viernes, 29 de julio de 2022

Un mar más caliente incrementa riesgo de muerte de los corales del Caribe

 Desde 1998, el calentamiento global ha aumentado la temperatura superficial del mar, factor fundamental para que regiones como el Caribe colombiano sean más vulnerables al blanqueamiento o muerte de los corales. El análisis de factores como temperatura, precipitación o salinidad en la Gran Barrera de Coral, frente a las costas de Queensland, en Australia, ofrece luces al respecto.

Los blanqueamientos masivos de los arrecifes de coral que se presentaron en 1998, 2002 y 2016 en la Gran Barrera de Coral australiana han sido producto del calentamiento global. En mayo del presente año, investigadores del Instituto Australiano de Ciencias Marinas evidenciaron que más del 90 % de los arrecifes que lo conforman han perdido su color.

La Gran Barrera de Coral, con una extensión de 2.300 km, está compuesta por más de 2.900 arrecifes conformados por colonias de corales, con más de 400 variedades, entre ellas aguja, hongo, coral cerebro, asta de ciervo o acropora y plano o agarcia.

Allí, tanto la temperatura superficial del mar como la del aire presentan una tendencia de crecimiento en el verano austral, pero es en el invierno cuando se observa un incremento abrupto de dichas variables.

La estudiante de Geología Yeimmy Alejandra Gutiérrez, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), afirma que desde 2016 la temperatura superficial del mar en Queensland se ha incrementado en 1,79 °C, la precipitación ha disminuido en un 25,7 % y la salinidad superficial del mar ha aumentado en 0,388 %”.

El blanqueamiento sucede cuando el coral se desequilibra, se debilita o su estructura se vuelve porosa y enferma perdiendo su color por no poder aportar a su relación mutua con las algas zooxantelas, las cuales les proporcionan carbohidratos para crecer y construir su esqueleto de carbonato de calcio.

Al respecto, la profesora Nancy Liliana Villegas Bolaños, directora del Grupo de Investigación en Oceanología (CENIT) de la UNAL, señala que “Colombia cuenta con 2.860 km² de arrecifes, la mayoría en el mar Caribe y en menor cantidad en el Pacífico colombiano, los cuales se han visto afectados en su ambiente físico por el calentamiento global, haciendo que se enfermen, lo cual se manifiesta en su cambio de color, llegando a ser blanquecino”.

Por eso destaca que “los datos que conforman el trabajo de grado de la estudiante Gutiérrez permitirían que el conocimiento adquirido se aplique en el monitoreo eficaz de las islas, en las condiciones atmosféricas y oceanográficas del Caribe y Pacífico colombiano, con el fin de protegerlas de erosión costera, contaminación, sobrepesca o predadores naturales, como algunos tipos de estrellas de mar”.

Principales blanqueamientos masivos

Los blanqueamientos de 1998, 2002 y 2016 dañaron dos tercios del coral en el famoso arrecife de la costa este australiana, debido a que aumentaron los periodos de sequía y disminuyeron los húmedos y fríos.

El primer blanqueamiento se presentó en 1998, cuando la temperatura superficial del mar alcanzó los 27,04 °C, es decir una temperatura elevada debido a los inicios del calentamiento global en el mundo.

Así mismo, la salinidad superficial del mar fue de 35,2 gramos por litro y la precipitación total de 35,04 mm anuales.

“Esto significó un cambio en el hábitat de los arrecifes trayendo consecuencias como el estrés por aumento de temperatura y la muerte de varias algas que aportan a la protección del coral”, menciona.

El segundo blanqueamiento se dio en 2002; en ese momento la temperatura superficial del mar fue de 26 °C, la salinidad superficial del mar de 35,3 gramos por litro y la precipitación total de 12,8 mm anuales; “los datos reflejan que las lluvias de redujeron, y por lo tanto la salinidad del agua aumentó”.

El tercer fenómeno de muerte de coral sucedió en 2016, considerado el más agresivo del mundo, pues estuvo acompañado por el fenómeno de El Niño.

En ese momento se presentó un incremento del 0,3 en la salinidad del mar (35,6) y un aumento en la temperatura superficial del mar (26,4 °C), pero las lluvias bajaron a 18,25 mm anuales.

“La combinación de estas variables produjo la muerte del 14 % de los arrecifes de coral, lo cual significó la mayor catástrofe medioambiental y biológica de la década”.

A partir de los datos obtenidos, la estudiante elaboró cálculos y gráficas de las climatologías, mostrando que de octubre a febrero –los meses más cálidos– la mayoría de las variables físicas aumentan y están influenciadas por los procesos intraanuales, ya que los mayores valores se obtienen en regiones más cercanas al ecuador.

