martes, 22 de septiembre de 2020

Colombia y la COVID-19: ¿crisis u oportunidad?

 

Como país de ingreso medio ubicado en el trópico, Colombia no es el primer país en el que muchos piensan cuando se habla de problemas de seguridad alimentaria. Colombia ocupa el puesto 43 de 113 países en el Índice Global de Seguridad Alimentaria, y su situación es igual o mejor que la de muchos de sus vecinos sudamericanos. Por otro lado, existen grandes desigualdades en Colombia y el país actualmente acoge a muchos de los refugiados que están huyendo de la crisis humanitaria en Venezuela. Estas y otras cuestiones hacen que la situación en cuanto a seguridad alimentaria esté intrínsecamente vinculada con un sistema alimentario funcional.

¿Cómo le está yendo entonces al sistema alimentario colombiano (y a su seguridad alimentaria) ante la pandemia mundial actual? En otras palabras, la COVID-19 ha afectado a todos de alguna manera. En todo el mundo, países ricos y pobres están sufriendo el impacto del virus, se están recuperando o aún esperando que venga lo peor. En el ámbito mundial, una de las señales tempranas del potencial de las repercusiones a largo plazo de la covid se hizo evidente por el casi inmediato impacto sobre los sistemas alimentarios. En muchas partes del mundo, las personas deben hacer largas colas en los supermercados solo para encontrar estanterías vacías y escasez general de productos básicos.

Desafortunadamente, los sistemas alimentarios de muchos países de ingreso bajo o medio se vieron afectados de manera desproporcionada. Aquí en Colombia, por ejemplo, los mercados se abarrotaron apresuradamente y se vaciaron parcialmente. Con una movilización altamente regulada, como parte de unas estrictas medidas cuarentenarias, había poca oportunidad de reabastecerse y, sin regularidad en el trabajo, el poder adquisitivo de muchos colombianos se redujo rápidamente.

Colombia es uno de los países con las medidas de confinamiento más largas. Comenzaron el 21 de marzo y actualmente todavía se encuentran en vigencia (20 semanas consecutivas) y, por varias semanas, solo un miembro de la familia tenía permitido salir dos veces por semana por provisiones (a comprar alimentos o medicinas). Lamentablemente, a pesar del estricto confinamiento, el número de casos y de muertes relacionadas con la COVID-19 sigue en aumento. De acuerdo con el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia, hoy en día hay cerca de 400.000 casos registrados y más de 13 mil muertes atribuidas al virus. En la actualidad, Colombia ocupa el cuarto puesto en cuanto a número de casos en América del Sur (después de Brasil, México y Perú—al 11 de agosto de 2020, según datos de la Universidad de Johns Hopkins).

El confinamiento afectó y sigue afectando en mayor proporción a la población urbana en situación de pobreza. Este segmento de la población no solo enfrenta dificultades para movilizarse y abastecerse de alimento, sino, como el sistema de transporte se suspendió, no han podido trabajar. En resumen, entre más pobre sea uno en Colombia, más probabilidades tiene de sufrir inseguridad alimentaria.

Lo anterior describe la fragilidad de los sistemas alimentarios y la función que desempeñan características socioeconómicas particulares (p. ej., riqueza) en minimizar o agravar los desafíos relacionados con las fallas de los sistemas alimentarios. Con la creciente urbanización acaecida en los últimos años y una economía cada vez más diversificada, la importancia de los vínculos entre las áreas urbanas y rurales, sobre todo en lo concerniente a la resiliencia nacional en tiempos de crisis, se ha posicionado en primer plano.

Ello ocurre especialmente cuando se examina el sistema alimentario y actualmente en Colombia existe voluntad de convocar a un “pacto intersectorial” diseñado para proveer nuevas condiciones de conectividad e infraestructura en las áreas rurales donde se origina gran parte del suministro de alimentos. Los sistemas alimentarios vinculan lo rural con lo urbano, al rico con el pobre, y esto significa un desarrollo positivo para todos.

A un nivel más comunitario, las “escuelas rurales alternativas” están surgiendo en muchas áreas críticas para el proceso de paz en curso en Colombia. Dichas organizaciones se han esforzado para fomentar el establecimiento de huertos familiares que en gran medida son orgánicos y que sustentan dietas saludables incluso cuando los cultivos básicos se ven afectados por sequías u otras dificultades. Los huertos familiares también han promovido la creación de redes comunitarias resilientes donde las personas intercambian vegetales y se brindan apoyo mutuo.

Los complejos desafíos de Colombia no han pasado desapercibidos en el ámbito mundial. A comienzos del periodo de cuarentena, la Oficina de las Naciones Unidas de Coordinación de Asuntos Humanitarios (UN OCHA, sus siglas en inglés) determinó que la escasez de alimentos derivada de la pandemia se vería agravada por el acaparamiento, el aumento de los precios y la escasez de mano de obra. A finales de abril, el Programa Mundial de Alimentos, ya muy activo en Colombia brindando apoyo a refugiados venezolanos altamente vulnerables, reportó más de 900.000 solicitudes directas de apoyo de parte de personas que se esforzaban por hacer frente a la COVID-19. Desafortunadamente, la crisis solo ha seguido creciendo y, a mediados de junio, había cerca de 50.000 casos más de los que se reportaban a finales de abril. En una reciente actualización de UN OCHA, la organización humanitaria estimaba que se necesita algo más de US$300 millones para ayudar a Colombia en su lucha contra la pandemia. De esos recursos, más de la mitad son necesarios para abordar necesidades básicas en materia de cohesión social, seguridad alimentaria y estrategias de medios de subsistencia.

