miércoles, 17 de marzo de 2021

Más huracanes y otros fenómenos por desequilibrio de los océanos

 El desequilibrio en los océanos debido al aumento en las lluvias y el deshielo polar, entre otros eventos climáticos, tendría como consecuencia temporadas de huracanes más intensas, nevadas e inviernos gélidos y veranos con temperaturas extremas.

La oceanóloga Nancy Villegas, doctora en Ciencias Físicas y Matemáticas y líder en el Grupo de Investigación en Oceanología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), indica que ya se ven esos cambios, como las recientes nevadas de España, de Ámsterdam luego de diez años, o las de Texas, además del huracán que afectó el Archipiélago de San Andrés.

En ese sentido, advierte que la temporada de tormentas podría ser más frecuente e intensa porque en época de verano la temperatura superficial del mar sería más cálida, lo que favorecería la energía que requieren las tormentas tropicales para volverse huracanes, y afectaría zonas alejadas como los sistemas monzónicos de Asia y África y en la circulación atmosférica de Estados Unidos.

“La superficie del océano transforma la energía calorífica que llega por la radiación solar y genera procesos como evaporación, aerosoles, hielo, lluvias, olas, intercambios de gases y salinidad, que va aumentando a medida que se hace más profundo”, indica la profesora Villegas, y agrega que los cambios en ese equilibrio varían las condiciones climáticas, e incluso causa que los seres vivos se desplacen a otras zonas.

En el planeta hay cinco zonas costeras de surgencia muy importantes, es decir cuando las masas del fondo, frías y ricas en nutrientes, empiezan a ascender a la superficie y favorecen a los peces del sector y recirculan las aguas. Estas se encuentran en el Atlántico norte en la corriente de las Canarias; en el Atlántico sur, corriente de Benguela; en el Índico, la occidental de Australia; en el Pacífico norte la de California y en el Pacífico sur, corriente de Perú-Chile.

Contracorriente de agua caliente

La oceanóloga indica que en una situación normal el agua fría viajaría desde Chile hasta el Pacífico colombiano y se movería por el Ecuador hasta las costas de Australia, a donde llegaría caliente. En la oscilación de El Niño se genera una contracorriente de agua caliente desde Australia que viaja por el Ecuador y llega caliente a esa zona típicamente fría. Esta oscilación trae tiempos secos en algunas regiones de América del Sur y es lo que se conoce como el fenómeno de El Niño.

La experta recuerda que el 71 % de la superficie de la Tierra está ocupada por océanos, que proporcionan entre el 50 y 80 % del oxígeno del planeta por el fitoplancton, que captura entre el 30 y el 50 % de CO2 atmosférico.

No se puede olvidar que el agua es 1.000 veces más densa que el aire, es decir que trasporta 1.000 veces más calor que el aire, la corriente del golfo mueve unos 20 millones de metros cúbicos de agua por segundo, que es casi 100 veces el caudal del Amazonas.

“Esta corriente atraviesa el Atlántico norte, lleva aguas cálidas a altas latitudes, cuando llega a los países nórdicos ha emitido tanto calor que ya están frías, se van a la profundidad y se devuelven por el océano hasta Suramérica”, agregó la profesora durante la Cátedra Nacional Colombia Bioazul, “Dos mares un país, territorios por explorar” de la UNAL.

Dicha corriente estaba hasta el siglo XIX y en la década de los 50 empezó a ralentizarse; en 2018 se observó que se ha desacelerado en un 15 %, posiblemente por el aumento en las lluvias y el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia, donde el agua dulce reduce la salinidad y no permite que la corriente vaya al fondo y se regrese.

El debilitamiento de la corriente puede llevar a cambios climáticos, ya no tendría la misma fuerza para llevar aguas cálidas a Europa ni aguas frías y ricas en nutrientes al Caribe. “Algunas predicciones señalan que en 2100 se debilitaría hasta en un 45 % y habría un cambio en las condiciones climáticas de todo el mundo, empezando por Europa, donde habría inviernos gélidos severos y veranos extremos, debido a que el vapor de agua de la corriente no suavizaría ninguna de las estaciones”, concluye la profesora Villegas.




Cítricos y coco ayudarían a limpiar derrames de petróleo

 Un producto elaborado a base de estas plantas reduciría hasta en un 90 % la contaminación ocasionada por derrames de hidrocarburos en fuente hídricas, en aproximadamente dos semanas.

Esta sustancia, creada por el ingeniero de petróleos Duvanis Herazo Navajas, magíster en Ciencias - Biotecnología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se constituiría en una alternativa al uso de productos químicos importados con los que se suele eliminar la contaminación de aguas por derrames de hidrocarburos.

El primer escenario que llevó al ingeniero Herazo a poner a prueba su desarrollo biotecnológico fue el derrame de varios litros de diésel en una laguna de Puerto Asís (Putumayo) ocurrido en julio de 2020, en medio de la pandemia. Los hidrocarburos crearon una capa espesa sobre el agua y el panorama era muy desalentador.

El producto, creado a base de extractos vegetales, descompone los hidrocarburos para que sean degradados o consumidos por bacterias presentes en la naturaleza.

“Se trata de una mezcla de surfactantes y solventes que cuando entra en contacto con el petróleo ayuda a que este se descomponga en estructuras más sencillas, y ahí las bacterias nativas presentes en el medioambiente lo degradan”, explica el investigador.

Agrega que “los surfactantes, también llamados tensioactivos, son extraídos de plantas como la quinoa y el coco. Son llamamos metabolitos secundarios porque no son vitales para las plantas. Un ejemplo son los limonenos, sustancias producidas por plantas cítricas para repeler insectos y que reconocemos con facilidad por el olor cítrico”.

