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lunes, 9 de junio de 2025

La CVC y las comunidades de Punta Bonita y el río Naya se alistan para resguardar a estos reptiles en sus playas, con el acompañamiento técnico de la WCS.

 En un esfuerzo coordinado para proteger a una de las especies más emblemáticas del Pacífico colombiano, la CVC, con el apoyo técnico de la Wildlife Conservation Society (WCS), llevó a cabo una serie de acciones preparatorias antes de la temporada de anidación de tortugas marinas en zonas estratégicas como Isla Ají, bajo la jurisdicción del Consejo Comunitario del río Naya, y Punta Bonita, en el Consejo Comunitario del río Cajambre.

Las actividades incluyeron capacitaciones, sectorización de playas y socialización del protocolo de monitoreo comunitario, con el objetivo de reforzar la protección de los ecosistemas marino-costeros y fomentar la participación comunitaria en la conservación de estas especies en peligro.

 El protocolo de monitoreo comunitario es un instrumento relevante que permitirá a los grupos de caminantes realizar un seguimiento ordenado y estandarizado de los nidos y del comportamiento de las tortugas en playas claves como Ajicito (DRMI Isla Ají) y El Bajo (en el río Cajambre).

Durante las jornadas, se realizaron ejercicios de sectorización de las playas para identificar zonas críticas de riesgo para los nidos, así como áreas seguras para su posible reubicación, en caso de amenazas como la marea alta, erosión o presencia de depredadores. También se abordaron temas como la pesca incidental —una de las principales amenazas para las tortugas— y el uso de herramientas tecnológicas como GPS y aplicaciones móviles para sistematizar los datos de monitoreo en tiempo real.

“Estas acciones no solo mejoran nuestras capacidades técnicas como autoridad ambiental, sino que fortalecen el compromiso y el conocimiento de las comunidades afrodescendientes que tradicionalmente han convivido con estas especies. El monitoreo participativo nos permite generar alertas tempranas y tomar decisiones informadas para proteger a las tortugas marinas en sus sitios de anidación”, afirmó Maryory Márquez, funcionaria del Grupo de Biodiversidad de la CVC.

Desde la comunidad de Punta Bonita, los líderes del Consejo comunitario del río Cajambre valoraron el acompañamiento técnico de la Corporación. “Nosotras, como comunidad, llevamos años viendo cómo llegan las tortugas a nuestras playas. Este año, con el apoyo de la CVC y WCS, entendemos mejor cómo protegerlas, cómo actuar si el nido está en peligro y cómo enseñar a los niños y jóvenes que estas tortugas son parte de nuestra historia. Es una tarea que hacemos con amor y compromiso”, explicó Tania Lucia Diaz, integrante de la Asociación Guardianes del Manglar de Punta Bonita.

 La experiencia de la CVC demuestra que el trabajo conjunto entre instituciones y comunidades puede generar impactos positivos reales en la conservación de especies amenazadas. Con estas acciones preventivas, se espera reducir significativamente la pérdida de nidos y aumentar el número de crías lleguen al mar.




 



sábado, 1 de junio de 2024

UNAL y comunidades indígenas unen fuerzas por sistemas agroalimentarios sustentables

 La Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y la Universidad del Cauca, junto con comunidades indígenas de Nariño y Cauca, implementan el proyecto “Territorio, Comida y Vida” a través de rutas de transición para transformar los sistemas agroalimentarios territoriales que forman parte de las tradiciones alimentarias de las comunidades misak y ampiuile, en el Cauca, y los pueblos pastos en Nariño. Hoy el Consejo de Gobernadores del International Development Research Center de Canadá, entidad financiadora, conoció los avances del proyecto.

Al sur de Colombia, entre Cauca y Nariño, hay una gran riqueza biológica y cultural. Aquí conviven el 27 % de los pueblos étnicos del país, como los misak, ampiuile y los pueblos pastos, custodios milenarios de saberes ancestrales sobre los alimentos, la medicina tradicional y la interculturalidad.

