viernes, 29 de septiembre de 2023

Identifican en Yotoco 50 géneros de hongos con potencial culinario y farmacéutico

 De estos, 33 son completamente nuevos, y los 17 restantes ya se habían reportado, pero ahora todos forman parte del inventario de la Reserva Nacional Forestal Bosque Yotoco (Valle del Cauca), un terreno de 1.224 hectáreas custodiado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira y considerado como un escenario de gran biodiversidad del país, hogar de monos aulladores, orquídeas, la pava caucana y la mariposa monarca, entre otras especies.

Los hongos hallados tienen propiedades medicinales y culinarias potencialmente valiosas, lo que abre la puerta a futuras investigaciones en los campos de la industria farmacéutica y gastronómica.

El profesor Diego Fernando Mejía, del Departamento de Ciencias Básicas y coordinador de la Oficina de Gestión Ambiental (OGA) de la Sede Palmira, afirma que “la mayoría de estos hongos son comestibles, ricos en vitaminas, minerales y proteínas, compuestos necesarios para el funcionamiento celular, el crecimiento y el desarrollo normal”.

“Por ejemplo, algunos contienen vitaminas B, C, D y K, también son ricos en minerales como hierro y cobre, y su contenido de proteínas oscila entre el 10 y el 30 %, superando de lejos a muchos vegetales”, señala el académico.

Agrega que “el hallazgo de esta amplia diversidad de hongos es el resultado de un exhaustivo estudio realizado dentro de un proyecto de inversión de la OGA de la Sede Palmira cuyo objetivo es contribuir al inventario de macrohongos presentes en este ecosistema”.

Para desarrollar su investigación, el docente se incorporó al equipo a Viviana Motato, talentosa micóloga de la Universidad del Valle quien durante un año realizó extensas jornadas de campo en la Reserva, recolectando ejemplares de hongos y documentando de forma exhaustiva su diversidad de formas, texturas y colores mediante fotografías y registros detallados.

En estos recorridos se tomaron más de 1.000 fotografías, de las cuales 614 fueron captadas por el profesor Mejía y 447 por la micóloga Motato, lo que da cuenta de la inmensa diversidad de hongos que alberga el ecosistema de la Reserva de Yotoco.

Con este material se creará una colección virtual a la que podrán acceder investigadores y aficionados, quienes podrán profundizar el conocimiento de la diversidad micológica que resguarda Yotoco.

“También estamos considerando la posibilidad de establecer una colección física para promover aún más la educación y el turismo científico en la Reserva”, indicó el coordinador de la OGA.

¿Horneados o en ensalada?

Los hongos estudiados son llamados macrohongos porque son visibles al ojo humano –como por ejemplo los champiñones– pero su función va mucho más allá de darles un toque gourmet a pastas, salsas o ensaladas.

En la naturaleza, por ejemplo, muchos facilitan la descomposición de materia orgánica y el reciclaje de nutrientes en el suelo; otros son depredadores de pequeños organismos y ayudan a hacer control biológico, algunos son sensibles a cambios en el medioambiente y se pueden emplear como bioindicadores de la calidad del aire, el agua y el suelo, ya que su presencia o ausencia ayuda a evaluar la salud de un ecosistema.

Por eso su estudio y preservación es fundamental para conservar los ecosistemas de Yotoco, y además representarían una opción alimenticia económica y viable para las comunidades que habitan en este entorno, tanto las que producen como las que comercializan.

Precisamente como parte de esta iniciativa, hace poco la OGA presentó otro proyecto de investigación ante el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia (Minciencias) para ampliar el estudio de hongos comestibles presentes en la Reserva, con potencial culinario; también se pretende identificar especies que se puedan cultivar y utilizar de manera segura para consumo humano.

“Este enfoque no solo promovería la conservación de la Reserva al fomentar el turismo y la adopción de prácticas agrícolas sostenibles con el entorno, sino que también generaría oportunidades económicas para las comunidades locales que se beneficiarán del proyecto. Además busca enriquecer la comprensión de los beneficios y propiedades de los hongos, lo que daría lugar al desarrollo de productos farmacéuticos y nutracéuticos innovadores”, concluye el docente Mejía.







miércoles, 27 de septiembre de 2023

Nanotubos aprovechan la luz solar para crear energía “limpia”

 La nanotecnología es la manipulación de la materia a una escala extremadamente pequeña, y en ella habría una alternativa a la necesidad de hallar fuentes de energía limpias, es decir las que no usan combustibles fósiles. Aprovechando la energía solar y los “nanotubos”, cilindros de tamaño imperceptible al ojo humano, se produce hidrógeno, elemento capaz de almacenar la energía para luego liberarla.

Las energías limpias, o renovables, se obtienen de recursos naturales como el viento, la radiación solar o el agua, que se renuevan rápidamente de forma natural, y se denominan así porque producen bajas emisiones de gases de efecto invernadero, que son altamente contaminantes.

El hidrógeno es uno de los elementos más abundantes del universo, y entre muchos de sus usos funciona como combustible y como materia prima para fabricar vidrios, e incluso obtener aceites.

El profesor Joaquín Enrique Tirano Vanegas, del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), le apostó a producir energía mediante electrólisis, un procedimiento mediante el cual se separa el agua en sus componentes básicos –oxígeno e hidrógeno–, y que paradójicamente requiere de energía eléctrica.

En este caso, para hacer más eficiente el proceso de separación se usaron nanotubos, que por estar compuestos de dióxido de titanio y óxido de níquel, aprovechan la luz solar para generar electricidad.

“El truco está en que los nanotubos toman la energía solar, especialmente la luz visible, y cuando esta los golpea se generan los electrones, pequeñas partículas que tienen cargas eléctricas”.

