miércoles, 4 de febrero de 2026

Pilotes mejor diseñados reducirían el riesgo de deslizamientos en Colombia

 Debajo de muchos edificios y puentes hay grandes columnas de concreto –o pilotes– escondidas bajo tierra, como piernas gigantes que sostienen todo para que no se caiga. Sin embargo, simulaciones geotécnicas revelaron que cuando estas columnas se instalan demasiado separadas, el suelo se puede desplazar hasta 59 % más, aumentando así el riesgo de deslizamientos en laderas y carreteras del país, mientras que distancias más cortas mejoran la estabilidad significativamente.

Tras las intensas lluvias registradas en 2025, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) alertó que el 40,8 % de los municipios de Colombia se encuentra en riesgo de deslizamiento, con especial preocupación en departamentos como Antioquia, Cundinamarca, Boyacá, Santander y el Eje Cafetero. A esto se suma el impacto económico, pues datos del Servicio Geológico Colombiano evidencian que desde 1995,estos eventos le han costado al país más de 100 millones de dólares en daños a infraestructura, viviendas y vías.

Más allá de las cifras, los deslizamientos siguen cobrando vidas y afectando comunidades asentadas en laderas cercanas a carreteras, puentes y zonas urbanas, en donde la estabilidad del terreno depende de obras de contención que no siempre se diseñan con criterios ajustados a las condiciones reales del suelo. Uno de los casos más recientes ocurrió en junio de 2025 en el municipio de Bello (Antioquia), en donde un deslizamiento asociado al desbordamiento de una quebrada arrasó varias viviendas y causó la muerte de 16 personas.

En este contexto, la investigadora Leydy Tatiana Bernal, magíster en Ingeniería - Geotecnia de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se propuso analizar el desempeño real de los pilotes utilizados como estructuras de contención en laderas, y encontró que aunque estos elementos se emplean desde hace años en el país, su diseño suele enfocarse en evitar un colapso inmediato de la estructura, pero no en controlar los desplazamientos progresivos del terreno durante eventos de lluvia intensa, sobre todo en zonas rurales y de alta pendiente.

Las normas vigentes, como el Reglamento Colombiano de Construcción Sismo Resistente y el Código Colombiano de Puentes, evalúan si los pilotes resisten el peso del suelo y las cargas externas, pero no analizan con suficiente detalle cómo interactúan con el terreno ni cuánto se pueden desplazar este con el tiempo. Así, una ladera puede no colapsar de forma súbita, pero sí moverse lentamente generando grietas en vías, viviendas o redes de servicios hasta volverse insegura.

“Uno de los aspectos más críticos y menos estudiados es la distancia entre estas columnas de concreto. Si están demasiado separadas, el suelo puede ‘escaparse’ entre ellas; si están muy juntas, la obra se encarece sin que necesariamente mejore su desempeño”, explica la investigadora.

Simular la montaña antes de construir

Para responder a este vacío técnico, la magíster recurrió a modelos computacionales tridimensionales mediante el software MIDAS GTS NX, una herramienta que permite recrear virtualmente lo que ocurre bajo la superficie antes de construir. Las simulaciones evaluaron cómo varían los movimientos del suelo según la pendiente del terreno, el tipo de material —más arcilloso o más arenoso—, la presencia de agua subterránea y la separación entre los pilotes.

Los modelos representaron pendientes con alturas entre 10 y 20 m, con excavaciones de hasta 6 m para instalar pilotes de gran diámetro, separados entre sí a distancias equivalentes a dos, tres y cuatro veces su diámetro. Estos escenarios reproducen condiciones comunes en carreteras, taludes intervenidos y zonas montañosas del país.

Para simular el efecto de las lluvias se incorporó el aumento del nivel de agua dentro del suelo. Los resultados mostraron que cuando el terreno se satura no solo pierde resistencia, sino que además cambia su interacción con los pilotes: en separaciones amplias, el suelo tiende a desplazarse entre las columnas, reduciendo así la capacidad del sistema para contener la ladera.

En cambio, cuando los pilotes se ubican a distancias de entre dos y tres veces su diámetro, trabajan de manera conjunta, redistribuyen los esfuerzos y limitan el desplazamiento del terreno incluso en pendientes pronunciadas y con presencia de agua subterránea.

En términos cuantitativos, los pilotes separados a cuatro veces su diámetro registraron hasta un 59 % más de desplazamiento horizontal en comparación con separaciones menores, lo que incrementa significativamente el riesgo de movimientos de tierra en zonas habitadas o de infraestructura vial.

A partir de estos hallazgos, la investigación sugiere que los diseños no se deberían basar únicamente en que la estructura “no se caiga”, sino también en cuánto se mueve el suelo con el tiempo, y además que se deben evaluar conjuntamente variables como la pendiente del terreno, el diámetro y la separación de los pilotes, así como la presencia de agua subterránea.

“Este trabajo muestra la necesidad de revisar con mayor rigor los criterios de diseño de pilotes usados como estructuras de contención, para que las obras no solo cumplan con factores de seguridad, sino que realmente reduzcan el riesgo de deslizamientos”, señala la magíster Bernal, cuyo trabajo fue dirigido por el profesor Guillermo Eduardo Ávila y da continuidad a estudios previos desarrollados en la UNAL.