Como el surfactante –mezclado con agua y aplicado sobre el petróleo para transformarlo– es de origen natural, el producto también se degrada.

El tiempo de descomposición del petróleo depende de las cantidades. En la laguna de Bloque Pantanillo, del municipio de Puerto Asís, se logró una degradación casi completa en dos semanas.

La segunda, también en Puerto Asís, fue un derrame de petróleo crudo ocurrido en un cananguchal (bosque típico de la Amazonia) en diciembre de 2019. Allí se logró restaurar el suelo en cuestión de semanas. La tercera prueba fue en la quebrada La Guinea, en La Dorada (Putumayo) en noviembre de 2020.

La prueba más reciente fue en un parque industrial cercano a Bogotá, donde se presentó un derrame de hidrocarburos en una alcantarilla. “Ahí fue interesante, porque allá el agua es fría y en esas condiciones el hidrocarburo se emulsiona más, lo que lo hace más difícil de degradar o descomponer. Aun así, con la biotecnología hubo un buen resultado”, aclaró el magíster.

Hay que anotar que usualmente cuando hay un derrame de petróleo se usan dos métodos para controlarlo: uno es la recolección mecánica del petróleo, y el otro es el uso de surfactantes químicos, la mayoría de los cuales son importados y fabricados con solventes a base de hidrocarburos, lo que significa que son más difíciles en degradar.

El investigador señaló además que “en el caso del producto natural la degradación puede ser más lenta porque son procesos naturales, pero todo es biodegradable. Por eso tenemos que cambiar la mentalidad: hay métodos más rápidos pero que a largo plazo generan otros impactos en el ecosistema”.

Después de la investigación que le permitió obtener el título de Magíster en Ciencias - Biotecnología en la UNAL Sede Medellín, el ingeniero Herazo planea continuar con la documentación de su desarrollo para buscar una patente.

“Yo empecé a investigar este tema en 2014, porque quería buscar formas de contribuir al medioambiente desde mi profesión, la ingeniería de petróleos. Creo que en este campo necesitamos más conciencia ambiental”, comentó.

El profesor Antonio Romero Hernández, de la Facultad de Minas de la UNAL Sede Medellín, manifestó que “los hallazgos del ingeniero Herazo son importantes porque reducen el impacto de los derrames de hidrocarburos, que pueden ocurrir en cualquier momento, y en Colombia hemos tenido una historia de más derrames por cuenta de ataques terroristas a oleoductos como Caño Limón - Coveñas”, dijo.

Según reportes de Ecopetrol, la infraestructura de transporte de hidrocarburos del país sufrió más de 2.745 ataques en 38 años, lo que ocasionó el derrame de más de 3,7 millones de barriles de petróleo, eso sin contar los incidentes en el transporte, averías de tubos, e incluso los derrames en las estaciones de gasolina.

El surfactante de origen vegetal se puede emplear tanto en suelo firme como cuerpos de agua como quebradas y ríos, e incluso en el mar, a más de 10 m de profundidad.








viernes, 12 de marzo de 2021

Programa detectaría con mayor precisión zonas deforestadas del país

 Este programa computacional, que recibe e interpreta las fotos de Google Maps, muestra un plano detallado de la zona en estudio que permitiría predecir el clima, detectar cambios en cultivos agrícolas y monitorear el avance de la deforestación, entre otras variables.

La herramienta tecnológica fue diseñada por la ingeniera electrónica Mónica Yolanda Moreno Revelo, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales, quien asegura que el procesamiento de imágenes satelitales a partir de técnicas computacionales es una herramienta útil para monitorear de manera más detallada distintas zonas del país.

La aplicación, que inicialmente se hizo para computadores por medio de los lenguajes Python y Mathlab, se probó en El Rosario (Nariño) y Campo Verde (Brasil). Esta procesa el mapa de la zona analizada y con colores muestra los tipos de coberturas y los cambios, por ejemplo si hubo deforestación o si antes existieron árboles en esa zona.

La técnica propuesta permite analizar una imagen por pixeles (unidades de color) y ver la presencia de una cobertura en un cultivo. “Se trata de clasificar estas imágenes, ya que una inspección visual sería muy ardua y costosa porque necesita trabajos de campo; además el análisis humano no es tan preciso como la técnica computacional”, subraya.

Así mismo se pueden identificar los tipos de cultivos y tener la información de la producción que habrá haciendo un análisis para proyectar cómo van a variar los cultivos en el futuro, sabiendo si el terreno es el adecuado o si se cultiva lo mismo en grandes cantidades, con el fin de ayudar a disminuir el impacto ambiental.

“Analicé una zona sin tantas nubes y la idea es proporcionar herramientas que le sirvan al Ideam o a organizaciones del medioambiente”, asegura la ingeniera, quien busca aportar al desarrollo de su región.

Aplicación de las pruebas

Las pruebas se adelantaron sobre dos bases de datos. La primera, sobre 11 cultivos diferentes (soya, maíz, algodón, sorgo, fríjol, cultivos no comerciales, pasto, eucalipto, suelo, césped y cerrado) de regiones de Brasil, y la segunda en coberturas boscosas nariñenses que representaron un reto por estar cubiertas en su mayoría por nubes.

En Campo Verde se adquirieron las imágenes del satélite Sentinel, se tomaron 16 imágenes entre 2015 y 2016, y con la ayuda de un intérprete experto se etiquetó la base de datos en 11 clases diferentes para 513 zonas y un total de 679.355 pixeles.

Para El Rosario se recurrió al Landsat 8 y se trabajó con datos adquiridos entre 2013 y 2019; se identificaron seis grupos: vegetación herbácea, bosques, cultivos, zonas urbanizadas, pastos y zonas sin vegetación, pero se analizaron solo bosque y suelo.

