Por primera vez una guía científica documentó 41 especies de mariposas rojas, amarillas, azules y blancas que sobreviven entre árboles, jardines y zonas verdes del campus de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira. El registro para la Universidad también revela cómo ayudan estos insectos a medir la salud ambiental de los ecosistemas.
Con cerca de 3.877 especies registradas, Colombia es
reconocida como el país con mayor diversidad de mariposas del planeta. Sin
embargo, más allá de su belleza, estos insectos funcionan como bioindicadores
naturales, es decir organismos cuya presencia o desaparición permite entender
qué tan saludable está un ecosistema.
En regiones como el Valle del Cauca, la pérdida de bosques y
la expansión de monocultivos amenazan cada vez más la supervivencia de las
mariposas, al reducir las plantas de las que dependen para alimentarse y
reproducirse. Por eso registrar su diversidad también permite comprender cómo
se transforma el ambiente y qué especies logran resistir a esos cambios.
La guía nació de la “Convocatoria sobre bioindicadores
ambientales” de la Dirección de Investigación y Extensión de la UNAL Sede
Palmira. En el trabajo se documentaron más de 40 especies encontradas alrededor
de la cancha de fútbol y en zonas con más vegetación y menos presencia de
personas dentro del campus, el cual fue reconocido durante la COP16 como un
“refugio de biodiversidad para el suroccidente del país”.
Las mariposas identificadas pertenecen a las familias
Nymphalidae, conocidas por sus colores intensos y vuelos llamativos;
Hesperiidae, apodadas “saltadoras” por sus movimientos rápidos; Pieridae, de
tonos blancos y amarillos; Riodinidae, de pequeños destellos iridiscentes, y
Lycaenidae, pequeñas mariposas azuladas difíciles de fotografiar.
El documento fue elaborado por las zootecnistas Estefanía
González Quinto y Angely Bueno Torres, integrantes del Semillero de
Investigación en Orquídeas, Ecología y Sistemática Vegetal, con el
acompañamiento del profesor Joel Tupac Otero Ospina. La guía reúne fotografías,
ilustraciones y descripciones detalladas sobre alas, manchas, bordes y tamaños
de cada especie.
“El trabajo comenzó en 2024 con diez jornadas de muestreo, y
continuó en 2025, cuando logramos ampliar el inventario hasta alcanzar 41
especies registradas dentro del campus”.
“Lo que hicimos fue divulgar la diversidad e importancia de
las mariposas presentes en el campus con el propósito de generar conocimiento
más allá de su valor estético”, afirma la zootecnista González.
El profesor Otero explica que estos insectos cumplen un
papel clave dentro de los ecosistemas. En su etapa de oruga se alimentan de
plantas, y en la adultez ayudan en procesos de polinización mientras
transportan polen entre flores. Además sirven de alimento para aves, anfibios y
otros insectos, por lo que forman una parte esencial de la cadena alimenticia.
Cinco familias y muchas mariposas difíciles de olvidar
La familia más abundante en el estudio fue Nymphalidae, de
la que sobresalen especies como Anartia amathea, reconocible por
sus tonos rojos, cafés y blancos. En contraste, una de las menos registradas
fue Manataria maculata, una mariposa café que suele esconderse
entre troncos y zonas de barro, lo que dificulta encontrarla.
La guía también incluye especies como Phoebis
argante, de color amarillo intenso y alas de hasta 6,3 cm; Leptotes
cassius, una pequeña mariposa azul violácea de apenas 2 cm; y otras
como Melanis electron, Notheme erota e Isapis
agyrtus, reconocibles por sus manchas rojizas, franjas anaranjadas y
patrones contrastantes.
Cada ejemplar fue registrado con coordenadas, sitio de
captura y nombre científico. Después del trabajo en campo, los especímenes se
llevaron al Laboratorio de Entomología para su etiquetado, conservación y
montaje en cajas entomológicas.
Durante los recorridos, las investigadoras caminaban sin
devolverse para evitar contar dos veces el mismo individuo, y registraban
cuidadosamente cada observación en sus libretas de campo.
Fotografía, ilustración y ciencia
El proyecto también requirió un trabajo conjunto entre
ciencia, fotografía e ilustración. Las imágenes fueron tomadas por Estefanía
González con apoyo del estudiante Alejandro Castrillón, utilizando cámaras
Canon y Nikon, mientras que Angely Torres realizó las ilustraciones científicas
de la guía.
Capturar algunas especies no fue sencillo. Las autoras
tuvieron que aprender técnicas de enfoque rápido para fotografiar mariposas
pequeñas y de vuelo acelerado, especialmente las de la familia Lycaenidae.
La expectativa del equipo es que la guía pueda circular
tanto en formato digital como físico y convertirse en una herramienta de
divulgación científica y educación ambiental para estudiantes y visitantes de
la Universidad.
“Esta es la primera guía de mariposas que se hace en la UNAL
Sede Palmira, una base que ayuda y promueve el estudio de los insectos
presentes en el campus”, concluye la experta González.




