martes, 24 de octubre de 2023

Habitantes de zonas costeras, en riesgo por contaminación de mercurio y microplásticos

 El análisis de 2.000 peces del Pacífico colombiano evidenció que todos presentaban algún nivel de mercurio en sus tejidos; sin embargo, por contener menos de 0,5 µg/g (microgramos por gramo) no representan un problema para la salud humana, siempre y cuando se consuman una o máximo dos veces por semana. Las poblaciones costeras, en donde todos los días se come pescado, afrontarían un potencial peligro si no se toman medidas. La investigación se extenderá al Caribe.

El proyecto de investigación intersedes “Evaluación del efecto de la contaminación por metales pesados en la biodiversidad y dinámica ecosistémica para identificar riesgos por consumo de organismos marinos en la bahía de Buenaventura”, adelantado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se centra en la contaminación por mercurio (se estudiaron 2.000 individuos) y la presencia de microplásticos (partículas de plástico menores a 5 mm hasta tamaños imperceptibles) en pescados de la zona (800 individuos).

Entre las más de 50 especies analizadas se encuentran ñato, canchimala común y canchimala blanca, y especies de la familia de las corvinas, como el cajero o pacora.

A diferencia de la presencia de mercurio en los tejidos del 100 % de los individuos estudiados, solo el 50 % de los peces tenían microplásticos en su tracto digestivo, en particular bagres de mar y corvinas, fundamentales para el sector pesquero local, tanto  artesanal como comercial.

“Algunas de estas especies mostraron una disminución del 25 % de su peso en relación con su tamaño, lo que quiere decir que están reemplazando su alimento por los microplásticos, lo que afecta su salud, y de paso, por la cadena alimenticia, afectaría a las personas”, afirma el profesor Guillermo Duque Nivia, líder del Grupo de Investigación Ecología y Contaminación Acuática.

La población costera que se alimenta a diario con estas especies corre un riesgo potencial de exposición a niveles peligrosos de mercurio, en especial las familias de los pescadores, que son quienes más las consumen. “No obstante, según estudios previos, los índices detectados en la bahía de Buenaventura se mantienen bajos frente a los de otras regiones, como la bahía de Cartagena”, explica el académico.

“Esto se puede atribuir, en parte, a que allí la actividad minera de oro es más baja que en Chocó y la parte norte del país; sin embargo es preocupante, ya que el mercurio es persistente y se mantiene en los ecosistemas por décadas aunque se detengan los vertimientos, y se activa cuando se hacen dragados, los cuales son comunes en la bahía de Buenaventura”, amplía.

Ante la magnitud del problema, los investigadores desplegarán el estudio a regiones de la costa Caribe, incluyendo muestras de Santa Marta, en un nuevo proyecto intersedes que se adelantará con la UNAL Sede La Paz y la Universidad del Atlántico y que permitirá comparar los niveles de contaminación entre Caribe y Pacífico, un estudio pionero en el país.

Para el investigador Duque, “ante la necesidad de comprender y abordar la contaminación ambiental en Colombia, este nuevo proyecto garantizará un enfoque multidisciplinario y la comprobación de los resultados en las zonas costeras del país”.

Los hallazgos obtenidos hasta ahora proporcionan una base sólida para futuras políticas y programas de mitigación, y también para crear conciencia pública a industrias, turistas y habitantes locales sobre los peligros de estos contaminantes y la urgencia de tomar medidas.

A fin de evaluar la contaminación por mercurio, para este nuevo proyecto la UNAL adquirió un innovador equipo que permite medir directamente el metal en el músculo de los peces, eliminando la necesidad de preparación química y reduciendo posibles errores. Esta innovación tecnológica garantizará mediciones precisas y eficientes.

Según el profesor Duque, “antes todas las muestras para analizar mercurio se procesaban en el Laboratorio de Toxicología de la Universidad de Córdoba, dirigido por el profesor José Marrugo, nuestro asociado académico para ese tipo de análisis, pero ya contamos con el equipo DMA80, que es el medidor directo de mercurio, adquirido gracias a la gestión –por mucho tiempo– de los recursos necesarios”.

