jueves, 11 de abril de 2024

“Futuramente”, un proyecto que formará docentes y estudiantes en investigación

 El limitado acceso a educación de calidad y la falta de oportunidades para desarrollar habilidades en áreas críticas como la ciencia y la tecnología motivaron la creación del proyecto “Futuramente - Fortaleciendo Vocaciones Regionales”, liderado por profesores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), que pretende formar investigadores en 7 departamentos del país. Durante 3 años, docentes y estudiantes de los colegios seleccionados tendrán acceso a capacitaciones y podrán participar en semilleros de investigación.

Una de las principales preocupaciones abordadas por este proyecto es el fortalecimiento del sistema educativo, especialmente en un contexto marcado por los desafíos derivados de la pandemia como nuevas pedagogías, uso asertivo de la tecnología y necesidad de adaptación curricular y socioemocional. Para solucionarla se propone implementar diferentes módulos de formación presencial y virtual, además de crear semilleros de investigación en las instituciones educativas de algunos municipios del Valle del Cauca, Tolima, Arauca, Atlántico, Cundinamarca, Amazonas y Caldas.

“Han pasado siete meses del proyecto y estamos en la primera fase de visitas a los municipios, recopilación de datos y apertura de convocatorias. Por ejemplo en Caldas fuimos a Villamaría, La Victoria y Samaná, incluso Fresno en el Tolima, y se está haciendo el itinerario para programar rutas en los próximos meses hacia Cundinamarca, Cali y otros municipios del Valle del Cauca”, así lo menciona la profesora Elisabeth Restrepo Parra, doctora en Ingeniería y directora de Investiga CDT de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, del Departamento de Física y Química de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales.

La directora del proyecto explicó que se conformarán 70 semilleros de investigación por departamento, dirigidos por docentes de la UNAL totalmente gratis, involucrando a 420 en las instituciones educativas y centros de desarrollo infantil (CDI). Cada uno estará compuesto por 2 docentes y 50 estudiantes, dedicando 5 horas semanales a actividades de investigación y con reuniones periódicas, y estará respaldado por la Convocatoria 27 del Sistema General de Regalías del Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación, bajo un presupuesto de un macroproyecto de 10.000 millones de pesos”.

Respecto a los módulos de formación,el proyecto contempla impartir tres diplomados híbridos con una duración de 144 horas cada uno. El Diplomado Maestro de Maestros está dirigido a docentes, con un enfoque en el análisis de las prácticas investigativas/docentes, el contexto de la práctica pedagógica y educativa, la praxis pedagógica, reflexiones sobre la enseñanza como construcción, y la convivencia y diálogo en el escenario educativo.


El proyecto tendrá 3 años de desarrollo, en los cuales se abordará de la siguiente forma: primer año, en esta etapa inicial se realizará un acercamiento a las Secretarías de Educación de los 7 departamentos, para identificar y mapear las instituciones educativas participantes. Además se convocará a estas instituciones a participar en el proyecto y se implementará la estrategia del programa “Maestro de Maestros”.

En el segundo año se conformarán los semilleros de investigación y se acompañará su desarrollo en las instituciones educativas. Se organizaran ferias científicas para divulgar las experiencias y aprendizajes y se fomentarán espacios virtuales de aprendizaje para desarrollar capacidades científicas en ciencia, tecnología e innovación (CTeI) e investigación en actores sociales, familias y líderes juveniles.

En el tercer año se continuará el acompañamiento de los semilleros de investigación, evaluando, certificando y divulgando la experiencia obtenida a lo largo del proyecto.

Este proyecto pretende impactar a más de 21.000 estudiantes y 840 docentes, fortaleciendo las vocaciones científicas y culturales en las regiones participantes. Sin embargo se enfrenta a desafíos logísticos y de coordinación para llegar a todas las instituciones educativas y asegurar la participación de los profesores y estudiantes.

Por último, la directora del proyecto menciona que “esta iniciativa representa un esfuerzo integral como estrategia basada en la formación de docentes y estudiantes para crear espacios de investigación en las instituciones educativas que contribuyan al crecimiento y desarrollo de las comunidades locales, enfrentando los desafíos presentes en sus territorios como la agricultura, el medioambiente, el desempleo, la salud alimentaria y el saneamiento de residuos, entre otros aspectos”.





Nueva técnica para obtener nanopartículas mejoraría eficacia de paneles solares


La molienda mecánica destaca por su relativa simplicidad, bajo costo y capacidad para llevarla a escala industrial, lo que la convierte en una opción idónea para fabricar paneles solares fotovoltaicos. Mediante esta técnica, ingenieros caracterizaron nanopartículas (de tamaños imperceptibles al ojo humano) de silicio y óxido de zinc que servirían para mejorar las celdas solares, es decir los dispositivos que convierten la radiación solar en energía eléctrica.

Entre estas técnicas se incluyen la síntesis química, la deposición química de vapor (CVD), la ablación láser y la electroerosión.

Cada una de ellas presenta ventajas y desventajas específicas en términos de control de tamaño, forma, composición y estructura de las nanopartículas producidas. Sin embargo, la molienda mecánica destaca porque es un proceso relativamente sencillo y económico.