A estas bases les siguió un preprocesamiento, filtrado, agrupación de imágenes, reconversión, recorte y conversión de niveles digitales. Una vez aplicados los colores, se conocieron los mapas que expusieron el proceso de transformación de cada territorio, como la aparición de la deforestación o territorios regenerados.

Como apunte final, la investigadora planteó que aunque en el municipio de El Rosario se notaron zonas deforestadas, la información es limitada y se requiere de más etiquetas para corroborar los resultados obtenidos. Su propuesta es realizar un nuevo trabajo aplicando estas técnicas para conocer el índice de deforestación en todo el departamento de Nariño.


miércoles, 10 de marzo de 2021

Lodos de perforación petrolera afectarían a organismos marinos

 Daños en los tejidos y cambios genéticos que inducirían –entre otras cosas– a una muerte celular son algunas de las consecuencias evidenciadas en Hydractinia symbiolongicarpus, un organismo que habita en los lechos marinos (el fondo del mar), al ser expuesto a estos lodos.

Así lo advierte una investigación del biólogo Javier Nicolás Contreras Aristizábal, doctor en Ciencias – Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien evidenció una afectación en los tejidos de este organismo a nivel morfológico (de su estructura).

A nivel genético se determinó que en más de 1.800 genes hubo un cambio en su nivel de expresión en comparaciones de un estado de control, o normal, al estado expuesto. De esos genes se caracterizaron algunos relacionados con procesos de detoxificación celular (eliminación de sustancias no propias del organismo).

Por otro lado, se obseervó la presencia de una serie de proteínas que están involucradas en procesos de muerte celular programada, la cual puede estar muy relacionada con esa disminución o daño del tejido en el tiempo: la expresión máxima de estos genes se veía a partir de las 48 horas de exposición.

Hydractinia, que vive sobre la concha de los cangrejos ermitaños Pagurus longicarpus, tiene un plan corporal simple, con tres tejidos blandos: pólipos, mata estolonal y una red de canales que intercomunican los pólipos, llamado cavidad gastrovascular, similar a los corales. Además es un organismo filtrador de los remanentes (residuos) del plancton en cercanías a los arrecifes de coral.

Perforaciones exploratorias en auge

Con su investigación, el biólogo Contreras buscó determinar qué causaba en estos organismos la utilización de lodos, una mezcla compleja usada durante la perforación en fases de exploración de hidrocarburos.

La creciente demanda de combustibles fósiles ha generado un auge en la búsqueda de hidrocarburos, por lo que este tipo de exploraciones se han llevando a altamar (mar abierto), incluyendo algunas zonas del Caribe colombiano.

La perforación de un pozo puede dejar hasta 100.000 toneladas de desperdicios en el océano, compuestos por recortes de roca y residuos de lodos de perforación.

Los lodos de perforación petrolera son mezclas viscosas que tienen componentes naturales y químicos (sales, metales pesados, arcillas, fosfatos, lignina, surfactantes y solventes). Su función principal es estabilizar el pozo perforado y lubricar la broca de perforación.

Daños morfológicos y genéticos

Los resultados de este trabajo doctoral, dirigido por el profesor Luis Fernando Cadavid Gutiérrez, de la UNAL Sede Bogotá, demuestran que el uso de los lodos de perforación, cuando llegan a niveles muy altos de concentración, pueden causar daños celulares y tisulares potencialmente irreversibles en los organismos de los 
 lechos marinos.

 Los lodos de perforación pueden presentar concentraciones muy bajas cuando están disueltos en el agua. Sin embargo, en la arena del fondo marino se encuentran concentraciones mucho más altas, ya que por su densidad tienden a sedimentarse fácilmente y a permanecer en el fondo por mucho tiempo.

Lo anterior también reduce la cantidad de oxígeno disuelto, esencial para la respiración de los organismos marinos, lo que genera estrés respiratorio (efecto oxidativo).

Para este estudio lo primero que se hizo fue una exploración de dosis letal: saber hasta qué punto se podía llevar la concentración del lodo para exponer al animal sin que llegue a morir por una elevada dosis en poco tiempo.

Luego se hizo la caracterización morfológica utilizando mezclas de lodo completo: Hydractinia fue puesta en tanques de agua y allí se dejó en contacto directo con el lodo, haciendo mediciones cada diez minutos durante dos horas. Después se hizo otro experimento por un periodo de tiempo más corto, verificando cómo cambiaba el estado de salud durante tres días para ver si aguantaba un choque de esta magnitud. Allí se observaron los daños en los tejidos.

Con estos resultados se hicieron los mismos experimentos, llevados hasta 48 horas después de la exposición, y en cada periodo de tiempo se extrajo el material biológico. Este consiste en extraer una muestra de tejido, suspenderla en un reactivo llamado TRIzol, y de ese reactivo se extrae el RNA (ácido ribonucleico), con el que se puede medir la expresión genética total.

El RNA obtenido se envió a un proceso de secuenciamiento masivo, que busca conocer la codificación de las bases nitrogenadas que hay en cada uno de los genes de ese RNA, y a su vez permite medir el nivel de expresión de cada gen de esa muestra.

Después se hizo un procesamiento de la información con servidores de alto rendimiento, aportados por la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, y se determinó la cantidad de expresión de cada uno de los genes de esa extracción de RNA.

Dicho proceso permite llevar los resultados al nivel molecular, algo que antes no se había hecho en el mundo, tanto para los lodos como para el organismo.



martes, 2 de marzo de 2021

Impresión en 3D optimizaría producción de obras en cerámica

 La opción de reutilizar materiales y elaborar en horas una obra de arte que se demoraría semanas o meses, son algunos de los beneficios que trae esta propuesta de modelado en 3D.