De hecho, como ya se mencionara anteriormente, una parte significativa del problema que afecta al país radica en que hay muchas personas empleadas en el sector informal. En todo Colombia, los gobiernos subnacionales y municipalidades locales reconocieron la necesidad de intervenciones tempranas para apoyar a personas cuyos medios de subsistencia dependían completamente de su capacidad de circular en el ámbito de los empleos informales. En Cali, por ejemplo, a finales de marzo, el gobierno municipal movilizó una masiva red de apoyo para facilitar que llegara alimento a personas que normalmente participaban en la economía informal. El gobierno municipal reorientó COP60 millones (aproximadamente US$16 millones)  para brindar apoyo a un programa de distribución de alimentos que llega a la partes más afectadas de la ciudad.

Ejemplos como las escuelas rurales alternativas y la acción temprana del gobierno municipal de Cali ilustran un nivel de comprensión e intuición a nivel local/municipal, con respecto a los problemas que se les presentan. Muchos en Colombia se preguntan a sí mismos de qué manera puede aprender Colombia de la presente crisis y transformarse para adquirir mayor resiliencia. El replanteamiento de la función de los sistemas alimentarios en relación con la economía colombiana ya dio inicio, con el reconocimiento de que el país cuenta con los recursos para producir una proporción de alimento mayor de lo que consume.

¿Puede Colombia transformar esta crisis en una oportunidad? Hasta ahora, las respuestas nacionales y locales han logrado evitar los peores resultados potenciales. Muchos ven esto como una oportunidad para que la gente sopese, redefina el sistema alimentario y replantee cuán importantes son los alimentos cultivados localmente, sobre todo en tiempo de necesidad. ¿Qué opina usted?

CIAT- comunicaciones   


viernes, 18 de septiembre de 2020

Instalan el primer centro de reciclaje con energía solar en Colombia

El proyecto, en el que participan diseñadores industriales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, permite que las comunidades rurales de Buenaventura puedan generar su propia energía, transformar los residuos plásticos en productos nuevos, activar su economía y minimizar el impacto ambiental en los recursos hídricos.


La historia de Mayorquín, vereda del sur de Buenaventura  (Valle del Cauca), a la que se llega solo en lancha, está hecha de olvido y ausencia del Estado. Sus cerca de 1.200 habitantes no tienen acueducto, energía ni recolección de basuras; entonces, ¿qué toman? se abastecen de aguas lluvia; ¿con qué iluminan sus hogares en las noches? utilizan velas, pues las plantas generadoras de energía solo funcionan cuando el gobierno local les suministra el combustible que las echa a andar; ¿y qué hacen con la basura? la entierran, la queman o la dejan a la orilla del mar para que este las arrastre con su oleaje.

Tales particularidades han hecho que la comunidad mayorquina se adapte al entorno y esté en constante búsqueda de alternativas para mejorar su calidad de vida; por ejemplo, se las ingeniaron para instalar paneles solares que, entre otras cosas, proveen la energía de los congeladores comunitarios en los que almacenan el pescado, base de su alimentación. Pero también han sido la clave para la construcción del primer centro de reciclaje y transformación de plástico que funciona en Colombia con la energía del Sol, iniciativa liderada por el proyecto Plástico Infinito en la que participan egresados de la UNAL Sede Palmira.


El proceso y las máquinas


Gran parte del plástico que se recoge en la zona viene de afuera, con las corrientes del océano Pacífico y del río Mayorquín que lo arrastran hasta la orilla y alrededores del pueblo. También está el que se genera en la misma comunidad con los productos que llegan para el consumo, y por último se encuentra el plástico de las redes de pesca; “este sí es un poco más difícil de procesar porque se enreda demasiado y a la vez está lleno de residuos”, explica el diseñador industrial Henry Sneyder Neira.


El proceso de reciclaje empieza con la recolección, clasificación y limpieza del material. Después pasa por cinco máquinas: cuatro de diseño propio y una externa. La primera etapa es de transformación mecánica, que se hace mediante la trituradora, que convierte el reciclaje en hojuelas de plástico (trozos de menos de 1 cm2) y puede procesar cerca de 20 kg de material en una hora.


Luego, esta materia se transforma por calor con una inyectora manual que funciona con resistencias que calientan el plástico; cada 15 minutos se puede preparar una inyección. Su capacidad es de unos 400 g cada diez minutos y se utiliza para hacer productos pequeños y con más detalle.

Sigue la extrusora, que es una inyectora pero con un proceso continuo. Siempre está sacando un filamento de plástico que se puede tejer en caliente o en frío, hacer tiras, o incluso sacar madera plástica en pequeños formatos, máximo de una pulgada, con lo que se pueden hacer sillas y marcos de ventanas, entre otros objetos básicos para la construcción.