En cuanto a la detección de microplásticos, se empleará un equipo, proporcionado por la Universidad del Atlántico, que permite determinar con precisión la presencia y el tipo de estos contaminantes en las muestras, teniendo en cuenta que se trata de un área nueva, y que aunque su conocimiento ha crecido en los últimos años, todavía falta mucho por determinar el efecto en los organismos.








lunes, 23 de octubre de 2023

Vuelve la leña al fuego, urge un mejor manejo de incendios forestales en el país

 La llama de los incendios en Colombia sigue latente, y una muestra de ello es lo que ocurre en el Santuario de Fauna y Flora de Iguaque (Boyacá), un lugar en el que científicos encontraron la huella de “combustible” natural (residuos de grandes robles y pequeñas plantas que resultan inflamables), que hace que estos eventos sean cada vez más fuertes. Un tema del que poco se habla y que no tiene un monitoreo riguroso.

En 2015 muchas hectáreas de bosque y vegetación de este majestuoso lugar del municipio de Villa de Leyva fueron consumidas por un incendio de grandes proporciones, provocado, al parecer, por un grupo de personas que buscaban cazar animales silvestres.

Aunque los equipos de bomberos, la Defensa Civil y la Cruz Roja llegaron al lugar para controlar el fuego, existe un factor que a largo plazo sería un talón de Aquiles, y es que cuando ocurre un incendio forestal se aplica el plan de manejo existente para atenderlo, pero poco se piensa en lo que queda en el lugar: cientos de trozos de madera y hojarasca que sirven de leña para la próxima conflagración.

La ingeniera forestal Alejandra Reyes Palacios, magíster en Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), monitoreó la zona y la encontró vulnerable por la alta carga y concentración de “combustibles naturales”, el incremento desmedido del helecho marranero, y la pérdida tanto de robustez de la corteza interna del roble andino como de humedad en sus hojas.

Para ello, entre 2018 y 2019 tomó muestras en 12 parcelas –la mitad con bosque quemado y la otra sana– de los troncos de los árboles, sus hojas y algunos transectos de bosque para determinar los desechos que sirven como “gasolina” de los incendios, trabajo que contó con el apoyo y acompañamiento de Parques Nacionales y Naturales de Colombia.

“El problema de los ecosistemas andinos es que no están adaptados al fuego, distinto a lo que ocurre en algunas regiones como la Orinoquia, en donde las quemas se hacen cada cierto tiempo, incluso en actividades tradicionales de ganadería; por eso el impacto es cada vez mayor, e incluso la vegetación que prefiere el calor termina muriendo, es algo insostenible y hay que prestarles mayor atención a las estrategias de mitigación”, asegura la magíster, integrante del grupo de investigación Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas (Ecolmod) de la UNAL, liderado por la profesora Dolors Armenteras, de la Facultad de Ciencias de la Institución.

Añade que “mientras en 2018 los bosques quemados en el Santuario contenían cerca de 8,34 toneladas de material leñoso por cada hectárea, en 2019 estas aumentaron a 13,92, lo cual se contrasta con la parte de bosques conservados, en donde solo se llega a 2,99 toneladas”.

Esto quiere decir que cada hectárea de bosque tiene residuos que son como la “mecha” para un próximo incendio, haciendo que la chispa sea mucho más peligrosa y arrase con todo a su paso, no  solo con la vegetación sino también con animales pequeños que viven en la zona como ardillas, armadillos, conejos y zorros.

“Más del 90 % de los incendios que se presentan en el país son generados por actividades humanas, una irresponsabilidad que se busca cambiar con pedagogía sobre un manejo integral del fuego, en la que se tenga en cuenta que algunas actividades ganaderas tradicionales en las sabanas de la Orinoquia necesitan del fuego para sus procesos ecológicos, por ello es importante conocer el régimen del fuego necesario para mantener el equilibrio”, indica la magíster.

Como se mencionó, algunas especies de vegetación –como hierbas y enredaderas– han empezado a propagarse en zonas con mayor radiación solar porque son tolerantes al calor y lo prefieren, y aunque también germinan especies del bosque nativo, se ha observado que después de un tiempo ya no están, lo cual obedecería a la presencia de helecho marranero en áreas quemadas, según reportes de la literatura.

“Así como puede haber restos de madera de 0,5 cm, que el fuego consume en solo una hora, también existe la posibilidad de que en la zona haya trozos de roble –o cualquier otra especie– de unos 8 cm, que tardan en quemarse alrededor de 1.000 horas”, expresa la experta.

