martes, 2 de junio de 2026

Fotografías y relatos muestran el otro rostro de San Andrés de Tumaco

 Manglares, playas, ríos, rostros y escenas cotidianas del Pacífico nariñense componen el libro Desde mi sintaxis: San Andrés de Tumaco, del profesor Eyder Daniel Gómez López, en el cual se utiliza la fotografía para contar la riqueza cultural, ambiental y humana de uno de los territorios más biodiversos y menos visibles del país.

La publicación, que formó parte de las novedades presentadas en la reciente Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) 2026, propone un recorrido por Tumaco a través de imágenes y reflexiones construidas desde la experiencia directa del autor en el territorio.

Aunque en Colombia hablar de San Andrés evoca al Archipiélago del Caribe, al sur del país, en el litoral Pacífico nariñense, existe otro: San Andrés de Tumaco, un territorio rodeado por manglares, ríos y selva húmeda tropical que concentra una riqueza biológica, cultural, ambiental y humana representativa de la biodiversidad nacional.

Allí convergen la pesca, la actividad portuaria y el comercio marítimo. Durante generaciones la población —en su mayoría afrodescendiente— ha construido una identidad profundamente ligada al territorio, expresada en sus prácticas culturales, su gastronomía, su música y sus formas de vida comunitaria.

Esa relación entre paisaje, memoria y vida cotidiana es el punto de partida de Desde mi sintaxis: San Andrés de Tumaco, una obra que interpreta el territorio a través de las fotografías tomadas por el autor.

Además de describir a San Andrés de Tumaco, el escritor lo interpreta en las imágenes captadas a través de una mirada que combina experiencia personal en el territorio y reflexión académica, y propone el concepto de “sintaxis” como la forma en que cada individuo organiza el mundo a partir de su vivencia.

Una de sus inspiraciones principales fue la interpretación personal de “La tríada” (que plantea tres dimensiones del ser: espíritu, cuerpo y alma) presentada por la psicóloga Margarita Osorio Salazar durante el encuentro “Artes, ciencias, humanidades y tecnologías: culturas en comunicación (Cuenco)”, realizado en junio de 2024 en San Andrés de Tumaco.

Lo que comenzó como una reflexión académica terminó convirtiéndose en un proyecto editorial en el que la fotografía asumió el papel principal.

Inspirado en el relato Ante la ley, de Franz Kafka, el libro retoma la idea de “prohibida la entrada” para reflexionar sobre barreras visibles e invisibles: desde las dificultades de acceso a la educación hasta los límites culturales y simbólicos que muchas veces condicionan las aspiraciones incluso antes de intentar alcanzarlas.

En este contexto, a través del Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica (PEAMA), la UNAL ha permitido que estudiantes de regiones como Tumaco accedan a la educación superior llevando consigo sus saberes y experiencias. “Ellos son como una Colombia en pequeño dentro de la Sede”, destaca el autor al referirse a la diversidad territorial que enriquece la construcción de conocimiento.

En sus páginas, el profesor Gómez también reconoce el papel de estos estudiantes, con quienes ha compartido procesos formativos, investigativos y humanos.

La fotografía como puente para leer el territorio

Con 198 páginas y disponible en formato físico y digital gratuito, Desde mi sintaxis: San Andrés de Tumaco recorre los paisajes del Pacífico mediante imágenes y textos breves sobre identidad, territorio y país.

El recorrido comienza con el capítulo “En blanco, gris y negro”, una serie de fotografías de atardeceres en las playas de Tumaco que introduce al lector en la atmósfera visual y emocional de la obra.

Durante su presentación, el profesor Gómez invitó a reflexionar sobre una pregunta sencilla y a la vez profunda: ¿cómo entendemos el mundo desde el lugar que habitamos?

Para el autor, la respuesta pasa necesariamente por reconocer las condiciones históricas que han marcado territorios como Tumaco, en donde las brechas en educación, infraestructura y oportunidades han influido en la manera como las comunidades construyen su relación con el entorno.

Uno de los hilos más personales del libro es la relación del autor con el mar. Criado en el macizo colombiano, el profesor Gómez conoció el océano a los 6 años durante una visita a Buenaventura, un primer encuentro con el Pacífico que marcaría una profunda conexión, y que más adelante se fortalecería a través de su trabajo académico e investigativo en regiones como Guapi, Tumaco y posteriormente el Caribe.






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