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viernes, 9 de agosto de 2024

Con participación de la UNAL, el Valle del Cauca adopta el primer Plan Agroecológico del país

 Más de 7.000 productores agro-ecológicos del departamento se beneficiarán con la implementación del Plan Agro-ecológico construido colectivamente y adoptado por el Valle del Cauca para el periodo 2024-2035, proceso acompañado por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

El nuevo Plan Agro-ecológico del Valle del Cauca, adoptado por la Ordenanza 656 del 11 de junio, contempla una inversión cercana a los 95.000 millones de pesos para transformar en los siguientes 11 años la agricultura departamental y beneficiar mediante su implementación a más de 7.473 personas agrupadas en 233 asociaciones agro-ecológicas.

La agro-ecología toma cada vez más interés en el mundo porque promueve la conexión de conocimientos científicos y tradicionales para desarrollar sistemas agrícolas sustentables. Por eso en el Plan también se propone promover la autosuficiencia alimentaria, posibilitar el acceso a la tierra con dignidad y asegurar la conservación de la biodiversidad y la inclusión de la agro-ecología en la producción rural.

Desde sus inicios esta iniciativa ha estado respaldada por la experiencia y acción de más de 20 años del Grupo de Investigación y del Centro de Pensamiento en Agro-ecología de la UNAL Sede Palmira, los cuales, a través de seminarios y encuentros con agricultores, han facilitado la apertura institucional hacia la investigación y el trabajo comunitario en los territorios. Así la Institución busca articularse al Plan mediante la participación activa en el grupo “Alianzas por la Agro-ecología”.

“Esta coalición buscará impulsar la agro-ecología en todos sus componentes: tecnológico, económico, social, político y ambiental, con la articulación de la Gobernación, organizaciones campesinas agro-ecológicas, el Instituto Mayor Campesino (Inca), el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) y la UNAL”, informa la profesora Marina Sánchez de Prager, coordinadora del Centro de Pensamiento y del Grupo de Investigación en Agro-ecología, el cual avanza en la formulación de proyectos para contribuir al bienestar de las comunidades.

“A partir de esta ordenanza la UNAL debe proyectarse más allá de sus paredes y seguir trabajando de manera integral con la comunidad, pues la agro-ecología es una herramienta poderosa para mitigar el cambio climático, bajar los costos de producción y promover la justicia social, fundamental para la sostenibilidad y la paz en los territorios”, enfatiza la coordinadora.

Con la adopción del Plan Agroecológico, el Valle del Cauca se convierte en el primer departamento de Colombia en asumir con acciones reales los pilares de la política nacional para el campo, la cual plantea: convertir el país en potencia agroalimentaria para promover la soberanía y seguridad alimentaria desde lo local; frenar la crisis del hambre; garantizar el derecho humano a la alimentación adecuada; sustituir las importaciones de alimentos y de insumos con base en la  petroquímica, y además estimular la producción rural con miras a fortalecer la agricultura campesina, familiar, comunitaria y popular.

Plan de Agro-ecología, un trabajo colectivo

En entrevista con la Agencia UNAL, el ingeniero agrónomo Fernando de Jesús Álvarez Ramírez, funcionario de la Secretaría de Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca de la Gobernación del Valle del Cauca y coordinador de la construcción colectiva del Plan, destacó que “la iniciativa se hizo con enfoque territorial y de género, lo que permitió una participación amplia de los municipios en las 4 subregiones del departamento: norte, centro, Pacífico y sur”.

“Para los agricultores que adopten prácticas agro-ecológicas el Plan incluirá incentivos, como subsidios para la compra de insumos orgánicos y apoyo técnico continuo. Estamos comprometidos a garantizar que los agricultores tengan acceso a los recursos necesarios para implementar estas prácticas y mejorar la rentabilidad y calidad de vida de las comunidades rurales, campesinas, indígenas y afrodescendientes”.

El Plan Agroecológico del Valle del Cauca prevé la implementación de 50 mercados agro-ecológicos, 20 casas de semillas, 500 escuelas campesinas de agroecología, y 8 casas museo para la memoria biocultural. Además, la construcción de redes subregionales de consumidores agro-ecológicos y la creación de 84 proyectos para la producción de energías alternativas y 178 biofábricas, con el apoyo de la UNAL y otras instituciones académicas y de investigación de la región.

