jueves, 21 de marzo de 2024

Páramo de La Cortadera tiene partes que ya no capturan la misma cantidad de carbono

 Este ecosistema, ubicado a 45 minutos de Tunja y colindante con los municipios de Toca, Pesca, Rondón, Viracachá y Siachoque (Boyacá), afronta disminuciones en su capacidad para capturar carbono orgánico, fundamental en la disminución de gases de efecto invernadero (GEI) y que contribuye a tener suelos con más nutrientes. Un estudio reciente evidenció que mientras algunas zonas del páramo secuestran hasta 370 toneladas por hectárea, otras solo pueden almacenar entre 10 y 20 ton/ha.

Los páramos son por excelencia lugares estratégicos para el medioambiente y para la vida humana, pues son la fuente de agua para millones de personas del país, y además son espacios que contrarrestan el impacto del cambio climático, las altas temperaturas y el efecto de los GEI en la atmósfera. Con un área cercana a los 3 millones de hectáreas, Colombia posee el 50 % de los páramos del mundo, y además existen 37 complejos biogeográficos que se distribuyen por las cordilleras, la Sierra Nevada de Santa Marta y el Nudo de los Pastos.

Aunque dichos ecosistemas están delimitados según las zonas que los componen, todavía hay un tema que no está del todo claro, y son las zonas en que pueden captar o no mayor cantidad de carbono orgánico, lo que representa un beneficio para toda la vegetación y la vida del lugar, pues las plantas crecen con nutrientes necesarios como nitrógeno, fósforo y azufre, los suelos están más compactos y se retiene una mayor cantidad de agua.

Por esta razón, el investigador Pablo César Serrano Agudelo, magíster en Geomática de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), realizó una predicción de cuánto carbono orgánico había por hectárea en el páramo La Cortadera, para lo cual utilizó bases de datos gratuitas de sensores remotos que tienen imágenes satelitales del lugar, además de muestras de suelo recolectadas y proporcionadas por la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), y algoritmos de machine learning.

Para evaluar la zona de páramo, con el software de programación Python se analizaron al menos 800.000 pixeles en 27 variables de análisis, entre ellas topografía, temperatura, modelo digital de elevación y diversos índices recopilados en los sensores remotos que registraban el estado del terreno.

“Las zonas con mayor contenido de carbono son aquellas que han sido menos intervenidas, esto quiere decir que no tienen tantas hectáreas dedicadas a cultivos o con otros usos de los suelos; estas fueron las que registraron valores de captura de carbono en un rango entre 10 y 20 toneladas, en especial en una frontera agrícola con Toca”, asegura el magíster, cuyo trabajo fue dirigido por el profesor Luis Joel Martínez, del Departamento de Agronomía de la UNAL.

Las muestras proporcionadas por la UPTC fueron 169, distribuidas en dos categorías: la primera con muestras tomadas a una profundidad entre 0 y 15 cm, y la segunda de 15 a 30 cm; ambos grupos ya tenían todos los análisis fisicoquímicos para determinar su composición y el nivel de  concentración de carbonos orgánicos, aportando a los datos de los sensores Sentinel 1, Sentinel 2, y plataformas como WorldClim.

El investigador asegura que “este estudio ayuda a que la delimitación de los páramos se haga de manera estratégica, teniendo en cuenta las zonas que no deberían ser intervenidas, y evidenciando que se tienen alturas por encima de los 3.000 msnm que son puntos de protección y conservación, pero hay cultivos e intervención humana que dificultan la estimación del carbono capturado por estos ecosistemas”.

En este contexto, la Corporación Autónoma Regional de Boyacá (Corpoboyacá) indicó hace algunos años que los páramos de esta región serían los primeros en los que se implementen los “bonos de carbono”, un método de compensación para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, adquiridos por los países y empresas que más los producen y en los que es clave determinar qué zonas tienen más pronunciada esta problemática.

Gracias a la IA y al machine learning, dos algoritmos, uno de bosques aleatorios y otro de redes neuronales artificiales, predijeron hasta en un 65 y 70 % la captura por hectárea y zona del páramo de La Cortadera. Estos valores son equivalentes a los registrados en investigaciones anteriores en otros páramos, por lo que los resultados son prometedores y sientan un punto de partida para futuros proyectos y para diseñar políticas públicas mejor enfocadas.