Este consiste en reducir el tamaño de las partículas mediante la fricción y colisión entre ellas en un medio de molienda, como bolas o barras, dentro de un recipiente rotatorio. Este método se utiliza para producir materiales finos en diversas industrias, desde la metalurgia hasta la producción de polvos cerámicos.

La estrategia de obtener nanopartículas de silicio y óxido de zinc se les ocurrió al profesor Roberto Andrés Bernal Correa y a la ingeniera física Diana Valentina Herrera Díaz, de la de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales.

El silicio se encuentra en la naturaleza y se emplea en electrónica y en la producción de vidrio. El óxido de zinc, extraído del mineral de zinc, se utiliza en protectores solares y pinturas, por sus propiedades protectoras y farmacéuticas.

“Las celdas solares son fundamentales para generar energía eléctrica a partir de fuentes renovables. Esto implica la necesidad constante de mejorar la eficiencia y reducir costos. En este contexto, el óxido de zinc y el silicio son candidatos prometedores para optimizar la eficiencia energética de las celdas solares”, señala la ingeniera física.

Una molienda eficaz

En esta investigación se empleó un equipo planetario de bolas bajo condiciones específicas de molienda, con una relación 10:1 de masa de bola a polvo y tiempos de molienda variados. Para el silicio se añadió solvente (alcohol isopropílico) antes de la molienda y se dejó secar a temperatura ambiente.

“Para la técnica de molienda mecánica se aplicaron tiempos de molienda de 1, 5, 10, 15 y 20 minutos a 500 revoluciones por minuto (rpm) en el equipo Pulverisette 7 Premium Line. La caracterización de las partículas se hizo mediante difracción de rayos X, espectroscopía Raman y  microscopía electrónica de barrido, con el fin de analizar la cristalinidad, composición química y morfología de los polvos resultantes”, explica la ingeniera.

A través de microscopios se observaron variaciones en el tamaño de las partículas, con la formación de aglomerados de partículas más pequeñas. A medida que aumentó el tiempo de molienda se evidenció una reducción en el tamaño de los aglomerados y una segmentación en las partículas, lo que sugiere una influencia significativa del tiempo de molienda en las características morfológicas de los polvos de óxido de zinc obtenidos.

La técnica de difracción de rayos X reveló que el óxido de zinc conservó su forma cristalina a pesar del proceso de molienda, aunque el tamaño de los cristales disminuyó al aumentar el tiempo de molienda.

Por otro lado, la espectroscopía Raman proporcionó información sobre las vibraciones atómicas dentro del óxido de zinc, y se observó la aparición de algunas impurezas y vacíos en la estructura durante el proceso de molienda, fenómenos naturales que no afectan la obtención de nanopartículas.

Tales hallazgos contribuyen tanto al entendimiento fundamental de estos materiales como a la apertura de nuevas posibilidades para su aplicación en la mejora de la eficiencia energética de las celdas solares, lo que tendría un impacto significativo en la transición hacia fuentes de energía más sostenibles y limpias.







miércoles, 10 de abril de 2024

Patentan herramienta para la agricultura familiar: la evolución del azadón

 Con la “azada surcadora” es más fácil que con el azadón tradicional hacer surcos y preparar el suelo para ubicar semillas, desterronar o aplicar nutrientes. Por su diseño, favorece el trabajo ergonómico y disminuye tanto los esfuerzos para el agricultor como el impacto negativo en el suelo. Esta nueva patente de la UNAL garantiza una herramienta que hoy no está disponible en el mercado.

Según el DANE, alrededor del 80% de los campesinos colombianos utilizan herramientas manuales como el azadón, que es una lámina de hierro rectangular afilada en su perfil y sujeta con un mango de madera.

“Tanto el azadón como la gambia (una azada con cuerpo más angosto) son herramientas fundamentales para terrenos pendientes, pero su poca evolución sigue haciendo difícil usarlas”, señala el ingeniero agrícola Gustavo Jiménez Narváez, egresado de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

Con esto en mente, ya desde su trabajo en el campo desde la década de 1950, el ingeniero Narváez confirmó una necesidad aún hoy latente. “En terrenos muy extensos los fertilizantes se aplican 'al voleo', es decir tomando un puñado de pequeñas partículas para lanzarlo y esparcirlo con ayuda del viento. Sin embargo, mientras la planta echa raíces este proceso se puede ver afectado por un 'periodo de lavado', que consiste en que la lluvia arrastra el fertilizante impidiendo que se aproveche”, explica.

Con la llegada de tecnologías de prototipado 3D en polímeros, y apoyados en el dibujo asistido por computadora (CAD), lograron réplicas de forma más ágil, modificaron las formas, mejoraron el espesor, la longitud y el ángulo, sin tener que acudir a procesos. . complejos de fabricación como la fundición.

“Elaboramos diferentes diseños hasta llegar al definitivo: una herramienta novedosa que no sella los poros del suelo, a diferencia del azadón tradicional. Tanto es así, que la probamos en un proyecto en el municipio de Cumbal (Nariño) y constatamos que podríamos calificarla como una herramienta sostenible, que no maltrata ni erosiona significativamente el suelo”, añade.

