viernes, 11 de septiembre de 2026

Universidad Nacional de Colombia participa en expedición por el Pacífico colombiano que le seguirá el pulso a El Niño

 Desde la superficie hasta las profundidades del océano, 75 puntos distribuidos en el Pacífico colombiano serán monitoreados para medir cambios en la temperatura, la salinidad, el oxígeno y otras variables que permiten entender qué está ocurriendo en el mar y su relación con el fenómeno de El Niño. La Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín participa en Misión Océano Capítulo Pacífico 2026, que integra el Crucero Oceanográfico N.º 65 para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN) y la campaña “Pacífico Abisal: geografías del azul profundo”.

La misión, liderada por la Comisión Colombiana del Océano y la Dirección General Marítima (Dimar), zarpó de Tumaco a bordo del buque de investigación científica marina ARC Simón Bolívar. De las 75 estaciones oceanográficas previstas, 46 están ubicadas en áreas marinas protegidas del Pacífico colombiano.

A bordo del buque, María Clara Lopera Orozco, estudiante de la Maestría en Ingeniería – Recursos Hidráulicos e integrante del Grupo Oceánicos, representará a la UNAL y participará en la medición de variables a lo largo de la columna de agua tales como temperatura, salinidad, oxígeno y otras . La información obtenida permitirá observar cómo cambian las condiciones del océano a diferentes profundidades y aportar datos para comprender su interacción con la atmósfera y el comportamiento de El Niño.

“En cada una de estas estaciones se toman mediciones de variables físicas, químicas y biológicas”, explica la profesora Yuley Cardona Orozco, de la Facultad de Minas de la UNAL Sede Medellín.

El océano guarda señales de lo que ocurre en la atmósfera

Una de las claves está en observar cómo cambia la temperatura del agua desde la superficie hacia las profundidades. Para hacerlo se utilizan instrumentos que registran el comportamiento de esta variable a distintas profundidades y permiten construir lo que los científicos denominan un perfil de temperatura.

“Queremos saber cómo son los perfiles de temperatura en el océano. Cuando digo perfiles de temperatura es que se mete un instrumento que, desde la superficie del mar hasta el fondo, va mostrando cómo está variando la temperatura”, señala el profesor Andrés Osorio Arias, de la Facultad de Minas de la UNAL Sede Medellín.

Medir lo que ocurre bajo la superficie es fundamental porque El Niño está asociado con la interacción entre el océano y la atmósfera. Los cambios en la temperatura del mar y su relación con las condiciones atmosféricas aportan información para establecer cómo evoluciona este fenómeno y comprender sus posibles efectos sobre el clima.

“La relación de la temperatura del océano y la temperatura atmosférica es la que nos dice si se activa o no se activa el fenómeno de El Niño”, menciona el profesor Osorio.

Aunque el Pacífico se monitorea mediante satélites, boyas y otros sistemas de observación, los cruceros permiten acercarse a una escala que esos instrumentos no siempre alcanzan. Las mediciones directas de la columna de agua permiten conocer qué está ocurriendo a diferentes profundidades y comparar esas condiciones entre distintos puntos del Pacífico colombiano.

“Es una foto de un instante, porque es lo que está pasando en este momento. No es una medición continua, pero al menos nos dice qué tan caliente está el océano y cómo es esa relación con la atmósfera”, agrega el investigador.

Mediciones ayudan a contrastar lo que muestran los modelos

El Crucero Oceanográfico forma parte del programa ERFEN (Estudio Regional del Fenómeno El Niño), de la Comisión permanente del Pacífico Sur, un esfuerzo regional de Colombia, Ecuador, Perú y Chile para monitorear las condiciones del Pacífico sudeste y hacer seguimiento a fenómenos de variabilidad climática como El Niño.

En Colombia, las mediciones se realizan periódicamente y permiten construir series de información sobre las condiciones océano-atmosféricas.

Además de observar las condiciones actuales, los datos recogidos permiten contrastar y validar la información obtenida mediante satélites, boyas oceanográficas y modelos matemáticos, con los cuales se ha construido un registro histórico del comportamiento del océano.

Según el profesor Osorio, estos cruceros se realizan periódicamente y permiten comparar las mediciones directas con los modelos existentes. De esta manera es posible establecer si el calentamiento se presenta de forma similar en todo el Pacífico colombiano o si existen zonas en las que las variaciones son más intensas.

La profesora Cardona anota que el ERFEN se desarrolla desde hace décadas mediante la cooperación de Chile, Ecuador, Perú y Colombia para hacer seguimiento a las condiciones del Pacífico sudeste. Aunque las campañas no necesariamente se realizan de manera simultánea entre los países, las mediciones periódicas permiten sumar información sobre un océano cuyos cambios no reconocen fronteras.

Mientras el ERFEN se concentra en el monitoreo de las condiciones océano-atmosféricas y la variabilidad climática, la campaña “Pacífico Abisal: geografías del azul profundo” busca ampliar el conocimiento sobre los ecosistemas marinos profundos y áreas de especial importancia ambiental.

Misión Océano Capítulo Pacífico 2026 articula además capacidades de la Armada de Colombia, Parques Nacionales Naturales, Fondo Acción, Invemar, Ideam, las universidades Nacional de Colombia, la Universidad de Antioquia y la Universidad del Valle, y el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada del Ecuador (Inocar).




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