Por último, el magíster asegura que “en otros ecosistemas de este tipo se han registrado valores de captura de hasta 700 ton/ha, por lo que se necesitan más estudios que clasifiquen las zonas en donde se ha perdido esta capacidad”.





miércoles, 20 de marzo de 2024

Museo de Historia Natural de la UNAL, patrimonio ambiental

 El Museo de Historia Natural (MHN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), reconocido por el Ministerio de Cultura y certificado como “Centro de Ciencia” por el Ministerio de Ciencias, ofrece una experiencia educativa y recreativa a través de sus 9 salas y cerca de 600 m2 de exposiciones, en las cuales se exhiben más de 200 especies de fauna y flora colombiana. El recorrido muestra las interacciones de los primeros pobladores humanos con la naturaleza y también ofrece una experiencia virtual mediante un Museo en la web, complementario al museo físico, permitiendo un acceso más amplio a su oferta educativa.


Fundado en 1938, el MHN es una entidad dedicada a divulgar la riqueza de la biodiversidad colombiana al público en general. A diferencia del Instituto de Ciencias Naturales (ICN), enfocado en generar conocimiento científico para apoyar las decisiones de política pública ambiental, el Museo busca hacer asequible este conocimiento a todos las personas de la sociedad, por eso desde 2000 opera como una unidad de extensión de la Universidad.






Ubicado en el edificio del ICN, dentro del campus, el Museo promueve la educación formal e informal a través de visitas guiadas, talleres y charlas orientadas a enriquecer el conocimiento sobre biodiversidad. Además los sábados ofrece una agenda académica con temas específicos como la importancia de los hongos o el papel de las mujeres en las ciencias, y actividades recreativas enfocadas en el aprendizaje desde la lúdica sobre temas específicos como el camuflaje y el mimetismo en la naturaleza.

La mayoría de las colecciones del Museo, registradas ante el Ministerio de Ambiente y el Servicio Geológico Colombiano, constan de especímenes colombianos que incluyen piezas históricas provenientes del Museo Nacional de Colombia.

A diferencia de las colecciones científicas, pensadas para la investigación básica, el Museo de Historia Natural de la UNAL trata colecciones museológicas enfocadas en la educación.

Su horario para el público es de lunes a viernes de las 8:00 a. m. a las 5:00 p. m. y los sábados de 9:00 a. m. a 12:00 m.

 


martes, 19 de marzo de 2024

Bacterias amazónicas, protagonistas de la riqueza de nutrientes en sus suelos

 El mundo de las bacterias en la Amazonia es un campo desconocido y emergente, que es la base de las chagras de resguardos indígenas y de la gran abundancia de árboles presente en los bosques. Allí se realizó la primera caracterización de microorganismos y se encontraron 22 cepas diferentes que pueden fijar en los suelos altas concentraciones de nitrógeno, fosfato y potasio, lo que ayuda en el crecimiento de cultivos como la yuca, incluso en condiciones desfavorables y falta de nutrientes.

La Amazonia colombiana se caracteriza por sus suelos con alta acidez, y que, por el paso del tiempo y los climas cálidos y húmedos, ha perdido fertilidad, pues la materia orgánica se descompone rápidamente y pierde sus propiedades químicas, con procesos como la lixiviación, que se refiere a las lluvias intensas, o los prolongados riegos en la agricultura, que desplazan los nutrientes hacia capas de la tierra más profundas y difíciles de alcanzar.

A pesar de las condiciones adversas en los suelos de esta región selvática del país, las chagras –cultivos indígenas tradicionales que sirven como estrategia para su soberanía alimentaria–, que se especializan en alimentos como la yuca, el ñame, la batata, el fríjol o la piña, han subsistido a lo largo del tiempo; de hecho, esto también se observa en la gran diversidad de árboles, arbustos y demás especies vegetales de la zona.