En la actualidad evalúan la posibilidad de comercializar la herramienta en Colombia y Latinoamérica: “hemos conversado con fabricantes de herramientas y con colegas de otras instituciones, como la Universidad Tecnológica de Pereira, para evaluar la posibilidad de aplicarle a la azada un recubrimiento metálico que mejore sus propiedades tribológicas y evite que las partículas del suelo húmedo se adhieran. También estamos diseñando otras herramientas para extraer papa de forma más ágil y menos agresiva”, finaliza el profesor García.

Todos los docentes implicados forman parte del Grupo de Investigación de Diseño Mecánico Computacional (DIMEC) de la UNAL Sede Medellín, y para el fundido de algunas piezas recibieron apoyo del Grupo de Investigaciones Pirometalúrgicas y de Materiales (GIPIMME) de la Universidad de Antioquia.

Prototipo de azada surcadora hecha con impresión 3D y herramienta definitiva












martes, 9 de abril de 2024

Bolsos con residuos textiles que le apuestan a una mejor salud mental en Manizales

Retazos de telas, reatas, cinturones o cordones sirven como materia prima para elaborar “Bolsos con propósito”, una iniciativa de la Fundación FunPaz apoyada por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, que además de darle una segunda vida más sostenible a estos residuos, busca incentivar actividades manuales y creativas para 10 personas de entre 22 y 50 años que les sirvan como terapia para superar el nefasto laberinto de la adicción a sustancias psicoactivas.

“’Bolsos con propósito: tejiendo esperanza con residuos” es más que un simple acto de reutilización creativa de materiales textiles, es un recordatorio tangible de la capacidad de generar nuevos ciclos de vida, lo cual aplica para los residuos pero también para las personas que, afectadas por la adicción a las drogas, pueden encontrar nuevas sendas de vida, lejos de este flagelo”, señala la ingeniera en Medio Ambiente Manuela Marín Toro, de la Oficina de Gestión Ambiental de la UNAL Sede Manizales.

Durante 3 y 6 meses, cada uno de los 10 integrantes del grupo que forman parte de este proyecto encuentran en el tejido de bolsos de diferentes colores y tamaños una terapia que les permite destinar parte de su tiempo a una actividad creativa, realizada con sus propias manos, en la que el proceso tanto como el resultado pueden serles satisfactorios; en otras palabras, se dan cuenta de lo que son capaces de hacer.

Para FunPaz, la elaboración de los bolsos funciona como terapia ocupacional y desempeña un papel fundamental en la rehabilitación de personas con trastornos por consumo de sustancias, así que apuestan completamente a una mejor salud mental en la ciudad.

En dicho periodo los participantes elaboran 10 bolsos en promedio, con precios entre 30.000 y 150.000 pesos. El 10 % de las ganancias son para los pacientes, otro 10 % se destina al grupo para desarrollar actividades, un 30 % para comprar cremalleras o botones, entre otros insumos, y un 50 % para suplir necesidades del grupo, ubicado en la vereda La Cuchilla del Salado, a unos 15 minutos de Manizales.

La ingeniera Marín anota que “los ingresos generados por la venta de los bolsos se reinvierten en el proyecto, y además se destina un porcentaje para que los pacientes tengan un ahorro personal para cuando finalicen su tratamiento clínico”.

“Bolsos con propósito: tejiendo esperanza con residuos” es liderado por tres entidades: la Fundación FunPaz, Clínica de Salud Mental, encargada de la terapia ocupacional para la rehabilitación de individuos con trastornos por consumo de sustancias; Coveta SA, empresa de tejidos industriales de Manizales que dona las lonas para elaborar los bolsos, y la UNAL Sede Manizales como agente encargado del relacionamiento estratégico entre ambas entidades para obtener recursos, además del acompañamiento y las charlas sobre la conservación del medioambiente, entre otros.

No solo estamos reduciendo el impacto ambiental de la industria, sino que también estamos promoviendo la autoestima, la creatividad y la conexión con la comunidad entre aquellos que luchan consigo mismos diariamente”, agrega la ingeniera.

Para ofrecer los bolsos se creó un catálogo digital que muestra las características de cada uno, cómo se elaboró, cuánto cuesta y quién lo fabricó. Además, el próximo 26 de abril, en el hall central del campus Palogrande, habrá una feria con diferentes estands en la que participará “Bolsos con propósito”.

“Esta iniciativa y este relacionamiento entre entidades ha logrado fortalecer lazos de responsabilidad ambiental en la ciudad y prevenir el consumo de drogas en Manizales, ciudad que presenta uno de los registros más altos en el país, incluso por encima de Bogotá”, anota la experta. 

