Después de más de un año de revisión documental, reuniones con autoridades ambientales y análisis sobre el futuro del Programa Nacional de Conservación del Caimán Llanero, la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) presentó ante el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MinAmbiente) una propuesta integral para atender la situación de los ejemplares que permanecen bajo el cuidado de la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, en Villavicencio.
La iniciativa “Gestión de emergencia del caimán del Orinoco
(Crocodylus intermedius)” propone trasladar de manera definitiva los 127
ejemplares de caimán llanero que actualmente se reportan en la Estación hacia
la Reserva Natural Wisirare, ubicada en el municipio de Orocué (Casanare),
mediante un esquema de cooperación entre el Minambiente, Cormacarena,
Corporinoquia, la Fundación Palmarito y la UNAL.
Para la profesora Lucy Gabriela Delgado Murcia, decana de la
Facultad de Ciencias de la UNAL, “la propuesta busca ofrecer una salida
estructural a una situación que se viene acumulando durante décadas y que ya no
se puede resolver únicamente desde la reproducción en cautiverio”.
“La Universidad no puede seguir siendo el destino final de
los animales. Nuestro papel histórico ha sido aportar conocimiento científico,
apoyar la conservación y contribuir a la recuperación de la especie, pero el
fin no es coleccionar ejemplares sino reintroducirlos en su hábitat natural
para que permanezcan aportando a su ecosistema”, agrega.
Uno de los aspectos que más preocupa a la Facultad tiene que
ver con la información que circula sobre las condiciones de los animales
alojados en la Estación.
La profesora Delgado rechaza las afirmaciones según las
cuales los ejemplares permanecen sin alimentación o en condiciones de abandono:
“los animales que la Nación tiene a nuestro cuidado comen
perfecto y en la periodicidad ideal, que corresponde a una vez por semana”,
afirma.
Precisamente una visita reciente de Cormacarena —autoridad
encargada de la inspección, la vigilancia y el control de fauna silvestre en el
Meta— reportó el buen estado de salud de los ejemplares de caimán llanero.
Asimismo, enfatiza que, “los animales no hacen canibalismo,
no es propio de su comportamiento”.
Un plan de manejo que sigue sin aparecer
Uno de los elementos que motivan la propuesta tiene que ver
con el seguimiento del Programa Nacional de Conservación del Caimán Llanero.
Según la Facultad de Ciencias, el 31 de diciembre de 2025
Minambiente le solicitó formalmente a Cormacarena adoptar un plan de manejo
para los ejemplares vivos de la especie, incluyendo medidas relacionadas con su
mantenimiento, traslado, disposición y reintroducción en ambientes naturales.
Sin embargo, 5 meses después la Universidad asegura que no conoce ningún
documento que permita avanzar en la solución de fondo del problema.
La situación adquiere especial relevancia porque actualmente
la Estación Roberto Franco alberga ejemplares que superan ampliamente la edad
recomendada para procesos de reintroducción.
Mientras los protocolos de conservación plantean que los
animales deberían ser liberados durante sus primeros años de vida, numerosos
individuos permanecen en cautiverio desde hace más de una década.
Para la decana Delgado, la conservación de la especie no se
puede reducir a la reproducción permanente de ejemplares, sino que debe incluir
estrategias efectivas de repoblamiento y seguimiento en los ecosistemas
naturales donde históricamente habita el caimán llanero.
Una nueva función para la Estación Roberto Franco
La propuesta presentada al Ministerio contempla un cambio
profundo en el papel que ha desempeñado la Estación Roberto Franco durante las
últimas décadas.
Una vez se complete el traslado de los ejemplares, la
Universidad plantea que la Estación deje de operar como centro permanente de
reproducción y se convierta en un nodo de incubación temporal, caracterización
biológica, seguimiento técnico y apoyo científico para la conservación de la
especie, conforme a su misión y alcances institucionales.
El documento establece que los huevos producidos por
ejemplares alojados en otros predios podrían ser incubados temporalmente en la
Estación, y que los neonatos permanecerían allí entre 6 y 12 meses antes de ser
trasladados para su posterior liberación en ambientes naturales, siempre y
cuando la autoridad ambiental territorial defina con claridad los destinos de
los ejemplares que vayan surgiendo. Sin plan de reintroducción la Universidad
solo brindaría su apoyo con asesoría científica sin asumir ningún papel
operativo.
La propuesta también incluye crear una mesa
técnico-científica permanente integrada por especialistas en medicina
veterinaria, conservación y manejo de fauna silvestre, con participación de
entidades de la región y expertos vinculados históricamente al programa.
Regularizar la situación de los animales fuera de la
Estación
Otro componente del plan busca regularizar la situación de
los ejemplares que actualmente permanecen en otros predios.
En el caso de la Universidad de los Llanos, la propuesta
plantea formalizar la permanencia de 12 animales mediante un convenio
específico entre Unillanos, Cormacarena y Minambiente.
Para Merecure Parque Agroecológico, la Universidad propone
una evaluación técnica de una población estimada entre 152 y 185 ejemplares,
con el fin de definir cuáles podrían ser liberados y cuáles deberían permanecer
bajo esquemas de manejo controlado.
La Facultad de Ciencias sostiene que varios de los
instrumentos jurídicos que respaldaban la permanencia de animales en estos
lugares ya expiraron y que es necesario definir nuevas responsabilidades
institucionales para garantizar el bienestar de los ejemplares y la
trazabilidad de la especie. Resalta que tanto Unillanos como Merecure cuentan
con la tenencia material de los ejemplares alojados en sus predios.
La experiencia técnica sigue siendo reconocida
La nueva propuesta surge en medio de cuestionamientos
públicos sobre el manejo de los animales en la Estación Roberto Franco. Sin
embargo, la Universidad sostiene que sigue siendo una de las instituciones con
mayor experiencia científica en el manejo de la especie.
De hecho, mientras avanza la revisión y reconstrucción de
documentos y convenios relacionados con el programa, la propia autoridad
ambiental, es decir Cormacarena, ha solicitado apoyo técnico de la UNAL para
actividades asociadas con el manejo y cuidado de ejemplares de caimán llanero,
situación que para la Facultad de Ciencias demuestra el reconocimiento de las
capacidades técnicas acumuladas por la Estación durante más de cinco décadas de
trabajo.
Por eso, la Facultad estructuró un curso de extensión para
capacitar al personal de Unillanos, Merecure y Cormacarena, de manera que
cuenten con los conocimientos y destrezas adecuadas para asumir en la debida
forma el cuidado de los animales a su cargo.
La Facultad también señala que los registros técnicos
recopilados durante los últimos meses evidencian la continuidad de los procesos
de alimentación y manejo sanitario de los animales alojados en la Estación, en
contraste con algunas versiones difundidas recientemente en distintos
escenarios públicos.
Una discusión que va más allá de la emergencia
La propuesta presentada al Ministerio no se limita al
traslado de animales, también solicita una actualización integral del Programa
Nacional de Conservación del Caimán Llanero y una redefinición del papel de la
Universidad dentro de esa estrategia.
La Facultad de Ciencias considera que la UNAL debe
concentrar sus esfuerzos en investigación, asesoría científica y apoyo técnico,
mientras las autoridades ambientales fortalecen los mecanismos de
reintroducción, seguimiento y recuperación de poblaciones silvestres.
Para la profesora Delgado, el objetivo final es que la
discusión deje de centrarse únicamente en la emergencia actual y avance hacia
una solución de largo plazo que garantice tanto el bienestar de los animales
como la recuperación efectiva de los hábitats naturales de una especie que
continúa en riesgo crítico de extinción.