En la compresora –una especie de horno– se pone el plástico frío dentro de un molde, se calienta y se comprime para compactar; después se deja enfriar para extraer el material que ha adoptado la forma del molde. Es una de las máquinas más usadas.


La quinta, que no es propia, es la compactadora, que reduce el material en un 20 %, lo que facilita su manipulación y transporte. Se utiliza para procesar el material que no se introduce en las otras, como las botellas tipo PET –en las que se envasan las bebidas gaseosas, por ejemplo–. También se recogen latas y cartón.
 

Los cerca de 1.200 habitantes de Mayorquín no tienen acueducto, energía ni recolección de basuras. A esta vereda se llega solo por lancha.


Oportunidad económica para la comunidad


“Todo lo que baja del río, incluso lo que sale de Buenaventura, ese residuo para nosotros hoy ya no es basura, podemos decir que todo sirve”, dice Juana Rentería, artesana de la región y “piangüera” o recolectora de piangüa, un tipo de molusco que se produce en el Pacífico.
  

Hasta el momento se han fabricado llaveros, recipientes, tablas de skate pequeñas, tablas de dibujo, contenedores y medallas, entre otros objetos utilizados por las mismas comunidades; y también han realizado conferencias, capacitaciones, jornadas de recolección de residuos y limpiezaPara Robert Vivas, diseñador industrial de la UNAL Sede Palmira, e Iván Felipe Correa, ingeniero electricista de la Universidad Autónoma de Occidente, el objetivo principal de esta iniciativa es que en Mayorquín se deje de quemar o enterrar el plástico.

El diseñador Neira señala además que una de las apuestas para este centro es que se puedan elaborar materiales de construcción para sus viviendas palafíticas. “De pronto en este momento las máquinas no son tan poderosas como para hacer una casa, pero sí para hacer los puentes pequeños que ellos hacen sobre el suelo”, manifiesta.


En este sentido, el ingeniero Correa asegura que el plástico puede solucionar muchos problemas y “es un producto bueno, pero si está dispuesto en el lugar que debe ser”.
 

En julio pasado Plástico Infinito fue reconocido por el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma) de la Alcaldía de Cali como el “Emprendimiento más verde”, y sus integrantes fueron seleccionados como beneficiarios del programa “Acelera Región” de iNNpulsa Colombia.


 El proyecto de Mayorquín tomó alrededor de siete meses y se realizó de la mano de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, que trabaja con la comunidad de la cuenca. Para Plástico Infinito representa hasta ahora el centro de reciclaje más grande y completo que se ha instalado, además de ser el único que se ha hecho en una comunidad totalmente aislada y con una fuente de energía inagotable: el Sol  del  municipios.

  


martes, 15 de septiembre de 2020

Un dulce negocio en la Amazonia brasileña

 Innovación que se dejó endulzar !

Más de cien  familias en la Amazonia brasileña se dedican a la producción de miel de abejas que venden al Instituto Peabiru. Además de recibir dinero extra para sus sustentos, estas comunidades están promoviendo la conservación del bosque con la polinización de vegetación nativa, que a su vez genera otros servicios ecosistémicos. Peabiru es uno de los socios de la Plataforma Parceiros pela Amazônia (PPA), una iniciativa liderada por el sector privado en Brasil, financiada por USAID e implementada por la Alianza de Bioversity y el CIAT, con el apoyo de socios locales.



Al norte de Brasil, en el municipio de Curuçá, estado de Pará, en plena Amazonia, vive Marussa de Macedo, jubilada y una defensora de la naturaleza, como orgullosamente se autocalifica. Desde hace algunos años se dedica a la producción de miel de abejas. Junto a ella, cien familias más de los municipios de Pará y Amapá están involucradas en este dulce negocio.


Diez años atrás Marussa ya se había trazado su primer gran reto: recuperar ese pedazo de tierra que le dejaron sus abuelos. Estaba abandonado y allí nada daba frutos. Pero los estudios que había hecho en cuidado ambiental fueron suficientes para que su finca Açai volviera a reverdecer y los cultivos de limón, maracuyá, banano, café y pitaya le ayudaran a disfrutar su vida como jubilada.

 Marussa quiso incursionar en un nuevo emprendimiento: la miel de abejas. Pero su inexperiencia le pasó factura y las abejas del género apis, las africanas, las que pican, no prosperaron.

 Un vecino le habló de las abejas sin aguijón, las que no pican. Entonces, cambió el overol, el velo y los guantes que había comprado para protegerse de las abejas africanas por tres cajas de abejas meliponas o más conocidas como abejas nativas.



En un costado de su finca, Marussa tiene a sus más de 120.000 huéspedes que producen unos 30 kilos de miel por año.

 Por ahora tiene 40 cajas habitadas por las abejas, que van y vienen como “pedro por su casa”.

 Las abejas salen a alimentarse de sus rústicas cajas de madera sostenidas en caballetes de un poco más de un metro de altura

. Marussa descubrió que sus abejas disfrutan del urucú o achiote y la pitanga, por eso sembró en los alrededores de la colmena estos arbustos, también nativos, para darles gusto.

 Las abejas, además de cumplir con su importante rol en la polinización de cultivos, colectan el néctar de las flores y regresan a sus colmenas para transformarlo en una jugosa y transparente miel que Marussa vende y se convierte en una entrada más para su sustento.


