martes, 7 de abril de 2026

Consumo de ultraprocesados mantiene alto el exceso de peso en Colombia

 Más del 50 % de los adultos colombianos tienen exceso de peso, una condición que sigue estrechamente ligada al consumo de alimentos ultraprocesados, cuyo uso se ha expandido en el país impulsado por cambios en los estilos de vida, estrategias de mercadeo y una mayor disponibilidad en la dieta diaria.

Los alimentos ultraprocesados son productos elaborados a partir de múltiples ingredientes y aditivos como colorantes, conservantes y edulcorantes, diseñados para mejorar su sabor, apariencia y duración. Se caracterizan por su alto contenido de azúcares, sodio y grasas, así como por su bajo valor nutricional, lo que los convierte en una opción frecuente pero poco saludable en la dieta diaria.

“Estos productos implican un mayor grado de modificación industrial y suelen diseñarse para ser intensamente atractivos al gusto, pero esta formulación no responde a criterios nutricionales sino a la aceptación del consumidor”, explica Tania Yadira Martínez, profesora del Departamento de Nutrición Humana de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre 2000 y 2013 las ventas de estos productos en América Latina crecieron 26,7 %, lo que evidencia un cambio sostenido en los patrones de alimentación.

Además, datos del ANIF - Centro de Pensamiento Económico muestran que en Colombia de los 2,2 billones de pesos recaudados por impuestos saludables, 1,9 billones provienen de productos ultraprocesados, lo que da cuenta de su peso en la economía, y sobre todo en el consumo cotidiano. Frente a este panorama, expertos insisten en la necesidad de comprender mejor sus características y efectos en la salud.

Este fenómeno no es reciente. La Encuesta Nacional de Situación Nutricional de 2015 ya mostraba que más del 50 % de la población adulta presentaba exceso de peso, una condición asociada con enfermedades como obesidad, diabetes tipo 2, afecciones cardiovasculares, hipertensión arterial e incluso algunos tipos de cáncer, y frente a la cual los avances han sido limitados.

Estrategias de mercadeo y transformación de la dieta

El marketing es una de las principales herramientas utilizadas para promover el consumo de estos productos. La industria emplea estrategias como publicidad en televisión y redes sociales, uso de influenciadores, promociones y empaques llamativos, lo que aumenta su visibilidad y refuerza su presencia en la vida cotidiana.

En este contexto, la población infantil se ha convertido en uno de los principales públicos objetivo. Estudios académicos señalan que las bebidas azucaradas, las golosinas, los helados y cereales para el desayuno concentran gran parte de la promoción en el mercado. La OPS advierte que la exposición temprana a esta publicidad influye en las preferencias alimentarias y se asocia con el aumento del sobrepeso y la obesidad.

En el mundo más de 390 millones de niños y adolescentes presentan exceso de peso. En Colombia el 24,4 % de los niños entre 5 y 12 años y el 17,9 % de los adolescentes presentan sobrepeso, según la ENSIN 2015, lo que evidencia que este problema también afecta significativamente a la población infantil del país.

“Antes estábamos más en los campos y ahora hay un efecto de urbanización. Eso hace que los estilos de vida sean más rápidos y se necesiten alimentos más sencillos para el consumo”, señala la profesora Martínez.

Este cambio ha reducido el tiempo destinado a la preparación de alimentos y ha favorecido la elección de productos listos para consumir, desplazando prácticas tradicionales como cocinar en casa y transformando progresivamente la dieta hacia opciones más prácticas y de fácil acceso.

Medidas en marcha para reducir el consumo de ultraprocesados

Como respuesta a este fenómeno, en Colombia la Ley 2277 de 2022 introdujo los llamados impuestos saludables, vigentes desde noviembre de 2023, que gravan bebidas azucaradas y productos ultraprocesados con alto contenido de azúcares, sodio o grasas saturadas. Esta medida busca desincentivar su consumo y reducir su impacto en la salud pública.

La normativa también establece la implementación de etiquetado frontal de advertencia en los empaques. Estos sellos, generalmente de color negro, indican si un producto contiene exceso de azúcares, sodio, grasas saturadas o edulcorantes, y le permiten al consumidor identificar rápidamente su composición nutricional.