 











lunes, 25 de julio de 2022

Aves insectívoras predicen qué tan “saludable” es el hábitat en El Quimbo

 Para que los cantos del batará rayado y del hormiguero ventriblanco se sigan escuchando al sur del Huila, se debe reforzar la siembra de arbustos y matorrales, especies vegetales afectadas por la drástica transformación del ecosistema, provocada por la construcción de la represa de El Quimbo.

En 2018 y 2019 el biólogo Camilo Loaiza Gómez, doctor en Ciencias - Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), le siguió la pista al hormiguero ventriblanco (Myrmeciza longipes), al batará rayado (Thamnophilus doliatus) y al pijuí pechiblanco (Synallaxis albescens), cuya base de alimentación son los insectos, por lo que su función es muy importante en el control de las plagas.

El estudio de la abundancia o escasez de estas especies serviría para establecer qué tan “saludable” es el hábitat del bosque seco tropical que rodea la zona de la represa de El Quimbo, al sur del Huila.

Los bosques secos tropicales son aquellos que crecen en áreas que no reciben lluvia durante muchos meses del año. Concretamente, el del Alto Magdalena se considera como uno de los ecosistemas más degradados, fragmentados y poco conocidos de Colombia y del mundo.

“Por eso los estudios sobre la calidad de sus hábitats son relevantes para tomar decisiones de manejo y conservación, especialmente durante un proceso de restauración ecológica”, afirma el investigador.

El suyo fue el primer trabajo doctoral desarrollado en la zona de restauración ecológica del bosque seco tropical de la Central Hidroeléctrica El Quimbo, conformada por cerca de 11.000 hectáreas. Desde 2014 la Fundación Natura desarrolla el Plan de Restauración que finalizará en 2038, cuando la zona será entregada al Estado colombiano.

En 2009, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia le exigió a Enel-Emgesa –empresa de energía eléctrica constructora de la represa– comprar una zona de bosque seco tropical aledaño al embalse como medida de compensación por la sustracción de los terrenos necesarios para la construcción del proyecto, los cuales formaban parte de la Reserva Forestal de la Amazonia.

Playback y observación pasiva

Después de definir el grupo a estudiar, el siguiente paso fue revisar un inventario de aves en la zona. Para ello se apoyó en la línea base de biodiversidad elaborada por la empresa constructora para la licencia ambiental, en la primera salida de campo escogió 10 especies y seleccionó 3.

“Ese día preparamos sonidos de cantos de hormiguero ventriblanco, batará rayado y pijuí pechiblanco, para ver si estaban distribuidos a lo largo del área de estudio. Con binoculares y altavoz en mano transmitimos los cantos y así determinamos que efectivamente tales especies eran residentes en el área, en un rango de entre 700 y 1.300 msnm”, relata el investigador.

El biólogo definió 186 puntos o parcelas de conteo y dividió el área en 3 zonas según su estado de conservación (alta, media y baja) y ajustó modelos lineales generalizados (GLM) con el fin de evaluar las relaciones entre la abundancia y las variables de microhábitat y paisaje.

Para evaluar la calidad del hábitat utilizó el índice de adecuabilidad del hábitat (HSI), y para definir los modelos arquitectónicos de las plantas registró las especies vegetales dominantes en cada parcela, les tomó fotos e identificó su modelo por medio de una clave sinóptica (herramienta que permite agrupar las especies de plantas), basada en un análisis de la arquitectura disponible para árboles de zonas tropicales y templadas.

Además hizo 8 salidas de campo de entre 15 y 20 días cada una y visitó los puntos tres veces tratando de abarcar todas las épocas climáticas: lluviosa, seca y de transición.

Más arbustos y matorrales

Los resultados mostraron que la abundancia de las 3 especies de aves varió según el tipo de cobertura. Por ejemplo, el hormiguero ventriblanco tuvo mayor abundancia en fragmentos de bosques y matorrales que en arbustales, el batará rayado fue más abundante en arbustales y matorrales que en bosque, y las poblaciones del pijuí pechiblanco fueron mayores en arbustales y menores en bosque.

Con respecto a la evaluación de calidad del hábitat, evidenció que para el hormiguero ventriblanco el 38,44 % del hábitat disponible en la zona de estudio presentó baja calidad, es decir que no tiene los recursos ambientales suficientes para el mantenimiento de poblaciones e individuos de la especie.

En ese sentido, propone que “en arbustales y matorrales se realicen procesos de restauración, con el fin de incrementar en ellos estructura del sotobosque para el forrajeo; cobertura vegetal para refugio contra predadores y el clima adverso; y horquetas en el sotobosque para el soporte y la construcción de nidos”.

En relación con el batará rayado, el 39,91 % del área de estudio presentó mala calidad en sitios con baja cobertura de arbustos.