Con esta información se busca empezar a plantear mejores estrategias, que tengan en cuenta la realidad de los incendios forestales y que actúen de manera oportuna después de los eventos. Una buena medida sería remover el material vegetal inflamable, pero aún se necesitan más estudios para determinar el riesgo que esta medida generaría para los ecosistemas.






viernes, 20 de octubre de 2023

Cantos, plumas y picos, observación de aves en la UNAL Sede Orinoquia

 Durante el October Big Day –ejercicio de avistamiento de aves que congrega a aficionados, biólogos y ornitólogos de todo el mundo–, en el campus de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia se observaron 84 especies de aves, ampliando el registro de 145 a 173. En la jornada se hallaron tres tipos de aves migratorias que darían cuenta de la importancia del ecosistema del campus en la región.

Desde su creación en 2009, el October Big Day busca que las personas se interesen por las aves y así generar estrategias para su conservación. En 2022 Colombia ocupó el primer lugar con 1.233 especies avistadas, registradas especialmente en Caldas, Antioquia, Risaralda y Cundinamarca.

El sábado 14 de octubre las amplias sabanas de la Orinoquia fueron escenario de una observación sin precedentes. En el “pajareo” del campus de la UNAL, ubicado en el municipio de Arauca (Arauca), el profesor Andrés Aponte y 7 estudiantes y administrativos alcanzaron a ver 84 especies de aves, entre las que se resaltan 3 migratorias, algo que sorprendió a los participantes pues no es común ver estos animales por esos lares. Además, de las dos listas de aves que se generaron en el departamento, la Sede fue la que registró mayor número de especies.

“Registramos 3 reinitas, un grupo de aves migratorias consideradas como un indicador dentro de los ecosistemas porque requieren ciertas condiciones para reproducirse. A pesar de que vienen de Estados Unidos a Colombia no están en todo el país, lo que nos indica que el campus tiene las condiciones para que estas especies sensibles habiten”, expresa el biólogo Aponte.

La jornada también permitió que el profesor y su pupila Danna Duque ampliaran el registro de aves de la Sede. En 2013 el docente Néstor Pérez y otro grupo de expertos identificaron 145 especies de aves, y 10 años después, con las 84 especies observadas, el registro pasó a 173.

“La actividad da cuenta de la reciente declaratoria del campus como Escenario Misional y Santuario de Fauna y Flora. Hace 27 años se le donó un terreno a la Sede y se hizo un trabajo para recuperar el ecosistema sembrando árboles; en 2011 el inventario forestal nos indicó que teníamos 2.995 árboles, y en 2021, cuando lo actualizamos, teníamos 5.508 árboles. En 10 años recuperamos esa cobertura vegetal sembrando plantas nativas de la región para no alterar el ecosistema”, señala Gina Ávila, profesional del área de Gestión Ambiental de la Sede.

Otro hallazgo fue la especie Saltator orenocensis,ave amarilla con negro que tiene una distribución restringida por lo que no es común avistarla. “Es un animal que se mantiene escondido en el dorsal de los árboles, es difícil de detectar porque no canta mucho y tampoco se exhibe en las ramas, por lo que para nosotros fue sorprendente”, explica la estudiante Duque.


El docente y la estudiante concuerdan en que a pesar del poco espacio recorrido para el pajareo tuvieron resultados significantes. “El recorrido empezó a las 6 de la mañana en la Granja Experimental el Cairo y caminamos hasta las marraneras, en donde está la franja de bosque cerca al apiario.

Luego estuvimos por las canchas y el parqueadero, en donde hay algunas lagunas, y escogimos una parte del Sendero Ecológico”, relata el experto.

Agrega que, “el October Big Daynació de un proyecto de aula de un grupo de estudiantes que decidieron comparar la riqueza de las especies de aves en tres lagunas de la Universidad, dos que se encuentran a la entrada del campus y una que va hacia las cachameras, un trabajo que les permitió a los interesados en el avistamiento de aves darse cita en el campus todos los viernes para realizar esta ardua labor. 

 


“Para la observación se les enseña a manejar los binoculares, a individualizar las aves, a identificar el canto de las aves para así empezar con la identificación. Por eso a la hora del Big Day lo que hicimos fue asociar más personas”, concluye.













jueves, 19 de octubre de 2023

Geoturismo de volcanes en Nariño: nuevos lineamientos que abren camino para visitarlos

 Hasta hace poco el geoturismo –que permite conocer y observar el valor de estas maravillas naturales– no figuraba en las políticas turísticas colombianas. Ahora, gracias a una investigación de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), que propone cuatro puntos clave, esta modalidad está ganando terreno en Nariño, hogar de unos 7 volcanes activos, abriendo la posibilidad de impulsar el turismo responsable en un país con cerca de 50 estructuras geológicas, según el Servicio Geológico Colombiano.