Así lo explicó David Sebastián Matamoros Buitrago, ingeniero mecatrónico de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, y agregó que como base se utilizó la arcilla rionegro, muy fina, con un tamaño de granito de menos de 50 micras, que se extrae de las riberas de un río en Medellín (Antioquia).

Uno de los objetivos del proyecto era encontrar un material que se produjera en Colombia y que además se pudiera reciclar, es decir que una vez desecha la figura, se volviera a triturar, a tamizar y así reutilizar varias veces.

Lo anterior porque una de las problemáticas que se buscaba atacar era el desperdicio de materiales, que hace que “se pierda ese concepto ecológico, tan importante ahora”, subraya el ingeniero.

La forma convencional de estos procesos no permite recuperar los restantes de las obras de arte. Por ejemplo cuando se toma un bloque de granito para darle forma con cincel, el material que va sobrando no se puede reutilizar para hacer otra escultura. Y cuando hay algún error en el proceso se debe descartar todo el bloque, por lo que la recuperación del material era prioritaria en esta propuesta de impresión.

Para la formulación y el análisis del material seleccionado, el ingeniero Matamoros se apoyó en los laboratorios de Ingeniería Química y en el Taller de Cerámica de la Facultad de Artes de la UNAL Sede Bogotá.

Aunque en un principio se enfocó en cómo replicar obras artísticas –como el David o la Venus de Milo–, después de analizar los diferentes procesos en los que se ven involucrados los materiales cerámicos se fue enfocando también en la producción de compuestos de partículas diminutas para hacer, por ejemplo, catalizadores de automóviles o para utilizar en la industria petroquímica.

Etapas del proyecto

En desarrollo del proyecto, lo primero fue determinar las condiciones del material: humedad y análisis químicos, físicos y mecánicos. “Esa fue la parte más apremiante porque sin el material no se podía saber cómo se debía comportar la máquina”, señala el ingeniero Matamoros. Entonces, a la arcilla base se le añadieron diferentes sustratos que se consiguen fácilmente en diferentes regiones del país.

También era importante que este material cumpliera con unos estándares de manejabilidad en el proceso: que se secara rápido, que mantuviera la forma de manera constante en el tiempo,y que no se quebrara si tuviera que hacerse un proceso posterior, como cocción para porcelanizado.

Lo segundo fue determinar las condiciones óptimas de la máquina, que tenía dos secciones: la física (transmisión de potencia, selección de motores y demás) y la de electrónica y programación (cómo se iba a controlar la parte física).

Para estos análisis ya se había seleccionado la máquina que surgió en 2006 de una tesis de maestría en el Grupo de trabajo en nuevas tecnologías de diseño y manufactura-automatización (DIMA–UN), grupo que también apoyó este trabajo.

En la adaptación de la máquina se diseñó el extrusor o la herramienta que haría la deposición del material sobre la superficie, además de adaptar los componentes mecánicos para protegerla de la abrasión que se pueda presentar por la presencia de materiales cerámicos en el entorno.

Una última parte consistió en la programación del control de potencia y movimiento de la máquina, proceso enfocado en la protección de esta y del usuario.

Proceso de modelado

Todo empieza con la elección del diseño que se quiere reproducir, el cual se realiza en algún programa 3D. Después se ajustan los parámetros de tamaño, y al de tener ese modelo, el computador se encarga de convertirlo en unas instrucciones específicas para la máquina.

Luego se carga el material mezclado teniendo en cuenta cuánto consumirá cada pieza, siempre pensando en el ahorro de material. Con esas dos tareas, el computador empieza a mandarle instrucciones a la máquina sobre movimientos, pausas y velocidades a las que sale el material, a la que se mueve la herramienta que lo deposita y en cuántas capas se generará todo ese proceso.

El ingeniero Matamoros también señala que este es un primer paso para realizar construcciones a gran escala en materiales cerámicos, como es el caso de un proyecto italiano de construcción de casas con esta tecnología, en el cual se tiene una máquina gigante que puede construir una casa sin necesidad de ladrillos en un espacio de 70 o 100 m2.

 








jueves, 25 de febrero de 2021

Hallan vestigios de transformaciones culturales hispanas en Pasto- Colombia

 Fragmentos de alfarería de diferentes tradiciones culturales, entre ellos algunos elementos de cerámica relacionados con la etnia Pasto, y otros asociados con cerámica africana que habrían introducido los ibéricos en sus primeras exploraciones, muestran la permanencia y la transformación de tradiciones culturales y artesanales de esta ciudad, asentada en el Valle de Atriz.

Estos son algunos de los hallazgos en la capital de Nariño después de las exploraciones de arqueología histórica en el Centro de Historia de Pasto (Nariño), adelantadas por Heimar David Cortés Martínez, magíster en Antropología, línea de Arqueología y Bioantropología, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Su estudio, que permite empezar a vislumbrar cómo fue la complejidad social que se dio en Pasto desde el siglo XVI hasta el siglo XX, se hizo a partir de la intervención realizada sobre la carrera 27 del Centro Histórico de Pasto, donde se construyó un corredor vial como parte de la renovación urbana de este sector.

Dicha obra implicaba la demolición de bienes inmuebles, como casas republicanas que estaban dentro de la zona. “Me preocupaba que en esa renovación no se tuviera en cuenta todo el patrimonio arqueológico, que muy probablemente pueden contener espacios ligados a las ciudades más antiguas de Colombia”, señala el investigador.

Para su trabajo, lo primero que hizo fue un proceso de sensibilización con las empresas encargadas de la renovación, y a las cuales se les exigió la ejecución de un programa de arqueología preventiva como parte del plan de manejo integral.