Sus amplios conocimientos sobre la tierra, heredado de generación en generación, les han permitido desarrollar prácticas agrícolas sostenibles y adaptadas a las condiciones climáticas únicas del macizo, que varían según la altitud. Cultivan una gran variedad de productos, como maíz, papa, yuca, fríjoles y hortalizas, utilizando técnicas ancestrales como la rotación de cultivos, el uso de abonos orgánicos y la conservación de semillas nativas.

Como existen muchos factores que pueden afectar esa sustentabilidad de los sistemas agroalimentarios de estos territorios, un equipo multidisciplinario de investigadores de la UNAL y de la Universidad del Cauca se alió con unidades indígenas del lugar, en un novedoso proyecto encaminado a evaluar su sistema agroalimentario, que abarca todo lo que se produce, se consume y se vende. A su vez, buscan aportar a la sustentabilidad para que respondan a las necesidades de sus comunidades.

La profesora Teresa Mosquera Vásquez, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNAL Sede Bogotá, líder del proyecto, explica que “lo primero fue identificar los puntos críticos en los sistemas agroalimentarios de las comunidades pastos, ampiuile y misak”.

“Un aspecto preocupante que encontramos en ambos territorios es la pérdida de diversidad en los productos agrícolas, lo cual afecta directamente la diversidad de la dieta, y por ende la salud de estas poblaciones”, señala.

El proyecto, que inició en 2020 y se extenderá hasta 2025, se ha enfocado en caracterizar los sistemas agroalimentarios de estas comunidades, teniendo en cuenta la diversidad de pisos térmicos, culturas y actores involucrados.

Este proceso se adelanta de manera colaborativa, involucrando a jóvenes indígenas en la redacción de la propuesta y reconociendo a las comunidades como investigadores copartícipes.

“Nosotros no vamos a investigar y a ver cómo hacer las cosas; ellos construyen con nosotros en un diálogo de saberes”, enfatiza la profesora Mosquera, resaltando la importancia de la co-creación de conocimiento y el respeto por las cosmovisiones (visión del universo) indígenas.

Para ello se han conformado “equipos de cocreación” en los cuales tanto los líderes comunitarios como los técnicos e investigadores definen rutas de transición hacia sistemas más sustentables, basados en una profunda comprensión de los actuales modos de producción, distribución y consumo de alimentos en los territorios.

Esto ha implicado el mapeo colectivo de los hogares, los roles de género y la relación con el territorio y los alimentos, así como ejercicios vivenciales en los “fogones”, espacios íntimos de cuidado y transmisión de saberes culinarios ancestrales.

Uno de los aspectos innovadores del proyecto es la implementación de las “rutas de transición”, las cuales representan apuestas concretas para fortalecer la diversidad de productos, preparaciones y formas de comercialización en estos territorios. Las comunidades presentan proyectos que son financiados por la iniciativa, y durante un año se evalúan los impactos de estas rutas en los puntos críticos identificados previamente.

La iniciativa también involucra a las universidades propias de estas comunidades, como la Universidad de los Pastos y la Universidad Misak, en un esfuerzo por integrar los conocimientos ancestrales con los enfoques académicos de las universidades nacionales.

Durante la socialización del proyecto, la mama Mercedes Tunubalá, gobernadora del Resguardo de Guambia, expresó: “somos hijos del agua, hijos del árbol, hijos del trueno y del arco iris. Nuestra forma de gobierno es el Plan de Vida, a partir del cual construimos nuestro desarrollo en armonía con la Pachamama (Madre Tierra) y los espíritus de la naturaleza”.

“La visión de desarrollo, según la visión de cada comunidad y en consonancia con el cuidado y no la explotación de la Pachamama, es fundamental para su buen vivir”.






lunes, 8 de abril de 2024

Escuelas de pesca para preservar tradiciones de comunidades indígenas amazónicas

 Tejer las mallas para pescar en ríos y lagos de Yahuarcaca –en la Amazonia colombiana–, o saber cuándo utilizar cerbatana o anzuelo para tener una faena más efectiva no es algo que se aprenda en un colegio o una universidad; este conocimiento ancestral que poseen los indígenas ticuna se transmite de generación en generación, pero está amenazado por la creciente interacción de los jóvenes con prácticas occidentales, que degradan sus tradiciones. Con la Escuela de Artes de Pesca se busca evitar que esto suceda y así garantizar la continuación de esta práctica esencial para su seguridad alimentaria.

