Rocas volcánicas formadas a altísimas temperaturas, ricas en hierro y magnesio —como basaltos y komatiitas—, que en la Tierra solo se conservan en pocos lugares, resultaron tener una composición geoquímica muy similar a las de Syrtis Major, una de las regiones más estudiadas de Marte. Ese es el hallazgo que sitúa a la Isla Gorgona, en el Pacífico colombiano, como un laboratorio natural para entender cómo se formaron las lavas del planeta rojo y cómo evolucionó su interior.
A unos 30 km de la costa del Pacífico colombiano, la
Isla Gorgona esconde algo más que biodiversidad. A diferencia de otras regiones
donde dichas rocas tienen miles de millones de años, allí se formaron hace
cerca de 90 millones de años, siendo las komatitas más jóvenes de la Tierra, lo
que permite estudiar procesos volcánicos comparables con los que habrían
ocurrido en Marte.
Para el estudio, liderado por investigadores del Grupo de
Ciencias Planetarias y Astrobiología (GCPA) de la Universidad Nacional de
Colombia (UNAL), el equipo integró datos de sensores orbitales, análisis de
meteoritos marcianos y estudios geológicos previos, y los sometió a nuevas
metodologías estadísticas que permiten comparar con precisión la composición de
distintos cuerpos planetarios.
“Nos preguntamos si en Colombia había lugares comparables
con escenarios como Hawái o Islandia. Al revisar la información, encontramos
que las rocas de Gorgona, especialmente las komatitas, podían ser un buen
análogo para Marte”, afirma David Tovar, candidato a doctor en Ciencias -
Geociencias de la UNAL y de Investigación Espacial y Astrobiología de la
Universidad de Alcalá de Henares (España).
El resultado no solo confirma esa afinidad geoquímica, sino
que además abre la puerta a usar este territorio como referencia directa para
estudiar Marte desde la Tierra.
“Las aplicaciones son muchísimas, sobre todo porque ya
tenemos otro lugar aquí en la Tierra, pero particularmente en nuestro país, que
permitirá desarrollar proyectos de investigación enfocados en geología
planetaria y astrobiología, y que podremos empezar a liderar desde Colombia”,
señala el investigador.
Un parecido que no es coincidencia
Esta comparación no se basa en similitudes superficiales
sino en la “firma química” de las rocas, que permite rastrear procesos del
interior de los planetas; esto se refiere a la proporción de óxidos como
hierro, magnesio, aluminio o titanio que las componen, y revela las condiciones
de temperatura, presión y origen del magma que las formó.
“Aplicamos metaanálisis de datos previamente publicados, es
decir, una revisión sistemática y comparativa de estudios existentes, junto con
“figuras de mérito composicionales”, una metodología que permiten medir qué tan
parecido es un material con otro. Con eso encontramos que las rocas de Gorgona,
particularmente las komatitas y los basaltos, sí son muy similares a las de
Syrtis Major en Marte”, detalla el investigador.
Para llegar a esa comparación, el análisis integró dos
fuentes fundamentales de información sobre Marte; por un lado, datos de
sensores remotos instalados en satélites que orbitan el planeta —como
espectrómetros que analizan la radiación reflejada por la superficie y permiten
inferir su composición mineralógica—; y por otro, meteoritos marcianos
recuperados en la Tierra, fragmentos de la corteza de Marte que han viajado
millones de kilómetros y que se pueden analizar en laboratorio con alta
precisión para determinar su composición geoquímica.
Con esa base, el equipo analizó la composición de las rocas
en términos de sus óxidos principales y aplicó herramientas estadísticas que
permiten establecer distancias y cercanías entre materiales, es decir,
cuantificar qué tan similares son desde el punto de vista químico.
El resultado: no todas las rocas coinciden, pero sí aquellas
más relevantes para entender procesos volcánicos, como los basaltos y las
komatitas, que muestran una afinidad clara con las formaciones de Syrtis Major.
Más allá del hallazgo, el estudio tiene aplicaciones
concretas en la exploración planetaria. “Los análogos geoquímicos permiten
calibrar instrumentos. Si llevamos instrumentos a Marte primero debemos
probarlos con materiales conocidos aquí en la Tierra, y esos materiales son
precisamente las komatitas y los basaltos de Gorgona”, explica el experto.
El investigador subraya que este tipo de avances también
abren la puerta a una mayor participación del país en proyectos
internacionales. “Podremos contribuir con misiones espaciales que lleven
instrumentos a Marte y que tengan como referencia el material rocoso de
Gorgona. Eso es algo extraordinario”, afirma.
El estudio posiciona a Colombia en un campo estratégico de
la ciencia contemporánea. La Isla Gorgona se suma así a un grupo muy reducido
de territorios en el mundo que sirven como análogos naturales de Marte.
“Con esta primera aproximación podemos hacer una
contribución enorme para entender la evolución geológica de Marte, a partir de
un análogo terrestre que está en Colombia”, concluye el geólogo Tovar.
Los resultados del estudio se publicaron en la revista
científica Iracus; en él participaron, entre otros
investigadores, la bióloga María Angélica Leal, candidata a doctora en Ciencias
- Biología de la UNAL y en Investigación Espacial y Astrobiología de la
Universidad Alcalá de Henares (España), las profesoras Nadejda Tchegliakova,
del Departamento de Geociencias, y Argenis Bonilla y Jimena Sánchez, del
Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la UNAL.







