En el sistema lagunar de Yahuarcaca se identificó un
microplásticos por cada litro de agua, y aunque la concentración es menor que la
reportada en otros puntos del río Amazonas, el hallazgo alerta sobre la
acumulación de residuos plásticos en la principal fuente hídrica de Leticia y
de siete comunidades indígenas, un ecosistema del que dependen más de 500
personas para su consumo de agua y para la pesca.
Alimentado en gran parte por el río Amazonas y ubicado a
unos 2 km de Leticia, el sistema lagunar Yahuarcaca está conformado por 21
lagos interconectados. Este complejo hídrico rodea la capital del departamento
y constituye uno de los principales ecosistemas acuáticos de la zona,
fundamental para la vida cotidiana de las comunidades indígenas Tikuna o Tikà
asentadas en sus orillas.
En este contexto, el proyecto de investigación liderado por
la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y financiado por el Foro Económico
Mundial identificó la presencia de microplásticos en el agua. Los resultados
señalan que estos fragmentos están asociados principalmente con fibras de
poliéster, botellas plásticas y materiales de construcción como tuberías.
“Aunque las concentraciones detectadas son similares a las
reportadas en agua potable de otros países, existe preocupación por su
acumulación en el tiempo. La exposición prolongada facilitaría la entrada de
estos materiales a la cadena alimentaria mediante actividades cotidianas como
la pesca, el riego agrícola o la preparación de alimentos con agua del sistema
lagunar tratada”, señalan los investigadores.
El estudio combinó colectas de agua en los sectores de Largo
y Zapatero, la quebrada San Antonio y la bocatoma del acueducto de Leticia,
todas dentro del sistema de Yahuarcaca. Las muestras se procesaron en el
Laboratorio de Microplásticos de la Universidad del Atlántico, en donde se
confirmó la presencia de estas partículas.
“El problema no es el plástico en sí mismo, ya que es un
material estéril; el riesgo está en los aditivos químicos usados para fabricar
los productos —como plastificantes, colorantes o retardantes de llama—, los
cuales se pueden liberar en el agua y afectar el sistema hormonal, la
fertilidad y la salud a largo plazo”, explica la docente de Biología María
Isabel Criales Hernández, directora del proyecto de investigación.
Percepción de las comunidades
El estudio también incluyó la percepción de las comunidades
La Milagrosa, El Castañal, San Sebastián, San Pedro, La Playa y San Juan,
mediante entrevistas a 200 personas.
El 79,4 % de los participantes (159 personas)
manifestaron que en los últimos años ha aumentado la presencia de residuos
plásticos en su territorio, mientras que el 20,6 % (41) consideraron que
no ha habido cambios.
Las comunidades identifican este problema especialmente
durante el periodo de aguas bajas o estiaje, cuando disminuye el nivel de los
ríos y la basura acumulada en las orillas vuelve a hacerse visible. Este
periodo ocurre principalmente entre agosto y octubre y forma parte del ciclo
natural amazónico, cuando algunas quebradas se secan parcialmente, la pesca se
dificulta y los residuos arrastrados por el río quedan expuestos en las
orillas.
Según la profesora Criales, también se reportan peces
atrapados en redes abandonadas, aves enredadas en plásticos y nidos construidos
con residuos sintéticos, situaciones que antes no eran frecuentes.
El material recolectado por el servicio de aseo termina en
el Relleno Sanitario El Jaguar, ubicado en el kilómetro 17,2 de la vía
Leticia-Tarapacá, operado por la Unidad de Servicios Públicos Domiciliarios de
Leticia.
Este relleno sanitario recibe entre 29 y 30 toneladas de
residuos sólidos al día y enfrenta problemas de capacidad y manejo ambiental,
lo que ha generado preocupación sobre su vida útil y sobre el impacto en
fuentes hídricas cercanas.
En un informe publicado en 2025, el Instituto Sinchi
advierte que en Leticia la gestión de residuos sólidos presenta dificultades
persistentes, entre ellas la descarga de lixiviados a la quebrada La Beatriz,
la falta de infraestructura adecuada y el aumento constante de residuos por el
crecimiento urbano.
La docente señala que en otros sectores del río Amazonas se
han reportado densidades mucho mayores de microplásticos, con registros de
hasta 14 microplásticos por litro en zonas cercanas a grandes ciudades, lo que
evidencia la relación entre contaminación plástica, urbanización y actividad
industrial.
Además de los residuos domésticos, otra fuente importante de
contaminación son las artes de pesca abandonadas, es decir las redes, cuerdas y
trampas elaboradas con nylon u otros polímeros sintéticos. Cuando quedan en el
agua se convierten en “redes fantasmas”, capaces de atrapar peces, aves y otros
organismos durante años.
Por eso la investigación adelantada por la UNAL contempla
una segunda fase enfocada en el análisis alimentario, que evaluará la presencia
de microplásticos en peces de consumo local como la sardina pechona y el
dormilón o pez perro.
Dimensión cultural y reciclaje
Según la profesora Criales, el problema del plástico en
territorios como Leticia no es solo técnico. Aunque Colombia cuenta con
normativas como la Ley 2232 de 2022 –que busca reducir progresivamente los
plásticos de un solo uso–, aún persisten factores culturales asociados con el
consumo y la disposición de residuos.
“Los factores que agravan la situación de los plásticos en
el país son la densidad poblacional, el consumismo y la forma en que las
personas gestionan los residuos que generan”, explica la investigadora,
subrayando que, en regiones apartadas como la Amazonia, la recolección y el
transporte de residuos es limitada, lo que favorece la acumulación de basura y
el retorno de los desechos al sistema hídrico, especialmente durante las
temporadas de lluvias y crecientes del río Amazonas.
Según el DANE, en 2015 Leticia tenía cerca de 42.600
habitantes mientras que en 2025 supera los 53.000, es decir un aumento de más
de 10.000 personas en 10 años, lo que ha significado mayor consumo de bienes
empacados en plástico y una presión creciente sobre los sistemas de recolección
y disposición de residuos.
A este crecimiento se suma un proceso de urbanización
acelerada en la región Amazónica, que ha incrementado el consumo de productos
plásticos de un solo uso y la generación de residuos sólidos en una ciudad
donde la infraestructura ambiental es limitada. Investigaciones sobre
planificación territorial en Leticia señalan que el crecimiento urbano ha sido
más rápido que la capacidad de los servicios públicos para gestionar los
desechos.
Frente a la contaminación por plásticos, actualmente el
reciclaje es la alternativa con mayor impacto real para mitigar el problema,
aunque no sea una solución definitiva. Un estudio global reciente publicado en
la revista Nature encontró que menos del 10 % del
plástico producido en el mundo en 2022 provino de material reciclado, mientras
que la mayoría termina en vertederos o incineradores.
En este sentido, la docente señala que el reciclaje
permitiría mejorar la situación en aproximadamente un 10 %, mientras que
otras opciones, como el reemplazo por materiales biodegradables o
biocompuestos, apenas alcanzarían una reducción cercana al 2 %.
“En este momento la única solución que mejoraría un poco el
panorama es reciclar; aunque el plástico no desaparecerá, sí ayuda. Estas
acciones solo pueden ser efectivas si van acompañadas de cambios culturales en
la forma en que se consumen y se disponen los residuos”, señala la bióloga.
Por último, anota que los lagos de Yahuarcaca siguen siendo
un ecosistema funcional pero vulnerable, y que la evidencia científica permite
anticiparse a un escenario más crítico si no se toman decisiones oportunas.