Algunas poblaciones viven directamente relacionadas con el agua porque se alimentan de los recursos pesqueros, como Leticia, en la zona de frontera con Brasil y Perú, en donde se registra el mayor consumo de pescado por persona en el mundo: entre 20 y 24 kilos al mes, lo que querría decir que los pobladores ribereños de ríos o lagos de la cuenca amazónica todos los días consumen pescado.

Para fortalecer este acervo que solo se hereda de ancianos a jóvenes y nietos por medio de la tradición oral en lengua maguta o ticuna, la Escuela de Artes de Pesca, proyecto liderado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sedes Bogotá y Amazonia, cuenta con la participación de pescadores locales, quienes comparten los conocimientos y destrezas adquiridos durante años de práctica en las llamadas artes de pesca.

La iniciativa es liderada por la Facultad de Artes de la Sede Bogotá, junto con el Laboratorio de Manejo y Gestión de Humedales de la Sede Amazonia, la Asociación de Pescadores de los Lagos de Yahuarcaca (TIKA), la Universidad de Humboldt (Alemania), la Fundación Grupo Proa de Colombia y la Fundación Mandioca de Países Bajos.

El proyecto forma parte de uno más grande, conocido como “Pulsos del Agua”, gracias al cual la Universidad ha hecho valiosos aportes para entender el tema pesquero en la Amazonia como una actividad que va más allá de lo económico y que forma parte fundamental de la tradición cultural ticuna.

Al respecto, el profesor Santiago Duque, de la UNAL Sede Amazonia, señala que “cuando se conoce, entiende y comprende el territorio que se habita, se puede conservar y cuidar, pero cuando no conozco nada y no me interesa nada, solo dejo que se vaya deteriorando, que se vaya acabando. Tristemente Colombia tiene territorios maravillosos, pero en donde dejaron de fortalecerse y preservarse la cultura, la tradición, nos volvimos citadinos”.

“En ese sentido, la iniciativa apuesta por mejorar la capacidad de empoderamiento y gobernanza ambiental de los pueblos locales, a través de la interacción entre academia y poblaciones locales”.


Precisamente, mediante la conjunción de los saberes tradicional y de la academia, hace 25 años la Universidad adelanta un programa de trabajo en el Sistema Lagunar y Quebrada de Yahuarcaca –un lugar único con 21 lagos interconectados con influencia directa en el río Amazonas–, a partir del cual se ha desprendido una serie de acciones y de innumerables documentos entre artículos y tesis de pregrado y posgrado que referencian la enorme biodiversidad de este territorio.

Los primeros trabajos se centraron en el estudio de la limnología, rama de la ecología que estudia los ecosistemas acuáticos continentales como lagos, lagunas, ríos, charcas, marismas y estuarios.

También se diseñaron estrategias para mejorar la pesca, lo que permitió que volvieran a nadar pirarucús, arawanas, bisagras y gamitanas (o cachamas negras), especies emblemáticas del sistema amazónico, gracias a un proyecto de recuperación de la pesca liderado desde hace 12 años por la Sede Amazonia y TIKA. Además, desde hace varios años se avanza en un ordenamiento pesquero que permita proteger este entorno, del cual dependen unas 2.800 personas.

Delfino Parente, presidente de TIKA, destaca que ahora, con la Escuela de Artes de Pesca lo que se busca es que los jóvenes se motiven en la pesca artesanal y la cultura propia, ya que “como comunidades indígenas vemos que nuestros jóvenes se gradúan del bachillerato y todavía siguen siendo pocos los que pueden acceder a la educación superior, a la universidad; y así hemos perdido muchos jóvenes en la drogadicción o se van a otros lugares a hacer cosas que no deben y nosotros como líderes sociales estamos en la lucha para evitar que esto suceda”.

