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viernes, 11 de septiembre de 2026

Universidad Nacional de Colombia participa en expedición por el Pacífico colombiano que le seguirá el pulso a El Niño

 Desde la superficie hasta las profundidades del océano, 75 puntos distribuidos en el Pacífico colombiano serán monitoreados para medir cambios en la temperatura, la salinidad, el oxígeno y otras variables que permiten entender qué está ocurriendo en el mar y su relación con el fenómeno de El Niño. La Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín participa en Misión Océano Capítulo Pacífico 2026, que integra el Crucero Oceanográfico N.º 65 para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN) y la campaña “Pacífico Abisal: geografías del azul profundo”.

La misión, liderada por la Comisión Colombiana del Océano y la Dirección General Marítima (Dimar), zarpó de Tumaco a bordo del buque de investigación científica marina ARC Simón Bolívar. De las 75 estaciones oceanográficas previstas, 46 están ubicadas en áreas marinas protegidas del Pacífico colombiano.

A bordo del buque, María Clara Lopera Orozco, estudiante de la Maestría en Ingeniería – Recursos Hidráulicos e integrante del Grupo Oceánicos, representará a la UNAL y participará en la medición de variables a lo largo de la columna de agua tales como temperatura, salinidad, oxígeno y otras . La información obtenida permitirá observar cómo cambian las condiciones del océano a diferentes profundidades y aportar datos para comprender su interacción con la atmósfera y el comportamiento de El Niño.

“En cada una de estas estaciones se toman mediciones de variables físicas, químicas y biológicas”, explica la profesora Yuley Cardona Orozco, de la Facultad de Minas de la UNAL Sede Medellín.

El océano guarda señales de lo que ocurre en la atmósfera

Una de las claves está en observar cómo cambia la temperatura del agua desde la superficie hacia las profundidades. Para hacerlo se utilizan instrumentos que registran el comportamiento de esta variable a distintas profundidades y permiten construir lo que los científicos denominan un perfil de temperatura.

“Queremos saber cómo son los perfiles de temperatura en el océano. Cuando digo perfiles de temperatura es que se mete un instrumento que, desde la superficie del mar hasta el fondo, va mostrando cómo está variando la temperatura”, señala el profesor Andrés Osorio Arias, de la Facultad de Minas de la UNAL Sede Medellín.

Medir lo que ocurre bajo la superficie es fundamental porque El Niño está asociado con la interacción entre el océano y la atmósfera. Los cambios en la temperatura del mar y su relación con las condiciones atmosféricas aportan información para establecer cómo evoluciona este fenómeno y comprender sus posibles efectos sobre el clima.

“La relación de la temperatura del océano y la temperatura atmosférica es la que nos dice si se activa o no se activa el fenómeno de El Niño”, menciona el profesor Osorio.

Aunque el Pacífico se monitorea mediante satélites, boyas y otros sistemas de observación, los cruceros permiten acercarse a una escala que esos instrumentos no siempre alcanzan. Las mediciones directas de la columna de agua permiten conocer qué está ocurriendo a diferentes profundidades y comparar esas condiciones entre distintos puntos del Pacífico colombiano.

“Es una foto de un instante, porque es lo que está pasando en este momento. No es una medición continua, pero al menos nos dice qué tan caliente está el océano y cómo es esa relación con la atmósfera”, agrega el investigador.

Mediciones ayudan a contrastar lo que muestran los modelos

El Crucero Oceanográfico forma parte del programa ERFEN (Estudio Regional del Fenómeno El Niño), de la Comisión permanente del Pacífico Sur, un esfuerzo regional de Colombia, Ecuador, Perú y Chile para monitorear las condiciones del Pacífico sudeste y hacer seguimiento a fenómenos de variabilidad climática como El Niño.

En Colombia, las mediciones se realizan periódicamente y permiten construir series de información sobre las condiciones océano-atmosféricas.

Además de observar las condiciones actuales, los datos recogidos permiten contrastar y validar la información obtenida mediante satélites, boyas oceanográficas y modelos matemáticos, con los cuales se ha construido un registro histórico del comportamiento del océano.

Según el profesor Osorio, estos cruceros se realizan periódicamente y permiten comparar las mediciones directas con los modelos existentes. De esta manera es posible establecer si el calentamiento se presenta de forma similar en todo el Pacífico colombiano o si existen zonas en las que las variaciones son más intensas.

