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sábado, 26 de septiembre de 2026

INCENDIO GOLPEÓ DIRECTAMENTE AL HUMEDAL TIACUANTE NO FUE QUEMA DE CAÑA.

 LA CVC ALERTA SOBRE AFECTACIÓN EN HUMEDAL EN EL CENTRO DEL VALLE

Más allá del fuego, lo que está en juego es la biodiversidad, el agua y los procesos ecológicos que sostienen la vida en la región. La CVC advierte que la emergencia exige acción inmediata y articulada para proteger este patrimonio natural.

El Humedal Tiacuante, también conocido como Ciénaga El Conchal, volvió a ser protagonista de una emergencia ambiental el pasado 22 de septiembre de 2026, cuando un incendio se propagó en varios sectores, especialmente en Guadalajara de Buga de este ecosistema estratégico del valle geográfico del río Cauca.

Durante la visita de control y vigilancia realizada en el predio Sandrana, profesionales de la CVC constataron la presencia de focos activos de fuego, incluso en áreas próximas a espejos de agua. La inspección reveló vegetación herbácea, arbustiva y material vegetal seco consumido por las llamas, lo que confirma una afectación directa sobre la cobertura vegetal de la Franja Forestal Protectora y los hábitats naturales del humedal.

Es importante precisar que el incendio no ocurrió en cultivo de caña, como se especuló en redes sociales, sino en el ecosistema de humedal, un espacio natural que cumple funciones esenciales, para la regulación hídrica, conservación de biodiversidad, provisión de hábitat y almacenamiento de agua.

 Durante la visita, se recogió información de la comunidad que sugiere que el incendio pudo haber sido provocado de manera intencional. Esta hipótesis está siendo investigada por las autoridades competentes, lo propio adelanta la CVC, en relación con las afectaciones ambientales y la posible omisión en el cumplimiento de la normatividad.

Acciones recomendadas para los propietarios de predios rurales:


• Acatar las medidas definidas por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible en la Resolución 1070 de 2026 y de la Circular de la CVC No 048 de 2026, en relación con la suspensión temporal de las quemas abiertas controladas, hasta tanto el IDEAM establezca que las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño, hayan terminado.
• Dar aviso a las autoridades y en especial a las Oficinas Municipales de Gestión del Riesgo y al Cuerpo de Bomberos, los eventos de incendios de coberturas vegetales y forestales que se presente
• Implementar medidas preventivas que eviten la propagación y/o reactivación del fuego.

El incendio en el Humedal Tiacuante no solo representa una pérdida de vegetación, sino una amenaza directa a la biodiversidad y a los procesos ecológicos que sostienen la vida en el valle geográfico del río Cauca. La comunidad y las autoridades deben actuar de manera articulada para proteger este patrimonio natural y garantizar su recuperación.



miércoles, 3 de junio de 2026

HUMEDAL BOSQUELAGO RECUPERA SU BIODIVERSIDAD, TRAS PROCESO DE RESTAURACIÓN AMBIENTAL

 Se le retiraron 34.000 toneladas de vegetación invasiva, en un trabajo de Jaramillo Mora que duró 11 meses. Tras la intervención, que contó con el acompañamiento de la CVC, el ecosistema registró un incremento del 38% en biodiversidad.

Luego de permanecer durante años cubierto por vegetación invasora y con una baja diversidad de fauna silvestre, el humedal Bosquelago, también conocido como humedal Arizona, en Jamundí, avanza en un proceso de recuperación ambiental que comienza a devolverle su importancia ecosistémica.

Este cuerpo de agua de 5,4 hectáreas, ubicado dentro del plan parcial Arizona, fue objeto de intervención por parte de la constructora Jaramillo Mora, aspecto que contó con el acompañamiento técnico y supervisión de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, como parte de las acciones ambientales contempladas para el desarrollo de un proyecto urbanístico.