“Los electrones generados se utilizan para mejorar el proceso de electrólisis. Cuando se aplica electricidad a través del agua, ellos ayudan a dividir el agua en oxígeno e hidrógeno de manera más eficiente, y por ser una forma de energía limpia no produce contaminantes ni gases dañinos para el medioambiente”, explica el académico.

Para obtener los nanotubos se empleó el proceso de “electrodepositación”, que consiste en poner nanopartículas de dióxido de níquel en las superficies de los nanotubos de dióxido de titanio mediante la aplicación de corriente eléctrica.

Los nanotubos tienen alta sensibilidad a la luz, lo que permite obtener fotovoltajes que disminuyen en un 29,89 % el consumo eléctrico durante el proceso de electrólisis. “Ese mayor aprovechamiento del espectro visible fue posible gracias a que logramos reducir el bandgap (brecha energética) del material de 3,14 a 2,76 electronvoltios (eV), lo cual significa que ahora los nanotubos son más sensibles y eficientes en longitudes de onda entre 450 y 500 nanómetros (nm)”, agrega el docente.

Manipular partículas que ni siquiera podemos ver es sumamente complejo. Para hacer posible este proceso se manejan condiciones específicas como la concentración de componentes en el electrolito, la duración de la aplicación de voltaje y la separación de los electrodos.

Para probar la eficiencia de los nanotubos en la transformación de energía solar se empleó una lámpara halógena de 150 vatios (W), que simuló la radiación solar. “La luz irradiada por la lámpara correspondía exclusivamente al espectro visible, es decir entre 400 y 700 nm”, explica el experto.

Es importante destacar que aunque la idea de usar nanotubos para producir hidrógeno no es nueva, la forma en que estos aprovechan la luz solar visible sí es un avance significativo. El profesor Tirano precisa que “esto nos acerca un paso más a depender menos de los combustibles fósiles, y por ende disminuir la carga contaminante que se arroja al medioambiente”.






martes, 19 de septiembre de 2023

¡A cuidar el manglar del Pacífico nariñense! es un valioso reservorio de carbono azul

 Además de ser el hogar peces, crustáceos y moluscos como las pianguas, los manglares son importantes depósitos de carbono azul, aquel que se almacena naturalmente en los ecosistemas marinos y costeros, de ahí su nombre. Estas formaciones vegetales leñosas capturan el dióxido de carbono (CO2) –gas que contribuye al calentamiento del planeta– y lo almacenan por mucho tiempo en raíces, tallos y hojas, de ahí la importancia de preservar estos entornos.

En su estudio, la ingeniera agroforestal Angélica Sofía Moreno Muñoz, magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, determinó la cantidad de carbono azul almacenado en los manglares del Pacífico nariñense.

Para ello estableció 10 sitios a lo largo del área de manglar iniciando en el norte: La Tola, pasando por Mosquera, San Juan de la Costa y Salahonda, y también en la parte sur de Tumaco, Guinulero, Cabo Manglares, el Chontal y Candelillas del Mar.

Con una temperatura promedio de 29 °C, Cabo Manglares (250.884 hectáreas) es una zona biodiversa en la que también hay anidamiento de tortugas, bosques inundables y bancos de piangua, molusco parecido a la ostra muy importante económica y culturalmente pues ha permitido la subsistencia de las comunidades que se asientan en las márgenes de los bosques de manglar. En Colombia, más de 6.000 familias derivan su sustento de este recurso.

Por otro lado, con 27 °C promedio está el Parque Nacional Natural Sanquianga, que posee el 53 % de los manglares de Nariño y el 20 % del Pacífico colombiano.

Para su estudio, la magíster Moreno sumó el carbono almacenado tanto en la parte aérea como en la subterránea, o sea las raíces, y en el suelo bajo los manglares. En los dos primeros recopiló información secundaria derivada de inventarios forestales, y para el suelo tuvo que construir un modelo de predicción espacial del carbono almacenado a 2 m de profundidad a partir de diferentes variables edafológicas (relacionadas con las características del suelo), climatológicas y oceanográficas.

En ese sentido, consideró la altura del pecho (diámetro del tronco de un árbol de manglar) para calcular la biomasa aérea y subterránea de 48 parcelas de muestreo a partir de ecuaciones alométricas; después transformó estos resultados a carbono almacenado, mediante factores de conversión específicos. Con ello se obtendrían las reservas de carbono aéreas y subterráneas.

Por otro lado, para estimar el carbono almacenado en el suelo construyó un modelo random forest (algoritmo de inteligencia artificial), para el cual recopiló información de 18 variables en los años: 1988, 1992, 1993, 1999 y 2017. Entre dichas variables estuvieron el carbono orgánico, la densidad aparente, el pH o acidez, el porcentaje de arenas, limos y arcillas, y la capacidad de intercambio catiónico.

La predicción del modelo se aplicó para toda el área de manglar de Nariño, por lo que fue necesario extraer los puntos específicos que coincidieran con las 48 parcelas de muestreo, y finalmente obtener el carbono total almacenado.

Valiosos depósitos

La investigadora concluyó que “las reservas de carbono azul en el suelo representaron el 75 % del carbono total almacenado, seguido del carbono almacenado en la biomasa aérea y biomasa subterránea.

Así, las reservas de carbono a 2 m de profundidad tienden a ser mayores hacia el norte del litoral nariñense, en especial en la zona del Parque Nacional Natural Sanquianga, en donde la cantidad almacenada promedio es de 329 toneladas por hectárea (t C ha-1).

Lo anterior refleja la existencia de grandes depósitos de carbono almacenados en el suelo, de ahí la importancia de conservar los ecosistemas de manglar.

En el área circundante de la Isla de Bocagrande también se encontraron altas concentraciones de carbono en el suelo; las más bajas se situaron hacia el área cercana a la bocana de Cabo Manglares y la ensenada de Tumaco, con valores promedio de 125 t C ha-1.

