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viernes, 17 de abril de 2026

Microplásticos ya están en gusanos marinos y en sedimentos del Caribe y el Pacífico colombiano

 En el Caribe, la presencia de hasta 296 partículas plásticas microscópicas por kilogramo de sedimento del fondo marino evidencian el avance de esta contaminación en ecosistemas del país; muchas de ellas son fibras azules y rojas, asociadas con el desgaste de ropa sintética, las redes de pesca y los residuos domésticos. Estas también se hallaron en organismos como gusanos marinos en el Caribe y el Pacífico, según un estudio de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede de La Paz publicado en la revista científica Hydrobiologia.

El trabajo se desarrolló en dos ecosistemas con dinámicas muy distintas: la bahía de Buenaventura, en donde desembocan ríos como el Dagua y el Anchicayá, y el golfo de Salamanca, una zona del Caribe cercana a ciudades, puertos y actividades turísticas.

Los estudiantes Alishon Yuliana Estrada Stabilito, del programa de Biología; Karen Yicelth Morales Duarte, de Ingeniería Biológica, y Carlos David Rodríguez Amaranto, de Gestión Cultural y Comunicativa, autores de trabajo, señalan que compararlas les permitió entender cómo estas diferencias influyen en la presencia de estas partículas en el mar.

En total se recolectaron 24 muestras del fondo marino en diferentes épocas del año. En laboratorio, los jóvenes investigadores separaron los microplásticos del sedimento mediante soluciones salinas, los observaron al microscopio y los clasificaron según su forma, color y tamaño.

Además analizaron 231 organismos recolectados en el fondo del mar —principalmente gusanos, pero también moluscos y crustáceos— para determinar si habían ingerido estas partículas, revisando directamente el contenido de su sistema digestivo.

Los resultados muestran que el Caribe presenta una mayor carga de microplásticos, con promedios cercanos a 296 partículas por kilogramo de sedimento, frente a 165 en el Pacífico colombiano.

“La mayoría de estos residuos eran fibras, principalmente azules y rojas, de menos de 2 mm, asociadas con el desgaste de ropa sintética, las redes de pesca y otros plásticos de uso cotidiano”, destaca el estudiante Rodríguez.

También se encontró que los suelos más finos del fondo marino —como los que parecen barro o lodo— retienen más restos invisibles de plástico que los gruesos, porque sus partículas pequeñas los atrapan con mayor facilidad.

Microplásticos ya están en los organismos

Uno de los hallazgos más relevantes es que el 22 % de los organismos analizados en el Caribe y el 3 % en el Pacífico tenían microplásticos en su interior.

Los más afectados fueron los gusanos marinos conocidos como poliquetos, que viven enterrados y se alimentan del sedimento, por lo que terminan ingiriendo estas partículas junto con su alimento.

“Encontramos que estos organismos, por su forma de alimentarse, son especialmente sensibles a la contaminación por este tipo de materiales, lo que los convierte en indicadores clave del estado del ecosistema”, señala la estudiante Morales.

También se detectaron en menor medida fragmentos diminutos de plástico en moluscos y otros invertebrados, lo que indica que esta contaminación no está aislada, sino que empieza a moverse entre distintas especies del ecosistema marino.

Aunque los niveles encontrados en Colombia son más bajos que en zonas altamente urbanizadas como la bahía de Tokio, donde la ingestión de estas partículas alcanza el 90 %, el estudio de la UNAL Sede de La Paz muestra que el problema ya está presente en los ecosistemas marinos del país.

En el Caribe colombiano se registró una ingestión del 22 % en organismos como gusanos, moluscos y pequeños crustáceos, mientras que en el Pacífico fue del 3 %, lo que evidencia diferencias entre regiones, pero confirma que esta contaminación ya circula en ambas costas.

“Estos microplásticos no solo afectan a los organismos que los ingieren, alterando su alimentación y desarrollo, sino que también pueden transportar sustancias tóxicas y pasar de una especie a otra, con posibles efectos en toda la cadena alimentaria”, anota la estudiante Estrada.

