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lunes, 10 de noviembre de 2025

UNAL impulsa modelo integral de humanización en la atención y formación en salud

 Desde permitir el ingreso de animales de compañía a las UCI hasta crear pactos académicos por el aprendizaje humanizado, la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y su Hospital Universitario Nacional (HUN) han convertido la humanización en un modelo institucional que acompaña la atención en salud y la formación médica. Programas pioneros como “Huellas que sanan” o el pódcast “Tú no eres 1+” hoy son referentes de cómo la empatía, la escucha y el bienestar se traducen en políticas medibles, sostenibles y profundamente humanas.

En los sistemas de salud la humanización ha emergido como una obligación que trasciende la atención clínica para convertirse en un elemento transformador del bienestar. En este escenario, la Facultad de Medicina de la UNAL y el HUN son instituciones pioneras en el desarrollo de modelos complementarios para integrar este valor tanto en la formación de nuevos profesionales como en la prestación de servicios.

Durante el cierre del V Simposio de Humanización en Salud —un espacio creado para reflexionar sobre el valor de la educación, la comunicación y la innovación en la atención centrada en las personas— se destacó el trabajo del HUN, entidad que durante 10 años ha demostrado que transformar implica superar la normalización de las malas prácticas mediante procesos que “van más allá de la lógica y del deber ser”, según el doctor Jairo Pérez Cely, director de Cuidado Crítico del Hospital.

El modelo del HUN está estructurado en 6 líneas estratégicas y operativas que impactan tanto a los pacientes y sus familias como al personal; estas son: (i) la calidez humana, expresada en el bienestar del profesional y en la calidad del encuentro con el paciente, (ii) el confort, que se materializa en las condiciones físicas y ambientales de la Institución, pensadas para favorecer el bienestar de todos, (iii) la dignidad y el respeto, que se mantienen como políticas no negociables de buen trato, (iv) la comunicación, abordada integralmente, diferenciando entre informar con claridad y escuchar con empatía, (v) la compasión, que se refleja en el acompañamiento activo durante el sufrimiento —por ejemplo a través del “Libro de humanización”, una práctica en la que pacientes y familias comparten sus voces y experiencias, y (vi) la solidaridad, que se manifiesta en el apoyo a personas en condiciones difíciles, tanto colaboradores como pacientes, mediante tecnologías amigables que explican anticipadamente el funcionamiento de los equipos médicos y ayudan a reducir la ansiedad.

Un ejemplo tangible de esta visión es el programa “Huellas que sanan”, que desde 2022 ha permitido el ingreso y acompañamiento emocional de más de 50 animales de compañía de pacientes hospitalizados, incluso en unidades de cuidado intensivo.

Otro es el pódcast “Tú no eres 1+”, en donde se explican las seis líneas de humanización a través de experiencias reales. “Esta estrategia, enmarcada en la solidaridad y la compasión, no nació de un comité directivo sino de la escucha activa de una necesidad familiar”, subraya el doctor Pérez.

El modelo se sostiene gracias a sistemas de medición rigurosos, como el Manual de buenas prácticas de humanización para UCI, que incluye 160 estándares evaluables, desde la iluminación y el ruido hasta el trato cordial. El cumplimiento de estos parámetros motivó a los pacientes a otorgarle un reconocimiento simbólico al HUN en mayo de 2025.

Formando para humanizar

En paralelo, desde 2016 la Facultad de Medicina de la UNAL ha construido un modelo educativo transformador bajo el principio rector “humanizar para formar y formar para humanizar”. Este enfoque responde a factores que afectan el desempeño y la permanencia estudiantil, tanto en la adaptación inicial como en etapas de exigencia clínica y profesional.

Además, la Institución ha desarrollado 5 programas interconectados que conforman el núcleo operativo de su estrategia. Estos son:

  • Programa de Apoyo a las Transiciones: mediante apoyo académico, psicosocial y de bienestar, acompaña cuatro momentos fundamentales: ingreso, paso a las clínicas, internado y egreso profesional.
  • Plan Actívate con la Facultad: incorpora la dimensión lúdica y deportiva como elemento esencial para el equilibrio vital.
  • Programa Praxis: se centra en el aprendizaje a través de la simulación a lo largo del plan de estudios.
  • Programa Nexus: fortalece la integración clínica con metodologías de aprendizaje basado en casos.
  • Pacto Académico por el Aprendizaje Significativo y Humanizado: establece un acuerdo entre estudiantes, docentes y directivos, el cual redefine la relación pedagógica y promueve entornos de confianza y respeto mutuo. “Este pacto se fundamenta en principios de neuroeducación, es decir en el conocimiento científico sobre cómo aprende el cerebro y cómo influyen las emociones en la memoria, la atención y la motivación”, señala la profesora María Luisa Cárdenas Muñoz.

Con base en estos principios, el programa busca fortalecer ambientes de aprendizaje respetuosos y empáticos, en los cuales los estudiantes puedan expresar sus dudas y asumir los errores como parte del proceso formativo, entendiendo que equivocarse también enseña. Además, promueve calendarios unificados de evaluación, ajustes en la carga académica y una evaluación formativa orientada al crecimiento y no solo a la calificación.