La profesora Cardona anota que el ERFEN se desarrolla desde hace décadas mediante la cooperación de Chile, Ecuador, Perú y Colombia para hacer seguimiento a las condiciones del Pacífico sudeste. Aunque las campañas no necesariamente se realizan de manera simultánea entre los países, las mediciones periódicas permiten sumar información sobre un océano cuyos cambios no reconocen fronteras.

Mientras el ERFEN se concentra en el monitoreo de las condiciones océano-atmosféricas y la variabilidad climática, la campaña “Pacífico Abisal: geografías del azul profundo” busca ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas marinos profundos y áreas de especial importancia ambiental.

Misión Océano Capítulo Pacífico 2026 articula además capacidades de la Armada de Colombia, Parques Nacionales Naturales, Fondo Acción, Invemar, Ideam, las universidades Nacional de Colombia, la Universidad de Antioquia y la Universidad del Valle, y el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada del Ecuador (Inocar).




miércoles, 9 de abril de 2025

Turismo y contaminación amenazan los manglares del Pacífico

 Lo que impulsa el turismo en la costa Pacífica también está amenazando su equilibrio natural. Una investigación de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) encontró que la contaminación por fosfatos y nitratos –causada por aguas residuales y restos agrícolas– está afectando la regeneración de los manglares en Buenaventura y Tumaco, poniendo en riesgo su biodiversidad y los servicios que les brindan a las comunidades. El impacto de este deterioro sería irreversible si no se toman medidas urgentes.

Los manglares son ecosistemas que, además de albergar una rica biodiversidad, sostienen la vida de comunidades negras e indígenas, las cuales los utilizan para pescar, recoger frutos y obtener materiales de construcción. Así mismo, brindan servicios ecosistémicos esenciales como proteger las costas, purificar el agua y capturar carbono. No obstante, estas funciones están siendo alteradas por acciones humanas como el vertimiento inadecuado de desechos, la acumulación de microplásticos y el uso excesivo de fertilizantes en zonas aledañas.

La investigadora Luisa Fernanda Mondragón Díaz, magíster en Ingeniería Ambiental de la UNAL, estudió la relación entre la concentración de nutrientes en los sedimentos y la estructura de los bosques de manglar en Buenaventura y Tumaco. Su estudio demostró que los bosques cercanos a zonas urbanas y turísticas reciben mayor carga contaminante, lo que afecta su crecimiento y composición.

Para su trabajo se analizaron cuatro sitios con distintos niveles de intervención humana: en Buenaventura se compararon los manglares del bosque de Piangüita –altamente expuestos al turismo y la contaminación– con los de San Pedro, más protegidos por barreras naturales, y en Tumaco se evaluaron los bosques de Bocagrande, situados en una zona turística, y los de Rompido, donde la tala y quema de árboles son frecuentes.

Las muestras se tomaron del agua intersticial de los sedimentos, aquella atrapada entre las partículas del suelo (o sedimento) en un ecosistema acuático, que actúa como un reservorio de nutrientes y otras sustancias químicas influyendo en la disponibilidad de elementos esenciales para las plantas y los microorganismos, y cuya composición puede cambiar por la contaminación, y afectar la salud de los manglares. De las muestras se midió la concentración de nutrientes y su impacto en la estructura de los manglares.

El impacto invisible de la contaminación

“Los resultados revelaron que en Buenaventura las concentraciones de fosfatos y nitratos son más altas, y que estos nutrientes favorecieron la aparición de nuevos árboles, pero más pequeños”.

“En Tumaco los niveles de amonio y nitritos son más elevados, y la alta concentración de estos últimos afectó la regeneración del manglar. Dichos niveles aumentan en época seca, lo que posiblemente obedece al incremento de aguas residuales por el turismo”, afirma la investigadora.

Señala además que “el exceso de nutrientes puede generar eutrofización, un fenómeno en el que la proliferación de algas reduce el oxígeno disponible, lo que perjudica a la fauna y la flora: una acumulación excesiva de fósforo obstaculiza el crecimiento de las plantas, y la reducción del oxígeno en los sedimentos puede aumentar las emisiones de gases como el dióxido de carbono y el metano”.

Este estudio representa un hallazgo fundamental para entender el estado de los manglares del Pacífico colombiano, pues al generar una base de datos sobre la calidad del agua intersticial y los niveles de eutrofización se pueden establecer alertas tempranas y orientar estrategias de conservación.

