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jueves, 20 de abril de 2023

Creciente urbanización, la mayor amenaza de humedales, lagunas y ríos del Amazonas

 El incremento de la población, las alteraciones al cauce del río Amazonas –como sus desviaciones o la tala de los bosques ribereños– y el crecimiento urbanístico desordenado son los factores causantes de casi todas las situaciones de emergencia y de escasez de agua en la región.

Todo río construye a lado y lado de la ribera una ronda hídrica para encauzar el exceso de caudal, pero cuando estos espacios son ocupados por las personas, esta variación directa del entorno tiene efectos negativos en el ecosistema y genera un deterioro ambiental.

Así por ejemplo, “cuando una cuenca se queda sin bosque, pierde la capacidad de guardar el agua para liberarla en épocas de sequía”, explica el biólogo Santiago Roberto Duque, profesor de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Amazonia y director del Grupo de Investigación en Limnología Amazónica de la Sede.

Estos factores han generado fases extraordinarias, como la disminución del caudal sucedida en 2005 y 2010, o el aumento exagerado, como pasó en 2011, 2012 y 2015.

Por ejemplo, en enero de 2022 se presentó un fenómeno de drástica reducción del caudal del río Amazonas, que no se daba desde 1992 y que llevó al cierre de la bocatoma del acueducto de Leticia por la disminución del nivel de agua en la quebrada Yahuarcaca, que depende de las aguas del Amazonas.

“Aunque este comportamiento forma parte de la variabilidad hidrológica, el mal manejo de las cuencas incide directamente en estas situaciones, ya que genera destrucción ambiental, cambios extremos en los ecosistemas y grave impacto en la biodiversidad”, señala el biólogo.

Agrega que “tres décadas monitoreando y modelando el comportamiento del río a su paso por el departamento nos permiten concluir que en los niveles hídricos de los humedales de Yahuarcaca y del río Amazonas incide más el comportamiento humano que la afectación generada por el cambio climático”.

“Y aunque este es un fenómeno global que puede generar alteraciones como exceso o defecto de lluvias, en el Amazonas de alguna manera se siguen repitiendo los ciclos con algunas variaciones que son normales. Lo que en realidad está causando una afectación grave es el manejo inadecuado de las cuencas y del agua”, recalca el experto.

Cuando se tala el bosque se pierden árboles, arbustos, plántulas y lianas, pero lo más grave es que el suelo –que es muy pobre en nutrientes– queda expuesto al calor solar y al agua, que en la época de lluvia lo lava y erosiona haciéndolo infértil y arrebatándole la posibilidad de recuperarse.

Con la deforestación también desaparece la fauna que acompaña el bosque y se altera la dinámica natural de los miles de arroyos que existen en la región. Al quedar desprotegidos de sus bosques ligados a las riberas de los ríos (riparios o de galería), los sistemas fluviales cambian drásticamente sus patrones de aumento y disminución de caudales –e incluso el color de sus aguas–, que ahora transportan toneladas de sedimentos llevándose el suelo.

Sistema hídrico particular

Los estudios realizados por la UNAL Sede Amazonia han permitido reconocer la naturaleza geográfica, climática e hidrológica del territorio amazónico.


“Por estar ubicada cerca de la línea ecuatorial, Colombia tiene fluctuaciones de lluvias, por lo que en algunos lugares del territorio llueve dos veces al año, es decir que se presenta un patrón bimodal”.

“Esta situación se presenta en la cordillera de los Andes y en los valles interandinos, por ejemplo, pero así mismo en Cauca y Magdalena los patrones son monomodales porque tienen un gran periodo de lluvias”, explica el profesor Duque.

En buena parte de la Amazonia y la Orinoquia se da el patrón monomodal. Al llover, el agua drena por pendiente –debido a la topografía– hacia un punto determinado y forma la cuenca, desde donde desagua a un punto final formando también macro, meso y microcuencas.

Lo anterior indica que todos los ríos de la región obligatoriamente cambian de nivel: primero llevan más agua por el cauce, y a mayor velocidad debido a su caudal, lo que explica por qué se desbordan: no tenían la capacidad de albergar tanta agua, y por eso surgen las inundaciones como procesos naturales.

“Cada año en la Amazonia la temporada de lluvia en ascenso inicia entre octubre y noviembre y va hasta febrero o marzo, lo que produce las aguas altas, y con ellas el desbordamiento y las inundaciones que afectan los barrios bajos de Leticia”, explica el académico.

