Mostrando entradas con la etiqueta amenazan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amenazan. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de septiembre de 2022

Residuos de galpones y porquerizas amenazan seguridad hídrica de Guayabal de Síquima

 El agua pura que alguna vez bajó de la montaña en Síquima hoy ya no es potable ¿Es posible que un habitante cercano a una quebrada tenga que acostarse algún día con sed? La respuesta es sí; en esta zona de Cundinamarca pasa, y seguramente en otros lugares de Colombia. Un estudio identificó que una familia está en inseguridad hídrica y otras cinco al límite de llegar a padecerla.

La producción industrial de alimentos, entre otras problemáticas, ha impactado en la garantía hídrica y la soberanía alimentaria de una comunidad que vive alrededor de la quebrada La Caratole, a 69 km de Bogotá.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo, la seguridad hídrica se entiende como la existencia de un nivel aceptable de agua con un nivel aceptable de riesgo, que permita satisfacer la diversidad de usos.

Idaluz Moreno González, nutricionista y dietista de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), evaluó el manejo inadecuado de las aguas residuales de galpones y porquerizas vertidas al cuerpo de agua ubicado en las veredas de Chimbe y Chavarro, entre los municipios de Albán, Guayabal de Síquima y Bituima.

También se pudo evidenciar la contaminación con agentes químicos como fungicidas y pesticidas, la pérdida de vegetación por la expansión agrícola, la inadecuada disposición de los residuos sólidos y la pérdida de biodiversidad en el ecosistema. Estas acciones afectan directamente a los guayabalunos en sus dinámicas de nutrición y en su salud.

Observación participativa

Según la nutricionista de la UNAL, “esta es la primera vez que se hace en Colombia un estudio utilizando la escala de inseguridad hídrica, midiendo en los hogares afectados la asequibilidad, la fiabilidad, la adecuación y las amenazas que ponen en peligro la salud física y mental, y la capacidad de realizar las actividades productivas, sociales y culturales necesarias”.

Entre los distintos métodos de investigación en torno al agua, la Escala de Experiencias de Inseguridad Hídrica en el Hogar (HWISE) es la primera transculturalmente adecuada.

Para el profesor Álvaro Parrado Barbosa, del Departamento de Nutrición Humana, director del trabajo de grado, este estudio es innovador porque integra temas ambientales de microcuenca hidrográfica con la seguridad hídrica y la alimentaria de una comunidad, a partir de un trabajo de nutrición y dietética.

Durante las entrevistas con los ciudadanos se les preguntó sobre la frecuencia con que cualquier integrante del hogar se ha ido a dormir con sed porque no había agua para beber, y aunque el 75 % no ha tenido que vivir esta situación porque tienen alternativas de consumo como comprar agua potable tratada, el 25 % de los hogares sí la han padecido entre 1 a 2 veces. Esto puede ocurrir cuando las personas han agotado el agua potable tratada y no confían en el agua del acueducto para su consumo.

Otro resultado preocupante, que atañe a la población infantil, lo aporta el Plan Municipal de Salud de Guayabal 2008-2011, que arroja como principales causas de morbilidad las enfermedades relacionadas con factores de contaminación ambiental y de calidad del agua, como Infecciones Respiratorias Agudas (IRAS) y Enfermedad Diarreica Aguda (EDA) con un 35 %, y dengue con un 8 %.

¿Quiénes contaminan el agua?

Según la experta, “los hallazgos muestran que el modelo económico actual, la producción a gran escala, la extracción de recursos sin analizar el impacto que generan en el ambiente, sin duda son el reflejo de un modelo que hace las cosas sin preocuparse por el ambiente. Hay que migrar y mirar otras alternativas como lo hace la agroecología, en la que se tome el agua como un proceso central de producción”.

Dentro de las actividades económicas del territorio se destaca la producción de café, caña de azúcar, yuca, fresa y mandarina, entre otros productos, y en el aspecto pecuario se enfoca en ganadería, porcicultura y avicultura.

Estas actividades generan un gran impacto ambiental, pues la ampliación de la frontera agrícola lleva a una disminución de flora nativa que a su vez alberga fauna característica del ecosistema, interrumpiendo ciclos naturales.

Otra problemática es la contaminación por porquerizas y por los grandes galpones que hacen descarga directa de aguas residuales en la quebrada.

Entre tanto, los habitantes de la zona señalan que la mayoría de los acueductos veredales no realizan ningún tratamiento al agua captada directamente de las quebradas, nacimientos o aljibes. Incluso en algunos casos las bocatomas se ubican en puntos inferiores muy cercanos a vertimientos de aguas residuales de otras comunidades.

La nutricionista de la UNAL sentencia que “se evidencia que el actual modelo de producción está sobrepasando la capacidad de soporte que tiene el medio. Estos procesos de producción están generando graves problemas en el agua de la cuenca de La Caratole, que impiden que las personas tengan un libre desarrollo personal, familiar y social, y los expone a riesgos de salud pública”.