En 2016, mediante la utilización de un radar de penetración terrestre (GPR), se hizo una prospección no invasiva en los lotes expuestos tras la demolición de algunas casas, la cual advirtió sobre posibles anomalías en los terrenos, relacionados con objetos enterrados, los cuales estarían ligados con sistemas hidrosanitarios, es decir alcantarillados antiguos y modernos.

En el siglo XVIII los habitantes de Pasto conducían el agua desde los caños hacia unas pilas donde la recogían, mientras que las cañerías cumplían la misma función de hoy en día, de evacuar los residuos de las casas republicanas de ese sector de la ciudad.


Privatización de la tierra

Otro de los hallazgos del estudio es que bajo la violenta imposición de un nuevo sistema de representación en el Valle de Atriz por parte de los hispánicos, se habría implementado un régimen de propiedad privada del suelo, que restringía los modelos prehispánicos de acceso a la tierra.

“Antes de la llegada del componente hispánico, las personas fluían libremente por diferentes sectores del Valle, pero cuando llegaron los exploradores comenzaron a parcelar, dividir terrenos, a apropiarse de tierras dando paso a una segregación socioétnica del espacio”.

Los ibéricos se establecieron en los centros de las ciudades junto a sus instituciones (la Iglesia, las casas de cabildo y la cárcel, entre otras), y con ellas se empieza la repartición de los solares a los soldados que participaron de la expedición conquistadora.

Se empezaron entonces a fragmentar los solares, y dentro de ellos se da una serie de elementos relacionados con la vida privada y algunos hábitos cotidianos, como cocinar, comer, asearse y descansar.

En esos espacios de vida privada establecidos por los españoles se empezaron a modificar los sistemas culturales prehispánicos que prevalecían, dando paso a procesos de transculturación en los que paulatinamente el componente hispánico también iba a transformarse producto de las negociaciones identitarias que se materializaron en esta histórica ciudad.




lunes, 22 de febrero de 2021

Participación comunitaria aumentaría seguridad alimentaria

 Incluir a las comunidades en la discusión y construcción de las políticas públicas de seguridad alimentaria en los distintos territorios del país es clave para que se orienten los programas y metas en esta dirección.

Así lo plantea Alejandra Álvarez, nutricionista dietista con grado de honor de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en su investigación sobre economía feminista, pos-neoliberalismo y seguridad alimentaria, que forma parte de la lista de tesis meritorias del Bicentenario, publicada en forma de libro por la Editorial UNAL.

“Este libro resulta de dos intereses fundamentales: los procesos de lo alimentario y las diferentes formas de entenderlo desde lo institucional, desde enfoques comunitarios y sociales como el concepto de soberanía alimentaria; y segundo, los procesos de participación ciudadana en la construcción de políticas públicas”, puntualiza.

Desde 2008 Colombia cuenta con una política pública de seguridad alimentaria y nutricional que se espera afianzar en los territorios adaptándola a los planes territoriales de cada municipio, en los que se debe hacer inclusión efectiva de la ciudadanía.

La nutricionista Álvarez cuenta que “empezamos a indagar si eso pasa efectivamente y encontramos que el caso del Plan Decenal 2010-2019 de Nariño es emblemático, pues ese departamento, además de contar con un plan, involucra un enfoque innovador en el país de la soberanía alimentaria”.

La investigación advierte que en el documento técnico de Nariño se estableció un proceso participativo y se evaluó la situación a través del estudio de caso, entrevistas y revisión de documentos que permitieran reconstruir el proceso de formulación de la política. Por ello, una de las conclusiones del estudio es que es necesario sistematizar este tipo de ejercicios para hacer un mejor análisis.

El estudio identificó que efectivamente el proceso de la política se dio en el marco de la participación y que además involucró un gran espectro de actores desde los territorios.

Otra de las conclusiones es que, si bien hubo un proceso de participación mediado por la institucionalidad y no en todos los momentos los actores comunitarios pudieron tener incidencia, si se dio una construcción social. “Esto es importante porque gran parte de lo que se puede encontrar en el libro es un viaje por el concepto de participación, y una gran conclusión es pensar que aunque puede tener algunos apellidos, los procesos alimentarios son una de las mejores formas para hablar de participación comunitaria”, subraya la investigadora Álvarez.

Recomendaciones para la política pública

El trabajo, que surge del Instituto Unidad de Investigaciones Jurídico Sociales Gerardo Molina de la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales de la UNAL, recalca que el proceso de participación es constante, de esfuerzo, es un reto político, pero que cada vez más se han abierto puertas desde ejercicios de organización, resistencia y legitimación de las comunidades en el país.

Otro punto que indica la nutricionista Álvarez, quien pertenece al Grupo de Investigación de Seguridad Alimentaria y Nutricional del Observatorio de Soberanía y Seguridad Alimentaria de la UNAL, es que el ejemplo de Nariño muestra que, aunque es de largo aliento, es realizable, que la puerta a la participación está abierta y se pueden construir procesos más cercanos a los territorios, involucrar nuevas formas de entender procesos como la alimentación y nuevas formas de política pública.

Por último, la investigadora recalca que para la participación es necesaria una tríada entre territorio, reconocimiento de sujetos y la construcción de representación. “Estos procesos se deben dar desde el reconocimiento de un territorio que da espacio a una comunidad y a la construcción de una identidad y que, unido a los sujetos que habitan el territorio y empiezan a construir el discurso, llega la construcción de la representatividad positiva, legítima, que permita ejercicios de participación cada vez más cercanos”.







miércoles, 17 de febrero de 2021

¿Qué le pasaría al cuerpo humano si se colonizara Marte?