 “En 2022, el humedal se encontraba completamente cubierto por papiros, buchón y pastos que obstruían la totalidad del espejo de agua, lo que limitaba la provisión de los servicios ecosistémicos característicos de este tipo de ambientes. A partir de ese año, se inició un proceso de limpieza manual que se extendió durante once meses y permitió retirar cerca de 34.000 toneladas de material vegetal”, señaló Gladys Castro, jefe de Gestión Ambiental de Jaramillo Mora.

 Además de la limpieza, se instalaron cinco aireadores para mejorar los niveles de oxigenación del agua y actualmente se realizan mantenimientos periódicos para evitarla proliferación de plantas acuáticas invasoras.

 “Este trabajo permitió avanzar en la recuperación físico-química y bacteriológica del humedal, así como en la consolidación de servicios ecosistémicos fundamentales como la regulación hídrica, la conservación de la biodiversidad y el fortalecimiento de espacios de educación ambiental”, destacó Gabriel Rodríguez, biólogo de la Dirección Ambiental Regional Suroccidente de la CVC.

Tras las labores de recuperación, el ecosistema comenzó a evidenciar resultados positivos. Los monitoreos realizados registraron un incremento del 38% en la biodiversidad, con la identificación de 102 especies de aves, entre ellas, algunas migratorias.

 A la fecha, Jaramillo Mora adelanta nuevas acciones autorizadas por la CVC para mejorar la calidad de las aguas que ingresan al humedal, desde una derivación del río Claro. 

Es de resaltar que la recuperación del humedal también hace parte de una apuesta de espacio público y conservación ambiental para Jamundí, ya que tanto el humedal como la zona del bosque de guadua integrarán un parque municipal cercano a los 200.000 metros cuadrados, que será entregado al municipio.

“Desde Jaramillo Mora, invitamos a la comunidad para que se apropie de este lugar, que reconozca la riqueza ambiental que tiene y nos ayude a conservarlo”, agregó Castro.

El llamado se hace debido a que humedal ha comenzado a consolidarse como un escenario de educación y apropiación ambiental, ya que durante el Festival de Aves de Jamundí 2025 y algunas actividades desarrolladas en el marco de la COP16, así como en la Semana de la Biodiversidad, estudiantes, visitantes y observadores de aves recorrieron el lugar para conocer su proceso de recuperación y la biodiversidad que alberga.

Desde la CVC, el acompañamiento continúa mediante reuniones técnicas y seguimiento permanente a las acciones implementadas por el desarrollador del proyecto, con el objetivo de optimizar continuamente las estrategias de manejo sostenible del humedal.

Especies de aves reportadas: 

 Nannopterum brasilianum (cormorán), Egretta caerulea (garcita azul), Phimosus infuscatus (ibis), Tachybaptus dominicus (zambullidor menor), Dendrocygna autumnalis (iguaza), Ardea cocoi (garzón azul) y especies migratorias como la Actitis macularius (playera) y la Tringa solitaria, evidenciando el fortalecimiento de las comunidades de aves vinculadas al humedal.





martes, 3 de febrero de 2026

Mamá Dominga, el humedal que respira dentro del campus UNAL Sede Bogotá

 No todos los humedales están lejos de la ciudad ni escondidos tras rejas, algunos sobreviven dentro de los campus universitarios. Entre senderos, plantas nativas, semillas, aves y rituales simbólicos, el humedal Mamá Dominga, ubicado en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, fue recorrido como parte de la conmemoración del Día Mundial de los Humedales. La actividad, liderada por el Museo de Historia Natural, abrió un mes de reflexiones y acciones pedagógicas para reconocer el valor ecológico y cultural de estos ecosistemas urbanos.

Los humedales son espacios en donde el agua sostiene la vida y en donde plantas, aves, insectos y otras especies encuentran refugio, alimento y rutas de paso, incluso en medio de la ciudad. Bogotá cuenta con alrededor de 15 humedales reconocidos oficialmente, 11 de los cuales forman parte del complejo urbano incluido en la Lista Ramsar, la máxima distinción ambiental internacional. Entre ellos están humedales emblemáticos como La Conejera, Juan Amarillo (también llamado Tibabuyes), Córdoba, Jaboque, El Burro y La Vaca, lugares que guardan historias, biodiversidad y memoria en distintos rincones de la capital.