 





martes, 7 de junio de 2022

Contaminación y creciente urbanización amenazan los humedales de Leticia

 Tras evaluar el estado de 16 humedales suburbanos de Leticia se encontró que 11 presentan estancamiento de la corriente de las aguas, debido en gran parte a la transformación de los ambientes acuáticos para actividades como la piscicultura.

De otra parte, en 10 humedales ubicados dentro de la ciudad se evidenció que el principal problema es la urbanización, ya que además de la construcción de viviendas también se incrementa la existencia de infraestructura como vías, lo cual transforma los asentamientos humanos y la manera como se relacionan con estos ecosistemas.

Estos son algunos de los resultados principales del proyecto “Apropiación ambiental y social de los humedales urbanos y suburbanos de Leticia”, una alianza entre los grupos de investigación en Limnología Amazónica –de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Amazonia– y de Biodiversidad, Biotecnología y Conservación de Ecosistemas, de la UNAL Sede Bogotá.

Aunque los humedales albergan una amplia diversidad de especies de aves y peces, y otras vegetales como el canangucho (palma alta que cubre extensas áreas de los ríos Amazonas y Orinoco), y representa una despensa muy importante para la fauna, la contaminación por residuos sólidos o por el vertimiento de aguas residuales domésticas amenaza el futuro de estos valiosos ecosistemas.

La ingeniera ambiental María José Arias, de la UNAL Sede Medellín, quien desarrolló su trabajo de grado dentro de dicho proyecto, encontró que el 91,8 % de 100 encuestados consideraron que en los humedales de Leticia existe una preocupante problemática ambiental.

“El 90,4 % de los encuestados consideran que los humedales son importantes porque son fuente de vida, brindan alimento (pescado, frutas y semillas) y agua, son reguladores climáticos e hídricos y contribuyen al equilibrio ecosistémico”.

Baluartes de la biodiversidad

La investigación evaluó el estado de 26 humedales de Leticia; entre los citadinos se encuentran la quebrada Urumutú, los caños Calderón y Simón Bolívar y la quebrada San Antonio, que sirve de límite entre Colombia y Brasil.

En el humedal el Calderón, en el barrio la Ceiba, se encontró mayor cantidad de nutrientes; y en el humedal pozo del Parque Santander se observa gran presencia de lechuga de agua, la cual ha desplazado la Victoria amazónica que predominaba en este lugar.

La ingeniera señala que los humedales del Parque Santander, cananguchal del barrio la Ceiba, Inravisión, y el de la UNAL Sede Amazonia, están asociados con la microcuenca de la quebrada Urumutú, o el caño Calderón.

Estos se caracterizan por tener saturaciones de oxígeno iguales o cercana a cero y altas conductividades relacionadas con problemáticas como la urbanización, residuos sólidos y el vertimiento de aguas residuales domésticas.

En relación con los peces se encontró que el dormilón, el cará y las sardinas son las especies que prevalecen. Cabe recordar que en Leticia la pesca es la principal actividad económica tanto de abastecimiento propio como para la venta.

Entre los humedales suburbanos visitó El Salado del km 17, Finca la Julianita, el Retiro km 22, la Reserva La Manigua y Mundo Amazónico, asociados en su mayoría con la quebrada la Beatriz y Yahuarcaca, en la vía Leticia-Tarapacá.

“La calidad de sus aguas es buena; presenta mayores porcentajes de saturación de oxígeno y menos problemáticas o impactos ambientales causados por actividades humanas”, resalta la ingeniera ambiental Arias.

“Con respecto a las plantas acuáticas, se encontró presencia abundante de cortaderas y gramalotes, lo cual indica la gran cantidad de nutrientes que hay en estos lugares”, menciona la ingeniera ambiental.

Algunos de los humedales evaluados presentan algún tipo de protección ya sea por estar en zona privada, por formar parte de una reserva natural, un resguardo indígena o por denominarse patrimonio ambiental.

Los resultados de su trabajo hicieron merecedora a María José Arias del primer puesto en el concurso “Mejores trabajos de grado de pregrado 2022” de las diferentes carreras de la UNAL.











viernes, 8 de abril de 2022

Especies invasoras amenazan biodiversidad del país

 Estas especies, que se encuentran en todos los grupos taxonómicos –microorganismos, plantas, invertebrados, peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos, entre otros– se establecen en un ecosistema o hábitat natural o seminatural y se convierten en un agente de cambio que amenaza el ecosistema y la diversidad biológica nativa.

Las especies exóticas invasoras son aquellas que al introducirlas de forma natural, accidental o intencionada en un medio que no es el suyo, consiguen adaptarse a él y colonizarlo.

El profesor Miguel Gonzalo Andrade, director del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), recuerda que estas especies –consideradas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como la segunda causa de pérdida de biodiversidad en el mundo– actúan como depredadoras impidiendo el desarrollo de especies nativas, alteran el hábitat al modificar física y químicamente el suelo, compiten por el alimento y el espacio, se hibridan o mezclan con las especies nativas, e introducen nuevos parásitos y enfermedades para otras especies y para los humanos.