La respuesta está en los microorganismos que habitan estos suelos, en especial las bacterias, que son el intermediario perfecto para los nutrientes que necesitan las plantas. Aunque su abundancia en la región es invaluable, hasta el momento se han estudiado muy poco, lo que ha generado un vacío para entender por qué fijan nitrógeno, fósforo o potasio en los cultivos.

El investigador Michael Stiven Granados Álvarez, magíster en Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), con la guía de la profesora Jimena Sánchez Nieves, del Departamento de Biología, realizó una de las primeras caracterizaciones de las comunidades bacterianas amazónicas, en una zona que antes era de difícil acceso por el conflicto armado, y para su sorpresa encontró 22 especies –que podrían ser muchas más, pues algunas no se pueden cultivar en laboratorio–, con un enorme potencial para que los cultivos de todo el país se beneficien de su resistencia a suelos ácidos y de baja fertilidad.

La zona de muestreo fue Araracuara, en la frontera Amazonas-Caquetá, en la que se encuentra el Resguardo Indígena Andoke de Aduche, de la comunidad andoke (gente del hacha), que sufrió las consecuencias del genocidio de la casa Arana en torno al caucho. Allí se tomaron muestras de suelo en las inmediaciones del río Yarí, en una parte del bosque profundo que no ha sido intervenido, y también en las chagras.

El proyecto tuvo dos fases: en la primera se realizó la caracterización de las muestras, que eran de suelo rizosférico, o sea que está alrededor de las raíces de las plantas. Allí, por medio de aislamientos específicos de cada bacteria, del conteo de sus unidades formadoras de colonia, y de  aplicar técnicas de secuenciación genética, se encontró que los géneros más frecuentes en las dos zonas eran KlebsiellaPseudomonas y Bacillus.

“En la segunda fase el interés fue determinar la capacidad de estas bacterias para fijar en los suelos nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio, que le brindan el entorno perfecto a las plantas para crecer sin ningún problema; esto se hizo mediante colorimetría, en medios de cultivo específicos que hacían que los microorganismos reaccionaran a las condiciones y dejaran los nutrientes a disposición de las plantas”, explica el experto.

La idea de este método es que en los cultivos de cada cepa haya un cambio de color, entre tonalidades amarillas o grises, lo que indica que solubilizaban (para los científicos, “producir un compuesto de interés”), es decir lo que se esperaba.

En el caso del nitrógeno, entre las que mostraron un mejor desempeño están: Pseudomonas aeruginosaK. pneumoniae y K. oxytoca; para el fosfato, Pseudomonas putidaK. pneumoniae y K. oxytoca; y para el potasio Bacillus subtilisPseudomonas aeruginosa y K. oxytoca.

Además se evaluó si producían una fitohormona llamada ácido indolacético, que ayuda en la fijación de hierro y aporta en la nutrición vegetal, y se encontró que todas las bacterias fueron capaces de producirla.

“Este es un trabajo pionero que aún necesita de mayor investigación, pero que ya muestra resultados importantes en cuanto a las bacterias que ayudan en el crecimiento vegetal de la Amazonia, lo cual ayudaría en los cultivos de otras regiones del país con condiciones similares. Por otro lado, falta estudiar más a fondo las cepas que son de preocupación clínica y que se encontraron tanto en la selva como en las chagras”, indica.

 





jueves, 7 de marzo de 2024

Registran una manada de marimondas del Magdalena que están en riesgo de extinción

 Después de un año de monitoreo con cámaras-trampa en las Reservas Naturales de la Sociedad Civil La Nacional y Nueva Delhi, ubicadas en la Serranía de Perijá, biólogos registraron una manada de 10 monos araña (Ateles hybridus), también llamados marimondas del Magdalena o choibos, un hallazgo significativo si se tiene en cuenta que este primate no muy pequeño, con una cola prensil muy larga que utiliza como un quinto brazo para trasladarse, está en peligro crítico de extinción, es decir que su población está reducida en el país y amenaza con desaparecer.

Desde 2023 la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede de La Paz tiene acceso a dichas reservas –otrora refugio de grupos al margen de la ley– para estudiar su fauna. El ecólogo Joan Gastón Zamora Abrego, profesor de la Sede, afirma que “la especie A. hybridus se puede utilizar como indicadora del estado de conservación de ciertos hábitats por sus requerimientos para realizar sus procesos vitales, y además porque prefieren los lugares tranquilos”.