 En una eventual llegada al “planeta rojo” es prioritario evaluar qué pasa con la microbiota, que son los microrganismos que conviven con el humano en su intestino, piel, nariz y boca, entre otros órganos, y resultan clave para ciertos procesos como el metabolismo de grasas o producción de neurotransmisores, que regulan el comportamiento del sistema nervioso.

“La microbiota corresponde a los microorganismos y especies reconocidas dentro del cuerpo humano, no cada individuo por separado, sino su función como grupo, mientras que el microbioma son las condiciones donde viven esos organismos, como las estructuras o las proteínas, o lo que determine cierto comportamiento en ese lugar”.

Así lo explica la profesora María Camila Orozco, magíster en Ciencias Biológicas e investigadora del Grupo de Ciencias Planetarias y Astrobiología (GCPA-UN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), y agrega que para estos procesos es clave entender que en el cuerpo se da el mutualismo, una relación en la que el humano sirve de “hogar” a ciertos microorganismos, y estos a su vez le brindan beneficios para vivir.

La microbiota no se limita al intestino, también está en la piel, los órganos sexuales, las cavidades nasal y oral, incluso en los pulmones, y la variedad de microorganismos es muy influenciable por el ambiente que los rodea.

Por ello, si se pretende colonizar otros planetas, el ambiente sería diferente y es clave analizar qué pasa con el ser humano, con su microbiota e incluso si alguno de estos microorganismos se puede volver peligrosos para el otro.

Por ejemplo, frente a la microgravedad, un escenario constante en el viaje, la investigadora indica que eso podría desacoplar un poco el tejido del intestino y las células quedarían más expuestas de forma individual, y tampoco se sabe del todo cómo reaccionan los microorganismos a esa condición.


La microbiota no se limita al intestino, también está en la piel, los órganos sexuales, las cavidades nasal y oral, incluso en los pulmones, y la variedad de microorganismos es muy influenciable por el ambiente que los rodea.

Por ello, si se pretende colonizar otros planetas, el ambiente sería diferente y es clave analizar qué pasa con el ser humano, con su microbiota e incluso si alguno de estos microorganismos se puede volver peligrosos para el otro.

Por ejemplo, frente a la microgravedad, un escenario constante en el viaje, la investigadora indica que eso podría desacoplar un poco el tejido del intestino y las células quedarían más expuestas de forma individual, y tampoco se sabe del todo cómo reaccionan los microorganismos a esa condición.


Recambio de microorganismos

“La microbiota ayuda en muchos procesos fisiológicos y los hace más eficientes, pero también les permite otras funciones además de las metabólicas, que nos previenen de infecciones de otros microorganismos o de patógenos oportunistas que entran al cuerpo cuando hay baja actividad inmunológica”, indica la docente.

En ese sentido, señala que la microbiota intestinal libera y modifica metabolitos que inciden en el sistema nervioso, lo que lleva a que las personas que tienen dietas que no proveen una diversidad intestinal tiendan a ser más depresivas o con desórdenes neurológicos en comparación con quienes integran en su dieta alimentos que sí la promueven.

En un potencial viaje a Marte, habría que evaluar el comportamiento de algunos de esos microrganismos ambientales –se encuentran en la atmosfera– que forman parte de la rutina y se recambian todo el tiempo.

En el marco del III Encuentro Colombiano de la Mujer y la Niña en la Ciencia, promovido por el GCPA-UN, la investigadora Orozco recalcó que las misiones que han llegado a Marte no han encontrado ningún tipo de organismo y no se sabe cómo podría ser la vida allí.

“El proyecto Mars500 simuló en tiempo real, en la Tierra, cómo sería pasar 520 días en el planeta rojo; a los participantes se les midió la composición, diversidad y dominancia de su microbioma y se encontró que un factor que la limita es la dieta, porque esta permite seleccionar algunos microrganismos y no se sabe qué tan fácil es mantener una dieta durante meses o años en el espacio”, comentó la profesora Orozco.

Por ahora, como solo hay reportes de quienes han pasado tiempo en vehículos aeroespaciales, como la Estación Espacial Internacional, se desconoce qué pasaría cuando la persona esté en contacto con la superficie marciana, su posible microbiota, el recambio y la oportunidad de colonizar otros espacios.


lunes, 15 de febrero de 2021

Cuidado del medio ambiente: asunto de todos

 Contar con un medio ambiente sano es la clave para el desarrollo de cualquier entorno y de quienes lo habitan. Bajo esta premisa, y con el objetivo de trabajar cada día por un ambiente saludable para la comunidad U.N., la oficina de Gestión Ambiental sede Bogotá de la Universidad gestiona lineamientos que cumplen con una política ambiental establecida para el bienestar de todos.

“Para nosotros el cuidado del campus universitario es fundamental, es el lugar donde habitamos miles de personas y tener un espacio limpio, bonito y libre de contaminación es muy importante para nuestra comunidad universitaria”, explica la ingeniera química Edna Yisel Florián Pulido, de la oficina de Gestión Ambiental.

La política ambiental de la Universidad está regida por el acuerdo 016 del 2011 del Consejo Superior Universitario, y tiene tres objetivos principales: crear un entorno totalmente sano, proteger el entorno natural y proponer alternativas sostenibles. En la actualidad se está implementando un Sistema Ambiental en todas las sedes y en Bogotá basado en la norma ISO 14001 de 2015.

El Sistema de Gestión Ambiental de la Universidad Nacional de Colombia es liderado por la Vicerrectoría General. “Contamos con un Comité integrado por todos los directores de las oficinas de Gestión Ambiental de todas las sedes, que toman decisiones y directrices para la implementación de programas dirigidos al cuidado del medio ambiente respectivamente”, puntualizó la ingeniera Edna Yisel.