Según el biólogo, el proceso de restauración para el hormiguero pechiblanco también beneficiaría el hábitat del batará rayado.








jueves, 21 de julio de 2022

Rocas del Devónico, posible fuente para reserva de hidrocarburos ante futura escasez

 Estas rocas de hace más de 250 millones de años (era Paleozoica), que afloran en el macizo de Floresta, al norte de Boyacá, fueron buena fuente de hidrocarburos en el tiempo Devónico, pues cerca del 8,3 % del petróleo generado en el mundo proviene de ellas.

El investigador Andrés Felipe Pastor Chacón, magíster en Ciencias - Geología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), señala que hoy mucha de la geología del país ha trabajado alrededor de la explotación de los recursos mineros y petrolíferos, en la cual la exploración de hidrocarburos ha estado enfocada en las rocas del Mesozoico –o era de los dinosaurios–, que habría terminado hace 66 millones de años.

Sin embargo el Paleozoico, que precede al Mesozoico, no ha sido tan estudiado ni cuenta con tanto detalle sobre la explotación petrolífera de sus rocas como las eras siguientes. Esta se caracteriza por ser una era en la que los animales invertebrados se diversificaron en los océanos, y las plantas, anfibios y reptiles también se movían en tierra, y que habría acabado hace más de 250 millones de años.

Una de las principales razones es que generalmente estas rocas se encuentran a profundidades extremas, que representan un mayor riesgo y gasto económico, comparado con las más cercanas a la superficie pertenecientes a otros periodos.

El magíster indica que “los volúmenes de hidrocarburos que se pueden generar con las rocas paleozoicas son importantes, teniendo en cuenta la necesidad de incorporar reservas para la demanda interna del país”.
Por eso indagó si en Colombia se encontrarían rocas generadoras de hidrocarburos del Devónico –cuando aparecen los registros del desarrollo de los primeros bosques–, perteneciente a la era Paleozoica, que pudieran servir para incorporar futuras reservas de este producto para el país, justo en un momento en el que el Ministerio de Minas y Energía anunció que la generación y producción de hidrocarburos alcanza para suplir la demanda interna hasta 2029.

¿Hubo hidrocarburos en Boyacá?

El estudio se centró en el macizo de Floresta, en los municipios de Floresta y Busbanzá, en Boyacá, en donde aflora un cuerpo de roca del tiempo Devónico conocido como Formación Floresta, a la cual se le aplicaron distintas técnicas directas e indirectas para evaluar su potencial como generadora de hidrocarburos.

La técnica indirecta consistió en una descripción sedimentológica, en la cual el geólogo se va a campo, toma escalón por escalón de roca, lo mide metro a metro, describe sus características, lo compara con otros registros, y describe el proceso que formó la roca.

“Por ejemplo, haciendo estas observaciones y medidas, se puede interpretar si una roca se deposita en un ambiente marino, o en un continental”, explica el magíster.

El método de medición directo consiste en aplicar técnicas analíticas a las muestras de roca para evaluar su potencial; mediante estas se mide, por ejemplo, el contenido de carbono orgánico total. Otra estrategia es la aplicación de pirólisis, que consiste en medir la cantidad de hidrocarburos tanto libres como potenciales por expulsar, tras someterla a temperaturas superiores a los 400 °C.

Según el magíster, el estudio aporta información no solo sobre hidrocarburos sino también en medidas indirectas que se pueden aplicar, por ejemplo, en museos paleontológicos de la zona, y que se reflejarán en una mejor preservación e identificación de nuevas especies para la ciencia.

“Esto gracias a la tradición y riqueza paleontológica de Floresta, en donde las primeras investigaciones paleontológicas se remontan a hace 90 años y hay fósiles importantes para la ciencia que permiten hablar de las posiciones de los continentes y mares durante el Devónico”.

“Después de realizar un modelado estadístico que nos permitió devolvernos en el tiempo e imaginarnos cómo sería estar en el lugar donde la roca sí cumple con todas las condiciones, la investigación arrojó que, en efecto, las rocas analizadas sí tuvieron potencial en su tiempo como generadores de hidrocarburos, aunque en este momento la roca se mostrara agotada”.

Según el investigador, aunque la roca de estudio no mostrara registros actuales como roca generadora, no quiere decir que en el pasado o en otro lugar del país no se encuentren otras rocas con potencial.








lunes, 18 de julio de 2022

Problemas con la calidad del agua en la altillanura colombiana

 La presencia de niveles elevados de Escherichia coli –bacteria que se encuentra en el intestino de personas y animales– evidencia problemas en la calidad del agua superficial en la altillanura colombiana, específicamente en los municipios de Puerto López y Puerto Gaitán, al oriente del país.

La altillanura colombiana comprende los departamentos del Meta –municipios de Puerto López, Puerto Gaitán y Mapiripán– y el Vichada –municipios de La Primavera, Cumaribo, Santa Rosalía y Puerto Carreño–.

Este territorio cuenta con 13,5 millones de hectáreas, de las cuales se pueden cultivar 4,3 millones. Por este potencial es considerada como la gran despensa agrícola de Colombia, con extensos cultivos de maíz, soya, arroz, palma de aceite y pastos a gran escala, entre otros.