“Además los talleres no quedan allí, pues los encuentros buscan que los estudiantes se sensibilicen e incluso se incentiven en visitar la Fundación y aprendan a hacer uno de los bolsos, proceso que requiere de dedicación, sentido y creatividad”, concluye la ingeniera.







lunes, 8 de abril de 2024

Escuelas de pesca para preservar tradiciones de comunidades indígenas amazónicas

 Tejer las mallas para pescar en ríos y lagos de Yahuarcaca –en la Amazonia colombiana–, o saber cuándo utilizar cerbatana o anzuelo para tener una faena más efectiva no es algo que se aprenda en un colegio o una universidad; este conocimiento ancestral que poseen los indígenas ticuna se transmite de generación en generación, pero está amenazado por la creciente interacción de los jóvenes con prácticas occidentales, que degradan sus tradiciones. Con la Escuela de Artes de Pesca se busca evitar que esto suceda y así garantizar la continuación de esta práctica esencial para su seguridad alimentaria.

Algunas poblaciones viven directamente relacionadas con el agua porque se alimentan de los recursos pesqueros, como Leticia, en la zona de frontera con Brasil y Perú, en donde se registra el mayor consumo de pescado por persona en el mundo: entre 20 y 24 kilos al mes, lo que querría decir que los pobladores ribereños de ríos o lagos de la cuenca amazónica todos los días consumen pescado.

Para fortalecer este acervo que solo se hereda de ancianos a jóvenes y nietos por medio de la tradición oral en lengua maguta o ticuna, la Escuela de Artes de Pesca, proyecto liderado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sedes Bogotá y Amazonia, cuenta con la participación de pescadores locales, quienes comparten los conocimientos y destrezas adquiridos durante años de práctica en las llamadas artes de pesca.

La iniciativa es liderada por la Facultad de Artes de la Sede Bogotá, junto con el Laboratorio de Manejo y Gestión de Humedales de la Sede Amazonia, la Asociación de Pescadores de los Lagos de Yahuarcaca (TIKA), la Universidad de Humboldt (Alemania), la Fundación Grupo Proa de Colombia y la Fundación Mandioca de Países Bajos.

El proyecto forma parte de uno más grande, conocido como “Pulsos del Agua”, gracias al cual la Universidad ha hecho valiosos aportes para entender el tema pesquero en la Amazonia como una actividad que va más allá de lo económico y que forma parte fundamental de la tradición cultural ticuna.

Al respecto, el profesor Santiago Duque, de la UNAL Sede Amazonia, señala que “cuando se conoce, entiende y comprende el territorio que se habita, se puede conservar y cuidar, pero cuando no conozco nada y no me interesa nada, solo dejo que se vaya deteriorando, que se vaya acabando. Tristemente Colombia tiene territorios maravillosos, pero en donde dejaron de fortalecerse y preservarse la cultura, la tradición, nos volvimos citadinos”.

“En ese sentido, la iniciativa apuesta por mejorar la capacidad de empoderamiento y gobernanza ambiental de los pueblos locales, a través de la interacción entre academia y poblaciones locales”.


Precisamente, mediante la conjunción de los saberes tradicional y de la academia, hace 25 años la Universidad adelanta un programa de trabajo en el Sistema Lagunar y Quebrada de Yahuarcaca –un lugar único con 21 lagos interconectados con influencia directa en el río Amazonas–, a partir del cual se ha desprendido una serie de acciones y de innumerables documentos entre artículos y tesis de pregrado y posgrado que referencian la enorme biodiversidad de este territorio.

Los primeros trabajos se centraron en el estudio de la limnología, rama de la ecología que estudia los ecosistemas acuáticos continentales como lagos, lagunas, ríos, charcas, marismas y estuarios.

También se diseñaron estrategias para mejorar la pesca, lo que permitió que volvieran a nadar pirarucús, arawanas, bisagras y gamitanas (o cachamas negras), especies emblemáticas del sistema amazónico, gracias a un proyecto de recuperación de la pesca liderado desde hace 12 años por la Sede Amazonia y TIKA. Además, desde hace varios años se avanza en un ordenamiento pesquero que permita proteger este entorno, del cual dependen unas 2.800 personas.

Delfino Parente, presidente de TIKA, destaca que ahora, con la Escuela de Artes de Pesca lo que se busca es que los jóvenes se motiven en la pesca artesanal y la cultura propia, ya que “como comunidades indígenas vemos que nuestros jóvenes se gradúan del bachillerato y todavía siguen siendo pocos los que pueden acceder a la educación superior, a la universidad; y así hemos perdido muchos jóvenes en la drogadicción o se van a otros lugares a hacer cosas que no deben y nosotros como líderes sociales estamos en la lucha para evitar que esto suceda”.

Agrega que, “el propósito de la Escuela es que, por ejemplo, puedan formular proyectos para su propio beneficio, donde sean los mismos jóvenes quienes se encarguen de aspectos como monitoreo, control y vigilancia de sus propios territorios”.

Museo virtual

En esa apuesta por la recuperación y el intercambio de conocimientos que sirvan como legado para las futuras generaciones, la idea es compartir las enseñanzas de los pescadores en temas como la manera de elaborar las grandes mallas con las que se pesca en el río Amazonas, que es muy profundo, o saber el uso de artes tradicionales como la cerbatana o el anzuelo y cuándo utilizar qué tipo de carnadas.

