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jueves, 29 de junio de 2023

Algoritmo sería clave para resolver uno de los desafíos de la transición energética

 Pese a que paneles solares, pequeñas centrales hidroeléctricas o parques eólicos son formas de generación energética más sostenibles y con óptimos beneficios económicos, su implementación trae retos como la oportuna detección de fallas en la red y la atención de estas sin que implique un riesgo para los operarios y el sistema en general. Para hallar de manera automática las fallas y aislar la corriente para su posterior reparación se diseñó un algoritmo.

Por ser aún novedosa, la transición energética trae consigo importantes retos en lo que respecta a su regulación, equilibrio, distribución y mantenimiento. Uno de ellos es el ocasionado por la denominada “generación distribuida” que, mediante la instalación de paneles solares, por ejemplo, descentraliza la producción y distribución de energía en el país.

Óscar David Alzate Avellaneda, magíster en Ingeniería Eléctrica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, explica que “en Colombia la generación de energía eléctrica se ha centrado en las centrales hidroeléctricas y en combustión de carbón, petróleo o gas. Esta energía se transporta luego largas distancias por cables hasta que llega al punto de consumo final”.

Con la generación distribuida esto ha cambiado. “Las pequeñas fuentes de energía –como por ejemplo los paneles solares de particulares– también se unen al sistema interconectado local haciendo que cuando este falle pueda ser solventado con la energía que le ‘sobra’ a esas pequeñas fuentes, lo que ocasiona, entre otras cosas, que sea difícil detectar el daño, porque el servicio se mantiene. A estos eventos se les llama Zonas de No Detección”, agrega.

La generación distribuida también puede acarrear riesgos en el equilibrio y funcionamiento general del sistema, además de que puede representar un peligro para el operario que hace la reparación. “Esta persona aísla la corriente de la zona para hacer los ajustes, sin embargo, si no sabe que hay una fuente pequeña cercana que sigue proveyendo energía, puede ocurrir un accidente. Esa otra fuente también debe aislarse”, anota.

A partir de este contexto, el magíster Alzate desarrolló un algoritmo que aplicó al software Digsilent Power Factory para detectar los tramos que siguen funcionando bien aunque haya una falla y sea la generación distribuida la que la está manteniendo el servicio.

Destaca que “con el sistema creado logramos que cuando haya un daño en la red interconectada se envíe una señal, bien sea a partir de cambios en el voltaje o la frecuencia, para que los dispositivos de protección, que están justo en el punto de acople de una corriente de energía y otra, se activen y aíslen de inmediato la generación distribuida del sistema general de distribución”.

Aunque para montar el algoritmo se utilizó un software de uso restringido, este también se puede aplicar en uno de uso libre como Matlab.

En el desarrollo se utilizaron métodos tanto pasivos –que tienen que ver con el monitoreo de las variables en la red– como activos, que son los que inyectan las perturbaciones para que se activen los sistemas de protección.

Todo esto se programa mediante formulaciones matemáticas que luego se simulan, es decir, se recrean a escala, con el fin de comprobar que el algoritmo funciona. Así se comprobó que, en efecto, el software se activa cuando la frecuencia toca un umbral preestablecido, confirmando que no se darán falsas alarmas.

Para su funcionamiento, el programa informático estaría acoplado en el control, a la salida del inversor o pequeño generador (ejemplificado para este caso con paneles solares). “Este regula la potencia e inyecta una perturbación cuando detecta cambios en el sistema general. A partir de esa inyección se activa o desactiva un ‘interruptor’ en el punto de acople, de manera que permite o bloquea el paso de la corriente según la necesidad”, señala.

El investigador aclara que “aunque es lícito que el dueño de un inversor (o panel solar) decida venderle la energía que le ‘sobra’ al operador de la red (que en el caso de Medellín sería, por ejemplo, Empresas Públicas de Medellín), es riesgoso cuando esa transferencia se hace de forma descoordinada y sin premeditación”.

Cuando hay coordinación entre el operador de la red y el encargado de la generación distribuida a esto se le llama “isla intencional”, y cuando no, se le llama “isla’ no intencional”. Para este último caso es que se necesita un algoritmo que monitoree, de manera que se eviten contraflujos de energía y posibles daños adicionales en la red.

Como reto a futuro está la aplicación del modelo, ya no en una red de prueba sino en un circuito de distribución de energía en media tensión, más cercano a la realidad.






viernes, 26 de noviembre de 2021

Colombia tendrá parque tecnológico para la eficiencia energética

 Dos grupos de investigación –uno de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) y otro de la Universidad de Antioquia (UdeA)– liderarán la construcción de este parque tecnológico para Colombia, en el que pequeñas y medianas empresas podrán hacer la reconversión a sistemas modernos que reduzcan la pérdida energética.