La investigación  también subraya la necesidad de establecer regulaciones más estrictas en la gestión de residuos y en el turismo en estas áreas sensibles, asegurando la protección de estos ecosistemas esenciales tanto para la biodiversidad como para las comunidades locales.






lunes, 20 de enero de 2025

Pescadores del Pacífico crean junto a la UNAL un velero para la pesca artesanal

 En un astillero de Buenaventura, principal puerto del Pacífico colombiano, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) completa el 70 % de la construcción del prototipo de una embarcación propulsada por energías renovables -como el aire-, e hibridas, con la que se espera una disminución en el consumo de combustible superior al 25 %. A más tardar en marzo de 2025 estará lista para pruebas en el mar.

A pesar de ser el motor económico y una tradición esencial para estas comunidades, la pesca artesanal se realiza en condiciones precarias ya que los pescadores afrontan jornadas de alto riesgo, expuestos a fuertes vientos, olas impredecibles y amenazas de delincuencia; asimismo, trabajan constantemente mojados y el agua que salpica dificulta la preparación de alimentos, además, duermen en improvisadas camas de plástico o tablas y carecen de espacios como baños.

El prototipo incorpora materiales como la fibra de vidrio, madera y adaptaciones internas que mejorarán la operatividad y la seguridad para las faenas que suelen durar más de tres días en las álgidas aguas del Pacífico colombiano.

Aunque la vela es el principal paradigma tecnológico con el que funcionará la embarcación, especialmente en altamar donde los vientos se hacen más intensos, el prototipo contará con un motor ubicado en la parte interior (intraborda) para prevenir los robos con los que lidian los pescadores durante las faenas.

De igual manera, el diseño incluye un baño, resultado de las discusiones sobre la privacidad y necesidades, especialmente de las pescadoras, quienes no cuentan con este espacio en las barcas tradicionales; este ajuste garantizará la comodidad y promoverá la equidad en el oficio.

La embarcación es uno de los principales resultados del diálogo de saberes entre la academia y las comunidades, que converge en el proyecto “Econavipesca del Pacífico: ecosistema para la navegación pesquera sustentable en el municipio de Guapi, Cauca”. Este apuesta por desarrollar un sistema de pesca sustentable para la cadena pesquera en el municipio de Guapi, que reduzca la dependencia de combustibles fósiles que en la actualidad demanda gastos importantes en la realización de faenas de pesca y que generan impactos ambientales en la realización de dicha actividad.

“El proyecto invitaba a reducir el consumo de combustibles fósiles y promover las energías alternativas: primero, el viento es gratis, y segundo, contamos con la experiencia exitosa de pescadores artesanales de Cabo Blanco en el norte de Perú que utilizan vela y funcionan sin motor”, explica el profesor David Artemio Ríos Méndez, de la UNAL Sede Palmira, quien lidera los procesos de habitabilidad, ergonomía y usabilidad en la definición de la embarcación.


La iniciativa combina tradición e innovación y recupera el uso de la vela como una tecnología tradicional. Esta es liderada por la UNAL Sedes Medellín y Palmira junto la Universidad del Cauca, en alianza con la Agencia Sueca de Cooperación para el Desarrollo Internacional (ASDI) y las universidades Lund y KTH de Suecia, y con la participación de la asociaciones de pescadores: Asociación de Servicios Pesqueros de Pescadores Artesanales de Guapi (Aservipesca), Asociación Renacer Progresista Guapireño y Asociación Nueva Bellavista de la comunidad indígena Eperara Siapidara.

El desarrollo, que inicialmente se planeó en Guapi, se trasladó a Buenaventura por condiciones técnicas; allí, en un astillero local, avanza su construcción con apoyo de la comunidad y expertos en ingeniería naval. Se espera que la embarcación esté lista para pruebas en el mar entre febrero y marzo de 2025.

Proyección pedagógica y sostenible

El enfoque cultural y social del proyecto Econavipesca ha incluido actividades como regatas y capacitaciones con las comunidades pesqueras del Pacífico, para fomentar la apropiación de esta tecnología entre las comunidades locales, es decir, que la gente la asuma y la apropie. “Queremos que la embarcación inspire a las nuevas generaciones a permanecer en sus territorios”, señala el profesor Ríos.