Sin embargo, el potencial del área contrasta con la calidad de sus suelos, que “son oxisoles (con alta dominancia de minerales oxidados) y con muy poco contenido de nutrientes, lo que los hace deficientes”, según explica el ingeniero agrónomo César Augusto Botero Vargas, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira.

Por lo tanto, para tener cultivos de calidad es necesario mejorar los suelos, tanto nutricional como físicamente.

En ese sentido, en su investigación el magíster establece el efecto del suelo en las fuentes de agua superficial, independientemente de si es para actividades agrícolas o pecuarias.

“Por ejemplo, aunque los coliformes totales –presentes en el intestino– aún están por debajo de los límites permitidos, de E. coli no debe existir ninguna presencia en agua para el consumo humano, y las fincas que evaluamos toman agua de esas fuentes”, señala el magíster.

Recuerda además que E. coli es un indicador microbiológico preciso de contaminación fecal, mientras los coliformes totales lo son de contaminación microbiológica en el agua para consumo humano.

Ganado no puede entrar a los bosques

Para la investigación se establecieron dos zonas: una en Puerto López (Meta) con alta intervención agrícola y pecuaria, en contraste con una zona poco intervenida en Puerto Gaitán, en límites con el Vichada. Se eligieron 6 predios, 3 en cada zona.

Las fincas debían poseer afluentes de aguas y tener algún sistema productivo transitorio –como el arroz y la soya–, de cultivos perennes –como caucho y palma–, o pasturas, en la parte de ganadería, que se contrastaron con sistemas poco intervenidos de bosque y sabana nativa (pasturas sin intervención).

Ya en el lugar, y con los predios establecidos, empezó el trabajo de campo: se crearon transectos, que son muestreos caracterizados por la toma de datos en determinados recorridos prefijados; estos tenían cinco puntos que salían desde la fuente de agua hasta el campo abierto donde estaba el sistema productivo predominante en la finca.

Así se recopilaron los datos para hacer el “análisis de componentes principales”, que agrupa todos esos datos y los convierte en un indicador.

En este caso se usaron los indicadores de funciones hídricas (variables físicas), fertilidad (variables químicas), biológico (macrofauna edáfica), morfología (agregación del suelo) y de calidad de agua (variables químicas y biológicas). Los indicadores van de 0,1 a 1, donde 1 es el valor más alto.

“Encontramos que en la zona de mayor intervención, con sistemas de ganadería extensivos, la calidad de agua era más baja, precisamente por la presencia E. coli y coliformes totales, y es por eso que no se debe permitir que el ganado ingrese a los bosques, sino que se deben establecer bebederos en los potreros”, señala.

Además, en las pendientes de los predios se halló un desnivel hacia la corriente de agua, entonces, con las condiciones de lluvia y la poca capacidad de estos suelos de infiltrar, y por la acción de la escorrentía, se produce un arrastre de estos desechos a las fuentes de agua.

Tener un mosaico de cultivos en la zona mejoraría los indicadores del suelo. Por ejemplo, se pudo establecer que las pasturas mejoran el indicador biológico, y para eso una de las alternativas es generar corredores o franjas de pastos dentro de los cultivos transitorios.

También es fundamental utilizar sistemas silvopastoriles, ya que los árboles dentro de las pasturas les dan confort a los animales y protegen directamente el suelo, gracias a las raíces y a la fauna que atraen.

Así mismo, el estudio señala que los bosques en buenas condiciones funcionan como una esponja que retiene todo lo que se desplaza de los sistemas productivos evitando que llegue a las fuentes de agua, por eso es básico cuidar estos bosques de galería.

 







miércoles, 6 de julio de 2022

Habitantes de calle, por fuera de los planes de desarrollo urbano

 En localidades de Bogotá como Los Mártires la atención integral dirigida a esta población solo ha hecho énfasis en la salud, pero se estarían descuidando aspectos como el derecho a la educación y la participación ciudadana, lo cual provoca un desplazamiento local.

Así lo estableció Erin Brayan Vera Cruz en su trabajo para optar por el título de Magíster en Gobierno Urbano del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en el que analizó la atención integral de los habitantes de calle y la transformación urbana en la localidad de Los Mártires entre 2004 y 2019.

La revisión normativa relacionada con las políticas públicas y el análisis de los censos de habitantes de calle en Bogotá evidencian que “al revisar los planes de gestión social de los planes parciales en etapa de adopción se observa que no se incluye a los habitantes de calle como población impactada por la implementación de estos; por eso, el acceso a sus derechos queda restringido, agravando las condiciones de exclusión social”, explica el estudiante de maestría.