La estrategia se estructuró en 4 dimensiones: (i) ecológica técnico-productiva para el manejo y la conservación de la agro-biodiversidad, (ii) histórico-cultural y espiritual para recuperar la memoria cultural y los saberes ancestrales, (iii) las económicas diversas y alternativas como la del cuidado, popular y solidaria, y (iv) organizativo-política e institucional, que fortalecerá el movimiento agro-ecológico y la integración de la agro-ecología con las instituciones de la región.

Dada la importancia del Plan, la agenda previa de la COP16 en la UNAL Sede Palmira inició con el conversatorio “Agroecología y futuro local, regional, territorial y planetario: una mirada desde el Valle del Cauca y el PLAVEV”, en el que se socializó parte de la iniciativa. Revívelo aquí.







jueves, 4 de mayo de 2023

Así avanza el plan “salvavidas” de los cocodrilos del Orinoco

 Después de un mes de la reintroducción de los 14 cocodrilos del Orinoco –2 machos y 12 hembras– en el río Tomo del Parque Nacional Natural El Tuparro, en Vichada, los datos obtenidos de los transmisores satelitales muestran avances positivos de este importante paso en la recuperación de su población y en la protección de su ecosistema.

Los individuos tienen entre 13 y 15 años y crecieron en la Estación de Biología Tropical Roberto Franco de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) ubicada en Villavicencio. Después de varios años de planeación, el 2 de abril se hizo realidad la liberación de esta especie que se encuentra en peligro crítico (CR) de extinción por la caza indiscriminada.

Como parte del proceso de transición a su nuevo hábitat, a 12 de ellos se les instalaron transmisores satelitales para hacerles monitoreo durante 24 horas en tiempo real y así conocer sobre su estado y comportamiento.

Dichos transmisores indican sus movimientos en tiempo real, si las hembras tienen comportamientos diferentes a los de los machos y también un tema muy importante: en dónde ellas ponen los huevos en la época de reproducción.

El profesor Mario Vargas Ramírez, del Instituto de Genética y director de la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, afirma que “en este mes hemos evidenciado que el ejercicio ya está empezando a dar información interesante; la mayoría de los cocodrilos se quedaron en el área donde fueron liberados y solo 2 se fueron por un cuerpo de agua que es tributario del río Tomo”.

Explica además que “cuando las hembras están en periodo de reproducción se quedan 3 meses cerca al nido que ellas cavan con sus patas”.

Si los transmisores envían 5 coordenadas que están exactamente en el mismo lugar, también poseen una “alerta de muerte”, que indica que el aparato se cayó o que el cocodrilo pudo haber fallecido, y así se puede comprobar su supervivencia.

También vale la pena destacar que el río donde fueron liberados tiene las características biológicas para soportar una población de esta especie, pues posee disponibilidad de recursos alimenticios como los peces, buen bosque de galería circundante y extensas playas para que las hembras puedan poner los huevos y hacer los nidos.

En el proceso de vigilancia de estos reptiles la Fuerza Aérea Colombiana ha apoyado el monitoreo a través de drones, y las imágenes obtenidas dan cuenta de su buen estado.

Hasta el momento, este importante paso hacia la conservación de la especie muestra un buen funcionamiento y por eso que se espera unir pronto al plan, y en el mismo lugar, a otros 11 cocodrilos con telemetría satelital.

Más sobre la especie

Este cocodrilo, también conocido como caimán llanero, es el reptil más grande de América Latina y es considerado como uno de los más importantes para la cadena alimenticia, o trófica,  de los ríos, pues al estar en la cima de la pirámide alimentaria en su hábitat natural, tiene un impacto significativo en la regulación de las poblaciones de otros animales y es indicador de la salud de los ecosistemas de ríos y humedales.

