La combinación de una técnica utilizada en zonas áridas de África con abono orgánico y sombra permitió recuperar la humedad, disminuir la temperatura del suelo y favorecer el crecimiento espontáneo de vegetación en terrenos degradados del Cesar. El resultado abre una alternativa de bajo costo para restaurar áreas afectadas por el sobrepastoreo, la deforestación, e incluso la minería de carbón.
En buena parte del Cesar, años de sobrepastoreo (exceso de
ganado sobre un mismo terreno), tala de árboles y quemas para preparar cultivos
han deteriorado la capa vegetal que protege el suelo. Sin esa cobertura, las
lluvias arrastran los nutrientes y las semillas, mientras la radiación solar
endurece la tierra y favorece procesos de desertificación, dificultando que
vuelva a crecer la vegetación.
Frente a este panorama, Angie Vanessa de Armas Díaz,
estudiante de Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede de La
Paz, desarrolló con el profesor David Sánchez Núñez un experimento para evaluar
si era posible acelerar la recuperación del suelo mediante una técnica de
microcaptación de agua utilizada en regiones áridas de África.
La estrategia consiste en construir pequeños semicírculos o
medialunas de tierra que actúan como trampas naturales para captar y retener el
agua lluvia. Así aumenta la humedad alrededor de las plantas y disminuye el
impacto del intenso calor sobre el terreno.
Con el apoyo del personal de mantenimiento del campus de la
Sede de La Paz, la estudiante adecuó el relieve del terreno y comparó 4
tratamientos: suelo sin intervención; medialunas con compost maduro; medialunas
con compost y polisombra; y medialunas con compost, polisombra y riego activo.
Durante el experimento hizo un seguimiento permanente a
variables que permiten evaluar la recuperación del suelo, entre ellas la
humedad, la temperatura, el pH (nivel de acidez), el contenido de materia
orgánica —clave para la fertilidad del terreno—, la cobertura vegetal y la
presencia de hongos cultivables.
Los resultados preliminares mostraron que la combinación de
las medialunas con compost y polisombra creó un microclima más favorable, al
disminuir la temperatura superficial del suelo, conservar mejor la humedad y
favorecer el establecimiento de la vegetación.
“En todas las medialunas registramos el crecimiento de
vegetación espontánea, lo que nos indicó que con este método el ecosistema
comenzó a reactivar paulatinamente sus procesos ecológicos”, explica la
investigadora, quien desarrolla este estudio como parte de su trabajo de grado.
De los ensayos en el campus a la restauración de áreas
mineras
Los resultados también mostraron que la humedad del suelo y
el establecimiento de la vegetación responden rápidamente cuando se crean las
condiciones adecuadas.
En contraste, las propiedades químicas del suelo, como la
estabilización de la materia orgánica —fundamental para su fertilidad— y el
equilibrio del pH requieren más tiempo para recuperarse. Por eso los
investigadores recomiendan mantener un monitoreo de largo plazo que permita
evaluar la evolución del suelo con futuros equipos científicos del programa.
Los avances obtenidos en este laboratorio ya motivan una
nueva fase del proyecto. Según el profesor Sánchez, el equipo de la UNAL Sede
de La Paz llevará esta metodología, adaptada de experiencias desarrolladas en
África, a escenarios industriales de mayor complejidad.
En una siguiente etapa realizarán ensayos de restauración
ecológica en escombreras, es decir terrenos donde se depositan los residuos
estériles de la explotación de carbón en el Cesar.
Si los resultados se mantienen, esta estrategia se
convertiría en una alternativa de bajo costo para recuperar áreas degradadas
por actividades productivas y fortalecer los procesos de restauración ecológica
en el departamento y otras zonas del Caribe colombiano. Al adaptar una técnica
internacional a las condiciones ambientales del Cesar, la investigación
demuestra que es posible desarrollar soluciones concretas para responder a uno
de los principales desafíos ambientales de la región.