Sinergia institucional hacia un modelo integral

La convergencia de estos esfuerzos representa una apuesta innovadora en la que la excelencia académica y la humanización son dimensiones complementarias.



sábado, 15 de junio de 2024

Con estrategias de manejo integral del fuego se prevendrían incendios severos

 Cambios en el paisaje y la vegetación, además de residuos que inducen al fuego, son dos de los grandes impactos que dejan los recurrentes incendios forestales en Vichada. Con estrategias de gestión ambiental –que abarcan manejo de la vegetación, conservación de fauna, diseño de políticas públicas y participación comunitaria–, investigadores de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) buscan reducir la incidencia y el impacto de los incendios forestales en la región.

En la Orinoquia los incendios forestales han sido un problema recurrente agravado tanto por la intervención humana como por factores climáticos como el fenómeno de El Niño; según el Ideam, Casanare, Vichada y Arauca están entre los territorios con más áreas quemadas entre 2002 y 2020.

Dada la preocupante situación, profesionales del grupo de investigación en Ecología del Paisaje y Modelación de Ecosistemas (Ecolmod) de la UNAL lideran el proyecto “Biofuegos Vichada”, financiado por el Sistema General de Regalías y enfocado en desarrollar estrategias integrales para prevenir los incendios forestales en los paisajes multifuncionales de Vichada.

“Los Llanos Orientales poseen el único ecosistema adaptado al fuego del país: las sabanas, que incluso tienen procesos ecológicos que dependen de él”, explica Alejandra Reyes, investigadora de Ecolmod y magíster en Ciencias Biológicas de la UNAL.

Sin embargo, el uso excesivo y descontrolado del fuego, especialmente en prácticas agrícolas tradicionales, ha aumentado la frecuencia y severidad de estos incendios, poniendo en riesgo no solo el equilibrio ecológico sino también la seguridad de las comunidades locales.

Residuos no tratados producen más incendios

Mediante el componente vegetal del proyecto se busca entender cómo responden los bosques al fuego, y así se obtiene información valiosa para prevenir los incendios, pues uno de los mayores desafíos identificados es el manejo de áreas quemadas.

“Las zonas afectadas por incendios forestales son más propensas a nuevos incendios, tanto por la acumulación de combustibles (leña seca, carbón y hojarasca) como por la pérdida de humedad, además de que se dan más intensos, por eso es crucial implementar estrategias de manejo integral del fuego para prevenir aquellos de alta severidad”, enfatiza la magíster.

Las estrategias planteadas incluyen la recolección de árboles muertos, los tratamientos silviculturales (manejo del bosque para favorecer ciertas especies) y el uso de quemas prescritas para manejar las cargas de combustible que se van acumulando en el entorno y prevenir incidencia de fuegos.


“Aunque actualmente las quemas prescritas están prohibidas en Colombia, se están buscando transiciones normativas para implementarlas. Hasta ahora no se ha logrado esa transición con proyectos de ley, pero se pueden generar otras estrategias o acciones directas para controlar este combustible natural, como el manejo de tractores para hacer guardarrayas que re la cobertura vegetal y crear unos callejones para que el fuego llegue hasta un punto y no pase al bosque”, precisa la investigadora.

El monitoreo de especies vegetales es esencial

Con el proyecto se está llevando además un registro más detallado de la incidencia del fuego y sus impactos, pues con frecuencia se desconoce cuántas veces se ha quemado determinada zona, y esta información es crucial para analizar el comportamiento de las especies vegetales que más resisten o que más se ven afectadas.

Para ello se han establecido más de 30 parcelas de monitoreo en reservas naturales y reservas de la sociedad civil, como el Parque Nacional Natural El Tuparro, las cuales permiten evaluar la mortalidad de árboles adultos y observar los cambios en la composición y estructura del bosque después de un incendio. “Por ejemplo, la mortalidad de árboles grandes crea claros que permiten una mayor entrada de luz solar, lo que favorece el crecimiento de especies inflamables y cambia la dinámica del ecosistema”, precisa la experta.

Para el estudio se recolectaron muestras de árboles, hojas, cortezas y ramas para analizar su resistencia al fuego. Aunque los resultados finales están en proceso, esta información ya es crucial para identificar especies clave para la restauración y el manejo forestal, fortaleciendo la resiliencia del ecosistema ante futuros incendios.

Bajo este ítem, el proyecto también sugiere crear viveros comunitarios para reproducir dichas especies, ya que “la participación de la comunidad es esencial en este proceso, no solo para plantar árboles, sino también para cuidarlos a largo plazo, lo que asegura el éxito de los esfuerzos de restauración, y además genera empleo a la localidad”, indica.

Todas estas estrategias se han construido en espacios participativos con la comunidad y están plasmadas en documentos de planeación departamental.

El proyecto “Biofuegos Vichada” trabaja en estrecha colaboración con diversas instituciones y actores locales como Corporinoquia, la Alcaldía, la Gobernación, empresas forestales, comunidades indígenas, el Ejército Nacional y el cuerpo de bomberos, quienes a través de talleres participativos buscan caracterizar la dinámica de los incendios forestales y generar todas estas estrategias colectivamente para reducirlos en pro del ecosistema y la comunidad.