Muy cerca de la finca de Marussa, están María Deuzuita Oliveria y Bernardo Nascimento dos Santos. Ellos también viven del negocio de las abejas. Con una jeringa de 20 centímetros y ayudada de un destornillador, Deuza, como prefiere que la llamen, ingresa lentamente al corazón de la colmena. Y decenas de abejas van saliendo al ataque. No pican, pero sí dejan ver su descontento. “Se enojan porque saben que nos les vamos a llevar su miel”, dice Deuza, quien trata de calmarlas preguntándoles “¿tudo bem, estão com frio ou com calor?



En una amplia zona de la finca esta pareja de esposos cultiva abejas en 200 cajas, que en la última cosecha le dejó cerca de 100 kilos de miel.

 Deuza y Bernardo cuentan con la asesoría de su hijo Cleyton, que según ellos, es un experto criador de abejas, e incluso ha viajado fuera del país a contar su experiencia y sus secretos para llevar una buena crianza de abejas.

Marussa y Deuza venden la miel que colectan al Instituto Peabiru, que contribuyó a la consolidación de la cadena de producción. El Instituto Peabiru también apoya con asistencia técnica, recaudación de fondos para la compra de insumos, investigación y desarrollo socioproductivo.

El Instituto Peabiru creó Peabiru Produtos da Floresta para trabajar con la comercialización de la miel.

 Esta empresa garantiza la compra de miel de las familias del proyecto y otros grupos sociales interesados. 

Sin embargo, las familias no están obligadas a vender a la empresa. Algunas familias ya han establecido relaciones a través de las redes sociales que permiten el mercadeo local.

De acuerdo con Peabiru Produtos da Floresta, los productores asociados a Peabirú obtuvieron la autorización de manejo, necesaria por ser abejas animales silvestres, y también la certificación de miel con el Sello de Inspección Federal (SIF), que les permite la comercialización de miel sin aguijón en el mercado formal de todo Brasil.



“En un primer momento la preocupación era aumentar el número de cajas. 

Todas las familias comenzaron con pocas cajas (menos de 10, en promedio) y, después de casi 10 años, hoy hay más de 3.000 cajas en producción y otras 2.000 en espera de reproducción. Es decir, tenemos una capacidad instalada de 5.000 cajas”, asegura el ingeniero Hermógenes J. Sá de Oliveira, del Instituto Peabiru.

En 2017 se comercializaron 400 kilos (0,4 toneladas) de miel, y esta cifra llegó a 1.1 toneladas en la última cosecha de 2019.



Por ahora, la producción de miel de los municipios de Pará y Amapá se vende localmente bajo el nombre ‘Miel de Abeja sin aguijón’. Sin embargo, esa miel acuosa, con menos azúcar y con un toque amargo está lista para traspasar fronteras. Llevará el sello de miel producida por abejas ciento por ciento amazónicas.

CIAT- COLOMBIA 

sábado, 12 de septiembre de 2020

UN VISTAZO A LA BOTÁNICA


 LA BOTÁNICA QUE ES ?

La botánica es una ciencia que tiene por objeto el estudio de las plantas y su crecimiento.

Hay más de 300.000 especies diferentes aproximadamente,  desde diminutas algas, que solo puede apreciarse con un microscopio, hasta las secoyas, árboles gigantes que pueden alcanzar los 100 metros de altura.

Nuevas clases de plantas se siguen descubriendo en la actualidad.

Sin las plantas no existirían  los animales, porque éstos dependen de ellas para su sustento.

 No existiría la hierva ni reses , por tanto nosotros también dependemos del mundo vegetal.

Los animales también necesitan del oxigeno que producen las plantas.

Científicos, investigan  la forma en las que las cualidades de una generación de plantas se transmite a la siguiente, así consiguen mejorar los cultivos.

Puede, asimismo,  desarrollar variedades vegetales que son inmunes a las enfermedades de las plantas.

 En 1753 Carl Von Lindé, botánico sueco, descubrió el primer sistema efectivo para denominar las especies.

 Asignó a cada planta un nombre compuesto por dos palabras latinas.

CUIDEMOS LA NATURALEZA !

 


martes, 1 de septiembre de 2020

Volvamos a nuestros libros y disfrutemos de ellos.

 


Volvamos a nuestros libros!



En que tiempo has pensado  regresar a los Libros ?




Es una buena pregunta ....Siempre hay un nuevo comienzo .

En estos tiempos tan difíciles para la humanidad  donde todo es incierto, y los afanes de estos días, hacen que puedas estar inquieto , triste, desconcertado, pensativo, y quizá olvidando la importancia de estar bien con los que te rodean ; entonces es tiempo de hacer algo fuera de lo común  ¡VOLVER A LOS LIBROS!.

Sabias que son los libros ? 

El libro te inspira, es arte, fotografía, estilo, historia, es un saber, es investigación, redacción, ortografía, diseño, es dar respuestas a lo que tu no sabes. 

Te abre una ventana a lo desconocido.

También es imaginación,  creación, es transformar tus propias palabras en poesía.