En Colombia, sumarse a esta experiencia ha generado situaciones problemáticas como el acceso no autorizado a zonas peligrosas y situaciones de riesgo para los visitantes, debido a la falta de directrices específicas para practicar el geoturismo de volcanes. Según Virna Pirateque Lizarazo, especialista en Turismo, Ambiente y Territorio de la UNAL, “esto ocurre porque las políticas actuales se basan en lineamientos generales de ecoturismo que no consideran las características únicas y los riesgos asociados con la actividad volcánica”.

Y es que, por sus particularidades biodiversas, los volcanes requieren una gestión especial tanto cultural como del riesgo, la cual implica suspender la actividad turística o el ingreso de personas ante cualquier señal de alerta.

Frente a esta realidad, en su plan estratégico de naturaleza la Dirección de Turismo de la Gobernación de Nariño incorporó el geoturismo, convirtiéndose en el único departamento en incluir esta modalidad en sus políticas, además de los involucrados en el Geoparque Natural Zona Volcánica Nevado del Ruiz.

Este compromiso se respalda con una ordenanza departamental que abarca el periodo 2023-2032. Esto quiere decir que no solo se reconoce la importancia del geoturismo como un elemento distintivo en la oferta turística de Nariño, sino que también se establece un marco de largo plazo para desarrollar  esta actividad de manera sostenible. El enfoque no se trata solo de atraer turistas, sino además de respetar la biodiversidad y la riqueza geológica de la región.

Recordemos que en Nariño existen imponentes volcanes como el Galeras, ubicado unos 9 km al occidente de la ciudad de San Juan de Pasto, conocido por los indígenas quillacingas como “quillacingas urcunina” (montaña de fuego) y luego designado como volcán Galeras por los primeros conquistadores españoles. Los volcanes Cumbal, Azufral, Chiles, Cerro Negro de Mayasquer, Tajumbina y Doña Juana también forman parte del paisaje natural.

Propuesta de lineamientos

Según el Servicio Geológico Colombiano, el país cuenta con cerca de 50 estructuras geológicas, la mayoría ubicadas en la cordillera Central, por ello, los lineamientos propuestos contemplan 4 puntos que buscan impulsar el geoturismo de los volcanes; estos son:

  1. Fomentar la colaboración con diversas entidades para fortalecer el desarrollo del geoturismo, y así mismo reconocer la importancia de trabajar juntos para alcanzar objetivos comunes.
  2. Crear rutas y destinos que promuevan el turismo geológico sostenible, generando beneficios tanto para los visitantes como para las comunidades locales.
  3. Integrar prácticas respetuosas con el medioambiente en todos los aspectos del turismo, asegurando que la exploración de estos entornos naturales se realice de manera responsable.
  4. Promover la geoeducación, la ciencia y la innovación a través del conocimiento y la divulgación del Patrimonio Geológico, transformando la visita en una experiencia educativa significativa.

La formulación de estos lineamientos involucró una recopilación exhaustiva de información, que incluyó análisis documental, revisión de políticas turísticas, estudios existentes y visitas de campo desde 2021, en las cuales se exploraron diversos escenarios volcánicos de Colombia y Ecuador. Además, se entrevistó a expertos académicos, nacionales e internacionales, quienes ofrecieron sus perspectivas educativas y científicas sobre el geoturismo de volcanes.

Según la investigadora y autora de estos lineamientos, “esta forma de ver el geoturismo también ha permitido crear espacios como el Primer Encuentro Internacional de Geoturismo, Geoparques y Volcanes, que coordinamos y realizamos con el Departamento de Geografía y el Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la UNAL, escenarios para ampliar las miradas sobre el geoturismo”.






martes, 17 de octubre de 2023

Lagos, humedales y ríos amazónicos, importantes, pero desconocidos

 Estos valiosos ecosistemas acuáticos de la Amazonia albergan una amplia diversidad de plantas, peces, algas y bacterias, y también son los responsables de la productividad pesquera de la zona. Pese a ello, afrontan amenazas como la deforestación, los incendios forestales, la contaminación y la creciente urbanización. Estudiarlos es el primer paso para conservarlos, y de paso al planeta, pues ellos son esenciales tanto en la captura de dióxido de carbono como en la supervivencia de especies y la biodiversidad.