Agrega que el campus de la U.N. en Bogotá es muy extenso, incluyendo otras instalaciones que hacen parte de la Universidad, como por ejemplo: La Casa Gaitán, el Centro Agropecuario Marengo, la Papelería Las Nieves, el Claustro San Agustín, entre otros.  “El cuidado del medio ambiente no sólo es responsabilidad de la Oficina de Gestión Ambiental, sino de cada uno de los miembros de la Universidad como aporte de cultura que tengan con su  entorno y con los demás.

Uno de los objetivos claros de un sistema ambiental es realizar diagnósticos que permitan conocer los impactos ambientales que estén afectando los entornos y de esta manera priorizar soluciones ante las necesidades existentes. Es por esto, que el Sistema Ambiental de la U.N. cuenta con varios programas que buscan generar un medio ambiente sano y tranquilo, entre ellos: emergencias ambientales, control de contaminación acústica, control de plagas y vectores, gestión integral del agua, gestión integral de energía, gestión de la calidad del aire, gestión integral de residuos no peligrosos, gestión integral de residuos peligrosos, limpieza y desinfección de áreas, superficies y equipos y manejo y prevención de la contaminación visual.

“En el trienio 2016 – 2018 y luego de adelantar varios estudios, hemos detectado disminución de una a dos hectáreas de cobertura vegetal del campus universitario. Al perder varios árboles que había en la Universidad se detectó la migración de muchas aves que estaban en el campus, es por esto que estamos trabajando en los programas bandera ahora mismo, para atender temas de agua, energía, fauna y flora respectivamente”, afirmó Yisel.

La Oficina de Gestión Ambiental de la U.N. adelanta un proceso de reforestación en el campus universitario para ampliar la cobertura en forma de bosque y de esta manera, generar más espacios para la fauna de la Universidad.  Con el apoyo del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis se realizó una jornada de Siembra de árboles dentro del campus universitario.

“Con la actividad de siembra de árboles quisimos generar conciencia para promover el cuidado del medio ambiente y fomentar el respeto hacia la fauna y la flora del campus universitario”, explicó la ingeniera Yisel, quien mencionó que varios estudiantes apadrinaron un árbol al tiempo que aprovecharon para conocer del Tomatillo y del Caballero de la Noche, entre otras especies sembradas. La idea fue armar un cerco vivo en la zona de la Planta de Compostaje que es la que recibe todos los residuos biodegradables de la universidad y contar con los árboles nos permitirá tener un ambiente sano y fuera de olores”. 

Con esta campa la Oficina de Gestión Ambiental fomenta el cuidado del campus universitario que sirve de conexión entre los cerros orientales y las áreas verdes de la ciudad, como el Parque Simón Bolívar. “Queremos que  toda la comunidad Universitaria sea consciente del cuidado de los árboles, éstos son seres vivos que no se pueden coger de arco para jugar fútbol. Estamos trabajando para generar más especies y unidades vegetativas que nos permitan mejorar el hábitat del campus universitario y de parte de ustedes buscamos la conciencia por el cuidado con este maravilloso lugar del cual todos podemos disfrutar”, concluyó Yisel.

¡Cuidar el ambiente es la garantía de un mejor bienestar para todos!



jueves, 4 de febrero de 2021

Distrito de riego impulsaría fruticultura en Santa María (Huila)

 Un distrito de riego que funcionaría por gravedad y mediante aspersión –el agua llega a las plantas en forma de “lluvia” localizada–, microaspersión y goteo, abastecería a los campesinos de esta población, quienes afrontan serios problemas para regar sus cultivos, debido a la altura de la zona: 1.320 msnm.

Para este proyecto se implementaría una bocatoma lateral (para la captación de agua), una red de conducción y distribución y los accesorios de control que permitan un adecuado manejo del recurso hídrico.

La propuesta, pionera en el país, se podría implementar en zonas montañosas con características similares, asegura Javier Eduardo Bonilla, magíster en Ingeniería - Recursos Hidráulicos, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales.

En su estudio, menciona que la escasez de agua y las altas temperaturas son algunas de las principales causas del pobre desarrollo económico de la zona occidental del Huila, donde además varios municipios, entre ellos Santa María, históricamente han presentado una vulnerabilidad más alta.

Esta población, ubicada a 90 minutos de Neiva por vía terrestre, erigida entre montañas con cascadas de hasta 90 m de altura, miradores y el cañón del río Baché, invita al ecoturismo.

Sin embargo, por estar ubicada en una zona alta no se ha construido un acueducto óptimo que surta de agua a su población, ni existen sistemas de riego que les faciliten a los agricultores la producción de frutas como la granadilla, y además impide la diversificación de cultivos.

También lo es la topografía, ya que “al estar ubicada en la cordillera Central, sus terrenos presentan pendientes muy altas, por lo que generalmente las fuentes hídricas están más bajas que los predios cultivables, aspecto que dificulta el acceso al riego en las fincas, entre otros”, detalla el magíster.

A pesar de esta realidad, el Huila es considerado como una importante despensa agrícola para Colombia, en especial de lulo y granadilla; de hecho es el principal abastecedor de estas frutas de alto consumo.

Según la Encuesta Nacional Agropecuaria, el departamento tiene hoy alrededor de 2.800 hectáreas sembradas de lulo con una producción que supera las 11.500 toneladas anuales, y 3.337 ha de granadilla que generan una producción de 42.139 toneladas al año, equivalentes al 57 % de la producción nacional.

El magíster menciona que el Huila, y en particular Santa María, se podrían consolidar como referentes agrícolas si se consiguiera mitigar el desabastecimiento de agua para mantener los cultivos.

Por eso su trabajo de maestría apunta a la modelación hidrológica (sirve para entender los ciclos hidrológicos de determinada cuenca, en este caso del río Baché) e hidráulica (simula situaciones reales de proyectos) para un distrito, a través de tres alternativas de riego.

