de contaminación o cuenca atmosférica, porque allí se emite material particulado PM10 y PM2.5, es decir, de partículas de polvo, ceniza, hollín y otros contaminantes que quedan suspendidos en la atmósfera.

“El AMVA es la única en Colombia que ha aplicado el concepto, y aunque ha sido un hecho valioso aún hay algunos problemas relacionados con su definición, interpretación y aplicación técnica”, señala Lucas Andrés Quintero Velásquez, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

Agrega que “sabemos que los factores que deterioran la calidad del aire –afectando la salud humana, la fauna y la flora– están directamente relacionados con la organización del territorio. Por eso es indispensable adoptar figuras que sirvan como determinantes en los planes y esquemas de ordenamiento”.

Sin embargo, el país no tiene una norma que mencioné y desarrolle el concepto de “cuenca atmosférica” o “pluma urbana”, y hacerlo sería crucial para tomar medidas conjuntas (entre distintas entidades y la comunidad) que impidan que los contaminantes que se generan en una región perjudique a otra.

Según el magíster, “se sabe, por ejemplo, que las emisiones del Valle de Aburrá llegan a la región biogeográfica del Chocó, y que las generadas en el Valle de Sogamoso pueden afectar el Valle de Aburrá, especialmente a Medellín. La figura de cuenca atmosférica ayudaría a abordar y mejorar el problema”.

Esta afectación entre regiones se da por la velocidad y la dirección de los vientos, por lo cual no es suficiente determinar una cuenca atmosférica a partir de la cuenca geográfica (montañas, pequeños relieves, etc.), sino que además se debe apelar al transporte de contaminantes.

A partir de entrevistas a decisores, funcionarios del AMVA, revisión de literatura, análisis de leyes colombianas y estudio de la situación normativa y ambiental en México –en donde sí se ha legislado en torno a cuencas atmosféricas incluyendo dirección y transporte de contaminantes–, el magíster determinó que “dicho concepto sí puede ser un determinante ambiental en Colombia, de manera que su implementación derive en limitaciones en los usos del suelo, en la circulación de vehículos, la presencia de fuentes fijas (como industrias) y la altura de los edificios”.

“Como la implementación de esta figura implica restringir algunos derechos, como el de circulación y propiedad privada, si en la normativa se considera la cuenca atmosférica, se deberá regular mediante una ley estatutaria, que implica un debate y un consenso más arduo en el legislativo”, señala el experto.

En definitiva, aunque en el Valle de Aburrá se haya avanzado en el uso del término, su definición aún no ha sido detallada ni establecida legalmente.

“El concepto de ‘pluma urbana’ nos lleva a tomar datos de emisiones y transporte de contaminantes durante todas las épocas del año, lo que permitiría tener un seguimiento constante de un asunto que es dinámico y cambiante. Implementar esta figura legalmente en el país llevaría a una mejor gestión y planificación territorial relacionada con la calidad del aire”, concluye el magíster.







miércoles, 14 de septiembre de 2022

Industria ladrillera utiliza referencia inadecuada para medir calidad de aire

En Colombia se utilizan los niveles estipulados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) como modelo para evaluar las emisiones de partículas contaminantes en la industria ladrillera; sin embargo, estos son ineficaces para categorizar la calidad del aire, ya que allí solo se utiliza un tipo de horno con tecnología más avanzada, contrario a lo que sucede aquí.

 

Un estudio del Departamento de Ingeniería Química y Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) identificó las diferencias existentes entre la emisión de hornos de ladrillo en Cundinamarca y lo que se plantea tanto en la EPA como en la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) y en registros de autoridades ambientales de la India, importante productor de este material en el mundo.

El trabajo se realizó en la jurisdicción Sabana Centro de la Corporación Autónoma Regional (CAR), que agrupa los municipios de Zipaquirá, Chía, Cajicá, Cogua, Tenjo y Tocancipá, entre otros. En él se analizó material particulado, dióxido de azufre y óxido de nitrógeno, además de otros compuestos químicos.

Mientras la EPA establece la emisión de 0,6kg de material particulado por tonelada de ladrillo producida –para el horno tipo túnel, en el que hay una zona continua a lo largo de un pasillo por la que se va quemando arcilla para obtener los ladrillos–, en Colombia la emisión de este tipo de material llega a los 1,55 kg/t.