Sin embargo, además de la caza, en los últimos años su población ha disminuido drásticamente por la destrucción de su hábitat y por la contaminación. Es por situaciones como estas, que atentan contra la especie, que la Estación Roberto Franco ha trabajado durante años en su cuidado y reproducción con el fin de contribuir a su conservación junto con la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la UNAL y con entidades aliadas como la WCS Colombia, el Parque Merecure, la Fuerza Aérea de Colombia, la Defensa Civil de Colombia, Universidad de los Llanos y Cormacarena.





miércoles, 10 de agosto de 2022

Felinos: en el centro del Plan de Manejo que se diseña para el Páramo del Almorzadero

Por medio de huellas, excretas y trampas cámara, entre otras evidencias, además de la realización de encuestas a habitantes y grupos de la región, se construyó un inventario de la población de felinos en esta área del municipio de El Cerrito (Norte de Santander). El objetivo es establecer espacios científicos y culturales que generen procesos de apropiación del conocimiento de la naturaleza y de la problemática ambiental de la zona.

La investigación, liderada por la profesora Yaneth Muñoz Saba, del Grupo de Investigación en Evolución y Ecología de Fauna Tropical de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), busca “generar conciencia sobre la importancia de cuidar este tipo de ecosistemas naturales, tan importantes para la vida y el desarrollo de la fauna local, entendiendo y dialogando desde todos los sectores acerca del porqué se han producido daños ambientales y qué planes se pueden implementar para mejorar su manejo”.

Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en el Páramo de Almorzadero se registran 26 especies de plantas, 18 de las cuales están en peligro; allí también habitan el 58 % de los mamíferos de páramo del país y el 30 % de las especies de aves que tienen estos ecosistemas, por lo que representa un importante patrimonio natural para la nación.

La iniciativa de la UNAL nace de una problemática que empezó a surgir en este lugar: la caza de ovejas y cabras, aparentemente por parte de felinos, situación que llamó la atención de los habitantes del lugar, quienes contactaron a la profesora Muñoz para que les ayudara a entender lo que estaba ocurriendo.

“Planteamos un plan de manejo para estos animales, a partir de la evidencia que pudiéramos encontrar en la zona y del trabajo con la comunidad, si no se trabaja con la comunidad las estrategias no sirven”, asegura la investigadora.

Añade que “el proceso ha sido lento, ya que los momentos más importantes son los que se adelantan en campo, y tener que alejarse, aún con todas las redes y tecnologías disponibles, no es lo mismo”.

Sin embargo, indica que “se ha ido avanzando y se espera construir un plan de manejo que considere no solo a los felinos como la problemática principal, sino que vea de manera integral por qué actúan de esta manera, entendiendo los daños ambientales que los seres humanos están generando en su hábitat”.

Pensar y sentir desde lo felino

Para la experta es determinante que las personas se pongan en la situación de los felinos de la zona, “solo así podremos entender lo que está sucediendo, sensibilizándonos como humanos con lo que tienen que vivir estos animales, y con el daño que producen prácticas como la tala de árboles en la zona”.

“Las estrategias se deben crear desde la comunidad, construyendo un circulo de reflexión que lleve a las personas a preguntarse cosas como ¿si yo fuera un felino cómo actuaría?, para que niños desde los 4 años hasta personas de la tercera edad se pongan en el lugar de esta fauna silvestre, que por alguna razón ha tenido que buscar fuentes alternativas de alimento”.

“Una parte muy importante de este proceso ha sido la ayuda del profesor Edmon Castell, profesor de la Facultad de Artes de la UNAL, cuyo trabajo conjunto nos ha llevado a cuestionarnos estas problemáticas no solo desde lo técnico y descriptivo de la biología, sino también desde lo humano, histórico y social”, asegura la docente.

Y añade que “esta arista es la primera que se debe evaluar, ya que es una problemática que no empezó ayer sino que lleva 40 años o más produciéndose, por lo que es esencial entender, por ejemplo, cómo vivieron antiguos pobladores y cómo trataron estas tierras, además del desarrollo que han tenido”.

El Plan de Manejo está en construcción, y en él se plantearán estrategias para cuidar y preservar la flora y la fauna de la región, buscando que en la población surjan líderes que se apropien del conocimiento.

La académica asegura que “se trata de una semilla que plantamos desde la infancia, para que, como se dice tradicionalmente, enseñemos la jota de jaguar en vez de la de jirafa, dándole visibilidad a la riqueza y realidad natural de nuestro país”.

Los aportes de la profesora Muñoz se dieron en el programa Naturalmente, producido por el profesor Jaime Aguirre, del Instituto de Ciencias Naturales, el cual se emite por Radio UNAL.