A pesar de su importancia para la biodiversidad de la Sabana de Bogotá y para el equilibrio ecológico urbano, su presencia en entornos citadinos suele pasar inadvertida o ser subvalorada. Con frecuencia son vistos como “caños” o zonas residuales, cuando en realidad cumplen un papel vital en el equilibrio de la ciudad.

La conservación de dichos ecosistemas no depende solo de la buena intención, sino del conocimiento. La profesora Yaneth Muñoz Saba, directora del Museo de Historia Natural, afirma que “conservar no es sembrar plantas sin contexto. Cuando no sabemos si una especie es propia de la región o de la Sabana de Bogotá podemos introducir plantas invasoras que causan más daño que beneficio”.

Fauna asociada con el humedal Mamá Dominga, fundamental para el equilibrio del ecosistema.

La corteza de los árboles registra su crecimiento y adaptación al entorno.


Semilla de nogal, árbol nativo de los Andes y especie emblemática de Bogotá


El aprendizaje directo fortalece el cuidado del territorio

Acompañantes del recorrido orientan los procesos de educación ambiental.

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La profesora Yaneth Muñoz Saba, directora del Museo de Historia Natural de la UNAL, durante el recorrido



Pequeñas miradas que ayudan a construir futuros más verdes.



Durante el recorrido se reconocieron especies comestibles como la uchuva.



Semillas de chocho, asociadas con la mejora de la calidad del suelo.



Cultivos experimentales desarrollados por estudiantes en el entorno del humedal.



El árbol loco es una especie de girasol que contribuye a regular el ciclo del agua



Descubrimiento y reconocimiento de especies durante el recorrido ambiental.



Ingreso al humedal Mamá Dominga, un ecosistema vivo dentro del campus.



La conexión con la naturaleza como base de la educación ambiental.



Charlas que explican la importancia ecológica del humedal Mamá Dominga.



Ritual simbólico que refuerza el respeto y la conexión con el humedal.



Aprender del entorno a partir de la experiencia directa.

Desde el Museo, la apuesta es ampliar la conmemoración más allá de una fecha simbólica y convertir febrero en un espacio de encuentro entre ciencia, educación ambiental y saberes territoriales. A través de distintas miradas y experiencias de las comunidades que conviven con estos ecosistemas en la Sabana de Bogotá, se busca fortalecer el vínculo entre ciudad, naturaleza y territorio.


lunes, 15 de septiembre de 2025

INICIARON LABORES DE LIMPIEZA EN EL HUMEDAL PLATANARES

 ESTE SITIO ALBERGA GRAN DIVERSIDAD DE ESPECIES DE AVES


La CVC, en colaboración con la comunidad, Asocaña y otros aliados estratégicos, emprendió un trabajo de recuperación de este ecosistema ubicado en el municipio de Yumbo, con el cual no solo se pretende su protección, sino también acciones de educación ambiental y empoderamiento comunitario.

El humedal Platanares se ha transformado en un verdadero atractivo natural para los amantes de las aves en los últimos años. Ubicado en la margen izquierda del río Cauca, a la altura de la vereda del mismo nombre en el corregimiento de Mulaló, este lugar alberga una importante diversidad de especies de aves. 

 “En este humedal, que se extiende por 13 hectáreas, se pueden encontrar especies de árboles como guásimos y chiminangos, así como juncos y arbustos. Además, alberga cerca de 180 especies de aves, tanto nativas como migratorias, lo que lo convierte en un lugar lleno de vida. Por eso, desde la CVC, lo hemos priorizado para su cuidado y mantenimiento”, afirmó Adriana Ramírez, directora de Gestión Ambiental de la CVC.