Afirma además que “tradicionalmente se ha percibido al habitante de calle como ‘vago’, se considera que está por fuera de la esfera social, lo cual ha integrado el grado de vulnerabilidad económica y social de este grupo poblacional. Por tanto, el Estado tiene que intervenir para que se mejoren sus condiciones”.

Lo anterior se daría porque se han dejado de lado estudios de caracterización y diagnóstico socioeconómico de estas personas, es decir que se no tiene certeza sobre quiénes son, cuántos son o qué edades tienen.

Esto llevaría a que no haya programas o proyectos encaminados a mitigar las acciones de los procesos de renovación urbana.

Proceso de revalorización promueve el desplazamiento

Según el estudiante Vera, “la situación evidenciada obliga a las personas a desplazarse a zonas más deprimidas, en las que arman ‘parches’ y ‘cambuches’ que les proveen un espacio no solo para pernoctar sino también para desarrollar actividades de esparcimiento y socialización entre pares, y otras como el consumo de sustancias psicoactivas”.

“Existen cambuches estructurales o temporales, y dentro de los planes de ordenamiento territorial estos espacios no se están considerando como movimientos realizados por personas dentro del área a intervenir”.

Así mismo, menciona que los procesos de revalorización son el resultado de las renovaciones urbanas lideradas desde las entidades públicas, mediante las cuales se aumenta el valor de las propiedades.

“Es entonces cuando los habitantes del sector son desplazados, ya sea porque no pueden solventar los costos de vida que representa estar allí o porque en el proceso de renovación se les exige entregar los predios donde están ubicados, lo cual es problemático, porque para esta población permanece en área intervenida”.

La identificación de vectores de desplazamiento locales demuestra que los habitantes de calle transitan en las proximidades a los centros de atención dispuestos por el Distrito para satisfacer necesidades, a espacios privados en los que pueden pagar por albergue, y a las zonas en donde se desarrollan los principales planes parciales de renovación urbana adelantados en esta zona de la ciudad.

El investigador recomienda formular instrumentos de ordenamiento territorial que consideren datos de caracterización hechos por entidades como la Secretaría de Integración Social, en los cuales se establece que, dentro de los espacios o barrios a intervenir, existe población habitante de calle.

Lo anterior se vuelve muy importante si se considera que Los Mártires es la localidad de Bogotá con mayor número de habitantes de calle. Según el censo del DANE, en 2017 había 1.750 habitantes en esta condición.

Los barrios en donde más se concentra esta población son Santa Fe, La Favorita, Las Aguas, Ricaurte, La Alameda, Restrepo, La Capuchina, Voto Nacional, La Estanzuela y Eduardo Santos.







martes, 21 de junio de 2022

Recicladores venezolanos aprenden a darle valor agregado a los residuos

 Bolsas, mochilas, impermeables y cuadros son algunos de los subproductos de plástico y cartón a través de los cuales unas 533 familias que basan su economía en el reciclaje podrían mejorar sus ingresos, y de paso su seguridad alimentaria.

La oficina de Extensión de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia desarrolló el proyecto “Frontera verde, conciencia ambiental e inclusión social”, mediante el cual 2.130 recicladores venezolanos se están formando como recuperadores ambientales del departamento de Arauca.

Las acciones se desarrollaron en cinco espacios comunitarios de formación y capacitación en manejo de residuos orgánicos e inorgánicos, que incluyen una huerta comunitaria y un vivero de propagación de especies hortícolas, ornamentales y forestales.

Allí, los participantes cultivan alimentos inocuos y también pueden generar ingresos con la comercialización de diferentes productos elaborados a partir derivados del plástico recolectado, el cual es transformado en objetos utilitarios.

Según César Gutiérrez, profesional de apoyo de Extensión de la UNAL Sede Orinoquia, “con los diferentes artículos e implementos que se producen en Frontera Verde, los recuperadores ambientales se posicionan en el mercado local como referente de manejo ambiental y emprendimiento social”.

Por ejemplo, en el asentamiento 30 de Agosto, liderado por 12 mujeres, se busca consolidar un espacio para sensibilizar acerca del rol de los recicladores en el aprovechamiento de los residuos y en la consolidación de lazos comunitarios a través de estas actividades.

El proyecto ha contado con donaciones de agencias internacionales como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y el Programa Mundial de Alimentos.

Con estos recursos también se busca darle continuidad a los espacios de aprendizaje en los diferentes asentamientos donde trabajan y conviven los recicladores venezolanos, entre ellos 30 de Agosto, El Recreo y Brisas del Puente, del municipio de Arauca.

El proyecto, pionero en la región, ha generado impactos positivos en términos de inclusión de la población migrante en escenarios de recuperación de residuos, dignificando la valiosa labor de los recuperadores ambientales en el municipio de Arauca.