El parque tecnológico cuenta con el apoyo de Colombia Productiva, entidad del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, y será financiado en gran medida por la Unión Europea, a través del Programa Euroclima+, e implementado por la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD).

Representantes de cada una de las entidades protagonistas firmaron hoy en la Hemeroteca Nacional el acuerdo para construir un centro de eficiencia energética en predios de la UdeA, en el municipio de Carmen de Viboral (Antioquia).

Este parque es el objetivo principal del “Programa para el fortalecimiento y la promoción de procesos de eficiencia energética para sectores industriales con alta demanda de energía térmica en Colombia”, apoyado por el Programa Euroclima+, y que se implementará desde el 24 de noviembre de 2021 hasta octubre de 2024.

El evento fue presidido por la profesora Dolly Montoya Castaño, rectora de la UNAL, quien destacó la importancia de la firma de este convenio, que además formaría parte del ecosistema sustentable y sostenible en el que la UNAL ha venido trabajando.

“Este convenio nos honra y favorece mucho, ya que ayudará a fortalecer las capacidades técnicas, no solo desde la educación sino también promoviendo la eficiencia energética y la sostenibilidad ambiental, para que tengamos una mejor casa”, destacó la Rectora.

Proyectos para Latinoamérica

Desde 2018 el programa de cooperación internacional Euroclima+, financiado por la Unión Europea y que tiene como objetivo reducir el impacto del cambio climático y sus efectos en América Latina, realizó una convocatoria para financiar proyectos en pro de la eficiencia energética en Latinoamérica.

Así, en los primeros meses de 2019 se seleccionó el proyecto propuesto por el Grupo de Ciencia y Tecnología del Gas y Uso Eficiente y Racional de la Energía (Gasure), de la UdeA, y el Grupo de Termodinámica Aplicada y Energías Alternativas (Tayea) de la UNAL.

Esta propuesta, la única del sector de la eficiencia energética beneficiada en Colombia, recibirá un aporte de 1,5 millones de euros, a través de la AFD, y también contará con el apoyo de Colombia Productiva, la agencia de productividad del Gobierno nacional.

“Este es un paso muy importante para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular con aquellos que tienen que ver con el mejoramiento de las fuentes de energía y su optimización para mitigar los efectos del cambio climático”, destacó el profesor John Jairo Arboleda Céspedes, rector de la Universidad de Antioquia.

Por su parte, el subdirector de la AFD en Colombia, Romain André, resaltó que “según la Agencia Internacional de Energía (AIE) con sede en París, el 40 % de las reducciones de gases de efecto invernadero (GEI) que se espera dejar de producir en los próximos 20 años deberían provenir de la implementación de acciones concretas de eficiencia energética”.

“Por este motivo, desde la AFD estamos comprometidos con la implementación de recursos de cooperación aportados por el Programa Euroclima+, que permitirán promover procesos de eficiencia energética en el sector industrial para el cual se han fijado metas de reducción de al menos el 15 % en el corto plazo”.

Según Camilo Fernández de Soto, presidente de Colombia Productiva, uno de los desafíos de la industria para elevar su productividad es gestionar mejor su consumo de energía.

“Análisis de Colombia Productiva indican que el consumo de energía puede representar hasta el 35 % de los costos de producción de una empresa. Por eso la puesta en marcha de este parque tecnológico será clave para brindarles a los empresarios herramientas que les ayuden a ser más eficientes y rentables. Además contribuirá a que la industria disminuya la emisión de GEI y así seguir avanzando en los compromisos del país en materia de carbono-neutralidad”, afirma.

Nuevas tecnologías

Cuando termine la fase de construcción del parque tecnológico, allí se probarán nuevos desarrollos de eficiencia energética en condiciones reales o simuladas, con el fin de que pequeñas y medianas empresas del país puedan comprobar sus ventajas y hacer la reconversión a sistemas modernos en los que se reduzca la pérdida energética, que en Colombia está alrededor del 68 %.

Se estima que los resultados de las investigaciones realizadas en el parque les servirán a unas 100.000 empresas nacionales y se convertirán en un aporte importante para la reducción de la emisión de GEI en el país, que tiene como meta que sea inferior al 50 %.

El parque, cuyo diseño ya cuenta con un avance, estará ubicado en la Sede de Desarrollo Tecnológico e Innovación de la UdeA, en el Oriente antioqueño. La construcción está planeada para empezar a comienzos de 2022, cuando el programa Euroclima+ haga el primer desembolso.