Como el desafío es que la información no se pierda de una generación a la siguiente, en estos seis meses que dura la primera parte del proyecto, el equipo de Artes de la UNAL se propone crear un museo virtual que cuente con obras artísticas, videos y fotografías que muestren las tradiciones de pesca y al que puedan acceder los pobladores locales.

El proyecto “Pulsos del Agua” tiene 7 iniciativas más, centradas en arte, música, danza o recuperación del dibujo, a través de las cuales se busca que el país reconozca el valor de la cultura anfibia y que apueste por recuperarla y preservarla.






viernes, 5 de abril de 2024

Como en una foto: observan en píxeles cómo se mueve la humedad por las cordilleras colombianas

 La cordillera de los Andes entra a Colombia dividida en tres ramificaciones y funciona como una barrera natural impidiendo la entrada y salida de vientos que transportan humedad, fundamentales para la ocurrencia de lluvias, la presencia de ríos y la disponibilidad de agua en general. Por primera vez se examinó en el país la circulación de los vientos en la atmósfera, según la altura de cada montaña que rodea las cuencas de los ríos Magdalena y Cauca. El nuevo método de análisis constata la importancia de estudiar el paisaje colombiano solo, pues es muy distinto a cualquier otro en el mundo.

Los paisajes de Colombia sorprenden no solo por su belleza sino también por sus particulares dinámicas naturales: lluvias, vientos o radiación solar. “Por ejemplo aquí la circulación atmosférica –es decir, los vientos que se mueven en el país– es especialmente compleja por la proximidad con el Pacífico y el Atlántico, la cuenca del Amazonas y los Llanos colombo-venezolanos”, explica Mónica Andrea Bonilla Rodríguez, magíster en Ingeniería - Recursos Hidráulicos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

Los vientos transportan la humedad a la troposfera, que es capa de la atmósfera que está en contacto con la Tierra, donde están las nubes, por ejemplo; por eso influyen en la presencia de lluvia, ríos, quebradas y aguas subterráneas, fenómenos fundamentales para el equilibrio y la vida en el planeta, por eso ha sido importante estudiar su dinámica.

“Aunque algunos investigadores han evaluado la incidencia de los Andes en la circulación de estos vientos, hasta ahora no se había profundizado a escala regional ni con datos de reanálisis (comparando con otras investigaciones), por eso decidí trabajar con las cuencas de los ríos Magdalena y Cauca”, señala la magíster Bonilla.

Para eso propuso un nuevo método que consiste en representar las cordilleras con tamaño de pixel (serie de cuadritos similares a los que componen una fotografía y que se ven al hacer zoom), pero relacionados con imágenes satelitales que muestran a qué altura sobre el nivel del mar está una porción de terreno o pixel específico.

“Estas delimitaciones pueden variar de tamaño, y por ende de resolución o detalle. Nosotros propusimos hacer el estudio con píxeles de 0,25 que, a escala real, pueden ser recuadros de 25 km X 25 km”, explica.

Así, “delineó” el filo de la cordillera apuntando cada altura por pixel y representando cada irregularidad. “Gracias a esto calculamos la presión atmosférica en cada zona, hicimos otros análisis matemáticos y llegamos a hallazgos como estos: la cuenca del Magdalena no tiene ingresos directos de humedad proveniente del Pacífico, los vientos llegan a la cuenca del Cauca, pero no superan la cordillera Central”.

De igual forma, constató que en la zona norte de la cuenca del Magdalena –en municipios como Puerto Triunfo– hay mucha humedad y lluvia porque no existe una “barrera” frente a la costa Caribe. Al respecto menciona que “nuestras condiciones hidrológicas tienen mucha variabilidad a causa de las montañas, por eso es crucial hacer estudios específicos para esta zona del país, porque no se comporta como ninguna otra en el mundo”.

Así mismo, con el objetivo de aprovechar la nueva información, probó 4 modelos globales para proyectar qué pasaría con los flujos de humedad en condiciones extremas de cambio climático, con miras a los años 2050 y 2100.

“Para este punto no obtuvimos resultados muy concluyentes, porque lo que hicimos fue interpolar y analizar datos globales en escalas locales. Sin embargo, uno de los modelos que mejor se comportó (siguiendo la línea de datos históricos) mostró un aumento de lluvias de casi el 40 % en la cuenca del Magdalena y de menos del 6 % en la cuenca del Cauca. Aunque no es un hallazgo confiable, sí es otra puerta que queda abierta para investigaciones futuras más precisas”, concluye la magíster Bonilla.






jueves, 4 de abril de 2024

Investigadores abordan riesgos zoonóticos en carne de monte, dieta tradicional en los Llanos Orientales

 Animales silvestres como chigüiros, iguanas, patos y hasta serpientes son usados como alimento en la Orinoquia, un comportamiento que forma parte de la cultura de caza y dieta habitual en varias regiones apartadas del país, pero que por tratarse de fauna nativa –de la que no se controla su salud, dieta ni higiene–, representa un riesgo para la seguridad alimentaria, además de las alteraciones en el ecosistema. Por eso es esencial generar información que fortalezca las estrategias de vigilancia epidemiológica de la región, y para ello un grupo de biólogos indaga sobre los virus y parásitos de estas especies que puedan enfermar a los humanos.

Investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y la Universidad Internacional del Trópico Americano (Unitrópico) en Yopal (Casanare) desarrollan un proyecto para identificar los agentes zoonóticos (microorganismos que puedan transmitirse de los animales al ser humano y enfermarlos) presentes en la “carne de monte”, como se le conoce popularmente a estos alimentos.

El trabajo, liderado por los docentes Lady Correa e Óscar Rodríguez, de Unitrópico, tiene como objetivo principal identificar virus y parásitos en muestras de los animales silvestres que consume la comunidad, recogidas en áreas rurales de Yopal y Paz de Ariporo. Entre los animales cazados, y de los que se han tomado muestras, se encuentran mamíferos como chigüiros, armadillos y zarigüeyas o “chuchas”; reptiles como iguanas, tortugas, boa güio y babillas; y aves silvestres como garzas y patos “pelones”.

La profesora Nubia Matta, líder del grupo de Investigación Caracterización Genética e Inmunología de la UNAL, señala que “buscamos identificar parásitos y virus tan peligrosos para el ser humano como la influenza, bacterias como Leptospira y parásitos sanguíneos como Plasmodium, que comúnmente son portadas por aves y mamíferos silvestres; queremos identificar cuáles pueden estar provocando enfermedades por zoonosis en la región, y de qué tipo”.

“Luego de tomar las muestras de sangre, cloacales e hisopados orofaríngeos (secreciones nasales), las analizamos en laboratorio; aunque varios de estos estudios toman más tiempo que otros, en los hallazgos preliminares, en la sangre de zarigüeyas y chigüiros encontramos parásitos como tripanosomas, y en iguanas hallamos parásitos asociados con la malaria”, destaca la experta. Estos resultados subrayan la necesidad de continuar monitoreando y comprendiendo los riesgos de salud asociados con las prácticas alimentarias en los Llanos Orientales.

El proyecto no solo busca identificar los riesgos asociados con la manipulación de fauna silvestre, sino que también involucra a la comunidad y estudiantes universitarios en la toma de muestras y análisis, contribuyendo así al desarrollo científico local y fortaleciendo las capacidades de investigación en la región.

La profesora Matta menciona que “además se busca crear conciencia entre las comunidades locales sobre los riesgos para la salud asociados con la caza, la manipulación y el consumo de carne silvestre, por lo que los primeros hallazgos arrojan luces para futuras investigaciones e implementación de medidas preventivas en la región; también esperamos que los resultados finales del estudio sirvan como una herramienta educativa para promover prácticas alimentarias más seguras y sostenibles en la región”.

Además, la colaboración entre instituciones académicas y entidades gubernamentales es fundamental para garantizar la salud pública y el bienestar de las comunidades rurales en toda la región de la Orinoquia.

Enfoque crucial para la salud pública

En la lucha de las enfermedades zoonóticas, la vigilancia y el control de epidemias emerge como un pilar fundamental para la salud pública. Es común el estudio de enfermedades tropicales transmitidas por picaduras de insectos, como dengue, malaria, chagas, entre otras, y una de las grandes alertas es su rápida y elevada transmisión; en este sentido, la vigilancia de microorganismos ha estado enfocada en agentes de común aparición, por eso es necesario analizar otros agentes que puedan provocar zoonosis en los humanos.

La extensa zona rural del Casanare, su gran biodiversidad, las costumbres y hábitos de sus pobladores –como la caza y el tráfico de animales– condicionan la presencia de organismos potencialmente infecciosos para el ser humano, de los cuales hasta el momento existe poca información e investigación.

De hecho, según un estudio previo de la Universidad de La Salle, realizado en Paz de Ariporo, las garrapatas presentes en chigüiros pueden transmitir enfermedades rickettsiales a los humanos, como neumonitis intersticial, miopericarditis (trastornos del corazón y vasos sanguíneos), lesiones cutáneas, meningitis linfocitaria, así como afectaciones hepáticas, renales y gastrointestinales, lo que sustenta la importancia de estudiar los riesgos asociados al cazar y manipular la “carne de monte”.

Esta investigación fue una de las ganadoras de la convocatoria del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias) que busca promover la investigación, el conocimiento y desarrollo de capacidades regionales. Además es financiado con recursos del Sistema General de Regalías en colaboración con el departamento de Casanare.






miércoles, 3 de abril de 2024

La energía nuclear está creciendo en el mundo y Colombia aún no está preparada

 Aunque desde hace 60 años en Colombia hay un reactor nuclear para labores de investigación, su funcionamiento es desconocido, y de hecho el rol que puede jugar esta energía en el país también, un campo que ha vuelto a estar en auge en el mundo y que a futuro podría traer un amplio desarrollo de radiofármacos (compuestos para diagnóstico y tratamiento de enfermedades), además de abastecer de electricidad a todas las regiones y disminuir la huella de carbono y su contaminación.