Como parte del proceso han desarrollado materiales educativos, incluido un corto documental producido por la UNAL Sede Medellín para visibilizar la historia de la vela contada desde sus protagonistas a partir de los recuerdos y experiencias de sus ancestros, en el que se destaca su potencial para transformar la pesca artesanal y rescatar el patrimonio cultural de los pescadores, ya que entre 1970 y 1980 esta fue desplazada por motores fuera de borda que funcionan con gasolina, encarecen la labor y contaminan el ambiente.

El proyecto, además de integrar la experiencia de pescadores artesanales de Perú y clubes de vela locales para integrar aprendizajes y garantizar su sostenibilidad, se amplió con actividades que involucraron a niños y adultos a través de talleres y encuentros que se convirtieron en espacios para reflexionar sobre la importancia de las prácticas tradicionales y los retos de la modernización tecnológica.

Una vez finalizada la construcción, el prototipo será trasladado a Guapi para realizar recorridos pedagógicos y capacitar a pescadores locales en su uso y mantenimiento. Actualmente, ultiman detalles en la fabricación del mástil y la confección de la vela, que se realiza con lienzos modernos en colaboración con artesanos locales.








miércoles, 3 de julio de 2024

Mal manejo de residuos y turismo no controlado contaminan manglares del Pacífico

 Expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira evidenciaron que la contaminación del agua de los manglares de Buenaventura –con 47,7 % de contenido de espumas– es casi 7 veces más alta que la de Tumaco, en donde predominan las fibras (65,1 %). El Pacífico colombiano alberga cerca del 73 % de las áreas de manglar del país.

En este trabajo, el más reciente del grupo de investigación Ecología y Contaminación Acuática (Econacua), se evaluaron las diferencias entre las bahías de Buenaventura y Tumaco con respecto a la contaminación por microplásticos en agua asociada con manglares, y se confirmó la influencia de factores humanos y climáticos en la concentración de estos.

Su autora, Laura Vanessa Vidal Torralba, magíster en Ingeniería Ambiental de la UNAL, definió dos zonas de manglar por cada bosque, una de baja y otra de alta densidad. En Buenaventura seleccionó el área de San Pedro, menos intervenida, y la Piangüita con mayor actividad; en Tumaco escogió Bocagrande como la de menor intervención y Rómpido como la de mayor, y allí realizó muestreos en periodos de temporada seca y de lluvias.

Así determinó que en los manglares de la Costa Pacífica los niveles de microplásticos es de 71,64 partículas/m³. En la bahía de Buenaventura se registró una concentración de microplásticos totales significativamente superior: 125,51 ± 27,56 partículas/m³ respecto a Tumaco, que es de 17,78 ± 4,39 partículas/m³.

La alta presencia de espumas en los bosques de manglar de la bahía de Buenaventura se explicaría por el uso frecuente de plásticos de un solo uso, especialmente de aquellos que contienen poliestireno expandido, común en envases de comida y productos desechables, en áreas turísticas como Piangüita y San Pedro. 

“Los macroplásticos mal gestionados se descomponen en fracciones más pequeñas debido a influencias ambientales como el oleaje, la salinidad, la exposición solar, la temperatura y la abrasión, lo que habría contribuido a la acumulación de microplásticos”, explica la magíster Vidal.

La presencia de fibras en Tumaco se relacionaría con la descarga de aguas residuales de actividades de lavandería e industrias textiles ubicadas en la zona de drenaje de la cuenca hidrográfica, y especialmente con la liberación no intencional de redes de pesca en el ecosistema.

Los análisis también revelaron que las concentraciones aumentan sustancialmente durante la época de lluvias, debido a que incrementan el caudal de los ríos que desembocan en las bahías transportando consigo microplásticos desde los ecosistemas terrestres hacia los marinos. Los sitios más intervenidos por actividades humanas dentro de cada bahía presentaron niveles hasta 4 veces mayores que en los sitios menos intervenidos.

Una barrera natural

Otro hallazgo fue la relación entre la estructura del manglar y la concentración de microplásticos. Los manglares más desarrollados –como los de San Pedro (Buenaventura) y Bocagrande (Tumaco)– tienden a tener concentraciones más bajas de microplásticos en el agua, lo que sugiere que actúan como barreras biológicas efectivas. Estas estructuras densas ralentizan el movimiento del agua permitiendo que los microplásticos se sedimenten antes de llegar al mar.