El colectivo Frontera Verde vincula un grupo de mujeres emprendedoras que desarrollan diversos productos artesanales.






viernes, 17 de junio de 2022

Minería en Santander de Quilichao genera tensiones en el pueblo nasa

 Las prácticas territoriales en los resguardos indígenas nasa del Cerro Munchique, en Santander de Quilichao, se han trasformado y cada vez responden más a la economía extractivista, lo que está afectando el medioambiente y la gobernabilidad en los territorios.

Tradicionalmente, para los nasa los cerros son un espacio simbólico y sagrado; en ellos se encuentra el mundo espiritual en el que los cuerpos vivos y de memoria interactúan. Sin embargo, la llegada de la pequeña y mediana minería aurífera ha provocado la creación de “territorialidades disidentes”.

La antropóloga Catalina Caro Galvis, magíster en Geografía de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que “dicha categoría hace referencia a otras formas de apropiación de los territorios en donde las familias indígenas mineras empezaron a acumular rentas por esta actividad y derechos de propiedad de bienes naturales y del subsuelo, en territorios colectivos que le pertenecen a toda la comunidad”.

Esta es una de las razones por las que la minería se ha convertido en el eje de tensiones que responden a distintos intereses, entre los cuales están los de las grandes trasnacionales mineras y las cuadrillas de minería no formal, pero también el de familias de las comunidades indígenas que empezaron a hacer minería informal de oro, generando un gran impacto.

“Las comunidades indígenas empezaron a tener conflictos comunitarios por el beneficio de la explotación, lo que generó un cambio de vocación económica del territorio, que era agrícola y se volvió minero”, indica.

Asegura además que, debido a los nuevos roles que tienen las familias indígenas mineras, se han empezado a fracturar ciertas prácticas esenciales como el trabajo en comunidad.

Así mismo, con respecto al daño ambiental, ríos como el Bamburiaco y el Páez se han visto afectados por la actividad minera en las veredas altas del cerro Munchique.

Las comunidades indígenas y las afrodescendientes denunciaron en su momento los cambios en el agua, lo que propició ejercicios de control ambiental y territorial de las guardias indígenas y también la producción de mandatos y reglamentos ambientales que regularon de cierto modo la explotación minera. La deforestación que se produjo en el cerro por el montaje de socavones artesanales también fue uno de los impactos más significativos de esta actividad.

Abandonando prácticas culturales

Para su investigación, la antropóloga Caro entrevistó a 30 personas entre mineros indígenas, familias, autoridades de los resguardos, integrantes de la Asociación de Cabildos Indígenas, mujeres y jóvenes.

Además elaboró un mapa parlante, que es una forma de representación del territorio y que habla de la historia del poblamiento y la apropiación del territorio del cerro y mingas de pensamiento ambiental con los mayores de las comunidades.

De igual manera, realizó una escuela con jóvenes, que es una forma de construir el conocimiento de manera colectiva; en esta se realizaron recorridos a los socavones y se  construyeron estrategias para difundir las implicaciones de la minería en el territorio y en la población joven.

Así, identificó transformaciones culturales importantes, como por ejemplo el papel de los the’walas (médicos tradicionales) que tienen encomendada la protección territorial.

“Las familias mineras tienen sus propios médicos tradicionales que garantizan su práctica extractiva, lo que ha propiciado conflictos simbólicos entre los the’walas, que protegían la naturaleza, y quienes trabajaban con las familias mineras y buscaban lucro”, asegura la investigadora.

Además se presentan problemas de gobernabilidad, pues estos sectores llegaron a tomar puestos de poder en las comunidades y a tener influencia en los programas y medidas ambientales y económicas de los cabildos, promoviendo en algunas ocasiones las actividades mineras u omitiendo las sanciones establecidas por las leyes propias del pueblo nasa.

“Esto generó una fractura en la comunidad, que incluso desencadenó conflictos que involucraron confrontaciones directas tanto entre los mineros como entre las autoridades indígenas”.

La investigadora asegura que estas prácticas son posibles debido a que estos territorios resguardan estas y otras riquezas, pero a su vez sufren de una pobreza estructural que los han encadenado a este ciclo de economías de bonanza y de rápido lucro.

“Es importante decir que estas prácticas no se generaron solo porque los indígenas lo quisieran, sino que hubo un contexto nacional e internacional que hizo que la explotación del oro fuera una actividad atrayente y rentable, y que poblaciones como la indígena encadenaran su fuerza de trabajo en las actividades extractivistas”, concluye.









martes, 14 de junio de 2022

Adenovirus y lluvias, una relación que se debe vigilar

 El regreso a la normalidad ha traído de vuelta virus e infecciones que ya no se tenían tan presentes, y aunque en este momento se ha presentado un leve incremento de casos nuevos de COVID-19, los más nombrados por estos días son los adenovirus, que han reaparecido causando resfriados, gastroenteritis, bronquitis o neumonía y encefalitis (infección del sistema nervioso central).