Aunque la frase común de que “la Amazonia es el pulmón del planeta” es verdadera, este no es un apelativo que obedezca solo a sus amplias formaciones de selva. Lo cierto es que en los 7 millones de kilómetros cuadrados que conforman esta región, y que atraviesa 9 países –Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Guyana, Surinam y Guyana Francesa–, se encuentra el sistema fluvial más largo y caudaloso del planeta: el río Amazonas.

Este afluente, que alcanza una longitud de 6.800 km, alimenta otros cuerpos de agua que, aunque menos conocidos, como lagos y humedales, son esenciales en la conservación de los ecosistemas. Para aportar a su conservación, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Amazonas adelanta la caracterización de los lagos caño-Pacatua y Yahuarcaca.

Los biólogos Jhon Charles Donato y Santiago Duque, profesores de la UNAL, encontraron que el caño-Pacatua posee una amplia diversidad de plantas acuáticas y microflora asociada, como bacterias, hongos o algas.

“El hallazgo contradice lo que se había considerado hasta el momento, pues se creía que, por ser lagos que se alimentan de los ríos de la selva amazónica, no tenían una presencia significativa de especies de flora, y por ende de fauna”, afirma el profesor Donato.

Explica que, “esto se debe a que en la Amazonia se reconocen tres tipos de aguas: blancas, claras y negras. El Pacatua se asocia con ríos de aguas negras, por lo que suelen tener menor productividad”.

Con respecto a las zonas litorales de Yahuarcaca y Pacatua, estas poseen la mayor diversidad de plantas acuáticas visibles a simple vista, como las macroalgas (macrófitos), con diversas especies identificadas. Un componente trascendental pues ellas proporcionan hábitats y alimento para peces, insectos, anfibios y aves.

“El 34 % de la productividad primaria de la cuenca Amazónica se asociada con las zonas litorales, por eso es importante comprender la ecología y el funcionamiento de los lagos para dar un manejo y una conservación a las plantas que habitan en ellos”, señala el biólogo.

En el lago de Yahuarcaca se realizaron mediciones de variables fisicoquímicas, además de estimaciones de la biomasa vegetal que posee mayor biomasa fotosintética –materia orgánica  producida por las plantas a través de la fotosíntesis–, lo que influye en la diversidad de especies que habitan en ella.

Sin embargo, uno de sus hallazgos más relevantes da cuenta de que las zonas litorales son una reserva biológica de organismos asociados con el perifiton (microorganismos que se adhieren a las superficies sumergidas), que produce carbono orgánico a través de la fotosíntesis, el cual es utilizado por las bacterias que viven en agua y se convierte en alimento para los pequeños animales que viven en este ecosistema.

“Este es un hallazgo importante porque tradicionalmente la investigación en el Amazonas se ha centrado en ecosistemas terrestres más que en acuáticos, y nos ayuda a entender que la visión de conservación de esta región debe ir más allá de los bosques: debe incluir los lagos, ríos y humedales, que tienen un papel fundamental en la preservación de la biodiversidad”, expresa el docente.

“Las plantas acuáticas son importantes porque generan una diversificación del hábitat; sobre sus raíces se asocian muchos organismos y es el sitio de crecimiento de juveniles de peces, algas y bacterias. Además utilizan los sedimentos, los nutrientes del agua, para alimentar el ecosistema, por lo que se constituyen en un elemento fundamental en su productividad y funcionamiento”, concluye.

 





jueves, 12 de octubre de 2023

Eclipse “anillo de fuego” se observará desde el Pacífico hasta el Amazonas

 Entre las 11:30 de la mañana y las 3:15 de la tarde de este sábado 14 de octubre, este fenómeno inusual atravesará el país de occidente a oriente, y quienes tendrán el privilegio de observarlo viven en zonas de Chocó, Valle del Cauca, Quindío, Tolima, Huila, Meta, Guaviare, Vaupés, Caquetá y Amazonas; En el resto del país se observará parcialmente. La Universidad Nacional de Colombia (UNAL) tendrá programación especial desde la Sede Palmira.