Agrega que, “el propósito de la Escuela es que, por ejemplo, puedan formular proyectos para su propio beneficio, donde sean los mismos jóvenes quienes se encarguen de aspectos como monitoreo, control y vigilancia de sus propios territorios”.

Museo virtual

En esa apuesta por la recuperación y el intercambio de conocimientos que sirvan como legado para las futuras generaciones, la idea es compartir las enseñanzas de los pescadores en temas como la manera de elaborar las grandes mallas con las que se pesca en el río Amazonas, que es muy profundo, o saber el uso de artes tradicionales como la cerbatana o el anzuelo y cuándo utilizar qué tipo de carnadas.

Como el desafío es que la información no se pierda de una generación a la siguiente, en estos seis meses que dura la primera parte del proyecto, el equipo de Artes de la UNAL se propone crear un museo virtual que cuente con obras artísticas, videos y fotografías que muestren las tradiciones de pesca y al que puedan acceder los pobladores locales.

El proyecto “Pulsos del Agua” tiene 7 iniciativas más, centradas en arte, música, danza o recuperación del dibujo, a través de las cuales se busca que el país reconozca el valor de la cultura anfibia y que apueste por recuperarla y preservarla.






martes, 2 de abril de 2024

ADECUACIÓN DE SENDEROS Y ACOMPAÑAMIENTO A COMUNIDADES, ENTRE LAS ESTRATEGIAS.

 CVC FORTALECE TURISMO DE NATURALEZA EN EL DRMI RUT NATIVOS

Es toda una alternativa que prioriza actividades de contacto con la naturaleza, el paisaje y la biodiversidad. 

“Adrenalina nativa”, “Consciencia nativa” y “Ruralidad nativa” hacen parte de las rutas definidas en el marco del proceso de fortalecimiento al turismo de naturaleza, que la CVC adelanta en el Distrito Regional de Manejo Integral (DRMI) RUT Nativos.

 Cada una de estas rutas comprende diversas actividades, que van desde la adecuación de senderos e instalación de puntos ecológicos, hasta el acompañamiento en procesos de formalización empresarial a los diferentes actores de la cadena de turismo de naturaleza.

De acuerdo con Leonardo Fabio Pérez, profesional de la DAR BRUT de la CVC, se adecuaron senderos ecoturísticos en los atractivos “Sendero de la cueva del duende”, “Sendero ecológico La Playa”, “Sendero Los Pailones” y en la Reserva Natural Villa Juliana.

 También se adecuaron senderos y espacios dedicados a la educación ambiental en la Escuela Agroecológica El Rincón del Oso; en la finca agroecológica El Milagro; en la finca Las Palmeras; el parque escuela Pacha Mama; en el trapiche panelero Finca Estambul y en la Finca museo El Recreo. 

Las mejoras incluyeron la instalación de puntos ecológicos para la disposición de residuos sólidos en los voladeros “Aguapanela” “La Unión” y “Los Tanques”


Con este proyecto, se espera masificar el turismo de naturaleza en los municipios de Roldanillo, La Unión y Toro, con una variada oferta de atractivos turísticos que le den valor al territorio, promuevan su conservación y garanticen la sostenibilidad de la biodiversidad. 




martes, 30 de enero de 2024

COMUNIDADES NEGRAS AYUDAN A DEFINIR LA GESTIÓN AMBIENTAL DEL VALLE 2024-2027

 Directivos, técnicos y profesionales de la CVC atendieron las inquietudes, muchas de las cuales tienen que ver con el trabajo que estas comunidades hacen por el ambiente en sus territorios.

Durante tres jornadas los representantes de los Consejos Comunitarios de Comunidades Negras del Pacífico expresaron sus peticiones y aportes a las construcción del Plan de Acción 2024-2027 de la CVC, la hoja de ruta de las intervenciones ambientales que se realizarán en ese cuatrenio.  

“Nos han expresado todo lo que ellos quieren que esté en nuestro Plan de Acción que no es otra cosa que el desarrollo de sus territorios, el apoyo a sus mujeres, sus jóvenes, reconocer su independencia e identidad propia que le da, no solo nuestra Constitución, sino los organismos internacionales y nosotros que seguimos siendo un ejemplo a nivel nacional del relacionamiento entre las comunidades negras y la Corporación”, dijo Marco Antonio Suárez Gutiérrez, director general de la CVC.

