Las abejas son los polinizadores por excelencia en la Tierra, y gracias a su trabajo miles de plantas se pueden reproducir. En La Paz (Cesar), un grupo de biólogos analizó el polen almacenado por estas pequeñas trabajadoras, y descubrió que la familia de los cactus (cactáceas) son uno de sus grupos vegetales preferidos. Incluso identificaron 6 especies que nunca se habían reportado en Colombia como polinizadas por abejas.
La Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede de La Paz ha
ahondado en la manera como se analiza el polen de las abejas melíferas (que
producen miel), pues algunas técnicas tradicionales –como la microscopía–
presentan limitaciones para identificar formas y tamaños que pueden ser
similares, porque sí: estas pequeñas bolitas de polvo floral que ellas
recolectan y combinan con un poco de néctar o saliva, también se diferencian
según la región y el entorno que las rodee.
“Además requiere un tiempo considerable entre cada muestra y
un personal especializado que haga los análisis”, explica la investigadora
Maryuri Lobo Torres, estudiante de Biología de la UNAL Sede de La Paz e
integrante del grupo Semilla del Conocimiento del Cesar, del que también forma
parte Elías Bechara Zainúm, de la Universidad del Sinú Seccional Cartagena.
Por ello los investigadores implementaron un sistema para
analizar el material genético o ADN del polen con mayor nivel de detalle, lo
cual permite describir y encontrar las especies vegetales con las que más
interactúan las abejas en Cesar.
“Es similar a lo que ocurre al escanear un código de barras
en un supermercado, y cuando las secuencias del ADN se encuentran se comparan
con bases de datos internacionales para identificar las especies y los géneros
específicos”.
“Estas técnicas ya se han utilizado ampliamente, pero en el
bosque seco tropical colombiano su aplicación ha sido limitada, máxime cuando
se trata del pan de abeja –como también se le conoce al polen–, un alimento
compuesto de polen, miel y enzimas que las abejas fabrican y almacenan en sus
colmenas y del que se alimentan cuando son jóvenes y larvas”, explica la
estudiante Lobo.
Una gran diversidad para un pequeño polinizador
Para el estudio las muestras se recolectaron en la
minigranja solar La Paz – Verso Solenium, en donde manejan colmenas tipo
Langstroth, comunes en esta industria y que facilitan la extracción y selección
de la miel. Con la ayuda de trabajadores de la microempresa Miel Silvestre se
extrajeron las muestras de panales de 3 colmenas y se almacenaron en el
Laboratorio de Propiedades Biológicas y Químicas de la UNAL Sede de La Paz.
Luego se extrajo el pan de abejas de las colmenas y se
almacenó en tubos pequeños con el fin de realizar dos caracterizaciones con 150
miligramos: una microscópica y otra molecular. En la primera se hizo un lavado
y luego una tinción, técnica que permite resaltar la capa externa de los granos
de polen para facilitar la identificación en el microscopio, con un aumento de
hasta 400 veces el tamaño real.
En la segunda caracterización se usaron 3 métodos de ruptura
del grano de polen, pues su capa externa es muy resistente y se requieren
métodos combinados; en este caso se usaron: una maceración con un mortero,
perlas de vidrio, y un homogeneizador inalámbrico; luego se realizaron 4
extracciones de ADN y se amplificaron 2 fragmentos de genes que cumplen
funciones importantes en los cloroplastos de las plantas, responsables de la
fotosíntesis. Los resultados se compararon con bases de datos internacionales.
El estudio encontró que este grupo de abejas melíferas de
Cesar recolectan polen de hasta 92 géneros y 18 familias de plantas, en las que
se destaca un 60 % de cactáceas, entre ellas de los géneros Leuenbergeria, Pereskia y Rhodocactus.
“Esta riqueza se explica en que la especie se caracteriza
por alimentarse de muchos tipos de plantas; en cuanto al alto porcentaje de
cactáceas, este se relacionaría con el ambiente semiárido y seco, y estas
plantas son abundantes”, explica la investigadora Lobo.
Además, 6 familias reportadas dentro del análisis del polen
no se habían reportado antes en Colombia para estas abejas, lo cual obedecería
a las limitaciones en las bases de datos nacionales, la taxonomía que puede
confundirse en el polen, y los escasos estudios que existen de la flora local y
de la región.
Por último, la estudiante Lobo señala que que el método
usado para analizar el polen es menos costoso: 225 dólares (unos 900.000 pesos)
frente al de otros métodos más avanzados de secuenciación genética, que pueden
llegar a los 2.550 dólares (alrededor de 10 millones de pesos).
Además de la investigadora Lobo, el equipo de expertos está
integrado por Claudia Arenas, Brayan Anaya, y Diego Tirado, estudiantes de la
UNAL Sede La Paz, y Diana Mantilla Escalante, de la Dirección Académica de la
misma Sede. El proyecto fue financiado por la Convocatoria Nacional de
Extensión Solidaria 2023, y en él participaron el semillero Alianza Estratégica
para la Agricultura del Futuro, el grupo de investigación Semilla del
Conocimiento del Cesar, y el semillero Genética y Sociedad, del grupo de Investigación
Biodiversidad para la Sociedad. Los resultados se presentaron en Unal Investiga 2025