El profesor Mario Armando Higuera Garzón, director del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) de la UNAL, explica que “la Luna tapará parcialmente al Sol de forma anular, lo que quiere decir que, en el instante máximo del eclipse, según el lugar donde se encuentre el observador, se apreciará un disco oscuro negro, que es la Luna, y un borde iluminado del Sol que forma una especie de anillo”.


Según el docente del OAN José Gregorio Portilla, “que la Luna no cubra por completo el disco del Sol, como sí ocurre en un eclipse total, se debe a que en ese momento la Luna se encuentra en un punto de su trayectoria en el cual está más alejada de la Tierra, situación que se conoce con el nombre de apogeo, de manera que su tamaño aparente es un poco más pequeño que el disco aparente del Sol, y no lo cubrirá por completo”.

Los expertos de la UNAL señalan que el eclipse pasará primero por varios estados del suroccidente de los Estados Unidos –como Oregón, Nevada, Utah, Colorado, Nuevo México y Texas–, luego recorrerá parte de la península de Yucatán, regiones orientales de Honduras, Nicaragua, Costa Rica y parte central de Panamá, después atravesará el territorio colombiano de occidente a oriente entrando por el Pacífico en Chocó y saliendo por Amazonas, y por último cubrirá áreas del norte de la zona amazónica de Brasil.


Los demás habitantes de la Tierra, como aquellos que viven en Bogotá y otros departamentos colombianos por donde no pasará el eclipse solar anular, aunque no podrán ver el “anillo de fuego”, sí observarán un eclipse parcial, “en el cual la Luna cubre solo una parte del disco solar, dejando una porción del Sol visible en el cielo”.

El profesor Portilla explica que “la mayoría de los colombianos empezarán a observar el eclipse entre las 11:30 y 11:45 de la mañana; la máxima plenitud del eclipse (lo máximo que la Luna cubrirá el disco del Sol) ocurrirá entre la 1:10 y 1:30 de la tarde, y el fenómeno terminará por completo entre las 3:00 y 3:15 de la tarde”.

Con precaución

Los investigadores del OAN enfatizan en la importancia de proteger los ojos al observar el eclipse, y advierten que por ningún motivo se debe observar a simple vista, y mucho menos a través de instrumentos ópticos que no posean filtros solares.

“No es que el fenómeno del eclipse per se dañe el ojo, es solo que normalmente una persona no se expone a ver el Sol directamente por un largo periodo”, señalan.


Los rayos ultravioleta son tan energéticos que pueden producir un daño irreparable en la retina. “En el transcurso de un eclipse anular siempre habrá un sector del disco del Sol sin cubrir, y aun la intensidad de la luz de ese pequeño sector es tan fuerte que puede causar un daño importante al ojo”, amplía el profesor Portilla.

Ya que apreciar el “anillo de fuego” será un privilegio para algunos habitantes en el suroccidente del país, la UNAL Sede Palmira abrirá sus puertas a todas las personas que quieran observar este espectáculo, y para ello ha preparado una programación especial, resultado de una alianza entre la Universidad, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias) y la Red de Astronomía de Colombia.

El punto de encuentro será la cancha de fútbol del campus principal de la Sede, a las 9:00 de la mañana, y desde allí Televisión UNAL transmitirá en directo por el canal de YouTube un magazine con expertos que explicarán algunos detalles de este fenómeno; también habrá zona de telescopios, distribución de gafas seguras para la observación solar, visita al domo planetario portátil y el momento más esperado: la observación del anillo solar, que empezará hacia la 1:20 p. m. y será trasmitido en directo en pantalla gigante.

Conozca aquí la agenda en la Sede Palmira.








 













martes, 10 de octubre de 2023

Turismo desbordado afecta el Parque Arqueológico Teyuna, ciudad perdida de los Tayrona

 Alto volumen de visitantes, alteraciones del entorno natural, inadecuado manejo de basuras, guaquería, desigualdad dentro de los operadores turísticos e irrespeto por el patrimonio arqueológico forman parte de los impactos culturales y ambientales del turismo en el Parque Arqueológico Teyuna, o Ciudad Perdida, ubicado sobre la cara norte de la Sierra Nevada de Santa Marta y conformado por más de 200 viviendas construidas durante el siglo IX, además de caminos y escaleras en piedra, plazoletas, edificaciones ceremoniales y de reunión, canales y áreas de almacenamiento.

