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jueves, 6 de noviembre de 2025

VIJES CELEBRARÁ SU III FESTIVAL DE AVES

 CON RUTAS DE AVISTAMIENTO, TALLERES Y ACTIVIDADES CULTURALES

Del 7 al 9 de noviembre, el municipio de Vijes será escenario del tercer Festival de Aves, un encuentro que busca promover la conservación de la biodiversidad local, el turismo de naturaleza y la apropiación del territorio a través del avistamiento y la educación ambiental.

El festival contempla tres rutas de avistamiento en puntos estratégicos del municipio: el humedal Carambola, la Ruta Patrimonial Alaska y la ruta Entre vecinos, ubicada en el corregimiento Villamaría. Allí, los asistentes podrán apreciar algunas de las aproximadamente 200 especies registradas en la zona, entre las que destacan tangaras, euphonias, colibríes y aves asociadas a los humedales como garzas e ibis

 “Los invitamos a este tercer Festival de Aves que este año lleva el slogan ‘Conservando nuestro futuro’. Tendremos talleres de pintura, charlas con expertos y espacios para compartir experiencias. Es una oportunidad para conocer la cultura, gastronomía y diversidad de Vijes”, señaló Luis Alfredo Caicedo, guía turístico y uno de los organizadores del evento.

Por su parte, Francene Molina, funcionaria de la Regional Suroccidente de la CVC, destacó el valor de respaldar iniciativas comunitarias que fortalecen la conservación. “Este tipo de actividades no solo protegen las aves y sus hábitats, sino que también empoderan a las comunidades en la gestión sostenible de su territorio”, afirmó.

Agenda académica y cultural

Las charlas y talleres se desarrollarán en el Centro Técnico y Tecnológico del SENA de Vijes, con la participación de expertos invitados:

•    Milton Reyes (CVC) – Introducción al estudio del canto de las aves
•    Néstor Raúl Vélez – Las aves y el desafío ambiental
•    Andrés Felipe Cruz (biólogo) – Estudio de las aves
•    Joiber Daniel Ruiz Urrea – Presentación fotográfica sobre 15 años de registro de aves en Vijes
•    Ligia Teresa Tovar – Educación ambiental y enfoque sistémico: experiencias de innovación social

 

Las personas interesadas en participar pueden comunicarse a los teléfonos: 317 096 0178
-  315 497 6568.







martes, 7 de octubre de 2025

Novedoso diseño reduce errores al separar residuos en festivales gastronómicos y culturales

 EcoLoop, una propuesta aplicada en eventos gastronómicos en Bogotá, demostró que el diseño puede ser determinante para mejorar la forma en que las personas separan sus residuos. Al rediseñar la estructura física de las estaciones —con orificios que obligan a encajar el residuo correcto, tapas inclinadas que facilitan la visibilidad y señalización clara—, y aplicar principios sencillos de ergonomía y aprendizaje por asociación, se eliminan ambigüedades, se reducen errores y se logra que la acción de separar se dé de forma natural y rápida.

Cada día se generan en Bogotá más de 8.000 toneladas de basura, de las cuales el 51 % son residuos orgánicos y el 40 % reciclables. Sin embargo, solo entre el 14 y 16 % se aprovechar efectivamente, lo que significa que miles de toneladas de materiales reutilizables terminan en el Relleno Sanitario Doña Juana.

En la ciudad cada vez son más frecuentes los festivales gastronómicos y culturales, los cuales generan grandes volúmenes de residuos en muy poco tiempo: entre 113 y 162 toneladas diarias en un solo evento, y menos del 20 % se recicla correctamente.

Aunque la normativa colombiana (Ley 2232 de 2022 y Resolución 2184 de 2019) exige estrategias de separación de materiales en el lugar donde se originan, la realidad es que la mayoría de los puntos ecológicos dependen de señalizaciones poco claras y de personal mal capacitado para orientar al público, lo que encarece la operación sin asegurar buenos resultados.

El enfoque propuesto por Juan Camilo Silva, Diana Paola Castiblanco y Juan David Ospina, especialistas en Diseño y Desarrollo de Producto de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), convierte la disposición de residuos en un acto cotidiano fluido, sin necesidad de explicaciones ni intermediarios, fortaleciendo así toda la cadena de recolección y aprovechamiento de materiales.

El nombre EcoLoop combina la dimensión ecológica con la idea de un “bucle” o circuito, porque busca cerrar el ciclo de los residuos desde el momento en que se generan, mediante estaciones rediseñadas, participación activa de los asistentes y un sistema de seguimiento que retroalimenta todo el proceso.

La idea surgió luego de que los especialistas de la UNAL observaran en varios eventos gastronómicos que la correcta disposición de los residuos dependía por completo de la presencia de “ecoguardianes” —personas encargadas de indicarles a los asistentes en qué caneca depositar cada material—, una práctica que resultaba costosa y poco eficiente.

“Nos pareció un despropósito que todo dependiera de una persona. Queríamos que el diseño hiciera esa labor, que no se necesitara pensar ni preguntar dónde va cada cosa”, comenta la especialista Castiblanco.

Diseñar para guiar conductas

El equipo analizó referentes internacionales —desde sistemas japoneses con hasta 7 tipos de recipientes hasta experiencias latinoamericanas— y creó un dispositivo físico que aprovecha aprendizajes adquiridos desde la infancia, como la asociación entre formas. “Si tienes un cilindro, no lo puedes meter en un cuadrado. Es tan obvio que no hay que pensarlo, y eso reduce muchísimo los errores”, explica la investigadora.