La modelación hidrológica se elaboró para estimar la oferta y la demanda del río Baché, es decir si cuenta con agua en cualquier época del año. Para ello, el magíster realizó el estudio de delimitación de toda el área de la cuenca, desde el nacimiento hasta el sitio de captación del distrito de riego (vereda Bachecito), y aguas abajo de la cuenca, en las veredas El Baché, Vergel y El Encanto.

Al respecto, señala que “así es posible conocer la cantidad de agua que necesita la población para desarrollar sus actividades básicas, económicas, culturares y recreativas, de manera que a partir de un modelamiento hidráulico, con tres alternativas de riego como las propuestas en mi trabajo, se garantice que el río mantendrá un nivel de caudal constante, incluso en épocas de extrema sequía”.


En relación con el modelo hidrológico, después de analizar factores como área de la cuenca, precipitación y temperatura, concluyó que un modelo de tanques sería idóneo para determinar el caudal disponible; se halló un caudal de 1,03 m3/s, lo cual permite usar el recurso incluso en época de sequía.

Una vez planteado el modelo hidrológico se evaluó el modelo hidráulico analizando el desempeño de las tres opciones para café, fríjol y granadilla, el cual evidenció que el riego por goteo le permite al agricultor un mayor ahorro del agua por su eficiencia en la aplicación.

El magíster Bonilla espera que la administración local y las asociaciones de campesinos samarios tengan en cuenta los resultados de su trabajo para implementar el modelo propuesto.










lunes, 1 de febrero de 2021

Uso de plantas medicinales se perdería por falta de estudios-Colombia

 La migración de las comunidades rurales a las ciudades, la poca documentación disponible y la falta de estudios a gran escala pondría en riesgo el conocimiento sobre el uso potencial de estas especies en la Región Andina.

“En el norte de Suramérica no existe suficiente documentación sobre el uso de plantas medicinales; a gran escala no hay estudios que muestren patrones, y localmente los proyectos suelen ser fragmentados y en periodos cortos de tiempo”.

Así lo advierte la bióloga Diana Abaúnza, investigadora de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), después de realizar un estudio en el que se analizaron 45 documentos de 1961 a 2019, con registros de 18 departamentos, aunque el 53 % de la información se concentró en Cundinamarca, incluida Bogotá y Boyacá.

La bióloga recuerda que en los Andes colombianos, donde vive el 90 % de la población nacional y el 30 % de la población étnica, se tiene una alta riqueza asociada con su cultura indígena, ya que desde la época de la conquista se conocen escritos sobre remedios naturales.

En los documentos se encontraron 1.010 especies, 574 géneros y 144 familias de plantas consideradas como medicinales en los Andes. Dentro de los géneros más representativos están Solanum, que contiene especies como la papa, el tomate y la berenjena; Salvia, cuyas especies suelen tener usos ornamentales, medicinales y gastronómicos; Piper, en el cual se destaca la pimienta, y Betel, usado ampliamente en el sudeste asiático.

También figuran el género Senna, con plantas como el arbusto candela, y el quebracho, en los que se ha demostrado su acción laxante y, por último, el género Oxalis, comúnmente llamados oca o vinagrega, que se reconocen por tener tres hojas –como los tréboles– aunque su ingesta en gran cantidad puede tener efectos nocivos.

El 75 % de estas plantas registradas se encuentran en Boyacá. Los datos indican que el 4,1 % de la flora del país se usa como planta medicinal en los Andes colombianos”, subraya la investigadora.

Riqueza mayor

Agrega que el panorama es prometedor y a pesar de que no toda la información recopilada es significativa, la flora medicinal puede ser mucho mayor.

En ese sentido, señala que la migración de las comunidades rurales hacia las ciudades podría generar cambios en el uso de las plantas medicinales y con esto se perdería la posibilidad de estudios más profundos.


“Boyacá representa la comunidad campesina; la urbana se representa en Bogotá y la indígena tuvo muy poca representación. La revisión reveló que existe un enorme bache de información en los Andes colombianos, debido al bajo número de especialistas y especializaciones que los formen”, comenta

Sin embargo, algo positivo que se determinó es que en la última década ha habido un mayor interés de los investigadores en ese campo.

Principales usos

La revisión encontró que las plantas se usaban para 471 afecciones como inflamación, fiebre, tos diarrea, dolor abdominal, gripe, retención urinaria, fatiga, dolor de cabeza, artritis, heridas abiertas, analgésico, hipertensión, enfermedades infeccionas y parasitarias, y se administraban las hojas de forma tópica u oral, en decocción e infusión.

“Existen diferencias significativas en el uso entre campesinos, indígena y población urbana, estos últimos usan plantas medicinales para enfermedades infecciosas y parasitarias, mientras que los indígenas lo hacen para casos de traumatismo y envenenamiento”, afirma la bióloga Abaúnza.

Dentro de las 65 especies más representativas en el estudio, más de la mitad fueron introducidas a la región, todas usadas por los campesinos, 61 usadas en la comunidad urbana, 46 por los indígenas, y en todos los casos,para afecciones respiratorias y digestivas.

Actualmente las plantas introducidas son más asequibles a la población en general, además muchos estudios farmacológicos en el país y en sus regiones de origen han validado y trasmitido culturalmente su efectividad para ciertas afecciones.

Por último, la bióloga Abaúnza indica que si bien existen baches de información en muchos lugares del país, el llamado es a explorar no solo la región cundiboyacense sino la Región Andina en general, ya que a través del conocimiento del territorio y herramientas de oralidad se conservará la tradición en las comunidades y las potencialidades de estos recursos para la población en general.