El grupo de los adenovirus fue descubierto en 1953 por el virólogo estadounidense Wallace Rowe, quien estudiaba las células de las amígdalas y de los tejidos ubicados entre la nariz y la garganta cuando notó que algo estaba dañando las células que recubren la piel, los vasos sanguíneos y los órganos, por lo que decidió indagar un poco más sobre el asunto y encontró esta particular infección que da a pie a otras enfermedades.

El médico pediatra e infectólogo Germán Camacho Moreno, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), explica que existen 57 serotipos (microorganismos infecciosos) de adenovirus, clasificados en 7 grandes grupos: A, B, C, D, E, F y G.

“Algunos de ellos son más frecuentes que otros, como por ejemplo los serotipos 40 y 41 del grupo F, que se asocian con casos de gastroenteritis pediátrica. Estos cuadros pueden ser graves y requerir hospitalización, sobre todo en menores de dos años”.

Aunque los adenovirus afectan a personas de todas las edades, son más frecuentes en niños menores de 5 años. Los bebés y las personas con sistemas inmunitarios débiles tienen mayor probabilidad de presentar problemas graves.

¿Cómo se propagan los adenovirus?

“Los adenovirus se encuentran distribuidos en todo el mundo y tienen un comportamiento estacional; en países como Colombia, donde no hay estaciones, son más frecuentes en la época de lluvia, es decir de marzo a junio”, asegura el pediatra.

Además, hay que tener en cuenta que en este momento el país afronta el fenómeno de La Niña, por lo que el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) estima que las lluvias se extenderán por lo menos hasta agosto, sobre todo en las regiones Andina, Caribe y Pacífica.

Las constantes lluvias y las bajas temperaturas promueven un incremento en la aparición de enfermedades respiratorias agudas. En ciudades como Bogotá, los virus que más influyen en los cuadros respiratorios de los niños son: sincitialadenovirus y parainfluenza.

Para ninguno de estos existe vacuna, por lo que solo se previenen mediante prácticas como el lavado de manos y el uso de tapabocas, además de procurar el aislamiento, y sobre todo consultar al médico ante síntomas respiratorios persistentes.

“Cuando una persona tiene una infección respiratoria –como gripa, tos o faringitis–, al toser, estornudar, hablar, reír o cantar, expulsa pequeñas gotas con el virus, imperceptibles al ojo humano, pero que pueden desplazarse entre 1 o 2 m provocando el contagio a través de ojos, nariz y boca”.

¿Me puede contagiar mi mascota?

Aunque algunas personas creen que los perros y los gatos se pueden contagiar de algún adenovirus y contagiarnos –duda que también se generaba con el COVID-19–, el médico Camacho afirma que “sí se pueden presentar casos de adenovirus en algunos animales, pero estos realmente no se consideran como una zoonosis (enfermedad que se transmite de animales a humanos) importante”.

“Las grandes epidemias de adenovirus se presentan por el contacto entre humanos, las aglomeraciones y los ambientes mal ventilados, por lo que el contacto con mascotas no es una vía de transmisión relevante”, explica.

El cuidado de todos es primordial, es una época del año en la que se presentan muchas infecciones, por lo que es prudente seguir teniendo medidas de precaución y vencer al virus de la manera más efectiva posible: impidiendo que se propague.






Granja Sembrando Inclusión echa a andar en Arauca

 La primera granja adaptada a las condiciones diferenciales de la población en condición de discapacidad entró en funcionamiento en el municipio de Arauquita, y garantizará la seguridad alimentaria y nutricional de 280 personas.

En un trabajo conjunto entre la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Orinoquia y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) se diseñó e implementó esta iniciativa, referente de inclusión laboral y educativa en la región.

Según el último reporte del DANE (2020), Arauca tiene una población de 7.940 personas con condiciones diferenciales motoras y cognitivas, las cuales presentan dificultades para acceder a la educación, formación para el trabajo y oportunidades laborales.

Además, un porcentaje significativo de la población con discapacidades motoras está relacionada con el conflicto armado y las mutilaciones por artefactos explosivos.

Reportes del Instituto Nacional para Ciegos (INCI) indican que Arauca presenta pocas alternativas para la inclusión de las personas en situación de discapacidad, un grupo poblacional cuya mayoría es de escasos recursos económicos, lo cual les impide generar algún proyecto productivo que ayude a subsanar sus necesidades. Por ejemplo, señala que el 90 % de sus afiliados no tienen trabajo o alguna fuente de generación de ingresos.

Ana María Romero Hernández, coordinadora del proyecto “Sembrando Inclusión”, explica que la Granja cuenta con un galpón de gallinas ponedoras y huertas agroecológicas adaptadas a las condiciones diferenciales –cognitivas, físicas o sensoriales–, incluyendo, por ejemplo, senderos para las personas con movilidad reducida de la Asociación Capacidades Sin Límites de Arauquita.