En 2012, mediante el Decreto 0381, el Gobierno nacional le asignó al Ministerio de Minas y Energía la competencia para adoptar la Política Nacional de Energía Nuclear y Materiales Radioactivos; sin embargo hoy no existe tal política, y hasta este año se llevará al Congreso la propuesta para generarla, teniendo en cuenta las necesidades energéticas del país: en donde el carbón va de salida, hay problemas con las reservas de gas, y es complejo seguir dependiendo de la energía hidroeléctrica cuando hay fenómenos ambientales como El Niño.

Por otro lado, desde la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín se está pensando en abrir un posgrado en reactores nucleares, un campo que, como asegura el profesor David Galeano, de la Facultad de Minas, dará de qué hablar en Colombia, y en el cual es de vital importancia tener profesionales que puedan atender la demanda de un campo que está en el olvido, aunque desde 1965 tiene un reactor en el corazón de Bogotá.

¿Pero qué es la energía nuclear? En una emisión del programa de ABC, de Periódico UNAL, el profesor Galeano aseguró que esta se produce cuando se rompe el núcleo del uranio, más específicamente de su isótopo 235, que es una variación de su masa y propiedades físicas, pero con la misma composición química; cuando se produce este quiebre se libera calor que es transferido a una fuente de agua que mueve una turbina y genera electricidad.

Según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), actualmente hay más de 400 reactores de potencia nuclear en más de 30 países, que suministran aproximadamente el 11 % de la electricidad mundial; y además de no producir gases de efecto invernadero, tiene múltiples usos que no solo benefician el medioambiente y la economía del mundo, sino también la vida cotidiana de las personas.

El profesor Galeano explica que esta energía tendrá muchos usos, entre ellos el “hidrógeno rosa”, que se refiere a producir hidrógeno a partir de reactores nucleares y que serviría para alimentar la pila de combustible de los carros eléctricos; para los llamados distritos térmicos, zonas en las que no se vende la energía sino el calor que desprende, para procesos industriales; la desalinización del agua del mar, el reemplazo de la quema de carbón, y la ciencia y tecnología nuclear para temas médicos, geológicos e hidrológicos.

Los residuos y la seguridad, aspectos que generan dudas

“Lo que sale de los reactores es agua en forma de vapor; por lo que allí no hay radiación, esta queda contenida en el núcleo. Por otra parte, en estas zonas los residuos se manejan de manera eficiente, pues no es un problema de volumen, por ejemplo si tomáramos todos los desechos que se han producido desde la década del 40 –cuando inició el auge de este tipo de energía–, podríamos llenar una cancha de fútbol americano”, indica.

“Aunque existen diversos mitos en torno a la energía nuclear, contrario a lo que se cree, los residuos nucleares no explotan, pues no es físicamente posible, y el 96 % de estos residuos se reciclan para otros procesos, tanto del mismo reactor como de otras labores, por lo que contamina menos y no ocupa tanto espacio; no obstante, hay un porcentaje de plantas nucleares que aún deben implementar un sistema para que solo salga vapor.

Se estima que la próxima generación de centrales nucleares –también llamados reactores avanzados innovadores–, generará muchos menos desechos que los actuales. Su construcción se prevé para el 2030, teniendo en cuenta los desafíos que se enfrentan en el mundo en el tema ambiental, y lo que se proyecta para los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Como indica el experto, el desastre de Chernobyl se dio ya hace muchos años y fue debido a problemas de diseño y operativos, y un pésimo manejo del accidente. Además ocurrió en los años 60, y desde ese momento este campo ha avanzado mucho. La energía nuclear no es sinónimo de armamento nuclear, pues para producir una bomba se necesita una composición de hasta 90 % de uranio, y las plantas trabajan con máximo un 4 %.

“Colombia no se quedará sin uranio, pero sí sin combustibles fósiles, que tienen una presencia marcada en zonas como el Medio Oriente o Venezuela; este metal está ampliamente distribuido en el territorio nacional, en 2012 se habían decretado unas 20 millones de hectáreas como reserva estratégica, pero hace falta más investigación y planeación para estar a la par de países latinoamericanos como Argentina, Brasil y México, que ya tienen plantas operando”, concluye el experto.






martes, 2 de abril de 2024

ADECUACIÓN DE SENDEROS Y ACOMPAÑAMIENTO A COMUNIDADES, ENTRE LAS ESTRATEGIAS.

 CVC FORTALECE TURISMO DE NATURALEZA EN EL DRMI RUT NATIVOS

Es toda una alternativa que prioriza actividades de contacto con la naturaleza, el paisaje y la biodiversidad. 

“Adrenalina nativa”, “Consciencia nativa” y “Ruralidad nativa” hacen parte de las rutas definidas en el marco del proceso de fortalecimiento al turismo de naturaleza, que la CVC adelanta en el Distrito Regional de Manejo Integral (DRMI) RUT Nativos.

 Cada una de estas rutas comprende diversas actividades, que van desde la adecuación de senderos e instalación de puntos ecológicos, hasta el acompañamiento en procesos de formalización empresarial a los diferentes actores de la cadena de turismo de naturaleza.

De acuerdo con Leonardo Fabio Pérez, profesional de la DAR BRUT de la CVC, se adecuaron senderos ecoturísticos en los atractivos “Sendero de la cueva del duende”, “Sendero ecológico La Playa”, “Sendero Los Pailones” y en la Reserva Natural Villa Juliana.