En este contexto, la CVC inició un proceso de recuperación del humedal que incluye limpieza manual y mecánica para extraer el buchón de agua que afecta su ecosistema y recuperar su espejo de agua en un área específica. 

Este trabajo ha contado con el apoyo decidido de la comunidad y de organizaciones como Asocaña y sus ingenios asociados: Mayagüez, Providencia y Manuelita, la Secretaría de Ambiente y la gestora social del municipio de Yumbo, Zuleyma Valencia.

“Este trabajo que se está realizando es magnífico. En la comunidad siempre hemos buscado cuidar el humedal, y estamos agradecidos con las entidades que están llevando a cabo esta actividad, no solo porque favorece el ecosistema, sino también, porque impacta positivamente nuestra economía local”, expresó Alba Nelly Bedoya, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Platanares.

 Entre las actividades proyectadas, se realizarán talleres de compostaje para la comunidad, que permitirán utilizar el abono resultante en futuras jornadas de embellecimiento. Asimismo, se implementará un aislamiento para proteger y delimitar el humedal de perturbaciones externas, asegurando así su preservación a largo plazo.

“Este ecosistema es estratégico para el municipio de Yumbo, por lo que es fundamental mantener los procesos de conservación y restauración. Además de unirnos con la comunidad para que se empoderen de este lugar y contribuyan a su protección”, recalcó la funcionaria de la CVC. 






miércoles, 9 de abril de 2025

Humedal Meandro del Say, refugio natural en riesgo por la expansión de Bogotá

 El crecimiento urbano de la capital del país no se detiene, pero ¿a qué costo? Este humedal, declarado en 2004 como Parque Ecológico Distrital, enfrenta la presión de la urbanización y de un plan de desarrollo que proyecta construir más de 4.000 viviendas en casi 16 hectáreas, lo que, según expertos, ignora su valor ecológico. Este ecosistema, que regula las aguas del río Bogotá y alberga decenas de especies, vería comprometida su existencia si el desarrollo urbano no integra criterios ambientales en su planificación.

El agua estancada refleja el cielo gris de Bogotá, mientras algunas aves nativas o migratorias revolotean sobre la superficie en busca de alimento. En el humedal Meandro del Say, un ecosistema que parece detenido en el tiempo, todavía persiste la vida silvestre en medio de la expansión urbana que lo rodea.

“Dicho entorno es estratégico para la regulación hídrica y la conectividad ecológica, junto a otros humedales cercanos, como Jaboque, Juan Amarillo-Tibabuyes y Techo”, advierte el investigador Alejandro Callejas Mora, magíster en Gobierno Urbano de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

El humedal Meandro del Say, formado por el aislamiento artificial de un meandro del río Bogotá, ha conformado un hábitat único para la flora y la fauna silvestres del altiplano andino colombiano, a pesar de estar separado de otros elementos de la Estructura Ecológica Principal de Bogotá y de la Estructura Ecológica Regional de Cundinamarca, que es el conjunto de elementos naturales que sostienen la biodiversidad de un territorio.

Ubicado entre el municipio de Mosquera y la localidad de Fontibón, en 2021 el Meandro del Say fue declarado como Reserva Distrital de Humedal, y, a diferencia de otros humedales urbanos de la ciudad, su origen se debe a la intervención humana, cuando las compuertas desviaron el cauce del río Bogotá creando un meandro de 5.700 m. Así, lo que alguna vez fueron tierras de haciendas coloniales, hoy es un ecosistema amenazado por la urbanización descontrolada y las ocupaciones ilegales.

Un ecosistema bajo presión

Para su investigación, el ingeniero Callejas partió de una consulta bibliográfica y de un análisis teórico sobre la gestión de humedales urbanos y del impacto del crecimiento urbano en áreas protegidas; luego delimitó el área de estudio en el Meandro del Say, evaluando tanto su contexto ambiental, social y normativo como los hitos históricos.