Los resultados también evidencian que factores como la cercanía a ciudades, el turismo y la actividad portuaria influyen en la cantidad de microplásticos que llegan al mar, lo que pone el foco en la gestión de residuos en las zonas costeras.





lunes, 1 de septiembre de 2025

UNA JORNADA POR LA VIDA EN EL PACÍFICO VALLECAUCANO

 LA CVC REALIZA LIBERACIÓN DE FAUNA SILVESTRE Y ACOMPAÑA LA TEMPORADA DE BALLENAS EN BUENAVENTURA

En medio de una maratónica jornada en el Pacífico Vallecaucano se realizó la liberación de 33 animales, entre ellos dos babillas, once tortugas de diferentes especies y veinte boas constrictor, que tras un proceso de recuperación lograron volver a su hábitat natural.

 “Hoy es un día que nos llena de alegría, porque estos 33 animales regresan al lugar al que pertenecen. Estamos hablando de babillas, tortugas y boas que, gracias al trabajo de nuestros veterinarios, biólogos y zootecnistas, pudieron recuperarse y ahora vuelven a su entorno natural. Solo en lo corrido de este año hemos recibido en el Centro de Atención y Valoración de San Emigdio más de 1.600 ejemplares, y 632 de ellos ya han sido liberados. Eso significa 632 historias de vida que continúan, y que nos motivan a seguir trabajando con pasión por nuestra biodiversidad”, señaló Marco Antonio Suárez Gutiérrez, director general de la CVC.

El director recordó que muchos de estos animales llegan al Centro producto de rescates en zonas urbanas y rurales, de entregas voluntarias o de decomisos. “En ocasiones, como ocurrió con varias de las babillas, las comunidades encuentran a los animales y nos avisan para que la CVC intervenga. Otras veces son entregados voluntariamente, como sucede con algunas boas halladas en fincas o cañaduzales. En cada caso hacemos un proceso de valoración rigurosa para garantizar que estén en condiciones de volver a la naturaleza. Ese es nuestro compromiso”, agregó Suárez Gutiérrez.

 Además, recalcó la importancia de evitar tener animales silvestres en cautiverio: “Siempre repetimos un mensaje que para nosotros es fundamental: la fauna silvestre no son mascotas. Entiendo que muchas personas pueden encariñarse con un animal que llegó a su casa, pero eso no es lo correcto. Estos animales pierden sus instintos naturales y con ello se afecta su capacidad de sobrevivir en libertad. Nuestro trabajo consiste en rehabilitarlos, devolverles esas habilidades y garantizar que vuelvan a su hogar natural. Ese es un acto de responsabilidad y de amor por la vida”, enfatizó.

Control y vigilancia en temporada de ballenas jorobadas

Posteriormente, en sectores como Juachacho y Bahía Málaga, se realizaron las labores de control y vigilancia en el marco de la temporada de ballenas jorobadas, un fenómeno natural que cada año atrae a visitantes y comunidades locales. Estas imponentes especies recorren más de 8.500 kilómetros desde el sur de Chile y la Antártida para llegar a las cálidas aguas del Pacífico colombiano, donde cumplen su ciclo reproductivo entre los meses de julio y octubre.

“Estamos en el sector de Negritos, observando cómo hacen el avistamiento de nuestras ballenas jorobadas, un espectáculo único que nos recuerda la riqueza del Pacífico. Son animales que hoy suman apenas 20.000 ejemplares en el mundo, lo que nos obliga a cuidarlos con mayor responsabilidad. Su presencia aquí no solo es un regalo de la naturaleza, también es un motor para el turismo sostenible, que beneficia directamente a nuestras comunidades”, afirmó Suárez Gutiérrez.

El Director destacó el trabajo pedagógico que realizan los funcionarios de la Corporación con las comunidades y los operadores turísticos: “Durante los recorridos entregamos recomendaciones claras: mantener una distancia mínima de 200 metros, acercarse de forma paralela al trayecto de las ballenas, poner en neutro el motor de la embarcación cuando estén cerca y, por supuesto, nunca arrojar plásticos ni residuos al mar. Lo más valioso es que los mismos lancheros locales han ido asumiendo estas prácticas, y hoy se han convertido en aliados. Ellos entienden que proteger a las ballenas significa también proteger su futuro y el de sus familias”.

Con estas dos acciones, la CVC reafirma su papel como autoridad ambiental comprometida con la vida en todas sus formas, promoviendo un equilibrio entre la conservación de la fauna silvestre, la protección de los ecosistemas marinos y el fortalecimiento del turismo responsable en el Pacífico Vallecaucano.