Julián Echeverri, magíster en Ingeniería Química y Ambiental de la UNAL y líder de la investigación, explica que “el desbalance entre lo que se tiene como punto de referencia y lo que ocurre es abismal: solo en cuanto a material particulado, los hornos tipo túnel que evaluamos superan en un 158 % las emisiones estipuladas por la EPA, y en un 400 % en comparación con la India”.

En cuanto al dióxido de azufre, la emisión en los hornos de esta región de Cundinamarca supera los estándares de la AEMA con un valor de 0,69 kg/t frente a uno de 0,04 kg/t.

La comparación solo se puede hacer con el horno tipo túnel, ya que en Estados Unidos no se tiene otro sistema, mientras que en Colombia existen hornos colmena, baúl o zig-zag, algunos de los cuales son más artesanales y menos mecanizados.

Por otro lado, en Norteamérica, además de utilizar carbón para la quema de arcilla, también se utiliza gas natural, lo cual no ocurre en la industria ladrillera nacional.

Con reportes industriales

Para el estudio se utilizaron datos de 47 reportes industriales que las empresas del sector ladrillero hacen por medio de intermediarios acreditados por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios ambientales (Ideam), para los 32 hornos encontrados en Sabana Centro.

El magíster señala que “la mayoría de estos reportes se calificaron como ‘deficientes’, ya que el nivel de rigurosidad no es muy alto: si por ejemplo van a medir los contaminantes en 5 años, lo que hacen las entidades de medición es tener en cuenta diferentes partículas cada año, pero no hacen el estudio completo, entonces solo se analiza el material particulado y el dióxido de azufre por un tiempo, luego el ácido clorhídrico y así sucesivamente”.

Agrega que “se trata de una situación alarmante que se da porque en Colombia no se tienen sistemas de control que permitan crear datos propios sobre las emisiones de las ladrilleras; hace falta darle mayor importancia a este tema que incluye compuestos químicos perjudiciales para la salud de los seres humanos”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el continente americano alrededor de 320.000 muertes prematuras pueden estar asociadas con la contaminación del aire.

Por su parte, el Instituto Nacional de Salud (INS) indica que en Colombia 15.681 fallecimientos están relacionados con la mala calidad del aire.

“Una diferencia importante radica en los procesos de remoción de partículas, que en Cundinamarca solo existen en 1 de los 32 hornos analizados, el de tipo túnel. El instrumento se llama ciclón, y lo que hace es no dejar que el material particulado más grande salga a la atmósfera, sino que lo deja pegado, mientras que a las partículas más pequeñas las devuelve a la chimenea”, indica.

Situación contraria a lo que pasa en Estados Unidos, en donde emplean instrumentos de multiciclones que hacen que el proceso sea mucho más rápido y eficiente.

En Colombia, la ausencia de otro tipo de sistemas de control para modular la emisión de compuestos contaminantes en la producción de ladrillo hace que solo se tenga en cuenta el material particulado, haciendo que se olviden las demás partículas que también son nocivas para la salud y el medioambiente.







martes, 22 de febrero de 2022

Big data podrían ser aliados en el estudio de la calidad del aire en Bogotá

 Aunque existen bases de datos con información cuantitativa y cualitativa sobre la calidad del aire de la ciudad, provenientes, por ejemplo, de las estaciones meteorológicas de Bogotá, se evidenció que entre 2018 y 2020 estas estaban desarticuladas, lo que representa una limitación para abordar la problemática de una manera transversal.

Bibiana del Carmen Ibarra Vargas, estudiante de la Maestría en Gobierno Urbano del Instituto de Estudios Urbanos (IEU) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), menciona que la información que ofrecen los macrodatos permitiría diseñar estrategias de política pública que incluyan aspectos ambientales, sociales y económicos.

Gracias a la analítica de los big data es posible procesar los datos históricos y continuos para calcular la calidad del aire en una región, localidad o barrio, en intervalos. Además tiene el potencial de ofrecer pronósticos de los valores futuros que utiliza aprendizaje automático (machine learning). La información resultante del análisis sirve, entre otras cosas, como herramienta de prevención.

Las ciudades colombianas tienen el reto de entender la distribución espacial de la contaminación del aire y conocer cuáles son las poblaciones más afectadas, aspectos a los que se puede acceder, por ejemplo, a través de indicadores económicos, de escolaridad o nutrición infantil.