Es un pasado  un presente , y lo mas importante es la magia de reunir la familia para contar cuentos, historias reír aprender y gozar .

  Un libro es narración.


Es estar conectados con muchos editores , pensadores, poetas, cuenteros, novelistas, Historiadores, paisajistas, en fin la lista es innumerable de las maravillas de los buenos libros.

A partir de hoy Pro-Ambi y su equipo de trabajo esta de regreso a los libros desde nuestra biblioteca.

Durante estos años de trabajo en educación e investigación  Ambiental , Pro-Ambi a tenido la bendición de hacer su propia biblioteca con donaciones de libros de diferentes entidades de Colombia, y de otros países.  

Nuestra gratitud a todos ellos !

Así que  seguiremos nuestra labor de educar , recordar e ilustrar a nuestros amables visitantes que hacen posible que  continuemos con nuestra labor por el Planeta.

GRACIAS.....Y si no tienes que salir cuídate quédate en tu casa  disfrutando  de un buen libro !

 

 

 

jueves, 21 de mayo de 2020

Durante la actual emergencia sanitaria producida por COVID - 19 en Colombia

Durante la actual emergencia sanitaria producida por el COVID- 19, HarvestPlus, con el apoyo de la Alianza de Bioversity International y el CIAT y diferentes organizaciones departamentales y municipales del país, han donado a agricultores más de 6 toneladas de semillas de fríjol, maíz y arroz biofortificado aportando a la seguridad alimentaria y nutricional de Colombia.



Se estima que entre tres y cuatro meses unas 70 toneladas de arroz, 76 toneladas de fríjol y unas 360 toneladas de maíz biofortificado estén alimentando a miles de familias en el país.


.  
En el Valle del Cauca, productores de Yumbo, El Darién, Pradera, Bolívar y Zarzal también han sido beneficiados con 250 kilos de semillas entre maíz, fríjol y arroz biofortificado.



Los cultivos biofortificados son obtenidos de manera natural a través de cruces en campo y contienen mayores niveles de micronutrientes como la vitamina A, hierro y zinc.  


miércoles, 15 de abril de 2020

Trabajemos desde casa

Dando un vistazo a  la tierra y el medio ambiente , la  Naturaleza realmente tiene que ver con lo mal que la tratamos, si dejamos de hacerle daño y vamos creando unos muros de contención, para evitar que esto que está pasando de las pandemias virus, bacterias afecten el organismo humano , podemos mantener un ambiente limpio y  así podemos impedir que esto dañino se expanda .

Sabemos que estamos confinados en nuestras casas para tomar unos tiempos de reflexión sobre qué o en que vamos a ayudar para darle un respiro a la naturaleza .

Demos un vistazo a todo lo que podamos ver referente a las plantas, arboles aves, insectos, apreciar el sol la lluvia su sonido , el viento y su sonido ,cosa que como bien sabemos no hay ruidos de la vida continua y robótica del hombre .

Disfrutemos de nuestro jardín ,y bueno porqué no pensar en hacer uno y llenar de color y armonía natural nuestros espacios .
Tengamos alternativas para esto que está ocurriendo en todo el mundo.

Al igual momentos de reflexión para volver a ver la Tierra y amar la Naturaleza, salir a las ventanas  y ver las maravillas de la creación tanto de día como de noche , tener propósitos de restauración, ya que nos a dado tanto tanto!


  Todos necesitamos de la naturaleza , ver un arbol, respirar ,ver las aves , flores y su colorido, el aire , el olor a tierra después de la lluvia, esa brisa envolvente son regalos que ella nos brinda .


Necesitamos de la naturaleza.. que esto que esta pasando nos sirva para cuidarla y darnos cuenta lo importante que es, y mostrar el respeto por ella, y ser conscientes  todos que  no podemos ser indiferentes ante tantos maltratos que se hacen contra esta maltratada tierra!

Bendiciones y gracias por visitarnos nuevamente 



miércoles, 8 de enero de 2020

Todos sean bienvenidos a nuestras próximas entregas

Seguiremos trabajando por esta maravillosa tierra!


 Únete a las próximas campañas , sencillas prácticas y lo mejor de dejando tu huellas de amor por la naturaleza.


 Es hora de renovar la mente y buscar nuevas metas!


El Planeta no te necesita....
Tu necesitas de el!


 Caminando y educando vamos unidos por el planeta!


 Las bellezas de la creación son indescriptibles, disfruta de ellas dando el cuidado y recordando que es tu casa!


Dale uso a las 3:  R,S
Recicla
Reduce
Reutiliza
Gracias por este año 2020 y que sea de bendiciones para todos los que visitan nuestras paginas y trabajan unidos por esta noble causa.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Líneas potenciales de eucalipto resistirían al anegamiento


Cuatro genotipos de eucalipto (Eucalyptus grandis) presentan mecanismos de defensa contra inundaciones en terrenos agrícolas, provocados por aumento a nivel subterráneo de agua o por precipitaciones excesivas.


Así lo estableció Yenny Magaly Castrillón Bolaños, magíster en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, quien desarrolló el estudio “Descripción de cambios ocasionados a nivel estructural y ultraestructural en las raíces de cuatro genotipos de Eucalyptus grandis”, con el propósito de entender cuáles son las alteraciones que presentan los diferentes genotipos de esta planta para adaptarse a estrés hídrico por anegamiento.