 

Directivos, técnicos y profesionales de la Corporación atendieron las inquietudes de los representantes de los Consejos Comunitarios, muchos de los cuales tienen que ver con el trabajo que estas personas hacen por el ambiente en sus territorios.

“Ellos son los primeros que están defendiendo el territorio, pero necesitan el apoyo de la Corporación, no solo desde el punto de vista legal y de recursos, sino también sentir que cuentan con una Corporación que valora el trabajo ambiental que hacen”, añadió.

“Se hicieron varias solicitudes, el Director nos respondió positivamente algunas y otras quedaron para revisar. Nos parece algo muy positivo, porque todo lo que plasmamos en esas solicitudes son el sentir de las comunidades y tenemos claro que el Director y su equipo lo saben y van a hacer todo lo que esté a su alcance para que se puedan materializar”, dijo Fabio García Zamora,  representante legal de Consejo Comunitario de Campo Hermoso.

“Tenemos el tema de los guardabosques. Para nosotros es de gran importancia que en los territorios hayan personas nuestras en ese proceso y que se genere un reconocimiento para ellas, que van a estar pendientes de nuestra flora y fauna”, dijo por su parte José Crescencio Angulo, representante legal de Consejo Comunitario de Río Naya.

La lideresa y representante de las comunidades negras en el Consejo Directivo de la CVC, Rosa Solís, resaltó el proceso: “aquí en el Valle no deciden los funcionarios qué es lo que nosotros queremos. Ellos nos proponen y nosotros también hacemos sugerencias y así revisamos y ajustamos”.

 

“Resaltó el liderazgo que tiene hoy la CVC en cabeza de nuestro director Marco Antonio Suárez y quiero también agradecer al Consejo Directivo en cabeza de la gobernadora Dilian Francisca Toro por todas las acciones incluyentes y vinculantes. Asimismo, a todos los servidores públicos de la Corporación por su disposición para escucharnos y para enseñarnos y así nosotros poder ejercer mejor nuestras funciones”, agregó.  


Ahora la CVC avanza en la construcción del Plan de Acción con las comunidades indígenas, las ONG ambientales, gremios, academia e instituciones de carácter público como la Gobernación del Valle del Cauca y el Dagma. 






viernes, 21 de julio de 2023

El sargazo, una oportunidad para que las comunidades generen papel más ecológico

 El mundo de las algas toma cada vez más fuerza, y una de las razones principales es su alto potencial para generar papel o fertilizantes naturales, incluso hoy se está estudiando la posibilidad de hacer alimento para el ganado, calzado y ladrillos ecológicos; sin embargo, la presencia de grandes cantidades de algas como el Sargassum sp. en las costas y playas del Caribe dificulta esta tarea y también le hace la vida más difícil a los pescadores, cuyos botes quedan atrapados entre las toneladas de residuos.

La apuesta de una interesante investigación de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) –que por estos días se presenta en la XXIV edición de Agroexpo– es empezar a visibilizar este tipo de macroalga, que tiene la capacidad natural tanto de captar dióxido de carbono y generar oxígeno –una de las causas de que los mares y océanos sean el segundo pulmón del planeta, ya que producen cerca del 50 % de oxígeno que respiramos– como de generar papel ecológico.

“Se ha logrado elaborar papel compuesto de un 20 % de coco y un 80 % de sargazo, lo cual es un avance muy importante, ya que permite que comunidades de lugares como el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina puedan aprovechar los residuos de esta macroalga, y aunque por el momento se está en una fase de pedagogía y ensayos, en un futuro el potencial es increíble”, asegura Diego Aguilera, estudiante de Biología y quien forma parte del “Grupo de sistemática molecular y biogeografía de algas marinas”, del Departamento de Biología de la UNAL Sede Bogotá.