 “Cada vez que liberamos un animal o que observamos una ballena nadando en libertad, entendemos que nuestro trabajo tiene un sentido profundo: garantizar que las próximas generaciones también puedan disfrutar de esta riqueza natural. Ese es el legado que queremos dejar: un Pacífico vivo, diverso y protegido”, concluyó el Director General de la CVC.












martes, 6 de junio de 2023

Antártida: disminución del hielo afecta aguas del Pacífico y Caribe colombianos

 En febrero de 2023 el hielo antártico registró su menor proporción en 45 años, al llegar a un 34 % menos de la media habitual. La problemática, que se agudiza cada vez más, ha motivado a investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) a evaluar factores como temperatura, intensidad de los vientos y cobertura de hielo marino en estas zonas, por las cuales fluyen las corrientes de agua que llegan no solo al Pacífico y al Caribe colombiano, sino a todo el mundo.

El alto precio de los rayos de Sol lo están pagando de manera inmediata los polos de la Tierra, y en especial lugares como la Antártida, que alberga no solo el 90 % del hielo terrestre sino también el 77 % del agua dulce del planeta, por lo que no es de extrañar que su importancia sea de grandes dimensiones para la vida en la Tierra.

Sin embargo, el iceberg de calor que se está formando tiene en jaque a estas zonas –hogar de pingüinos, focas y gaviotas, entre especies marinas– y que son el punto de partida para que el agua calentada, que empieza a comportarse como una sopa, se impulse con los intensos vientos hacia otras zonas marinas.

La geóloga Valentina Sandoval Pinilla, integrante del grupo de Investigación en Oceanología (CENIT) de la UNAL, se interesó por evaluar el oeste de la península Antártica, que, según los reportes de los últimos años, es una de las más afectadas por el calor inminente que viene de los rayos solares y que se ha intensificado con el debilitamiento de las capas atmosféricas que protegen la Tierra.

“Encontramos que entre 2012 y 2021 el aumento de la temperatura de las aguas superficiales del mar ha sido muy alto en esta zona, y ha dependido de las estaciones: en febrero y marzo, cuando termina el verano y empieza el otoño, el calor es mayor, mientras que en agosto y septiembre ocurre lo contrario”, asegura.

Añade que, “esto es importante porque la intensidad del viento, que de su valor esperado ha aumentado entre 0,7 y 0,8 m/s, arrastra las aguas superficiales y las lleva más hacia el fondo, concentrando el calor en otras zonas marinas e intensificando con su velocidad y fuerza la disminución de la cobertura de hielo marina”.

Según la oceanóloga Nancy Liliana Villegas, profesora de la Facultad de Ciencias de la UNAL, “lo que ocurre en el Pacífico y Caribe colombiano tiene un impacto en la Antártica y viceversa: los sistemas de agua están directamente relacionados, y el aumento de la temperatura en esos lugares que parecen lejanos está más cerca de lo que parece”.

Estos análisis ayudan a entender las teleconexiones, que son los vínculos climáticos entre distintas regiones geográficas y tienen distintos tipos de rutas de circulación de anomalías climáticas como aumentos del calor en aguas marinas por el globo terráqueo, por ejemplo, la oscilación del sur (SO), que se da por la zona del Pacífico occidental y oriental, o la oscilación antártica (OAA), que se mueve desde la Antártica hacia el norte o sur según la época.

En 2018 el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos Sobre el Cambio Climático (IPCC) alertó sobre las consecuencias de un posible aumento de 1,5 °C en la temperatura de la Antártida, señalando que el oeste de la región se está calentando más rápidamente que el este, y además que el oeste tiene una mayor productividad ambiental, ya que alberga especies marinas de animales y plantas esenciales para los ecosistemas.

“El permafrost, que es la cobertura polar o de hielo marino, está disminuyendo debido a que el flujo de aire frío, que debería estar llegando desde los casquetes polares y neutraliza el calor, ya no es el mismo y su consecuencia directa es la concentración de altas temperaturas en aguas superficiales, que luego serán empujadas a otras profundidades y circularán por zonas como el Pacífico o el Caribe”, indica la profesora Villegas.

Para la investigación se usó la base de datos Copernicus Climate Change Service, que es de acceso libre y gratuito y que desde hace más de 80 años reúne información sobre los cambios en temperatura, vientos y cobertura marina del mundo.