También cuenta con una escuela de campo en la que se ofrecen sesiones de formación en sistemas productivos.

“Este espacio de aprendizaje para la población con capacidades diferenciales es un apoyo para los cuidadores, ya que produce alimentos inocuos e ingresos económicos”, explica la coordinadora Hernández.

Lo anterior significa una gran oportunidad para garantizar la alimentación de las 280 personas que forman parte de la iniciativa, y además generar excedentes económicos mediante la comercialización.

Julio César Soto, ingeniero agrícola del proyecto, menciona que “la Granja significó un reto en términos de inclusión considerando los diferentes tipos de discapacidad de los beneficiarios, pero logramos consolidar un espacio ideal acorde con sus capacidades diferenciales y nos enorgullece ver que pueden producir sus alimentos y generar ingresos para sus familias”.

La Granja Sembrando Inclusión se está fortaleciendo en el marco del Co-Laboratorio de Innovación Social (Co-LabIS) de la Dirección Nacional de Extensión, Innovación y Propiedad Intelectual de la UNAL, de la mano de cada una de las unidades de Extensión de las sedes y en articulación con el Observatorio de Inclusión Educativa para Personas con Discapacidad, construyendo estrategias que permitan disminuir las brechas sociales y de acceso a la educación superior presentes en esta población.

 







viernes, 10 de junio de 2022

Serranía del Perijá, despensa alimentaria del Cesar que se debe conservar

 La riqueza natural, ambiental y biológica de la Serranía del Perijá es innegable: a lo largo de sus 310 kilómetros de extensión se encuentra una importante variedad de especies animales, árboles, plantas, cultivos y cuerpos de agua que la han convertido en una gran despensa agrícola e hidrográfica.

Este imponente sistema montañoso, ubicado en la parte más septentrional de la cordillera Oriental, abarca varios municipios de los departamentos del Cesar, La Guajira y Norte de Santander, y también una zona del estado Zulia en Venezuela.

En el Cesar recorre 17 de sus 25 municipios, muchos de los cuales fueron visitados por las profesoras Claudia Mosquera Rosero Labbé y Lucía Eufemia Meneses Lucumí, en el marco del proyecto Laboratorio de Paz Territorial, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede de La Paz.

Ellas estuvieron en veredas, corregimientos, fincas y caseríos, evidenciando todo lo que brinda la Serranía a la población rural y al planeta a través de su gran producción hídrica, la biodiversidad y los diversos climas que la convierten en un importante patrimonio para el país.

Durante sus recorridos se encontraron con campesinos, emprendedores, ganaderos, artistas, indígenas, docentes y empresarios del turismo, que fueron considerados como personajes emblemáticos del departamento del Cesar y cuyas historias forman parte del Laboratorio de Paz Territorial.

Para las docentes fue maravilloso encontrar relatos de superación, de lucha y de fortaleza, pero, sobre todo, muy humanos, en los que los protagonistas destacan todo lo que brinda la Serranía del Perijá tanto a sus vidas como al medioambiente.

En este territorio, considerado como una gran fábrica de agua, junto a la Sierra Nevada de Santa Marta, apreciaron cultivos de café, cacao, árboles frutales, hortalizas, ganadería, minería, y sobre todo bellos paisajes que invitan a disfrutarlos.

Para las investigadoras fue muy importante conocer proyectos productivos resilientes de personas que sufrieron el conflicto armado y las acciones de los grupos violentos, pero que han decidido vivir en esperanza, sacando adelante sus iniciativas familiares y grupales, con las cuales están aportando a la economía de la región.

La Serranía del Perijá abarca una gran variedad de climas, desde el húmedo que se presenta en el sur hasta el seco en el norte, pasando por los cálidos, fríos, templados y el páramo, todos aptos para su desarrollo agrícola y que las docentes recorrieron durante su investigación

También conocieron el sistema hidrográfico de la Serranía, compuesto por caños, fuentes, ríos y quebradas que alimentan el complejo cenagoso de la Zapatosa y que llegan al río Magdalena.

Dentro de los hallazgos registrados por las investigadoras está la importante producción de alimentos que se da en estos territorios, donde se cultiva gran parte de lo que se consume tanto en el Cesar como en los departamentos vecinos.

“Hemos encontrado flujos comerciales que se dan a través de diferentes iniciativas de mercados campesinos, asociaciones y organizaciones empoderadas, a las cuales creemos que hay que apoyar porque se han convertido en agentes económicos territoriales y muchos productos agrícolas que son susceptibles de ser investigados y de desarrollar cadenas productivas”, afirma la profesora Mosquera.

Muchos de los entrevistados que formarán parte de las más de 100 semblanzas que saldrán como resultado del proyecto, habitan en la Serranía del Perijá y han sido consideradas como emblemáticas a nivel microlocal, por lo que en un libro se destacarán sus valores, sus actividades, sus experiencias y sus proyectos.