Así lo evidenció Natalia Angarita Nieto, magíster en Geografía de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), tras entrevistar a: 19 turistas, un guía indígena, el coordinador de Parques Arqueológicos del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), y a uno de los encargados del Alojamiento de Adán, en el camino a Teyuna. También visitó el lugar y revisó material bibliográfico sobre el tema.

Lo anterior le permitió constatar que, aunque el límite para la “temporada alta” de turismo es de 70 personas, al lugar llegan entre 100 y 150.

Pese a la dificultad del recorrido, la afluencia es alta. Los visitantes deben tomar la vía Santa Marta – Riohacha y desviar en el sitio conocido como Guacha Puerto Nuevo, en el Km 52 hacia la población del Mamey (de 12 km). A partir de ese punto hay dos o tres jornadas de distancia hasta el Parque Arqueológico, recorriendo un camino de herradura y un sendero peatonal (de 26 km), que algunos hacen a pie y otros en mula.

“La falta de control estatal sobre el territorio y la poca atención que se le presta a las comunidades indígenas que manifiestan su descontento con la situación, a lo que se suma la mala gestión los operadores turísticos, son factores que generan una sobreexplotación del camino y del Parque”, detalla la investigadora.

El desbordado número de turistas genera alteraciones drásticas en el entorno, entre ellas: la contaminación de los ríos y quebradas –a los que se tiran bolsas y botellas plásticas, envolturas de alimentos procesados y cáscaras de frutas u otros residuos de alimentos–; la alteración de la tranquilidad del lugar por el ruido excesivo; y la erosión del suelo por el tránsito continuo de personas.

La magíster Angarita asegura que “lo primero que los operadores turísticos les dicen a los visitantes es que guarden toda la basura que generen y que solo la depositen en los lugares de los campamentos dispuestos para tal fin, pero al turista se le olvida que también es su responsabilidad velar porque esos paisajes sigan siendo conservados para que quienes lleguen después los puedan apreciar de la misma manera”.

Otro aspecto que se constató es que hasta el lugar siguen llegando personas a buscar objetos prehispánicos para venderlos entre los turistas y el mercado negro, una problemática que afrontan especialmente los parques arqueológicos.

Por otro lado, identificó que todos los operadores turísticos –a excepción de una agencia indígena– se organizaron en una asociación en la que toman decisiones sobre los productos turísticos que ofrecen, los precios y tipos de planes y atractivos, pero las decisiones que los involucran no son consensuadas por todos los participantes, sino que se excluye y se deja en una posición desigual a los indígenas.

“Los operadores turísticos usan el paisaje arqueológico y natural, ‘exotizan’ a los pueblos indígenas y ofrecen la Sierra como ese lugar no domesticado que brinda la posibilidad de escapar de la rutina y vivir una aventura”, afirma.

El ICANH, entidad que lidera los temas de conservación del patrimonio arqueológico, no tiene los recursos necesarios para realizar programas de conservación preventiva y de restauración de los bienes que se encuentran en Teyuna. Aunque cada año designa rubros para hacer algunas adecuaciones y mantener los sitios lo mejor posible, el impacto del turismo sobre los bienes arqueológicos va mucho más rápido que las acciones de conservación que se pueden desarrollar.

Propuestas

Para contrarrestar estas problemáticas, la investigadora plantea implementar y diseñar, con los actores involucrados, un plan de manejo turístico para el recorrido a Teyuna y la llegada al Parque Arqueológico; también aplicar la “geografía de los sentidos”, cuya función es la experimentación, aproximación, o una manera de acercarse a la naturaleza a través de la vista, el olfato, el oído y el tacto, como alternativa al turismo tradicional.

“Al brindar herramientas que generan en los turistas otro tipo de inquietudes será posible incentivar algún tipo de apropiación social sobre los vestigios arqueológicos o sobre la Sierra como parte principal en la acción turística”, enfatiza.






lunes, 9 de octubre de 2023

Sismos en los océanos, clave para conocer la edad de las rocas

 Un novedoso método, que tiene la misma precisión que la datación clásica –en la que se ponen a prueba elementos como el carbono o el magnetismo de la Tierra–, identificó en el océano Pacífico rocas de hasta 12 millones de años de antigüedad. Así lo determinó una investigación que forma parte de más de 20 años de estudio de la estructura térmica de la Tierra, y cuyos hallazgos se pueden aplicar en la evaluación de nuevos materiales en ingeniería y en la comprensión sobre cómo funcionan los sismos en otros planetas.

