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lunes, 21 de abril de 2025

Aplicación móvil colombiana predice muerte masiva de peces en el Caribe

 La Ciénaga Grande de Santa Marta, un vasto complejo lagunar considerado como uno de los ecosistemas más importantes del Caribe colombiano, ha sido el escenario de la muerte masiva de peces, lo que afecta a miles de familias de la región que dependen de la pesca. Para atender este fenómeno –provocado por el crecimiento descontrolado de algas tóxicas y el aumento de la temperatura–, un equipo científico logró validar y poner en funcionamiento una herramienta predictiva capaz de anticipar con precisión cuándo las condiciones del agua afectarían la vida marina.

La muerte masiva de peces como róbalo, lisa, tilapia, mojarra y pargo en la Ciénaga Grande de Santa Marta se relaciona con los florecimientos algales nocivos (FAN), un fenómeno natural que se vuelve más frecuente y peligroso por el cambio climático y la contaminación que llevan las aguas residuales agrícolas o humanas, con fertilizantes o detergentes ricos en fósforo.

Cuando microalgas como Anabaenopsis encuentran un exceso de nutrientes –entre ellos el fósforo– proliferan descontroladamente. Este “brote” de algas consume el oxígeno disuelto en el agua generando hipoxia (bajo oxígeno) o anoxia (ausencia total de oxígeno), lo que provoca la asfixia de peces y otros organismos acuáticos.

Estos eventos tienen consecuencias no solo ecológicas, sino también sociales y económicas: los pescadores pierden su sustento, se afectan los ecosistemas costeros, y si no se actúa a tiempo se pueden generar impactos sobre la salud pública. Según Parques Nacionales Naturales, más de 30.000 habitantes dependen de los recursos pesqueros del complejo lagunar de esta región.

Una aplicación para actuar a tiempo

A mediados de la década de 1990 científicos colombianos propusieron una idea visionaria: crear una herramienta que permitiera anticipar estas crisis, y así nació el indicador de riesgo de muerte de aerobios (IRMA), diseñado para alertar sobre el riesgo de mortandad masiva de peces a partir del monitoreo de tres variables esenciales del agua: fosfato (PO₄), clorofila (CLA) y oxígeno disuelto (OD).

Sin embargo en ese entonces el IRMA no se pudo validar con suficientes datos y su uso se descontinuó hasta ahora, cuando un equipo de trabajo lo retomó y actualizó utilizando 5.778 registros históricos recolectados entre 1993 y 2019 en 71 Estaciones de Monitoreo de la Ciénaga Grande de Santa Marta, información que se consolidó gracias a la cooperación del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar).

También incluyó una base de datos única construida con 26 años de noticias y reportes sobre mortandad de peces en la región, gracias al trabajo de investigadores y medios de comunicación. En este caso se contó con la información del “Proyecto de cooperación técnica colombo alemán:

rehabilitación de la Ciénaga Grande de Santa Marta” (Pro-Ciénaga), dirigido por el doctor Horst Salzwedel, biólogo marino de la Universidad de Kiel (Alemania).

El resultado es una versión validada, precisa y operativa del IRMA, y, aún más importante, un sistema de alerta temprana listo para ser utilizado por autoridades ambientales, pescadores y cualquier persona interesada en proteger este ecosistema vital, con una precisión del 78 % para predecir la mortandad de estos peces.

El proyecto no se quedó en el laboratorio, sino que con el apoyo de desarrolladores de Nova Transmedia, el equipo creó una aplicación móvil gratuita que ya está disponible en App Store (https://apps.apple.com/es/app/florecimientos-algales-nocivos/id1602753063), que pone el IRMA directamente en la palma de la mano.

La app les permite a los usuarios ingresar valores de fósforo, clorofila y oxígeno disuelto obtenidos con sensores básicos o estaciones de monitoreo, y el sistema calcula automáticamente el nivel de riesgo de mortandad de peces en una escala que va de “poco riesgo” a “muy alto riesgo”.

También ofrece un tablero gráfico interactivo, mapas de riesgo geoespacial y un módulo educativo virtual que enseña a identificar microalgas tóxicas, realizar muestreo de campo y entender los ciclos ecológicos de la Ciénaga.

El estadístico Luis Felipe Santos Becerra, magíster en Biología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), trabajó en la investigación con los profesores José Ernesto Mancera, del Departamento de Biología, y Liliana López Kleine, del Departamento de Estadística. El estudio contó con toda la rigurosidad científica necesaria, pues se utilizaron modelos estadísticos avanzados como análisis multivariados, aprendizaje automático (machine learning) –a través de bosques aleatorios utilizados para predicción–, y modelado geoestadístico (Kriging).

Además contiene datos históricos valiosos, que integran más de dos décadas de monitoreo ambiental y noticias que permiten observar patrones a largo plazo que antes eran invisibles; y una aplicabilidad real, ya que la herramienta se diseñó no solo para investigadores sino también para pescadores, educadores, estudiantes, y autoridades que necesitan actuar con rapidez.

Un problema que se extiende

Este problema sigue latente, pues en 2019 el Invemar señaló que más de 2 toneladas de peces en la Ciénaga Grande de Santa Marta (desembocaduras de los ríos Fundación y Aracataca) murieron por el fenómeno de disminución de oxígeno con varias causas, entre ellas el aumento de la temperatura por el fenómeno de El Niño, un evento asociado con el incremento de algas tóxicas como las cianobacterias.

