Más que cuerpos de agua, los humedales son sistemas vivos
que regulan el ciclo hídrico, capturan carbono y ayudan a prevenir inundaciones
en la ciudad.
En Bogotá, donde el Distrito reconoce 17 de estos ecosistemas, su conservación resulta fundamental para enfrentar las variaciones del clima y proteger los ríos. Con este propósito, el Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) presenta “Chucua”, una exposición que acerca al público a estos territorios, y cuyo nombre en lengua muysca hace referencia a zonas planas permanentemente inundables donde la vida prospera gracias a la humedad.
Allí habitan especies adaptadas a suelos saturados y dinámicas cambiantes, desde mamíferos como el zorro cangrejero hasta reptiles como la serpiente sabanera, además de plantas acuáticas y microorganismos que contribuyen al almacenamiento natural de carbono.
La muestra también recupera relatos de origen asociados con estos paisajes, entre ellos el mito de Bachué, según el cual de la laguna de Iguaque emergió una mujer con un niño en brazos; cuando este creció, tuvieron muchos hijos y dieron origen al pueblo muysca.
Así, los humedales no solo son reservas ecológicas, sino también territorios de memoria y tradición.
La exposición incorpora espacios participativos como el “Mapa parlante”, en el que los visitantes identifican ríos y humedales de Bogotá y comparten saberes o experiencias vinculadas al agua. “Es una forma de reconocer el territorio desde lo cotidiano, de entender que cada acción, por pequeña que parezca, puede contribuir a su cuidado”, explica Eduardo Sarmiento, profesional del área de educación y cultura del Museo.
Para el público infantil, la exposición propone un recorrido
guiado por pistas distribuidas en la sala representadas en huellas de pato,
conejo, zorro y garza que conducen a una maqueta a gran escala del ecosistema
del humedal y de las especies que lo habitan. Febrero, mes dedicado a estos
entornos, se convierte así en una oportunidad para comprender su función como
barreras naturales frente al cambio climático.
“Chucua” estará abierta hasta el 28 de febrero. La
invitación es a conocer estos ecosistemas, reconocer su valor y adoptar
acciones cotidianas que contribuyan a su cuidado.












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