En relación con la concentración de microplásticos, 7,1 veces mayor en Buenaventura, la investigadora considera que la forma semicerrada de la bahía también favorece la acumulación de estos materiales. En contraste, Tumaco, con una bahía más abierta al mar, muestra una menor retención, ya que estos son rápidamente transportados hacia el océano.

Al comparar las concentraciones de microplásticos en aguas de ecosistemas de manglar de estos municipios con respecto a otros estudios realizados alrededor del mundo, se evidenció que las cantidades son más bajas que las reportadas en la Isla del Carmen en México, la isla de Hainan, las bahías de Xiamen y el Golfo de Tonkín en China, la bahía de Todos los Santos en Brasil, la franja costera de Singapur y la costa este de Sudáfrica. 

En Colombia las concentraciones en Buenaventura son mayores que las de la bahía de Cispata, en el Caribe colombiano, la bahía de Tumaco y los manglares de los ríos Saija y Timbiquí, en el Pacífico colombiano. En Tumaco fue menor respecto a los demás sitios mencionados, pero mayor a la reportada en los manglares de los ríos Saija y Timbiquí.

Según se indica en el trabajo de investigación, “la densidad poblacional en Buenaventura fue 21,1 % más alta que la de Tumaco, con una producción anual de residuos 18 % mayor según el DANE y el Departamento Nacional de Planeación (DNP). Los ríos Dagua, Potedó, Anchicayá y Raposo son los principales afluentes que desembocan en la bahía de Buenaventura, cuerpos de agua dulce considerados como una importante vía de acceso de microplásticos”.

Las muestras de agua se recolectaron en agua superficial para luego analizarlas tanto en campo como en laboratorio utilizando técnicas avanzadas de separación y caracterización. El análisis incluyó la medición de parámetros como salinidad, temperatura y oxígeno disuelto, además de la evaluación de la estructura del manglar, y la densidad y altura de los árboles. Para eso emplearon métodos estadísticos avanzados como la Permanova y los Modelos Aditivos Generalizados Multivariados (GAM) para interpretar los datos​.

Esta investigación sienta las bases para futuras investigaciones y políticas públicas que permitan implementar estrategias que reduzcan la presencia de microplásticos, en especial aquellos provenientes de plásticos de un solo uso, que predominan en ambas bahías.








jueves, 12 de octubre de 2023

Eclipse “anillo de fuego” se observará desde el Pacífico hasta el Amazonas

 Entre las 11:30 de la mañana y las 3:15 de la tarde de este sábado 14 de octubre, este fenómeno inusual atravesará el país de occidente a oriente, y quienes tendrán el privilegio de observarlo viven en zonas de Chocó, Valle del Cauca, Quindío, Tolima, Huila, Meta, Guaviare, Vaupés, Caquetá y Amazonas; En el resto del país se observará parcialmente. La Universidad Nacional de Colombia (UNAL) tendrá programación especial desde la Sede Palmira.

El profesor Mario Armando Higuera Garzón, director del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) de la UNAL, explica que “la Luna tapará parcialmente al Sol de forma anular, lo que quiere decir que, en el instante máximo del eclipse, según el lugar donde se encuentre el observador, se apreciará un disco oscuro negro, que es la Luna, y un borde iluminado del Sol que forma una especie de anillo”.


Según el docente del OAN José Gregorio Portilla, “que la Luna no cubra por completo el disco del Sol, como sí ocurre en un eclipse total, se debe a que en ese momento la Luna se encuentra en un punto de su trayectoria en el cual está más alejada de la Tierra, situación que se conoce con el nombre de apogeo, de manera que su tamaño aparente es un poco más pequeño que el disco aparente del Sol, y no lo cubrirá por completo”.

Los expertos de la UNAL señalan que el eclipse pasará primero por varios estados del suroccidente de los Estados Unidos –como Oregón, Nevada, Utah, Colorado, Nuevo México y Texas–, luego recorrerá parte de la península de Yucatán, regiones orientales de Honduras, Nicaragua, Costa Rica y parte central de Panamá, después atravesará el territorio colombiano de occidente a oriente entrando por el Pacífico en Chocó y saliendo por Amazonas, y por último cubrirá áreas del norte de la zona amazónica de Brasil.


Los demás habitantes de la Tierra, como aquellos que viven en Bogotá y otros departamentos colombianos por donde no pasará el eclipse solar anular, aunque no podrán ver el “anillo de fuego”, sí observarán un eclipse parcial, “en el cual la Luna cubre solo una parte del disco solar, dejando una porción del Sol visible en el cielo”.