Para ello diseñó un experimento con plántulas de eucalipto de los cuatro genotipos, los cuales fueron seleccionados por Smurfit Kappa Cartón de Colombia –empresa productora de empaques de papel– y sembrados en macetas que se ubicaron en el campus de la UNAL Sede Palmira.

Las plantas se expusieron a dos condiciones hipotéticas: de campo convencionales y de anegamiento; 114 días después del trasplante se recolectaron las muestras de raíces sometidas a cada uno de los tratamientos y se observaron los resultados tanto en microscopía óptica de alta resolución como en microscopía electrónica de transmisión.


En términos generales, los genotipos evaluados de E. grandis presentaron reducción en la altura de la planta y en el diámetro de base del tallo, lo que se traduce en efectos negativos sobre el crecimiento y el desarrollo de las plantas a causa de la excesiva disponibilidad de agua. Sin embargo, los genotipos cuentan con la capacidad de tolerancia para seguir creciendo en condiciones de anegamiento.
La investigación también mostró que las células de las raíces de eucalipto evaluadas en condiciones de inundación presentan vacuolización, formación de aerénquima, células más grandes con alteraciones en mitocondrias, vesículas de Golgi, retículo endoplasmático y membrana celular, características microscópicas que se traducen en daños en la planta, pero que aun así siguen su desarrollo.

Tolerancia al calentamiento

Algunas predicciones sobre las consecuencias del calentamiento global aseguran que habrá cambios en el régimen hídrico de las regiones intertropicales, en las cuales se presentarán periodos tanto de sequía prolongada como de lluvias intensas con posteriores inundaciones.
En ese sentido, es imprescindible que los cultivos –en este caso el eucalipto– cuenten con material genético capaz de tolerar o adaptarse a estas condiciones ambientales adversas y siga produciendo la madera que requiere la industria.


El eucalipto es un género de árboles que actualmente está distribuido por gran parte del mundo, y que por su rápido crecimiento se emplea en plantaciones forestales para la industria papelera y maderera, además de otros usos medicinales y terapéuticos.

Consecuencias del anegamiento

“Los periodos de lluvia intensa y prolongada, junto con un pobre drenaje del suelo, llevan a suelos anegados que ocasionan acumulación de gases y suministro inadecuado de oxígeno (hipoxia) provocando condiciones anaeróbicas que inducen cambios físicos, químicos y biológicos, entre los que se destacan la producción de sustancias tóxicas en el suelo, el aumento de etileno en los tejidos de las plantas, la baja disponibilidad de nutrientes y los cambios en las células del córtex radical del eucalipto”, explica la investigadora Castrillón.
De este modo, el estudio del comportamiento de diferentes variedades y genotipos de eucalipto sobre su capacidad de respuesta para evitar o tolerar el exceso de agua en suelo contribuyen a encontrar materiales tolerantes a condiciones anegamiento que se puedan emplear en futuros programas de mejoramiento genético. En este caso, los cuatro genotipos evaluados por la investigadora corresponden a esas líneas potenciales.
El estudio cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que el E. grandis, uno de los eucaliptos exóticos más importantes en América del Sur, América Central, Asia y África según reportes considerados por la magíster Castrillón, cuenta con características de rápido crecimiento, productividad, buena calidad de fibras de celulosa, alta adaptabilidad a suelos y climas. Su valor industrial y comercial radica en que es una de las principales fuentes de materia prima de la actividad forestal en áreas tropicales.


La industria papelera emplea la fibra corta de eucalipto para fabricar papeles blancos de alta calidad. También se usa en la obtención de carbón vegetal, construcción rústica, fabricación de ensambladuras, triplex, entrepaños, construcción de botes, pisos, postes para alumbrado o de conducción eléctrica, o en proyectos de reforestación, de ahí su amplia distribución en todo el mundo.
A pesar de los resultados, es necesario realizar otros estudios con plantas en edades avanzadas de la especie, pues la investigación se hizo solo en plantas jóvenes que mostraron cambios para adaptarse al anegamiento, pero no se conoce su comportamiento en etapas maduras, advierte la investigadora.

Fuente Universidad Nacional - Palmira Colombia 

martes, 26 de noviembre de 2019

Calentamiento global reduciría hábitat de la sierra en el Pacífico


Al simular incrementos en la temperatura superficial del Pacífico colombiano, dentro de un contexto en que las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando a lo largo del siglo XXI, y tomando como referencia escenarios proyectados científicamente, la distribución del hábitat potencial de la especie Scomberomorus sierra cambiaría negativamente.




Este fue uno de los resultados de Sobeyda Arely Herrera Montiel, magíster en Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, quien determinó que en 2050 y 2080 la sierra disminuiría su probabilidad de presencia en más del 10 %.
La investigadora evaluó los cambios potenciales en la distribución de la sierra en condiciones de calentamiento global, con base en escenarios propuestos por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, y con la dirección del profesor John Josephraj Selvaraj y codirección de Karold Viviana Coronado Franco, dentro del Grupo de Investigación en Recursos Hidrobiológicos.


