Manglares, playas, ríos, rostros y escenas cotidianas del Pacífico nariñense componen el libro Desde mi sintaxis: San Andrés de Tumaco, del profesor Eyder Daniel Gómez López, en el cual se utiliza la fotografía para contar la riqueza cultural, ambiental y humana de uno de los territorios más biodiversos y menos visibles del país.
La publicación, que formó parte de las novedades presentadas
en la reciente Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) 2026, propone un
recorrido por Tumaco a través de imágenes y reflexiones construidas desde la
experiencia directa del autor en el territorio.
Aunque en Colombia hablar de San Andrés evoca al
Archipiélago del Caribe, al sur del país, en el litoral Pacífico nariñense,
existe otro: San Andrés de Tumaco, un territorio rodeado por manglares, ríos y
selva húmeda tropical que concentra una riqueza biológica, cultural, ambiental
y humana representativa de la biodiversidad nacional.
Allí convergen la pesca, la actividad portuaria y el
comercio marítimo. Durante generaciones la población —en su mayoría
afrodescendiente— ha construido una identidad profundamente ligada al
territorio, expresada en sus prácticas culturales, su gastronomía, su música y
sus formas de vida comunitaria.
Esa relación entre paisaje, memoria y vida cotidiana es el
punto de partida de Desde mi sintaxis: San Andrés de Tumaco, una
obra que interpreta el territorio a través de las fotografías tomadas por el
autor.
Además de describir a San Andrés de Tumaco, el escritor lo
interpreta en las imágenes captadas a través de una mirada que combina
experiencia personal en el territorio y reflexión académica, y propone el
concepto de “sintaxis” como la forma en que cada individuo organiza el mundo a
partir de su vivencia.
Una de sus inspiraciones principales fue la interpretación
personal de “La tríada” (que plantea tres dimensiones del ser: espíritu, cuerpo
y alma) presentada por la psicóloga Margarita Osorio Salazar durante el
encuentro “Artes, ciencias, humanidades y tecnologías: culturas en comunicación
(Cuenco)”, realizado en junio de 2024 en San Andrés de Tumaco.
Lo que comenzó como una reflexión académica terminó
convirtiéndose en un proyecto editorial en el que la fotografía asumió el papel
principal.
Inspirado en el relato Ante la ley, de Franz
Kafka, el libro retoma la idea de “prohibida la entrada” para reflexionar sobre
barreras visibles e invisibles: desde las dificultades de acceso a la educación
hasta los límites culturales y simbólicos que muchas veces condicionan las
aspiraciones incluso antes de intentar alcanzarlas.
En este contexto, a través del Programa Especial de Admisión
y Movilidad Académica (PEAMA), la UNAL ha permitido que estudiantes de regiones
como Tumaco accedan a la educación superior llevando consigo sus saberes y
experiencias. “Ellos son como una Colombia en pequeño dentro de la Sede”,
destaca el autor al referirse a la diversidad territorial que enriquece la
construcción de conocimiento.
En sus páginas, el profesor Gómez también reconoce el papel
de estos estudiantes, con quienes ha compartido procesos formativos,
investigativos y humanos.
La fotografía como puente para leer el territorio
Con 198 páginas y disponible en formato físico y digital
gratuito, Desde mi sintaxis: San Andrés de Tumaco recorre los
paisajes del Pacífico mediante imágenes y textos breves sobre identidad,
territorio y país.
El recorrido comienza con el capítulo “En blanco, gris y
negro”, una serie de fotografías de atardeceres en las playas de Tumaco que
introduce al lector en la atmósfera visual y emocional de la obra.
Durante su presentación, el profesor Gómez invitó a
reflexionar sobre una pregunta sencilla y a la vez profunda: ¿cómo entendemos
el mundo desde el lugar que habitamos?
Para el autor, la respuesta pasa necesariamente por
reconocer las condiciones históricas que han marcado territorios como Tumaco,
en donde las brechas en educación, infraestructura y oportunidades han influido
en la manera como las comunidades construyen su relación con el entorno.
Uno de los hilos más personales del libro es la relación del
autor con el mar. Criado en el macizo colombiano, el profesor Gómez conoció el
océano a los 6 años durante una visita a Buenaventura, un primer encuentro con
el Pacífico que marcaría una profunda conexión, y que más adelante se
fortalecería a través de su trabajo académico e investigativo en regiones como
Guapi, Tumaco y posteriormente el Caribe.





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