Explica además que “su fácil adaptación a nuevos entornos y su rápida expansión son causa importante de pérdida de la biodiversidad […] Los efectos de este fenómeno son severos debido a que las especies nativas carecen de estrategias para protegerse de la depredación, y en Colombia no hay controladores poblacionales, es decir que no hay otro animal que pueda combatir a estas especies”.

En el país se reportan más de 300 especies con potencial de invasión, problemática que se empezó a evidenciar en 1997. En 2020 se implementó la Resolución 0346 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), por medio de la cual se prohíbe la comercialización, movilización, fomento, reproducción y propagación, entre otras medidas, de cualquiera de las especies incluida en la lista.

Especies invasoras en Colombia

El retamo espinoso –arbusto de origen europeo– se introdujo al país para ornamento y como cerca viva, y hoy los cerros Orientales de Bogotá están invadidos por esta y muchas otras especies en áreas de Cundinamarca, Boyacá y Antioquia.

El buchón o jacinto de agua –una planta acuática originaria de la cuenca amazónica– está dentro de las 100 especies invasoras más peligrosas del mundo; en Colombia, está categorizada como “especie de alto riesgo”.

Esta especie se distribuye ampliamente formando extensos tapetes flotantes en el embalse de La Playa (municipio de Tuta), en las lagunas de enfriamiento de la Central Térmica de Termopaipa y en la Ciénaga de Palagua, en Puerto Boyacá.

“Su rápida proliferación ocasiona la pérdida de oxígeno en los cuerpos de agua, afectando represas como Hidroituango y ríos como el Cauca. En las represas y los humedales, cuando se toma la película del agua, el buchón termina tapando toda la superficie hídrica perjudicando a los especímenes que habitan en estos acuíferos”, explica el profesor.

Entre los invertebrados está el caracol gigante africano, una amenaza no solo para la biodiversidad sino también para la salud pública, presente en 122 municipios de 26 departamentos e introducido con el fin de explotarlo para uso estético y alimenticio. No obstante, se alimenta de organismos vivos como plantas, líquenes, hongos, materia orgánica en descomposición, derivados de plantas y paredes estucadas.

“Este animal consume 67 especies de plantas, 35 de ellas alimenticias, lo que genera la destrucción de cultivos y huertas; además produce hedores que afectan la calidad de los lugares que invaden. Así mismo, puede adquirir parásitos, bacterias y hongos, por lo cual es vector de organismos que ponen en riesgo la salud de los humanos”, asegura el experto.

La rana toro es otra especie invasora. Este anfibio, proveniente de Norteamérica, fue introducido por el Valle del Cauca en 1986 con fines de zoocría (cría de animales bajo condiciones controladas), pero en 1992 escapó y se ubicó en áreas naturales de diferentes departamentos.

Su alta fecundidad, la fuerte tolerancia ecológica y amplia dieta, hacen de este animal un agresivo depredador de insectos y vertebrados pequeños, que compite por recursos con otras especies nativas.

“En la Sabana de Bogotá ya la hemos encontrado individuos de la rana toro, y también se han hallado subiendo a lo largo del río Magdalena. Se están comiendo los alevinos (peces que acaban de romper el huevo) y afectando la cría y la pesca, sobre todo en esta época de Semana Santa”, asegura el profesor Andrade.

Entre los peces marinos sobresale el pez león, especie proveniente del océano Índico y Pacífico que se estableció en Norteamérica y el Caribe. Se trata de un depredador de peces y crustáceos en arrecifes de coral, que afecta severamente la red trófica. Tiene una alta tasa de reproducción y puede sobrevivir largos periodos con poco alimento.

Hipopótamos, un peligro

Recientemente el MADS incluyó al hipopótamo en el listado de especies exóticas invasoras de Colombia, con lo cual ratifica que la reproducción de estos animales se salió de control y que puede afectar los ecosistemas debido a su rápida apropiación de los territorios.

“La recomendación al MADS de que el hipopótamo fuera declarado como especie invasora se dio por parte del ICN y del instituto Alexander von Humboldt, porque es una especie altamente agresiva, sobre la cual se han documentado ataques hacia la población humana y hacia otras especies de la diversidad colombiana. Es típica en África, por lo que en Colombia no tiene especies que le compitan […], se ha dispersado a lo largo del Magdalena y el 48 % de la población se encuentra en estado de crías y juveniles, lo cual quiere decir que está en pleno desarrollo”, dice el experto.

Agrega que “esta es una especie megaherbívora y transmisora de enfermedades como la brucelosis y el ántrax”.

El director del ICN subraya que “la Resolución 0346 del MADS lista todas las especies en Colombia declaradas como invasoras, lo cual es muy importante porque, por ejemplo, con el hipopótamo se ha encontrado que había un comercio ilícito de las crías, entonces cualquier actividad que se quiera hacer con estas especies queda prohibida y se ayuda a evitar que se sigan expandiendo”.