En ese sentido, es importante monitorear el estado de los bosques de manglar y reforestarlospara mitigar el cambio climático que hoy se evidencia con fenómenos como sequías intensas, escasez de agua, incendios graves, aumento del nivel del mar, inundaciones, deshielo de los polos, tormentas catastróficas y disminución de la biodiversidad.





lunes, 18 de septiembre de 2023

Más allá de El Niño y La Niña: ¿por qué varían las lluvias cada día y cada semana?

 Aunque es importante estudiar fenómenos como El Niño y La Niña –que varían cada 2 a 7 años–, también es crucial entender qué ocurre con las lluvias en días o semanas para mejorar el pronóstico de eventos que condicionan la disponibilidad del agua en las cuencas, inundaciones o sequías. Las ondas Kelvin, los chorros del Caribe, Chocó y Orinoquia, juegan un papel protagónico.

Juan Esteban Taborda Soto, magíster en Ingeniería - Recursos Hidráulicos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, recopiló información relacionada con las precipitaciones –es decir la caída del agua contenida en la atmósfera– en el norte de Sudamérica, para identificar patrones relevantes en los siguientes periodos de tiempo: de 1 a 10 días, de 10 a 30 días y de 30 a 90 días, además de analizar estadísticamente su relación con ondas como las Kelvin, las Madden-Julian o los chorros de bajo nivel como el del Caribe.

“Con una base de datos espacio-temporal tenemos información diaria, como ‘fotos’ diarias de las precipitaciones a lo largo de 20 años, por ejemplo. Si tenemos esas ‘fotos’ podemos utilizar un ‘análisis de componentes principales’, técnica que nos permite cambiar esas ‘fotos’ por otras y obtener patrones que nos pueden indicar si en una zona está lloviendo más de lo normal mientras en otras menos de lo normal”, explica el magíster Taborda.

Luego de encontrar estos patrones (dónde llueve simultáneamente más de lo normal y menos de lo normal), el investigador pasó a preguntarse si estos comportamientos se relacionaban con las ondas del Este, las Kelvin, las Madden-Julian, etc. Todas estas viajan hacia el este o el oeste en el Trópico y se diferencian entre sí básicamente por su tamaño y por la velocidad a la que se mueven. Así mismo, evaluó si los chorros del Caribe, Chocó y Orinoquia –que se pueden definir como una región de vientos muy estrechos que transportan humedad al centro del país– influían y si la humedad que las plantas y el suelo emiten al medioambiente (evapotranspiración) también tenían relación.

El análisis fue sobre todo estadístico

“Buscamos correlaciones entre estos fenómenos y los patrones de la precipitación en las diferentes bandas: de 1 a 10 días –que nunca se habían estudiado en la región con estas técnicas–, de 10 a 30 días y de 30 a 90 días. Así encontramos que los patrones de precipitación en la escala temporal más corta (de 1 a 10 días) se relacionan con las ondas Kelvin y las ondas TD; estas últimas son ‘depresiones tropicales’, las cuales son precursoras de huracanes. Para la banda de 10 a 30 días encontramos relaciones significativas con las ondas Rossby, que son aquellas que se desplazan hacia el oeste, mientras que para la banda de 30 a 90 días no encontramos relaciones significativas”.


Con respecto a los chorros de bajo nivel, el estudio encontró que el del Caribe y la Orinoquía influyen en las bandas de 10 a 30 días, y de 30 a 90 días, relaciones iguales o incluso mayores a las que se tienen con las ondas Rosby, Kelvin, etc. “Finalmente vimos relaciones importantes con la evapotranspiración para todas las bandas, y creemos que es porque esta sería un insumo clave que aporta humedad a la atmósfera para generar precipitaciones”.

Tras llegar a estas conclusiones, la información se utilizó para hacer pronósticos estadísticos relacionados con el caudal medio diario del río Sogamoso. Para esto se entrenaron 5 modelos, 2 de los cuales mostraron buenos resultados. “Los pronósticos de caudales también suelen hacerse a escalas mensuales y semanales. Nosotros lo intentamos a escala diaria, comparando con el pronóstico climatológico (que toma, por ejemplo, el caudal de todos los primeros días de enero, para predecir el próximo primero de enero) y el pronóstico antecedente (que toma como referencia el caudal del día inmediatamente anterior)”.

Comparativamente, los modelos aplicados lograron ganancias significativas en reducción del error, así: del 94 % para los caudales mínimos (con respecto al pronóstico climatológico) y de hasta un 28 % para los caudales medios (con respecto al pronóstico antecedente).

Esta investigación es un avance significativo para entender la precipitación y los pronósticos a escalas temporales pequeñas. Comprenderlas es útil para generar pronósticos, por ejemplo, en cuencas que surten centrales hidroeléctricas que utilizan cierta cantidad de agua cada día, además de que pueden ser insumos valiosos para anticiparse a posibles inundaciones o sequías. Por otro lado, según el magíster, es necesario hacer investigaciones adicionales que permitan explorar con mayor profundidad la dinámica física vinculada con estas relaciones estadísticas.

 






jueves, 14 de septiembre de 2023

Investigadores de la UNAL devuelven 15 cocodrilos del Orinoco al río Tomo

 En un documental de 23 minutos, Televisión UNAL recrea toda la travesía científica y académica realizada por expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) al devolver a su hábitat natural a 15 cocodrilos.

Cuatro días duró la travesía del equipo interdisciplinario de la UNAL para realizar esta hazaña: liberar en su entorno natural a 12 hembras y 2 machos que nacieron y se criaron en la Estación de Biología Tropical Roberto Franco de la Universidad, ubicada en Villavicencio.

