En el Caribe, la presencia de hasta 296 partículas plásticas microscópicas por kilogramo de sedimento del fondo marino evidencian el avance de esta contaminación en ecosistemas del país; muchas de ellas son fibras azules y rojas, asociadas con el desgaste de ropa sintética, las redes de pesca y los residuos domésticos. Estas también se hallaron en organismos como gusanos marinos en el Caribe y el Pacífico, según un estudio de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede de La Paz publicado en la revista científica Hydrobiologia.
El trabajo se desarrolló en dos ecosistemas con dinámicas
muy distintas: la bahía de Buenaventura, en donde desembocan ríos como el Dagua
y el Anchicayá, y el golfo de Salamanca, una zona del Caribe cercana a
ciudades, puertos y actividades turísticas.
Los estudiantes Alishon Yuliana Estrada Stabilito, del
programa de Biología; Karen Yicelth Morales Duarte, de Ingeniería Biológica, y
Carlos David Rodríguez Amaranto, de Gestión Cultural y Comunicativa, autores de
trabajo, señalan que compararlas les permitió entender cómo estas diferencias
influyen en la presencia de estas partículas en el mar.
En total se recolectaron 24 muestras del fondo marino en
diferentes épocas del año. En laboratorio, los jóvenes investigadores separaron
los microplásticos del sedimento mediante soluciones salinas, los observaron al
microscopio y los clasificaron según su forma, color y tamaño.
Además analizaron 231 organismos recolectados en el fondo
del mar —principalmente gusanos, pero también moluscos y crustáceos— para
determinar si habían ingerido estas partículas, revisando directamente el
contenido de su sistema digestivo.
Los resultados muestran que el Caribe presenta una mayor
carga de microplásticos, con promedios cercanos a 296 partículas por kilogramo
de sedimento, frente a 165 en el Pacífico colombiano.
“La mayoría de estos residuos eran fibras, principalmente
azules y rojas, de menos de 2 mm, asociadas con el desgaste de ropa
sintética, las redes de pesca y otros plásticos de uso cotidiano”, destaca el
estudiante Rodríguez.
También se encontró que los suelos más finos del fondo
marino —como los que parecen barro o lodo— retienen más restos invisibles de
plástico que los gruesos, porque sus partículas pequeñas los atrapan con mayor
facilidad.
Microplásticos ya están en los organismos
Uno de los hallazgos más relevantes es que el 22 % de
los organismos analizados en el Caribe y el 3 % en el Pacífico tenían
microplásticos en su interior.
Los más afectados fueron los gusanos marinos conocidos como
poliquetos, que viven enterrados y se alimentan del sedimento, por lo que
terminan ingiriendo estas partículas junto con su alimento.
“Encontramos que estos organismos, por su forma de
alimentarse, son especialmente sensibles a la contaminación por este tipo de
materiales, lo que los convierte en indicadores clave del estado del
ecosistema”, señala la estudiante Morales.
También se detectaron en menor medida fragmentos diminutos
de plástico en moluscos y otros invertebrados, lo que indica que esta
contaminación no está aislada, sino que empieza a moverse entre distintas
especies del ecosistema marino.
Aunque los niveles encontrados en Colombia son más bajos que
en zonas altamente urbanizadas como la bahía de Tokio, donde la ingestión de
estas partículas alcanza el 90 %, el estudio de la UNAL Sede de La Paz
muestra que el problema ya está presente en los ecosistemas marinos del país.
En el Caribe colombiano se registró una ingestión del
22 % en organismos como gusanos, moluscos y pequeños crustáceos, mientras
que en el Pacífico fue del 3 %, lo que evidencia diferencias entre
regiones, pero confirma que esta contaminación ya circula en ambas costas.
“Estos microplásticos no solo afectan a los organismos que
los ingieren, alterando su alimentación y desarrollo, sino que también pueden
transportar sustancias tóxicas y pasar de una especie a otra, con posibles
efectos en toda la cadena alimentaria”, anota la estudiante Estrada.
Los resultados también evidencian que factores como la
cercanía a ciudades, el turismo y la actividad portuaria influyen en la
cantidad de microplásticos que llegan al mar, lo que pone el foco en la gestión
de residuos en las zonas costeras.


