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viernes, 12 de septiembre de 2025

Descubren en los Farallones de Cali una nueva especie de bromelia ya en peligro crítico

 En lo alto del Parque Nacional Natural Farallones de Cali, a 3.500 msnm, científicos colombianos descubrieron una nueva especie de bromelia que ya nace amenazada. Se trata de Puya farallonensis, una planta de flores blancas a amarillas que habita en un solo parche de páramo, y que se propone catalogarla “en peligro crítico” por la minería ilegal en la zona.

El descubrimiento ocurrió en el Alto del Buey, un sector de páramo dentro del Parque, la mayor área protegida del Valle del Cauca, que se extiende desde selvas húmedas a nivel del mar hasta ecosistemas de páramo por encima de los 4.000 msnm, y que por su aislamiento se ha catalogado como una provincia biogeográfica única, hogar de especies exclusivas de la cordillera Occidental.

Los hallazgos se describieron recientemente en la revista científica Nordic Journal of Botany, lo que oficializa a P. farallonensis como una nueva especie para la ciencia. Esta no solo amplía el inventario de la biodiversidad colombiana, sino que además sostiene a animales emblemáticos como el oso andino, que encuentra en estas plantas parte fundamental de su alimento. Además, las puyas funcionan como “especies sombrilla”, alrededor de las cuales prospera gran parte de la biodiversidad del páramo.

El botánico Julio Betancur, profesor del Instituto de Ciencias Naturales (ICN) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), señala que su objetivo inicial era comprobar si Puya occidentalis aún se encontraba en los Farallones de Cali, pues se registró en la década de 1940 a partir de colectas incompletas. Aprovechando una expedición del programa Colombia Bio, subió hasta el Alto del Buey, pero lo que halló no coincidía con aquella descripción.

El descubrimiento de la nueva bromelia confirma que incluso en territorios relativamente explorados, como los páramos de los Farallones de Cali, aún hay sorpresas por revelar. “Esto incrementa el acervo natural de los páramos, que son fundamentales tanto para el agua que consumimos en las ciudades como para la vida de especies como el oso andino”, destaca.

El hallazgo es al mismo tiempo una celebración de la riqueza biológica del país y una advertencia: conservar los páramos significa proteger la vida misma.

“Fui a buscar la P. occidentalis y me encontré con otra especie nueva para la ciencia; fue un hallazgo inesperado”, relata el biólogo. Con años de experiencia en el estudio del género Puya, supo de inmediato que estaba frente a una bromelia inédita.

Más tarde confirmaría que un fragmento recolectado en los años 40, atribuido erróneamente a P. occidentalis, realmente correspondía a la nueva P. farallonensis, lo que cerró un capítulo pendiente en la historia botánica de la cordillera Occidental.

La nueva especie, bautizada como P. farallonensis, se distingue por su porte más pequeño, sus racimos florales reducidos, y sobre todo por el inusual color de sus pétalos, que van del blanco al amarillo. “En Colombia, apenas dos especies de Puya presentan flores claras: P. ocroleuca y esta nueva, lo que resalta su rareza frente a los tonos azulados y verdosos que predominan en el género”, anota el investigador de la UNAL.

Hasta ahora la nueva especie de bromelia solo se ha encontrado en una población localizada en el Alto del Buey, dentro del Parque Nacional Natural Farallones de Cali. Su distribución extremadamente restringida la hace especialmente vulnerable. “Cuando decimos que solo se  conoce una población, no es que exista un único individuo, sino que solo está presente en esa área puntual del páramo”, aclara.

El proceso de confirmación no es inmediato. Tras la colecta en campo, las plantas son preservadas y estudiadas en detalle: desde la longitud de cada hoja y espina hasta el tamaño de sus pétalos y sépalos. “Es un trabajo similar a una disección médica: se examina cada parte con estereoscopios y se comparan con especímenes depositados en herbarios de Colombia y del mundo”, menciona el experto.

Además, la descripción debe cumplir con reglas internacionales de taxonomía: un nombre en latín, un ejemplar tipo depositado en un herbario de referencia, y una diagnosis que permita diferenciarla de especies similares.

De hallazgo científico a llamado de alerta

Aunque la especie habita en un área protegida, su supervivencia está en riesgo. La minería ilegal de oro ha degradado suelos y puesto en peligro la viabilidad de este frágil ecosistema. De hecho, durante la expedición, guardaparques y soldados de un batallón de alta montaña acompañaron a los investigadores por seguridad, debido a las amenazas en la zona.

Por estas razones, los autores del estudio recomendaron que la especie sea clasificada como “en peligro crítico” en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), autoridad mundial encargada de evaluar el estado de conservación de las especies. La Lista es el referente internacional más utilizado para determinar si una planta o animal está en peligro, vulnerable, o en riesgo de extinción.

“La mejor medida es simple: dejar el páramo en paz, desocuparlo y que allí no haya minería ilegal”, recomienda el científico, al advertir que en ecosistemas tan frágiles cualquier actividad humana —desde la ganadería hasta los cultivos— compromete la supervivencia de sus especies. En el caso de los Farallones de Cali, la minería es el principal riesgo, y frenarla resulta urgente para garantizar la viabilidad de P. farallonensis y de todo el ecosistema que la rodea.