Su director, el profesor Mario Vargas Ramírez, relata que “para garantizar la seguridad tanto de los cuidadores como de los animales, los cocodrilos se inmovilizaron. Sus ojos se cubrieron con toallas para que no vieran nada del proceso y así evitar que se estresaran; después se aseguraron la boca y las extremidades y se introdujeron en guacales que facilitaron su transporte”.

Una vez asegurados, en la parte superior del cuello se les instalaron transmisores satelitales que permitirán seguir sus recorridos durante dos años y analizar sus sitios de descanso, anidación y reproducción, y además determinar si lograrán establecerse definitivamente en el río Tomo.

Posteriormente, en su camino hacia la libertad, fueron cargados en el avión militar Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), que se encargó de trasladarlos hacia el lugar escogido para tal fin.

La liberación fue liderada por la UNAL y Parques Nacionales Naturales de Colombia y contó con el apoyo técnico y financiero de la Organización WCS Colombia, CrocFest, la Universidad de la Florida, la FAC y la Defensa Civil Colombiana.

El documental presenta el invaluable trabajo que desde hace más de una década adelanta la UNAL para conservar el cocodrilo del Orinoco, especie que se encuentra en peligro crítico de extinción por la caza indiscriminada, pero que es indispensable para los ecosistemas acuáticos de la Orinoquia.

Lecciones transformadoras

Los asistentes a la presentación del documental, realizada en el Auditorio Dora Molano del Edificio de Ciencias Gloria Galeano Garcés, de la Facultad de Ciencias de la UNAL, conocieron el resultado de más de 10 años de investigación del cocodrilo del Orinoco.

En el evento, el profesor Vargas explicó que “la extinción del cocodrilo tiene graves consecuencias en los ecosistemas acuáticos, ya que se trata de un depredador tope (en lo más alto de la cadena alimentaria o trófica) y una especie sombrilla, es decir que al conservarla garantiza la conservación de muchas otras especies de flora y fauna”.


“Es algo que nosotros no podemos permitir, porque además de su importancia para la salud de los ecosistemas acuáticos, los cocodrilos están en Sudamérica desde hace millones de años, mientras que nosotros llegamos hace apenas 20.000 años. También hay una razón de lógica moral: si ellos llegaron primero, ¿por qué ahora no los queremos tener aquí?”.

 

Por otro lado, el profesor Carlos Moreno Torres, de la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia, quien ha trabajado por años en la preservación de esta especie, menciona que “la experiencia de estos 10 años nos ha permitido recopilar valiosa información que esperamos plasmar en un atlas tomográfico, anatómico e histológico de la especie”.

“Esta investigación es el reflejo del trabajo en equipo de profesionales, investigadores, la academia e instituciones, y es muy triste que una sola bala dirigida hacia estos animales acabe con este propósito”.

Camila Durán Prieto, especialista en Fauna de Wildlife Conservation Society (WCS) Programa Colombia, cuenta que “antes de liberar a los caimanes realizamos encuestas a los pobladores de la región y encontramos que la gente entiende la importancia de la especie, pues aseguran que donde hay caimán hay agua, se mantienen los cuerpos de agua profundos y hay peces”.

La encuesta también reflejó que aunque hay algo de temor por el tamaño de los animales, las comunidades no lo consideran una amenaza. Y quizás una de las conclusiones más importantes es que hasta el momento no ha habido ninguna interacción negativa con la especie.

El documental Cocodrilo del Orinoco: una odisea hacia el río Tomo, esperanza de conservación para una especie en extinción, es una producción de Televisión UNAL, en una alianza con la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, la Facultad de Ciencias y la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia y el apoyo de la Fuerza Aérea Colombiana.

 






 






miércoles, 13 de septiembre de 2023

Pulpo común se ha adaptado al Caribe colombiano para no extinguirse

 Así lo evidenció el análisis genético a 30 pulpos comunes (Octopus insularis) en Providencia, San Andrés, Cabo de la Vela, Santa Marta, isla Ceycén e isla Fuerte. El dato es relevante considerando que el conocimiento filo-geográfico –utilizado para indagar sobre el origen y la dispersión de especies– es fundamental para conservar y manejar adecuadamente esta especie.

El pulpo común de aguas poco profundas que se pesca artesanalmente en el suroeste del Caribe está bajo constante presión pesquera y sigue siendo una especie poco estudiada en la región, por lo que se desconoce el estado de su diversidad genética.

Esta especie de gran importancia ecológica, económica y social se alimenta de crustáceos, bivalvos, gasterópodos y peces, por lo que se considera como un depredador oportunista y generalista; además, aunque vive especialmente en fondos rocosos, también habita arrecifes coralinos, pastos marinos y fondos blandos, a profundidades de 1 a 30 m, por lo que es capaz de ocupar un nicho ecológico amplio.

Aunque no existen datos exactos sobre la cantidad de pulpos que se pescan, mediante un estudio filogenético (diagrama evolutivo entre organismos) es posible determinar su diversidad genética y las adaptaciones que han hecho al entorno para no extinguirse. Es el caso, por ejemplo, de lo que sucede con el cambio en la temperatura de los mares, las precipitaciones de agua salada a dulce que reducen la “salinidad” en los arrecifes de corales, y la contaminación por microplástico y petróleo.

Dichos aspectos, que se dan naturalmente pero también por la acción del hombre, generan un impacto medioambiental en los ecosistemas marinos obligando a especies como estas a modificar su información genética (ADN) para sobrevivir.

“Cuanto mayor sea la variabilidad genética de una especie mayor será su adaptación al medio”, afirma Paola Alejandra Puentes Sayo, magíster en Ciencias - Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Caribe, quien analizó el ADN de 30 pulpos comunes capturados por pescadores de Providencia, San Andrés, Cabo de la Vela, Santa Marta, isla Ceycén, e isla Fuerte con el propósito de determinar si existían variables genéticas bio-geográficas, es decir si su línea de ADN era cambiante en diferentes puntos del Caribe colombiano.