Por ejemplo las marimondas de Magdalena necesitan árboles de entre 20 y 30 m de altura, ya que es allí, en los doseles o copas, donde prácticamente realizan todas sus actividades: se trasladan de un sitio a otro, se alimentan de frutos maduros, hojas y pequeños artrópodos como hormigas, y hasta se “enamoran” cuando alcanzan la madurez sexual (entre los 3 y 5 años de edad), que les permite a las hembras gestar y parir una sola cría, cuya relación se extiende durante un año.

El trabajo coordinado por el profesor Zamora se adelantó en el pie de la Serranía del Perijá, entre los municipios de Becerril y Codazzi, en el centro de Cesar, una zona inexplorada por la ciencia. En las primeras visitas los docentes y estudiantes de la UNAL pudieron ver babillas, monos aulladores, tucanes, monos cara gris, marimondas, monos nocturnos, grandes felinos, zainos, venados y serpientes venenosas, lo que da cuenta del gran valor ambiental de la zona.


La manada de 10 monos araña se registró mediante cámaras instaladas a nivel del sotobosque (vegetación que crece en las zonas más próximas al suelo), cerca de un caño. “Los animales bajaron de las copas de los árboles para beber agua y jugar, tal vez comieron tierra, un comportamiento que suelen tener para neutralizar los componentes que tienen los frutos o las plantas”.

Pese al importante papel que juegan en los ecosistemas como dispersores de semillas, lo que ayuda a mantener la biodiversidad del bosque y garantizar la supervivencia de muchas otras especies de plantas y animales, el deterioro del hábitat de la marimonda del Magdalena, provocado especialmente por la ganadería extensiva y la deforestación, hace peligrar su existencia.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y el Libro rojo de mamíferos de Colombia, dicha especie se encuentra en “estado crítico de extinción”, una de las tres categorías de amenazas de los animales; las otras son “vulnerable”, “en peligro de extinción” y esta, que significa que la especie está a punto de desaparecer, y en última instancia pasa a ser “extinto”.

El ecólogo Zamora recalca que “estos animales son muy sensibles a las perturbaciones externas o a la transformación de los ecosistemas, provocados por la tala de árboles –puesto que requieren áreas boscosas conectadas– y el cambio en el uso del suelo (bien sea por cultivos o ganadería); también los amenazan la cacería ilegal y el tráfico de especies”.

Otras especies encontradas

Además de la manada de monos araña, en las reservas La Nacional y Nueva Delhi los investigadores del Semillero de Investigación Kashinduka de la UNAL detectaron paujiles pico azul (Crax alberti),también en “peligro crítico”. Esta ave es autóctona del norte de Colombia, su distribución abarca tierras bajas (hasta 1.200 msnm), desde el valle medio del río Magdalena y el bajo Cauca, hasta la Sierra Nevada de Santa Marta.

“Su sensibilidad al cambio en las condiciones de hábitat deja ver que requiere grandes áreas de bosques tropicales para vivir, de ahí que su presencia o ausencia lo convierta en una especie indicadora del estado de conservación de los ecosistemas que son su hogar”, aseguró el profesor Zamora. Las cámaras-trampa también detectaron un jaguar, un puma y varios venados.

Ernesto Altahona, propietario de estas reservas naturales del Cesar, manifestó que “esto significa un antes y después, puesto que cambia la historia de la región. Demostramos que las reservas son sanas y aportan significativamente a la conservación del departamento”.

Cabe anotar que en una Reserva Natural de la Sociedad Civil se articulan y trabajan tanto la Universidad como la ⁠comunidad y los propietarios. La idea es que a futuro también se vinculen empresas y ONG como la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).





















miércoles, 6 de marzo de 2024

Camiones y volquetas diésel, los que más están afectando calidad del aire en el Valle de Aburrá

 En un año estos vehículos emiten alrededor de 2.000 toneladas de material particulado (PM2,5) que van a la atmósfera; se trata de partículas tóxicas 100 veces más finas que un cabello humano, implicadas en la agudización de enfermedades como bronquitis y deficiencia cardiopulmonar. Por eso, aunque la medida de “pico y placa ambiental” reduciría el deterioro de la calidad del aire que afrontan Medellín y el Valle de Aburrá, controlando la emergencia, expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) afirman que urge instaurar políticas públicas estructurales y de largo plazo.