La recolección de información en campo y en las entidades permitieron determinar una codificación, unas categorías y unos patrones esenciales para los resultados obtenidos, trabajo que se hizo mediante entrevistas con importantes actores como los líderes comunitarios, altos funcionarios de entidades gubernamentales, investigadores y empresas del sector productivo inmobiliario interesado en la zona.

También analizó datos espaciales mediante herramientas de georreferenciación como ArcGIS y QGIS, para mapear los patrones de asentamientos urbanos y su relación con el humedal.

“El Plan Parcial El Chanco no solo amenaza la biodiversidad del humedal, sino que además alteraría significativamente su función como regulador hídrico, aumentando el riesgo de inundaciones en las zonas urbanas aledañas, al contemplar las medidas de ecourbanismo y construcción sostenible expuestas en el Decreto 582 de 2023”.

“La falta de control y ejecución de las competencias de las entidades afecta gravemente la estructura del ecosistema generando un desequilibrio en la flora y la fauna silvestres debido a la perdida de hábitat, teniendo en cuenta que esta área es crucial para las especies migratorias” , señala el magíster.

Entre los principales hallazgos de su trabajo, el investigador identificó que este conflicto ambiental es un claro ejemplo de las controversias entre el desarrollo urbano territorial definido en la Ley 388 de 1997 y el ordenamiento ambiental territorial definido en la Ley 99 de 1993.

“Aunque existen normativas para proteger el ecosistema, la falta de coordinación entre entidades distritales, regionales y nacionales ha permitido la expansión de asentamientos informales y la presión inmobiliaria”, destaca.

También evidenció que “algunos habitantes del barrio conformado por ocupaciones informales ven en la protección del humedal una oportunidad para generar espacios de recreación y educación ambiental; ellos buscan formar parte del tejido de actores y dolientes del territorio. Por otro lado, otros ocupadores informales de este sector lo perciben como un obstáculo para el desarrollo de nuevas viviendas y actividades económicas”.

Precisamente este conflicto ambiental se intensifica en el barrio de los asentamientos informales conocido como “Rincón del Recodo”, en el costado suroccidental del humedal y dentro de su área de conservación y protección ambiental (APCA), el cual alberga a más de 300 personas, con cerca de 200 ocupaciones informales, las cuales son prácticamente casas consolidadas con hasta cuatro pisos, garajes, parqueadero, e incluso servicios públicos de agua potable y energía eléctrica.

“Este crecimiento irregular ha generado la apertura de al menos 80 expedientes policivos por daños ambientales y violaciones a las normativas urbanísticas”, señala el magíster.

¿Cómo preservar el Meandro del Say?

Como parte de las estrategias de mitigación, el investigador sugiere implementar corredores ecológicos que conecten el Meandro del Say con otros humedales cercanos, permitiendo la movilidad de especies y garantizando la conservación de la biodiversidad. También considera esenciales las acciones de restauración a través de un plan determinado a mediado y largo plazo.

En este sentido, destaca la necesidad de incluir los lineamientos de ecourbanismo y construcción sostenible contemplados en el Decreto 582 de 2023, además de implementar criterios ambientales en la planificación urbana, asegurando que el crecimiento de la ciudad no comprometa estos humedales estratégicos en la ciudad-región.

Además, plantea que transformar el barrio informal “Rincón del Recodo” en un ecobarrio sería una solución viable para frenar la expansión irregular y fomentar la integración comunitaria en la conservación del humedal.

El Plan de Manejo del humedal ha reportado la presencia de al menos 27 especies de aves, 4 de mamíferos y 3 de herpetos (anfibios y reptiles), además de una variedad de vegetación que sustenta el equilibrio del ecosistema. Sin embargo, sin una planificación adecuada muchas de estas especies se verían afectadas por la expansión urbana.

El trabajo “Asentamientos urbanos en el Sistema de Áreas Protegidas de Bogotá, caso de estudio: humedal Meandro del Say”, fue dirigido por la profesora Nohra León Rodríguez, actual decana de la Facultad de Ciencias Humanas de la UNAL.