El grupo de Geofísica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), liderado por el profesor Carlos Alberto Vargas Jiménez, se ha adentrado en los misterios que rodean la estructura térmica de la Tierra, y en cómo se puede estimar la edad de sus pisos oceánicos, que están en el fondo de estas aguas; allí hay una gran diversidad de rocas como el basalto o el gabro, piezas de un rompecabezas geofísico en el que la historia ha dejado huellas y marcas.

El basalto, una de las rocas volcánicas más comunes en el planeta y que tiene un color oscuro por su composición de minerales como el magnesio, es ampliamente utilizado como piedra de construcción en edificios o carreteras por su durabilidad, una aplicación que también se da con el gabro, que es de tono un poco menos oscuro. La diferencia entre los dos es que este último es plutónico, lo que quiere decir que tiene una interacción más lenta con grandes masas de magma.

El profesor Vargas explica que estas huellas o resquicios de la edad de cada roca se pueden identificar con los sismos que se presentan en zonas llamadas dorsales oceánicas, cadenas montañosas submarinas relacionadas directamente con el magma y la actividad volcánica, y que producen estos movimientos de manera frecuente, por lo que son un tesoro para la investigación geofísica.

“En las dorsales se presentan muchos sismos, pero con una energía muy baja, así que decidimos analizar qué ocurría cuando nos alejábamos de estos puntos, a 20, 100 o 1.000 km, y lo que encontramos fue fascinante, pues a una mayor distancia los sismos eran menos frecuentes, pero mucho más profundos y con una gran energía, lo cual tiene una relación directa con las rocas, pues se puede determinar la forma en que han evolucionado y coómo las han impactado estas fracturas”, asegura.

Añade que “cuanto más cerca esté la roca de las dorsales es más joven, mientras que a mayor distancia tiene mayor edad”. Esto se comparó con métodos de datación como el isotópico, que consiste en analizar la forma en se desintegran en las rocas algunas partes de elementos como el carbono; la medida funcionó para rocas de hasta hace 12 millones de años, más allá de ese tiempo empieza a ser complejo determinar de qué época es, y se necesitan más estudios relacionados con la química de estos lugares.


Para el estudio se utilizó información de las bases de datos de acceso público de los servicios geológicos de países como Estados Unidos y el Sistema Sísmico Nacional Avanzado, una colaboración de varias regiones para monitorear movimientos significativos en las placas tectónicas.

Se analizaron cientos de datos de lo que ocurre en 8 de las principales dorsales oceánicas del mundo, especialmente del océano Pacífico central, Atlántico e Índico, que tienen las dorsales de mayor tamaño, y por ende una mayor frecuencia de sismos.

Además, se tenían datos sobre el flujo de calor de la Tierra, para determinar cómo su estructura se modifica con estos movimientos y afecta las rocas; toda la información luego pasaba por un software especializado para arrojar los patrones existentes.

Las aplicaciones de estos hallazgos son tan diversas que pueden llegar a servir para avanzar en las ciencias planetarias, ya que en otros planetas ocurren procesos muy similares en cuanto a sismos y a este tipo de materiales, por lo que sería una luz para nuevas exploraciones en lugares como Marte, e incluso la Luna.

“Esto nos abre el camino para seguir entendiendo las rocas y su composición a lo largo de la historia, aún debemos saber por qué no podemos ir más allá de los 12 millones de años, y cómo influiría la distancia de las dorsales oceánicas, pues cuando estas cadenas montañosas se van desarrollando se alejan cada vez más del centro de los océanos y comienzan a quedar por debajo de los continentes, lo cual hace complejo su estudio”, indica el experto.

La investigación fue galardonada en la edición 2023 del Premio Ciencias – Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Fundación Alejandro Ángel Rocha, y se realizó en conjunto con los investigadores internacionales Luca Caracciolo, de la Universidad de Erlangen-Nuremberg (Alemania), y Philip Joseph Ball, de la Universidad de Keele (Reino Unido); también participaron dos estudiantes del Departamento de Geociencias de la UNAL: Alejandra Josefina Angulo y Nicolas Pinzón Matapí.

“El dinero del premio se donará al Laboratorio de Instrumentación Geofísica de la UNAL, para que sirva como un apoyo a trabajos de pregrado y posgrado en los temas que hemos venido investigando”, expresa el profesor Vargas.