Según el inventario de emisiones atmosféricas de 2022, elaborado por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, aunque los automóviles de uso común son la principal fuente de dióxido de carbono (CO2), solo emiten cerca de 100 toneladas de PM2,5 al año (t/año), mientras que los camiones emiten 1.281 t/año y las volquetas 894 t/año.

“Los vehículos más antiguos y que funcionan con diésel son la principal fuente de estas partículas, tan riesgosas cuando entran a nuestros pulmones que se han convertido en el principal indicador establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para monitorear la calidad del aire que respiramos”, explica la profesora Carmen Elena Zapata Sánchez, directora del Laboratorio de Calidad del Aire (Calaire) de la UNAL Sede Medellín.

Se estima que en 2022 circularon por el Valle de Aburrá más de 44.500 vehículos de carga y volquetas intermunicipales que llevan escombros, arena, tierra, piedras y otras materias primas para la construcción, y que suelen a recorrer hasta 72.000 kilómetros al año en promedio.

“Sin embargo hay un detalle adicional: estos son los vehículos registrados en esta área, pero por aquí también pasan camiones y volquetas de otras regiones. Para esos casos sería útil, como lo hemos propuesto, hacer control de emisiones y evaluar si dejarlos pasar o no”, afirma la académica.

Así mismo, más del 30 % de estos carros tienen más de 20 años, e incluso algunos más de 45. “Aunque ha habido renovación (la mayoría tiene menos de 16 años), sigue siendo el grupo más contaminante entre las fuentes móviles. De ahí la relevancia de implementar medidas como el “pico y placa ambiental”, aunque lleguen de forma tardía: desde hace semanas se sabía que los incendios forestales podrían tener influencia en la calidad del aire, porque también emiten PM2,5, y el año pasado tuvimos algunas estaciones en rojo (aire dañino para la salud)”, señala.

Más crítico hacia el sur

Según el histórico de mediciones de los últimos siete días, las estaciones de Itagüí, Envigado y La Estrella han registrado índices más altos de PM2,5. “Esto se podría entender a partir de las simulaciones que hicimos hace algunos años para seguir las trayectorias de masas de aire dentro del Valle de Aburrá, las cuales mostraron que en los límites entre Envigado y Medellín se  crea un efecto vórtice, y que como el sur es más frío que el centro, el aire suele estancarse allí”, añade María Camila Eguis Cuentas, magíster en Ingeniería - Recursos Hidráulicos de la UNAL Sede Medellín.

Esto se relaciona con las características topográficas del Valle de Aburrá: una depresión ubicada en la cordillera Central de los Andes cuyo eje principal es el río Medellín, o río Aburrá –de casi 60 km–, cercado por laderas que se elevan hasta 1 km, con una distancia que varía entre los 10 y los 20 km.

Hacia el sur hay más edificaciones, el Valle se estrecha y se produce un efecto tapón al que se le añaden vientos que ingresan en dirección contraria desde San Antonio de Prado.

Así mismo, la calidad del aire depende de la radiación solar que ha aumentado en todo el mundo propiciando la formación de niebla tóxica o esmog y otros contaminantes como el ozono y el dióxido de nitrógeno. “Aquí las estaciones de monitoreo casi nunca están en verde, por eso es importante seguir investigando y explorando medidas realmente efectivas, sin descuidar la incidencia de fuentes fijas como las industrias, que aportan hasta 161 t/año de PM2,5”, menciona la profesora Zapata.