“Tenemos estrategias como el etiquetado frontal. Cuando una persona va a comprar un producto, puede ver los sellos que indican si tiene exceso de azúcares, sodio o grasas, lo que facilita tomar decisiones frente al consumo”, señala la profesora Martínez, quien fue invitada por la Facultad de Medicina de la UNAL para abordar estos temas en el espacio que se emite por Radio UNAL.









lunes, 6 de abril de 2026

Guía de la UNAL para conocer y proteger a los mamíferos rolos

 Desde zarigüeyas, zorros y comadrejas hasta murciélagos, venados y ratones se encuentran reseñados en el libro Mamíferos rolos: Una guía para conocerlos y conservarlos, documento realizado por una bióloga de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) que resalta la riqueza e importancia de más de 57 especies que habitan en Bogotá, pues muchas veces las personas desconocemos su presencia e importancia en el ecosistema que nos rodea.

“Por ejemplo las musarañas —unos animales pequeños y casi ciegos asociados con los bosques y las zonas de hojarascas y troncos—, aunque muchas veces ni las percibimos, cumplen un papel fundamental en los ecosistemas, pues cuando escarban la tierra para encontrar lombrices e insectos airean el suelo”, asegura la bióloga de la UNAL Alexandra Castañeda Murillo.

Su investigación reunió curiosidad, entrega y compromiso por divulgar la diversidad que nos rodea en humedales, parques y demás zonas verdes o rurales de Bogotá, ciudad que concentra el 10,4 % de las especies de mamíferos del país, trabajo dirigido y apoyado por la profesora Yaneth Muñoz, del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la UNAL.

En este panorama se destacan 25 especies de ratones y 24 de murciélagos que componen el 86 % de las especies capitalinas. “Incluso en medio del concreto los mamíferos cumplen funciones ecológicas cruciales como la dispersión de semillas, la polinización, el control biológico de insectos que pueden ser plagas o la aireación del suelo, proceso referido al intercambio gaseoso que suministra oxígeno a las plantas y macroorganismos”, afirma la bióloga.

Los mamíferos comparten características como la presencia de glándulas mamarias que producen leche para alimentar a las crías; la presencia de pelo en algún momento del desarrollo, y dientes especializados.

Un mapa de los mamíferos bogotanos

Mediante la revisión de bases de datos y bibliografía de la Secretaría Distrital de Ambiente y de la Oficina de Gestión Ambiental de la UNAL, además de especímenes de las colecciones del ICN y del Instituto Humboldt, la investigadora Castañeda construyó un mapa con la presencia y ubicación frecuente de cada mamífero, así como el último registro que se tenía hasta el momento; lo interesante es que algunas especies se registraron hace 30 años, por lo que el trabajo fue una oportunidad para actualizar y clasificar mucha información.

La Guía incluye fichas con una foto de cada especie e información como familia a la que pertenece, tipo de mamífero (volador o terrestre), nombres comunes y denominación científica, estado de conservación y hábitat, así como una escala de tamaño comparado con el ser humano y una reseña sobre su historia natural con datos sobre dieta, comportamiento, reproducción, refugios y un rasgo característico de su función ecológica.

Por ejemplo la zarigüeya —también llamada fara, chucha o runcho— forma parte de la familia Didelphidae,su cuerpo es robusto con pelaje dorsal largo y las hembras tienen una bolsa abdominal llamada marsupio que funciona como incubadora para las crías. Se distribuye por localidades como Usme, San Cristóbal, Rafael Uribe Uribe o Santa Fe.

Otro caso es el murciélago de cola libre, con un peso de entre 7 y 12 gramos, pelaje de color marrón oscuro oliva y cola gruesa y larga. Su dieta consiste en insectos voladores como cigarras, grillos, moscas, polillas y especialmente escarabajos. Se puede apreciar en localidades como Usaquén o Santa Fe.

“Aunque estas especies ofrecen una riqueza sin igual, en la ciudad aún hay factores que los ponen en riesgo, como el cambio de uso del suelo con las construcciones, pues afectan los humedales y los árboles se derriban para poner edificios. Los animales ya no tienen donde vivir, comer y alimentarse; por ejemplo los murciélagos ya no encuentran todo el año las frutas de árboles que comen”.

“Las personas desconocen a los mamíferos y les tienen miedo, por ejemplo en encuentros furtivos con las zarigüeyas. A veces incluso las atropellan por accidente sin pensar en el control de poblaciones de insectos que ofrecen estos mamíferos”, señala la investigadora.

La Guía está organizada por categorías: mamíferos pequeños y medianos, y mamíferos grandes como el zorro cangrejero, el tigrillo nebuloso, el zorrillo, la taira o la comadreja, entre otros animales distribuidos por todas las localidades de la ciudad.

El documento está en proceso de edición pues los investigadores están realizando actualizaciones e incluyendo información, pero se espera que para el segundo semestre del año la publicación pueda circular con acceso libre.