Para ello, a una pequeña parte del tejido de la cabeza del cefalópodo se le aplicó el protocolo de “extracción de sales”, que consiste en adicionarle al tejido celular dodecilsulfato sódico (SDS) y proteinasa k, una especie de detergente que al combinarse precipita o elimina ciertas proteínas de las membranas celulares. Esto se logró a través de la incubación durante toda la noche a unos 65 ºC en un horno.


Posteriormente se realizó un proceso de amplificación por PCR, que consiste en duplicar o clonar esa muestra genética para no tener que pagar cada vez por las muestras o ir hasta los lugares. En el Laboratorio de Secuenciación de ADN de la Universidad de los Andes se replicaron los genes mitocondriales COIII y 16S y se analizaron 42 secuencias del gen 16S y 37 del gen COIII.

Los análisis mitocondriales mostraron específicamente haplotipos nuevos (16S = H2, H3 y H4) (COIII = H2 – H7) y haplotipos compartidos con áreas geográficas distantes (16S = H1) (COIII = H1).

“Un haplotipo es una combinación única de variantes genéticas en un grupo de genes que tienden a ser heredadas juntas de generación en generación”, explica la investigadora.

La prueba de FST por pares, herramienta genética que mide cuán diferentes son las poblaciones de una especie, no mostró diferenciación entre localidades con los genes mitocondriales evaluados. Por su parte, el análisis demográfico de COIII indicó que el tamaño efectivo poblacional de la especie se ha mantenido constante, a pesar de ser una de las especies que más se pesca para consumo humano.

El estudio no busca promover la explotación excesiva de la especie, por el contrario, preservarlo, conociendo la variabilidad genética que lo ha hecho adaptarse, sugiriendo además una pesca controlada durante las temporadas de reproducción, que ocurre solo una vez en la vida del animal.






martes, 12 de septiembre de 2023

Ácaros y parásitos de abejas del Pacífico, epicentro de investigación que aportará a su conservación.

 Parece difícil imaginar que abejas, abejorros y avispas sean presa de microorganismos diminutos, incluso imperceptibles al ojo humano, como ácaros, parásitos o bacterias que causan enfermedades y provocan la muerte masiva de estas protagonistas de la polinización de los ecosistemas y el agro, una pérdida que tiene en alerta a varios países. Durante año y medio, investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) recorrerán el Pacífico colombiano para conocer el impacto de agentes parasitarios y así proponer estrategias para su conservación.

En Valle del Cauca, Nariño y Cauca, más de 131 especies abejas, abejorros y avispas de la familia de los ápidos (Apidae) se están viendo amenazadas por las prácticas de la agricultura industrializada como los monocultivos y el uso de plaguicidas.

Dicha situación obliga a profundizar en el conocimiento de los microorganismos que afectan a estas especies, el cual es escaso pero urgente porque incide en la ausencia de estrategias que preservar a los polinizadores.

“Los parásitos hacen que las abejas desaparezcan, se mueran, y por ende sus poblaciones en la colmena disminuyen, lo que pone en riesgo la polinización de los cultivos y por lo tanto su variedad, lo que incrementa la inseguridad alimentaria”, afirma el profesor Javier Antonio Benavides Montaño, director del Grupo de Investigación en Parasitología, Inmunología y Enfermedades Infecciosas de la UNAL Sede Palmira.

El experto, quien liderará el grupo de investigadores de las Sedes Palmira, Tumaco y Bogotá, agrega que entre los ápidos se encuentran las abejas: melífera o doméstica, sin aguijón, de las orquídeas y parásitas, lo mismo que los abejorros silvestres (del género Bombus) y carpinteros.

“Estos ayudan a mantener el equilibrio de los ecosistemas naturales, aportan el néctar y el polen que recogen para su propio alimento y lo esparcen por todas las flores generando que las plantas en flor produzcan cualquier tipo de semilla y de frutas”, explica.

“Cuando abejas y abejorros infectados realizan sus tareas de pecoreo en las plantas –es decir, recolectan el polen y néctar–, con el movimiento de sus alas depositan los agentes dañinos, de modo que cuando otros ‘zumbadores’ como ellos hacen los mismo se infectan y propagan las enfermedades en las colmenas”.

“Por eso el objetivo de este trabajo interdisciplinario es estudiar y conocer los agentes parasitarios que afectan dichas especies para después formular estrategias necesarias para su conservación en estas zonas del país”, señala el académico.


Agrega que “es esencial que estudiantes, agricultores y habitantes del Pacífico colombiano conozcan el papel ecológico de los ápidos y sepan que los productos derivados de la colmena –como polen, cera, jalea real, propóleo y miel– son sustancias con una función específica dentro de ella, y que después de extraerlas tienen diversas aplicaciones en las industrias cosmética, farmacéutica y de los alimentos”.

Tumaco (Nariño), Totoró (Cauca) y algunos municipios del Valle del Cauca son los territorios elegidos para desarrollar este proyecto que inició su recorrido a finales de agosto y ya se han colectado las primeras muestras y se analizarán en los laboratorios de la Sede Palmira.

Dichas zonas se escogieron porque sus climas y suelos son aptos para cultivar papa, tomate, plátano, aguacate y uvas, entre otros alimentos básicos de la canasta familiar; esto quiere decir que hay buena presencia de abejas y abejorros para hacer polinización.

El profesor Benavides menciona que “como en las zonas de producción agrícola y pecuaria utilizan fertilizantes, la idea es proponer alternativas enfocadas en proteger la biodiversidad, y para ello se pueden poner en práctica acciones como no usar pesticidas e impulsar la agricultura ecológica para proteger estas valiosas especies”.