El profesor Portilla explica que “la mayoría de los colombianos empezarán a observar el eclipse entre las 11:30 y 11:45 de la mañana; la máxima plenitud del eclipse (lo máximo que la Luna cubrirá el disco del Sol) ocurrirá entre la 1:10 y 1:30 de la tarde, y el fenómeno terminará por completo entre las 3:00 y 3:15 de la tarde”.

Con precaución

Los investigadores del OAN enfatizan en la importancia de proteger los ojos al observar el eclipse, y advierten que por ningún motivo se debe observar a simple vista, y mucho menos a través de instrumentos ópticos que no posean filtros solares.

“No es que el fenómeno del eclipse per se dañe el ojo, es solo que normalmente una persona no se expone a ver el Sol directamente por un largo periodo”, señalan.


Los rayos ultravioleta son tan energéticos que pueden producir un daño irreparable en la retina. “En el transcurso de un eclipse anular siempre habrá un sector del disco del Sol sin cubrir, y aun la intensidad de la luz de ese pequeño sector es tan fuerte que puede causar un daño importante al ojo”, amplía el profesor Portilla.

Ya que apreciar el “anillo de fuego” será un privilegio para algunos habitantes en el suroccidente del país, la UNAL Sede Palmira abrirá sus puertas a todas las personas que quieran observar este espectáculo, y para ello ha preparado una programación especial, resultado de una alianza entre la Universidad, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias) y la Red de Astronomía de Colombia.

El punto de encuentro será la cancha de fútbol del campus principal de la Sede, a las 9:00 de la mañana, y desde allí Televisión UNAL transmitirá en directo por el canal de YouTube un magazine con expertos que explicarán algunos detalles de este fenómeno; también habrá zona de telescopios, distribución de gafas seguras para la observación solar, visita al domo planetario portátil y el momento más esperado: la observación del anillo solar, que empezará hacia la 1:20 p. m. y será trasmitido en directo en pantalla gigante.

Conozca aquí la agenda en la Sede Palmira.








 













martes, 19 de septiembre de 2023

¡A cuidar el manglar del Pacífico nariñense! es un valioso reservorio de carbono azul

 Además de ser el hogar peces, crustáceos y moluscos como las pianguas, los manglares son importantes depósitos de carbono azul, aquel que se almacena naturalmente en los ecosistemas marinos y costeros, de ahí su nombre. Estas formaciones vegetales leñosas capturan el dióxido de carbono (CO2) –gas que contribuye al calentamiento del planeta– y lo almacenan por mucho tiempo en raíces, tallos y hojas, de ahí la importancia de preservar estos entornos.

En su estudio, la ingeniera agroforestal Angélica Sofía Moreno Muñoz, magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, determinó la cantidad de carbono azul almacenado en los manglares del Pacífico nariñense.

Para ello estableció 10 sitios a lo largo del área de manglar iniciando en el norte: La Tola, pasando por Mosquera, San Juan de la Costa y Salahonda, y también en la parte sur de Tumaco, Guinulero, Cabo Manglares, el Chontal y Candelillas del Mar.

Con una temperatura promedio de 29 °C, Cabo Manglares (250.884 hectáreas) es una zona biodiversa en la que también hay anidamiento de tortugas, bosques inundables y bancos de piangua, molusco parecido a la ostra muy importante económica y culturalmente pues ha permitido la subsistencia de las comunidades que se asientan en las márgenes de los bosques de manglar. En Colombia, más de 6.000 familias derivan su sustento de este recurso.

Por otro lado, con 27 °C promedio está el Parque Nacional Natural Sanquianga, que posee el 53 % de los manglares de Nariño y el 20 % del Pacífico colombiano.

Para su estudio, la magíster Moreno sumó el carbono almacenado tanto en la parte aérea como en la subterránea, o sea las raíces, y en el suelo bajo los manglares. En los dos primeros recopiló información secundaria derivada de inventarios forestales, y para el suelo tuvo que construir un modelo de predicción espacial del carbono almacenado a 2 m de profundidad a partir de diferentes variables edafológicas (relacionadas con las características del suelo), climatológicas y oceanográficas.

En ese sentido, consideró la altura del pecho (diámetro del tronco de un árbol de manglar) para calcular la biomasa aérea y subterránea de 48 parcelas de muestreo a partir de ecuaciones alométricas; después transformó estos resultados a carbono almacenado, mediante factores de conversión específicos. Con ello se obtendrían las reservas de carbono aéreas y subterráneas.