Durante la reciente emisión del programa Observatorio de Gobierno Urbano, del IEU, que se emite por Radio UNAL (98.5 FM), la estudiante Ibarra señaló que existen tres variables que se deben tener en cuenta: el biotopo, es decir la parte geográfica; la ciudad construida, o sea las viviendas, vías y el espacio público, y por último las actividades humanas.

Campo de estudio innovador

El trabajo de maestría “Gobierno y planificación de la condición ambiental del aire en Bogotá 2018-2020: La informática y el Big Data como herramientas de análisis y manejo” buscaba analizar cómo se ha gestionado la calidad del aire en la capital colombiana desde las políticas públicas y el uso de información.

De un primer ejercicio de búsqueda de información sobre calidad del aire en Bogotá, en diferentes fuentes obtuvo 26 millones de registros; después, tras depurar y priorizar información, seleccionó 137.

El profesor del IEU Fernando Montenegro Lizarralde, director del trabajo de grado de la estudiante Ibarra, destaca la importancia de abordar la temática con enfoque urbano, ya que es un campo de estudio novedoso.

El académico indica que el trabajo de su pupila tiene tres pilares: reconocer la importancia de la calidad del aire; entender cómo el uso de big data puede evaluar el problema, e indagar cómo se gestiona esta problemática desde el gobierno urbano.

Teniendo en cuenta los indicadores, que se pueden encontrar por los big data y las variables planteadas, coinciden en señalar que es necesario entender que se requiere un cambio en el concepto de gobernanza.

Gobierno urbano y calidad del aire

Además de las declaraciones de alerta por baja calidad del aire, la estudiante también indagó sobre las respuestas que la Alcaldía Mayor de Bogotá le dio a la problemática. Para ello, tomó el periodo 2018-2019 –durante el mandato de Enrique Peñaloza– y 2020, primer año de Claudia López en el cargo.

La estudiante menciona que “aunque en ese periodo el Concejo de Bogotá abordó el tema, ninguna ponencia estaba en la línea del gobierno urbano, sino que respondían a cuestiones técnicas”.

Según el profesor Montenegro, la calidad del aire afecta de manera distinta a las comunidades, pues son más vulnerables quienes habitan cerca de las zonas industriales.

Con respecto a la alerta amarilla por contaminación ambiental emitida a comienzos de febrero, los invitados al programa señalaron que se dio de manera general, sin tener en cuenta que el problema no afecta por igual a la población.

Por ejemplo, existe evidencia de que el centro-occidente de la ciudad presenta altas concentraciones de contaminantes del aire, que incluso llegan al doble de lo que se registra en otros lugares.

“Por eso es esencial entender la problemática de una manera diferenciada, y ahí las autoridades deben priorizar los lugares donde se requiere una mayor intervención”, asevera el profesor Juan Felipe Franco, uno de los evaluadores del trabajo de maestría de la estudiante Ibarra.

Así, la futura magíster evidenció en su investigación que solo Claudia López incluyó en su Plan de Desarrollo temas referentes al cambio climático y desarrollo de las ciudades en el marco del cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 11: “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”.






viernes, 12 de noviembre de 2021

Incendios impiden que calidad del aire mejore en el Valle de Aburrá

Pese a que las medidas de confinamiento para evitar la propagación del Covid-19 redujeron el material particulado generado por fuentes móviles, las quemas produjeron contaminantes que influyeron en la calidad del aire en el Valle de Aburrá entre marzo y abril de 2020.

Un estudio adelantado por la Maestría de Medio Ambiente y Desarrollo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín evidenció que la calidad del aire en el Valle de Aburrá presenta niveles altos de contaminación, según los límites permisibles establecidos por la resolución 2254 de 2017, del Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Para evaluar la influencia de los incendios en la contaminación ambiental del departamento, la magíster Juliana Uribe Castrillón utilizó sensores como el espectrómetro de imágenes de resolución moderada (Modis), el cual cuenta con una alta sensibilidad radiométrica para identificar los incendios regionales en tiempo casi real.

“Los datos recolectados nos permitieron confirmar que, en efecto, entre 2016 y 2020 hubo un aumento progresivo de quemas en Antioquia”, asegura la magíster.

El estudio detectó los puntos de calor producidos por quemas, a través un proceso de teledetección que captura las imágenes y los datos satelitales de las zonas y los meses en que se presenta más contaminación por quemas.

En el primer semestre de 2020 se presentó el mayor número de quemas con 531 puntos de calor que corresponden al 38 %, seguido de 2019 y 2018 con 318 y 295 puntos de calor respectivamente.