Entre los principales enemigos de las abejas se encuentran los siguientes microorganismos:

  • Acarapis woodi, causante de la acarapisosis de las abejas melíferas.
  • Paenibacillus larvae, que causa la enfermedad loque americana de las abejas melíferas.
  • Melissococcus pluton, causante de loque europea de las abejas melíferas.
  • Aethina tumida, una especie de escarabajo que infesta a las colmenas.
  • Tropilaelaps, ácaro que infestación a las abejas melíferas.
  • Varroa, que produce la enfermedad conocida como varroosis de las abejas melíferas.

Así se hará

Los investigadores tienen contemplado realizar la colecta directa de insectos mediante pases de jama, colecta manual, revisión de nidos, colmenas silvestres, material vegetal, troncos y sitios de anidación.

Se efectuarán mediciones de factores como coordenadas geográficas, precipitación (lluvias) y temperatura, humedad, velocidad del viento, entre otros, y se realizará una descripción general del entorno para demarcar áreas de muestreo.

Además, se identificarán ecosistemas, fuentes de agua o ríos y áreas conservadas, entre otras. Así mismo, las parcelas y transectos serán acordadas con los habitantes de los territorios.

 




viernes, 8 de septiembre de 2023

Cambio sí, pero no solo climático, las personas y su estilo de vida también se afectan

 El cambio climático afecta la cotidianidad de las personas, las impacta y motiva a adaptarse. En la Zona 7 de Envigado (Antioquia), por ejemplo, algunos dueños de locales han construido muros alrededor de estos para evitar posibles inundaciones. Aún así, los planes de ordenamiento territorial (POT) y otros documentos no incluyen sus puntos de vista, aunque hacerlo permitiría mayor impacto en prevención y mitigación.

El cambio climático también incide en la cultura, las relaciones y actividades cotidianas de las personas. “Los seres humanos somos causantes y también receptores de sus efectos. Las ciudades que habitamos, por ejemplo, juegan un papel muy importante, pues pese a ocupar solo el 2 % de la superficie terrestre, son responsables del 70 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero”, señala la ingeniera ambiental Sara Isabel Rendón Fernández, magíster en Estudios Urbano Regionales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

La forma de vestir ha cambiado, el hogar sufre adaptaciones, los decisores planean distinto el territorio, etc. “Aunque históricamente las comunidades se han adaptado a los cambios del clima (aumento de la temperatura, mayores probabilidades de inundaciones o derrumbes, entre otros), pocas veces se las ha tenido en cuenta, no solo en estudios diagnósticos sino también en la formulación de políticas de adaptación y ordenamiento territorial”.

Por eso la magíster se propuso identificar los efectos del cambio climático que perciben los habitantes de la Zona 7 de Envigado, sus prácticas de adaptación y si estas han impactado o no en la planeación urbana del municipio. “Para esto, durante cerca de 8 meses hicimos recorridos de campo, observación participante, no participante y entrevistas semiestructuradas a personas que habitan allí hace al menos 10 años, líderes comunitarios y víctimas de algún evento ocasionado por cambios extremos del clima, entre otros”, explica.

Así, encontró que el cambio climático percibido por las personas se puede agrupar en tres categorías: patrones climáticos, riesgos en el territorio, y causas y consecuencias concretas. “Es decir, aunque las personas no usen el concepto de ‘cambio climático’, sí dicen que ahora hace más calor, que ya no ventea tanto o que hay menos neblina. También hablan de amenazas como deslizamientos, inundaciones e incendios forestales, y han hecho adecuaciones como la construcción de pequeños muros para evitar inundaciones y se refieren al proceso acelerado de urbanización como una de las causas de los efectos del cambio climático”.

Después de sistematizar la información, la magíster Rendón la comparó con la contenida en los dos últimos planes de desarrollo del municipio, en el Plan Municipal para la Gestión del Riesgo de Desastres y en el Plan para la Mitigación y la Adaptación a la Variabilidad y el Cambio Climático de Envigado, y encontró que coinciden muy poco.


“Constatamos, por ejemplo, que la quebrada La Seca, que en 2011 sufrió dos avenidas torrenciales y dejó estragos graves, no aparecía en el mapa oficial con algún nivel de amenaza. Sin embargo, para la comunidad este es un punto crucial y crítico, pues fueron dos eventos que quedaron marcados en el imaginario colectivo y que se podrían repetir”.

En 2005 los habitantes de la Zona 7 ratificaron la importancia de hacer escuchar sus dinámicas y saberes locales. “Ese año iban a construir sobre el humedal El Trianón, en un predio privado, y fue la comunidad la que se organizó y dijo ‘no, nosotros de niños jugábamos ahí y eso era una laguna’. A partir de esa discusión nació la organización Eco Humedales, y además la administración confirmó que se trataba de un humedal, lo ingresó al Sistema Local de Áreas Protegidas, y en 2019 lo declaró como Área Protegida Urbana, gracias a la movilización de la organización ambiental y comunitaria”.

Por último, la magíster señala que “análisis como este se pueden aplicar en contextos similares a lo largo del país e incluso de Latinoamérica. Estas investigaciones son un complemento para los estudios físicos y atmosféricos del cambio climático. Solo así es posible tener una mirada integradora, que responda a lo que ocurre en los territorios, teniendo en cuenta que es ahí, en una escala pequeña, en donde realmente se sienten los efectos y en donde debemos empezar a implementar medidas de adaptación”.





jueves, 7 de septiembre de 2023

EVITE LAS FOGATAS DURANTE LA TEMPORADA DE CALOR

 COMUNIDAD DE VILLACARMELO PIDE A TURISTAS RESPETAR EL RÍO MELÉNDEZ

Habitantes de la zona dicen que la ribera del río queda bastante impactada de basura cuando el afluente es visitado por cientos de turistas.

Un llamado urgente a los turistas que disfrutan del río Meléndez hizo la comunidad del corregimiento de Villacarmelo, Cali, dado que el afluente se está viendo gravemente afectado por la mala disposición de los residuos que dejan los visitantes.