Entre las principales recomendaciones para cuidar de su salud está usar tapabocas N95 si va a hacer deporte (caminar, trotar o montar en bicicleta), pues aunque este no filtra los gases, sí detiene algo de material particulado. “También sería ideal que los niños, adultos mayores, mujeres embarazadas o personas con comorbilidades no salgan antes de las 9:00 a. m., máxime si las estaciones de medición cercanas registran 35 microgramos por metro cúbico de PM2,5 o más, información que se puede consultar en la página web del Sistema de Alerta Temprana de Medellín”, finaliza la experta.






martes, 5 de marzo de 2024

Buscan determinar origen botánico de mieles del Valle del Cauca

 Utilizando metabarcoding –una prometedora herramienta para estudiar el ADN de gran variedad de especies–, una zootecnista trabaja en identificar las plantas de las que provienen las mieles recolectadas en los municipios vallecaucanos de Buga, Argelia, El cerrito, El Cairo, Caicedonia, Trujillo, Roldanillo, Calima, Restrepo, Palmira, Cali y Tuluá. El objetivo es que, así como el café, la miel también tenga una denominación de origen botánico que impulse la reputación del producto, y que de paso les permita a los apicultores de la región generar mejores ingresos.

La denominación de origen botánico se refiere al proceso mediante el cual se identifica y clasifica la miel según su procedencia geográfica, composición, método de producción u otras características específicas que la distinguen de otras mieles.

Así, cada colmena de abejas que existe desde Buenaventura (al nivel del mar) hasta los Farallones de Cali (a 3.000 msnm) resguarda una parte de la rica biodiversidad del Valle del Cauca, riqueza que la zootecnista Kelly Johana Quitián Sosa está decidida a identificar mediante herramientas genéticas, en el marco de su Maestría en Producción Animal y del Grupo de Investigación en Diversidad Biológica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

Entre los métodos que existen para realizar dicha denominación están la palinología y la melisopalinología. La primera es el estudio y la caracterización de los granos de polen presentes en la planta para luego hacer una relación de las plantas presentes en los apiarios; y la segunda es el estudio del grano de polen, pero suspendido en la miel. Con el metabarcoding se espera hacer una identificación más precisa de las especies vegetales del departamento, presentes en la muestra.

“Incluso la técnica permite trabajar con pequeñas cantidades, ya que proporciona una visión más completa de la diversidad floral asociada con la miel”, indica la zootecnista Quitián.

A diferencia de los métodos tradicionales, el metabarcoding utiliza información genética y, gracias a la automatización y a la alta capacidad de procesamiento, analiza múltiples muestras de manera simultánea y rápida, facilitando el procesamiento de grandes volúmenes de datos y aumentando la eficiencia del análisis.

En la actualidad, la zootecnista estandariza el protocolo en el Laboratorio de Biología Molecular de la UNAL Sede Palmira, ya que el metabarcoding también se aplica para plantas y microorganismos, uno de los pocos reportes alrededor de su implementación.

“Técnicas moleculares como esta nos permiten estudiar el material genético o ADN presente en el grano de polen suspendido en la miel, y con la metodología que he diseñado espero obtener información de las plantas visitadas por las abejas”, señala la zootecnista.


Las abejas obreras hacen el pecoreo, que es la práctica de extraer polen y néctar de las flores, y durante este emplean varios mecanismos para la elaboración final de la miel u otras sustancias derivadas. Para ello usan las corbículas, unas “canastas” ubicadas en el tercer par de patas, que es la parte ensanchada.

La investigadora señala que “así como el café ha representado a Colombia en el mundo, la miel tiene el gran potencial de convertirse en un emblema de calidad y sostenibilidad, gracias a la invaluable labor polinizadora de las abejas”. Sin embargo, la falta de una cultura arraigada de consumo de miel ha llevado a que su valor y variedad pasen desapercibidos en la mesa de los colombianos.

Dicho desconocimiento, además de limitar la productividad de los pequeños productores en el departamento, también se convierte en un riesgo si se considera que hasta el 80 % de las mieles en el país son adulteradas o falsificadas, lo que deja a los consumidores en la oscuridad sobre la verdadera naturaleza del producto que adquieren.

Gracias a su ubicación geográfica y diversidad de climas, el territorio colombiano produce miel a lo largo de todo el año. No obstante, la falta de estándares de calidad y de la rigurosidad necesaria en su proceso productivo han limitado su presencia en el mercado internacional.