Las estaciones cuentan con tapas inclinadas e intercambiables según el tipo de residuos de cada festival, lo que mejora la visibilidad y permite personalizar la experiencia. Están elaboradas en cartón reciclable, un material liviano, fácil de transportar y reutilizable, y su altura (1 m) responde a criterios ergonómicos que facilitan el uso para la mayoría de las personas.

Aunque el prototipo no se alcanzó a implementar en un festival real, sí se realizaron pruebas piloto que replicaron la experiencia de un evento gastronómico, entregando refrigerios con empaques típicos a asistentes para observar su comportamiento sin dar instrucciones previas.

La mayoría de las personas separó correctamente los materiales desde el primer intento, lo que demuestra que un buen diseño puede reemplazar la necesidad de intermediarios. “La gente agradecía no tener que detenerse a pensar demasiado; podían participar sin distraerse de la actividad principal”, señala la especialista Castiblanco.

Además, el sistema mejora toda la logística posterior: al asegurar que cada residuo llegue al contenedor correcto desde el inicio, los recicladores no tienen que reprocesar bolsas mezcladas, lo que ahorra tiempo, evita pérdidas de material y dignifica su trabajo dentro de la cadena.

Más que un contenedor, un cambio cultural

Los investigadores resaltan que basta con que un solo residuo esté mal ubicado para afectar todo el aprovechamiento de un lote, y por eso plantean un cambio en la experiencia de disposición de residuos. A través de un diseño que activa conductas ya aprendidas y de estrategias de recompensa —como beneficios simbólicos o descuentos en alianzas con marcas participantes—, ellos buscan que separar los residuos se vuelva una acción automática y valorada socialmente.

EcoLoop propone un modelo integral que combina diseño, cultura ciudadana y economía circular, con impacto ambiental, económico y social. “Esto no es un gasto adicional, es una inversión estratégica que mejora la eficiencia de los eventos y posiciona a las organizaciones ante un público que valora la sostenibilidad”, concluye la especialista Castiblanco.







jueves, 25 de febrero de 2021

Hallan vestigios de transformaciones culturales hispanas en Pasto- Colombia

 Fragmentos de alfarería de diferentes tradiciones culturales, entre ellos algunos elementos de cerámica relacionados con la etnia Pasto, y otros asociados con cerámica africana que habrían introducido los ibéricos en sus primeras exploraciones, muestran la permanencia y la transformación de tradiciones culturales y artesanales de esta ciudad, asentada en el Valle de Atriz.

Estos son algunos de los hallazgos en la capital de Nariño después de las exploraciones de arqueología histórica en el Centro de Historia de Pasto (Nariño), adelantadas por Heimar David Cortés Martínez, magíster en Antropología, línea de Arqueología y Bioantropología, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Su estudio, que permite empezar a vislumbrar cómo fue la complejidad social que se dio en Pasto desde el siglo XVI hasta el siglo XX, se hizo a partir de la intervención realizada sobre la carrera 27 del Centro Histórico de Pasto, donde se construyó un corredor vial como parte de la renovación urbana de este sector.

Dicha obra implicaba la demolición de bienes inmuebles, como casas republicanas que estaban dentro de la zona. “Me preocupaba que en esa renovación no se tuviera en cuenta todo el patrimonio arqueológico, que muy probablemente pueden contener espacios ligados a las ciudades más antiguas de Colombia”, señala el investigador.

Para su trabajo, lo primero que hizo fue un proceso de sensibilización con las empresas encargadas de la renovación, y a las cuales se les exigió la ejecución de un programa de arqueología preventiva como parte del plan de manejo integral.

En 2016, mediante la utilización de un radar de penetración terrestre (GPR), se hizo una prospección no invasiva en los lotes expuestos tras la demolición de algunas casas, la cual advirtió sobre posibles anomalías en los terrenos, relacionados con objetos enterrados, los cuales estarían ligados con sistemas hidrosanitarios, es decir alcantarillados antiguos y modernos.

En el siglo XVIII los habitantes de Pasto conducían el agua desde los caños hacia unas pilas donde la recogían, mientras que las cañerías cumplían la misma función de hoy en día, de evacuar los residuos de las casas republicanas de ese sector de la ciudad.


Privatización de la tierra

Otro de los hallazgos del estudio es que bajo la violenta imposición de un nuevo sistema de representación en el Valle de Atriz por parte de los hispánicos, se habría implementado un régimen de propiedad privada del suelo, que restringía los modelos prehispánicos de acceso a la tierra.

“Antes de la llegada del componente hispánico, las personas fluían libremente por diferentes sectores del Valle, pero cuando llegaron los exploradores comenzaron a parcelar, dividir terrenos, a apropiarse de tierras dando paso a una segregación socioétnica del espacio”.

Los ibéricos se establecieron en los centros de las ciudades junto a sus instituciones (la Iglesia, las casas de cabildo y la cárcel, entre otras), y con ellas se empieza la repartición de los solares a los soldados que participaron de la expedición conquistadora.

Se empezaron entonces a fragmentar los solares, y dentro de ellos se da una serie de elementos relacionados con la vida privada y algunos hábitos cotidianos, como cocinar, comer, asearse y descansar.

En esos espacios de vida privada establecidos por los españoles se empezaron a modificar los sistemas culturales prehispánicos que prevalecían, dando paso a procesos de transculturación en los que paulatinamente el componente hispánico también iba a transformarse producto de las negociaciones identitarias que se materializaron en esta histórica ciudad.