La problemática, de acuerdo con la información brindada por representantes de la Junta de Acción Comunal - JAC del corregimiento, ubicado a unos 20 minutos del casco urbano de Cali, se evidencia fuertemente a la altura del puente de La Fonda y el charco El Chispero, en la vereda El Carmen.

"Esta temporada seca y, sobre todo, los fines de semana, ha sido caótica para nosotros. Hemos tenido una gran afluencia de turistas que van a disfrutan del río y dejan tiradas botellas de vidrio y plástico, pañales desechables y una cantidad de residuos que afectan considerablemente la ribera del río", expresó Liliana Fernández, presidenta de la JAC.

La líder comunal recalcó que "el llamado que le hacemos a los visitantes es que, así como el río les ofrece un momento agradable con sus familias o amigos, lo respeten y sean responsables con los desechos que generan y se los lleven nuevamente a sus casas o los viertan adecuadamente en los puntos de recolección. La idea es que dejen nuevamente el río limpio, porque nosotros siempre nos encargamos de recoger la basura".

Es de resaltar que en la zona, la CVC y otras organizaciones han liderado jornadas de limpieza e instalado puntos de recolección de residuos en sitios estratégicos. Así mismo, con el fin de mejorar no solo la cobertura boscosa del corregimiento, sino también proteger la cuenca del río Meléndez, se han sembrado más de 20.000 árboles de diversas especies, con apoyo de la comunidad.

Por otro lado, también se fortaleció un Proyecto Ciudadano de Educación Ambiental - Proceda, con el fin de sensibilizar a los turistas sobre el adecuado manejo de los residuos y también se realizó el Plan de Ordenamiento del Recurso Hídrico - PORH del río Meléndez, entre otras importantes acciones ambientales.

"En recorridos de control y vigilancia que efectuamos en la zona, hemos evidenciado también que los turistas están haciendo fogatas y fogones de leña, lo que en esta temporada seca está prohibido, ya que se pueden presentar incendios de cobertura vegetal, debido a la intensa ola de calor", dijo Miguel Ángel Sánchez, coordinador de la Unidad de Gestión de Cuenca Lili-Meléndez-Cañaveralejo-Cali, de la Dirección Ambiental Regional Suroccidente de la CVC.

De esta manera, el funcionario instó a la comunidad y turistas para que se abstengan de generar fuego, arrojar colillas de cigarrillos o hacer fogatas sobre las áreas verdes.

La población del corregimiento de Villacarmelo está proyectando una gran jornada de sensibilización y espera que sea acompañada y apoyada por varias entidades públicas y privadas,  además del Ejército Nacional y la Policía Ambiental, con la cual se pretende crear conciencia sobre el cuidado de las fuentes hídricas, de suma importancia para el ecosistema.







miércoles, 6 de septiembre de 2023

Combustible y plásticos sin petróleo y menos contaminantes gracias a las bacterias “eléctricas”

 Reemplazar el petróleo en la fabricación de materiales como el plástico es una urgencia por la contaminación ambiental que genera su producción todos los días; por esta razón, un grupo de investigadores aprovechó el potencial de bacterias de suelos de cultivos como el tomate para producir un compuesto llamado 1,3-propanodiol (usado en la industria farmacéutica, cosmética, de plásticos, textil y de alfombras), y potenciaron su capacidad hasta en un 7 % gracias al envío de electricidad a estos microorganismos.

Las bacterias forman parte de la cadena de reciclaje en la naturaleza; esto quiere decir que se alimentan de residuos que encuentran en el suelo –como papa, tomate o arroz, entre otros alimentos– y pueden transformar estos restos en sustancias útiles con mayor valor agregado para que los productores de industrias –como la agrícola o de combustibles– más “naturales” (biocombustibles) puedan tener mayores ingresos.

Según la Federación Nacional de Biocombustibles de Colombia, en 2026 la demanda mundial de estos combustibles aumentará en un 28 %, lo cual equivaldría a una producción de 41.000 millones de litros, y la meta para 2021 era reducir cerca de 3,2 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Hoy los compuestos como el 1,3-propanodiol se obtienen a partir de sustancias como el petróleo, pero parece haber una alternativa, que tiene un protagonista muy abundante y que no representa altos costos para la industria: el glicerol crudo, un compuesto que se genera en grandes cantidades cuando se está produciendo biodiesel, un combustible menos contaminante y sostenible; sin embargo este gran potencial no se aprovecha, y en cambio sus residuos sí terminan representando un riesgo para el medioambiente al ser vertidos o desechados.

Por lo anterior, el ingeniero químico Óscar Aragón Caycedo, doctor en Biotecnología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), evaluó cómo las bacterias de la especie Clostridium butyricum podrían utilizar el glicerol crudo para mejorar la producción de 1,3-propanodiol. Para ello utilizó electricidad como una forma de enviarles señales y corriente eléctrica a estos microorganismos, ya que se evidenció que cuando se enfrentan a esta situación empiezan a producir el compuesto deseado, pues de no hacerlo no pueden seguir creciendo.

Según el investigador, esto se da porque las bacterias tienen una serie de rutas celulares en las que interactúan los electrones que se envían desde la corriente eléctrica, y que, de no ser por el 1,3-propanodiol, no podrían seguir con su funcionamiento normal, lo que quiere decir que es un “salvavidas” de doble vía: tanto para las bacterias como para el medioambiente.

“Se encontró que esta cepa de Clostridium, que de hecho está presente en suelos de cultivos agrícolas a lo largo del país, puede mejorar esta producción hasta en un 7 %, lo que representaría un incremento para la producción en una industria que se espera valga cerca de 600 millones de dólares en los próximos años”, asegura el doctor Aragón.