A diferencia de países como Argentina, que lidera las exportaciones y en donde las estaciones marcan la pausa en la producción, Colombia tiene el potencial de convertirse en un referente global si supera la realidad de pequeños productores que luchan por mantenerse a flote en un escenario en donde el precio y no la calidad suele ser el factor determinante.





lunes, 4 de marzo de 2024

Muestra de la amplia riqueza de aves del Valle del Cauca en exposición fotográfica

 Durante varios años de arduo trabajo de campo en el bosque húmedo de la Reserva Nacional Forestal Bosque de Yotoco, biólogos censaron una población de 348 aves, dato que refleja la riqueza faunística de la región. Una selección de 40 de ellas –entre las que se encuentran atrapamoscas sangretoro, tucancito rabirrojo, toches y azulejos– conforman la muestra “Aves de nuestra Sede”, inaugurada en la Biblioteca de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira y que permanecerá abierta hasta el 22 de marzo.

La exposición se realiza en el marco de la celebración de los 90 años de la Sede Palmira, y además sirve como abrebocas a la participación de la UNAL en la Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP16), uno de los espacios de discusión y negociación más importante del Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas que se celebrará el próximo octubre en Cali.

En ese sentido, la exposición “Aves de nuestra Sede” es un ejemplo de cómo, además de brindar una riqueza incalculable como productor de oxígeno, capturar CO2, almacenar carbono, garantizar el suministro de agua para poblaciones circundantes y ser fuente potencial de descubrimientos de genes y moléculas con aplicaciones farmacéuticas o industriales, la Reserva Forestal de Yotoco, custodiada por la UNAL, alberga una variada y fascinante comunidad de aves, desde especies nativas con plumajes coloridos hasta las migratorias que atraviesan largas distancias y encuentran refugio en este santuario.

Para hacer el inventario, durante un año los investigadores definieron transectos o rutas que incluyen un mapa, la zona elegida y un conjunto de puntos en los que cada cierto número de metros paraban para hacer grabaciones, fotografías y observaciones con base en una línea trazada.

La expedición se aventuró en los predios aledaños, en lo que se conoce como “zona de amortiguación”, en donde descubrieron aves que, aunque no se encontraran en el corazón del bosque, sí forman parte integral de su ecosistema.

En total se registraron 348 especies de aves, un incremento notable desde el censo de 1990 que daba cuenta de 190. “Este hallazgo refleja la riqueza biológica de la Reserva, resaltando su potencial como destino para el turismo científico y como una fuente inagotable de investigación”, expresa el biólogo Diego Fernando Mejía, profesor coordinador del Sistema de Gestión Ambiental de la UNAL Sede Palmira.

El inventario no se limitó a la reserva principal, sino que también se extendió al campus principal de la UNAL Sede Palmira, en donde se registraron 128 especies, y al Centro Experimental (Ceunp), ubicado en Candelaria, con el reporte de 54 tipos de aves, resultado que enriquece el conocimiento sobre la biodiversidad en estos espacios académicos.

Según el profesor Mejía, el propósito para la COP16 es que la exposición incluya más imágenes y más especies como serpientes y mamíferos. También se buscará publicar un libro ilustrado que exhiba las aves y recopile sus cantos en discos compactos y plataformas digitales.

Un inventario que vuela alto

Entre las especies de aves más observadas se encuentran iguazas, perdices, zambullidores comunes, palomas, garrapateros y una amplia gama de colibríes de diferentes colores.

También se avistó el bien parado, un ave señalada popularmente como bruja y por eso asesinada por quienes la desconocen y la ven como una amenaza debido a su canto áspero y su coloración que la camufla como tronco de árbol, resaltando la importancia de su conservación y protección.

La apertura al público de “Aves de nuestra Sede”, además de ofrecer fotografías de las aves, también sirve como una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de conservar los ecosistemas locales, amenazados por la deforestación, los agroquímicos, la pérdida de hábitat, la contaminación, la presencia de especies invasoras y otros factores que dificultan la sostenibilidad de la fauna y la flora.

