“Mientras China limita la venta de minerales estratégicos y Estados Unidos busca nuevos países que los suministren, en Colombia crece la discusión sobre el potencial del país en depósitos de tierras raras, minerales clave para fabricar vehículos eléctricos, turbinas eólicas, baterías y chips”, aseguran expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).
Como parte del diálogo de saberes del Centro de Pensamiento
de Responsabilidad y Sostenibilidad de la Industria Minera, académicos,
geólogos y mineros expertos se reunieron en la Facultad de Minas de la UNAL
Sede Medellín, en donde advirtieron que Colombia se podría convertir en un
actor emergente en este mercado global, siempre y cuando logre construir una
política minera estable, moderna y técnicamente sólida.
“Las tierras raras no son solo minerales, son la
infraestructura estratégica del siglo XXI”, afirmó el profesor Jorge León
Pérez, de la Facultad de Minas.
Las tierras raras son un conjunto de 17 elementos químicos
de la tabla periódica: los 15 lantánidos (del lantano al lutecio) más el
escandio y el itrio. Aunque su nombre puede confundir, estos elementos no son
necesariamente escasos en la corteza terrestre pero sí difíciles de extraer, ya
que suelen aparecer mezclados y en bajas concentraciones dentro de otros
minerales. Se destacan el neodimio y el disprosio, empleados para elaborar
imanes potentes usados en motores eléctricos y turbinas eólicas; o el europio y
el terbio, esenciales para algunos sistemas de iluminación y pantallas.
“Actualmente China domina cerca del 60 % de las
reservas mundiales conocidas y alrededor del 80 % de la capacidad global
de refinación, lo que ha convertido estos minerales en un asunto geopolítico de
primer nivel. Quien tenga minerales críticos tiene poder en el mercado global”,
señaló el profesor Pérez.
Por su parte, el docente Óscar Jaime Restrepo Baena, del
Departamento de Materiales y Minerales de la Facultad de Minas de la UNAL,
explicó que las reservas globales de tierras raras rondan los 130 millones de
toneladas, y que América Latina aparece hoy como una región clave para nuevas
exploraciones. En ese escenario, Colombia comienza a llamar la atención por su
potencial geológico aún poco estudiado.
Según el experto, regiones como el Escudo Guayanés, la
Sierra Nevada de Santa Marta y varios complejos alcalinos del país presentan
condiciones favorables para la presencia de estos minerales. “Colombia tiene un
potencial sin explorar y urge avanzar en estudios sistemáticos”, insiste.
Primeras descripciones
Uno de los proyectos que más interés ha despertado
recientemente es Minastyc, en Vichada, realizado por la empresa canadiense
Auxico. La iniciativa avanza en fases de prospección de minerales críticos y
tierras raras asociadas con arenas aluviales superficiales, ubicadas apenas
entre 3 y 4 m de profundidad. Esto se traduciría en costos de extracción
más bajos en y una mayor viabilidad económica, al reducir la necesidad de hacer
perforaciones profundas o voladuras.
También hay otros posibles hallazgos en Caldas, Antioquia,
Boyacá y Cundinamarca, que la UNAL espera seguir explorando a futuro.
En el evento se presentó el documento “La minería en
Colombia: análisis de su actualidad y propuestas programáticas para el manejo
integral y sostenible de la minería en Colombia 2026-2030”, en el cual los
investigadores recuerdan que la minería representa alrededor del 2 % del
PIB nacional, aporta cerca del 13 % de la inversión extranjera directa y
genera alrededor de 350.000 empleos directos.
Sin embargo, el sector enfrenta problemas estructurales:
informalidad, extracción ilícita, conflictos ambientales, débil articulación
institucional y baja confianza entre comunidades y empresas.
Frente a ese panorama, los expertos insisten en que el país
debe evitar repetir los históricos errores de explotación desordenada.
Añaden que “el debate ya no se puede limitar a extraer
minerales, sino a definir qué modelo de desarrollo quiere construir Colombia.
Debe haber un techo que es confianza y seguridad. Es el momento de tomar las
riendas académicas y recuperar un país minero”.
Los investigadores también advirtieron que Colombia llega
tarde frente a otros países latinoamericanos, pues mientras Chile y Perú atraen
grandes inversiones en minerales estratégicos, Colombia enfrenta un escenario
de desinversión y falta de capital de riesgo para proyectos de exploración.
Sin embargo, las investigaciones en Antioquia muestran
señales prometedoras. El profesor Luis Hernán Sánchez, de la UNAL Sede
Medellín, presentó resultados de cartografía geoquímica y muestreos de
sedimentos en el nordeste antioqueño, en donde se encontraron valores
importantes de neodimio, uno de los elementos más codiciados para la
fabricación de turbinas eólicas y motores de vehículos eléctricos.
El interés mundial por estos minerales no deja de crecer.
Recientemente Europa anunció el hallazgo de uno de los mayores yacimientos de
tierras raras del continente, valorado en cerca de 64.000 millones de euros y
con potencial para cubrir hasta el 33 % de la demanda europea.
En medio de esa nueva carrera global, Colombia empieza a
preguntarse si seguirá siendo solo un exportador tradicional de materias
primas, o si intentará convertirse en un actor estratégico de la economía
tecnológica del siglo XXI.