Por acción del viento esas partículas de gases contaminantes producidas por las quemas son transportadas hacia la zona metropolitana del Valle de Aburrá, generando un efecto negativo en la calidad del aire.

Datos de la Unidad de Manejo de Desastres de Antioquia (Dapard) muestran que la mayoría de las emergencias fueron generadas por intervenciones del ser humano y que para febrero del año pasado se tenían reportes de más de 300 incendios que pusieron el departamento en alerta roja.

Contaminantes y dañinas para la salud

Durante los últimos años el Valle de Aburrá superó los 37 µg/m3 (microgramos por metro cúbico) de PM2.5, que son partículas muy pequeñas (más que PM10) suspendidas en el aire que pueden ingresar a los pulmones al respirar y causar enfermedades cardíacas y pulmonares.

Existen diferentes gases que generan contaminación en la atmósfera (PM10, PM2,5, CO2, NO2 y O3) y que provienen de fuentes tanto internas –relacionadas con automóviles y fábricas– como externas, como el humo generados por las quemas.

La mayor presencia de incendios se da en el primer semestre del año, entre febrero y marzo, hacia el nordeste de Antioquia, en municipios como Yolombó, San Roque, Gómez Plata, Amalfi  y San Rafael, entre otros, y en el caso específico del Área Metropolitana del Valle de Aburrá se presentan en Medellín.

Una parte importante de los incendios se producen por las altas tasas de deforestación, combinadas con las condiciones climáticas dadas por la transición de la temporada seca a la temporada de lluvias.


Unir esfuerzos para mitigar el impacto ambiental



Aunque las medidas contra la pandemia detuvieron una importante movilización de gases contaminantes producidos por fuentes móviles y fábricas, los incendios contribuyeron a la contaminación del aire.

La investigadora recomienda “continuar generando políticas enfocadas en las fuentes de emisiones controlables (vehículos e industrias), además de incluir análisis de calidad del aire que aportan las fuentes externas en estos proyectos de mitigación, y ahondar su relación con procesos socioeconómicos en el territorio.

En conclusión, aunque las fuentes externas producidas por los incendios no tienen control político, estas continuarán sumando a la carga de contaminantes en el Valle de Aburrá.










lunes, 9 de enero de 2012

2012

  LOS DEFENSORES DE LAS MARAVILLAS DE LA CREACIÓN.

UN SALUDO AMIGOS;  PRO-AMBI Y SU EQUIPO  DE TRABAJO LES EXTIENDE UNA INVITACIÓN, PARA QUE CONTINUEMOS TRABAJANDO UNIDOS CON PROYECTOS 
DE LOS CUALES SE PUEDAN HACER UNA REALIDAD PARA MITIGAR LOS IMPACTOS AMBIENTALES QUE ESTÁN CONSUMIENDO EL PLANETA Y JUNTO CON EL LA HUMANIDAD.

LA CONTAMINACIÓN DE LOS SUELOS,


LA DEVASTACIÓN DE LOS BOSQUES,



LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE ; ENTRE OTROS, SON  MUCHOS DE LOS  FACTORES QUE COMO DIJIMOS ANTERIORMENTE SON LOS QUE ESTÁN TERMINANDO CON LA VIDA DE TODO SER VIVIENTE EN ESTE BELLO LUGAR   ¡LA TIERRA!!

BIENVENIDAS SEAN TODAS LAS CAMPAÑAS POR NUESTRO PLANETA.
PRIMERA CAMPAÑA:

¡UNA HORA DIARIA SIN VAMPIRO EN CASA!

PRÓXIMA PUBLICACIÓN. 

miércoles, 5 de mayo de 2010

Contaminación


Tres son los medios que reciben los desechos de la civilización actual: El suelo, El aire, y El agua. Ellos son usados como vertederos y son los que sufren las transformaciones mas significativas. Desde la llegada de la era industrial los efectos de la contaminación se han multiplicado y globalizado, produciendo por primera vez en la historia de la especie humana, efectos sobre el conjunto de la biosfera: Perdida de capa de Ozono, Aumento del promedio global de temperatura, Alteración de regímenes climáticos, Desaparición masiva de poblaciones animales y vegetales.



LA CONTAMINACIÓN AFECTA NUESTROS ECOSISTEMAS CUIDEMOSLA!!