Desde la superficie hasta las profundidades del océano, 75 puntos distribuidos en el Pacífico colombiano serán monitoreados para medir cambios en la temperatura, la salinidad, el oxígeno y otras variables que permiten entender qué está ocurriendo en el mar y su relación con el fenómeno de El Niño. La Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín participa en Misión Océano Capítulo Pacífico 2026, que integra el Crucero Oceanográfico N.º 65 para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (ERFEN) y la campaña “Pacífico Abisal: geografías del azul profundo”.
La misión, liderada por la Comisión Colombiana del Océano y
la Dirección General Marítima (Dimar), zarpó de Tumaco a bordo del buque de
investigación científica marina ARC Simón Bolívar. De las 75 estaciones
oceanográficas previstas, 46 están ubicadas en áreas marinas protegidas del
Pacífico colombiano.
A bordo del buque, María Clara Lopera Orozco, estudiante de
la Maestría en Ingeniería – Recursos Hidráulicos e integrante del Grupo
Oceánicos, representará a la UNAL y participará en la medición de variables a
lo largo de la columna de agua tales como temperatura, salinidad, oxígeno y
otras . La información obtenida permitirá observar cómo cambian las condiciones
del océano a diferentes profundidades y aportar datos para comprender su
interacción con la atmósfera y el comportamiento de El Niño.
“En cada una de estas estaciones se toman mediciones de
variables físicas, químicas y biológicas”, explica la profesora Yuley Cardona
Orozco, de la Facultad de Minas de la UNAL Sede Medellín.
El océano guarda señales de lo que ocurre en la atmósfera
Una de las claves está en observar cómo cambia la
temperatura del agua desde la superficie hacia las profundidades. Para hacerlo
se utilizan instrumentos que registran el comportamiento de esta variable a
distintas profundidades y permiten construir lo que los científicos denominan
un perfil de temperatura.
“Queremos saber cómo son los perfiles de temperatura en el
océano. Cuando digo perfiles de temperatura es que se mete un instrumento que,
desde la superficie del mar hasta el fondo, va mostrando cómo está variando la
temperatura”, señala el profesor Andrés Osorio Arias, de la Facultad de Minas
de la UNAL Sede Medellín.
Medir lo que ocurre bajo la superficie es fundamental porque
El Niño está asociado con la interacción entre el océano y la atmósfera. Los
cambios en la temperatura del mar y su relación con las condiciones
atmosféricas aportan información para establecer cómo evoluciona este fenómeno
y comprender sus posibles efectos sobre el clima.
“La relación de la temperatura del océano y la temperatura
atmosférica es la que nos dice si se activa o no se activa el fenómeno de El
Niño”, menciona el profesor Osorio.
Aunque el Pacífico se monitorea mediante satélites, boyas y
otros sistemas de observación, los cruceros permiten acercarse a una escala que
esos instrumentos no siempre alcanzan. Las mediciones directas de la columna de
agua permiten conocer qué está ocurriendo a diferentes profundidades y comparar
esas condiciones entre distintos puntos del Pacífico colombiano.
“Es una foto de un instante, porque es lo que está pasando
en este momento. No es una medición continua, pero al menos nos dice qué tan
caliente está el océano y cómo es esa relación con la atmósfera”, agrega el
investigador.
Mediciones ayudan a contrastar lo que muestran los
modelos
El Crucero Oceanográfico forma parte del programa ERFEN
(Estudio Regional del Fenómeno El Niño), de la Comisión permanente del Pacífico
Sur, un esfuerzo regional de Colombia, Ecuador, Perú y Chile para monitorear
las condiciones del Pacífico sudeste y hacer seguimiento a fenómenos de
variabilidad climática como El Niño.
En Colombia, las mediciones se realizan periódicamente y
permiten construir series de información sobre las condiciones
océano-atmosféricas.
Además de observar las condiciones actuales, los datos
recogidos permiten contrastar y validar la información obtenida mediante
satélites, boyas oceanográficas y modelos matemáticos, con los cuales se ha
construido un registro histórico del comportamiento del océano.
Según el profesor Osorio, estos cruceros se realizan
periódicamente y permiten comparar las mediciones directas con los modelos
existentes. De esta manera es posible establecer si el calentamiento se
presenta de forma similar en todo el Pacífico colombiano o si existen zonas en
las que las variaciones son más intensas.
La profesora Cardona anota que el ERFEN se desarrolla desde
hace décadas mediante la cooperación de Chile, Ecuador, Perú y Colombia para
hacer seguimiento a las condiciones del Pacífico sudeste. Aunque las campañas
no necesariamente se realizan de manera simultánea entre los países, las
mediciones periódicas permiten sumar información sobre un océano cuyos cambios
no reconocen fronteras.
Mientras el ERFEN se concentra en el monitoreo de las
condiciones océano-atmosféricas y la variabilidad climática, la campaña
“Pacífico Abisal: geografías del azul profundo” busca ampliar el conocimiento
sobre los ecosistemas marinos profundos y áreas de especial importancia
ambiental.
Misión Océano Capítulo Pacífico 2026 articula además
capacidades de la Armada de Colombia, Parques Nacionales Naturales, Fondo
Acción, Invemar, Ideam, las universidades Nacional de Colombia, la Universidad
de Antioquia y la Universidad del Valle, y el Instituto Oceanográfico y
Antártico de la Armada del Ecuador (Inocar).