El primer paso fue simular computacionalmente el efecto que tendría esta bacteria con la corriente eléctrica, que, como se dijo antes, es un puente de comunicación para que el microorganismo se comporte de la manera deseada. Esto se realizó gracias a modelos matemáticos que permitieron identificar si había un efecto en las rutas celulares que hacen que se produzca el 1,3-propanodiol.

Cómo explica el ingeniero Aragón, esta investigación involucró el análisis de 13 cepas nativas aisladas de suelos colombianos, que han sido estudiadas y caracterizadas por más de 15 años en el grupo de Bioprocesos y Bioprospección con la dirección de la profesora Dolly Montoya Castaño, rectora de la UNAL, y el profesor Gustavo Buitrago, fundadores del Instituto de Biotecnología de la Universidad.

Los microorganismos se tienen almacenados y vienen de distintas partes del país, lo cual también resulta promisorio y más sencillo para la industria biotecnológica, pues son bacterias que están presentes en los suelos de cada región del país.

A partir de los resultados de la simulación computacional se dio paso a probar este análisis en cultivos de dos de las cepas nativas que al parecer podían mejorar la producción.

“Se hicieron dos ensayos, uno en el que se ponía un reactor con dos electrodos (conductores eléctricos) tanto positivo como negativo, para ver cómo interactuaban en las bacterias; y por otro lado uno en el que se separaban estos electrodos para ver específicamente cómo los electrones, que son partículas con carga negativa, tenían un efecto en el microorganismo”, indica el investigador.

El segundo ensayo permitió que los niveles de producción del compuesto 1,3-propanodiol fueran mayores y más eficientes, y el experto asegura que el porcentaje de incremento de rendimiento obtenido (7 %) alcanzaría hasta un 10 o 12 % con mejoras en el diseño de los reactores y los microorganismos en investigaciones futuras.






lunes, 4 de septiembre de 2023

“Migración de especies marinas por cambio climático provocaría conflictos pesqueros”

 Así lo afirmó el paleo-oceanógrafo británico David Thornalley, profesor de geografía en la University College de Londres –conocido por su trabajo sobre los cambios en la circulación del Atlántico Norte durante el periodo Cuaternario–, en el Seminario Ciencias del Mar 2023, desarrollado en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede de La Paz.

Según el experto, “aunque existe una alta probabilidad de que las especies migren hacia latitudes más al norte, la interacción entre este fenómeno y la circulación oceánica modificará esta distribución en diferentes regiones”.

“En algunos casos esta reubicación podría desencadenar conflictos pesqueros, especialmente cuando el calentamiento se acelere abruptamente. […] En el mundo de los ecosistemas marinos y la circulación oceánica juegan un papel esencial en la distribución de recursos cruciales”.

Según la Primera Evaluación Integrada del Medio Marino a escala mundial de Naciones Unidas, los océanos y la vida que contienen son fundamentales para el funcionamiento saludable del planeta, ya que suministran la mitad del oxígeno que respiran los seres humanos y cada año absorben un 26 % de las emisiones de dióxido de carbono emitidas a la atmósfera.

“Cada vez hay más evidencias que demuestran el papel esencial que desempeña la biodiversidad marina para la salud del planeta y el bienestar social. La pesca y la acuicultura son una fuente de ingresos para cientos de millones de personas, en especial familias de bajos ingresos; además contribuyen directa e indirectamente en su seguridad alimentaria”, manifestó el experto.

Los ecosistemas marinos proporcionan innumerables servicios a las comunidades costeras; por ejemplo los manglares son una importante fuente de alimento para más de 210 millones de personas, y otros también ofrecen medios de subsistencia, agua limpia, productos forestales y protección contra la erosión y los fenómenos meteorológicos extremos.

“Cambios como que un 57 % de la superficie oceánica registre temperaturas que en 1870 se consideraban como extraordinarias y que entonces afectaban como mucho al 2 % de los mares, hoy se ha hecho habituales”, dijo.

La capacidad de prever estas transformaciones es un desafío para la humanidad. En este sentido, el científico Thornalley dijo: “a pesar de los avances en modelos climáticos, todavía existe una brecha significativa en la comprensión de la variabilidad en el noreste del Atlántico. Este vacío resalta la necesidad imperante de mantener una vigilancia constante y mejorar la comprensión de los aspectos biológicos relacionados para evaluar con precisión los cambios oceanográficos y sus consecuencias ecológicas”.

Uno de los impactos más notables es la reubicación de especies marinas, incluida la pesca comercial, debido al calentamiento de los océanos.

El experto manifestó además que “el mecanismo clave detrás de esta dinámica es la ‘Invertida Meridional Atlántica’, una ‘cinta transportadora’ que lleva calor y agua salada al Atlántico Norte, donde se enfría y se sumerge hacia las profundidades”.

“Una vez allí, el flujo de agua se dirige nuevamente hacia el sur y circula por los océanos globales. Sin embargo, modelos climáticos indican que este sistema podría ralentizarse debido al calentamiento global y los cambios en los ciclos del agua”.

El equipo de investigación dirigido por el profesor Thornalley está abordando este desafío. La investigación ha identificado un patrón distintivo sobre cómo impactan en el océano los cambios en la Invertida Meridional Atlántica, en particular cuando interactúa con otros factores, con el compromiso de generar registros más detallados y precisos para tener una comprensión más sólida de estos procesos.

“La interacción compleja entre la circulación oceánica y el calentamiento global está transformando los ecosistemas marinos y generará tensiones geopolíticas significativas, pues los recursos pesqueros son esenciales para las economías”.

En ese sentido, una combinación de observaciones continuas y un profundo conocimiento biológico son esenciales para anticipar y gestionar adecuadamente los cambios en los océanos y sus consecuencias en la biodiversidad y la política internacional”, concluyó el científico británico.