Este periodo ocurre hasta junio, cuando inicia la etapa rápida de descenso y el fenómeno del friaje –por la llegada de los vientos fríos antárticos, que cambian la estación en el hemisferio sur–, dando inicio a la temporada de aguas bajas, que va hasta agosto o septiembre, y se reinicia el ciclo.

Existe una variabilidad climática hidrológica, la cual indica que todos los años el fenómeno no sucede igual, y aunque es natural, es importante monitorear y reunir datos para predecir las condiciones naturales. De este trabajo se encargaba antes el Instituto Colombiano de Hidrología, Meteorología y Adecuación de Tierras (Himat) y hoy está a cargo del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).

 






martes, 7 de junio de 2022

Contaminación y creciente urbanización amenazan los humedales de Leticia

 Tras evaluar el estado de 16 humedales suburbanos de Leticia se encontró que 11 presentan estancamiento de la corriente de las aguas, debido en gran parte a la transformación de los ambientes acuáticos para actividades como la piscicultura.

De otra parte, en 10 humedales ubicados dentro de la ciudad se evidenció que el principal problema es la urbanización, ya que además de la construcción de viviendas también se incrementa la existencia de infraestructura como vías, lo cual transforma los asentamientos humanos y la manera como se relacionan con estos ecosistemas.

Estos son algunos de los resultados principales del proyecto “Apropiación ambiental y social de los humedales urbanos y suburbanos de Leticia”, una alianza entre los grupos de investigación en Limnología Amazónica –de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Amazonia– y de Biodiversidad, Biotecnología y Conservación de Ecosistemas, de la UNAL Sede Bogotá.

Aunque los humedales albergan una amplia diversidad de especies de aves y peces, y otras vegetales como el canangucho (palma alta que cubre extensas áreas de los ríos Amazonas y Orinoco), y representa una despensa muy importante para la fauna, la contaminación por residuos sólidos o por el vertimiento de aguas residuales domésticas amenaza el futuro de estos valiosos ecosistemas.

La ingeniera ambiental María José Arias, de la UNAL Sede Medellín, quien desarrolló su trabajo de grado dentro de dicho proyecto, encontró que el 91,8 % de 100 encuestados consideraron que en los humedales de Leticia existe una preocupante problemática ambiental.

“El 90,4 % de los encuestados consideran que los humedales son importantes porque son fuente de vida, brindan alimento (pescado, frutas y semillas) y agua, son reguladores climáticos e hídricos y contribuyen al equilibrio ecosistémico”.

Baluartes de la biodiversidad

La investigación evaluó el estado de 26 humedales de Leticia; entre los citadinos se encuentran la quebrada Urumutú, los caños Calderón y Simón Bolívar y la quebrada San Antonio, que sirve de límite entre Colombia y Brasil.

En el humedal el Calderón, en el barrio la Ceiba, se encontró mayor cantidad de nutrientes; y en el humedal pozo del Parque Santander se observa gran presencia de lechuga de agua, la cual ha desplazado la Victoria amazónica que predominaba en este lugar.

La ingeniera señala que los humedales del Parque Santander, cananguchal del barrio la Ceiba, Inravisión, y el de la UNAL Sede Amazonia, están asociados con la microcuenca de la quebrada Urumutú, o el caño Calderón.

Estos se caracterizan por tener saturaciones de oxígeno iguales o cercana a cero y altas conductividades relacionadas con problemáticas como la urbanización, residuos sólidos y el vertimiento de aguas residuales domésticas.

En relación con los peces se encontró que el dormilón, el cará y las sardinas son las especies que prevalecen. Cabe recordar que en Leticia la pesca es la principal actividad económica tanto de abastecimiento propio como para la venta.

Entre los humedales suburbanos visitó El Salado del km 17, Finca la Julianita, el Retiro km 22, la Reserva La Manigua y Mundo Amazónico, asociados en su mayoría con la quebrada la Beatriz y Yahuarcaca, en la vía Leticia-Tarapacá.

“La calidad de sus aguas es buena; presenta mayores porcentajes de saturación de oxígeno y menos problemáticas o impactos ambientales causados por actividades humanas”, resalta la ingeniera ambiental Arias.

“Con respecto a las plantas acuáticas, se encontró presencia abundante de cortaderas y gramalotes, lo cual indica la gran cantidad de nutrientes que hay en estos lugares”, menciona la ingeniera ambiental.

Algunos de los humedales evaluados presentan algún tipo de protección ya sea por estar en zona privada, por formar parte de una reserva natural, un resguardo indígena o por denominarse patrimonio ambiental.

Los resultados de su trabajo hicieron merecedora a María José Arias del primer puesto en el concurso “Mejores trabajos de grado de pregrado 2022” de las diferentes carreras de la UNAL.