Con la información de cada mes desde 2012 hasta 2021, que era el intervalo que le interesaba a la geóloga por la expansión del calentamiento global, y sobre todo en el deshielo del oeste de la península Antártica, puso a prueba algunos softwares de análisis y visualización como NOAA-PMEL/ Ferret, especializado para oceanógrafos y meteorólogos.

“Se tuvieron en cuenta 4 puntos de interés de esta zona de la Antártica, que están en latitudes desde los 77° oeste con 71° sur, hasta los 59° oeste con 61° sur, luego el mapa de estas zonas de la Antártica se dividía en transectos, que son pequeñas partes, para ver cómo evolucionaba el fenómeno de aumento de temperatura desde 2012 hasta el 2021, intensidad de vientos y cobertura de hielo”, señala la investigadora Sandoval.






martes, 26 de noviembre de 2019

Calentamiento global reduciría hábitat de la sierra en el Pacífico


Al simular incrementos en la temperatura superficial del Pacífico colombiano, dentro de un contexto en que las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando a lo largo del siglo XXI, y tomando como referencia escenarios proyectados científicamente, la distribución del hábitat potencial de la especie Scomberomorus sierra cambiaría negativamente.




Este fue uno de los resultados de Sobeyda Arely Herrera Montiel, magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, quien determinó que en 2050 y 2080 la sierra disminuiría su probabilidad de presencia en más del 10 %.
La investigadora evaluó los cambios potenciales en la distribución de la sierra en condiciones de calentamiento global, con base en escenarios propuestos por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, y con la dirección del profesor John Josephraj Selvaraj y codirección de Karold Viviana Coronado Franco, dentro del Grupo de Investigación en Recursos Hidrobiológicos.


La sierra (Scomberomorus sierra), una de las especies de peces de mayor relevancia comercial en el Pacífico colombiano, aportó en 2013 el 2,9 % de la pesca artesanal. Se estima que en la región, donde existen más de 13.000 pescadores artesanales, las especies más aprovechadas son sierra, zafiro y jurel, según datos de ese mismo año.

Para contribuir a su protección, la investigadora Herrera evaluó diferentes escenarios climáticos que plantea el IPCC según los gases de efecto invernadero (GEI) proyectados para los próximos años, cuyo cálculo se puede medir en cambios de radiación que, en este caso, se evaluaron en tres escenarios de incremento: 2,6, 4,5, y 8,5 vatios por metro cuadrado para 2100.
A medida que aumentaron las concentraciones de GEI con los años y por lo tanto aumentó la radiación, la investigadora simuló el incremento en la temperatura superficial del mar para obtener la distribución de la sierra en los meses de estacionalidad de la especie (noviembre a abril) en diferentes periodos: corto (2020), mediano (2050) y largo plazo (2080), considerando que las mayores probabilidades de presencia de sierra se presentan cuando la temperatura fluctúa entre 25 y 27 °C.


 Entonces, si un incremento de la probabilidad de distribución mayor al 10 % respecto al valor actual es un cambio positivo, una disminución en la probabilidad de distribución mayor al 10 % es un cambio negativo, y los valores menores al 10 % son neutros, se determinó que un escenario de bajas emisiones de GEI (RCP 2.6) favorecería la distribución de sierra, sin importar el periodo ni el mes.


 Entre tanto, en un escenario de emisiones intermedias (RCP 4,5) presentaría una distribución equitativa entre cambios positivos y negativos, con una tendencia al incremento de los negativos a finales del siglo (2080).
Finalmente, los mayores cambios negativos, asociados con la disminución de la probabilidad de presencia de sierra, se presentaron en el escenario de emisiones altas (RCP 8,5) a mediano (2050) y largo plazo (2080).
“Los resultados reportados en el presente estudio servirán como insumo para tomar decisiones relacionadas con el manejo, aprovechamiento y conservación de la sierra, así como para generar posibles medidas de gestión y mitigación de los efectos del cambio climático sobre este importante recurso”, comentó la investigadora Herrera.


