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miércoles, 23 de julio de 2025

UNA VICTORIA PARA LA VIDA SILVESTRE EN EL VALLE DEL CAUCA

 UN REGRESO TRIUNFAL: BABILLAS, TORTUGAS Y SERPIENTES RECUPERAN LA LIBERTAD EN BUENAVENTURA

En una jornada cargada de emociones y compromiso ambiental, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) liberó 40 ejemplares de fauna silvestre en el corazón del Pacífico, devolviendo a estas especies su derecho a la libertad. Babillas, tortugas y serpientes fueron protagonistas de un momento que reafirma el deber de proteger y respetar la vida silvestre.

La naturaleza siempre encuentra el camino para reivindicar la vida. Así quedó demostrado durante una jornada de liberación de fauna silvestre, organizada por la CVC, que devolvió la libertad a 40 ejemplares de especies nativas en las exuberantes tierras del Pacífico, específicamente en la zona rural de Buenaventura.

 “Hoy estamos celebrando la vida, la recuperación y la oportunidad de corregir los errores humanos, devolviendo a estos animales al lugar que siempre les ha pertenecido: la naturaleza”, afirmó Juan Fernando Ospina, funcionario de la CVC y líder de la jornada.

Desde tempranas horas, los técnicos y biólogos de la entidad emprendieron el viaje hacia un área del Pacífico, cargando con ellos más que animales: llevaban historias de lucha, supervivencia y resiliencia. La jornada inició bajo un sol radiante, sin embargo, como suele ocurrir en la región del Pacífico, los cielos pronto se tornaron grises y las lluvias hicieron su aparición. Para los expertos de la CVC, esto no representó un obstáculo, sino un símbolo natural.

 “Los animalitos no tienen calendario ni pronóstico del clima, la naturaleza es impredecible y hermosa. Aunque nos sorprendió la lluvia, la liberación continuó porque el regreso de estas especies no puede esperar. Es la bienvenida de la selva, la bendición del agua para quienes retornan a su hogar”, comentó Ospina con emoción, mientras se desarrollaba la jornada en medio del paisaje verde y lluvioso.

Entre los animales liberados, se encontraban tortugas de diversas especies, serpientes que juegan un papel crucial en el control de plagas naturales y varias aves que, con su vuelo libre, regresaron a los bosques donde cumplen funciones ecológicas indispensables.

Pero, sin duda, las verdaderas estrellas de la jornada fueron dos majestuosas babillas, reptiles emblemáticos de los humedales y ríos colombianos, que personificaron la misión de la CVC en defensa de la fauna silvestre.

Las babillas: símbolo de resistencia y restauración ecológica

 Las historias de estas dos babillas son reflejo de los problemas que enfrentan diariamente las especies silvestres en Colombia. Una de ellas fue rescatada en el municipio de Jamundí, en una ocupación indebida de su hábitat, mientras que la otra fue entregada de manera voluntaria a la DAR Centro Sur de la CVC, en Buga, tras haber sido mantenida ilegalmente en cautiverio como mascota.

“Estas babillas representan lo que estamos tratando de cambiar: la percepción errónea de que la fauna silvestre puede ser domesticada. La realidad es que estos animales sufren en cautiverio, no cumplen sus ciclos naturales y ponen en riesgo la salud pública. Cada liberación es una oportunidad para corregir el impacto negativo sobre nuestra biodiversidad”, explicó David Otero, funcionario de la CVC en Buenaventura.

 Tras un proceso de rehabilitación física, valoración veterinaria y readaptación conductual en el Centro de Atención y Valoración (CAV) San Emigdio, propiedad de la autoridad ambiental vallecaucana, ambas babillas finalmente regresaron a un entorno controlado, seleccionado cuidadosamente por los especialistas para garantizar su bienestar y adaptación.

La liberación de los reptiles es un acto de justicia ecológica. Ellos desempeñan un papel esencial en los ecosistemas acuáticos, ayudando a regular poblaciones de otras especies, así como mantener el equilibrio natural y contribuir a la salud de los cuerpos de agua.

 La CVC reafirma su compromiso con la protección, recuperación y conservación de la fauna silvestre del Valle del Cauca. Gracias al trabajo articulado con otras autoridades ambientales, los cuerpos policiales y la participación de la comunidad, cada vez más animales están regresando a su hábitat, cerrando ciclos de sufrimiento y abriendo puertas a la esperanza.








lunes, 9 de junio de 2025

La CVC y las comunidades de Punta Bonita y el río Naya se alistan para resguardar a estos reptiles en sus playas, con el acompañamiento técnico de la WCS.

 En un esfuerzo coordinado para proteger a una de las especies más emblemáticas del Pacífico colombiano, la CVC, con el apoyo técnico de la Wildlife Conservation Society (WCS), llevó a cabo una serie de acciones preparatorias antes de la temporada de anidación de tortugas marinas en zonas estratégicas como Isla Ají, bajo la jurisdicción del Consejo Comunitario del río Naya, y Punta Bonita, en el Consejo Comunitario del río Cajambre.

Las actividades incluyeron capacitaciones, sectorización de playas y socialización del protocolo de monitoreo comunitario, con el objetivo de reforzar la protección de los ecosistemas marino-costeros y fomentar la participación comunitaria en la conservación de estas especies en peligro.

 El protocolo de monitoreo comunitario es un instrumento relevante que permitirá a los grupos de caminantes realizar un seguimiento ordenado y estandarizado de los nidos y del comportamiento de las tortugas en playas claves como Ajicito (DRMI Isla Ají) y El Bajo (en el río Cajambre).

Durante las jornadas, se realizaron ejercicios de sectorización de las playas para identificar zonas críticas de riesgo para los nidos, así como áreas seguras para su posible reubicación, en caso de amenazas como la marea alta, erosión o presencia de depredadores. También se abordaron temas como la pesca incidental —una de las principales amenazas para las tortugas— y el uso de herramientas tecnológicas como GPS y aplicaciones móviles para sistematizar los datos de monitoreo en tiempo real.

“Estas acciones no solo mejoran nuestras capacidades técnicas como autoridad ambiental, sino que fortalecen el compromiso y el conocimiento de las comunidades afrodescendientes que tradicionalmente han convivido con estas especies. El monitoreo participativo nos permite generar alertas tempranas y tomar decisiones informadas para proteger a las tortugas marinas en sus sitios de anidación”, afirmó Maryory Márquez, funcionaria del Grupo de Biodiversidad de la CVC.

Desde la comunidad de Punta Bonita, los líderes del Consejo comunitario del río Cajambre valoraron el acompañamiento técnico de la Corporación. “Nosotras, como comunidad, llevamos años viendo cómo llegan las tortugas a nuestras playas. Este año, con el apoyo de la CVC y WCS, entendemos mejor cómo protegerlas, cómo actuar si el nido está en peligro y cómo enseñar a los niños y jóvenes que estas tortugas son parte de nuestra historia. Es una tarea que hacemos con amor y compromiso”, explicó Tania Lucia Diaz, integrante de la Asociación Guardianes del Manglar de Punta Bonita.

 La experiencia de la CVC demuestra que el trabajo conjunto entre instituciones y comunidades puede generar impactos positivos reales en la conservación de especies amenazadas. Con estas acciones preventivas, se espera reducir significativamente la pérdida de nidos y aumentar el número de crías lleguen al mar.