Añade que “hoy no hay iniciativas que estén aprovechando eficientemente el sargazo en Colombia, por lo que las grandes toneladas que llegan a las costas generan un problema de contaminación por el olor que produce su descomposición, y además son una peligrosa trampa para animales como las tortugas, que buscan retornar al agua pero quedan atrapadas entre esta maleza de algas”.

Animales como esponjas y anémonas, peces como las anguilas y el pez volador, o moluscos nudibranquios (que no tienen concha), viven en los kilómetros de sargazo que se generan en los mares y océanos, y que son producto de dos causas que en el planeta aumentan cada vez más: (i) el cambio climático, ya que para nadie es un secreto que ahora se están registrando las mayores temperaturas en la historia, y (ii) los residuos de detergentes, químicos y otras sustancias que desechamos y llegan a estos cuerpos de agua.

“En general las personas no se preguntan por el impacto que tiene el bloqueador que utilizan cuando ingresan al agua, pero deberían saber que este se desintegra y deteriora los ecosistemas de coral, y que además genera crecimiento desbordado de cualquier tipo de organismo como el Sargassum”, indica el investigador Aguilera, quien hace años también trabaja en ilustración científica y pedagogía en estos temas.


El proceso para obtener el papel empieza con la extracción de la celulosa de las algas, que es la parte principal para crear las hojas tradicionales de cualquier cuaderno, solo que esta vez se aplicó un método novedoso llamado hidrólisis ácida básica, con el que es más sencillo tratar el  sargazo, porque el material se vuelve a acoplar mejor; se necesitará de una prensa hidráulica para que las fibras del papel sean cada vez más delgadas.

Hasta hace pocos años se creía que solo había dos mares de sargazo en el mundo, uno en el Atlántico norte y otro en la costa oriental de África, pero recientemente se descubrió que se estaba gestando uno nuevo en el golfo de México, lo cual ha despertado el interés de los investigadores, pues no era el curso natural de esta alga.

“Uno de los principales problemas con el tratamiento del sargazo es que los hongos que descomponen otras especies vegetales para generar papel no lo hacen con esta macroalga, por lo que en países como Australia se están utilizando tecnologías avanzadas para aprovechar este potencial, que en un futuro aportaría en campos como el agropecuario, con la generación de alimentos, ayudando a evitar la cantidad de gases de invernadero que producen estos animales”, indica.

El ilustrador e investigador Aguilera creó la fundación Adama, que busca que el potencial del sargazo tenga cada vez más eco en la sociedad, ya que en el sistema educativo actual es muy poco lo que se conoce sobre la biodiversidad y riqueza natural del país. Según un estudio que realizó con esta fundación, con más de 500 entrevistas a estudiantes de Bogotá, cerca del 30 % no lograba nombrar 10 tipos de plantas o animales endémicas de Colombia, ni sus características.

El sargazo es un tema de nunca acabar y el panorama hace que sea urgente generar nuevas iniciativas para su tratamiento, por lo que se espera que el proyecto del investigador, “Bioprospección de alga Sargassum sp.”, llegue a más personas y Agroexpo sea una plataforma para conocer sobre rol fundamental en los ecosistemas marinos.






martes, 27 de junio de 2023

Deforestación y minería amenazan existencia del mono araña

 Factores como los potreros destinados a la ganadería extensiva, la minería a cielo abierto –cuyos residuos como el mercurio contaminan ríos y quebradas– y la cacería para el consumo humano han generado que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) considere al mono araña del Magdalena (Ateles hybridus) como una especie en “peligro crítico de extinción”.

Según el Instituto Humboldt, Colombia cuenta con cerca de 38 especies de primates, 10 de las cuales son autóctonas, lo que ubica al país como el tercero con mayor diversidad de estos animales en Latinoamérica, después de Brasil y Perú.

Considerando que las dinámicas poblacionales y de las comunidades se ven afectadas por los disturbios en los paisajes locales, la supervivencia de estas especies es un reto. Por eso el veterinario Néstor Roncancio Duque, estudiante del Doctorado en Ciencias Agrarias en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, ha centrado su atención en el estudio de estos primates.