Por otro lado, para estimar el carbono almacenado en el suelo construyó un modelo random forest (algoritmo de inteligencia artificial), para el cual recopiló información de 18 variables en los años: 1988, 1992, 1993, 1999 y 2017. Entre dichas variables estuvieron el carbono orgánico, la densidad aparente, el pH o acidez, el porcentaje de arenas, limos y arcillas, y la capacidad de intercambio catiónico.

La predicción del modelo se aplicó para toda el área de manglar de Nariño, por lo que fue necesario extraer los puntos específicos que coincidieran con las 48 parcelas de muestreo, y finalmente obtener el carbono total almacenado.

Valiosos depósitos

La investigadora concluyó que “las reservas de carbono azul en el suelo representaron el 75 % del carbono total almacenado, seguido del carbono almacenado en la biomasa aérea y biomasa subterránea.

Así, las reservas de carbono a 2 m de profundidad tienden a ser mayores hacia el norte del litoral nariñense, en especial en la zona del Parque Nacional Natural Sanquianga, en donde la cantidad almacenada promedio es de 329 toneladas por hectárea (t C ha-1).

Lo anterior refleja la existencia de grandes depósitos de carbono almacenados en el suelo, de ahí la importancia de conservar los ecosistemas de manglar.

En el área circundante de la Isla de Bocagrande también se encontraron altas concentraciones de carbono en el suelo; las más bajas se situaron hacia el área cercana a la bocana de Cabo Manglares y la ensenada de Tumaco, con valores promedio de 125 t C ha-1.

En ese sentido, es importante monitorear el estado de los bosques de manglar y reforestarlospara mitigar el cambio climático que hoy se evidencia con fenómenos como sequías intensas, escasez de agua, incendios graves, aumento del nivel del mar, inundaciones, deshielo de los polos, tormentas catastróficas y disminución de la biodiversidad.





martes, 12 de septiembre de 2023

Ácaros y parásitos de abejas del Pacífico, epicentro de investigación que aportará a su conservación.

 Parece difícil imaginar que abejas, abejorros y avispas sean presa de microorganismos diminutos, incluso imperceptibles al ojo humano, como ácaros, parásitos o bacterias que causan enfermedades y provocan la muerte masiva de estas protagonistas de la polinización de los ecosistemas y el agro, una pérdida que tiene en alerta a varios países. Durante año y medio, investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) recorrerán el Pacífico colombiano para conocer el impacto de agentes parasitarios y así proponer estrategias para su conservación.

En Valle del Cauca, Nariño y Cauca, más de 131 especies abejas, abejorros y avispas de la familia de los ápidos (Apidae) se están viendo amenazadas por las prácticas de la agricultura industrializada como los monocultivos y el uso de plaguicidas.

Dicha situación obliga a profundizar en el conocimiento de los microorganismos que afectan a estas especies, el cual es escaso pero urgente porque incide en la ausencia de estrategias que preservar a los polinizadores.

“Los parásitos hacen que las abejas desaparezcan, se mueran, y por ende sus poblaciones en la colmena disminuyen, lo que pone en riesgo la polinización de los cultivos y por lo tanto su variedad, lo que incrementa la inseguridad alimentaria”, afirma el profesor Javier Antonio Benavides Montaño, director del Grupo de Investigación en Parasitología, Inmunología y Enfermedades Infecciosas de la UNAL Sede Palmira.

El experto, quien liderará el grupo de investigadores de las Sedes Palmira, Tumaco y Bogotá, agrega que entre los ápidos se encuentran las abejas: melífera o doméstica, sin aguijón, de las orquídeas y parásitas, lo mismo que los abejorros silvestres (del género Bombus) y carpinteros.

“Estos ayudan a mantener el equilibrio de los ecosistemas naturales, aportan el néctar y el polen que recogen para su propio alimento y lo esparcen por todas las flores generando que las plantas en flor produzcan cualquier tipo de semilla y de frutas”, explica.

“Cuando abejas y abejorros infectados realizan sus tareas de pecoreo en las plantas –es decir, recolectan el polen y néctar–, con el movimiento de sus alas depositan los agentes dañinos, de modo que cuando otros ‘zumbadores’ como ellos hacen los mismo se infectan y propagan las enfermedades en las colmenas”.