Distribución actual
Antes de los resultados predictivos para 2020, 2050 y 2080, la investigadora midió la distribución actual del hábitat de la sierra en el Pacífico, teniendo en cuenta variables oceanográficas como temperatura superficial del mar (TSM), clorofila-a –que depende de la disponibilidad de luz y nutrientes– y batimetría, que se refiere a las variaciones del relieve del fondo del mar. La información la obtuvo del Sistema de Información Ambiental Marina (SIAM) y del Grupo de Procesamiento de Biología Oceánica de la NASA.
Para analizar los resultados, la zona se dividió en norte (Chocó), centro (Valle del Cauca y Cauca) y sur (Nariño), y las probabilidades de distribución se clasificaron de 0 a 0,3 (baja), 0,4 a 0,6 (media) y entre 0,7 a 0,9 (alta) desde 2012 hasta 2016, entre noviembre y abril.
Los resultados mostraron que “la zona centro fue la de mayor probabilidad de distribución, pues se mantuvo relativamente constante todos los meses, comparada con la zona norte que presentó mayor probabilidad de distribución solo en enero, y con la del sur que mostró probabilidades medias a altas de diciembre a abril”, explicó la investigadora.

Fuente :  Universidad Nacional -Palmira -Colombia 




jueves, 14 de noviembre de 2019

Aprende más acerca del agua y los arrecifes coralinos


Son ecosistemas de la vida marina que alojan gran biodiversidad y  se desarrollan en aguas claras tropicales con salinidad relativamente alta.




Son ecosistemas de la vida marina que alojan gran biodiversidad y  se desarrollan en aguas claras tropicales con salinidad relativamente alta.

Existen arrecifes costeros que bordean el litoral, arrecifes de barrera, que se caracterizan por estar separados de la costa por una laguna profunda de aguas tranquilas y los atolones, que son arrecifes de barrera de forma anular.


A pesar de que se desarrollan en aguas moderadamente nutritivas, los complejos arrecifales constituyen uno de los ecosistemas biológicamente más diversos del planeta, debido a que son habitados por una inusual cantidad de especies de equinodermos, moluscos, crustáceos, gusanos, esponjas, anémonas, poliquetos, plumeros de mar, algas, cangrejos, camarones y peces que ocupan cada milímetro de la estructura.
El mar Caribe colombiano ocupa una posición intermedia en el desarrollo de estas formaciones; la región de mayor concentración es la que se encuentra en los alrededores de los cayos e islas del archipiélago de San Andrés y Providencia, donde hay cerca de 1.900 km2, que corresponden al 80% de los que posee Colombia. Se destaca la barrera coralina de la isla de Providencia, que con una longitud de 20 km, es la segunda en extensión de la cuenca del Caribe, después de la de Belice.


Dispersas sobre los altorrelieves del fondo de la plataforma continental, desde el Golfo de Urabá, hasta la península de La Guajira, hay una serie de formaciones coralinas que han crecido a pesar de que el lugar no es el más propicio debido a la descarga de las aguas dulces y de sedimentos procedentes de los ríos; la mayor concentración se encuentra en el sector central y es la que dio origen a las islas Tortuguilla y Fuerte, los archipiélagos del Rosario y San Bernardo y algunos bajos como el de Tortugas.



Por su parte, el Pacífico colombiano tiene pocas y no muy extensas formaciones coralinas; se destacan las de la isla Gorgona que alberga a 17 especies de corales escleractíneos, las de la isla de Malpelo y las de la Ensenada de Utría y Punta Tebada.

 Fuente: Ecolibro Ambientes Extremos de Colombia 


jueves, 1 de agosto de 2019

La selva del Pacifico- Colombia


La selva del Pacífico, también llamada Chocó Biogeográfico, es reconocida como una de las zonas más lluviosas y biodiversas del mundo, donde prosperan árboles de gran tamaño y porte inundados de plantas que habitan sobre ellos( epifitas) formando selvas que van desde el borde del Océano Pacífico hasta el inicio del páramo en la cordillera Occidental.

La alta precipitación y su hermana siamesa de la selva, son las dos características que define la Costa Pacífica Y estructuran una compleja red hidrográfica de caudalosos ríos de corta extensión:

" Llueve mucho porque hay mucha selva y hay mucha selva porque llueve mucho"


        Las torrenciales y continuas lluvias de la región son legendarias y no permiten la presencia de temporadas de sequía.

Los mismos habitantes del Pacífico definen su clima diciendo que " En verano llueve todos los días y en invierno llueve todo el dia"

Una veintena de ríos al sur de Buenaventura corren de oriente a occidente mientras que al norte de esa Ciudad, sólo dos grandes ríos reciben las aguas de todo el departamento del Chocó.

Flora y fauna representativa 







Estas son algunas especies de flora y fauna representativas del la Región Pacífica !

Cuidemos nuestros recurso naturales ya que son una riqueza para el Planeta.