Además de su valor estético, “las aves desempeñan un papel crucial en el equilibrio de los ecosistemas; ellas también son polinizadoras, dispersoras de semillas y controladoras de poblaciones de insectos en algunos casos plagas, por lo que contribuyen a mantener la salud y la estabilidad de los ecosistemas en esta región del suroccidente del país”, anota el académico.

Quienes quieran ampliar la información sobre la diversidad de fauna que se encuentra en la región y las actividades que realizan desde el Sistema de Gestión Ambiental, pueden hacerlo desde la cuenta en Instagram @sgaunsedepalmira.






viernes, 1 de marzo de 2024

Pluggets del Mar, unión de saberes tradicionales y ciencia

 La cocina de Hilaria Valencia es el lugar de encuentro de un grupo de mujeres tumaqueñas que juntan sus manos, su sazón y su conocimiento tradicional para elaborar un novedoso y sabroso nugget de plumuda (plugged), pez de alto valor nutricional y de bajo costo que les sirve como materia prima.

Tanto la amistad como la Asociación de Mujeres Concheras de Raíces del Manglar (Asoraizmanglar) –con cerca de 40 integrantes– surgieron en el mangle, donde ellas solían encontrarse para conchar o extraer piangua, un molusco tradicional del Pacífico colombiano que era su único sustento económico; pero ahora, gracias a la capacitación y el trabajo conjunto con el Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos (ICTA) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se volvieron expertas en transformar los alimentos.

Profesores y estudiantes de distintas disciplinas de la UNAL se aliaron para participar en la “Convocatoria nacional para el fomento de alianzas interdisciplinarias que articulen investigación, creación, extensión y formación en la Universidad Nacional de Colombia 2019-2021 (Sede Tumaco)”.

Así iniciaron el trabajo de la mano de los profesores Adriana Patricia Muñoz Ramírez –líder del grupo de investigación UN-ACUICTIO, de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia– y Jairo Humberto López Vargas, del ICTA, director del grupo Aseguramiento de la Calidad de Alimentos y Desarrollo de Nuevos Productos.

Los investigadores identificaron que la actividad económica de las mujeres era débil porque se centraba en conchar y a veces la piangua escasea o se debe dar tiempo de veda por lo que debían parar por algunos meses y esto repercutían en sus ingresos económicos, afectando su calidad de vida.

Con el ánimo de seguir apoyando a las integrantes de la Asociación, el profesor López replicó una exitosa experiencia relacionada con la elaboración de embutidos a base de pescado que ya se había probado en otra región del país.

Aunque inicialmente se pensó utilizar dos tipos de pescado: plumuda y carduma, poco a poco se dieron cuenta de que la carduma ya tenía un alto valor comercial pues se empezó a exportar para elaborar harinas, por eso se quedaron con la plumuda. Después, en un taller de marca que recibieron, surgió el nombre del producto: Pluggets del Mar.

El valor agregado de los pluggets está en la plumuda, que aunque tiene alto valor nutritivo no se aprovecha debidamente; de hecho en época de abundancia se podían encontrar estos peces tirados en las calles. Ahora las mujeres les dan valor comercial.


Para lograr la transferencia adecuada de saberes, primero el profesor López hizo una serie de experimentos y análisis fisicoquímicos en los laboratorios del ICTA en la Sede Bogotá buscando el proceso más adecuado para preparar la receta con plumuda, y luego la zootecnista María Daniela Portela, estudiante de la Maestría en Ciencia y Tecnología de Alimentos, lideró los temas de apropiación social del conocimiento.





Del proyecto surgieron dos recetas: la del ICTA, con condimentación comercial, y la de Asoraizmanglar, con sazón autóctona y sabor tradicional. Así se promovió un diálogo de saberes.

El propósito inicial del proyecto era alimentar a los niños de las escuelas de Tumaco y ahora se quiere extender a otros sectores, pero para hacerlo realidad se necesita nueva sede para elaborar el producto, pues la cocina de Hilaria se quedó pequeña, lo cual es un buen indicio del éxito de la idea. En este momento buscan nuevas alianzas con entidades como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Una nueva sede sería un logro del proyecto, ya que evidenciaría que esta alianza no se quedó en lo académico, sino que fue capaz de avanzar hasta el emprendimiento.