De hecho en medio del mar ya hay zonas llamadas como “muertas”, que son como grandes bolsas sin oxígeno, y por ende sin vida. Un estudio de 2018 publicado en la revista Science mostró que desde mediados del siglo XX estas zonas se han cuadruplicado en los océanos, mientras que cerca de las costas se han multiplicado por 10. Estas condiciones se dan por el aumento de calor de la Tierra, que es la base para que las cianobacterias se sigan reproduciendo; se estima que en los próximos 5 años la temperatura aumentaría 1,5 °C de más.

Según la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap), en Colombia hay más de 300.000 pescadores y solo en 2021 la pesca y la acuicultura alcanzaron una producción de más de 300.000 toneladas, en especial de tilapia, cachama, trucha y camarón. Sumado a esto, el consumo per cápita de pescado pasó de 6,9 kg en 2018 a 9,6 kg en 2022, datos que evidencian la importancia de este sector no solo para esta región costera sino para todo el país.

Por eso la investigación del magíster Santos se convierte en un salvavidas, pues permite tener herramientas que generen sistemas de alerta temprana frente a la mortandad de peces, un problema que incide directamente en la economía no solo del Caribe sino del país, y de la cual dependen miles de familias.



 



viernes, 29 de julio de 2022

Un mar más caliente incrementa riesgo de muerte de los corales del Caribe

 Desde 1998, el calentamiento global ha aumentado la temperatura superficial del mar, factor fundamental para que regiones como el Caribe colombiano sean más vulnerables al blanqueamiento o muerte de los corales. El análisis de factores como temperatura, precipitación o salinidad en la Gran Barrera de Coral, frente a las costas de Queensland, en Australia, ofrece luces al respecto.

Los blanqueamientos masivos de los arrecifes de coral que se presentaron en 1998, 2002 y 2016 en la Gran Barrera de Coral australiana han sido producto del calentamiento global. En mayo del presente año, investigadores del Instituto Australiano de Ciencias Marinas evidenciaron que más del 90 % de los arrecifes que lo conforman han perdido su color.

La Gran Barrera de Coral, con una extensión de 2.300 km, está compuesta por más de 2.900 arrecifes conformados por colonias de corales, con más de 400 variedades, entre ellas aguja, hongo, coral cerebro, asta de ciervo o acropora y plano o agarcia.

Allí, tanto la temperatura superficial del mar como la del aire presentan una tendencia de crecimiento en el verano austral, pero es en el invierno cuando se observa un incremento abrupto de dichas variables.

La estudiante de Geología Yeimmy Alejandra Gutiérrez, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), afirma que desde 2016 la temperatura superficial del mar en Queensland se ha incrementado en 1,79 °C, la precipitación ha disminuido en un 25,7 % y la salinidad superficial del mar ha aumentado en 0,388 %”.

El blanqueamiento sucede cuando el coral se desequilibra, se debilita o su estructura se vuelve porosa y enferma perdiendo su color por no poder aportar a su relación mutua con las algas zooxantelas, las cuales les proporcionan carbohidratos para crecer y construir su esqueleto de carbonato de calcio.

Al respecto, la profesora Nancy Liliana Villegas Bolaños, directora del Grupo de Investigación en Oceanología (CENIT) de la UNAL, señala que “Colombia cuenta con 2.860 km² de arrecifes, la mayoría en el mar Caribe y en menor cantidad en el Pacífico colombiano, los cuales se han visto afectados en su ambiente físico por el calentamiento global, haciendo que se enfermen, lo cual se manifiesta en su cambio de color, llegando a ser blanquecino”.

Por eso destaca que “los datos que conforman el trabajo de grado de la estudiante Gutiérrez permitirían que el conocimiento adquirido se aplique en el monitoreo eficaz de las islas, en las condiciones atmosféricas y oceanográficas del Caribe y Pacífico colombiano, con el fin de protegerlas de erosión costera, contaminación, sobrepesca o predadores naturales, como algunos tipos de estrellas de mar”.

Principales blanqueamientos masivos

Los blanqueamientos de 1998, 2002 y 2016 dañaron dos tercios del coral en el famoso arrecife de la costa este australiana, debido a que aumentaron los periodos de sequía y disminuyeron los húmedos y fríos.

El primer blanqueamiento se presentó en 1998, cuando la temperatura superficial del mar alcanzó los 27,04 °C, es decir una temperatura elevada debido a los inicios del calentamiento global en el mundo.

Así mismo, la salinidad superficial del mar fue de 35,2 gramos por litro y la precipitación total de 35,04 mm anuales.

“Esto significó un cambio en el hábitat de los arrecifes trayendo consecuencias como el estrés por aumento de temperatura y la muerte de varias algas que aportan a la protección del coral”, menciona.

El segundo blanqueamiento se dio en 2002; en ese momento la temperatura superficial del mar fue de 26 °C, la salinidad superficial del mar de 35,3 gramos por litro y la precipitación total de 12,8 mm anuales; “los datos reflejan que las lluvias de redujeron, y por lo tanto la salinidad del agua aumentó”.

El tercer fenómeno de muerte de coral sucedió en 2016, considerado el más agresivo del mundo, pues estuvo acompañado por el fenómeno de El Niño.

En ese momento se presentó un incremento del 0,3 en la salinidad del mar (35,6) y un aumento en la temperatura superficial del mar (26,4 °C), pero las lluvias bajaron a 18,25 mm anuales.

“La combinación de estas variables produjo la muerte del 14 % de los arrecifes de coral, lo cual significó la mayor catástrofe medioambiental y biológica de la década”.

A partir de los datos obtenidos, la estudiante elaboró cálculos y gráficas de las climatologías, mostrando que de octubre a febrero –los meses más cálidos– la mayoría de las variables físicas aumentan y están influenciadas por los procesos intraanuales, ya que los mayores valores se obtienen en regiones más cercanas al ecuador.