“Por eso el objetivo de este trabajo interdisciplinario es estudiar y conocer los agentes parasitarios que afectan dichas especies para después formular estrategias necesarias para su conservación en estas zonas del país”, señala el académico.


Agrega que “es esencial que estudiantes, agricultores y habitantes del Pacífico colombiano conozcan el papel ecológico de los ápidos y sepan que los productos derivados de la colmena –como polen, cera, jalea real, propóleo y miel– son sustancias con una función específica dentro de ella, y que después de extraerlas tienen diversas aplicaciones en las industrias cosmética, farmacéutica y de los alimentos”.

Tumaco (Nariño), Totoró (Cauca) y algunos municipios del Valle del Cauca son los territorios elegidos para desarrollar este proyecto que inició su recorrido a finales de agosto y ya se han colectado las primeras muestras y se analizarán en los laboratorios de la Sede Palmira.

Dichas zonas se escogieron porque sus climas y suelos son aptos para cultivar papa, tomate, plátano, aguacate y uvas, entre otros alimentos básicos de la canasta familiar; esto quiere decir que hay buena presencia de abejas y abejorros para hacer polinización.

El profesor Benavides menciona que “como en las zonas de producción agrícola y pecuaria utilizan fertilizantes, la idea es proponer alternativas enfocadas en proteger la biodiversidad, y para ello se pueden poner en práctica acciones como no usar pesticidas e impulsar la agricultura ecológica para proteger estas valiosas especies”.

Entre los principales enemigos de las abejas se encuentran los siguientes microorganismos:

  • Acarapis woodi, causante de la acarapisosis de las abejas melíferas.
  • Paenibacillus larvae, que causa la enfermedad loque americana de las abejas melíferas.
  • Melissococcus pluton, causante de loque europea de las abejas melíferas.
  • Aethina tumida, una especie de escarabajo que infesta a las colmenas.
  • Tropilaelaps, ácaro que infestación a las abejas melíferas.
  • Varroa, que produce la enfermedad conocida como varroosis de las abejas melíferas.

Así se hará

Los investigadores tienen contemplado realizar la colecta directa de insectos mediante pases de jama, colecta manual, revisión de nidos, colmenas silvestres, material vegetal, troncos y sitios de anidación.

Se efectuarán mediciones de factores como coordenadas geográficas, precipitación (lluvias) y temperatura, humedad, velocidad del viento, entre otros, y se realizará una descripción general del entorno para demarcar áreas de muestreo.

Además, se identificarán ecosistemas, fuentes de agua o ríos y áreas conservadas, entre otras. Así mismo, las parcelas y transectos serán acordadas con los habitantes de los territorios.

 




jueves, 21 de junio de 2012

AGRO DEL PACÍFICO 2012


TE INVITAMOS A VER ESTE VIDEO PARA

RECORDAR LA IMPORTANCIA DEL EVENTO AGRO DEL PACIFICO EN EL 2011.

GRACIAS POR VERLO..............ESPERAMOS QUE HAYA SIDO DE TU AGRADO.

EN EL 2012 AGRO DEL PACIFICO

"MUESTRA AGROPECUARIA A CAMPO ABIERTO 
MÁS IMPORTANTE Y COMPLETA DE COLOMBIA".

28,29,Y 30 JUNIO DE 2012
CENTRO DE EVENTOS VALLE DEL PACIFICO,
CALI, COLOMBIA

SEAN TODOS Y TODAS BIEN VENIDOS...........

viernes, 2 de septiembre de 2011

COLOMBIA Y EL CARACOL AFRICANO.

         ACHATINA FÚLICA
         
          Caracol gigante africano


.
DATOS CURIOSOS DEL CARACOL AFRICANO.

Es una especie de caracol terrestre.
En algunos países se ha convertido en mascota, sin embargo son ilegales en algunos países como Estados Unidos, dado que puede convertirse en una plaga trayendo con sigo las enfermedades que ya son conocidas.
Originario de África Tropical, actualmente esta extendido por Sudamérica, Islas del Pacifico y en general,
casi todas las zonas tropicales del mundo. 
Es el molusco terrestre de mayor tamaño.
Es una especie vegetariana.
En cautividad,  puede consumir alimentos de origen animal como comida de gatos y perros.
Se proliferan muy rápidamente.

                                      ESPERA PROXIMAL EDICIÓN



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