 También se adecuaron senderos y espacios dedicados a la educación ambiental en la Escuela Agroecológica El Rincón del Oso; en la finca agroecológica El Milagro; en la finca Las Palmeras; el parque escuela Pacha Mama; en el trapiche panelero Finca Estambul y en la Finca museo El Recreo. 

Las mejoras incluyeron la instalación de puntos ecológicos para la disposición de residuos sólidos en los voladeros “Aguapanela” “La Unión” y “Los Tanques”


Con este proyecto, se espera masificar el turismo de naturaleza en los municipios de Roldanillo, La Unión y Toro, con una variada oferta de atractivos turísticos que le den valor al territorio, promuevan su conservación y garanticen la sostenibilidad de la biodiversidad. 




lunes, 1 de abril de 2024

Es posible estimar cómo se comportará un deslizamiento y prevenir tragedias.

 Datos de la avenida torrencial ocurrida en Mocoa (Putumayo) en 2017, que implicó un poco más de 500 movimientos en masa, permitieron estimar –mediante dos metodologías– el nivel de amenaza en zonas específicas según la propagación que tendrían los deslizamientos de tierra superficiales. Esta información, que ya se aprovecha en otros países del mundo, se podría considerar aquí para mitigar con mayor efectividad el riesgo, elaborar mejores planes de ordenamiento territorial y proyectar adecuadamente una infraestructura segura.


Colombia es uno de los territorios con mayor amenaza por deslizamientos, con una probabilidad de media a alta “por su ubicación en el norte de América del Sur, una zona con un paisaje accidentado, lleno de montañas, con un clima tropical húmedo y patrones complejos de precipitación o lluvia”, explica Johnnatan Arley Palacio Córdoba, magíster en Ingeniería - Geotécnica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín.

Y aunque los movimientos en masa suelen iniciar en las partes altas de las montañas, su afectación a la población e infraestructura se da en las zonas bajas, luego de su propagación.

“Justamente en eso nos enfocamos: en determinar los parámetros y la información que se debe tener en cuenta para modelar la propagación de deslizamientos, concretamente en los detonados por lluvia, que son los más frecuentes, para estimar cómo, por dónde y a qué velocidad podrían desplazarse, información de vital importancia en la planificación territorial”.

Para esto el magíster trabajó con datos obtenidos de la avenida torrencial ocurrida en 2017 en la capital de Putumayo, donde ocurrieron más de 500 deslizamientos en un área de cerca de 40 km2.

“Trabajamos con dos modelos utilizados en otras zonas como los Alpes europeos, pero que se han empleado poco en geografías y climas tropicales como el nuestro. Para todo ello conté con la asesoría de los profesores Edier Aristizábal y Óscar Echeverri, y también del profesor Martín Mergili, de Austria”, anota.

Analizando lo ocurrido en Mocoa, el investigador Palacio estimó los rangos de los parámetros necesarios para cada modelo. “Así, para el más sencillo, llamado Flow-R, se determinó que, en caso de desprenderse suelo desde un área susceptible, el material podría modelarse con una velocidad máxima de 10 m/seg; entre 2 y 4 el rango que representa cómo se dispersa (pues este no se desplaza en línea recta), y 15 grados el ángulo mínimo entre en material deslizado y el depósito”, añade.

Para el modelo más complejo –conocido como r.avaflow– se establecieron algunas características físicas del material que se desprendió, y se estimó la fricción basal: “esta podemos entenderla imaginando dos esferas, una que baja rodando por un vidrio inclinado, a una alta velocidad y con poca fricción entre las superficies, y otra que baja por una pendiente de tierra y materiales diversos, moviéndose con mayor dificultad y fricción. La esfera se moverá en función de las características de cada superficie y de su propio material. Así estimamos, por ejemplo, si el movimiento en masa se detendrá en un punto o continuará. Para este modelo en específico es recomendable usar la fricción basal igual a la fricción del material que se desplaza”.

Así comprobó que con cada modelo es posible determinar la probabilidad mínima de afectación en una zona. El primero muestra gráficamente unas manchas de distintos colores, simbolizando una afectación que va del 0 al 100 %.

“Partiendo de esto definimos unos umbrales: todo lo que se encuentre bajo un 25 % se puede considerar con una afectación mínima, y lo que se encuentre por encima podrían como zonas que se verían afectadas. Sin embargo, los daños siempre deprenderán de los elementos expuestos como vías, viviendas, edificios o infraestructura vial”.

El segundo, por su parte, estima la altura del suelo que se podría depositar, la velocidad y la presión de impacto. “A partir de este modelo definimos que las zonas susceptibles son aquellas cubiertas por un depósito mayor a 50 cm, mientras aquellas cubiertas con depósitos menores no se consideran con gran afectación”.

Según el investigador, ambos modelos serían cruciales para la gestión del riesgo. Con base en sus estimaciones se podrían elaborar planes de ordenamiento territorial, regular la expansión urbana, proyectar grandes estructuras en lugares seguros, y construir muros de contención o similares para evitar tragedias.