El descubrimiento de la nueva bromelia confirma que incluso en territorios relativamente explorados, como los páramos de los Farallones de Cali, aún hay sorpresas por revelar. “Esto incrementa el acervo natural de los páramos, que son fundamentales tanto para el agua que consumimos en las ciudades como para la vida de especies como el oso andino”, destaca.

El hallazgo es al mismo tiempo una celebración de la riqueza biológica del país y una advertencia: conservar los páramos significa proteger la vida misma.








viernes, 11 de octubre de 2024

Primera ruta de avistamiento de aves para personas con discapacidad visual está en los Farallones de Cali

 La ruta, ubicada entre los bosques nublados del barrio San Antonio, zona rural de Cali, comprende 400 m de un sendero que cuenta con 6 puntos con guías especializados y rutas sonoras seguras que les permite a los visitantes con discapacidad visual apreciar, a través de sus cantos y otros sonidos de la naturaleza, la diversidad de colibríes, tangaras, quetzales, tucanes y atrapamoscas que sobrevuelan los Farallones de Cali.

Cada año, unas 500 personas nacionales y foráneas llegan al país para disfrutar de esta primera ruta de avistamiento de aves incluyente, una iniciativa del zootecnista Carlos Mario Wagner, experto en aves de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira. Esta surgió en 2021 como resultado de una convocatoria realizada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) para impulsar proyectos turísticos innovadores después del Covid-19.

El experto en aves, integrante del Grupo de Investigación en Diversidad Biológica de la UNAL Sede Palmira, afirma que “hemos logrado un impacto positivo en la economía local y en la conservación de los ecosistemas, debido en gran parte a que se han involucrado a las comunidades rurales en la protección de la biodiversidad, lo que ha permitido que varias fincas privadas se unan al esfuerzo y se establezcan como puntos de avistamiento”.

Destaca además que “muchos de mis vecinos no entendían por qué dedicaba tanto tiempo a observar aves, pero poco a poco se dieron cuenta del potencial que tiene esta actividad. Al conservar las aves también estamos protegiendo otros grupos taxonómicos como orquídeas, insectos y anfibios”.

Con más de 1.966 especies registradas, de las cuales alrededor de 275 son migratorias, Colombia se consolida como el país con mayor diversidad de aves en el mundo. El Valle del Cauca destaca con 989 especies, de las cuales 562 son de Cali, es decir más del 50 %, lo que convierte a esta región en un verdadero santuario para los amantes de la naturaleza y el turismo de observación de aves, una actividad conocida como aviturismo que ha surgido como una de las estrategias más efectivas ante la necesidad de conservar este patrimonio natural.

Este segmento atrae a cerca de 3.000 aficionados al año en el área de influencia de los Farallones de Cali, sobre la cuenca alta y media del río Cali, en los bosques de San Antonio ubicados en el kilómetro 18.

Ruta pionera

Desde su infancia, el zootecnista Wagner empezó a realizar observaciones y registros fotográficos que con el tiempo recopiló y se convirtieron en un esfuerzo colectivo para conservar los hábitats de estas aves, por lo que en 2004 el lugar fue declarado como Área de Importancia para la  Conservación de las Aves (AICA). Estos sitios se identifican a partir de los criterios de expertos ornitólogos y conservacionistas del mundo, pese a que no se trata de una figura de conservación oficial.

La ruta turística diseñada por él y su esposa, Adriana Márquez, se materializó con el aporte de Juan Pablo Culasso, un invidente uruguayo célebre por su capacidad de distinguir los trinos de más de 3.000 aves.

El proyecto consiste en 400 m de sendero, que a lo largo del trayecto cuenta con 6 puntos en donde se ubican guías especializados y rutas seguras que les permiten a las personas con discapacidad visual disfrutar de la observación de aves mediante la experiencia sensorial de los sonidos y el entorno natural. El éxito del proyecto en Cali llevó a que la ruta se expandiera a comunidades indígenas en la Amazonia y campesinas en los Llanos y el norte del país.

Importancia de estudiar las aves

Además de su valor intrínseco, las aves desempeñan un papel fundamental en el equilibrio de los ecosistemas como polinizadores, controladores de plagas y dispersores de semillas. Sin embargo, la fragmentación del hábitat, la minería y el crecimiento de cultivos de uso ilícito siguen amenazado su existencia.

Por eso el Grupo de Investigación en Diversidad Biológica de la UNAL Sede Palmira estudiará la diversidad genética de las aves de los Farallones de Cali y de la Reserva Forestal Natural Bosque de Yotoco.

Según informa el profesor Jaime Eduardo Muñoz Flórez, coordinador del grupo, “los estudios se adelantarán mediante técnicas moleculares y morfológicas, de donde esperamos que salga un inventario más extenso de las principales especies que habitan en esta región, el cual se convertirá en un libro e involucrará a las comunidades locales en la capacitación, conservación y el cuidado del entorno”.

La experiencia y el valioso aporte realizado por el zootecnista Wagner se dará a conocer como parte de la programación que prepara la Institución para la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP16), que se celebrará del 21 de octubre al 1 de noviembre de 2024 en Cali.