La sierra (Scomberomorus sierra), una de las especies de peces de mayor relevancia comercial en el Pacífico colombiano, aportó en 2013 el 2,9 % de la pesca artesanal. Se estima que en la región, donde existen más de 13.000 pescadores artesanales, las especies más aprovechadas son sierra, zafiro y jurel, según datos de ese mismo año.

Para contribuir a su protección, la investigadora Herrera evaluó diferentes escenarios climáticos que plantea el IPCC según los gases de efecto invernadero (GEI) proyectados para los próximos años, cuyo cálculo se puede medir en cambios de radiación que, en este caso, se evaluaron en tres escenarios de incremento: 2,6, 4,5, y 8,5 vatios por metro cuadrado para 2100.
A medida que aumentaron las concentraciones de GEI con los años y por lo tanto aumentó la radiación, la investigadora simuló el incremento en la temperatura superficial del mar para obtener la distribución de la sierra en los meses de estacionalidad de la especie (noviembre a abril) en diferentes periodos: corto (2020), mediano (2050) y largo plazo (2080), considerando que las mayores probabilidades de presencia de sierra se presentan cuando la temperatura fluctúa entre 25 y 27 °C.


 Entonces, si un incremento de la probabilidad de distribución mayor al 10 % respecto al valor actual es un cambio positivo, una disminución en la probabilidad de distribución mayor al 10 % es un cambio negativo, y los valores menores al 10 % son neutros, se determinó que un escenario de bajas emisiones de GEI (RCP 2.6) favorecería la distribución de sierra, sin importar el periodo ni el mes.


 Entre tanto, en un escenario de emisiones intermedias (RCP 4,5) presentaría una distribución equitativa entre cambios positivos y negativos, con una tendencia al incremento de los negativos a finales del siglo (2080).
Finalmente, los mayores cambios negativos, asociados con la disminución de la probabilidad de presencia de sierra, se presentaron en el escenario de emisiones altas (RCP 8,5) a mediano (2050) y largo plazo (2080).
“Los resultados reportados en el presente estudio servirán como insumo para tomar decisiones relacionadas con el manejo, aprovechamiento y conservación de la sierra, así como para generar posibles medidas de gestión y mitigación de los efectos del cambio climático sobre este importante recurso”, comentó la investigadora Herrera.


Distribución actual
Antes de los resultados predictivos para 2020, 2050 y 2080, la investigadora midió la distribución actual del hábitat de la sierra en el Pacífico, teniendo en cuenta variables oceanográficas como temperatura superficial del mar (TSM), clorofila-a –que depende de la disponibilidad de luz y nutrientes– y batimetría, que se refiere a las variaciones del relieve del fondo del mar. La información la obtuvo del Sistema de Información Ambiental Marina (SIAM) y del Grupo de Procesamiento de Biología Oceánica de la NASA.
Para analizar los resultados, la zona se dividió en norte (Chocó), centro (Valle del Cauca y Cauca) y sur (Nariño), y las probabilidades de distribución se clasificaron de 0 a 0,3 (baja), 0,4 a 0,6 (media) y entre 0,7 a 0,9 (alta) desde 2012 hasta 2016, entre noviembre y abril.
Los resultados mostraron que “la zona centro fue la de mayor probabilidad de distribución, pues se mantuvo relativamente constante todos los meses, comparada con la zona norte que presentó mayor probabilidad de distribución solo en enero, y con la del sur que mostró probabilidades medias a altas de diciembre a abril”, explicó la investigadora.

Fuente :  Universidad Nacional -Palmira -Colombia 




jueves, 14 de noviembre de 2019

Aprende más acerca del agua y los arrecifes coralinos


Son ecosistemas de la vida marina que alojan gran biodiversidad y  se desarrollan en aguas claras tropicales con salinidad relativamente alta.




Son ecosistemas de la vida marina que alojan gran biodiversidad y  se desarrollan en aguas claras tropicales con salinidad relativamente alta.

Existen arrecifes costeros que bordean el litoral, arrecifes de barrera, que se caracterizan por estar separados de la costa por una laguna profunda de aguas tranquilas y los atolones, que son arrecifes de barrera de forma anular.


A pesar de que se desarrollan en aguas moderadamente nutritivas, los complejos arrecifales constituyen uno de los ecosistemas biológicamente más diversos del planeta, debido a que son habitados por una inusual cantidad de especies de equinodermos, moluscos, crustáceos, gusanos, esponjas, anémonas, poliquetos, plumeros de mar, algas, cangrejos, camarones y peces que ocupan cada milímetro de la estructura.
El mar Caribe colombiano ocupa una posición intermedia en el desarrollo de estas formaciones; la región de mayor concentración es la que se encuentra en los alrededores de los cayos e islas del archipiélago de San Andrés y Providencia, donde hay cerca de 1.900 km2, que corresponden al 80% de los que posee Colombia. Se destaca la barrera coralina de la isla de Providencia, que con una longitud de 20 km, es la segunda en extensión de la cuenca del Caribe, después de la de Belice.