El objetivo de su investigación fue medir el efecto de reducir y fragmentar el hábitat del capuchino de frente blanca (Cebus versicolor), del tití gris (Saguinus leucopus), del mono aullador rojo (Alouatta seniculus) y del mono araña del Magdalena (A. hybridus).

“Los estudios satelitales muestran que las dinámicas poblacionales y de las comunidades se afectan por los disturbios en los paisajes locales y las respuestas de cada especie a esos cambios podrían afectar de manera diferencial su supervivencia. De hecho, la cobertura vegetal natural en el valle del río Magdalena se ha reducido casi en un 70 % y está muy fragmentada”, afirma.

Bosques maduros indican óptimas poblaciones

Para evaluar el efecto de la fragmentación de los bosques se tuvieron en cuenta variables como la relación de la altitud, las métricas de paisaje (tipo de área o de cobertura) y la clase, estructura y diversidad de plantas con la densidad poblacional de los cuatro primates en 20 localidades de la cuenca del Magdalena, entre ellas Fresno, Mariquita y Guamo.

También se estimó la relación entre la densidad del mono araña de Magdalena, asumiéndolo como mejor competidor, con la de los otros primates.

El “índice medio de forma” fue la variable más relacionada con la densidad, y afectó de manera positiva al capuchino de frente blanca, al mono araña y al tití gris, y de manera negativa al mono aullador rojo.

El “índice ponderado de coberturas”, que hace referencia a los años, fue la segunda variable: cuanto más madura fue la cobertura vegetal, más aumentó la densidad poblacional los cuatro primates.

Al borde de la extinción

Las poblaciones de los monos araña están reducidas y aisladas. “Para su supervivencia esta especie demanda áreas grandes y en muy buen estado de conservación; sin embargo, ahora son como muertos vivientes, es decir que no tienen posibilidades de interactuar con otras poblaciones”, señala el investigador.


Los atributos ecológicos –como escala de movimiento, historia de vida, longevidad y lo que constituye su hábitat– determinan el nicho y la capacidad de sobrevivir de estos animales en un paisaje modificado. Por lo tanto, algunas especies pueden volverse más abundantes o expandir su rango, mientras que otras pueden disminuir e incluso extinguirse localmente.

Así, el aislamiento se convierte en su peor amenaza, pues se vuelven más susceptibles a sufrir enfermedades como la fiebre amarilla o una parasitosis; como se trata de poblaciones pequeñas, no habría suficientes individuos que ofrezcan resistencia, por lo que un brote podría llevar su desaparición.

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Urgen zonas protegidas

Según el investigador, “aunque existen áreas protegidas que pueden tener un impacto significativo en términos de ganancia neta de biodiversidad, la mayoría de ellas pertenecen a distritos de manejo integrado donde es muy difícil respetarlas. Además las corporaciones encargadas de su seguimiento y control tienen capacidades muy limitadas”.

Al respecto destaca que “observar mejoras en el hábitat del mono araña podría tardar hasta tres décadas, lo que implica procesos de restauración muy ambiciosos; sin embargo, pese a que hay iniciativas puntuales, estas no compensan lo que se está perdiendo”.

Para el investigador, además de las políticas gubernamentales, el papel de la sociedad es muy relevante: “es importante que las comunidades rurales entiendan los beneficios de establecer cercas vivas, respetar las rondas hídricas y darles un buen manejo a los residuos sólidos, entre otras herramientas del paisaje”.

“También es necesario aplicarlas para estimular la conectividad de los bosques. El mono araña es una especie única en el país, de modo que si desaparece se extingue algo muy valioso para nuestra biodiversidad y sus efectos son enormes para los ecosistemas”, sentencia.

Como dice un refrán, “no se aprecia lo que no se conoce”, por eso, para que las personas que vivimos en las ciudades entendamos la importancia de los primates debemos aproximarnos más a ellos, y una forma es a través de la exposición “Salvando primates”, una experiencia inmersiva que trae el Planetario de Bogotá en colaboración con la National Geographic Society y que permanecerá abierta hasta el 16 de julio. En ella, los asistentes tienen la oportunidad de aprender más sobre el mono araña y otros primates, así de cómo su forma de vida.