Dispersas sobre los altorrelieves del fondo de la plataforma continental, desde el Golfo de Urabá, hasta la península de La Guajira, hay una serie de formaciones coralinas que han crecido a pesar de que el lugar no es el más propicio debido a la descarga de las aguas dulces y de sedimentos procedentes de los ríos; la mayor concentración se encuentra en el sector central y es la que dio origen a las islas Tortuguilla y Fuerte, los archipiélagos del Rosario y San Bernardo y algunos bajos como el de Tortugas.



Por su parte, el Pacífico colombiano tiene pocas y no muy extensas formaciones coralinas; se destacan las de la isla Gorgona que alberga a 17 especies de corales escleractíneos, las de la isla de Malpelo y las de la Ensenada de Utría y Punta Tebada.

 Fuente: Ecolibro Ambientes Extremos de Colombia 


martes, 5 de noviembre de 2019

Propician gestión sostenible del agua en zona de reparación a víctimas

Un sistema de cámaras rompe presión para regular el flujo hidráulico; 800 m de tubería certificada; un humedal artificial para tratar aguas residuales, y dos sistemas para aprovechar aguas lluvias, son algunas soluciones entregadas a la comunidad de la vereda El Arenillo, considerada Sujeto de Reparación Colectiva por la Unidad para las Víctimas..

Humedal artificial subsuperficial para tratamiento de aguas residuales de 17 viviendas.

Estas herramientas fueron proporcionadas en el marco del programa Ideas para el Cambio, de Colciencias, en el cual participan la Asociación de Campesinos del Arenillo y el Grupo de Investigación Prospectiva Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

El proyecto “Construcción colaborativa para la gestión del agua y su integración con herramientas TIC en la vereda El Arenillo”, responde a un trabajo mancomunado entre Colciencias, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), la Unidad para la Atención y Reparación Integral a Víctimas, y el Grupo de Investigación Prospectiva Ambiental de la UNAL Sede Palmira.


Las soluciones co-construidas por la comunidad y el equipo UNAL Palmira en esta vereda del municipio de Palmira (Valle -Colombia )tres elementos principales: manejo integral de aguas, generación de energía eléctrica renovable y un sistema de información geográfica.
En el primer elemento se construyeron cinco cámaras rompe presión para el acueducto comunitario, con el fin de disminuir la presión en su sistema hidráulico, regular el flujo y evitar daños en la tubería de conducción. También se instalaron 800 m de tubería certificada para conducir el agua de consumo humano y se incorporó un dispositivo mecánico para medir agua (macromedidor) en la salida del tanque del acueducto.

Microturbina con capacidad de generación máxima de 1 kilovatio aprovechando energia cinética de la tubería del acueducto.

Otra de las soluciones fue un humedal artificial subsuperficial para tratar las aguas residuales de 17 viviendas de Arenillo Bajo, con un sistema para tratar las aguas grises con la ayuda de plantas especializadas, en este caso las especies Zantedeschia aethiopica, Heliconia sp. y Cyperus alternifolius, conocidas como cartuchos, heliconias y papiros, respectivamente.


Por último, se desarrollaron dos sistemas de recuperación de aguas lluvias con 10 m de canaleta para la recolección en la Institución Educativa Francisco Miranda y 12 m en la Casa Comunal de Arenillo Bajo, además de 12 m de estructura de soporte para la canaleta de la Casa Comunal, 13 soportes para la canaleta y 2 tanques de almacenamiento de agua de 55 galones.
Para la generación de energía eléctrica renovable se diseñó un microgenerador hidráulico en Arenillo Alto, con capacidad de generación máxima de 1 kilovatio, aprovechando la energía cinética de la tubería del acueducto.
Así mismo se instaló un módulo de energía solar que comprende dos paneles solares de 340 vatios cada uno, para cargar al menos seis celulares y herramientas o equipos eléctricos de bajo consumo.


Finalmente, se cuenta con un sistema de información geográfica utilizando la plataforma de Google Maps, en la que se incorporaron datos georreferenciados de los materiales y las características de la red de acueducto y la infraestructura, con acceso libre para que los habitantes lo puedan actualizar.
“El desarrollo del proyecto evidenció el empoderamiento y liderazgo de la mujer rural tanto en la construcción de tejido social como en el rescate de la minga como estrategia de trabajo solidario y fortalecimiento de la comunidad”, comentó Luz Stella Cadavid, coordinadora del grupo de investigación Prospectiva Ambiental y docente de la UNAL Sede Palmira.

Apropiación social del conocimiento
La comunidad de El Arenillo, conformada por 121 familias, es considerada Sujeto de Reparación Colectiva por la Unidad para las Víctimas debido a hechos victimizantes ocurridos por el confinamiento desde 1999 hasta 2004, por parte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Entre las acciones complementarias para reparar a sus habitantes figura Ideas para el Cambio, un programa de Colciencias que propicia espacios experimentales para la apropiación social del conocimiento científico-tecnológico, mediante el trabajo conjunto entre las comunidades y expertos en ciencia, tecnología e innovación.
En este caso, el equipo de Prospectiva Ambiental de la UNAL Sede Palmira fue el ganador de la convocatoria para implementar una solución en el territorio, por encima de cuatro grupos de investigación de otras instituciones. La UNAL aportó más de 37 millones de pesos para la financiación del proyecto y Colciencias contribuyó con otros 180 millones de pesos.

Fuente : Universidad Nacional -Palmira-Colombia